Génesis 17 | Mateo 16 | Nehemías 6 | Hechos 16

16 ENERO

Génesis 17 | Mateo 16 | Nehemías 6 | Hechos 16

En las grandes empresas de fe, es habitual estar rodeado de relaciones difíciles.

William Carey, padre de las misiones protestantes modernas, puede ser un héroe para nosotros, pero en su época lo veían como un excéntrico y sufrió mucho dolor personal y familiar. Los grandes reformadores no lucharon por simples ideas; se vieron enredados en grandes controversias que no solo incluían “enemigos”, sino innumerables personas que eran “amigos” en unos ámbitos, pero no en otros. En este tipo de situaciones, suele darse un gran abanico de puntos de vista y una considerable diversidad de grados de integridad. No se puede leer la biografía sincera y detallada de un líder cristiano sin observar los tipos de debate a los que son llamados a participar, difíciles, dolorosos, en ocasiones engañosos, y la frecuencia con la que estos se producen. Consideremos, por ejemplo, George Whitefield, de Arnold Dallimore, o D. Martin Lloyd-Jones, de Iain Murray. No se me ocurre ninguna excepción.

Cuando se ofrece la información suficiente, se debe decir lo mismo en relación a los líderes de fe que aparecen en las Escrituras. A pesar de la larga lista de sufrimientos físicos que los incrédulos y su llamamiento como apóstol fundador de iglesias le infligieron (2 Corintios 11), los momentos más angustiosos de Pablo los provocan personas de su círculo más cercano, cristianos que no se comportan como tales, falsos hermanos y apóstoles que socavan su obra con insinuaciones y medias verdades.

Este es el tipo de cosas al que se enfrenta ahora Nehemías (Nehemías 6). Al ser incapaces de conseguir nada ridiculizando, amenazando y oponiéndose de forma directa, Sambalat, Tobías y sus colaboradores recurren al subterfugio y las presiones personales. En este capítulo, encontramos mentiras, falsos profetas y acusaciones de rebelión. De hecho, incluso algunos de los judíos, el propio pueblo de Nehemías, que deben lealtad a Tobías debido a alianzas políticas y matrimoniales, utilizan su comprometida posición para tratar de convencer al gobernador de que renuncie a una política buena para los judíos y que honra a Dios. En todas estas maquinaciones, Nehemías se comporta con rectitud, pide ayuda a Dios y demuestra ser un líder con capacidad de discernimiento y perspicacia.

Los líderes cristianos actuales sufren problemas parecidos. Es necesario afrontarlos con la misma determinación pausada y el mismo discernimiento sin temor, algo totalmente cierto en el ministerio pastoral. Los desafíos más difíciles no surgirán de la oposición directa o de problemas con un edificio o algo parecido, sino de los engañadores, los mentirosos, los comprometidos con intenciones ocultas cuya palabrería parece tan “espiritual” que muchos se confunden. Esperemos estas dificultades; llegarán con toda seguridad. Es el precio del liderazgo cristiano en un mundo caído.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 16). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 16 | Mateo 15 | Nehemías 5 | Hechos 15

15 ENERO

Génesis 16 | Mateo 15 | Nehemías 5 | Hechos 15

Cuando iba al instituto en Canadá, un profesor de historia contó una experiencia que vivió. Lo hizo enormemente airado. Acababa de volver de los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, donde había visto morir a muchos amigos. Volvió a casa, licenciado debido a una herida de guerra. Conducía un autobús en una importante ciudad canadiense. Un día, sentadas detrás de él, dos mujeres de aspecto próspero hablaban entre sí, cuando oyó que una de ellas decía a la otra: “Espero que esta guerra no acabe pronto. Nunca nos ha ido tan bien”.

Casi siempre hay personas que se benefician de los desastres de los demás, sobre todo de las guerras. En la época de Nehemías, también se daba este hecho (Nehemías 5). Aunque se estaba haciendo un esfuerzo serio para reconstruir la ciudad, en la campiña cercana las presiones fiscales del momento, junto a las condiciones de hambruna, hacían más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Estos hipotecaban sus tierras intentando salir adelante, pero las perdían; vendían como esclavos a miembros de su familia o a sí mismos. Para Nehemías, ser esclavo de un hermano judío seguía siendo esclavitud. En algunos sentidos, era peor: no sólo estaba preocupado por este problema en sí, sino por la dureza moral de los ricos que se aprovechaban de la ruina de otros sin compasión, desobedeciendo la ley de Moisés, que prohibía la usura, la codicia y la avaricia. Estaba claro que no necesitaban nada más. ¿Cómo podían justificar tales abusos de forma creíble?

