7/7 – Segura en el arca

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

7/7 – Segura en el arca

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Leslie Basham: ¿Te pones nerviosa al oír hablar del juicio? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No hay por qué temer a la ira de Dios si eres una hija de Dios, si estás en el arca, si has creído a Dios, si te has arrepentido de tus pecados y pusiste tu fe en Cristo.

 Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana hemos estado estudiando una serie llamada Noé y el diluvio y esto nos ha llevado a algunas  discusiones intensas sobre el pecado y el juicio. Si conoces a Cristo, puedes escuchar conversaciones como esas con paz y alegría en tu corazón. No tienes que temer. Aquí está Nancy  para explicarnos.

Nancy: Como hemos estado viendo en este estudio, durante la última semana, el mundo entero fue destruido en el gran diluvio bajo el juicio y la ira de Dios. Esto no fue solo un desastre natural. Esto fue la mano de Dios. Por cierto, la mano de Dios está detrás de todos los desastres naturales, de una manera u otra. Pero esta fue la respuesta directa de Dios al pecado de la raza humana. Dios se había propuesto en Su corazón  borrar el pecado del mundo y a los pecadores, para dar a la tierra un nuevo comienzo. En ese gran juicio, un hombre y su familia se salvaron. ¿Cómo se salvaron?

Por la gracia mediante la fe. Y esa fe,  en última instancia, en Cristo. Ellos no conocían a Cristo. No habían visto a Cristo. Pero habían visto lo que apuntaba hacia Cristo. Creyeron en las promesas de Dios, creyeron en la Palabra de Dios. No hay otro camino para ser salvos de la ira y del juicio de Dios.  Jesús dijo en Mateo capítulo 7 versículo 13  “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella”.  ¿Y no es eso lo que vemos en el diluvio?

Muchas, tal vez mil millones de almas perecieron en ese gran diluvio.  Era el camino ancho. Era el camino más fácil. Era la forma natural, ir por el camino de la destrucción. Pero el versículo 14 de Mateo 7 dice: “Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

¿Cuántos encontraron refugio en los días de Noé? Ocho: un hombre, su esposa, sus tres hijos y sus esposas. Así que en el diluvio Dios lo borró todo, Él acabó con la corrupción en la tierra. Él le dio un nuevo comienzo. Pero Dios preservó esta familia. Noé halló, favor, halló gracia a los ojos del Señor. Él fue hecho justo por la gracia mediante la fe y el plan de Dios para la preservación de una simiente justa se cumplió.

La historia de Noé se convierte en un tipo, en un símbolo, en una  imagen del Señor Jesús, quien vendría a nuestro mundo corrupto como el arca de Dios para darnos seguridad;  seguridad a la manera de Dios, que consiste en el camino estrecho. El camino que pocos encuentran es el camino de Cristo. Tenemos tantas religiones del mundo hoy en día, todas afirman que dicen la verdad, todas dicen ser el camino a Dios. Pero, hay un solo camino hacia Dios: Su nombre es Jesús.

Tú no tienes que pedir disculpas por eso. No tienes que preocuparte de estar diciendo algo incorrecto cuando dices eso. Es la verdad, y cuando la dices, le estás dando a la gente una oportunidad de tener los ojos abiertos para ver que Cristo es el único camino para ser salvos del juicio y de la ira de Dios.

Hablábamos en la última sesión acerca de añadir la pregunta:   “¿Y qué con el Diluvio? ¿Y qué con la inundación?” Hablamos en la última sesión del “¿Y entonces qué?” Para los no creyentes, para los pecadores no arrepentidos. ¿Qué es él? ¿Y qué?  ¿Para ellos? Bueno cree en el Evangelio, arrepiéntete y serás salvo. Pero ahora queremos hablar de la pregunta “¿Y entonces qué?” para aquellas de nosotras que ya hemos creído en el Evangelio. ¿Cuáles son las implicaciones de la historia del diluvio para aquellas de nosotras que ya somos creyentes en Cristo, las que estamos bajo la gracia de Dios?

Si estás en el arca, si estás en Cristo por la gracia mediante la fe, estás a salvo. Tienes la seguridad de que si estás en Cristo, nunca, nunca, nunca experimentarás la ira y el juicio de Dios por tus pecados. 
Hablamos mucho, a principio de esta serie, acerca de la pecaminosidad del hombre, de la degradación de este mundo, la depravación del hombre, esa es la condición en la que hemos nacido. Pero Dios envió a Cristo a este mundo; en la cruz  Jesús tomó sobre sí toda mi culpa, todo mi pecado. Él pagó el precio por ese pecado para poder estar bien con Dios. Como  resultado nunca tendré que experimentar la ira o el juicio de Dios por mi pecado.

Veamos esto en la vida de Noé. Dios estableció un pacto con Noé. Ese pacto se estableció antes del diluvio. En Génesis capítulo 6 en los versículos 17-18, Dios dijo:

Y he aquí, yo traeré un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra perecerá. Pero estableceré mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. (vv. 17 – 18).

¿Qué hizo Noé? Noé creyó a Dios. Esa es la forma en que se hizo justo. Él creyó a Dios. Hebreos capítulo 11 nos dice:

 Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.

Así que Noé creyó a Dios. Él respondió en obediencia. Demostró su fe mediante la construcción de esa arca de acuerdo con el mandato de Dios.

Ahora, ese pacto que fue prometido antes del diluvio, se hizo realidad, se explicó y se selló con Noé después del diluvio. Leemos sobre esto en Génesis capítulo 9, comenzando en el versículo 8: “Entonces habló Dios a Noé. …”  Ya ha pasado el Diluvio, las aguas han retrocedido, el arca ha venido a descansar en el monte, Noé y su familia han salido del arca, y:

Dios le dijo a Noé y a sus hijos con él: “He aquí, yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra descendencia después de vosotros y con todo ser viviente que está con vosotros: aves, ganados y todos los animales de la tierra que están con vosotros; todos los que han salido del arca, todos los animales de la tierra. Yo establezco mi pacto con vosotros, [verás esto una y otra vez en este pasaje] y nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que hago entre yo y vosotros  y todo ser viviente que está con vosotros, por todas las generaciones: [¿cuál fue la señal?] pongo mi arco en las nubes y será por señal del pacto entre yo y la tierra.

Y acontecerá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se verá el arco en las nubes, y me acordaré de mi pacto que hay entre yo y vosotros y entre todo ser viviente de toda carne; y nunca más se convertirán las aguas en diluvio para destruir toda carne.”

“Cuando el arco esté en las nubes, (Dios le dijo a Noé) lo miraré para acordarme del pacto eterno entre Dios y todo ser viviente de toda carne que está sobre la tierra. Y dijo Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre yo y toda carne que está sobre la tierra. “(vv. 8-17).

¿Cuál es la palabra que se repite allí?  El pacto. Esta es una relación de pacto, sellada con el signo del arco—del arcoiris.

¿Qué es el arcoiris? Cada vez que aparece, es la señal de la  fidelidad de Dios que guarda el pacto, así que cuando Dios dice que tú eres salva, estás segura en el arca, puedes contar con ello. Estás a salvo. Dios te guardará. No experimentarás la ira, el juicio de Dios. Así que ese arcoiris,  nos recuerda perpetuamente que Él nunca inundará el mundo otra vez.

Ahora bien, ese arcoiris tiene un significado increíble.La palabra arco es la palabra que se usa en el relato del Génesis que acabamos de leer.En el hebreo hay una palabra arco que es la misma palabra que se traduce también en otros lugares como un arco de guerra, como un arco y una flecha. No quiero decir que Dios  está poniendo un arco y una flecha en el cielo, ciertamente es un arcoiris, pero hay una similitud entre los dos.

Él está diciendo que el arco que se usa para la guerra ha sido guardado. La sugerencia es que la batalla ha terminado. La tormenta ha terminado. Ese arco habla de paz ahora que Dios ha quitado Su arco de guerra.

¿Recuerdas cómo en el mundo antiguo se hicieron tratados  después que tenían las guerras? Fueron tratados de paz. Bueno, Dios hizo un tratado de paz. Él hizo un pacto de paz. Recordó a los creyentes que la guerra entre Dios y el hombre había terminado, que los que vienen en busca de refugio están a salvo. Así que cuando vemos el arco en el cielo, esto una imagen de que Dios ha traído la paz a nuestra relación con él. Ya no somos enemigos de Dios. Hemos sido restaurados a la comunión con Él.

Dios ha colgado su arco en el cielo, y es una imagen de la paz que vendrá a este mundo después del juicio final de Dios. El juicio final es seguido por una paz y por descanso en todo el mundo. De modo que el arcoiris nos recuerda las promesas de Dios y nos dice que se puede contar con que Dios cumplirá Su Palabra. ¿Cuáles son algunas de esas promesas que se refieren a nuestra salvación? Romanos capítulo 8 versículo 1 dice, “Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…”  Créelo.

El arcoiris dice: “Cree esa promesa”. Romanos 5:1, dice, “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios”. En Juan capítulo 10 versículo 28, Jesús dijo: “Y yo les doy vida eterna y jamás perecerán”. Nunca.. No tienes que temer al juicio de Dios. No hay por qué temer  a la ira de Dios si eres una hija de Dios, si estás en el arca, si has creído a Dios, si te has arrepentido de tus pecados y pusiste tu fe en Cristo.

Ahora, si no lo has hecho, debes tener  terror del juicio y de la ira de Dios, y he tratado de comunicar algo de eso en esta serie. Pero tu corazón puede estar en reposo y en paz si has creído en el Evangelio de Cristo,  te has arrepentido y has venido a Él en busca de refugio. No tienes que estar atormentada por tu  conciencia, atormentada por la culpa, atormentada por el miedo al juicio venidero. Cree en las promesas de Dios.

¿Estás en Cristo? ¿Estás en el arca? ¿Has creído en el Evangelio y te has arrepentido de tus pecados? Entonces confía en las promesas de Dios.

“No hay juicio”.

“No hay condenación”.

“Ellos nunca perecerán”.

“Nunca les echaré fuera”.

“Nadie las arrebatará de mi mano”.

“Hemos sido justificadas por la fe”.

Wow. ¡Qué promesas! ¡Créelas!

Quiero hablar de algunas implicaciones de esto en nuestras vidas como creyentes. ¿Qué significa esta historia para nosotras? ¿Cómo afecta la forma en que vivimos? ¿Cómo afecta nuestras vidas diarias? Vemos una de las implicaciones de la historia en el libro del Génesis, en capítulo 8, en el versículo 20, cuando Noé salió del arca donde había sido preservado del juicio y de la ira de Dios. Cuando tal vez mil millones de almas habían perecido, Noé y otras siete personas que lo acompañaban fueron preservados. ¿Qué hizo Noé en el capítulo 8, en el versículo 20? Él edificó un altar al SEÑOR, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar.

¿Qué estaba haciendo Noé? Él estaba respondiendo a la misericordia y a la gracia de Dios. ¿Y cómo respondió? Respondió en adoración. En gratitud. En humildad. En  sacrificio.

Él ofreció esos sacrificios a pesar de que todavía no tenía la Palabra de Dios como la tenemos hoy, él no sabía nada sobre el sistema de sacrificios, pero él sabía en su corazón que estaba en lo cierto. Él sabía en su corazón que la expiación y el perdón de los pecados, requería un sacrificio  y el sacrificio en última instancia, es Cristo. Así que en la ofrenda de esos sacrificios, Noé nos estaba dando una imagen, un recordatorio del hecho de que la expiación por el pecado exige un sacrificio.

Hemos estudiado en esta serie, la culpa del hombre. Hemos estudiado el hecho de que merecemos la ira y el juicio de Dios por nuestra culpa. Hemos estudiado la gracia de Dios que trae la salvación a los que creen. Ahora, ¿cuál debe ser nuestra respuesta? “¡Gracias, Señor!” ¡Gratitud! ¡Asombro!  Te adoro. Hago un altar en Tu Nombre. Yo canto para Ti. ¡Eres un Dios grande, bueno, misericordioso, piadoso!” Es una respuesta de adoración y de gratitud.

Pero  hay otro “¿Y qué?” que me ha impactado a medida que he ido realizando este estudio. Tiene que ver con nuestra respuesta al problema del sufrimiento, a las circunstancias que escapan a nuestro control, las cosas que tenemos que soportar en la vida que son difíciles. Tenemos la tendencia a pensar  “pobre de mí”  cuando pasamos por algunas cosas duras. Pero sabes, ese tipo de pensamiento está siempre basado en el supuesto de que nos merecemos algo mejor.

Pero una vez que tienes el concepto de tu pecado (que hemos tratado de enfatizar en esta serie), una vez  tienes el concepto del juicio de Dios que te mereces por tu pecado (y he tratado de explicarlo lo mejor posible ), una vez que tengas la idea de tu pecado y del juicio de Dios que te mereces, tú nunca serás capaz de contender con Dios acerca de Su voluntad, incluso si esa voluntad implica sufrimiento, porque te das cuenta, “yo no merezco algo mejor”. Cualquier cosa buena que tengo en mi vida, cualquier bendición en mi vida es más de lo que merezco.

Entonces, si eres es una hija de Dios, puedes confiar en Dios para que sea tu refugio en tiempos de tormenta, no solo en las últimas tormentas eternas del juicio y de la ira de Dios (que ya hemos hablado de esto cómo Él nos protegerá), pero  puedes confiar en que Dios será tu refugio en las tormentas de la vida aquí en la tierra, las tormentas temporales, las pequeñas tormentas en  comparación con  esa última gran tormenta.

Hay un maravilloso pasaje en 2da de Pedro, capítulo 2. En ese contexto él habla de cómo Dios preservó a Noé y a otros siete con él, cuando Dios trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos. Luego en el versículo 9 él dice: “El Señor, entonces, sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio”.

Una de las cosas que Dios ha estado haciendo en mi corazón a medida que he estudiado este pasaje en las últimas semanas, es simplemente continuar  recordándome, que en las tormentas de la vida cotidiana que enfrento—muy parecidas a las que tal vez tú enfrentas —si estoy en Cristo, estoy segura. Mientras yo estoy en esa arca, mientras yo estoy en Cristo, estoy segura, no solo eternamente, sino en el aquí y ahora.

Ya que estamos en 2da de Pedro, te voy a pedir que pases al próximo capítulo, al capítulo 3. Vamos allí justo al medio de ese pasaje. Si nos fijamos en el versículo 10, está hablando sobre el día del Señor. Ya hemos hablado de esto. Que vendrá como un ladrón, los cielos pasarán, los cuerpos celestes serán quemados, la tierra y las obras que hay en ella todo se consumirá en el juicio de Dios. Ahora, el versículo 11 dice: “Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad! Ahora, eso no es tanto una pregunta sino una exclamación. Si sabemos que el juicio de Dios viene sobre la tierra, ¿qué tipo de vida deberías estar viviendo?

Y continúa diciendo, “. . . vidas de santidad [esta palabra tiene que ver con nuestra conducta, con nuestro estilo de vida] y cuando habla de la piedad [tiene que ver con la actitud de nuestro corazón], vida de santidad y de piedad esperando y apresurando la venida del día de Dios”. Esa palabra esperando está tres veces en este pasaje. Y la palabra apresurar tiene que ver, no con que nosotros podemos hacer algo para que llegue antes, sino que tiene que ver con  “desear ardientemente, esperar, anhelar el día de Dios”. Este no es el día del Señor. Ese es el día del juicio.

Pero el día del Señor no es algo para ser temido.Es algo que debemos esperar.Es el día  del  fin de todo pecado, el fin de toda corrupción, y el comienzo de una nueva creación, donde tendremos la gloria eterna y la santidad en la presencia de Dios.¿No es eso algo que esperar o anticipar?

El versículo 13 dice, “Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia”. Dios borró toda la vida humana miles de años atrás en el diluvio. Pero Noé y su familia, a pesar de que fueron preservados, continuaron siendo pecadores. Así que una vez que salió del arca y empezó a repoblar el mundo, el mundo pronto se convirtió en corrupto y violento de nuevo al igual que antes del diluvio.

Entonces, ¿cuál es la diferencia en el juicio que se avecina y los nuevos cielos y la nueva tierra que ha de venir? Un día, Dios volverá a destruir este mundo, pero esta vez habrá un cielo nuevo y una tierra nueva; todo va a ser santo. Nosotras vamos a ser santas. No habrá presencia del pecado en este mundo. ¡Qué día para esperar!

Por lo que dice en el versículo 14: “Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles,” ¿Qué está diciendo él? Que debemos vivir en permanente anticipación al regreso de Cristo. Este tiempo de la gran paciencia de Dios  es una oportunidad para que los que están en perdición se  arrepientan y crean y sean salvos.

Entonces, ¿qué vamos a hacer, mientras, que vamos a hacer mientras Dios es  paciente? Esta es una oportunidad para nosotros  hacer lo que hizo Noé: anunciar el Evangelio,  proclamar la gracia de Dios a los que se pierden; llamar a nuestros vecinos, a nuestros amigos, a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros familiares—llamarlos al arrepentimiento, para que  crean y se salven. En el versículo 17 dice, “Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estad en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos, caigáis de vuestra firmeza”. No creas todo lo que escuchas. No creas todo lo que lees. Sé cuidadosa en elegir a  quién escuchas. Ten cuidado con lo que escuchas.

Hay falsos maestros. Ellos han estado alrededor por años. Estarán alrededor hasta que Jesús regrese. Son engañosos. Se hacen pasar por maestros de la Biblia. Puedes escuchar a algunos de ellos en los medios de comunicación cristianos en el día de hoy. Examina todo lo que escuchas por la Palabra de Dios, ya que estos falsos maestros tienen una doctrina falsa que puede hacer que te desvíes. Pueden afectar tu estabilidad espiritual. Pero en cambio, ¿qué debes hacer? El versículo 18 te dice, “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.

Ese es el propósito de la historia del diluvio. Es una historia con propósito e intencional, para señalarnos el hecho de que toda la vida es para la gloria de Dios. Vive para Su gloria. Vive a la luz de la eternidad. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad.

Gracias, Señor, por la grandeza de Tu Palabra, por la grandeza de tus formas de obrar, por la maravilla de Tu gracia. Gracias porque Tú nos has dicho cómo vivir a la luz del juicio venidero.

Gracias Señor, que buscamos algo más allá del día de Dios. Ayúdanos a vivir ahora a la luz del final de la historia, para vivir para Tu gloria. Que seamos encontradas haciendo eso hasta el día de tu regreso. Yo oro en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: ¿Alguna vez te habías dado cuenta de que la historia de Noé y el diluvio podía ser tan práctica? Hemos hablado sobre algunos temas  importantes y de regocijo en esta serie. Si te has perdido alguno de los programas anteriores, puedes escucharlos visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com .

