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Génesis 16 | Mateo 15 | Nehemías 5 | Hechos 15

15 ENERO

Génesis 16 | Mateo 15 | Nehemías 5 | Hechos 15

Cuando iba al instituto en Canadá, un profesor de historia contó una experiencia que vivió. Lo hizo enormemente airado. Acababa de volver de los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, donde había visto morir a muchos amigos. Volvió a casa, licenciado debido a una herida de guerra. Conducía un autobús en una importante ciudad canadiense. Un día, sentadas detrás de él, dos mujeres de aspecto próspero hablaban entre sí, cuando oyó que una de ellas decía a la otra: “Espero que esta guerra no acabe pronto. Nunca nos ha ido tan bien”.

Casi siempre hay personas que se benefician de los desastres de los demás, sobre todo de las guerras. En la época de Nehemías, también se daba este hecho (Nehemías 5). Aunque se estaba haciendo un esfuerzo serio para reconstruir la ciudad, en la campiña cercana las presiones fiscales del momento, junto a las condiciones de hambruna, hacían más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Estos hipotecaban sus tierras intentando salir adelante, pero las perdían; vendían como esclavos a miembros de su familia o a sí mismos. Para Nehemías, ser esclavo de un hermano judío seguía siendo esclavitud. En algunos sentidos, era peor: no sólo estaba preocupado por este problema en sí, sino por la dureza moral de los ricos que se aprovechaban de la ruina de otros sin compasión, desobedeciendo la ley de Moisés, que prohibía la usura, la codicia y la avaricia. Estaba claro que no necesitaban nada más. ¿Cómo podían justificar tales abusos de forma creíble?

No obstante, afortunadamente, la conciencia de estos ricos se enterneció, ya que no se rebelaron cuando se les reprendió: “Todos se quedaron callados, pues no sabían qué responder” (5:8). De hecho, acabaron arrepintiéndose, devolviendo lo que habían tomado y dejando de cobrar intereses a sus hermanos.

Claramente, uno de los factores que reforzaron la credibilidad de Nehemías mientras trabajaba para llevar a cabo estas reformas era su propia conducta. Sin duda, la gran mayoría de los gobernadores de la época aprovechaba su posición de poder para acumular considerables riquezas para sí mismos. Nehemías se negó a hacerlo. Presumiblemente, recibía del tesoro del imperio un jugoso estipendio y el sustento suficiente para él y sus hombres, por lo que declinó utilizar su poder para exigir más aportaciones materiales a la población local. En realidad, acabó sustentando a muchos de ellos (5:14–18).

Obediencia a Dios, compasión por los hermanos, liderazgo consistente, fidelidad al pacto que afecta al propio bolsillo, arrepentimiento y restauración: valores que sustituyeron a la corrupción y la voracidad anteriores, más importantes que la construcción del muro. Si este se hubiese reconstruido sin haber edificado de nuevo a las personas, el triunfo habría sido minúsculo.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 15). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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