LA ACCIÓN DE GRACIAS DE JONÁS

LA ACCIÓN DE GRACIAS DE JONÁS

JMA

11/20/2016

Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. (Jonás 2:9)

alimentemos_el_almaEs asombroso que el profeta Jonás diera gracias a Dios mientras estaba en el vientre del gran pez (Jon. 2:1). ¿Cómo reaccionaría usted si estuviera en el lugar de Jonás? Tal vez clamaría: “¿Qué estás haciendo, Dios? ¿Dónde estás? ¿Por qué está sucediendo esto?” Pero Jonás reaccionó de manera diferente: “Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste” (v. 2). Después describió su hundimiento en el mar y la seriedad de su dilema (vv. 3-5)

 No obstante, en medio de tan difícil situación, Jonás oró: “Tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo” (vv. 6-7). Aunque tenía sus debilidades, Jonás demostró una gran estabilidad espiritual en su oración. Confió en el poder de Dios para librarlo si quería. De igual manera, la paz de Dios lo ayudará a usted si reacciona ante las circunstancias con acción de gracias.

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Carácter: un atributo que hay que desenterrar

Carácter: un atributo que hay que desenterrar

chuck_swindoll

Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaConsidere las palabras de Salomón: “Las personas con integridad caminan seguras, pero las que toman caminos torcidos serán descubiertas.” (Proverbios 10:9). Antes de que continúe, me gustaría pedirle que vuelva a leer este versículo.

Job, después de haber sacado adelante a una familia, de haberse establecido en el mundo de los negocios y a una edad ya madura, “Era un hombre intachable, de absoluta integridad, que tenía temor de Dios y se mantenía apartado del mal” (Job 1:1).

José llegó a ser el sirviente personal de Potifar y luego fue encargado de las propiedades de su amo (Génesis 39:5).  Sin importar la circunstancia, ya sea con los demás trabajadores, administrando grandes sumas de dinero, sirviendo a los invitados o a solas con la esposa de Potifar, José era una persona confiable.

Daniel también es digno de recordar. Luego de que lo promovieron al cargo como el primer ministro, los que lo envidiaban “buscaron un motivo para acusar a Daniel” (Daniel 6:4), pero no lo lograron. Por más que lo intentaron, “pero no encontraron nada que pudieran criticar o condenar” (6:4).  Al igual que Job y José, Daniel caminaba seguro en su integridad. Él nunca tuvo temor de que le descubrieran algo.

¿Qué era lo que ellos tenían en común? ¿Eran perfectos? No, cada uno de ellos tenía sus imperfecciones. ¿Su vida era fácil? Lo dudo mucho. Un análisis detallado revela dificultades y dolores de cabeza que nos harían desfallecer. ¿Qué tal una presencia carismática, cuidadosamente orquestada por un departamento de relaciones públicas? Eso sería absurdo. ¿Una elocuencia impresionante? No lo creo. Podemos pensar en otras opciones pero todas serían igual de erradas que las mencionadas anteriormente.

Su común denominador era el carácter. Cada uno de estos hombres que he seleccionado de las Escrituras tenía un carácter moral muy bien definido. Es fácil pasar por alto ese ingrediente esencial entre los líderes actuales. . . especialmente durante un año electoral.

Desafortunadamente, nos hemos acostumbrado a pasar por alto el estilo de vida engañoso o secreto. Con frecuencia escuchamos que no es posible encontrar personas que valoran la honestidad y modelan la responsabilidad, quienes promueven la justicia, la lealtad y respeto por otros,  o que tengan convicciones firmes, y eso nos hace pensar que no es posible tener esas cualidades. Recientemente escuché que alguien dijo: “Estamos votando para elegir un presidente, no un papa”. A esta analogía yo digo “¡Qué tontería!”.

Tal vez piense que soy anticuado o idealista pero desearía que desenterráramos y restaurásemos la importancia del carácter. Por mucho tiempo ha estado enterrado. El carácter debe ocupar el primer lugar cuando se buscan empleados en un ambiente laboral. Debe ser un aspecto que no se negocia entre aquellos que ocupan un lugar de liderazgo en nuestras escuelas, ciudades, estados y por sobre todo en las iglesias y en la nación. Es lo que los padres desean inculcar en sus hijos. Es lo que una gran madre o un gran padre espera ver en las novias o novios de sus hijos. Es la cualidad fundamental que esperamos de aquellos que trabajan con nosotros. Tal vez no lo digamos en voz alta, pero internamente, todos deseamos tener carácter. Cuando nos hace falta nos damos cuenta de ello, resentimos no tenerlo. Se puede decir que el carácter es la médula espinal de la grandeza.