No obstante, afortunadamente, la conciencia de estos ricos se enterneció, ya que no se rebelaron cuando se les reprendió: “Todos se quedaron callados, pues no sabían qué responder” (5:8). De hecho, acabaron arrepintiéndose, devolviendo lo que habían tomado y dejando de cobrar intereses a sus hermanos.

Claramente, uno de los factores que reforzaron la credibilidad de Nehemías mientras trabajaba para llevar a cabo estas reformas era su propia conducta. Sin duda, la gran mayoría de los gobernadores de la época aprovechaba su posición de poder para acumular considerables riquezas para sí mismos. Nehemías se negó a hacerlo. Presumiblemente, recibía del tesoro del imperio un jugoso estipendio y el sustento suficiente para él y sus hombres, por lo que declinó utilizar su poder para exigir más aportaciones materiales a la población local. En realidad, acabó sustentando a muchos de ellos (5:14–18).

Obediencia a Dios, compasión por los hermanos, liderazgo consistente, fidelidad al pacto que afecta al propio bolsillo, arrepentimiento y restauración: valores que sustituyeron a la corrupción y la voracidad anteriores, más importantes que la construcción del muro. Si este se hubiese reconstruido sin haber edificado de nuevo a las personas, el triunfo habría sido minúsculo.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 15). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 15 | Mateo 14 | Nehemías 4 | Hechos 14

14 ENERO

Génesis 15 | Mateo 14 | Nehemías 4 | Hechos 14

El drama de Nehemías 4 contiene muchas lecciones e ilustraciones acerca de diversas verdades. La narración es impresionante para nosotros, pero los que estaban viviendo la experiencia en primera persona pasaban por días de trabajo extremadamente duro, de gran tensión, miedo, inseguridad, creciente fe, polvo y suciedad. Sin embargo, algunas lecciones son útiles en cualquier época:

(1) Unas de las cosas más difíciles de soportar son el desprecio y la burla. Los judíos tuvieron que enfrentarse a ello por parte de Sambalat, Tobías y otros (4:1–3). El legado judeocristiano de las naciones occidentales era tan fuerte hasta décadas recientes, que muchos cristianos estaban protegidos de tales desprecios. La situación ha cambiado. Más vale que vayamos acostumbrándonos a lo que nuestros hermanos en Cristo han sufrido y sufren en otros tiempos y lugares, resistiendo mejor que nosotros.

(2) Aunque en algunas ocasiones Dios obra a través de medios espectaculares y sobrenaturales, habitualmente lo hace utilizando a personas comunes que asumen una responsabilidad y quieren actuar fielmente incluso en medio de situaciones difíciles. Los judíos se organizaron: “Oramos entonces a nuestro Dios y decidimos montar guardia día y noche para defendernos de ellos” (4:9). Se armaron y dividieron entre guerreros y obreros, pero Nehemías también les exhortó: “¡No les tengáis miedo! Acordaos del Señor, que es grande y temible, y pelead por… vuestros hogares” (4:14). Algunos que vivían cerca del enemigo oyeron las conspiraciones para detener el proyecto de construcción e informaron a Nehemías, que tomó cartas en el asunto frustrando esos planes, aunque todo el mérito corresponde a Dios (4:15).