Hoy Nancy nos mostró algunos elementos fascinantes de esta historia. Hoy ella comparó el arcoiris que Dios colgó en el cielo al arco y la flecha de un guerrero. Sally Lloyd-Jones explica ese mismo punto en su libro “Biblia para niños: Historias de Jesús”.

Nancy nos lee un poco sobre esto:

Nancy: “Lo primero que hizo Noé fue darle gracias a Dios por rescatarlos, tal y como lo había prometido. Y lo primero que hizo Dios fue darle otra promesa: ‘Nunca más destruiré el mundo’.  Y como un guerrero que guarda su arco y su flecha al final de una gran batalla, Dios dijo, ‘¿Ves? He colgado mi arco en las nubes’. Y allí en las nubes, justo donde la tormenta se junta con el sol, había un hermoso arco hecho de luz. Era un nuevo comienzo en el mundo de Dios.

Pero no pasó mucho tiempo antes de que todo se dañara nuevamente, pero a Dios no le tomó por sorpresa. Él sabía que esto sucedería. Es por eso que antes de todos los tiempos Él ya tenía otro plan, un mejor plan: un plan de no destruir el mundo, sino rescatarlo; el plan de enviar a Su propio Hijo, el Rescatador.

El gran enojo de Dios en contra del odio, y de la tristeza y de la muerte vendría una vez más, pero no hacia Su pueblo o en Su mundo. No, el arco de guerra de Dios no estaba apuntando a su pueblo. Estaba apuntando hacia el corazón de los cielos.

Leslie: Esa historia es del libro de Sally Lloyd Jones, y es maravillosa para las familias. Te ayudará a enseñarles a tus hijos cómo las historias de la Biblia están conectadas. Si entras a nuestra página web te diremos cómo obtenerla.

Recientemente recibimos un testimonio desde Costa Rica acerca de este libro. Una oyente nos escribió:

Mi esposo buscó este recurso en una librería que frecuenta y se lo obsequiamos a mis tres hijos pequeños en la Navidad pasada, por lo que tengo alrededor de un mes de estarlo utilizando como herramienta para la enseñanza espiritual de ellos. Muchísimas gracias por la sugerencia, es maravilloso leerlo y ver la manera en la que Jesucristo es evidenciado en cada lectura.

Leslie: Gracias por acompañar a Nancy en el programa de hoy. Comparte sobre esto que estás aprendiendo con tus amigas y hermanas e invítalas a escuchar estas transmisiones.

Y no dejes de visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com, para que te empapes de todo lo relacionado a nuestra primera conferencia “Mujer Verdadera” en Santo Domingo, República Dominicana, este próximo mes de febrero del 2015.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

6/7 –¿Has entrado al arca?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

6/7 –¿Has entrado al arca?

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Leslie Basham: ¿Recuerdas haber cantado esas lindas canciones acerca de la lluvia que cayó por cuarenta días sobre el arca?  Bueno, bueno no son descriptivas lo que realmente aconteció.  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Aquellas grandes reservas de agua que estaban guardadas bajo la tierra fueron desatadas y derramadas, haciendo erupción como un poderoso volcán.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Simplemente queremos abrir la Palabra de Dios y demostrar la seriedad de vivir en un mundo caído.  Durante cada año las noticias nos traen imágenes vivas de esto y queremos proveer verdadera esperanza.  Continuemos en la serie, Noé y el diluvio.

Nancy: Llegamos hoy a la sección en nuestro estudio de Noé en el capítulo  7, cuando después de haber experimentado la maldad del mundo, de haber advertido a los impíos, de haber esperado pacientemente por siglos para que los hombres se arrepintieran, Dios finalmente manda Su juicio y una generación entera— menos ocho que estaban en el arca— es destruida en el diluvio.

Génesis capítulo 7 de los versículos 11-12 dice,

El año seiscientos de la vida de Noé, [120 años después que Dios primero mandará esta advertencia y esta palabra a él] el mes segundo, a los diecisiete días del mes, en ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo fueron abiertas.  Y cayó la lluvia sobre la tierra por cuarenta días y cuarenta noches.

El diluvio— bueno, a propósito, como tú sabes, ha sido tema de una enorme cantidad de debates por eruditos…  Hablaremos más adelante en esta serie acerca de por qué es de tanta importancia para mucha gente comprobar que no hubo ningún diluvio.  Pero yo simplemente tomo la Palabra de Dios de manera literal. Dice que sí hubo, y que hay mucha razón y evidencia científica y arqueológica para apoyar esto.

Pero el diluvio fue causado por grandes reservas de agua expelidas de debajo de la tierra como también el diluvio de agua cayendo sobre la tierra.  Estaba sentada en mi habitación estudiando el otro día, estudiando acerca de la vida de Noé, y estaba lloviendo.  Y había estado lloviendo por varios días, y como que me estaba sintiendo un poco como la Sra. de Noé.  Solo seguía lloviendo y lloviendo.

Pero mientras comenzaba a estudiar este pasaje y lo que los comentaristas han dicho acerca de cómo sucedió lo del diluvio, me di cuenta de que podrías estar sentada bajo la lluvia durante 40 días y no sería igual a como sucedió en los días del diluvio.

Para poder entender esto, tenemos que regresar a Génesis capítulo 1.  El versículo 2 de Génesis capítulo 1 nos dice que:

El Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.  Entonces dijo Dios: ‘Haya expansión [algunas de sus traducciones dice firmamento] en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.’  E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión (Génesis 1:2, 6-7).

La expansión son los cielos; es la condición atmosférica.  Las Escrituras dicen en Génesis capítulo 1 que había un depósito de agua que estaba debajo de los cielos, y había un depósito de agua que estaba sobre los cielos.  Esas son las aguas, tanto las que estaban encima como la que estaba debajo de los cielos, que se unieron en el tiempo del diluvio—el agua debajo de la expansión. Esta masiva cantidad de agua que estaba guardada debajo de la superficie de la tierra.

Las Escrituras son muy precisas aquí al decir cómo aconteció el diluvio.  Dice, “En ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo”.  Aquellas grandes reservas de agua que estaban guardadas bajo la tierra fueron desatadas, y se derramaron como erupciona un poderoso volcán de la tierra.  Un comentarista dice, “Vinieron en volumen y en violencia, desafiando una descripción”.

Esto no es como las inundaciones ordinarias que se levantan porque llovió mucho.  Esto es una ola gigantesca que de repente rompió con fuerza violenta sobre cada ser humano  del planeta.  Y todos excepto los ocho que estaban en el arca fueron totalmente desprevenidos.

Sabemos, por lo que Jesús dijo en el libro de Mateo, que ellos estaban viviendo sus vidas y siguiendo sus rutinas normalmente. Estaban teniendo familias.  Festejando.  Estaban divirtiéndose. Estaban pecando.  No tenían ningún pensamiento de Dios o de su destino eterno.  Y en medio de eso Dios manda estas aguas que se desatan con vigor torrencial de debajo de la corteza de la tierra.

No quiero sonar demasiado dramática, pero no creo que tú puedas sobre dramatizar lo que sucedió en este diluvio.  Esto es enorme.  Son  aguaceros torrenciales y volcanes de debajo de la tierra, terremotos y maremotos;  y todo esto está ocurriendo debido a un gran acto de Dios.

No podemos imaginarnos el efecto que esto tuvo en el planeta y como fue para todos esos hombres, mujeres, niños, animales y plantas, y para la superficie de la tierra también.  Muchos de los aspectos de la topografía de la tierra de hoy fueron determinados por la conmoción que ocurrió en ese diluvio.

Tú dirás pero, “¿Por qué haces tanto énfasis acerca de esto?”  Porque esta es la respuesta de Dios al gran pecado del mundo.  Y por eso necesitamos un concepto mayor de qué tan serio es nuestro pecado y como Dios lo ve.  Este horrible diluvio torrencial es solo la retribución de Dios a aquellos que se rebelan contra Él.

En 1741 Jonathan Edwards, uno de los grandes predicadores que nuestra nación ha conocido, predicó lo que se convirtió en su más grande y famoso mensaje, “Pecadores en las manos de un Dios airado”.  Su texto fue Deuteronomio 32 el versículo 35, “A su tiempo el pie de ellos resbalará”.  Escucha a mi amigo Max Mclean leer una porción de ese mensaje, “Pecadores en las manos de un Dios airado”.

Max McLean: Las nubes negras de la ira de Dios están colgando directamente sobre sus cabezas.  Llenas de terribles tormentas y sus fuertes truenos.  Y de no ser por la mano de Dios que las restringe, hubieran reventado inmediatamente sobre ti.  Por el presente, la soberana voluntad de Dios detiene su viento agitado; de otro modo vendría con furia, y  destrucción llegaría como un torbellino, y serías llevado como la paja seca.

La ira de Dios es como grandes aguas que están temporalmente contenidas. Crecen más y más, hasta que encuentran salida.  Cuanto más tiempo se han contenido, más rápido y poderoso será su curso cuando una vez sean desatadas.

Es verdad que el juicio contra tus obras perversas no ha sido ejecutado todavía, entretanto, tu culpa está constantemente aumentado y cada día estás atesorando más irá para ti.  Las aguas están aumentando constantemente, y no hay nada fuera de la mera voluntad de Dios que las refrene.  No quieren ser detenidas y empujadas con gran fuerza para ser liberadas.

Si Dios tan solo retirara Su mano de la compuerta, se abriría inmediatamente, y los fieros diluvios del furor e ira de Dios empujarían con furia inconcebible, y vendría sobre ti con poder ilimitado.  Aun si tu fuerza fuera 10,000 veces mayor de lo que es, si de hecho fuera 10,000 veces mayor que la fuerza del más corpulento y robusto diablo en todo el infierno, no sería capaz de resistirla o soportarla.

Nancy: Las palabras de Jonathan Edwards describieron la furia de la ira de Dios.  La ira de Dios que fue liberada en el gran diluvio en el Génesis y esa ira se volvió a ver 1,000 años después cuando Faraón rehusó permitir que el pueblo de Dios saliera de Egipto. ¿Recuerdas cómo mandó Dios a ese ángel de la muerte para destruir al  primogénito de cada familia en  Egipto?  Esa fue la ira de Dios desatada sobre aquellos que rehusaron arrepentirse.

Vemos aun otro juicio de la ira de Dios desatada 1,500 años después cuando Dios dio muerte a Su propio Hijo y derramó sobre Cristo todas las aguas de la gran ira de Dios contra el pecado del hombre.  El juicio de Dios—vasto, inmenso, incomprensible, poderoso— destruyendo todo a su paso excepto aquellos que creen el Evangelio y se arrepienten están seguros en el arca.

Hay muy poca enseñanza hoy en la iglesia y en nuestro mundo acerca del juicio de Dios, de la ira de Dios en respuesta al pecado del hombre.  Pienso que esa es una de las razones por la que tenemos un cristianismo tan ligero y  que tenemos una forma de cristiandad frívola y despreocupada. La gente puede caminar hacia el altar para hacer una profesión de fe, y van riéndose, sin sentido de convicción, sin un sentido del peso o de la culpa por su pecado. Por eso es que pueden hacer profesión de fe y luego ir y vivir por años como el diablo.

Pero la persona que nunca ha demostrado un corazón arrepentido, que no le ha dado la espalda a su pecado para entregarse  a Cristo, no tiene base para tener seguridad de salvación, ninguna base para esperar ser preservado en el tiempo cuando Dios derrame Su juicio final y Su ira en este mundo. No puedes apreciar o valorar en su totalidad la salvación de Cristo y la cruz de Cristo, hasta que no sepas de qué has sido salvada — de la ira de Dios.

Así que el diluvio es una gran advertencia a cada generación de que Dios toma el pecado muy en serio.  Es una advertencia acerca del juicio final, acerca de la ira venidera de Dios.  Por eso el mensaje es: ¡Arrepiéntete!  ¡Cree en el Evangelio!  Huye a Cristo, a tu arca, para recibir refugio.

Déjame pedirte que vayas a tu Biblia a 2da de Pedro al capítulo 3 mientras pensamos acerca de aquellos que nunca han venido a Cristo, aquellos que nunca se han arrepentido de sus pecados, que nunca han puesto su fe en Cristo; quizás algunas de ustedes que nos están escuchando hoy.  Tal vez has estado escuchando esta serie acerca del diluvio o tú conoces personas que no son creyentes.  ¿Cuáles son las implicaciones de esta historia para aquellos que son pecadores impenitentes?

Segunda de Pedro capítulo 3, comenzando en el versículo 3.  Dice, “Ante todo, sabed esto: que en los últimos días vendrán burladores, con su sarcasmo, siguiendo sus propias pasiones”.  Él está hablando de una época, la de los últimos días.  Nosotras estamos en los últimos días.  Más adelante en el pasaje veremos que los últimos días son seguidos por el día final, el día del juicio, el día de la ira de Dios.

Así que, los últimos días son días cuando todavía hay tiempo de arrepentirse, pero en estos últimos días la mayoría de las personas son burladoras.  No creen en Dios.  Se burlan de Su verdad.  No creen a Su Palabra.  Siguen sus propios deseos pecaminosos.  Amigas, esa es la razón porque la gente se burla de la verdad bíblica.  No es porque ellos tienen una gran percepción intelectual que tú no tienes, o respuestas a preguntas que tú no puedes contestar, es porque quieren justificar su propio pecado.

De manera que llegan estos burladores.  Están a nuestro alrededor hoy.  Están siguiendo sus propios deseos pecaminosos.  El versículo 4 dice: “Y ellos dicen: ‘¿Dónde está la promesa de su venida?  Porque desde que los padres durmieron, todo continúa tal como estaba desde el principio de la creación.’”

¿Qué es lo que están diciendo estos burladores?  “¡No hubo ningún diluvio! Las cosas solo evolucionaron.  Pasó de esta otra forma”.  Pero tenemos todas estas evidencias en la corteza y en la superficie de la tierra de un gran diluvio universal, pero ellos dicen, “No no no eso no fue un diluvio.  Eso ocurrió por alguna otra cosa”.

¿Por qué dicen eso?  ¿Por qué se esfuerzan tanto para negar el diluvio?  Su punto es que nunca ha habido un juicio cataclísmico antes; por lo tanto, no habrá otro en el futuro.  Ellos están tratando de negar la probabilidad o la posibilidad de un juicio venidero de un juicio futuro.

Así que para poder presentar su caso ellos dicen, “Nunca ha habido un gran diluvio.  ¿Diluvio? Oh evangélicos tontos.  Es que toman la Biblia literalmente”.  Nos hacen sentir estúpidos.  Bueno, ellos son los burladores.  Nosotras somos las que tenemos la verdad.  Ellos tratan de descartar, de negar, de refutar el diluvio para no tener que lidiar con el concepto, con el pensamiento de un juicio futuro.

Versículo 5: “Pero intencionalmente olvidan.”(NVI) Acuérdate de eso la próxima vez que escuches a algún filósofo arrogante o un escritor o un científico o un periodista descartando sin pensar todas estas cosas que tú lees en las Escrituras.  La Palabra de Dios dice que ellos intencionalmente olvidan.  Son depravados.  Tienen mentes malvadas.  No quieren saber la verdad.

Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua.  Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundando (vv. 5-6 NVI).

Este es el Nuevo Testamento reafirmando la historicidad del diluvio.  Sí ocurrió. Toda la tierra, excepto las ocho personas que estaban dentro del arca, fue destruida con este diluvio.  La gente que no cree esto es porque intencionalmente  quiere ignorarlo.

Luego Pedro sigue diciendo en el versículo 7, “Pero los cielos y la tierra actuales están reservados por Su palabra” (esa palabra de Dios que destruyó la tierra con el diluvio), estos están reservados  “para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.”  El hecho de que hubo un diluvio es solo otra evidencia y otra advertencia dada por Dios para llamar a la gente a arrepentirse antes de la destrucción final del mundo ahora por medio de fuego, el día del juicio.

Versículo 8: “Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.  Él está diciendo, “Desde el punto de vista del hombre ese juicio final puede parecer muy lejano.  Pero en la economía de Dios no está muy lejos”.  Viene en camino.  Va a ser pronto.

Versículo 9: “El Señor no se tarda [El Señor no es lento] en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.”

Ahora, ¿quiere decir eso que todos se van a arrepentir? ¿Que todos van a ser salvos?  Sabemos, por otras partes de las Escrituras, que eso no es así.  Esto se está refiriendo a todos aquellos que Dios ha llamado y ha escogido para ser redimidos.  Dios está esperando a que todos ellos crean, y sean salvos.

No puede referirse, en este contexto, a que todos en el mundo serán salvos, porque los versículos a su alrededor están hablando acerca del juicio final de los impíos.  Así que se está refiriendo a todos aquellos que Dios ha escogido y ha llamado a creer.  Dios está esperando, dándoles tiempo para arrepentirse y creer en el Evangelio.

Versículo 10: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón.”  ¿Qué es el día del Señor?  Él ha estado hablando acerca de estos últimos días.  Él dijo, “viene un día de juicio”.  Ahora él está hablando acerca del día del Señor.  En el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, el día del Señor se refiere a ese día futuro de la ira y del juicio de Dios, cuando Él dará final a este mundo, tal y como existe actualmente.

Tan cierto como fue el diluvio, tan cierto como vino el diluvio y destruyó el mundo, vendrá el día del Señor cuando Dios mande fuego para destruir este mundo como lo conocemos.  Será el día del juicio final.  Y ese día, Pedro dice, vendrá como un ladrón.

¿Cómo viene un ladrón? Él  no toca a tu puerta y te dice, “Hola. ¿Puedo entrar?”  ¿Qué hace él?  Él viene encubierto.  Viene secretamente.  Es silencioso.  Es inesperado.

Y Pedro dice, “Este día del Señor será como un ladrón.”  Vendrá inesperadamente sobre los malos, sobre los injustos, los impíos.  Los tomará por sorpresa.  Sorprenderá a las personas que no han hecho preparaciones para la eternidad.  Y será muy tarde en ese momento para prepararse.

“En el cual los cielos pasarán con gran estruendo”.  Los cielos ahí se refieren al universo físico como lo conocemos.  El mundo será consumido por llamas.  Sigue diciendo que “los elementos serán destruidos con fuego intenso.”  Algunas de sus traducciones dicen, “ardiendo serán desechos”.  Los elementos de la tierra se derretirán con fuego ardiente, “y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas”.  Serán descubiertas, consumidas, quemadas.

El día de juicio viene.  Hebreos capítulo 9 versículo 21 nos dice que

Está decretado que los hombre mueran una sola vez, y después de esto, el juicio.