Si eso es así, ¿por qué no se habla de ello con frecuencia? Quizá porque la mayoría de nosotros hemos llegado a creer que no tenemos el derecho de exigirlo. Después de todo, como dice el dicho, “nadie es perfecto”.

Repito, requerimos carácter, no perfección.  Desde los comienzos de la nación, cuando aquellos grandes hombres y mujeres que no eran perfectos ocupaban posiciones de liderazgo, la sociedad podía notar en ellos lo que era tener una virtud genuina, dignidad, dominio propio,  resolución, determinación, fuerza de voluntad, pureza moral, integridad personal y patriotismo sacrificial. Ellos fueron seleccionados y elegidos porque eran ejemplos en el liderazgo público y en su vida privada. El hecho que algunos no vivieran  a la medida de esos parámetros, no significa que el ideal debería cambiar.

Salomón tenía razón. Aquellos que tienen integridad caminan seguros, sin temor que les descubran una falta. Si hombres como Job, José y Daniel pudieron demostrar carácter en los tiempos más difíciles, nosotros también podemos hacerlo–hoy.

Y ya que podemos, debemos hacerlo.

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EL APORTE JUDÍO A LA HUMANIDAD

EL APORTE JUDÍO A LA HUMANIDAD

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-20

alimentemos_el_almaLos judíos han sobrevivido a egipcios, babilonios, persas, griegos, romanos, otomanos, alemanes, y soviéticos. A 65 años del Holocausto, el pueblo judío tiene una nación floreciente y moderna. Por cierto, sus enemigos socialistas, olvidan que Karl Marx era judío, pero también lo eran los creadores filosóficos del capitalismo, Samuelson, Milton o Friedman. Ninguno de los que se manifiesta contra Israel puede acudir a ningún psicólogo (Freud era judío), tampoco puede tomar aspirina (Spiro era judío), tampoco pueden ser diabéticos, ¿Por qué?, tú me dirás… el creador de la forma de administrar insulina, Karl Landsteiner era judío. Tampoco pueden vacunarse contra la poliomielitis, contra el cólera, ni contra la tuberculosis. Ningún manifestante contra Israel puede ir vestido ya que Isaac Singer, el de la máquina de coser, ¿era?…. sí, judío. Por cierto, eso de los pantalones vaqueros…. Levi Strauss era otro judío. Ralph Lauren o Donna Karan, los diseñadores de ropa, son judíos. ¡Ah! El micrófono con el que se lanzan exabruptos contra los judíos lo inventó un judío llamado Emil Berliner. La primera máquina calculadora fue idea de un judío, Abraham Stern. Las cerillas de fósforo también son cosa de un judío, Sansón Valobra. Kafka era judío, Albert Einstein era judío, también Ana Frank. Nada de utilizar Google ya que sus creadores, Larry Page y Sergey Brin son judíos. Adiós Batman y Spiderman, porque Max Fleischer, el creador de Marvel Comics es judío. Todos los manifestantes contra Israel habrán jugado con juguetes de cuerda porque las pilas Energizer son cosa de Joshua Lionel….sí, judío. Todos los jovencitos van a tener que tirar sus vídeo juegos SEGA, ya que son cosa del judío David Rosen. También se tienen que olvidar de los Helados Haagen-Dazs o de los Donuts. Las guapas mujeres que se manifiestan contra los judíos tendrán que dejar de maquillarse ya que Esteé Lauder es…sí…judía… y Helena Rubinstein. Por supuesto nada de jugar con las muñecas Barbies. Como ves apreciado amigo, aunque la opinión internacional siga manifestando esta tendencia antisemita, son el pueblo de Dios y, aunque no se justifica su violencia desmedida, deben ser valorados por su aporte a la historia humana. Un día Dios vendrá a arreglar cuenta con ellos. Mientras tanto nosotros debemos considerar nuestra posición ante Dios sabiendo que aquel día cada uno tendrá que dar cuenta de sus propios actos.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El que maldice al pueblo de Dios maldice al Dios de ese pueblo.