(3) Esta perspectiva ofrece varias conclusiones prácticas. (a) Presupone un punto de vista centrado en Dios que evita el naturalismo. Si Dios es Dios, si se ha dado a conocer por gracia en los grandes momentos de la historia redentora, en visiones y palabras transmitidas fielmente por profetas levantados por él, ¿por qué no pensar también que obra en el llamado curso “natural” de los acontecimientos? Podemos caer en el error de pensar que el Todopoderoso sólo obra en lo espectacular y milagroso, estando ausente o permaneciendo indiferente el resto del tiempo. El Dios descrito en la Biblia no es tan pequeño o distante. (b) Esa es la razón por la que podemos confiar en el Señor. Nehemías no está recurriendo a un discurso exagerado que tenga un efecto psicológico, ni a una retórica religiosa descarada. Su fe está bien fundamentada en el Dios siempre activo y llevando a cabo sus propósitos redentores en la historia por medio del llamamiento y la transformación de los escogidos, y la construcción y purificación de su iglesia.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 14). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 14 | Mateo 13 | Nehemías 3 | Hechos 13

13 ENERO

Génesis 14 | Mateo 13 | Nehemías 3 | Hechos 13

Siempre merece la pena preguntar por qué se incluye en Hechos el resumen de un sermón particular. Algunas veces, la respuesta es muy obvia, al menos en parte. Por ejemplo, el sermón de Pedro en el día de Pentecostés, recogido en el capítulo 2: sean cuales sean sus características distintivas, está por encima de todos los primeros sermones evangelísticos cristianos posteriores a la resurrección, el primero después del descenso del Espíritu Santo. El que Pablo predica en Antioquía de Pisidia (Hechos 13:13–52) contiene muchos rasgos interesantes que ayudan a explicar por qué lo recoge Lucas:

(1) Se predica en una sinagoga y, por tanto, a personas que Pablo considera versados en las Escrituras, judíos, prosélitos, temerosos de Dios. No tiene que explicar cosas básicas como a los atenienses, que no conocen la Palabra de Dios (Hechos 17).

(2) Al predicar a los versados en la Palabra, Pablo comienza con una lectura selectiva de la historia de Israel, obviamente un enfoque estándar en la predicación cristiana, ya que Esteban también lo hace (Hechos 7).

(3) Esta historia selectiva tiene el propósito de establecer una reflexión central: Dios ha prometido la venida de un rey del linaje davídico, lo cual suministra a Pablo la base a partir de la cual dará el salto al testimonio cristiano: el Mesías, ese rey davídico, ha llegado y su nombre es Jesús.

(4) Con esta línea de pensamiento, y para esa multitud versada en las Escrituras, Pablo dedica parte de su sermón a exponer determinados textos que demostrarán sus reflexiones más importantes.

(5) Pablo deja claro que el propósito y el objetivo de la venida de Cristo es el perdón de los pecados. Compara la naturaleza y el ámbito de este perdón con lo que la ley de Moisés proveía. Pablo está interesado en los acontecimientos históricos de salvación que han tenido lugar con la llegada del Mesías (13:39). Además, la salvación que Pablo anuncia otorga un papel fundamental a la justificación.

(6) Los siguientes versículos (13:42–52) explican cómo la popularidad de Pablo incita a la envidia, lo cual genera diversas consecuencias, incluyendo que el apóstol deje la sinagoga y se centre en la más extensa población gentil. Esta es una demostración concreta de algo que caracteriza al ministerio evangelístico de Pablo en cada nuevo lugar que visita: comienza con los judíos y los que se reúnen en la sinagoga, una cuestión de convicción para él; sin embargo, finalmente, se vuelve, o se ve obligado a ello, a los paganos desconocedores de la Palabra, una cuestión de llamamiento para él, porque sabe que ha sido llamado a ser el apóstol a los gentiles (Gálatas 2:8).

(7) Como ocurre en otras ocasiones, la predicación de Pablo provoca disturbios y avivamiento.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 13). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 13 | Mateo 12 | Nehemías 2 | Hechos 12

12 ENERO

Génesis 13 | Mateo 12 | Nehemías 2 | Hechos 12

Merece la pena comparar estos dos pasajes: Nehemías 2; Hechos 12:1–19.

Por supuesto, el mismo Dios está detrás de ambas situaciones. En las dos, un solo siervo del Señor se enfrenta al desafío de enseñar y fortalecer al pueblo de Dios en un momento de oposición por parte de enemigos bastante hostiles. Ambos hombres de encuentran en peligro, en parte por razones políticas, aunque en el caso de Pedro es más inmediato. Su lealtad al Dios viviente y a la misión a la que cada uno de ellos es llamado es inquebrantable.

