El origen y la presencia de la falsa enseñanza | 3ra parte

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El origen y la presencia de la falsa enseñanza | 3ra parte

Fred Greco

Nota del editor: Esta es la tercera y última parte del articulo «El origen y la presencia de la falsa enseñanza«, que es la introducción a la serie «Falsos maestros«, publicada por la Tabletalk Magazine.

En esta oportunidad veremos cómo la falsa enseñanza echa raíces y qué podemos hacer para estar listos a combatirla.

Cómo la falsa enseñanza echa raíces

Hemos visto algunas de las maneras en que surge la falsa enseñanza en la iglesia. ¿Cómo es, entonces, que se arraiga y permanece, a pesar de ser contraria a la verdad de la Palabra de Dios y la misión de la iglesia? Si podemos ver cómo la falsa enseñanza se propaga y se hace aceptable, estaremos mejor preparados para enfrentarla. Hay una variedad de factores involucrados aquí, pero, por brevedad, veamos tres: uno educativo, uno institucional y uno relacionado con el liderazgo.

Uno de los contribuyentes más comunes a la difusión de la falsa enseñanza en la iglesia es la falta general de conocimiento y discernimiento bíblico entre la gente. Puede parecer contradictorio decir que los estudiantes deberían ser capaces de corregir a los maestros cuando traen falsedad a la iglesia, pero eso es exactamente lo que la Biblia nos enseña. Cuando Pablo estaba en Berea, su enseñanza no fue simplemente aceptada por su propia autoridad, sino que sus oyentes la examinaron diariamente mediante las Escrituras para ver si era verdadera (Hch 17:11). Por esto, fueron elogiados por Lucas como «más nobles». Todos los creyentes deben leer las Escrituras por sí mismos y comparar lo que se les enseña con las Escrituras. Esto no requiere un escepticismo radical, pero sí significa que los creyentes no deben confiar ciegamente en palabra de hombres. Deben confiar solo en las Escrituras de esa manera. Surge un problema cuando los creyentes no tienen la voluntad o la capacidad de estudiar las Escrituras por sí mismos. Esto conduce a una dependencia de la autoridad humana y permite que la falsa enseñanza se arraigue y se extienda. El objetivo educativo de la iglesia no debe ser simplemente transmitir el conocimiento de la Biblia, sino también transmitir el amor por la Biblia y el deseo de estudiarla.

La falsa enseñanza es un peligro para la iglesia de Jesucristo, y puede surgir de diferentes partes y florecer si no se confronta.

Un segundo contribuyente a la difusión de la falsa enseñanza es institucional: el hecho de no responsabilizar a las personas por su falsa enseñanza. A menudo se ha enseñado que hay tres marcas de una iglesia verdadera: la predicación fiel de la Palabra, la administración correcta de los sacramentos y el ejercicio de la disciplina. La tercera marca existe para asegurarse de que las primeras dos sean sostenidas. Cuando la iglesia se hace de la vista gorda a la falsa enseñanza porque sus proponentes son populares o tienen «ministerios exitosos» (más personas o más dinero), o simplemente para evitar conflictos, la iglesia entonces permite que esta falsa enseñanza se extienda y sea la fuente de mayor división y conflicto. La disciplina de la iglesia existe para defender la gloria de Cristo y Su verdad y para proteger al pueblo de Dios del error y sus consecuencias.

Hay un tercer contribuyente al avance de la falsa enseñanza en la iglesia, y está relacionado con el liderazgo. Incluso cuando el pueblo de Dios está ansioso por estudiar Su Palabra y la iglesia está preparada para ejercer disciplina, la falsa enseñanza puede florecer cuando el liderazgo de la iglesia está mal preparado y mal entrenado. Mientras más sacrifiquemos los estándares de entrenamiento ministerial a pastores y ancianos, menos preparados estarán para reconocer la falsa enseñanza. Los pastores y ancianos que no están entrenados en teología histórica no se darán cuenta cuando falsas enseñanzas de la antigüedad se presenten con ropa moderna. Aquellos que no han sido entrenados bien en la Biblia, sus idiomas y los principios de su correcta interpretación, pueden ser presa fácil de nuevas enseñanzas que parecieran explicar problemas o contradicciones. Para combatir la falsa enseñanza, la iglesia necesita pastores, ancianos y maestros que estén dispuestos y sean capaces de confrontar la falsedad (Tito 2: 81 Pe 2:15).