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Pablo ante Festo

Hechos 25-28

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Pablo ante Festo

alimentemos_el_alma25 Festo, entonces, tres días después de haber llegado a la provincia, subió a Jerusalén desde Cesarea. Y los principales sacerdotes y los judíos más influyentes le presentaron acusaciones contra Pablo, e instaban a Festo[a],pidiéndole, contra Pablo[b], el favor[c] de que lo hiciera traer a Jerusalén[d](preparando ellos, al mismo tiempo, una emboscada para matarlo en el camino).Pero Festo respondió que Pablo estaba bajo custodia en Cesarea, y que en breve él mismo partiría para allá. Por tanto, dijo*, que los más influyentes de vosotros vayan allá[e] conmigo, y si hay algo malo en el hombre, que lo acusen.

Pablo apela al César

Después de haberse quedado no más de ocho o diez días entre ellos, descendió a Cesarea, y al día siguiente se sentó en el tribunal y ordenó que trajeran a Pablo.Cuando éste llegó, lo rodearon los judíos que habían descendido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones que no podían probar,mientras Pablo decía en defensa propia: No he cometido ningún delito, ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra el César. Pero Festo, queriendo hacer un favor a los judíos, respondió a Pablo, y dijo: ¿Estás dispuesto a subir a Jerusalén y a ser juzgado delante de mí por estas acusaciones? 10 Entonces Pablo respondió: Ante el tribunal del César estoy, que es donde debo ser juzgado. Ningún agravio he hecho a los judíos, como también tú muy bien sabes. 11 Si soy, pues, un malhechor y he hecho algo digno de muerte, no rehúso morir; pero si ninguna de esas cosas de que éstos me acusan es verdad, nadie puede entregarme a ellos. Apelo al César. 12 Entonces Festo, habiendo deliberado con el consejo[f], respondió: Al César has apelado, al César irás.

Pablo ante Agripa

13 Pasados varios días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo[g]. 14 Como estuvieron allí muchos días, Festo presentó el caso de Pablo ante el rey, diciendo: Hay un hombre que Félix dejó preso, 15 acerca del cual, estando yo en Jerusalén, los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos presentaron acusaciones contra él, pidiendo sentencia condenatoria contra él. 16 Yo les respondí que no es costumbre de los romanos entregar a un hombre sin que antes el acusado confronte a sus acusadores, y tenga la oportunidad de defenderse de los cargos. 17 Así que cuando[h] se reunieron aquí, sin ninguna demora, al día siguiente me senté en el tribunal y ordené traer al hombre. 18 Y levantándose los acusadores, presentaban acusaciones contra él, pero no de la clase de crímenes que yo suponía, 19 sino que simplemente tenían contra él ciertas cuestiones sobre su propia religión[i], y sobre cierto Jesús, ya muerto, de quien Pablo afirmaba que estaba vivo. 20 Pero estando yo perplejo cómo investigar estas cuestiones, le pregunté si estaba dispuesto a ir a Jerusalén y ser juzgado de estas cosas allá. 21 Pero como Pablo apeló que se lo tuviera bajo custodia para que el emperador[j] diera el fallo, ordené que continuase bajo custodia hasta que yo lo enviara al César. 22 Entonces Agripa dijo a Festo: A mí también me gustaría oír al hombre. Mañana —dijo* Festo— lo oirás.

23 Así que al día siguiente, cuando Agripa y Berenice entraron al auditorio en medio de gran pompa, acompañados por[k] los comandantes[l] y los hombres importantes de la ciudad, por orden de Festo, fue traído Pablo. 24 Y Festo dijo*: Rey Agripa y todos los demás[m] aquí presentes con nosotros; aquí veis a este hombre acerca de quien toda la multitud de los judíos, tanto en Jerusalén como aquí, me hizo una petición declarando a gritos que no debe vivir más. 25 Pero yo encontré que no había hecho nada digno de muerte; y como él mismo apeló al emperador[n], he decidido enviarlo. 26 Pero no tengo nada definido sobre él[o] para escribirle a mi señor. Por eso lo he traído ante vosotros, y especialmente ante ti, rey Agripa, para que después de que se le interrogue[p], yo tenga algo que escribir.27 Porque me parece absurdo, al enviar un preso, no informar también de los cargos en su contra.

