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4/7 –La paciencia de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

4/7 –La paciencia de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-paciencia-de-dios/

Leslie Basham: ¿Qué tipo de Dios cubriría la tierra con un diluvio? El mismo Dios que está listo y dispuesto a perdonar pecadores. Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Nadie tenía que morir en el diluvio. Ni una sola persona debió haber muerto. Todas las personas que perecieron recibieron múltiples y variadas oportunidades para arrepentirse.

Leslie: Estás escuchando  Aviva Nuestros Corazones con  Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando esta serie se grabó en inglés originalmente, poco tiempo después ocurrió la tragedia del terremoto y del tsunami que destruyeron ciudades en Japón.

Existe un peligro al sacar al aire una serie como esta cuando las escenas de alguna tragedia reciente aún están frescas en nuestra memoria.  Pudiera ser que algunos se precipiten a juzgar a quienes han perdido tanto, asumiendo que Dios les deparó para castigo. Realmente no conocemos sus corazones, y tampoco entendemos todos los caminos de nuestro Dios, así que no estamos concluyendo que  haya sido así.

Al mismo tiempo, la multitud de crisis que vimos a consecuencia de lo acontecido en Japón y durante las inundaciones y  tornados que acontecen en los EEUU, nos recuerdan a todos que la vida es corta. Todos necesitamos estar preparados. Todos debemos estar a cuentas con Dios.

En ese sentir, espero que tu espíritu esté abierto para recibir lo que Dios quiere hacer en tu corazón al continuar con la serie, Noé y el Diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento.

Nancy:  Hace cien años Messina era una ciudad costera próspera y preciosa en Sicilia, una isla ubicada en la punta de la bota de Italia. Esta ciudad de Messina tenía una población de 150,000 habitantes; se había convertido en una ciudad perversa y sin temor de Dios. Durante el día de  Navidad en el año 1908, un periódico local publicó una parodia una blasfemia en contra de Dios, y osaron  retar  a Dios a darse a conocer por medio de un terremoto.

Exactamente tres días más tarde, el 28 de diciembre del año 1908 a las 5:30 am un enorme terremoto y una ola masiva azotaron y destruyeron la ciudad de Messina y docenas de poblados circundantes. He leído diversos reportes que estiman las muertes provocadas por el desastre  entre 80,000 y 100,000 personas. Ese terremoto es considerado hasta el día de hoy, como el más mortal de toda la historia de Europa.

Al leer sobre una historia así, donde simplemente el hombre desafía a Dios diciendo. “Muéstranos que eres Dios, pruébalo por un terremoto”, y tres días más tarde el terremoto llega y destruye la ciudad, uno se pregunta, “¿Sería un acto de Dios en respuesta directa al reto expresado en el periódico?”

Bueno, quiero prontamente decir que nosotros no podemos comprender el corazón de Dios, ni sus  pensamientos ni sus caminos. Pero sí sabemos que hay un Dios, y sabemos que es un Dios santo. Y sabemos que todo pecado debe y será juzgado, todo pecado.  El problema es que el juicio no llega tan presto y tan claro como llegó a Messina. No es usual que llegue pisando los talones del pecado. Si así fuera, ¿Quién de nosotras estaría viva para contarlo?

Cuando el juicio no ocurre inmediatamente, entonces nos convencemos a nosotras mismas de que nos podemos salir con la nuestra o bien nos calmamos pensando que simplemente no es para tanto. Sin embargo, al examinar La Palabra de Dios, nos enteramos de que las cosas no son así. Dios está en el proceso de lidiar con el pecado del hombre en nuestro planeta, y vemos como esto se llevó a cabo en Génesis capítulo 6, en el versículo 3. “Entonces el SEÑOR dijo. . .” Esto está en el contexto de varios versículos que antes y después  describen la absoluta perversión y la maldad que había en la era en que vivió Noé. “Entonces el SEÑOR dijo, v.3‘No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne. Serán, pues, sus días ciento veinte años.’ ”

En ese versículo notamos un par de hechos relevantes y reveladores sobre nuestro Dios. Primeramente, Su perseverante paciencia.