Qué podemos hacer con la falsa enseñanza

La falsa enseñanza es un peligro para la iglesia de Jesucristo, y puede surgir de diferentes partes y florecer si no se confronta. ¿De qué manera el conocer el origen y la presencia de la falsa enseñanza nos ayuda a combatirla? Dicho brevemente, tal conocimiento nos impide ser complacientes con la falsa enseñanza y el peligro que esta presenta. Saber de dónde proviene la falsa enseñanza nos mantiene alerta. Y quizás lo más importante, si somos conscientes de la realidad de la falsa enseñanza, nos veremos obligados a estudiar nuestras Biblias cada vez más, y a estar preparados para defender la verdad que el Señor nos ha dado y que graba en nuestros corazones por la obra del Espíritu Santo.

Este articulo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Fred Greco

Fred Greco

El reverendo Fred Greco es pastor principal de Christ Church (PCA) en Katy, Texas.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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3 tipos de legalismo

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3 tipos de legalismo

R.C Sproul

¿Alguna vez, como cristiano, has sido acusado de legalista? Esta palabra a menudo es usada incorrectamente en la subcultura cristiana. Por ejemplo, algunas personas podrían llamar legalista a Juan porque lo ven como alguien con una mentalidad cerrada. Pero el término legalismo no está relacionado con mentalidades cerradas. En realidad, el legalismo se manifiesta de muchas maneras sutiles.

Básicamente, el legalismo implica sacar la ley de Dios de su contexto original. Algunas personas se preocupan por seguir una vida cristiana basada en obediencia a reglas y regulaciones, y ven el cristianismo como una serie de “haz esto” y “no hagas aquello”, es decir, una serie de principios morales fríos y mortales. Esa es una forma de legalismo, donde uno meramente se preocupa por mantener la ley de Dios como si fuera ese el único fin.

Ahora, Dios ciertamente se preocupa por nuestra obediencia a sus mandamientos. Sin embargo, hay más cosas que no debemos olvidar. Dios dio las leyes, como los diez mandamientos, en el contexto de un pacto. Primero, Dios fue bondadoso. Él redimió a su pueblo sacándolo de la esclavitud en Egipto, y entró a una relación de amor y dependencia con Israel. Solo después de que se estableciera esa relación basada en su gracia, Dios comenzó a definir leyes específicas que le complacieran. Tuve un profesor en mi programa de maestría quien dijo: “La esencia de la teología cristiana es la gracia, y la esencia de la ética cristiana es la gratitud”. El legalismo toma la ley y la aísla de Dios, quien dio la ley. El legalismo no busca obedecer a Dios ni honrar a Cristo, sino que obedece reglas que carecen de cualquier relación personal.

No hay amor, gozo, vida, o pasión. Es una rutina, un tipo de mecanismo para mantener la ley al que llamamos externalismo. El legalismo se enfoca en obedecer simples reglas, destruyendo el contexto en el que Dios dio su ley: su amor y redención.

Para entender el segundo tipo de legalismo, tenemos que recordar que el Nuevo Testamento hace distinción entre la letra de la ley (su forma externa) y el espíritu de la ley. El segundo tipo de legalismo hace una separación entre la letra de la ley y el espíritu de la ley. Obedece la letra pero violenta el espíritu. Existe una sutil distinción entre este tipo de legalismo y el mencionado previamente.

¿Cómo puede uno obedecer la letra de la ley y violentar el espíritu de ella? Supongamos que un hombre conduce su auto a la velocidad mínima requerida, sin importar las condiciones bajo las que maneja. Si está en una carretera principal y la velocidad mínima es sesenta kilómetros por hora, conduce a esa velocidad, ni un kilómetro menos. Lo hace inclusive durante lluvias torrenciales, cuando conducir a esa velocidad mínima en realidad pone en peligro a otras personas, ya que ellas tienen el buen sentido de reducir la velocidad a unos treinta kilómetros por hora, para así no patinar en el asfalto mojado. El hombre que insiste en ir a sesenta kilómetros por hora en esas condiciones, conduce su carro así para complacerse a sí mismo. Aunque parece que observa y obedece minuciosamente sus deberes cívicos, su obediencia es solo externa, a él no le importa de lo que en sí trata ley. El segundo tipo de legalismo obedece externamente, mientras que su corazón está alejado de cualquier deseo de honrar a Dios, la intención de su ley, o a Cristo.

El segundo tipo de legalismo es ilustrado por los fariseos, quienes confrontaron a Jesús por sanar a alguien en el día de reposo (Mt. 12:9-14). Su preocupación se concentraba en lo escrito en la ley, evadiendo cualquier cosa que pudiera parecerles trabajo. Estos maestros olvidaron el espíritu de la ley, el cual estaba dirigido en contra de trabajos ordinarios que no eran necesarios para mantener la vida, y no en contra de sanar enfermos.

El tercer tipo de legalismo agrega nuestras propias reglas a la ley de Dios y las trata como divinas. Este es el tipo de legalismo más común y fatal. Jesús reprendió a los fariseos en este mismo punto, diciendo: “Ustedes enseñan tradiciones humanas como si fueran la palabra de Dios”. No tenemos derecho a crear restricciones en lo que Él no ha restringido.