A partir de ahí, las historias divergen. Habiendo convencido al emperador, Nehemías se ve en la frontera imperial. Dispone de cierta autoridad sobre el papel, pero los habitantes de la zona están dispuestos a dificultarle las cosas. Él procede paso a paso, con sabiduría, consiguiendo el apoyo de los líderes judíos locales, garantizando los suministros necesarios para la construcción del muro, doblegando a sus enemigos y sus artimañas. No hay milagros para Nehemías, ni manifestaciones de poder excepcionales, ni ángeles en la noche. Solo hay una gran cantidad de trabajo arriesgado y valiente.

En contraste, la situación de Pedro es mucho más complicada. Está encarcelado y esperando su ejecución. Jacobo ya ha muerto ejecutado y no existen razones para pensar que él escapará de la espada del verdugo. En una extraña aparición que confunde con un sueño, un ángel lo rescata; las cadenas caen, las puertas se abren por sí solas. Cuando se ve fuera de los muros de la prisión, Pedro reacciona y se presenta en casa de la madre de Juan Marcos, donde muchos están reunidos orando por él. Finalmente, consigue entrar y, a su debido, tiempo se marcha a “otro lugar” (12:17). En el caso de Pedro, escapar de la muerte es un triunfo y la fe de la iglesia se ha visto fortalecida por lo ocurrido, gracias a la milagrosa manifestación de ayuda angelical.

Debemos aprender una y otra vez la lección que nos enseñan estas experiencias radicalmente diferentes: los siervos de Dios no tienen los mismos dones, las mismas tareas, los mismos éxitos o el mismo grado de intervención divina. Se trata, en parte, de una cuestión de dones y llamamiento, de saber dónde encajamos en los propósitos redentores de Dios que él está revelando. ¿Nos ha puesto él en una época de declive, por ejemplo, o de avivamiento; de persecución, o de importantes avances? Dejemos que Dios sea Dios; que todos sus siervos seamos fieles.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 12). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 12 | Mateo 11 | Nehemías 1 | Hechos 11

11 ENERO

Génesis 12 | Mateo 11 | Nehemías 1 | Hechos 11

En la compleja historia de la comunidad posexílica en Judá, Nehemías desempeña un papel singular. Él no formó parte del grupo que regresó originalmente a Judá, pero el propio emperador lo había enviado allí mucho antes. Nehemías hizo las veces de gobernador de la comunidad remanente en dos expediciones diferentes, siendo en gran manera responsable de la reconstrucción de los muros de Jerusalén, sin mencionar otras reformas. Su labor y la de Esdras se solaparon.

El libro de Nehemías se considera a menudo un manual de liderazgo religioso. Me pregunto si eso hace justicia al libro. ¿Tuvo Nehemías la intención de escribir un manual de liderazgo? ¿Está incluido en el canon con ese propósito, para que, del mismo modo que recurrimos a Hechos para descubrir la historia de la iglesia primitiva, lo hagamos a Nehemías en busca de los principios del liderazgo?

Esto no quiere decir que no haya nada que aprender de Nehemías sobre ese tema, algo que también podemos decir de Moisés, David, Pedro o Pablo. Es un error leer este libro centrándose en el tema del liderazgo; no es acorde al propósito del autor ni a las prioridades canónicas.

Nehemías es un libro que trata de la fidelidad de Dios y de los agentes que él utilizó para restablecer al pueblo de su pacto en la tierra prometida tras el exilio, dar los primeros pasos que garantizasen su protección e identidad como nación escogida por el Señor y asegurar su fidelidad al pacto. Canónicamente, esta parte de la línea argumental de la Biblia contiene trozos de la historia posterior al exilio que nos llevan hasta el propio Señor Jesús.

Sin embargo, quizás podamos centrarnos provechosamente en uno o dos elementos de Nehemías 1, siguiendo hasta el capítulo 2.