Jesús lo dijo en Mateo capítulo 13 en el versículo 40-42:

Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo.  El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Una y otra vez a través de las Escrituras vemos este tema del juicio de Dios que vendrá sobre los pecadores impenitentes.  Tomé los primeros cinco días de esta serie para construir el caso de que este es un juicio justo, que es merecido por nuestra excesiva y nuestra gran pecaminosidad, y  que hay una manera de escapar que Dios ha provisto para que nadie perezca.

Así que, ¿Cuál es el mensaje?  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Dios está demorando Su juicio final.  Él te está dando una oportunidad para venir al arca, para venir a Cristo para salvación.

Juan 3:16 dice,

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, (no tienes que perderte) mas tenga vida eterna.

Romanos 3:23 nos dice que “todos pecaron.” Todos “no alcanzaron la gloria de Dios”.  Y en el contexto de ese pasaje dice que todos merecemos el juicio de Dios.  Pero Romanos 3:24 dice que “Siendo justificados [hemos sido hechos justos por Dios] gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús”.

Mientras me preparaba para esta sesión esta mañana, buscando al Señor y esperando en Él y tratando de obtener Su corazón para esta serie, mi corazón solo anhelaba ver a aquellos que pudieran estar escuchando, aún hoy, creer el Evangelio y arrepentirse.  Ven a Jesús en busca de refugio.  Ven a Él para que seas librada de la ira de Dios.

Puede haber alguien escuchando hoy. Quizás eres miembro de alguna iglesia. Quizás te encanta Aviva Nuestros Corazones.  Escuchas el programa.  Lees mis libros.  Lees los libros de otras personas.  Te sientas en tu iglesia semana tras semana y escuchas a tu pastor predicar.

De hecho, hay un hombre en mi iglesia que no conoce a Cristo y él sabe que no conoce a Cristo, que viene semana tras semana y se sienta bajo la predicación de la Palabra de Dios.  Yo no sé dónde estás tú en cuanto a esto. Yo no sé dónde está tu corazón.  Solo Dios lo sabe.  Pero te estoy diciendo, si no te has arrepentido de tus pecados si no has creído en el Evangelio, te ruego que lo hagas hoy.

Dios está demorando Su juicio por ti, para darte tiempo a creer el Evangelio y arrepentirte de tu pecado.  Huye a Cristo por misericordia.  Él es el arca.  Él es suficiente.  Hay lugar para ti en Él, y Dios te ha estado preparando para que te arrepientas y creas, si no lo has hecho.

Leslie Basham: Ella es Nancy Leigh DeMoss invitándote a que tomes refugio en Cristo.  Si nunca has venido a Él en fe, arrepintiéndote de tus pecados y buscando Su perdón, ¿por qué no oras con Nancy?

Si te has perdido algunos mensajes de esta serie, los puedes escuchar en nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás escucharlos o descargarlos o leer la transcripción. Y también puedes suscribirte para recibir diariamente en tu correo un aviso del programa y del blog de cada día, con un enlace que te llevará directamente a nuestra página. Es muy fácil y es gratis suscribirte.

Y finalmente, ¿Ya hiciste planes para asistir a nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo, República Dominicana? Esto será en el mes de febrero, conoce más sobre este evento y hacia quién está dirigido al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Alguna vez te has encontrado temiendo el juicio de Dios?  Si estás en Cristo, puedes ser libre del temor.  Hablaremos de esto el lunes. Ahora aquí está Nancy para dirigirnos en oración.

Nancy: No conozco tu corazón.  No conozco la condición de tu alma.  Sé que nuestras iglesias están llenas de gente que tiene religión, pero que no tiene a Cristo.  No están preparadas para la llegada del juicio final de Dios. Han crecido en una iglesia.  Han puesto su firma en un papel en algún lugar. Han creído en alguna iglesia, han pasado al frente en algún momento durante un servicio o en una invitación, o se han unido a una iglesia.  Han hecho muchas cosas buenas y religiosas, pero no tienen a Cristo.  Todavía están bajo el juicio y la ira de Dios.  Y esa pudieras ser tu hoy.

Si el Espíritu de Dios ha traído convicción a tu corazón de tu condición perdida, ¿Puedo suplicarte? Vuélvete a Cristo.  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Corre a Cristo.  Ven a Él.  Si Dios está poniendo eso en tu corazón, si Dios está haciéndote ese llamado, Él te está diciendo, “El arca está abierta.  La puerta todavía está abierta.  El juicio todavía no ha llegado.  El diluvio todavía no ha llegado.  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Vuélvete a Cristo”

Puedes hacer eso ahora mismo, y decir, “Oh Señor, no puedo salvarme a mí misma.  Soy pecadora.  Merezco Tu juicio y Tu ira por mi pecado. Gracias por proveer a Cristo como sacrificio por mi pecado, como un arca donde puedo ir entrar y estar segura”.

Oro que muchos pecadores perdidos escuchen este mensaje, oh Señor, y sean convertidos en el nombre de Cristo.  Porque Tu voluntad es que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.  Te damos gloria por las almas que Tú estás salvando, Señor; por salvar nuestras almas y traernos a Cristo, nuestro gran Salvador y refugio, en cuyo nombre oramos, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

5/7 – Fidelidad bajo presión

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

5/7 – Fidelidad bajo presión

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/fidelidad-bajo-presion/

Leslie Basham: ¿Por qué Dios salva a los pecadores?

Nancy Leigh DeMoss: Todo se trata  de Dios.

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Todo se trata de Dios mostrando las riquezas de Su gracia y Su salvación para el mundo. Se trata de los propósitos redentores de Dios para este mundo. Tu salvación es mucho más grande que tú.

Leslie Basham: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Nancy nos ha estado ofreciendo una idea fresca de la historia familiar en la serie Noé y el Diluvio: El Evangelio del Antiguo Testamento. Si has estado escuchando junto con nosotros, sabes que no ha sido una historia divertida, un zoológico flotante lleno de animales lindos. En cambio, hemos visto la seriedad del pecado.

Nancy: Algunas de ustedes, han estado escuchando la serie de Noé en estos últimos días y quizás se han estado preguntando si alguna vez llegaremos a la parte agradable, a la parte buena.  Hemos estado hablando sobre la pecaminosidad excesiva del hombre en el tiempo de Noé, y también del juicio y la ira justa de Dios. El Evangelio nunca suena como una buena noticia, hasta que has escuchado las malas noticias y has pasado un tiempo pensando y meditando en ello. No nos gusta sentir convicción de pecado.

A los predicadores de antaño no les importó dejar que las personas experimentaran convicción, el peso de su pecado, porque sabían que una vez que ellos hubieran percibido cuán grande era su pecado y cuánto merecían el juicio de Dios, entonces estarían más abiertos y dispuestos a correr a Cristo, para encontrar refugio, reposo y salvación.

De manera que hoy llegamos, en esta serie sobre Noé, a ese maravilloso versículo en Génesis capítulo 6, al versículo 8 donde dice “Mas Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR.” Algunas de sus traducciones dice que encontró “el favor del Señor (NVI). Es la misma palabra.  Significa “bondad, bondad, favor, gracia.” Noé encontró gracia a los ojos del Señor, ante aquellos mismos ojos que miraron la tierra y vieron la corrupción, la violencia, la maldad en el corazón de los hombres. En esos mismos ojos de Dios, este hombre, Noé, encontró gracia.

Así que en medio de la más oscura, desesperada y terrible situación, Dios está ahí, y Dios está derramando Su gracia. Dios selecciona una persona para ser el recipiente de Su gracia y luego para ser el vehículo, el instrumento, para extender Su gracia a otros. Noé recibió esa gracia.

Noé no hizo nada para ganar la gracia de Dios. Dios solo decidió que Él mostraría Su gracia a Noé y Él estableció una relación de pacto con Noé. Esta relación fue iniciada por Dios. Noé no estaba buscando a Dios hasta que Dios buscó primero a Noé. Tú y yo nunca buscaremos a Dios hasta que Él nos busque primero e inicie una relación de pacto, salvífica, con nosotros. Esa relación siempre es algo que no merecemos.

Ahora, es importante enfatizar porque, en el contexto de este pasaje, pudiera parecer que Noé hizo algo para ganar o merecer la gracia de Dios. Pero sabemos que la gracia de Dios siempre es inmerecida. Siempre es iniciada por Dios.

Si tú eres hija de Dios, has sido librada de la ira y del juicio de Dios, es porque has hallado favor y gracia para con Dios. Dios te ha escogido para recibir Su gracia. Y con ese privilegio viene una gran responsabilidad, la responsabilidad de obedecer el llamado de Dios, de seguir el propósito de Dios para tu vida y proclamar Su gracia y Su salvación a otros, así como Noé hizo.

Verás, la salvación de Dios no es, en última instancia, sobre ti, y no es, en última instancia, primeramente por o para ti. Todo es sobre Dios. Es acerca de Dios mostrando las riquezas de Su gracia y de Su salvación a este mundo. Es sobre los propósitos redentores y salvadores de Dios para este mundo. Tu salvación es mucho más grande que tú. Esto es lo que vemos en esta historia de Noé.

Ahora en este pasaje, Génesis capítulo 6, vemos que Dios muestra gracia a Noé, y luego Dios provee una vía de escape. Quiero que veamos la provisión de Dios, el arca que Dios proveyó a Noé y a su familia para ser salvos del juicio de Dios. Esta arca era, de acuerdo con Génesis capítulo 6, era de 450 pies de largo. Esa es la longitud de un campo de fútbol más la mitad de otro campo de fútbol. Esto es muy largo. Y tenía 75 pies de ancho. Imagínate una autopista de seis carriles.  Esto sería aproximadamente su anchura. Y luego era de 45 pies de alto, que es tal vez la altura de un edificio de 5 pisos. Esto te puede dar una idea del tamaño del arca.

Al leer sobre el arca, muchos comentaristas han señalado que los barcos de hoy son construidos con proporciones y dimensiones similares, y que, de hecho, serían buques en condiciones de navegar si fueran construidos con estas proporciones. John MacArthur dice, “Una caja gigantesca de este tamaño debería ser muy estable en el agua; imposible de volcar”. Luego él habla sobre el espacio que había en el arca. “El volumen del espacio,” dice John MacArthur, “debió ser 1.4 millones de pies cúbicos, lo cual sería la capacidad de 522 vagones de ferrocarril tamaño estándar, estos podían contener 125,000 ovejas”. De manera que esta era una gran caja. Era una gran arca la que Dios y Noé construyeron. Había tres pisos, cada uno, de 15 pies de alto. Esta fue  la provisión de Dios.

El arca es una ilustración de la salvación de Dios, en el Antiguo Testamento. Es una ilustración o tipo de Cristo, quien vino y trajo salvación al mundo. Warren Wiersbe, en su comentario, habla sobre, las formas en la que el arca es una figura o tipo de Cristo.

  • Por ejemplo, el arca como medio de escape fue planeado e iniciado por Dios.  No fue inventada por seres humanos. Esto es cierto también acerca de nuestra salvación. Fue idea de Dios.
  • Había solo una puerta en el arca, y hay un solo camino de  salvación.  Que es a través de Jesucristo.

  • El significado de refugio que Dios provee, el arca, como fue diseñada por Dios, era adecuada para la tarea. Era efectiva. Era suficiente.

Es interesante, leyendo otras tradiciones religiosas que incluyen la historia del diluvio, que algunas describen una caja con proporciones que no le proporcionaban condiciones para navegar. Así que lo que Dios proveyó para Noé era la provisión adecuada, navegable, efectiva y suficiente. ¿No es cierto esto también de  nuestra salvación? Esto significa que lo que Dios ha provisto, el medio que Dios ha diseñado para los pecadores, la vía de escape de la ira de Dios y del juicio eterno de Dios, es efectivo. Es la provisión que ha sido diseñada por Dios. ¿Y cuál es el medio? Ese medio es Cristo. Él es suficiente. ¡Él funciona! Él verdaderamente nos salva del pecado.

Luego tenemos la palabra brea en el capítulo 6 de Génesis, en el versículo 14, es usada para describir el material que fue colocado   por dentro y por fuera del arca. “Hazte un arca de madera de ciprés; harás el arca con compartimientos, y la calafatearás por dentro y por fuera con brea”. La palabra cubrir y la palabra  brea  son dos palabras muy similares.

La palabra cubrir en el lenguaje original es una de las palabras más importantes en la Biblia. La primera vez que esta palabra fue usada la encontramos aquí en Génesis capítulo 6 en el versículo 14. Es una palabra que significa cubrir, pero puede significar, “ofrecer expiación, expiar”, para cubrir los pecados del hombre. Es utilizada usualmente en referencia a cubrir o esconder el pecado con la sangre de un sacrificio.

Dios dijo, “Cubre esta arca por dentro y por fuera con . . .” y usando la palabra relativa a expiación, cubriendo nuestro pecado, Él dijo, “Cúbrela con brea”. Esta es una palabra similar. Es un recubrimiento; es una palabra que significa “un rescate, el precio de la redención”. Usualmente significa “expiar ofreciendo un pago en sustitución”. Así que puedes ver como Dios construye en la historia del arca la imagen de Cristo, el último sacrificio, la expiación y el rescate por nuestro pecado.

Luego Dios invitó a Noé y a su familia a entrar en el arca, y una vez que ellos estuvieron dentro Dios cerró la puerta, y estuvieron seguros. ¿No es esta otra imagen de nuestra salvación? Dios te dice, ¡Ven! Ven dentro del arca. Ven a Cristo. Arrepiéntete. Cree en el Evangelio. Y una vez que estamos en Cristo, estamos seguras en Él. Hablaremos más sobre eso más adelante en esta serie.

El arca salvo a Noé y a su familia del juicio porque ellos creyeron la promesa de Dios. Así que Cristo, nuestra arca, nos salva de la ira por venir, del juicio venidero de Dios, al creer nosotras en Él. El arca fue un lugar de seguridad. Fue un lugar de refugio. Fue un lugar, donde, una vez dentro, estarías a salvo de la tormenta. La tormenta no te podía alcanzar. No podía destruirte si estabas en el arca. Era el único lugar donde podías estar a salvo.

Pienso cuando Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto, cuando envió al ángel de la muerte a matar a los primogénitos de cada casa egipcia. Dios dijo, “Si veo la sangre en el dintel de tu puerta, pasaré de largo. Mi ángel de la muerte pasará de largo. Estarás a salvo”. (Ex.12:13, parafraseado). Dios hizo provisión, de nuevo, apuntando hacia Cristo, cuya sangre derramada es la provisión para nuestro pecado, y esto es lo que siempre nos sigue dirigiendo de vuelta a la cruz.

Noé y el arca, la Pascua… Todas estas historias apuntan hacia un evento más adelante, hacia la cruz. Si miramos hacia atrás, hacia la cruz, vemos que Cristo es nuestra arca.  Él es la sangre en el dintel de nuestra puerta. Él es la provisión de Dios para nuestros pecados. Él es nuestro lugar de seguridad. Él es nuestro lugar de refugio. En Romanos capítulo 5 versículo 9, se nos dice que “Seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él.” 1ra a los Tesalonicenses, capítulo 1 versículo 10, habla sobre “Jesús, quien nos libra de la ira venidera”. Jesús, nuestra arca.

Jesús, amado de mi alma, permíteme volar a tu regazo mientras las aguas cercanas se deslizan, mientras la tempestad todavía ruge.

Escóndeme, oh mi Salvador, escóndeme, hasta que la tormenta de la vida pase;  guíame seguro al cielo; oh, recibe mi alma al final.

No tengo otro refugio, mi alma desvalida depende de Ti; No me dejes…

No me dejes solo, sigue sosteniéndome y consolándome. Toda mi confianza está en Él, toda mi ayuda proviene de Él; cubre mi indefensa cabeza con la sombra de Sus alas. 1

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss regresará. Su actual estudio, Noé y el diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento,  está lleno de significado. Si no has escuchado la serie completa, la puedes obtener al visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Hemos estado estudiando la historia de Noé desde hace aproximadamente una semana, y hasta ahora no es mucho lo que hemos escuchado  acerca de Noé. Ahora, Nancy está a punto de presentarnos a este importante personaje.

Nancy Leigh DeMoss: Al final del capítulo 5 de Génesis encontramos la primera referencia a Noé.  En los versículos  28 al 29 dice

Y Lamec vivió ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo. Y le puso por nombre Noé, diciendo: Este nos dará descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que el Señor ha maldecido.

Esta es una profecía muy interesante que aconteció cuando le dieron nombre a Noé. “Este nos dará descanso”. Algunas de las traducciones dicen, “Este nos aliviará” (RV-60). Consuelo, descanso, alivio—la palabra consuelo en Hebreo suena muy parecido al nombre de Noé. No quiere decir que Noé signifique consuelo; sino que las dos palabras suenan muy parecido. Así que vemos un pequeño juego de palabras aquí en el lenguaje original.

En esta profecía que Lamec habló cuando le puso nombre a su hijo Noé, él habla acerca de la esperanza de un libertador, tal como Dios prometió a Adán. Un día un libertador vendría y rescataría a su pueblo de sus pecados. Me pregunto si Lamec pudo haberse preguntado si su hijo, Noé (que suena como consuelo), en realidad podría haber sido aquel libertador prometido.

Verás, hasta el tiempo de Cristo la gente solo vivía esperanzada esperando con anticipación y con ilusión al Mesías, el cumplimiento de la promesa de Dios, esperando el libertador, el prometido. Me pregunto si Lamec pensó, “Bueno ¿Podría ser este niño aquél que nos libertará? ” Bueno, él no lo era, pero Noé señaló a la gente al consuelo y a la liberación que Dios traería a través de Cristo. Y luego leemos en el capítulo 6, el versículo 8 de Génesis,

Mas Noé halló gracia ante los ojos del Señor. Estas son las generaciones de Noé. Noé era un hombre justo, perfecto entre sus contemporáneos; Noé andaba con Dios. (vv. 8-9)

Si has estado con nosotras desde el inicio de esta serie, sabrás que hemos pasado mucho tiempo hablando acerca de la depravación del hombre y de la excesiva pecaminosidad del hombre. Te darás cuenta de que todo lo relacionado con esta descripción de Noé está en marcado contraste con el día en que le tocó vivir. Esta ha sido una historia tan triste hasta ahora. Y luego te encuentras con esta pequeña joya escondida allí. Noé halló favor, o Noé halló gracia. Él era un hombre justo. Fue honrado entre la gente de este tiempo. Él caminó con Dios. Es justo lo opuesto a todo lo que hemos estado leyendo y oyendo sobre la generación en la cual vivía. Él era diferente. Él se destacó. Él vivió solo.