Cada iglesia tiene el derecho a crear sus propias políticas en ciertas áreas. Por ejemplo, la Biblia no dice nada de las bebidas gaseosas en el compañerismo de la iglesia, pero cada iglesia tiene derecho a regular ese tipo de cosas. Pero cuando utilizamos políticas humanas para de alguna manera atar las conciencias y hacer que esas políticas determinen la salvación de alguien, nos aventuramos peligrosamente a entrar en el territorio que solo le pertenece a Dios.

Muchas personas creen que la esencia del cristianismo es seguir al pie de la letra las reglas correctas, incluso reglas extrabíblicas. Por ejemplo, la Biblia no dice que no podemos jugar cartas o beber una copa de vino al cenar. No podemos hacer de estos asuntos la prueba externa de un cristianismo auténtico. Esa sería una fatal violación del evangelio porque eso sustituiría los frutos reales del Espíritu por costumbres humanas. Nos acercamos peligrosamente a blasfemar al malinterpretar a Cristo en esta forma. Donde Dios ha dado libertad, no debemos esclavizar a las personas con reglas hechas por humanos. Tenemos que prestar atención y cuidado, y luchar contra este tipo de legalismo.

El evangelio llama a los seres humanos al arrepentimiento, santidad, y devoción. Por esto, el mundo ve el evangelio como algo ofensivo. Pero ay de nosotros si añadimos innecesariamente a lo que es ofensivo, distorsionando la verdadera naturaleza de la cristiandad al combinarla con legalismo. Ya que el cristianismo tiene que ver con moralidad, rectitud, y ética, podemos fácilmente hacer un movimiento sutil a partir de una preocupación apasionada por una moralidad piadosa, y caer en un tipo legalismo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation.

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Somos la confraternidad de enseñanza del Dr. R.C. Sproul. Existimos para proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en toda su plenitud a tantas personas como sea posible. Nuestra misión, pasión y propósito: ayudar a las personas a crecer en su conocimiento de Dios y Su santidad.

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El significado de la cruz

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El significado de la cruz

R.C Sproul

En este breve video, R.C. Sproul considera las diversas formas en que la gente veía la cruz en el Nuevo Testamento. Grabado en 1990.

Transcripción

Notemos cómo la cruz era vista por la gente en el Nuevo Testamento. Todo lo que sabemos, si fuéramos observadores, o espectadores, o un miembro de la prensa—de Noticias de Jerusalén. Hemos sido asignados como reporteros para ir y ser testigos de la ejecución de un hombre que ha sido condenado por sedición por Poncio Pilato. Así que observamos esa ejecución y regresamos a la sala de prensa a escribir el reporte diciendo, “Esta tarde un pretendiente al trono judío y sedicioso fue justamente ejecutado por el Imperio Romano”.

O podemos ir al palacio de Caifás y preguntarle, “Caifás, ¿Cuál es el significado de esto que ha sucedido hoy? ¿Fue simplemente la ejecución de un zelote político?” Caifás diría, “No, yo veo esto como una necesidad histórica. Era necesario por el bien de la nación que un hombre muriera”. Esa era la observación de Caifás.

Y podríamos ir entonces y entrevistar al centurión que estaba a los pies de la cruz. Y él nos diría. “No lo sé. Algo muy extraño pasó aquí esta tarde. Ese hombre era diferente a cualquier otro que haya sido ejecutado; creo que Él es el Hijo de Dios”.

Luego vamos y leemos las cartas del Apóstol Pablo. Y Pablo nos dice que lo que pasó en la cruz fue un evento de importancia cósmica. Qué la expiación se efectuó allí por la cual aquellos que reciben a Cristo, entre la raza humana, son reconciliados con su Creador.

Qué ese era el Cordero de Dios que fue inmolado. Este era el sacrificio ofrecido para satisfacer las demandas de la justicia de Dios.

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¿Qué dice la Biblia sobre la dirección de Dios?

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¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?

R.C Sproul

¿Qué dice la Biblia sobre la dirección de Dios? Dice que si reconocemos a Dios en todos nuestros caminos, Él dirigirá nuestras sendas (Pr. 3:5-6). Las Escrituras nos animan a aprender cuál es la voluntad de Dios para nuestras vidas, y lo hacemos al enfocar nuestra atención no en la voluntad de decreto de Dios, sino en la voluntad de precepto de Dios. Si quieres saber la voluntad de Dios para tu vida, la Biblia te dice: “Porque ésta es la voluntad de Dios: su santificación” (1 Ts. 4:3). Así que cuando alguien se pregunta si debe tomar un trabajo en esta ciudad o en aquella, o si casarse con Johana o Marta, debe estudiar cuidadosamente la voluntad de precepto de Dios. Debe estudiar la ley de Dios para aprender los principios por los cuales debe vivir su vida diariamente.