Los primeros informes acerca de la triste situación de la comunidad remanente de retornados en Judá (1:3) surgen del profundo dolor y la ferviente intercesión de Nehemías (1:4). El contenido de su oración ocupa la mayor parte del primer capítulo (1:5–11). Nehemías se dirige al “Señor, Dios del cielo, grande y temible” en términos del pacto. Dios había prometido enviar a su pueblo al exilio si este persistía en su desobediencia, pero también que, si se arrepentían y volvían a él, los reuniría de nuevo en la tierra que había escogido como morada para su nombre (1:8–9; véase Deuteronomio 30:4–5). Nehemías no está orando por otros y evitando cualquier papel para sí mismo. Pide a Dios poder encontrar el favor en los ojos del emperador, al que sirve como copero (1:11), cuando comparta con él esta gran carga. Incluso la “oración relámpago” de Nehemías en el siguiente capítulo (2:4) es el afloramiento de una oración de intercesión continua en secreto.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 11). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 11 | Mateo 10 | Esdras 10 | Hechos 10

10 ENERO

Génesis 11 | Mateo 10 | Esdras 10 | Hechos 10

En general, Esdras 10 se comprende de dos maneras diferentes:

Según el primer punto de vista, lo que acontece es algo parecido a un avivamiento. Las lágrimas y la oración de Esdras son tan conmovedoras que los líderes de la comunidad, aunque también habían transigido con los matrimonios mixtos, formalizan un acuerdo de divorcio con sus mujeres paganas y las envían a su propio pueblo, junto a todos los niños nacidos de esas uniones. Quienes que no estén de acuerdo con esta decisión serán expulsados de la asamblea de los exiliados (10:8) y en adelante tratados como extranjeros. Se efectúan reuniones y se pone manos a la obra. Es un acto notablemente valiente, una señal segura de la bendición de Dios, evidencia clara de que este pueblo ama al Señor incluso más que a su propia familia. La pureza de la congregación posexílica se mantiene y se evita desatar la ira de Dios. La lección es, entonces, que debemos ocuparnos del pecado de forma radical.

Según la segunda perspectiva, aunque la oración de Esdras (Esdras 9) es correcta, los pasos que se dan a raíz de ella son prácticamente erróneos. El matrimonio, después de todo, es una ordenanza de la creación. En cualquier caso, nadie puede simplemente anularlo; si la ley prohíbe casarse con paganos, también lo hace con el divorcio fácil. ¿Qué ocurre con todos esos niños? ¿Han de ser enviados con sus abuelos paganos, sin ningún acceso a la comunidad del pacto y al Dios único de toda la tierra, además del daño psicológico que sin duda sufrirían? ¿No podían darse otros pasos en su lugar? Por ejemplo, a partir de ese momento, se podrían prohibir y evitar esos matrimonios, bajo sanción de expulsión de la asamblea. Se podría despojar de sus derechos y obligaciones sacerdotales a los sacerdotes casados con paganas. El tipo de arrepentimiento general que se produce podría canalizarse hacia el fiel estudio de la ley, sobre todo el de estas familias mixtas. ¿Qué sanción existe para una acción tan inhumana como la de este capítulo?

Rigurosamente hablando, el propio texto no se decanta entre estas dos interpretaciones, aunque la primera es ligeramente más natural dentro de la postura del libro. Sin embargo, ¿es esta más natural dentro de la postura de todo el canon o del Nuevo Testamento?

Sin argumentos que eviten la cuestión, sospecho que en gran medida ambas perspectivas son correctas. Hay algo noble y valeroso en la acción realizada; también lo hay cruel y reduccionista. Sospechamos que esta es una de esas consecuencias mixtas en que la Biblia abunda sinceramente, como el relato de Gedeón, de Jefté o de Sansón. Algunos pecados tienen tentáculos tan complejos que no resulta

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 10). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 9–10 | Mateo 9 | Esdras 9 | Hechos 9

9 ENERO

Génesis 9–10 | Mateo 9 | Esdras 9 | Hechos 9

Puede resultar difícil para algunos cristianos inmersos en la herencia del individualismo e influenciados por el relativismo posmoderno, simpatizar con Esdras y su oración (Esdras 9). Un centenar o así de los israelitas retornados, de una población que en esa época sería de al menos cincuenta o sesenta mil personas, se habían casado con mujeres paganas de las tribus vecinas. Esdras considera este asunto un absoluto desastre y llora delante del Señor como si se hubiese hecho realmente un gran daño. ¿Ha caído la religión al nivel en que dice a sus fieles con quién pueden casarse? Además, las consecuencias de esta oración (sobre la cual reflexionaremos mañana) son bastante crueles, ¿no es así?