Si vas a vivir una vida recta, si vas a caminar con Dios, vas a estar, en cierto sentido, sola. La mayoría camina por el camino del mundo, el camino de su propia carne, el camino de su propio pecado, y terminan bajo la ira, bajo la condenación y bajo el juicio de Dios.

Así que vemos el carácter de Noé en su conducta. Él era justo. Era intachable. Fue honrado entre la gente de su tiempo. Su carácter justo y su conducta eran evidencia de que él tenía una correcta relación con Dios, porque Noé era recto para con Dios de la única forma en que alguien puede serlo. ¿Cómo es esto?

Por la gracia a través de la fe. Él no sabía todo lo que nosotros sabemos sobre Cristo, pero él sabía suficiente, y creyó lo que conocía, y así fue como fue hecho recto o justo para con Dios. Esto es un buen recordatorio, Yo creo, que es posible tener una vida justa en medio de un mundo corrupto y violento.  Lo que experimentamos en nuestros días, lo que tú experimentas en tu casa, en tu trabajo, en tu ambiente, no puede ser peor que lo que sucedía en los días de Noé. Pero esta historia dice que es posible tener una vida recta.

Sí, serás parte de la minoría. Sí, irás contra la corriente.  Y sí, en ocasiones será duro. Sí, te sentirás—sobre todo algunas de ustedes, las mujeres más jóvenes—como si fueras la única persona—o una de las pocas personas—que hace las cosas a la manera de Dios; que elige vivir a la manera de Dios. Pero puedes hacerlo por la gracia de Dios.

Puedes ir contra la corriente. Puedes ser el tipo de esposa, de mamá y de mujer que Dios ha designado que seas en un mundo injusto, corrupto y violento. La relación de Dios con Noé era notable. Podemos ver que él fue objeto de la gracia de Dios. Esto era totalmente inmerecido. Vemos que él caminó con Dios, en el versículo 9 de Génesis 6. Noé temía a Dios. Hebreos 11 versículo 7 nos dice que “Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa.” ¿Qué es el temor del Señor? Es una reverencia hacia Dios, un temor santo que dice “Creo literalmente lo que dice la Palabra de Dios; voy a creer Su Palabra”.

Amigas, la idea y la amenaza del juicio de Dios debe incitar un temor reverente.  Si puedes dejar de pensar solo por un momento acerca de este pequeño espacio de tiempo en el que vives justo ahora y pensar en el futuro, en la eternidad, piensa en las consecuencias de tus elecciones, piensa en la grandeza de la oferta de Dios, en Su salvación y en la destrucción total de los no regenerados y malvados… Esto debe provocarnos un temor santo para entonces obedecer a Dios, para creerle a Dios.

Y esto es exactamente lo que Noé hizo. Él creyó a Dios. Esa es la razón por la que él está en Salón de la Fe del listado de los grandes de Hebreos capítulo 11. Él creyó a Dios. ¿Sobre qué le creyó a Dios?

Ciertamente acerca de tres cosas. Una, él creyó que Dios es. Hebreos 11 dice que no puedes venir a Dios a menos que creas que Él es, que Él existe. Luego él creyó lo que Dios dijo sobre el juicio que vendría. Dice que él fue advertido sobre cosas que aún no se veían. ¿Qué cosas aún no se veían? Bueno, la lluvia era una de ellas. Los estudiosos de la Biblia creen que Génesis capítulo 2 sugiere que nunca había caído lluvia en el tiempo de Noé hasta el momento del diluvio. Esto hace que la fe de Noé sea asombrosa.

Te diré otra cosa que él creyó a Dios. Dios dijo en Génesis capítulo 6:

Y he aquí, yo traeré un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra perecerá. Pero estableceré mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos (vv. 17-18).

Noé todavía no tenía 500 años de edad cuando recibió esta palabra de Dios sobre el juicio que vendría. ¡En ese momento Noé ni siquiera tenía hijos, mucho menos nueras! Él le creyó a Dios, y luego obedeció a Dios. Él actuó en la Palabra de Dios. Cuatro veces en Génesis 6 y 7 se menciona, “Y así lo hizo Noé; conforme a todo lo que Dios le había mandado, así lo hizo”. Él obedeció a Dios. ¿Y sabes qué?  Esta era la prueba de su fe.

No digas que le crees a Dios si no estás obedeciéndole. La evidencia de que eres una hija de Dios, nacida de nuevo es que haces lo que Dios dice. Y tienes un corazón para obedecer a Dios. Tu inclinación es querer obedecer a Dios. La fe de Noé fue demostrada por su obediencia. ¿No obedeces? Entonces no puedes tener ninguna seguridad de que tengas fe.

Luego Noé perseveró. Él fue fiel a largo plazo. Mucho antes de que él pudiera ver la respuesta de su fe, él permaneció obedeciendo a Dios. Cuando no podía ver los beneficios de vivir este camino, cuando él seguía construyendo un arca en una tierra seca, cuando nadie más podía caminar con él, él perseveró. Él continúo predicando justicia y obedeciendo a Dios.

Recordé mientras leía la historia de Noé, que somos responsables de vivir vidas piadosas en un mundo impío y permanecer proclamando el Evangelio a aquellos que se están perdiendo, a aquellos que están pereciendo, aun cuando nadie nos crea. No es nuestro trabajo convertir a la gente. Nuestro trabajo es ser fieles en proclamar la verdad.

Así que Noé predicó justicia. Él predicó con su vida; el predicó con su boca; el advirtió a la gente sobre el inminente juicio de Dios. Ahora, su predicación no fue particularmente exitosa en términos inmediatos. Él solo tuvo siete convertidos en 120 años. Pero te recuerdo algo: No somos responsables de los resultados. Solo somos responsables por obedecer a Dios, por creerle a Dios y por ser fieles en proclamar Su verdad a nuestra generación.

Noé tomó a su familia con él en el arca, y esto me dice que ellos tuvieron que ver algo creíble en su vida, porque la fe de Noé no podía salvar a su familia. Ellos tuvieron que creer. A pesar de que él no tuvo mucho fruto para mostrar por esos 120 años de predicación y de obediencia a Dios, a pesar de que él no podía ver ese gran fruto entonces, ¡piensa en todo el fruto que tuvo este hombre a través de los años desde el diluvio!

Al leer de nuevo la historia del diluvio y del juicio de Dios, vemos el arca como un tipo de Cristo; vemos como Dios fue fiel en mantener Su promesa y mantener seguros a aquellos que estaban en el arca. Vemos como Noé y su familia y su experiencia apunta a las personas a Cristo, y como muchas de nosotras hemos venido a la fe en Cristo por la fidelidad de hombres como Noé, quienes le creyeron a Dios.

Así que cuando pienses que tu vida no está haciendo ninguna diferencia, cuando pienses que es duro vivir una vida santa en un mundo que no es santo, compartiendo con valor y compasión la Verdad y el Evangelio de Dios con gente a quien no le interesa saber sobre la gracia de Dios o Su salvación, cuando tiendas a desanimarte o a pensar que es muy duro y que has sido fiel por mucho tiempo —aún no  has llegado a los 120 años.

Ten paciencia. Sé fiel. Créele a Dios. Obedece a Dios. Sé fiel. Persevera. Camina con Dios, y Dios usará tu vida para producir mucho fruto para la eternidad.

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss  ha estado ofreciendo aliento a aquellos que han sido fieles por mucho tiempo. Si tienes hijos escuchando historias como estas, esto es realmente importante. Les da la oportunidad de aprender sobre el aliento de Dios y Su provisión.

Te animamos a adquirir el libro de Sally Lloyd Jones,  “Biblia para niños, Historias de Jesús” Te ayudará a transmitir todas estas verdades a tus hijos de forma hermosa y comprensible para ellos.

Bueno, hemos estado estudiando sobre Noé y el diluvio por alrededor de una semana sin haber mencionado el diluvio. Esto cambiará mañana.  Has escuchado hablar acerca del movimiento de Mujer Verdadera. Hace unos años Dios puso en el corazón de Nancy iniciar un movimiento de mujeres piadosas y temerosas de Dios, dispuestas a caminar por el mundo de forma contracultural, abrazando el diseño de Dios para sus vidas.

¿Quieres ser parte de ese ejército de mujeres? Te invitamos a visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com para que conozcas cómo puedes unirte al movimiento, asistiendo a la primera conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo, República Dominicana.

Y mañana, escucha una dramática historia sobre el diluvio en el siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 “Jesus, Lover of My Soul.” Charles Wesley.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

4/7 –La paciencia de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

4/7 –La paciencia de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-paciencia-de-dios/

Leslie Basham: ¿Qué tipo de Dios cubriría la tierra con un diluvio? El mismo Dios que está listo y dispuesto a perdonar pecadores. Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Nadie tenía que morir en el diluvio. Ni una sola persona debió haber muerto. Todas las personas que perecieron recibieron múltiples y variadas oportunidades para arrepentirse.

Leslie: Estás escuchando  Aviva Nuestros Corazones con  Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando esta serie se grabó en inglés originalmente, poco tiempo después ocurrió la tragedia del terremoto y del tsunami que destruyeron ciudades en Japón.

Existe un peligro al sacar al aire una serie como esta cuando las escenas de alguna tragedia reciente aún están frescas en nuestra memoria.  Pudiera ser que algunos se precipiten a juzgar a quienes han perdido tanto, asumiendo que Dios les deparó para castigo. Realmente no conocemos sus corazones, y tampoco entendemos todos los caminos de nuestro Dios, así que no estamos concluyendo que  haya sido así.

Al mismo tiempo, la multitud de crisis que vimos a consecuencia de lo acontecido en Japón y durante las inundaciones y  tornados que acontecen en los EEUU, nos recuerdan a todos que la vida es corta. Todos necesitamos estar preparados. Todos debemos estar a cuentas con Dios.

En ese sentir, espero que tu espíritu esté abierto para recibir lo que Dios quiere hacer en tu corazón al continuar con la serie, Noé y el Diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento.

Nancy:  Hace cien años Messina era una ciudad costera próspera y preciosa en Sicilia, una isla ubicada en la punta de la bota de Italia. Esta ciudad de Messina tenía una población de 150,000 habitantes; se había convertido en una ciudad perversa y sin temor de Dios. Durante el día de  Navidad en el año 1908, un periódico local publicó una parodia una blasfemia en contra de Dios, y osaron  retar  a Dios a darse a conocer por medio de un terremoto.

Exactamente tres días más tarde, el 28 de diciembre del año 1908 a las 5:30 am un enorme terremoto y una ola masiva azotaron y destruyeron la ciudad de Messina y docenas de poblados circundantes. He leído diversos reportes que estiman las muertes provocadas por el desastre  entre 80,000 y 100,000 personas. Ese terremoto es considerado hasta el día de hoy, como el más mortal de toda la historia de Europa.

Al leer sobre una historia así, donde simplemente el hombre desafía a Dios diciendo. “Muéstranos que eres Dios, pruébalo por un terremoto”, y tres días más tarde el terremoto llega y destruye la ciudad, uno se pregunta, “¿Sería un acto de Dios en respuesta directa al reto expresado en el periódico?”

Bueno, quiero prontamente decir que nosotros no podemos comprender el corazón de Dios, ni sus  pensamientos ni sus caminos. Pero sí sabemos que hay un Dios, y sabemos que es un Dios santo. Y sabemos que todo pecado debe y será juzgado, todo pecado.  El problema es que el juicio no llega tan presto y tan claro como llegó a Messina. No es usual que llegue pisando los talones del pecado. Si así fuera, ¿Quién de nosotras estaría viva para contarlo?

Cuando el juicio no ocurre inmediatamente, entonces nos convencemos a nosotras mismas de que nos podemos salir con la nuestra o bien nos calmamos pensando que simplemente no es para tanto. Sin embargo, al examinar La Palabra de Dios, nos enteramos de que las cosas no son así. Dios está en el proceso de lidiar con el pecado del hombre en nuestro planeta, y vemos como esto se llevó a cabo en Génesis capítulo 6, en el versículo 3. “Entonces el SEÑOR dijo. . .” Esto está en el contexto de varios versículos que antes y después  describen la absoluta perversión y la maldad que había en la era en que vivió Noé. “Entonces el SEÑOR dijo, v.3‘No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne. Serán, pues, sus días ciento veinte años.’ ”

En ese versículo notamos un par de hechos relevantes y reveladores sobre nuestro Dios. Primeramente, Su perseverante paciencia.

Entonces el SEÑOR dijo ‘No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre’, “esto implica que Él contenderá aun un poco más” en este caso serían unos pocos años más. No voy a extinguir de inmediato a la raza humana. Aun cuando hacerlo sería lo justo. ¿Qué fue lo que hizo Dios? Él concedió una prórroga, un aplazamiento, Él concedió una gracia de 120 años. En la economía de Dios eso no es tan largo, pero en nuestra economía, Dios le concede a unas cuantas generaciones oportunidades  para arrepentirse, tal y como lo veremos.

Primera de Pedro capítulo 3, versículo 20, habla de la paciencia de Dios mientras Él esperaba que el arca fuese preparada. ¿Cuánto tiempo? Ciento veinte años esperó Dios en tanto que su justicia clamaba por vindicación. Nuestro Dios es un Dios que sufre durante largo tiempo por nosotros. Nuestro Dios es un Dios paciente. ¿No te alegra eso? Sí, Dios con frecuencia retrasa el juicio para permitirle al hombre arrepentirse. El pastor y maestro Matthew Henry lo expresa bellamente en su comentario sobre el libro de Génesis:

La Justicia demandaba, córtalos de la faz de la tierra, pero la Misericordia intercedió, Señor, déjalos tranquilos este año también; y así la misericordia prevaleció sobre la justicia durante 6 períodos de 20 años. . . Nótese que, el período de la paciencia y la contención con respecto a los pecadores desafiantes es en ocasiones largo, pero siempre tiene un límite: los aplazamientos no son indultos; aunque Dios soporte el agravio por mucho tiempo, no lo hará por siempre. 1

Y este es el otro punto interesante que veo en este versículo. Sí, Dios es paciente y perdonador, pero también: hay un fin, un punto donde termina el sufrimiento y la paciencia de Dios. Dios dijo, sus días serán 120 años, he ahí un término; un plazo.

Así que durante 120 años mientras Noé construía el Arca,  sabemos por 2da de Pedro capítulo 2 versículo 5, que él también predicaba. Él proclamó las Buenas Nuevas, el Evangelio. Proclamó una vía de escape, él proclamó, así lo creo yo, el pecado del hombre y el juicio venidero de Dios, así como la oportunidad para arrepentirse y creerle a Dios y ser salvados de Su ira.

Hubo una oportunidad para que la gente se arrepintiera. Ciento veinte años, y luego llegó el juicio. Vemos, a través de todas las Escrituras, que hay momentos en que la copa de la iniquidad se llena y la gente ya se encuentra lista para el juicio. Puedes leer mucho acerca de esto en el libro de Apocalipsis, donde podemos leer sobre los juicios finales de Dios sobre este mundo, tratando de que los hombres se arrepintieran. Los primeros juicios de Dios son de carácter remedial; buscan hacer que la gente se arrepienta. Pero preparan el camino para el juicio final, el juicio cataclísmico y máximo de Dios, en cuyo momento no habrá ya más oportunidad para el arrepentimiento.

Así que en Apocalipsis capítulo14 versículo10 leemos un versículo sobre los que adoran a la bestia y reciben su marca. Dice, “él también beberá el vino del furor de Dios, que está preparado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y en presencia del Cordero.”  El juicio viene. La copa de la iniquidad, la copa de la ira de Dios se llenará. Y entonces el juicio vendrá.

Pero volvamos a Génesis capítulo 6 y veamos los versículos 7 y 11, “Y el SEÑOR dijo: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho. . .” Versículo 13, “Y la tierra se había corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia”.

Esta es una palabra de advertencia para aquellos de nosotros que vivimos en un mundo que huye de Dios, que es rebelde a Dios, que se jacta de ser más y más pecador. Debemos darnos cuenta al leer esta historia de Noé, que no solo es una historia infantil simpática. Esta es una historia del juicio y de la ira Dios. Nos percatamos de que los grandes pecados ameritan un gran juicio. Por eso invertí días hablando sobre la depravación, sobre la pecaminosidad del hombre, para que podamos percibir que Dios está más que justificado en su proceder. Es  como si Él estuviera errado si no enviara el juicio.

Y podemos leer en el Nuevo Testamento, en Romanos capítulo 1, del versículo 18:

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad.

Hay personas que prefieren no leer el Antiguo Testamento porque piensan que allí se encontrarán con todo lo relacionado al juicio y a la ira de Dios; prefieren el Nuevo Testamento donde creen que sólo leerán acerca del Dios misericordioso y lleno de gracia y de paciencia.

Permíteme decirte que, el Dios del Antiguo Testamento no ha cambiado. Lo único que separa al Antiguo Testamento del Nuevo es la cruz de Cristo, que hace provisión para nosotros, rescatándonos de la ira de Dios.

Colosenses capítulo 3 nos dice lo mismo. Enumera la inmoralidad sexual, la impureza, las pasiones, los deseos perversos, la avaricia  la idolatría. Y luego dice “Pues la ira de Dios vendrá [sobre los hijos de desobediencia] por causa de estas cosas” (vv. 5 y 6). Esto es parte esencial del mensaje que debemos creer y proclamar en este mundo.

Pero este mensaje no es muy popular. No es el tipo de mensaje que nuestras iglesias, interesadas en atraer personas, están entusiasmadas en proclamar. Pero no puedes ayudar a alguien a entender el Evangelio hasta que esa persona no sepa que es pecadora condenada a la ira y al juicio de Dios. Dios ya está resuelto a ejecutar juicio para limpiar la tierra; porque es lo que Su carácter santo demanda.

La buena noticia es que cuando leemos acerca del juicio de Dios en las Escrituras, siempre va de la mano con el concepto de la Salvación. El juicio y la salvación siempre van de la mano. ¿De qué te vas a salvar? Del juicio de Dios. ¿Y qué hace el juicio de Dios? Promueve la posibilidad y la promesa de salvación.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo la misericordia de Dios en los días previos al gran diluvio. Ella estará de regreso con la segunda parte del programa de hoy, programa que forma parte de la serie que hemos titulado Noé y el Diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento. Esta serie ha sido muy enriquecedora y  ha ayudado a nuestras oyentes a reconocer la gravedad del pecado. También nos ha animado a apreciar la misericordia de Dios, y a asirnos a la provisión de salvación que Él ha provisto para nosotros.

Si te has perdido este o parte de esta serie puedes obtenerlo al visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com

¿No sería maravilloso que nuestros hijos puedan ser expuestos desde pequeños a estas historias bíblicas? A veces como padres nos cuesta trabajo llegarles con estas historias tan ricas en significado, que apuntan a nuestro Salvador. Queremos recomendarte un recurso que te ayudará a llegar a tus hijos con estas historias. Se trata del libro “Biblia para niños, Historias de Jesús”, de Sally Lloyd Jones. Si entras a nuestra página te sugerimos cómo puedes obtenerlo.