El salmista escribe: “¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en Su ley medita de día y de noche!”. El deleite del hombre piadoso está en la voluntad de precepto de Dios, y el que se enfoca de esta manera será “como árbol plantado junto a corrientes de agua que da su fruto a su tiempo” (v. 3). El impío, sin embargo, no es así, más bien es “como paja que se lleva el viento” (v. 4).

Si quieres saber qué trabajo tomar, debes conocer los principios bíblicos a perfección. Al hacerlo, descubrirás que la voluntad de Dios es que hagas un análisis sobrio de tus dones y talentos. Entonces debes considerar si un trabajo en particular va de acuerdo a tus dones; si no va de acuerdo a ellos, no deberías aceptarlo. En ese caso, la voluntad de Dios es que busques un trabajo diferente. La voluntad de Dios también es que hagas compatible tu vocación, es decir tu llamado, con las oportunidades de trabajo que tengas, y eso requiere mucho más trabajo que usar una tabla Ouija. Significa que debes aplicar la ley de Dios a las muchas cosas de la vida.

Cuando se trata de decidir con quién casarte, debes mirar a todo lo que dicen las Escrituras con respecto a la bendición de Dios sobre el matrimonio. Habiendo hecho eso, quizá descubras que hay varias prospectas o prospectos que cubren los requisitos bíblicos. Entonces, ¿con quién te casas? La respuesta a eso es sencilla: cásate con quien quieras casarte. Siempre y cuando la persona que escojas esté dentro de los parámetros de la voluntad de precepto de Dios, tienes completa libertad para actuar de acuerdo a lo que te plazca, y no tienes por qué perder el sueño preguntando si estás fuera o dentro de la voluntad escondida o de decreto de Dios. Primeramente, no puedes estar fuera de la voluntad de decreto de Dios. Segundo, la única manera en que sabrás la voluntad escondida de Dios para ti hoy es esperar hasta mañana, y mañana será clara porque podrás mirar hacia atrás y saber que cualquiera cosa que sucedió es la obra de la voluntad secreta de Dios. En otras palabras, solo conocemos la voluntad secreta de Dios después de que se ha efectuado. Usualmente queremos saber la voluntad de Dios sobre el futuro, mientras que el énfasis en las Escrituras es en la voluntad de Dios para nosotros en el presente, y eso se refiere a sus mandamientos.

“Las cosas secretas” le pertenecen a Dios, no a nosotros. “Las cosas secretas” no nos incumben porque no nos pertenecen; son de Dios. Sin embargo, Dios ha tomado algunos de sus planes secretos y les ha quitado el secreto, y esas cosas sí nos pertenecen a nosotros. Él ha quitado el velo. A esto lo llamamos revelación. Una revelación es mostrar algo que antes estaba oculto.

El conocimiento que es nuestro a través de la revelación propiamente le pertenece a Dios, pero Dios nos lo ha dado. A eso se refería Moisés en Deuteronomio 29:29. Las cosas secretas le pertenecen a Dios, pero aquello que ha revelado nos pertenece, y no solamente a nosotros, sino también a nuestros hijos. A Dios le ha placido revelarnos ciertas cosas, y tenemos la bendición inefable de compartir esas cosas con nuestros hijos y con otras personas. La prioridad de pasar ese conocimiento a nuestros hijos es uno de los grandes énfasis en Deuteronomio. La voluntad revelada de Dios es dada en y a través de su voluntad de precepto, y esta revelación es dada para que seamos obedientes.

Como dije, muchas personas me preguntan cómo saber la voluntad de Dios para sus vidas, pero rara vez alguien me pregunta cómo puede saber la ley de Dios. La gente no pregunta eso porque sabe cómo conocer la ley de Dios: la encuentra en la Biblia. Uno puede estudiar la ley de Dios para conocerla. La pregunta más difícil es cómo podemos llevar a cabo la ley de Dios. Algunos se preocupan por eso, pero no muchos. La mayoría que pregunta sobre la voluntad de Dios quiere saber algo sobre el futuro, pero eso está cerrado. Si quieres saber la voluntad de Dios en términos de lo que Dios autoriza, de lo que a Dios le agrada, y por lo que Dios te bendecirá, de nuevo, la respuesta se encuentra en su voluntad de precepto, la ley, la cual es clara.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio. Puedes descargar el eBook gratis del Dr. Sproul, ¿Puedo conocer la voluntad de Dios?