En realidad, la oración de Esdras revela a un hombre que ha meditado durante mucho tiempo en la historia de Israel.

En primer lugar, comprende cuál fue la causa del exilio, la destrucción formal de la nación, la dispersión del pueblo. No fue otra cosa que los pecados del pueblo, que, con una terrible frecuencia, habían sido fomentados por vínculos, sobre todo matrimoniales, entre el pueblo del pacto y las tribus vecinas. “Debido a nuestras maldades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes fuimos entregados al poder de los reyes de los países vecinos. Hemos sufrido la espada, el cautiverio, el pillaje y la humillación, como nos sucede hasta hoy” (9:7).

En segundo lugar, entiende que Dios ha permitido a esta comunidad regresar a Judá con un propósito: “Pero ahora tú, SEÑOR y Dios nuestro, por un breve momento nos has mostrado tu bondad al permitir que un remanente quede en libertad y se establezca en tu lugar santo. Has permitido que nuestros ojos vean una nueva luz, y nos has concedido un pequeño alivio en medio de nuestra esclavitud” (9:8).

En tercer lugar, entiende que, a la luz de los dos primeros puntos, y de la prohibición explícita de las Escrituras contra los matrimonios mixtos, lo que ha ocurrido no es solamente ingratitud, sino un desafío concreto al Dios que alivió el dolor de Israel tanto en el éxodo, como también en el exilio.

En cuarto lugar, entiende la naturaleza compleja, corrosiva y colectiva del pecado. Como Isaías antes que él (Isaías 6:5), Esdras se incluye con el pueblo en su pecado (9:6). Comprende la dura realidad de que no se trata de errores individuales y nada más; es un medio por el cual el crudo paganismo y, finalmente, la relativización del Todopoderoso entran furtivamente en la congregación por la puerta de atrás. ¿Cómo podían haberse concertado esos matrimonios, incluso entre los sacerdotes, si otros muchos no hubiesen dado su aprobación, o al menos hecho la vista gorda? Ante todo, Esdras entiende que los pecados del pueblo de Dios son mucho peores que el castigo que han recibido (9:13–15).

¿Cómo deben dar forma actualmente estas líneas de pensamiento a nuestro concepto de los pecados del pueblo de Dios?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 9). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 8 | Mateo 8 | Esdras 8 | Hechos 8

8 ENERO

Génesis 8 | Mateo 8 | Esdras 8 | Hechos 8

Nuestra visión es miope y nuestro entendimiento disperso. Es raro que “leamos” bien los acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor. Consideremos las consecuencias inmediatas del martirio de Esteban (Hechos 8:1–5). “Aquel día se desató una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén” (8:1). Esa situación no fue probablemente demasiado cómoda para los creyentes que pasaron por ella. Sin embargo:

(1) “Todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria” (8:1). Sin duda, era más fácil esconder a doce hombres que a los miles de personas que ahora constituían la iglesia. Además, mantenerlos en Jerusalén era dejarlos en primera línea, con lo que podían supervisar en cierto modo los acontecimientos que se desarrollaban tan velozmente.

(2) “Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban” (8:4). Esto indicaba una expansión bastante más rápida del Evangelio que si los apóstoles hubiesen ido de misiones mientras el resto de la iglesia se quedaba en casa. Ahí había una fuerza de miles y miles de personas, la mayoría de las cuales solo “chismorreaban del Evangelio”, mientras otros eran evangelistas altamente preparados, diseminados por la persecución.