Ahora volvamos a la enseñanza. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Uno de los mayores conflictos que los no creyentes tienen con la Palabra de Dios y Sus caminos; es cuando leen acerca de la ira y del juicio de Dios, particularmente en el Antiguo Testamento. Ellos leen un pasaje como el que ahora estudiamos en esta serie, acerca de Noé y del diluvio en los capítulos 6-9 de Génesis, y te dicen: “¿Qué clase de Dios borraría del planeta a todo ser viviente, excepto unos cuantos, en el diluvio? Yo no quiero ese tipo de Dios”. Esa es la postura de un no creyente, uno que no ha sido regenerado.

Pero quiero que veamos, en la medida que continuamos con este estudio, la clase de Dios que es Dios.

Dios es un Dios misericordioso. No es solo un Dios ira y de juicio, sino que es un Dios  misericordioso. ¿Cómo podemos ver eso en la historia de Noé? Vemos a un Dios que es lento para enviar el juicio merecido. Él retrasó Su juicio. Él abogó por Sus criaturas humanas, extendiendo un plazo para el arrepentimiento.

Él les envió a un predicador, Él les envió a Noé, quien el Nuevo Testamento afirma que fue un predicador, un heraldo de justicia. Dios envió a un pregonero a hablarles la verdad, a advertirles del juicio que se avecinaba. Dios les concedió a esta gente, a esta gente pecadora de esos días, una oportunidad tras otra para arrepentirse de sus pecados y para volverse a Dios en fe.

Una de esas primeras advertencias llegó por medio del bisabuelo de Noé. ¿Sabes de quién estoy hablando? Su nombre era Enoc. No encontraremos mucho sobre Enoc; pero lo poco que hay es realmente hermoso. Él es aquél quien no murió, quien fue transportado a los cielos. Las Escrituras dicen que Enoc caminó con Dios; Él fue un hombre poco usual. En el Nuevo Testamento nos enteramos de que Dios le reveló a Enoc que se avecinaba un juicio, y así lo profetizó Enoc y advirtió al pueblo.

Vayamos al pequeñísimo libro de Judas en el Nuevo Testamento, y leamos los versículos 14 y 15:

De éstos también profetizó Enoc, en la séptima generación desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor vino con muchos millares de sus santos, para ejecutar juicio sobre todos, y para condenar a todos los impíos de todas sus obras de impiedad, que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos dijeron contra Él.

Ese fue el mensaje de Enoc.

Luego siguió Matusalén, el abuelo de Noé. ¿Por qué fue famoso Matusalén? Por la avanzada edad que alcanzó— él vivió 969 años. En base a las Escrituras, él vivió más que cualquier otra persona ha vivido en la tierra. Su nombre, Matusalén, en hebreo significa “cuando él haya muerto, será enviado”.

Novecientos sesenta y nueve años, ¿Y qué sucedió el año que murió Matusalén? – Llegó el diluvio. Matusalén murió justo antes del diluvio. Así que durante 969 años este anciano intrigaba a la gente, todos se preguntaban: ¿Cuánto más irá a vivir? Y cuando muera ¿Qué será enviado? Recordaban que su padre solía pregonar que el juicio se avecinaba. Podemos ver que hubo abundante advertencia. Dios había dado a conocer Sus caminos, y envió emisarios cuyas vidas fueron una advertencia.

Y aun cuando Dios llamó a Noé para cumplir su propósito, esperó otros 120 años. Justamente los últimos 120 años de la vida de Matusalén, antes de ejecutar el juicio. Fue un aplazamiento, una prórroga  ¿Pero, por qué?

Las Escrituras nos responden en 1era de  Pedro capítulo 3, en el versículo 20: “La paciencia de Dios esperaba en los días de Noé, durante la construcción del arca”, y en 2da de Pedro capítulo 3 versículo 9  dice “El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento”. Ese es el corazón de Dios. Él es un Dios misericordioso, un Dios que envió advertencia, tras advertencia para dejarles en claro que: “No tenían que perecer. Podían salvarse”.

Tú puedes salvarte durante 120 años, como hemos dicho, Noé estaba predicando mientras construía el Arca. Segunda de Pedro capítulo 2 versículo 5 dice, “Si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos”.

Nadie pudo decir que: “Dios no fue justo, Dios no nos advirtió, Dios no nos dio tiempo suficiente, Dios no nos dio una oportunidad para arrepentirnos”.

Aun después de que Noé y su familia entraron en el Arca, hubo una oportunidad más—recordemos que esta gente había visto la construcción del Arca por 120 años. Se dieron cuenta cuando ya estaba siendo terminada. El tiempo se aproximaba, el juicio estaba cada día más cercano, la copa de la ira de Dios estaba llegando al límite antes de derramarse.

Aun después que Noé y su familia entraron al arca, ¿qué pasó? Empezó a llover inmediatamente. No. Dios esperó una semana más, siete días más, antes de abrir los cielos. Siete días más como oportunidad para arrepentirse.

Amigas, no se requiere mucho tiempo para arrepentirse. Pero la gente era indiferente, y hoy en día la gente es indiferente. Su preocupación estaba en los asuntos terrenales, ellos estaban ciegos, ignorantes de lo que estaba por suceder.

Jesús nos cuenta de ello en el Nuevo Testamento, en Mateo capítulo 24 dice:

“Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.” Pues así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre.(vv. 37-39).

¿No describen esos versos la manera de vivir hoy en día? No reflexionan en la eternidad. Están inconscientes del juicio eminente que se aproxima, a pesar del hecho de que Dios ha enviado advertencia, tras advertencia, tras advertencia.

Al observar las advertencias de Dios, el tiempo que Dios les da a los pecadores para arrepentirse, al decir “¿Qué clase de Dios borraría la tierra completa con un diluvio?—debemos recordar que nadie tenía que perecer en el diluvio. Todos los que murieron habían tenido amplias oportunidades y gracia suficiente para arrepentirse. Cada uno de ellos, de manera voluntaria rechazó la provisión de la gracia de Dios. Y así mismo será en el juicio final.

La historia del diluvio en Las Sagradas Escrituras, nos ha sido concedida no solamente como una narrativa verídica de un acontecimiento; sino como un recordatorio de que así como Dios juzgó la tierra con un diluvio en aquellos días, el día viene cuando Dios enviará el juicio final, un gran juicio cataclísmico sobre el mundo, y esto no será por medio de agua, sino por medio de fuego. Podemos leer al respecto en  2  de Pedro  capítulo 3.

Es un hecho que la mayoría de los pecadores siempre escogerán  el juicio  ellos escogen perecer antes que humillarse a sí mismos, que arrepentirse, que creerle a Dios, que aceptar Su gracia y rendirse a Él. De manera que Dios es absolutamente justo en Sus juicios. Deseo leerte un pasaje del último libro de la Biblia, el libro de Apocalipsis, en el capítulo 16. Nos da una imagen, una escena del juicio final de Dios en la tierra, de cómo será esto.

“Y oí una gran voz que desde el templo decía a los siete ángeles: Id y derramad en la tierra las siete copas del furor de Dios. El primer ángel fue y derramó su copa en la tierra; y se produjo una llaga repugnante y maligna en los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen. El segundo ángel derramó su copa en el mar, y se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser viviente que había en el mar. El tercer ángel derramó su copa en los ríos y en las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, el que eres, y el que eras, oh Santo, porque has juzgado estas cosas; pues ellos derramaron sangre de santos y profetas y tú les has dado a beber sangre; lo merecen. Y oí al altar, que decía: Sí, oh Señor Dios Todopoderoso, verdaderos y justos son tus juicios. El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol; y al sol le fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres fueron quemados con el intenso calor; y blasfemaron el nombre de Dios que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se quedó en tinieblas, y se mordían la lengua de dolor. Y blasfemaron contra el Dios del cielo por causa de sus dolores y de sus llagas, y no se arrepintieron de sus obras.” (vv.1-11)

¿No te recuerda esto a Egipto? Cuando Dios envió esas 10 plagas sobre  Faraón. Fue un juico tras otro. Dios decía, “Arrepiéntanse, arrepiéntanse, arrepiéntanse, arrepiéntanse, arrepiéntanse. Crean las Buenas Nuevas, crean el Evangelio. Coloquen la sangre sobre el dintel de las puertas. Pueden ser salvos.” ¡Vuélvanse al Salvador!,  ¡Crean!, ¡Arrepiéntanse!” Hay pregoneros de justicia; ellos proclaman la verdad.

Algunas de ustedes han estado escuchando, quizás durante años  este programa de radio, u otros programas semejantes. Haz escuchado a tu pastor. Te sientas en tu iglesia semana tras semana y escuchas el mensaje. Arrepiéntete. Cree en el Evangelio. Se salvó de tu pecado. Pero rechazas la invitación para arrepentirte. Cuando llegue el juicio final no podrás decir a tu favor: “Dios, yo no sabía, no me advertiste, no me diste una oportunidad”.

Nadie debe perecer, “Dios no quiere que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento”

Que increíble Dios lleno de gracia, misericordia, paciencia y tolerancia tenemos. Y podemos corroborarlo aun en medio del juicio.

Leslie: Ella es Nancy Leigh DeMoss mostrándonos una esperanza increíble en una bien conocida historia. Ese mensaje es parte de una serie llamada, Noé y el Diluvio: El Evangelio  del Antiguo Testamento. Para escuchar cualquier programa que te hayas perdido en esta serie, para leer la transcripción o escuchar el audio visita AvivaNuestrosCorazones.com

Bueno, ¿por qué salva Dios a los pecadores?, ¿Por qué no simplemente acaba con todos? Nancy explorará estos temas mañana. Prepárate para apreciar la gracia y la gloria de Dios en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Henry, M. (1996, c1991). Comentario de Matthew Henry’s sobre toda La Biblia: Complete and unabridged in one volume (/data/data/com.infraware.PolarisOfficeStdForTablet/files/.polaris_temp/image1.png). Peabody: Hendrickson.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/7 – ¿Un mundo mejor?

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Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

3/7 – ¿Un mundo mejor?

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Leslie Basham: Estamos viviendo en una época de avances increíbles en la tecnología. ¿Pero hace esto que el mundo sea mejor? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: El hombre, abandonado a sí mismo, podría hacerse más inteligente. Podría aprender más, pero hacerse más inteligente sin Dios solo lo puede hacer más perverso. Solo y apartado de Dios, él haría un mundo cada vez peor y peor.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Aquí está Nancy continuando una serie llamada, Noé y el diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento.

Nancy: ¿Cuántas de ustedes están familiarizadas con el Manifiesto Humanista? ¿Has visto o leído los manifiestos humanistas?  El primero fue escrito en el 1933. Tenía 34 firmas, como la de John Dewey, muchos científicos, educadores, filósofos. La premisa del primer Manifiesto Humanista se basaba en que el hombre era una criatura brillante, que si él solo trataba y trabajaba lo suficientemente duro, a la larga iba a ser capaz de crear un mundo utópico; un mundo de paz y prosperidad para todos.

El Segundo Manifiesto Humanista fue escrito en el año 1973. ¿Qué pasó entre el 1933 y el 1973 para demostrar que el hombre no era tan brillante o capaz como ellos habían pensado? La Segunda Guerra Mundial. Así que, es interesante, cuando llegas al Segundo Manifiesto Humanista en el 1973, que dice, en efecto: “Ahora nos damos cuenta de que las cosas no han salido como esperábamos o como pensábamos que serían.” Y dicen,

Los acontecimientos ocurridos desde entonces hacen que  esta afirmación anterior luzca demasiado optimista. El nazismo ha mostrado las profundidades de la brutalidad de la que la humanidad es capaz. Pero siguen diciendo:

Usando la tecnología sabiamente, podemos controlar nuestro entorno, vencer la pobreza, reducir notablemente las enfermedades, prolongar nuestra vida útil, modificar nuestro comportamiento significativamente, alterar el curso de la evolución humana y el desarrollo cultural, descubrir nuevos y vastos poderes, y proveer a la humanidad con una oportunidad sin precedentes para lograr una vida abundante y significativa.1

Esa fue su conclusión.

Eso sí que es un reflejo de la filosofía moderna. ¿Cuál es la esencia de la filosofía moderna? Que el hombre es básicamente bueno, que el hombre solo necesita ser mejorado. Si él hace cosas malas, no es porque sea malo. Eso se debe a que solo necesita una buena educación, o una mejor casa, o mejores oportunidades, o un mejor compañero. Si le provees un mejor ambiente será una mejor persona porque es innata e inherentemente bueno. Y el hombre tiene dentro de sí el poder de crear este mundo que soñamos.

Ahora, esa es la visión que la filosofía moderna tiene de la naturaleza humana. Pero tenemos que ir a las Escrituras para encontrar la verdadera visión de la naturaleza humana; la visión de Dios sobre la naturaleza humana.

Hemos estado estudiando Génesis capítulo 6,  mirando a la época, a la cultura en la que vivió Noé, cuando Dios envió el gran diluvio. Hemos visto en este pasaje una descripción de la naturaleza caída del hombre; de su naturaleza pecaminosa. No  mejorando, no mejora, sino que hemos visto que la maldad se vuelve cada vez más perversa. El hombre, abandonado a sí mismo, podría hacerse más inteligente. Podría aprender más, pero hacerse más inteligente sin Dios solo lo puede hacer más perverso. Solo y apartado de Dios, él haría un mundo cada vez peor y peor.

En Génesis capítulo 6, comenzando en el versículo 5 dice:

El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal…Versículo 12 “Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. (vv. 5, 12)

Ahora, todos los hombres desde Adán son pecadores, pero el pecado había seguido su curso y la gente de esta cultura se había convertido en extremadamente perversa. Quiero señalar varias cosas acerca de la perversión de ese día, de la depravación del corazón humano, y como se manifestaba en la época de Noé.

En primer lugar, era universal— universal en su alcance. Toda carne era continuamente mala. Toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Esto era pecaminosidad generalizada. El pecado no se contenía. No puede ser reducido a un pequeño grupo de personas. Se propaga como el cáncer, como un incendio salvaje, como  la pólvora. Solo aumenta, y se traga todo a su paso. Llega a ser universal en su alcance—totalmente generalizado.

No solo era la depravación humana en los días de Noé universal, sino que también era intencional. Era deliberada dice que.“Toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal”. La palabra intención en algunas de las traducciones dice que, “todo designio de los pensamientos del corazón de ellos” su inclinación, (RV-60). Es una palabra en hebreo que significa, “aquello que se forma en la mente”, los planes, los propósitos del corazón del hombre.

Esta no era gente simplemente pecando sin saber lo que estaban haciendo o gente que simplemente no podía evitarlo, que solo les quedaba amoldarse a la cultura. Eran personas que estaban pecando deliberadamente.  Ellos estaban planeando como pecar. Ellos estaban pensando en nuevas formas de pecado. Como leemos en Romanos en el capítulo 1 en el versículo 30, que eran  inventores de lo malo. Siempre estaban pensando en nuevas formas de pecar. Toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal. El pecado del hombre era universal y era intencional.

En tercer lugar, era habitual o perpetuo. Y entonces la perversión era total. Toda intención de los pensamientos de su corazón era solamente el mal. Aquí estaba el hombre que de principio a fin se había convertido en corrupto en violento, malvado y perverso. Es como si en este pasaje, no hubiera palabras suficientes para describir lo malo, malvado y perverso que era el mundo.

De manera que vemos perversión total, universal, intencional, habitual, y entonces vemos el pecado interior. Depravación interna—este era un asunto del corazón. La Escritura dice que no solo eran sus actos corruptos, sino que “toda la intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal” (Gen 6:5). Sus corazones eran corruptos, y ese es el problema; porque las malas acciones brotan de un corazón malvado.

Si el hombre hace obras malas, no es porque necesita una mejor educación, o porque necesita más dinero, o porque tiene que ser sacado de su pobreza. No es porque no tuvo buenos padres. Esas cosas contribuyen tal vez. Pero el asunto que causa las obras malvadas en nuestro mundo es el corazón malvado del hombre. Su corazón era malo. Su corazón era corrupto. El corazón es el manantial es la fuente de toda conducta pecaminosa.

Es por eso que no podemos hacer excusas por el comportamiento pecaminoso, ya sea en tus hijos o en los grandes malvados del mundo. No podemos decir, “Si tan solo esto hubiera sido diferente”. Seguro sabes esto si tienes niños. Tú no tienes que enseñarle a tu hijo de dos años como hacer lo que está mal. Le sale de forma natural. ¿Cuál es la primera palabra que aprende? Aprende a decir “¡NO!” ¿De dónde viene eso? Este niño no ha sido expuesto a toda la perversión que hay en el mundo. ¿De dónde le viene la perversión? ¿De dónde le sale la inclinación a hacerlo a su manera, en contra de la forma en que se supone que debe hacer? Viene de su corazón, así de pequeñito y de pecaminoso.

Todo pecado comienza en el corazón. Es el corazón pecaminoso del hombre que produce malos deseos y malas acciones. Eso es lo que leemos en Jeremías capítulo 17 versículo 9,

Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio, ¿quién lo comprenderá? (NVI)

Así que si estás tratando de entender por qué existe tanta perversión horrible en nuestro mundo hoy, busca sus orígenes en el Génesis y te darás cuenta del porqué de todo esto—ha sido el curso natural de la naturaleza pecaminosa del hombre abandonado a sí mismo, del hombre que no ha clamado por la gracia de Dios, que no ha buscado a Cristo para salvación. Es allí donde nos lleva el pecado.

Si no tratas con el pecado en tu vida, te llevará por caminos que jamás, que nunca has soñado ir. Te va a costar más de lo que pensaste que tendrías que pagar. Si no tratas con el pecado a la manera de Dios, esto tendrá consecuencias más dañinas, más dolorosas y más severas de lo que te imaginas.

En aquellos tiempos oscuros es fácil preguntarse, “¿Dónde está Dios? ¿Dónde está Él en medio de todo esto? Podrías pensar que el mal ha vencido, que ha vencido al mundo. ¿Dónde está Dios? Vamos a ver, en la medida que vamos a través del capítulo 6 de Génesis, que Dios está ahí. No es que Dios está ausente. Él no está silente. Él no está perplejo, Él no es incapaz.

Él está vivo. Él está consciente de lo que está sucediendo. Él está actuando en medio de las acciones de los hombres. Él responde. Él está iniciando, Él está involucrado. Él está trabajando, Él está siempre, siempre, siempre cumpliendo Sus propósitos. Y Su propósito siempre será el resultado final, el último capítulo. Él es siempre el vencedor, el conquistador sobre la peor pecaminosidad del hombre.