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¿Orarías por un Despertar? Descarga tu guía de oración gratis

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¿Orarías por un Despertar? Descarga tu guía de oración gratis

R.C Sproul

Vivimos en un mundo que necesita un despertar. ¿Qué es un despertar? Es un movimiento poderoso del Espíritu de Dios para convertir a muchas personas a Cristo y renovar en Su iglesia un celo por Su verdad, por un crecimiento espiritual y por las misiones. Esta era la pasión del Dr. Sproul, y en los últimos años de su vida, estaba constantemente en oración por un avivamiento. Él oró y se esforzó por ver a los no creyentes y la iglesia misma despertados al verdadero carácter de Dios. Tan vital es esta preocupación para Ligonier Ministries que hicimos del avivamiento el tema de nuestra Conferencia Nacional 2018 y dedicamos todo el año a orar por un despertar.

Cuando dos hombres, Pablo y Silas, oraron, la tierra misma tembló (Hechos 16: 25-26). Para que la mayor cantidad de gente posible se una a nosotros, produjimos esta guía de oración gratuita. Descárgala hoy mismo en OraPorUnDespertar.com y ayúdanos a compartir esta noticia con tus amigos, familiares y con tu iglesia.

Para usar la guía, encuentra la oración que corresponde a la semana actual. Cada semana del mes se enfoca en un grupo diferente para orar, comenzando contigo y tu familia y expandiéndose a comunidades más grandes. Comparte sobre esta campaña de oración en las redes sociales usando el hashtag: #OraPorUnDespertar

ORANDO EN MAYO:

  • Semana 1: Ora para que tú y tu familia guarden las Escrituras en el corazón y así estén listos para predicar el evangelio y edificar a otros con la Palabra de Dios“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón” (Dt 6:6).
  • Semana 2: Ora para que tú y tu iglesia lloren por aquellos que no conocen o guardan la ley de Dios, y para que se sientan movidos a alcanzar la comunidad con el evangelio de Dios“Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos [la gente incrédula] no guardan Tu ley” (Sal 119:136).
  • Semana 3: Ora para que las personas en tu ciudad y nación busquen maestros que les enseñen la verdad del evangelio y no falsas doctrinas“Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos” (2 Tim 4:3).
  • Semana 4: Ora para que el reino de Dios venga con poder alrededor del mundo y para que así muchos conozcan a Cristo y hagan Su voluntad. “Venga Tu reino” (Mt 6:10).

Esperamos que esta guía de oración te anime este año y en el futuro. Únete a nosotros para orar fervientemente por un poderoso mover del Espíritu de Dios hoy, agradecidos de que Él haya prometido escucharnos y confiados en que Él responderá nuestras oraciones de acuerdo con Su voluntad.

 

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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No hay queja justa

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No hay queja justa

R.C Sproul

R.C. Sproul describe porqué nadie en el infierno puede levantar una queja justa contra Dios.

Transcripción

“Allí será el llanto y el crujir de dientes”.

Algunas personas cuando despierten en el infierno estarán devastadas. No encontrarán suficiente agua en sus ojos para satisfacer su necesidad de llorar. Estarán sollozando: “¡Oh no, aquí no!  ¡Oh Dios, por favor ten piedad de mí!” Será la mayor decepción que puedan experimentar al despertar en el infierno. Pero entonces, el otro grupo que estará allí no estará llorando un poco, ellos estarán crujiendo los dientes, lo cual es una metáfora bíblica para la furia humana. “¿Cómo te atreves, Dios, a ponerme aquí?” La ira de los condenados no conocerá límites. Ahora, como dije, yo no quiero terminar en el infierno. Pero una cosa sé con certeza: Si eso pasa, si me he engañado todos estos años y si soy uno de los que dicen: «Señor, Señor, ¿no hice esto o hice aquello», y Él me mira y dice: “Por favor retírate, no te conozco” y me envía al infierno. Algo que te puedo asegurar es que seré un llorón, no uno que cruje, porque si sé algo de teología, yo sé que, si me envía al infierno esta noche, no podría levantar queja alguna contra Él.

Yo he sido culpable de traición – traición cósmica. Cada vez que he pecado, he afirmado mi voluntad sobre la voluntad de mi Creador. He declarado que yo soy soberano, no el Señor Dios. He obrado en contra de Su reino, no a favor. He pecado contra el ser santo e infinitamente justo, quien no me debe nada. Y si me despierto en el infierno, me daré cuenta de que solo he recibido lo que mi vida se merecía: no crueldad, no injusticia, sino perfecta justicia.

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¿Revela la naturaleza a Dios?

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¿Revela la naturaleza a Dios?

Chris Larson

¿Revela la naturaleza a Dios? Esta pregunta indica una preocupación acerca de una cuestión fundamental para el cristianismo. La cuestión es: ¿puede Dios ser conocido fuera de la iglesia o de un ambiente religioso?

El secularista de hoy responde a esta pregunta diciendo que no. Con frecuencia se dice que el mundo natural es antitético a creer en Dios, presentándonos tantas anomalías que hacen insostenible la existencia de Dios.