Entonces el SEÑOR dijo ‘No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre’, “esto implica que Él contenderá aun un poco más” en este caso serían unos pocos años más. No voy a extinguir de inmediato a la raza humana. Aun cuando hacerlo sería lo justo. ¿Qué fue lo que hizo Dios? Él concedió una prórroga, un aplazamiento, Él concedió una gracia de 120 años. En la economía de Dios eso no es tan largo, pero en nuestra economía, Dios le concede a unas cuantas generaciones oportunidades  para arrepentirse, tal y como lo veremos.

Primera de Pedro capítulo 3, versículo 20, habla de la paciencia de Dios mientras Él esperaba que el arca fuese preparada. ¿Cuánto tiempo? Ciento veinte años esperó Dios en tanto que su justicia clamaba por vindicación. Nuestro Dios es un Dios que sufre durante largo tiempo por nosotros. Nuestro Dios es un Dios paciente. ¿No te alegra eso? Sí, Dios con frecuencia retrasa el juicio para permitirle al hombre arrepentirse. El pastor y maestro Matthew Henry lo expresa bellamente en su comentario sobre el libro de Génesis:

La Justicia demandaba, córtalos de la faz de la tierra, pero la Misericordia intercedió, Señor, déjalos tranquilos este año también; y así la misericordia prevaleció sobre la justicia durante 6 períodos de 20 años. . . Nótese que, el período de la paciencia y la contención con respecto a los pecadores desafiantes es en ocasiones largo, pero siempre tiene un límite: los aplazamientos no son indultos; aunque Dios soporte el agravio por mucho tiempo, no lo hará por siempre. 1

Y este es el otro punto interesante que veo en este versículo. Sí, Dios es paciente y perdonador, pero también: hay un fin, un punto donde termina el sufrimiento y la paciencia de Dios. Dios dijo, sus días serán 120 años, he ahí un término; un plazo.

Así que durante 120 años mientras Noé construía el Arca,  sabemos por 2da de Pedro capítulo 2 versículo 5, que él también predicaba. Él proclamó las Buenas Nuevas, el Evangelio. Proclamó una vía de escape, él proclamó, así lo creo yo, el pecado del hombre y el juicio venidero de Dios, así como la oportunidad para arrepentirse y creerle a Dios y ser salvados de Su ira.

Hubo una oportunidad para que la gente se arrepintiera. Ciento veinte años, y luego llegó el juicio. Vemos, a través de todas las Escrituras, que hay momentos en que la copa de la iniquidad se llena y la gente ya se encuentra lista para el juicio. Puedes leer mucho acerca de esto en el libro de Apocalipsis, donde podemos leer sobre los juicios finales de Dios sobre este mundo, tratando de que los hombres se arrepintieran. Los primeros juicios de Dios son de carácter remedial; buscan hacer que la gente se arrepienta. Pero preparan el camino para el juicio final, el juicio cataclísmico y máximo de Dios, en cuyo momento no habrá ya más oportunidad para el arrepentimiento.

Así que en Apocalipsis capítulo14 versículo10 leemos un versículo sobre los que adoran a la bestia y reciben su marca. Dice, “él también beberá el vino del furor de Dios, que está preparado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y en presencia del Cordero.”  El juicio viene. La copa de la iniquidad, la copa de la ira de Dios se llenará. Y entonces el juicio vendrá.

Pero volvamos a Génesis capítulo 6 y veamos los versículos 7 y 11, “Y el SEÑOR dijo: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho. . .” Versículo 13, “Y la tierra se había corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia”.

Esta es una palabra de advertencia para aquellos de nosotros que vivimos en un mundo que huye de Dios, que es rebelde a Dios, que se jacta de ser más y más pecador. Debemos darnos cuenta al leer esta historia de Noé, que no solo es una historia infantil simpática. Esta es una historia del juicio y de la ira Dios. Nos percatamos de que los grandes pecados ameritan un gran juicio. Por eso invertí días hablando sobre la depravación, sobre la pecaminosidad del hombre, para que podamos percibir que Dios está más que justificado en su proceder. Es  como si Él estuviera errado si no enviara el juicio.

Y podemos leer en el Nuevo Testamento, en Romanos capítulo 1, del versículo 18:

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad.