Así que un día que era muy corrupto, cuando los hombres no prestando atención a Dios, Dios estaba prestando atención a los hombres. Dios estaba activamente involucrado. Pienso en ese versículo  de Génesis, el versículo 2 del capítulo 1, que habla del día en que las tinieblas cubrían la superficie del abismo. ¿Qué quiere decir? Que “el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas”.

Dios estaba allí, Dios estaba activo, Dios estaba obrando. Porque Dios tiene un plan y el plan de Dios no fallará. No puede ser frustrado por el hombre. Ese es uno de los grandes temas de la Biblia; uno de los grandes caminos y misterios de Dios.

En primer lugar, quiero que notemos en Génesis, capítulo 6, el conocimiento y la supervisión de Dios. Dios sabe lo que está pasando. Hemos leído dos veces, “El Señor vio..” El versículo 5 dice, “Y el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal”.

El Señor vio. El Señor no solo vio lo que ellos estaban haciendo, sino que Dios vio lo que había en sus corazones. Dios sabe lo que hay en los corazones de los hombres. Dios sabe lo que hay en tu corazón. El Señor vio. El Señor lo sabe.

Vemos la misma idea en los versículos 11 y 12 de Génesis 6: “Y la tierra se había corrompido delante de Dios, (Dios sabe y Dios ve) y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”.

Dios nunca está distraído con relación a lo que está pasando aquí debajo en la tierra.

Hay muchos hombres en este planeta que prestan muy poca atención a Dios. Hay momentos en nuestras vidas cuando le damos poca importancia a Dios. Cuando pecamos, ¿Estamos pensando, “Señor, yo sé que estás viendo”? Si estuviéramos pensando que Dios nos está mirando, tendríamos más temor de Dios y pecaríamos menos. Porque incluso cuando no estamos pensando en Dios, Dios está mirando. Dios sabe lo que está pasando.

He citado en ocasiones anteriores en esta serie el Salterio, los salmos con música, y he estado cantándolos durante mis tiempos de quietud. Uno de los pasajes del Salmo 94, me pareció que estaba relacionado con este pasaje. Así es como lee:

¿Hasta cuándo los impíos, oh Señor, hasta cuándo los impíos se regocijarán? De sus bocas brota la arrogancia; sus palabras son arrogantes. Oh Señor, aplastan a tu pueblo, y afligen a tu heredad. Matan a la viuda y al extranjero y asesinan a los huérfanos. (Suena como en la era de Noé, ¿no es cierto? Violencia, corrupción) Ellos dicen: El Señor no lo ve, ni hace caso el Dios de Jacob. Haced caso, torpes del pueblo; necios, ¿cuándo entenderéis? ¿Crees que el Creador, Él que hizo el oído, no oye? ¿Él que dio forma al ojo, no ve? (Salmos cantados 94:3-9)

¿Qué nos dice ese Salmo? Dios ve. Dios lo sabe. Déjame decirte, esto debe afectarte de dos maneras. En primer lugar, Dios sabe lo que te está pasando, y Dios no es pasivo. Dios no está al margen. Vamos a ver que Dios se preocupa profundamente por el pecado y cómo éste afecta a los pecadores y a los justos también.

Pero no solamente Dios sabe lo que te está pasando a ti, Dios sabe acerca de ti y acerca de tu pecado. Como hemos dicho, Él sabe lo que está pasando en tu corazón. Eso debería de poner temor de Dios en nuestros corazones.

¿Y qué es el temor de Dios? Es vivir en esa reverencia, esa percepción consciente, constante de que Dios sabe, de que Dios está aquí, que no puedo dejar a un lado al que todo lo ve y todo lo conoce. El Señor vio, la maldad sobre la tierra. El Señor sabía lo que estaba pasando en sus corazones. Vemos pues, el conocimiento, la supervisión de Dios. Pero luego quiero que veamos el dolor y la tristeza de Dios.

¿Cómo afectó todo esto a Dios? ¿Cómo respondió Él a todo esto? Vemos claramente en este pasaje, como en cualquier otro pasaje del Antiguo Testamento, que Dios se afecta profundamente y personalmente por nuestro pecado. El versículo 6 nos dice, “y le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón”.

Permíteme leer esto en otras traducciones, para darte un sentido de la intensidad de la respuesta del Señor. La Nueva Versión Internacional dice: “Se arrepintió de haber hecho al ser humano en la tierra, y le dolió en el corazón”. Una paráfrasis dice: “Entonces el Señor lamentó haber creado al ser humano y haberlo puesto sobre la tierra. Se le partió el corazón”. (NTV) El Señor se lamentó.

Dios está profundamente entristecido por el pecado. Él lo odia. Le aflige. Se lamentaba. A Él le dolió en el corazón.

Hay dos palabras en el idioma hebreo original que se utilizan aquí en el versículo 6. La primera palabra, algunas de sus traducciones dicen, “Y le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra”. Esa es una palabra que significa “respiración forzosa; jadear, respirar con fuerza, gemir”. Es una manifestación física de los sentimientos—de dolor, de compasión y  en ocasiones de consuelo.

Y a medida de que meditaba en este pasaje, tuve la sensación como cuando a alguien te dan un puñetazo en el estómago. Uno hace, “Uhhg.. Eso me duele”. Es una respiración forzosa, que sale de este dolor y de esta pena. Un comentarista dice que esta palabra,

“Describe el amor de Dios que ha sufrido un desgarrador desengaño. Literalmente, se habla de tomar una respiración profunda, pero con extremo dolor”. 2

Dios ama a Su pueblo; Él es un Dios santo, un Dios justo que ve a estos seres humanos que Él ha creado, a estos seres humanos que Él ha hecho para Él, y Él los ve, no solo pecando sino pecando de una manera cada vez peor y peor y pensando en nuevas formas de pecar y de vivir sus vidas sin tenerlo a Él en cuenta. Y Dios se lamenta. Le duele profundamente haber hecho al hombre en la tierra.

Y luego en ese versículo continúa diciendo, “Y sintió tristeza en el corazón”. Esa es una palabra diferente aquí. Es una palabra que habla de “malestar físico y mental, de angustia, de indignación”. Estas son palabras fuertes. De hecho, es la misma palabra que se usa en Génesis 3, que habla del tipo de dolor que una mujer tendrá cuando ella dé a luz a sus hijos. “En gran manera multiplicaré tu dolor de parto”.

Algunas de ustedes, han dado a luz un hijo. Ustedes están familiarizadas con los pujos, con la dificultad, con el trabajo, con el  dolor (incluso físico) que se experimenta al dar a luz un hijo. Es traspasarse uno mismo el corazón o ser traspasado. El comentario bíblico de Wycliffe dice:

“Dios experimentó en su corazón una penetrante tristeza mientras miraba a la trágica devastación que el pecado había producido.”2

Ahora, cuando nos fijamos en el pecado, en tu pecado o en el de los demás, ¿experimentas tú algo parecido a lo que experimenta Dios? ¿Experimentas algún dolor, tristeza, alguna pena? Te pudiera causar más dolor si te dieras cuenta de lo que le causa a Dios; si ves cómo Su corazón es atravesado, si ves su profunda desilusión. Su corazón está atravesado por la trágica devastación de lo que el pecado ha producido.

Quiero que nos quedemos con dos puntos acerca de todo esto. En primer lugar, no está mal que nos sintamos afligidas por el pecado de los demás mientras vemos la devastación de un mundo caído y mientras vemos lo que el pecado ha hecho en nuestras relaciones, en las relaciones que nos rodean. Algunas de ustedes están casadas con un hombre que no tiene un corazón para Dios, tal vez es un alcohólico, tal vez alguien que es adicto a la pornografía.

Al mirar esas cosas, no está mal que te duela y que esto rompa tu corazón. Debería molestarte, debería mortificarte. El tú lamentarte por el pecado en otros es un reflejo del hecho de que estás creada a la imagen de Dios.

Porque a veces creo que  tenemos esta mentalidad que dice: “Si yo fuera realmente espiritual, entonces lo que los demás hagan en este mundo no debe molestarme en lo absoluto”. Debería de molestarnos. Debe contristarnos. Debe romper nuestros corazones. ¿Qué está pasando con nuestros adolescentes? ¿Qué está pasando con nuestros matrimonios? Cuando tu hijo o tu hija se divorcia, debes lamentarte; eso debe romper tu corazón. Tú debes odiar el pecado que ha dado lugar a este tipo de consecuencias devastadoras.

Así que no trates de decir, “Si soy espiritual no sentiré esto; no me molestará”. Yo solo puedo decir.  “Dios está en control”. “Dios está en control, pero no está mal tener un corazón quebrantado.

Pero antes de dejarte llevar por el dolor y el lamento y el llanto y el tener un corazón atravesado por el pecado de otros, debemos recordar (y este pasaje hace eso por nosotras) de lo que mi pecado le causa a un Dios santo. Cuando Dios  me ve siendo corrupta o violenta; yendo por mi propio camino, siendo arrogante, airada o controladora con mis palabras o con mi lengua; con las intenciones de mi corazón, maquinando cosas y formas  en mi mente para hacerle daño a otros o para manipular las circunstancias— cuando Dios ve esas cosas, ya sean  abiertamente o encubiertas en mi corazón, es así como Él se siente.

Dios se duele. Él se lamenta. Se duele en su corazón.  Ahora, vamos a ver que este Dios que se duele  ha provisto un medio para que los pecadores sean redimidos de sus pecados.  Así que vamos a adorarle; vamos a amarlo; vamos a darle gracias por ello.

Permíteme recordarlo una vez más: Nunca vas a amar la salvación de Dios hasta que no hayas visto lo que el pecado hace al corazón de Dios.

Oh Padre, confesamos que apenas podemos comenzar a comprender  lo que Tu corazón debe experimentar cuando ves las devastadoras consecuencias del pecado. Te pedimos que nos ayudes a ver lo que Tú ves, a ver nuestro pecado en la forma en que Tú lo ves a conocer Tu perspectiva sobre el mismo, para que podamos odiarlo como Tú lo odias. Señor, el pecado rompe nuestra relación contigo, el pecado hace que se levanten paredes y murallas en nuestras relaciones con otras personas.

No es para eso  que nosotras fuimos creadas. Tú no nos creaste para pecar. Nos hiciste para estar reconciliadas contigo y para estar bien con los demás. Pienso, Señor, en los matrimonios rotos y en las relaciones rotas y las adicciones sexuales y pecaminosas. Señor, y al ver estas cosas, nuestros corazones lloran, nuestros corazones gimen y te decimos, Señor, ¿hasta cuándo? ¿Cómo puedes soportarlo?

Sin embargo, te damos gracias porque has llevado todo ese dolor, lo has tomado sobre ti mismo, y lo has colocado sobre Tu Hijo, Jesús. Él fue herido por nuestras transgresiones. Él fue molido por nuestras iniquidades. El castigo que merecíamos fue puesto sobre él. Por sus heridas Señor, todas nosotras somos sanadas. Por eso te decimos:  ¡Gracias Señor! Gracias, Te amamos. En el nombre de Jesús, Amén.

Leslie: Una vez que te enfrentas a la realidad del pecado, entonces  se puede apreciar el milagro de la gracia. Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo la gravedad del pecado como parte de la serie de Noé y el Diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento.

Nos ha dado la oportunidad de considerar la naturaleza terrible del pecado. Pero en esta serie, también vamos a echar un vistazo al increíble regalo de la salvación y la gracia. Como hemos escuchado hoy, veremos el Evangelio a través de toda la historia de Noé, y todo el Antiguo Testamento.

Si Dios te ha hablado y te ha señalado tu pecado, corre a Él. Te invitamos a entrar a nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás recursos que te explicarán claramente qué es el Evangelio, y te ayudarán a iniciarte en la fe.

También quisiéramos que conozcas todo acerca de nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina. Si eres una maestra, consejera, esposa de pastor o tienes una posición de liderazgo en tu iglesia, esta conferencia es para ti. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y conoce cómo puedes registrarte.

Dios es paciente. A menudo retiene el juicio, dando a la gente tiempo para arrepentirse. Descubre por qué esto es tan importante, mañana. Espero que puedas unirte a nosotros de nuevo aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Humanist Manifesto II (1973).

2 Pfeiffer, C. F. (1962). The Wycliffe Bible commentary : Old Testament (/data/data/com.infraware.PolarisOfficeStdForTablet/files/.polaris_temp/image1.png). Chicago: Moody Press.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

2/7 – Hombres de Renombres

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

2/7 – Hombres de Renombres

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/hombres-de-renombre/

Leslie Basham: Terroristas, mandatarios, torcidos, dictadores. En ocasiones parece ser como si el mundo estuviese arropado por el mal. 

Esta es Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Es fácil sentirse impotente, sentirse vencido.  Pero tenemos que recordar que estos son solo hombres. Ellos no tienen poder contra Dios.

Leslie Basham: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa explorando el Evangelio en el Antiguo Testamento en la serie, Noé y el diluvio.

Nancy Leigh DeMoss: Hemos estado hablando acerca de la era en la que vivió Noé, la era en la cual Dios envió un diluvio para juzgar al mundo. Como dije anteriormente, si solo escuchas los primeros días de la serie y no continúas por el resto de la serie te sentirás deprimida porque nos estamos enfocando mucho en la depravación del hombre y en la maldad extrema que había en la tierra en esos días.

Es deprimente, pero pienso que es importante que profundicemos y que entendamos cuán pecador puede llegar a ser el hombre. Porque si no entendemos la pecaminosidad del hombre, luego cuando Dios envíe Su juicio sobre la tierra vamos a pensar que Dios es injusto. Nosotras cuestionaremos a Dios y lo retaremos.

Pero si te percatas de cuán pecador es el hombre, entonces no retarás a Dios. Te darás cuenta de que los juicios de Dios son justos y verdaderos. También, si nunca ves cuán pecador puede llegar a ser el hombre, entonces tampoco podrás apreciar y disfrutar  del gozo de la salvación, que ha sido provista por Dios para nosotros a través de Jesucristo.

Y nos adentramos en Génesis capítulo 6; en la última sesión vimos el primer párrafo. Allí vimos que  en esos días se había esparcido e iba en aumento la maldad sobre la tierra. Los descendientes de Caín, el hijo de Adán, y sus descendientes se volvieron paganos y se alejaron de Dios de forma extrema.

En Génesis, en el capítulo 6 en el versículo 4, habla acerca una raza poderosa de gigantes que vinieron a la tierra en esos días y que se convirtieron en una fuerza dominante en la tierra. Ellos fueron llamados en algunas de nuestras traducciones, Nefilim o Nefilitas (NTV). En el versículo 4 dice: “los Nefilim” o los gigantes dependiendo de tu traducción, estuvieron en la tierra en aquellos días. Estos son los héroes de la antigüedad, hombres de renombre. En hebreo la palabra Nefilim significa “caídos” u “ocasión de caer”. Se relaciona con caerse. Algunas traducciones se refieren a ellos como “violentos”. Es una palabra que sugiere violencia. Estos fueron gigantes y  se nos dice dos cosas de ellos. Ellos eran fuertes y eran hombres de renombre.

Eran poderosos. Eran guerreros feroces. Hoy en día ves estos juguetes con que los niños juegan y estos son hombres poderosos que conquistan cualquier cosa sobre la tierra. Estos fueron hombres reales y poderosos. Súperhombres. Ellos eran fuertes. Ellos dominaban a otras personas, ellos eran hombres de renombre. Ellos eran famosos. Ellos eran héroes. Estos hombres en la medida que ves todo este pasaje, tienes la impresión de que ellos eran arrogantes. Se oponían a Dios (eran anti–Dios).

Ellos se dieron a conocer a través de sus actos de violencia, de rebeldía y de corrupción. Probablemente eran gobernantes. Porque si eres fuerte y poderoso puedes hacer todas estas cosas, y llegarás a la cima bien rápido. Probablemente estaban controlados por demonios, dependiendo de cómo interpretes el pasaje del que hablamos en la sesión anterior, acerca de los “hijos de Dios” y las “hijas de los hombre”. Al ver nuestro mundo hoy, vemos que hay personas que son gigantes. No gigantes físicamente, pero gigantes en términos de su personalidad y de su influencia. Por así decirlo, ellos son los gobernantes de esta tierra. No necesariamente son gobernantes literales, pero son hombres que ejercen un gran poder y una gran influencia en nuestro mundo.

Algunos de estos Nefilim modernos, de estos gigantes, son obvios. Son los dictadores crueles y déspotas quienes disponen de millones de seres humanos como si no tuvieran ningún valor. Los Adolfo Hitler, los Saddam Hussein, los Amins de hoy—simplemente hombres malvados que destruyen a otros seres humanos.

Pero al meditar en este texto, me doy cuenta de que hay otros Nefilim en nuestra cultura. Son los hombres poderosos, los hombres de renombre, quienes no son tan abiertamente corruptos. La cultura los ha abrazado. Son populares. Pienso en muchos de los iconos de nuestra cultura pop.

Pienso en Bill Maher, un comediante que dice que la religión es un desorden neurológico. Él dice que “la oración es una noción tan tonta como Santa Claus”. Ora a santa y él te dará  lo que tú quieres. Es tan tonto. Es tan infantil. Él continúa diciendo “Son los idiotas de hoy en día que toman la Biblia literalmente”. Él dice también, “En los últimos diez años tenemos el doble de personas que dicen que no tienen una religión. Encuentro que eso es bastante alentador.” Él es un hombre que se gana la vida profanando, y haciendo humor en contra de Dios.

Y pienso también en Bill Gates, que no es tan abierto en su oposición al cristianismo. En una entrevista que le hizo la  revista Time  le preguntaron acerca de la religión y la existencia de Dios. Él contestó: “Yo no tengo ninguna evidencia de eso. En términos de manejo del recurso de tiempo la religión no es muy eficiente. Tengo muchas  cosas que pudiera hacer en un domingo en la mañana”. Un hombre que se hizo a sí mismo, que no necesita a Dios o no se percata que sí lo necesita.

Luego tenemos otros Nefilim de los tiempos modernos, unos gigantes con mucha influencia, personas anti-Dios que se encuentran en el escenario religioso. Pienso en Gene Robinson, quien es el primer obispo abiertamente homosexual dentro de la Iglesia Episcopal. Él dijo: “Es la tradición de otras denominaciones el interpretar las Escrituras de forma literal, pero nunca  ha sido esa la tradición en la denominación anglicana.” Contestó esto cuando le preguntaron sobre el punto de vista de la Biblia acerca de la homosexualidad.