Debido a estas afirmaciones, ya sea desde la esquina del ateísmo militante o de las preguntas del agnóstico turbado, muchos cristianos se han retirado a una esfera de “fe religiosa” como el único marco dentro del cual Dios puede ser conocido. Aquí la naturaleza se negocia para proteger la arena del espacio.

Los Salmos de la naturaleza en el Antiguo Testamento indican que la majestad del Creador brilla a través de la creación. Dios no solo se revela claramente en la creación, sino que la revelación se muestra. Es percibida por los hombres. El juicio de Dios no se retiene ya que los hombres se niegan a recibir la revelación (Ro. 1:18).

El problema es que no solo Dios se revela a sí mismo, sino que los hombres perciben esa revelación y se niegan a reconocerla. Pablo dice: “Pues aunque conocían a Dios, no Lo honraron como a Dios ni Le dieron gracias” (Rom. 1:21). Aquí se dice que el hombre conoce a Dios. Su pecado es que no glorifica ni agradece al Dios que sabe que existe. Pablo sostiene que Dios se manifiesta tan claramente en la creación que todos los hombres saben que Él existe. La revelación de Dios en la naturaleza hace que el ateísmo honesto sea una imposibilidad intelectual.

El conocimiento de Dios manifiesto en la naturaleza no es de ninguna manera exhaustivo. La revelación natural nunca nos proporcionará conocimiento redentor. Una cosa es saber que Dios existe. Es otra muy distinta tener un conocimiento personal e íntimo del Dios que existe.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

 

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Tu testimonio no es el evangelio

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Tu testimonio no es el evangelio

R.C Sproul

“Por segunda vez los Judíos llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: ‘Da gloria a Dios; nosotros sabemos que este hombre es un pecador’. Entonces él les contestó: ‘Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo’”, Juan 9:24-25.

Este dicho: “Da gloria a Dios”, parece positivo hasta que leemos el resto de la oración, en donde los fariseos revelaron que habían concluido que Jesús era un pecador, y por lo tanto no podía haber hecho el milagro. Estaban diciendo que el hombre debía dar gloria a Dios, no a Jesús. El hombre fue directo al punto con ellos, diciendo: “No sé si sea pecador. Ni siquiera lo conozco. Todo lo que sé es esto: yo era ciego y ahora veo”.

Con estas sencillas palabras, el hombre dio testimonio de Cristo. Testificó de la obra redentora de Cristo. Sin embargo, no predicó el evangelio. ¿Qué intento decir? En la comunidad cristiana evangélica a veces usamos lenguaje que no es siempre correcto o bíblico. Has escuchado esa jerga. Va algo así: “Planeo ser evangelista para poder dar testimonio de Cristo”. Algunas veces decimos: “Tuve la oportunidad de testificar el otro día”, lo que quiere decir: “Compartí el evangelio con alguien”. Tendemos a usar los términos evangelismo y testificar de manera intercambiable, pero no son sinónimos. Cuando apunto a la persona y obra de Cristo, estoy dando testimonio de Cristo. Pero eso no es lo mismo que predicar el evangelio.

Hace más de 30 años aprendí una técnica de evangelismo enseñada por Evangelismo explosivo, y entrené a más de 250 personas en ese programa, y los guíe en actividades evangelísticas en Ohio. Uno de los aspectos más finos de ese programa es que toda persona que lo toma debe escribir y memorizar su testimonio. Tu testimonio es la historia de cómo te convertiste en cristiano. Creo que es muy importante que los cristianos sean capaces de articular a otras personas cómo y por qué se convirtieron en creyentes. Todos deberíamos tener un testimonio preparado, y deberíamos estar dispuestos a compartirlo en cualquier momento.

Pero no debemos confundir nuestro testimonio personal con el evangelio. Compartir nuestro testimonio personal no es evangelismo. Es simplemente pre-evangelismo, una preparación para el evangelismo. Nuestro testimonio pudiera ser o no ser significativo o útil para aquellos con quienes hablamos. Hay muchas personas que pueden identificarse con mi historia; dicen: “Sí, sé de lo que habla porque yo también vivía así”. Pero no todos pueden identificarse con mi historia. De todas maneras, el evangelio no es lo que me pasó a mí. Dios no promete que usará mi historia como su poder para salvación. El evangelio no se trata de mí. El evangelio se trata de Jesús. Es la proclamación de la persona y obra de Cristo, y cómo una persona puede apropiarse de los beneficios de la obra de Cristo por la fe sola.