(3) “Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les anunciaba al Mesías” (8:5). En el libro de Hechos, Lucas frecuentemente hace una afirmación general y después da un ejemplo concreto de la misma. Por ejemplo, en 4:32–36, cuenta cómo los creyentes vendían habitualmente propiedades y ponían los beneficios en la cesta común para ayudar a los pobres. Relata entonces la historia de un hombre en particular, José, apodado Bernabé por los apóstoles, que hace eso mismo. Esto ofrece simultáneamente un ejemplo concreto del hilo general que Lucas acaba de describir, y presenta a Bernabé (que desempeñará un papel más importante más adelante). Este supone a su vez un contraste con Ananías y Safira, que mintieron acerca de los ingresos obtenidos por una venta suya (Hechos 5). De esta forma, el relato sigue adelante. Ocurre lo mismo también en Hechos 8: Lucas describe la dispersión de los creyentes, observando que “predicaban la palabra por dondequiera que iban”, y después menciona una historia particular, la de Felipe. Él fue uno de los siete hombres escogidos para el naciente “diaconado” (Hechos 6); ahora pasa a ser un evangelista estratégico, llevando el Evangelio más allá de una de sus primeras barreras socioculturales: de los judíos a los samaritanos.

(4) “Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Saulo, por su parte, causaba estragos en la iglesia: entrando de casa en casa, arrastraba a hombres y mujeres y los metía en la cárcel” (8:2–3). El contraste es sorprendente. Saulo cree que está haciendo la obra de Dios; en realidad, los verdaderamente piadosos hacen duelo y entierran al primer mártir cristiano. No obstante, en la peculiar providencia del Señor, este Saulo se convertirá en uno de los misioneros interculturales más importantes de todos los tiempos y autor humano de aproximadamente una cuarta parte del Nuevo Testamento.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 8). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 7 | Mateo 7 | Esdras 7 | Hechos 7

7 ENERO

Génesis 7 | Mateo 7 | Esdras 7 | Hechos 7

Esdras 7 cuenta la misión de Esdras en la comunidad posexílica de Jerusalén y Judá. Obviamente, era parte de la política imperial que si se permitía a los grupos de exiliados volver a su tierra, sus propios sacerdotes fuesen con ellos. Desde una perspectiva de superstición pagana, los gobernantes no querían que ninguno de los dioses de la región se enojasen con ellos (7:23); desde el punto de vista de la comunidad del pacto, era una formidable evidencia de que la mano de Dios estaba sobre ellos, capaz de gobernar los asuntos de los imperios más poderosos y de proteger a su propio pueblo.

La naturaleza de la tarea de Esdras podría entenderse fácilmente como un ejemplo de los privilegios y las responsabilidades de todos aquellos cuya obligación es enseñar la Palabra de Dios a su pueblo: “Esdras se había dedicado por completo a estudiar la ley del Señor, a ponerla en práctica y a enseñar sus preceptos y normas a los israelitas” (7:10).

(1) Esdras se dedicó al estudio de la ley. No existe una enseñanza de la Biblia efectiva a largo plazo si no va acompañada de largas horas de estudio continuo de la misma, a veces en solitario, con cansancio. Si usted no es un estudiante de la Palabra, no está llamado a ser maestro de la misma.

(2) Esdras se dedicó a la observancia de la ley. Para algunas personas, el estudio es un fin en sí mismo, o quizás un medio para el fin de la enseñanza. Sin embargo, aunque el tema central es la Escritura, estas personas no están comprometidas personalmente a vivir bajo sus preceptos, ordenar su matrimonio, finanzas, lenguaje, prioridades, valores, según la Palabra de Dios. No preguntan constantemente cómo desafían las Escrituras a los supuestos de su época y cultura, que todos nosotros adoptamos de forma inconsciente. Para tales personas, el estudio de la Biblia es una excelente disciplina intelectual, pero no una llamada persistente a la adoración; la Biblia debe dominarse como si de un libro de texto se tratase, pero no llama al pueblo de Dios a temblar; se deben amar sus verdades, pero se realiza en la presencia del Señor. Esdras evitó todas estas trampas y se entregó a observar lo que dicen las Escrituras.

(3) Esdras se dedicó a la enseñanza de la ley. No era un ermitaño, sino un pastor. Aprendió a transmitir lo que aprendió estudiando y obedeciendo. Se comprometió a enseñar la Palabra de Dios a su pueblo, fuese en grandes asambleas solemnes, en escenarios más familiares o en estudios individuales. Esdras se comprometió a enseñar la Palabra de Dios al pueblo de Dios. Es difícil imaginar un llamamiento más elevado.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 7). Barcelona: Publicaciones Andamio.