Hay personas que prefieren no leer el Antiguo Testamento porque piensan que allí se encontrarán con todo lo relacionado al juicio y a la ira de Dios; prefieren el Nuevo Testamento donde creen que sólo leerán acerca del Dios misericordioso y lleno de gracia y de paciencia.

Permíteme decirte que, el Dios del Antiguo Testamento no ha cambiado. Lo único que separa al Antiguo Testamento del Nuevo es la cruz de Cristo, que hace provisión para nosotros, rescatándonos de la ira de Dios.

Colosenses capítulo 3 nos dice lo mismo. Enumera la inmoralidad sexual, la impureza, las pasiones, los deseos perversos, la avaricia  la idolatría. Y luego dice “Pues la ira de Dios vendrá [sobre los hijos de desobediencia] por causa de estas cosas” (vv. 5 y 6). Esto es parte esencial del mensaje que debemos creer y proclamar en este mundo.

Pero este mensaje no es muy popular. No es el tipo de mensaje que nuestras iglesias, interesadas en atraer personas, están entusiasmadas en proclamar. Pero no puedes ayudar a alguien a entender el Evangelio hasta que esa persona no sepa que es pecadora condenada a la ira y al juicio de Dios. Dios ya está resuelto a ejecutar juicio para limpiar la tierra; porque es lo que Su carácter santo demanda.

La buena noticia es que cuando leemos acerca del juicio de Dios en las Escrituras, siempre va de la mano con el concepto de la Salvación. El juicio y la salvación siempre van de la mano. ¿De qué te vas a salvar? Del juicio de Dios. ¿Y qué hace el juicio de Dios? Promueve la posibilidad y la promesa de salvación.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo la misericordia de Dios en los días previos al gran diluvio. Ella estará de regreso con la segunda parte del programa de hoy, programa que forma parte de la serie que hemos titulado Noé y el Diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento. Esta serie ha sido muy enriquecedora y  ha ayudado a nuestras oyentes a reconocer la gravedad del pecado. También nos ha animado a apreciar la misericordia de Dios, y a asirnos a la provisión de salvación que Él ha provisto para nosotros.

Si te has perdido este o parte de esta serie puedes obtenerlo al visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com

¿No sería maravilloso que nuestros hijos puedan ser expuestos desde pequeños a estas historias bíblicas? A veces como padres nos cuesta trabajo llegarles con estas historias tan ricas en significado, que apuntan a nuestro Salvador. Queremos recomendarte un recurso que te ayudará a llegar a tus hijos con estas historias. Se trata del libro “Biblia para niños, Historias de Jesús”, de Sally Lloyd Jones. Si entras a nuestra página te sugerimos cómo puedes obtenerlo.

Ahora volvamos a la enseñanza. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Uno de los mayores conflictos que los no creyentes tienen con la Palabra de Dios y Sus caminos; es cuando leen acerca de la ira y del juicio de Dios, particularmente en el Antiguo Testamento. Ellos leen un pasaje como el que ahora estudiamos en esta serie, acerca de Noé y del diluvio en los capítulos 6-9 de Génesis, y te dicen: “¿Qué clase de Dios borraría del planeta a todo ser viviente, excepto unos cuantos, en el diluvio? Yo no quiero ese tipo de Dios”. Esa es la postura de un no creyente, uno que no ha sido regenerado.

Pero quiero que veamos, en la medida que continuamos con este estudio, la clase de Dios que es Dios.

Dios es un Dios misericordioso. No es solo un Dios ira y de juicio, sino que es un Dios  misericordioso. ¿Cómo podemos ver eso en la historia de Noé? Vemos a un Dios que es lento para enviar el juicio merecido. Él retrasó Su juicio. Él abogó por Sus criaturas humanas, extendiendo un plazo para el arrepentimiento.

Él les envió a un predicador, Él les envió a Noé, quien el Nuevo Testamento afirma que fue un predicador, un heraldo de justicia. Dios envió a un pregonero a hablarles la verdad, a advertirles del juicio que se avecinaba. Dios les concedió a esta gente, a esta gente pecadora de esos días, una oportunidad tras otra para arrepentirse de sus pecados y para volverse a Dios en fe.