Vemos esto en este pasaje en el Evangelio de Juan. El hombre sanado podría decir: “Yo era ciego y ahora veo”, y eso es un testimonio maravilloso. Pero no es el evangelio. El hombre no podía decirle a los fariseos sobre la obra salvadora de Jesús y cómo podían ser rescatados de sus pecados por fe en Él. Así que debemos aprender no solamente nuestros testimonios, sino también los elementos concretos y contenido del evangelio bíblico. El evangelismo sucede cuando la buena nueva es proclamada y anunciada a las personas. Eso es el evangelio.

Publicado originalmente en Ligonier. Una traducción de Coalición por el Evangelio.

 

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Temblando ante la santidad de Dios

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Temblando ante la santidad de Dios

R.C Sproul

En este breve video de su serie de enseñanza La Santidad de Dios, R.C. Sproul explica cómo cada ser humano que está expuesto a la santidad de Dios tiembla ante Su presencia.

Transcripción

En los primeros capítulos de la Institución de la Religión Cristiana, escrita por Juan Calvino, él hace una declaración parecida a esto: «Allí está el temor y temblor con que los santos de la antigüedad temblaron delante de Dios, como toda la Biblia lo relata». Lo que Calvino decía es esta: que en la Escritura existe un patrón en las respuestas humanas a la presencia de Dios, y pareciera que mientras más justa es descrita la persona, más temblará cuando entra en la inmediata presencia de Dios.

No hay nada despreocupado ni casual en la respuesta de Habacuc cuando encuentra al Dios santo. ¿Recuerdas la queja de Habacuc, donde vio toda la degradación y las injusticias que se estaban extendiendo a lo largo y ancho de toda su patria. Él estaba tan ofendido por esas cosas que subió a su puesto de guardia, y se quejó contra Dios, diciéndole: «Muy limpios son tus ojos para mirar el mal ni … ver el agravio”. ¿Por qué ves a los menospreciadores, y callas…?». Y Dijo: «… velaré para ver lo que se me dirá, y que ha de responder… tocante a mi queja». ¿Puedes recordar lo que pasó? Que cuando Dios se le apareció a Habacuc, él dijo: «… temblaron mis labios; pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí».

¿Qué pasó con Job cuando esperaba la voz de Dios? Y cuando Dios se mostró a sí mismo a Job, él dijo: «… me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza… Una vez hablé, más no responderé… Mi mano pongo sobre mi boca». Como dijo Calvino, «el reporte uniforme de la Sagrada Escritura afirma que todo ser humano que ha sido expuesto a la santidad de Dios, tiembla en Su presencia».

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Somos la confraternidad de enseñanza del Dr. R.C. Sproul. Existimos para proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en toda su plenitud a tantas personas como sea posible. Nuestra misión, pasión y propósito: ayudar a las personas a crecer en su conocimiento de Dios y Su santidad.

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El trauma de la santidad

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El trauma de la santidad

R.C.Sproul

Cuando leemos los escritos de los ateos del siglo XIX, nos encontramos con que ellos no estaban particularmente preocupados en probar que Dios no existe. Estos ateos implícitamente asumían la no existencia de Dios. Sostenían: después de la Iluminación, ahora sabemos que no hay Dios, entonces, ¿cómo podemos tomar en cuenta la casi universal presencia de la religión? Si Dios no existe, y la religión humana no es una respuesta a la existencia de Dios, ¿por qué es que la humanidad parece ser incurablemente homo religiosus? ¿Por qué la humanidad, en todas sus culturas, parece ser incurablemente religiosa? Si no hay Dios, ¿por qué hay religión?

Una de las repuestas más famosas y populares fue el argumento ofrecido por Sigmund Freud. Como psiquiatra, Freud sabía que las personas le tienen miedo a un montón de diferentes cosas. Entendemos esos miedos, pues hay una amplia variedad de cosas en nuestro mundo que representan un claro peligro a nuestro bienestar. Gente que no conocemos puede levantarse de manera individual en resentimiento e intentar matarnos. O pueden unirse y atacarnos en una guerra a escala mundial. Además del ámbito humano de peligro y miedo, también está el ámbito impersonal de la naturaleza, particularmente en épocas previas, cuando la gente no tenía la protección contra la naturaleza que nosotros disfrutamos en este mundo de tecnología moderna. Aunque los terrores naturales en ocasiones nos siguen asustando, la gente en el pasado estaba expuesta de mayor manera a tormentas, hambrunas, e inundaciones. En ese tiempo cuando las enfermedades como el cólera o una plaga podían borrar poblaciones enteras, la vida se veía mas frágil, y la naturaleza se veía más amenazante.