Ahora, cuando leemos acerca de los Nefilim del siglo XXI, vemos estos hombres fuertes, poderosos, de influencia, hombres y fuerzas anti-Dios. Es fácil sentirse impotente. Eso fue lo que hicieron los Nefilim en los tiempos de Noé.  Ellos eran poderosamente abrumadores, ellos eran gigantes. Miras a estos gigantes y dices, “¡Son enormes! ¿Qué podemos hacer en contra de este tipo de personas tan malvadas?”

Esta gente del Antiguo Testamento, en los días de Noé, parecían invencibles poderosas y desde el punto de vista humano, ellos eran “los hombres poderosos de la antigüedad, hombres de renombre.”  Tenemos que recordar que estos Nefilim, ya sea que hayan vivido en los días de Noé o en nuestros días, son simplemente hombres. Ellos no tenían ni tienen ningún poder sobre Dios. De modo que aunque estés viviendo en los días de los Nefilim modernos o rodeada de ellos en nuestra cultura…

Pienso en una mujer quien me habló recientemente acerca de su ex-esposo que había enloquecido y había comenzado a aterrorizarla a ella, a su familia, a la comunidad y terminó en la cárcel— un Nefilim moderno.  Uno pudiera creer que en el corto plazo los gigantes están ganando, pero Dios tiene la última palabra. Él está escribiendo el último capítulo y por la gracia de Dios, tú sobrevivirás, y verás a Dios triunfar sobre los gigantes de maldad de nuestros días.

No estoy tratando de deprimirte al señalarte cuán malvadas pueden ser las cosas y cuán depravadas han sido las culturas y cuán depravada es nuestra cultura hoy, pero creo que es importante que tengamos un vistazo de cómo la pecaminosidad del hombre ha traído tanta corrupción a esta tierra. Recientemente he estado mirando  artículos, titulares, historias, noticias, y viendo esta corrupción por todos lados y la violencia de nuestro mundo hoy. Déjame leerte artículos que he visto recientemente—los titulares de los principales artículos.

En el área de la bahía de San Francisco “el fiscal del distrito presentó cargos el miércoles contra un hombre de Richmond, acusado apuñalar hasta la muerte a su hijo adoptivo de 18 meses de edad”.

El día después de Acción de Gracias, en Worcester, Massachusetts, una noticia leía:

“Un hombre fue acusado por apuñalear a dos familiares durante la cena de Acción de Gracias, alegando que le criticaron sus modales en la mesa durante la cena”.

El centro de prevención de violencia doméstica y sexual estima que “una de cada tres niñas y uno de cada siete niños es abusado sexualmente para la edad de dieciocho años, y en la mitad de los casos los abusadores son miembros de la familia”.

Luego estas estadísticas: “un asesinato es reportado a la policía cada 21 minutos, un robo cada 48 segundos,  asalto agravado cada 28 segundos.  Se estima que cada cinco minutos una mujer es víctima de violación o de intento de violación”.

La Asociación Americana de Psiquiatría dice que “para la edad de 18 años, un joven norteamericano habrá visto 16,000 muertes simuladas y 200,000 actos de violencia”.

El embarazo en adolescentes ha incrementado en un 621% desde el 1940.

Por lo menos 30 millones de mujeres han sido vendidas para prostituirse a nivel mundial en los últimos veinte años. En Tailandia hay 800,000 niños en prostitución, 400,000 en la India, 250,000 en Brasil y entre 90,000 a 300,000 en los Estados Unidos.  Niños que practican la prostitución.

En los Estados Unidos, el ingreso generado por la pornografía es mayor que la combinación de todos los ingresos generados por las franquicias de balompié profesional, baseball y baloncesto. La pornografía infantil genera $3 billones anualmente.

Uno de cada tres niños concebido en los Estados Unidos es abortado. Más de 33 millones de abortos se han practicado tan solo en los últimos veinte años.

Wao, esto es difícil de creer, ¿no es cierto? Cuando le enseñé esa lista de estadísticas y titulares a nuestro productor, él dijo “ ¡Qué lista tan deprimente!” Y es realmente deprimente. En la medida que escuchas este tipo de titulares y de historias, pienso que estarías de acuerdo conmigo que hay dos palabras por las cuales nuestro mundo se caracteriza: corrupción y violencia.  Esas eran las mismas dos palabras que caracterizaban la época en la que Noé vivió.

Lo que fue un evento aislado, una excepción (recuerdas cuando Caín mató a Abel—que fue algo sorprendente) se propagó durante el tiempo de Noé. Se convirtió en la norma—corrupción y violencia. Estamos en Génesis capítulo 6, vamos a leer comenzando en el verso 5:

Y el Señor vio que era mucha maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal… La tierra se había corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Entonces Dios dijo a Noé: He decidido poner fin a toda carne, (algunas traducciones dicen la voy a destruir) porque la tierra está llena de violencia por causa de ellos; y he aquí, voy a destruirlos juntamente con la tierra (vv. 5,11-13)

Algunas de sus traducciones dicen, “he decidido el fin de todo ser”. (RV-60) “La tierra está llena de violencia por ellos.” Ves todas estas palabras, “violencia,” “corrupción,” “maldad”, “iniquidad”. Lo que se describe aquí es un reinado de terror, algo similar a los titulares que acabamos de escuchar.

Los recuentos noticiosos de nuestros tiempos no nos dicen nada comparado con  la época en la que vivió Noé. Si recuerdas bien, la ley aún no había sido entregada al hombre—la Ley de Dios, pero Dios vio lo que estaba aconteciendo y dijo, “es corrupto; es perverso”, porque los hombres tienen una ley escrita en sus corazones. Ellos sabían que estaba mal.

Había una responsabilidad ante Dios, aunque ellos no tenían la ley de Dios escrita. Desde luego, nosotras tenemos la ley de Dios escrita… ¿Cuánto más responsabilidad tenemos? En la medida en que vemos este pasaje, primero quiero que veamos el grado de pecaminosidad del hombre en ese día; lo permeado que puede llegar a estar y cuánta influencia tiene el pecado.

Veamos el versículo 5, “Era mucha la maldad de los hombres en la tierra.” Había mucho pecado, era masivo, extendido, pecado profundo generalizado.  El versículo 11 y el versículo 13 dicen que la tierra estaba llena de violencia. Esto es opresión extendida; crueldad extendida. Lo que hemos escuchado que sucedió en Irak en los años pasados, esa era la condición de toda la tierra en ese tiempo. Las personas eran torturadas, oprimidas y la crueldad estaba saliendo a flote. El versículo 12 dice que,  “toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. Se había extendido el pecado; el pecado había permeado todo.

En la medida en la que lees este pasaje,  es como si Dios fuera el fiscal. Él está estableciendo su caso contra el acusado. Déjame reiterar eso, si no entendemos la pecaminosidad del hombre, si no nos damos cuenta cuán pecador el hombre es,  y cuán pecador puede llegar a ser,  los juicios de Dios podrán lucir excesivos o injustos.

Este es el trasfondo de todo esto, y es por eso que nos estamos pasando tantos días en esta sección. Hoy en día no escuchas muchas enseñanzas y prédicas o conversaciones acerca de la pecaminosidad del hombre, y no escuchamos muchas enseñanzas tampoco acerca del Antiguo Testamento.

Pienso que es para nuestro detrimento, porque el Nuevo Testamento nunca será precioso para ti, si no has experimentando el peso del Antiguo Testamento, el peso de nuestra culpa, el peso de nuestro fracaso y de nuestra pecaminosidad ante un Dios santo.

Este es el trasfondo que nos ayuda a entender por qué fue absolutamente justo de parte de Dios acabar con toda la tierra en una inundación catastrófica. Y porque todos los juicios de Dios son justos.

Hoy en día vemos que el mundo está lleno de violencia  en una escala global o mundial y también a pequeña escala. Terrorismo, guerra, violación, violencia doméstica, crímenes violentos, divorcio, abuso de niños, división en las iglesias— ¿Es una forma de violencia, no es así?  Nada de esto es nuevo. El corazón del hombre es pecaminoso, y cuando el hombre es dejado en sus propios caminos, cuando el hombre no le cree a Dios y no entra en la gracia de Dios, su corrupción solo se empeora.

Lo que acabamos de leer en Génesis es el resultado inevitable de cualquier cultura que se rehúsa reconocer a Dios. Hemos estado hablando del linaje de Caín, de los hombres que se hacen a sí mismos, que viven a su manera y viven sin Dios. Esto es lo que pasa. Leemos un pasaje similar en el capítulo 1 de Romanos, donde se describe ese espiral descendente de nuestra cultura. Romanos capítulo 1 versículo 28 dice, “Como no tuvieron a bien reconocer a Dios, (justo como en la época de Noé),  Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran cosas que no conviene”. Ellos estaban llenos de toda injusticia,  maldad, avaricia y malicia. Colmados de envidia, homicidios, pleitos, engaños y de malignidad.

Son chismosos, detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de lo malo (siempre pensando en nuevas formas para pecar), desobedientes a los padres, sin entendimiento, indignos de confianza, sin amor, despiadados; los cuales, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican.” (Ro 1:28-32).

Esa es la descripción de la época de Noé, pero esa es también la descripción de cualquier cultura que rehúsa reconocer a Dios. Es ahí hacia donde se dirige. No se pone mejor, solo se empeora. El hombre dejado a sí mismo solo empeora las cosas. Y eso es  lo que leemos en  2da a Timoteo donde Pablo dice que:

“En los últimos días… Los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios ( vv. 1-4).

Así era en los tiempos de Noé,  y eso es lo que vemos más y más en nuestros días en la medida en que nos acercamos al fin. Veremos más y más de lo mismo. Tenemos que darnos cuenta que la corrupción humana y la violencia es seria y tiene consecuencias serias.

El Salmos 11 el versículo 5, dice, El Señor prueba al justo y al impío, 
y su alma aborrece al que ama la violencia. Proverbios capítulo 21, “La violencia de los impíos los arrastrará…”— ¿Te suena eso como el diluvio? — “Porque se niegan a obrar con justicia” ( v.7).

¿Cuál debe ser entonces nuestra respuesta?  Más adelante estaremos hablando más acerca de eso en esta serie, pero déjame tocar algunos puntos. Primero, pienso que debemos de orar para que Dios reivindique la justicia. Eso fue lo que hizo el salmista en el Salmo 7 en el versículo 9. Él dijo: “Oh Dios justo, quien pruebas las mentes y los corazones, trae a su fin la violencia del que hace maldad y dale seguridad al justo”. (Parafraseado).

Es correcto orar para que la justicia prevalezca y que la maldad sea juzgada. “Señor, trae la maldad a su fin”. ¿Qué podemos hacer, más que orar? “Señor, reivindica la justicia. Pon fin a la violencia de los malvados”.

En la medida en que oremos por esto, tenemos que revisar nuestros propios corazones. Porque es tan fácil señalar a otros—es muy fácil. No hay duda de la corrupción y de la violencia que existe en el mundo, quizás hay  mucha corrupción y violencia alrededor de ti  y en el mundo en el que vives. Quizás es tu jefe, quizás tu cónyuge, miembros tu familia. Pero he aquí lo que no vemos tan fácilmente: ¿En la medida en que Dios mira tu corazón, ve Él allí corrupción y violencia? Tal vez no en las formas manifiestas, flagrantes que encabezaría un titular en el periódico, pero,

¿Qué tal en tu forma de hablar? ¿Hay en tu hablar engaño, grosería, aspereza hacia tus hijos, crueldad hacia tu esposo, o hacia tus hijos, o quizás a espaldas de tu jefe? ¿La corrupción y la violencia están en tus conversaciones?

¿Hay violencia en tus actitudes? Quizás nunca hayas salido a matar una persona, pero, ¿acaso has odiado tanto una persona que desearías que estuviera muerta?   Tengo que decir, oh Dios, que no solo  el mundo allá fuera que necesita de Ti y de Tu gracia. Es mi corazón. He cometido asesinato en mi corazón. Mi corazón es corrupto es violento apartado de Tu gracia.

¿En tu comportamiento hay aspereza, existe corrupción? Examina tu corazón y luego ora por el regalo de un verdadero arrepentimiento. Me encanta el pasaje en Jonás capítulo 3 donde el rey de Nínive, habiendo sido advertido por Jonás de que el juicio vendría, hizo una proclamación. Él dijo: “Sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios con fuerza, y vuélvanse cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos”.

Quizás haya en tu corazón corrupción y violencia, o en tu lengua o en tus manos. ¿Qué debes hacer? Humíllate. Clama a Dios en arrepentimiento. Apártate del mal camino y de la violencia que está en tus manos. No te puedes arrepentir por el resto del mundo, pero sí puedes arrepentirte por ti misma.

Puedes decirle, “Señor, no es mi hermano, no es mi hermana, no es mi vecino, no son todos esos criminales allá afuera —  soy yo, oh Dios, parada aquí delante de Ti, en necesidad de Tu misericordia y de Tu perdón. Señor, ten misericordia de mí. Yo me entrego, yo me humillo delante de ti. Me arrepiento de mi maldad, me arrepiento de mi corrupción, de la violencia de mis propias manos y de mi propio  corazón”.

Leslie Basham: Esa es Nancy Leigh DeMoss. Si nunca le has rendido tu corazón al Señor, espero que respondas al mensaje de hoy. No retrases el hacer las cosas correctamente. Si te has rendido a Él por primera vez, nos gustaría invitarte a que visites nuestra página web en la cual encontrarás recursos que te ayudarán a crecer en la fe. Solo visita   www.AvivaNuestrosCorazones.com.

El mensaje que Nancy nos trajo hoy es parte de la serie Noé y el diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento. Verás poderosos recordatorios de Jesús en la medida en que profundizamos en esta historia.  Puedes ver a Jesús en muchas de las historias del Antiguo Testamento.

Nancy Leigh DeMoss : Realmente hay mucha corrupción y mucha maldad en este mundo, pero Dios está obrando en medio de todo ello. Una de las formas como está obrando es trayendo a las mujeres de regreso a su corazón, a Su llamado y a Su diseño para ellas. Y de eso se trata el movimiento de la Mujer Verdadera: Dios llamando a las mujeres en este  mundo a volverse a las sendas antiguas y a vivir Sus propósitos en este mundo.

Muy pronto estaremos llevando a cabo la primera conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo, República Dominicana. Está dirigida principalmente a maestras, a esposas de pastores, a líderes ministeriales; a mujeres que sean de influencia en sus iglesias o en sus comunidades.  Estamos pidiéndole a Dios que comience un movimiento en todas las iglesias y en todas las comunidades de América Latina, trayendo a la mujer hispana de vuelta hacia Él.

Si quieres saber más acerca de esta conferencia, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Leslie Basham: Esperamos que puedas ser parte de este gran ejército de mujeres que ha dicho “Sí Señor” y que participes en esta conferencia.

Bueno, estamos viviendo en tiempos donde hay increíbles avances en la tecnología, pero ¿hace esto que el mundo sea mejor? Estaremos discutiendo acerca de eso en nuestro próximo programa. Por favor vuelve a sintonizar Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Matthew Henry (1996, c1991). Matthew Henry’s Commentary on the Whole Bible: Complete and Unabridged in One Volume (Genesis 6:4/data/data/com.infraware.PolarisOfficeStdForTablet/files/.polaris_temp/image1.png). Peabody: Hendrickson.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/7 – Un destello de esperanza

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

1/7 – Un destello de esperanza

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Leslie Basham: “Nadie es afectado por las acciones de adultos que actúan de mutuo acuerdo”. ¿Alguna vez has escuchado ese argumento?  “Nadie es afectado por las acciones de adultos que actúan de mutuo acuerdo”. Esto no es cierto de acuerdo a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Si deseas estropear tu vida, eso es una cosa.  Yo espero que no lo hagas, porque eso afecta además a toda una cultura.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

A  partir de hoy y en la próxima semana vas a recibir una perspectiva fresca de una historia familiar. Nancy Leigh DeMoss empieza una nueva serie titulada Noé y el Diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento.

Nancy: Aun si no conoces nada sobre la Biblia, es probable que hayas escuchado la historia de Noé y el diluvio.  Pienso que esa debe ser una de las historias más conocidas de las Escrituras. 

Es un tema popular.  Vas a las tiendas y ves personajes del Arca de Noé, quizás algunas figuras de madera.  Algunas son bien lindas.

Es una historia que muchos eruditos han tratado de descartar o de presentar como una simple leyenda, o folklore religioso.  De hecho, muchos descubrimientos arqueológicos han revelado que muchas muchas civilizaciones antiguas tienen su propia versión de la historia del diluvio.  Con frecuencia son similares al relato del Génesis, pero muchas veces incluyen muchos dioses y diosas, y lo más probable son variaciones de la historia original que fue pasada de generación a generación.

Pero mientras nos embarcamos en esta serie del gran diluvio, quiero que recordemos que la historia de Noé y el diluvio no es un cuento de hadas, y que tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento reconocen que es una historia verídica y de hechos reales.  No es solo un cuento dulce y fantástico.

De hecho, durante las últimas semanas mientras he estado meditando en estos capítulos del libro del Génesis, y me he dado cuenta de que es una de las historias más importantes de todo el Antiguo Testamento.

Esta historia, prefigura la cruz de Cristo.  Cuenta la historia de la pecaminosidad del hombre, y nos da una ilustración vívida del juicio y de la ira de Dios. Nos dice lo que Dios piensa sobre el pecado; la perspectiva de Dios respecto al pecado. Y luego también es una historia maravillosa y extraordinaria sobre la increíble gracia de Dios, el Dios que hace un pacto con Su pueblo, y el Dios con quien se puede contar para que guarde Su pacto; el Dios que libera a algunos de la ira y del juicio.  Y veremos todo esto y más en la historia de Noé. 
Pienso que la historia de Noé tiene un doble mensaje.

Un doble propósito y una doble respuesta.  La historia primero es para aquellos que son pecadores que nunca se han arrepentido.  El mensaje es para advertirles que el juicio viene.  La invitación, el llamado, es a arrepentirse y a creer en el Evangelio.  Y luego hay un mensaje de esperanza y un mensaje de aliento para los que creen en Dios, para los que caminan con Dios, para los que han entrado al arca por la fe.

¿Cuál es nuestra respuesta una vez vemos esa gracia y esa misericordia de Dios? Haremos lo mismo que hizo Noé.  Dar una respuesta de gratitud, de adoración, de sacrificio.  Darías tu vida por ese tipo de Dios si tomaras un momento para pensar y te dieras cuenta de qué es lo que Él hizo al salvarnos de la increíble ira de Dios que ha de venir.