Una de esas primeras advertencias llegó por medio del bisabuelo de Noé. ¿Sabes de quién estoy hablando? Su nombre era Enoc. No encontraremos mucho sobre Enoc; pero lo poco que hay es realmente hermoso. Él es aquél quien no murió, quien fue transportado a los cielos. Las Escrituras dicen que Enoc caminó con Dios; Él fue un hombre poco usual. En el Nuevo Testamento nos enteramos de que Dios le reveló a Enoc que se avecinaba un juicio, y así lo profetizó Enoc y advirtió al pueblo.

Vayamos al pequeñísimo libro de Judas en el Nuevo Testamento, y leamos los versículos 14 y 15:

De éstos también profetizó Enoc, en la séptima generación desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor vino con muchos millares de sus santos, para ejecutar juicio sobre todos, y para condenar a todos los impíos de todas sus obras de impiedad, que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos dijeron contra Él.

Ese fue el mensaje de Enoc.

Luego siguió Matusalén, el abuelo de Noé. ¿Por qué fue famoso Matusalén? Por la avanzada edad que alcanzó— él vivió 969 años. En base a las Escrituras, él vivió más que cualquier otra persona ha vivido en la tierra. Su nombre, Matusalén, en hebreo significa “cuando él haya muerto, será enviado”.

Novecientos sesenta y nueve años, ¿Y qué sucedió el año que murió Matusalén? – Llegó el diluvio. Matusalén murió justo antes del diluvio. Así que durante 969 años este anciano intrigaba a la gente, todos se preguntaban: ¿Cuánto más irá a vivir? Y cuando muera ¿Qué será enviado? Recordaban que su padre solía pregonar que el juicio se avecinaba. Podemos ver que hubo abundante advertencia. Dios había dado a conocer Sus caminos, y envió emisarios cuyas vidas fueron una advertencia.

Y aun cuando Dios llamó a Noé para cumplir su propósito, esperó otros 120 años. Justamente los últimos 120 años de la vida de Matusalén, antes de ejecutar el juicio. Fue un aplazamiento, una prórroga  ¿Pero, por qué?

Las Escrituras nos responden en 1era de  Pedro capítulo 3, en el versículo 20: “La paciencia de Dios esperaba en los días de Noé, durante la construcción del arca”, y en 2da de Pedro capítulo 3 versículo 9  dice “El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento”. Ese es el corazón de Dios. Él es un Dios misericordioso, un Dios que envió advertencia, tras advertencia para dejarles en claro que: “No tenían que perecer. Podían salvarse”.

Tú puedes salvarte durante 120 años, como hemos dicho, Noé estaba predicando mientras construía el Arca. Segunda de Pedro capítulo 2 versículo 5 dice, “Si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos”.

Nadie pudo decir que: “Dios no fue justo, Dios no nos advirtió, Dios no nos dio tiempo suficiente, Dios no nos dio una oportunidad para arrepentirnos”.

Aun después de que Noé y su familia entraron en el Arca, hubo una oportunidad más—recordemos que esta gente había visto la construcción del Arca por 120 años. Se dieron cuenta cuando ya estaba siendo terminada. El tiempo se aproximaba, el juicio estaba cada día más cercano, la copa de la ira de Dios estaba llegando al límite antes de derramarse.

Aun después que Noé y su familia entraron al arca, ¿qué pasó? Empezó a llover inmediatamente. No. Dios esperó una semana más, siete días más, antes de abrir los cielos. Siete días más como oportunidad para arrepentirse.

Amigas, no se requiere mucho tiempo para arrepentirse. Pero la gente era indiferente, y hoy en día la gente es indiferente. Su preocupación estaba en los asuntos terrenales, ellos estaban ciegos, ignorantes de lo que estaba por suceder.

Jesús nos cuenta de ello en el Nuevo Testamento, en Mateo capítulo 24 dice:

“Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.” Pues así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre.(vv. 37-39).

¿No describen esos versos la manera de vivir hoy en día? No reflexionan en la eternidad. Están inconscientes del juicio eminente que se aproxima, a pesar del hecho de que Dios ha enviado advertencia, tras advertencia, tras advertencia.

Al observar las advertencias de Dios, el tiempo que Dios les da a los pecadores para arrepentirse, al decir “¿Qué clase de Dios borraría la tierra completa con un diluvio?—debemos recordar que nadie tenía que perecer en el diluvio. Todos los que murieron habían tenido amplias oportunidades y gracia suficiente para arrepentirse. Cada uno de ellos, de manera voluntaria rechazó la provisión de la gracia de Dios. Y así mismo será en el juicio final.