Hoy en día creemos que la ciencia de alguna manera tiene la responsabilidad de controlar las indomables fuerzas de la naturaleza, como huracanes, tornados, inundaciones, e incendios. Y de muchas maneras, la ciencia ha sido exitosa en ayudarnos a prevenir que los desastres naturales provoquen lo peor, y nos ayuda a recuperarnos más rápidamente cuando la naturaleza nos agrede. Pero, Freud decía, el dilema de los hombres de antes era cómo lidiar con estas cosas en ese tiempo en que era más duro y más difícil recuperarse de su impacto destructivo. Puedes negociar con un agresor humano, firmar un tratado de paz con un poder extranjero, o de alguna manera negociar tu seguridad con personas que pueden amenazarte, pero ¿cómo negociar con enfermedades, tormentas, o terremotos? Estas fuerzas de la naturaleza son impersonales. No tienen oídos para escuchar. No tienen corazones a los cuales podamos apelar. No tienen emociones.

Entonces, Freud argumentó, la religión emergió cuando los humanos personificaron la naturaleza y la convirtieron en alguien con quien pudieran negociar. Los seres humanos inventaron la idea de que los desastres naturales eran habitados por espíritus personales: el dios de la tormenta, el dios del terremoto, el dios del fuego, y los dioses relacionados con diferentes enfermedades. Estos dioses estaban a cargo de las fuerzas naturales, y causaban desastres. Al tener personificados estos peligros, los seres humanos aplicaban las técnicas que utilizarían para negociar con fuerzas hostiles personales, y las usaban con las fuerzas impersonales de la naturaleza. Podemos, por ejemplo, suplicar al dios de la tormenta, orar al dios de la tormenta, hacer sacrificios al dios de la tormenta, y arrepentirnos frente al dios de la tormenta para quitar una amenaza. Eventualmente, los seres humanos consolidaron todos estos dioses en una sola deidad que estaba en control de todas aquellas fuerzas de la naturaleza, y a la cual podían suplicar.

Estoy tan fascinado por el argumento de Freud porque es una explicación razonable de cómo la gente puede volverse religiosa. Es posible, teóricamente, que pueda haber religión aun si no existiera Dios. Sabemos que somos capaces de imaginar cosas que en realidad no existen. De hecho, la Biblia esta repleta de críticas a la falsa religión que inventa ídolos.

Sin embargo, hay una diferencia entre la posibilidad y la realidad. Eso que Freud dice que es posible no significa que realmente sea así. El mayor fallo en su teoría es esta: si es cierta, ¿por qué, entonces, fue “inventado” el Dios de la Biblia? Este Dios santo, que vemos en las Escrituras, causa mayor impacto en aquellos con quién Él se encuentra que cualquier desastre natural. Vemos, por ejemplo, como incluso el justo Isaías fue completamente desecho al encontrarse cara a cara con el Dios de Israel (Is. 6:1-7). El bien intencionado Uza cayó muerto por intentar sostener el arca de su santo Dios (2 S. 6:5-10). Pedro, Jacobo, y Juan reaccionaron primeramente a la revelación de la divinidad de Cristo, y la capacidad de escuchar la voz del Padre, con terror y no como si fuera una bendición (Mt. 17:1-8).

¿Por qué, para redimirnos de la amenaza del trauma, inventaríamos a un Dios cuyo carácter es infinitamente más amenazante que cualquier otra cosa que tememos? Puedo imaginar a la humanidad inventando un dios benevolente, o un dios malo que es fácilmente complaciente. ¿Pero acaso inventaríamos a un Dios santo? ¿De dónde viene eso? Pues no hay nada en el universo más aterrador, más amenazante para la seguridad y bienestar de una persona, que la santidad de Dios. Lo que vemos a lo largo de las Escrituras es que Dios gobierna sobre todas las fuerzas amenazantes que nosotros tememos. Pero este mismo Dios, en sí mismo, nos atemoriza más que cualquiera de estas otras cosas. Nosotros entendemos que nada es una mayor amenaza a nuestro bienestar que la santidad de Dios. Por nuestra propia cuenta, ninguno de nosotros inventaría al Dios de la Biblia, el ser que es una amenaza a nuestro sentido de seguridad más primitivo y más fundamental, peor que cualquier acto de la naturaleza.

Martín Lutero y los otros reformadores entendieron la naturaleza santa de su Dios. Para ellos, recuperar el evangelio era una buena noticia porque sabían el impacto de la santidad, y que la única forma de soportar la presencia del juicio del Dios santo era estar cubierto en la santidad y justicia de Cristo. Quinientos años después de la Reforma protestante, la Iglesia necesita desesperadamente hombres y mujeres que entiendan el impacto de la santidad de Dios, para entender que la santidad que vemos en el evangelio es lo único que nos puede dar seguridad, y que cuando nos reunamos con este Dios cara a cara, su santidad nos abrazará y no nos arrojará al juicio eterno. Que Dios y su gracia nos otorgue a todos nosotros una visión renovada de su santidad majestuosa.

Publicado originalmente en Ligonier. Una traducción de Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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