Ahora bien, como siempre ocurre en la historia, hay tres personajes principales en este relato.  El primero corresponde a un grupo, y son los impíos. Ellos se enfrentan a cierta destrucción.  Y de nuevo, el llamado a esos pecadores es a creer en el Evangelio y a arrepentirse de su pecado. El segundo grupo de personas corresponde a los justos.

Estos son los que creen en Dios.  Son justificados por su fe, y están bajo la gracia de Dios. Están cubiertos bajo Su misericordia.  Su  futuro es ser liberados, no hay destrucción para ellos, sino liberación de la ira de Dios.  Son llamados a adorar a Dios y a obedecerle. Y luego, ¿quién creen ustedes que es el tercer personaje? En cada episodio de la historia de la humanidad, ese tercer personaje es  Dios. Pero Él es el personaje central.  Aquí vemos un Dios que está siempre a cargo, un Dios de juicio, un Dios de ira, pero a la vez un Dios de increíble gracia y misericordia.

De modo que a través de esta serie vamos a ver el mundo en que vivía Noé, que tiene muchas similitudes con el mundo en que vivimos. Hoy en día.  Vamos a ver a Noé y aprender algunas ideas sobre cómo podemos caminar con Dios en un mundo malvado. No es fácil, pero es posible.  Vamos a obtener entendimiento sobre los propósitos soberanos de Dios, Su gran plan redentor para este mundo, y lo que todo eso significa para nosotras.

Algunas veces en Aviva Nuestros Corazones hacemos programas sobre temas como la intimidad en el matrimonio, o sugerencias para la crianza de los hijos, y siempre recibimos mucha respuesta a ese tipo de programas prácticos. A medida que preparaba esta serie, parte de mí decía: “La historia de Noé no es tan práctica como algunos de esos temas que abordamos de tiempo en tiempo”. Pero bueno, les diré que me he dado cuenta de que es fundamental que entendamos el corazón de Dios, el carácter de Dios y los caminos de Dios.

Hoy me gustaría hablar sobre parte del contexto, el trasfondo que llevó al diluvio para que nos dé un sentido de dónde encaja todo esto en la historia de la humanidad. Así que les pido que vayan en sus Biblias al capítulo 5 de Génesis. Mientras lo buscan, permítanme retroceder un poco y recordarles que en Génesis capítulos 1-2 leemos la historia de la creación del hombre.  En Génesis capítulo 3 tenemos el relato de la caída, la caída en el pecado. Desde ese punto en adelante a lo largo de la Escritura siempre hay dos líneas de personas.

Están los piadosos y están los impíos.  Los que creen en Dios y los que no creen en Dios.  Los que se rebelan contra Dios y los que obedecen a Dios. Hay un claro contraste entre estas dos líneas. Cuando llegamos al capítulo 4 de Génesis vemos a Caín, el hijo de Adán y Eva, que se rebela contra Dios.  Él mata a su hermano, Abel.  Caín empieza esta línea impía, bueno él no la empezó, la empezaron Adán y Eva. Pero él continúa esta línea impía. Y los descendientes de Caín, como podemos leer en el capítulo 4, muchos de ellos eran brillantes.  Ellos construyeron ciudades. Tuvieron logros impresionantes, pero eran hombres que lo habían logrado por sí mismos. No reconocían a Dios.

Lograron tener éxito, en el sentido terrenal, pero sin Dios. Pero luego, al final de Génesis 4, vemos una línea diferente.  Es la línea de Set, el hijo que les nació a Adán y a Eva que era la línea justa, la línea piadosa de Dios.  Dice que después que Set nació, “los hombres empezaron a clamar el nombre del Señor”. ¿Y qué pasa cuando clamas al Señor? Serás salvo.  De modo que ves estos dos hilos, estas dos corrientes de personas.

Ahora en Génesis capítulo 5 vemos en los versículos 1 y 2 que cuando Dios creó al hombre, lo hizo a imagen y semejanza de Dios. “Varón y hembra los creó;  y los bendijo”. Vemos que el hombre es creado a imagen de Dios.  Es bendecido, está diseñado para vivir para siempre, sin muerte.

Cuando llegas a Génesis 5, es uno de esos capítulos de genealogía que son fáciles de saltar cuando estás leyendo la Biblia. Pero es un capítulo tan importante.  Y te darás cuenta de ciertas cosas. Primero, te darás cuenta de que la gente vivía muchos años, 900 años, 800 años, 700 años.

El ambiente previo al diluvio era propicio para vivir más.  Los eruditos bíblicos creen que probablemente la tierra estaba bajo una especie de dosel de agua que filtraba los rayos ultravioleta del sol que son tan dañinos.  Era un medio ambiente propicio para vivir más tiempo. No obstante, cuando lees el capítulo 5 ves una frase que se repite ocho veces, si yo conté correctamente. ¿Cuál es esa frase? “Y murió”.

Tal y tal vivió; tuvo hijos, y murió.  Luego su hijo vivió tantos años, tuvo hijos, y murió.  Y así sigue una y otra vez. Vivieron muchos años.  Pero todos morían.  Esa es la consecuencia del pecado.  Es el cumplimiento de lo que Dios le había dicho a Adán, si comes del árbol que te mandé no comieras, morirás.  Morirás espiritualmente, y finalmente morirás físicamente.

Cuando lees el capítulo cinco de Génesis, percibes cierta tristeza y monotonía con respecto a la historia del hombre en este mundo caído. Es deprimente.  Hay desesperanza.  Sí, vivió tantos años, pero y qué—murió.

Pero en medio de este recuento deprimente, hay un destello de esperanza porque siempre hay esperanza donde está Dios.  Él es un Dios de gracia que nos da esperanza.  Así que leemos en los versículos 21 al 24 del capítulo 5 de Génesis que Enoc escapó a la maldición de la muerte.  Un hombre.  Él es el único hombre en ese capítulo de quien no se dijo: “Y murió”.  Enoc caminó con Dios.

Era del linaje de la fe.  Era del linaje justo. Nos da la esperanza de que nosotros no tenemos que morir, que espiritualmente puede haber vida eterna, que podemos caminar con Dios.Y luego en el versículo 29 encontramos la primera referencia a Noé.  Llegaremos a esta parte más adelante en la serie.  Pero vemos que aun cuando nació se dijo que “confortaría a los que estaban bajo la maldición del pecado”.

Hay esperanza en un mundo caído. Hay gracia en un mundo caído.  Hay bendición en un mundo maldito.  Y claro está, estos destellos de gracia y esperanza nos señalan al Salvador, a Aquél que redimiría y libertaría al mundo de su condición caída. ¿Recuerdas ese himno que cantamos en Navidad?

El mundo estuvo envuelto en sus querellas hasta que Dios nos mandó al salvador. Una esperanza todo el mundo siente, la luz de un nuevo dia sin igual.

Nancy: A veces cuando escuchamos las noticias o leemos lo que está aconteciendo en el mundo, puede resultar bastante abrumador.  Es fácil pensar que el mundo de hoy en día está peor que nunca. Pero quiero que nos demos cuenta, a medida que estudiamos el capítulo 6 de Génesis en el día de hoy, de que ese no es el caso.  Ha habido épocas de excesiva maldad en la historia del mundo, y en esta serie sobre Noé y el gran diluvio, vamos a ver uno de esos tiempos. Vayamos entonces a Génesis capítulo 6.  Hoy vamos a ver los primeros versículos.  Para darnos el contexto, permítanme leer varios versículos empezando en el versículo 1,

Y aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que les gustaban (v. 1–2).

Ahora bien, debió haber habido algo muy malo en eso, y veremos lo que es en unos momentos, porque el versículo 3 dice:

Entonces el SEÑOR dijo: No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne. Serán, pues, sus días ciento veinte años.

Algo andaba muy mal.  Dios dijo: “Tuve suficiente.  Voy a ponerle fin a esto”. Pero sigamos leyendo en el versículo 4:

Y había gigantes [o Nefilim en algunas traducciones] en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos. Estos son los héroes de la antigüedad, hombres de renombre. Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos del corazón era solo hacer siempre el mal (v. 4–5).

Versículo 11

Y la tierra se había corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.  Y miró Dios a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra (v. 11–12).

Con este aumento en la población vino un aumento del pecado. Donde abundaba la población, abundaba el pecado. Y me alegra también decirles que donde abundó el pecado, la gracia de Dios sobreabundó.  Veremos eso más adelante en la serie.

Pero cuando empezamos a leer el capítulo, hay dos grupos de personas malvadas que se resaltan. Primero vamos a ver el primer grupo en el día de hoy, y luego en la próxima sesión veremos el segundo grupo.  El versículo 2 nos dice que: “Los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas”.

Entonces aquí tenemos una discusión sobre los hijos de Dios que se casaron con las hijas de los hombres.  Este es el primer grupo de personas.  El segundo grupo que veremos son los que aparecen en el versículo 4, los gigantes o los Nefilim.  Hablaremos sobre ellos en la próxima sesión. Ahora, “los hijos de Dios que se casaron con las hijas de los hombres “— ¿Quiénes son y qué significa esto? Bueno, antes que nada déjenme decirles que yo no sé. Los estudiosos tienen todo tipo de opiniones. El tema de quiénes son “los hijos de Dios” y quiénes son “las hijas de los hombres” es un tema muy debatido.

Permítanme decirles cuáles son las tres posiciones principales que los comentaristas han sugerido. Algunos creen que “los hijos de Dios” eran ángeles que cohabitaban con mujeres, con mujeres humanas. Esta perspectiva tiene cierto fundamento ya que en otros lugares de las Escrituras el término “hijos de Dios” se refiere a los ángeles.

Sin embargo, la mayoría de los eruditos concuerdan en que probablemente eso no es lo que significa aquí.  Las Escrituras dicen que los ángeles no tienen cuerpos.  Jesús dijo que los ángeles no se casan.  No se dan en matrimonio.  Así que probablemente eso no sea lo que se quiere decir aquí.  Hay otras dos opiniones posibles, y pienso que ambas pudieran ser ciertas.

Hay algunos, entre estos Matthew Henry, ese erudito de antaño, que cree que “los hijos de Dios” se refiere a la línea piadosa de Set.  Y “las hijas de los hombres” se refiere a la línea impía de Caín.  Que estos dos, la semilla piadosa y la semilla impía, empezaron a sentirse atraídos entre sí y a casarse entre sí, y así fue como terminamos con esta generación malvada y corrupta de personas. Esa es una opinión posible. Ahora les diré la tercera opinión que pienso que también es posible. Es complicada, pero no voy a entrar en muchas explicaciones.

“Los hijos de Dios” podría referirse a ángeles caídos o a demonios que de hecho habitaban y poseían cuerpos humanos masculinos. Esto tiene su fundamento.  Puedes leerlo en el libro de Judas y en 2da de Pedro, y así entender que en realidad los hombres pueden llegar a ser habitados por demonios, por ángeles caídos.

Estos hombres poseídos por demonios eran muy poderosos. Eran lujuriosos. Eran controladores.  Eran un grupo de hombres malvados y demoníacos.  Eran gobernadores de la tierra, tal vez.  Tenían mucha influencia.  Y estos hombres poderosos, poseídos por demonios llamados “los hijos de Dios” se casaron con “las hijas de los hombres”, mujeres casadas.  Y como resultado tenemos esta generación muy malvada, corrupta y violenta.

No creo que podamos saber con certeza cuál es la interpretación correcta, y no creo que realmente nos importe para los fines de nuestro estudio.  Las implicaciones y aplicaciones son claras.  Vemos que estos “hijos de Dios”, quienes quiera que fueran, se casaron con estas “hijas de los hombres”, y que esto no fue bueno. Estos hombres se casaron con estas mujeres basados principalmente en la atracción física.  Eran hombres y mujeres que vivieron sus vidas separados de Dios.  “Haré lo que quiero hacer”.  Dice: “tomaron para sí mujeres de entre todas las que les gustaban,” y se casaron para satisfacer sus instintos lujuriosos. No consideraron que el matrimonio fuera algo santo y sagrado.  Se casaron fuera de su fe. Ese es el panorama que tenemos en 2da de Corintios capítulo 6 de unirse en yugo desigual.  No encajaban.  No pertenecían juntos.  Y en 2da a los Corintios capítulo 6 nos dice:

No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas?  Por tanto, [salid de en medio del mundo] y apartaos (vv. 14, 17).

Vive una vida piadosa que sea diferente a la del mundo que te rodea. Que afecte a dónde vas, lo que haces, cómo haces tu trabajo, cómo vives, y con quién te casas.

Ahora, cuando volvemos a Génesis capítulo 6, vemos la importancia del matrimonio y la familia. Sé que tenemos muchachas jóvenes que nos escuchan. Quisiera hacer un llamado firme y ferviente a aquellas de ustedes que son jóvenes, que aún no se han casado, que están solteras y que nos están escuchando.  Cuando decidas casarte con alguien, tu decisión no solo te afecta a ti, aunque sí te afecta a ti.

Asegúrate de casarte dentro de la voluntad de Dios porque vivirás años y años con las consecuencias de la decisión que tomes.  Si haces una elección piadosa, estarás sentando las bases para años de bendición. . . No necesariamente años fáciles, porque aun el mejor de los matrimonios conlleva trabajo y requiere la gracia de Dios.  Pero si te casas fuera de la voluntad de Dios, puedes contar con tener años de dolor, de sufrimiento y de desengaño. Así que ten cuidado de con quién te cases —te afecta a ti.  Pero también quiero decirte que afecta mucho más que solo a ti.

Si tú quieres arruinar tu vida, es una cosa.  Yo espero que no lo hagas.  Pero eso afecta a toda una cultura. Cuando estos “hijos de Dios” se casaron con las “hijas de los hombres”, se casaron fuera de la voluntad de Dios. Se casaron fuera de su fe.  Se casaron por las razones equivocadas, se casaron por razones superficiales, por razones temporales y sensuales.  Esas decisiones equivocadas de matrimonio básicamente produjeron una sociedad que era cada vez más malvada y depravada.  No se detiene en solo un matrimonio.

Tu matrimonio, si es un matrimonio piadoso, puede tener un impacto y una influencia en este mundo que trascienda hasta generaciones futuras. Por eso es que vale la pena que trabajes en tu matrimonio.

Por eso, cuando eres soltera, antes de casarte piensa: ¿Es este un matrimonio que va a contribuir positivamente a los planes del reino de Dios en este mundo? No solo te cases con alguien de quien te enamoraste.

Pregúntale a Dios: ¿Es esta tu elección para mi vida, Señor? Recibe consejería piadosa de tus padres, del liderazgo de tu iglesia, de consejeros y líderes espirituales.  Quisiera decirles a las que no están casadas.  Si solo pudieran leer algunos de los correos que he recibido de mujeres a través de los años que se casaron en contra del consejo y de la autoridad de sus padres, en contra del consejo piadoso, a veces aun en contra de su buen juicio.Se casaron con hombres que estaban involucrados en todo tipo de cosas, que tenían problemas de carácter, cosas que debieron haber notado.

Escucha, si te casas con un hombre con antecedentes de drogas y de rebelión o pornografía e inmoralidad, esas cosas tienen asociaciones demoníacas. Ahora, no quiero ser más dramática de la cuenta, pero estoy diciendo que la decisión de con quién te casas es muy, muy importante.  Muchas de esas mujeres me han escrito años más tarde y me han dicho, “Si solo no me hubiera casado fuera de la voluntad de Dios”.

Hoy en día hay miles y miles de mujeres cristianas que harían lo que fuera para volver atrás y deshacer las malas decisiones que tomaron respecto a la persona con quien se casaron.  Ahora bien, tenemos un Dios redentor.  Algunas de ustedes están en esa situación ahora.  No pueden volver atrás y deshacerlo.  Pero hay gracia.  Hay misericordia.  Puedes caminar con Dios aun en medio de un matrimonio muy difícil. Pero les estoy hablando a algunas que todavía son solteras, y les estoy rogando que no se casen con un hombre impío.

El fruto de los matrimonios impíos como lo vemos en el libro de Génesis en el capítulo 6 es mayor maldad, violencia y corrupción.  De una generación a la próxima, solo se pone peor. El fruto de los matrimonios piadosos será una simiente justa y un impacto en la próxima generación para el reino de Cristo.

Padre, quiero pedirte hoy por nuestras oyentes que son solteras, por las jovenes que nos escuchan hoy. Te pido que seas Tú que escojas su pareja y que las dirijas a esa pareja. Y juntos que su matrimonio pueda producir una simiente piadosa que impacte nuestro mundo para Cristo.  Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando aplicaciones muy prácticas de la historia de Noé. Hoy empieza una serie llamada Noé y el Diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento. Esta serie nos recordará una y otra vez las historias del Antiguo Testamento que son ricas en significado. ¿Estás transmitiendo estas historias tan importantes a la próxima generación? Historias como ésta pueden hacer una gran diferencia en la vida de un niño.  Por ejemplo . . . Aquí está Nancy.

Nancy: Estoy tan agradecida de haber crecido en un hogar donde mis padres realmente se esforzaron por tener lo que llamábamos en aquel entonces devocionales familiares.  No las hacíamos todos los días, y a veces era un reto con tantos hijos de diferentes edades, pero mis padres sentían que era muy importante que nos reuniéramos, usualmente era a la hora del almuerzo, y que escucháramos la Palabra de Dios.

De hecho, mis padres leían de un libro de historias de la Biblia para niños cuando, a la edad de cuatro años, yo llegué a una fe personal en Cristo Jesús. De modo que pienso que es una gran inversión en las vidas de los niños. Quiero recomendarles que obtengan la Biblia para niños historias de Jesús,  de Sally Lloyd Jones. Es un gran recurso y es  de mucha ayuda para los padres.

Leslie: Antes de concluir el programa queremos animarte a visitar nuestra pagina de AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes acerca de la primera Conferencia de Mujer Verdadera en  América Latina. Esta tendrá lugar en Santo Domingo en el próximo mes de febrero. Si eres una mujer que te preocupas por otras mujeres y buscas ayudarlas o eres esposa de pastor, líder de grupo o maestra, te animamos a inscribirte hoy.

También quisiéramos recordar que este ministerio se sostiene por  donaciones de personas como tú. ¿Has considerado hacer una donación para Aviva Nuestros Corazones? Puedes alcanzar la región donde vives a través de tus donaciones. El número es 1-800-569-5959, si estás en EEUU o Canadá. Cuando llames, indica que deseas hacer un aporte para el alcance hispano del ministerio. También puedes donar visitando nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, el libro de Génesis parece hacer referencia a gigantes que vivían en la tierra antes del diluvio.  ¿Qué significará eso? Nancy explorará este asunto cuando regresemos el lunes.

Esperamos que disfrutes congregarte en tu iglesia local este Domingo y que tengas un Día del Señor lleno de bendiciones de lo Alto. Regresa con nosotras el lunes a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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