La historia del diluvio en Las Sagradas Escrituras, nos ha sido concedida no solamente como una narrativa verídica de un acontecimiento; sino como un recordatorio de que así como Dios juzgó la tierra con un diluvio en aquellos días, el día viene cuando Dios enviará el juicio final, un gran juicio cataclísmico sobre el mundo, y esto no será por medio de agua, sino por medio de fuego. Podemos leer al respecto en  2  de Pedro  capítulo 3.

Es un hecho que la mayoría de los pecadores siempre escogerán  el juicio  ellos escogen perecer antes que humillarse a sí mismos, que arrepentirse, que creerle a Dios, que aceptar Su gracia y rendirse a Él. De manera que Dios es absolutamente justo en Sus juicios. Deseo leerte un pasaje del último libro de la Biblia, el libro de Apocalipsis, en el capítulo 16. Nos da una imagen, una escena del juicio final de Dios en la tierra, de cómo será esto.

“Y oí una gran voz que desde el templo decía a los siete ángeles: Id y derramad en la tierra las siete copas del furor de Dios. El primer ángel fue y derramó su copa en la tierra; y se produjo una llaga repugnante y maligna en los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen. El segundo ángel derramó su copa en el mar, y se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser viviente que había en el mar. El tercer ángel derramó su copa en los ríos y en las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, el que eres, y el que eras, oh Santo, porque has juzgado estas cosas; pues ellos derramaron sangre de santos y profetas y tú les has dado a beber sangre; lo merecen. Y oí al altar, que decía: Sí, oh Señor Dios Todopoderoso, verdaderos y justos son tus juicios. El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol; y al sol le fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres fueron quemados con el intenso calor; y blasfemaron el nombre de Dios que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se quedó en tinieblas, y se mordían la lengua de dolor. Y blasfemaron contra el Dios del cielo por causa de sus dolores y de sus llagas, y no se arrepintieron de sus obras.” (vv.1-11)

¿No te recuerda esto a Egipto? Cuando Dios envió esas 10 plagas sobre  Faraón. Fue un juico tras otro. Dios decía, “Arrepiéntanse, arrepiéntanse, arrepiéntanse, arrepiéntanse, arrepiéntanse. Crean las Buenas Nuevas, crean el Evangelio. Coloquen la sangre sobre el dintel de las puertas. Pueden ser salvos.” ¡Vuélvanse al Salvador!,  ¡Crean!, ¡Arrepiéntanse!” Hay pregoneros de justicia; ellos proclaman la verdad.

Algunas de ustedes han estado escuchando, quizás durante años  este programa de radio, u otros programas semejantes. Haz escuchado a tu pastor. Te sientas en tu iglesia semana tras semana y escuchas el mensaje. Arrepiéntete. Cree en el Evangelio. Se salvó de tu pecado. Pero rechazas la invitación para arrepentirte. Cuando llegue el juicio final no podrás decir a tu favor: “Dios, yo no sabía, no me advertiste, no me diste una oportunidad”.

Nadie debe perecer, “Dios no quiere que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento”

Que increíble Dios lleno de gracia, misericordia, paciencia y tolerancia tenemos. Y podemos corroborarlo aun en medio del juicio.

Leslie: Ella es Nancy Leigh DeMoss mostrándonos una esperanza increíble en una bien conocida historia. Ese mensaje es parte de una serie llamada, Noé y el Diluvio: El Evangelio  del Antiguo Testamento. Para escuchar cualquier programa que te hayas perdido en esta serie, para leer la transcripción o escuchar el audio visita AvivaNuestrosCorazones.com

Bueno, ¿por qué salva Dios a los pecadores?, ¿Por qué no simplemente acaba con todos? Nancy explorará estos temas mañana. Prepárate para apreciar la gracia y la gloria de Dios en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Henry, M. (1996, c1991). Comentario de Matthew Henry’s sobre toda La Biblia: Complete and unabridged in one volume (/data/data/com.infraware.PolarisOfficeStdForTablet/files/.polaris_temp/image1.png). Peabody: Hendrickson.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

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