Defensa de Pablo ante Agripa

26 Y Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar en tu favor. Entonces Pablo, extendiendo la mano, comenzó su defensa:

Con respecto a todo aquello de que los judíos me acusan, me considero afortunado, oh rey Agripa, de poder[q] presentar hoy mi defensa delante de ti,sobre todo, porque eres experto[r] en todas las costumbres y controversias entre los judíos; por lo cual te ruego que me escuches con paciencia. Pues bien, todos los judíos conocen mi vida[s] desde mi juventud, que desde el principio transcurrió entre los de mi pueblo[t] y en Jerusalén; puesto que ellos han sabido de mí desde hace mucho tiempo, si están dispuestos a testificar, que viví como fariseo, de acuerdo con la secta más estricta de nuestra religión. Y ahora soy sometido a juicio por la esperanza de la promesa hecha por Dios a nuestros padres: que nuestras doce tribus esperan alcanzar al servir fielmente a Dios noche y día. Y por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos. ¿Por qué se considera increíble entre vosotros que Dios resucite a los muertos? Yo ciertamente había creído que debía hacer muchos males en contra del nombre de Jesús de Nazaret.10 Y esto es precisamente[u] lo que hice en Jerusalén; no sólo encerré en cárceles a muchos de los santos con la autoridad recibida de los principales sacerdotes, sino que también, cuando eran condenados a muerte, yo daba mi voto contra ellos. 11 Y castigándolos con frecuencia en todas las sinagogas, procuraba obligarlos a blasfemar; y enfurecido en gran manera contra ellos, seguía persiguiéndolos aun hasta en las ciudades extranjeras[v].

Relato de la conversión de Pablo

12 Ocupado en esto[w], cuando iba para Damasco con autoridad y comisión de los principales sacerdotes, 13 al mediodía, oh rey, yendo de camino, vi una luz procedente del cielo más brillante que el sol, que resplandecía en torno mío y de los que viajaban conmigo. 14 Y después de que todos caímos al suelo, oí una voz que me decía en el idioma hebreo[x]: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” 15 Yo entonces dije: “¿Quién eres, Señor?” Y el Señor dijo: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. 16 “Pero levántate y ponte en pie; porque te he aparecido con el fin de designarte como ministro y testigo, no sólo de las cosas que[y] has visto, sino también de aquellas en que me apareceré a ti; 17 librándote del pueblo judío y de los gentiles, a los cuales yo te envío, 18 para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados.” 19 Por consiguiente, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial, 20 sino que anunciaba, primeramente a los que estaban en Damasco y también en Jerusalén, y después por toda la región de Judea, y aun a los gentiles, que debían arrepentirse y volverse a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. 21 Por esta causa, algunos judíos me prendieron en el templo y trataron de matarme. 22 Así que habiendo recibido ayuda de Dios, continúo hasta este día testificando tanto a pequeños como a grandes, no declarando más que lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería: 23 que[z] el Cristo[aa] había de padecer[ab], y que por motivo de su resurrección de entre los muertos, El debía ser el primero en proclamar luz tanto al pueblo judío como a los gentiles.

Pablo exhorta a Agripa

24 Mientras Pablo decía esto en su defensa, Festo dijo* a gran voz: ¡Pablo, estás loco! ¡Tu mucho saber[ac] te está haciendo perder la cabeza[ad]! 25 Mas Pablo dijo*: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. 26 Porque el rey entiende estas cosas, y también le hablo con confianza, porque estoy persuadido de que él no ignora nada de esto; pues esto no se ha hecho en secreto[ae]. 27 Rey Agripa, ¿crees en los profetas? Yo sé que crees. 28 Y Agripa respondió a Pablo: En poco tiempo[af] me persuadirás[ag] a que me haga cristiano. 29 Y Pablo dijo: Quisiera[ah] Dios que, ya fuera en poco tiempo o en mucho[ai], no sólo tú, sino también todos los que hoy me oyen, llegaran a ser tal como yo soy, a excepción de estas cadenas.

30 Entonces el rey, el gobernador, Berenice y los que estaban sentados con ellos se levantaron, 31 y mientras se retiraban, hablaban entre ellos, diciendo: Este hombre no ha hecho* nada que merezca muerte o prisión[aj]. 32 Y Agripa dijo a Festo: Podría ser puesto en libertad este hombre, si no hubiera apelado al César.

Pablo sale para Roma

27 Cuando se decidió que deberíamos embarcarnos para Italia, fueron entregados Pablo y algunos otros presos a un centurión de la compañía[ak]Augusta, llamado Julio. Y embarcándonos en una nave adramitena que estaba para zarpar hacia las regiones de la costa de Asia[al], nos hicimos a la mar acompañados por Aristarco, un macedonio de Tesalónica. Al día siguiente llegamos a Sidón. Julio trató a Pablo con benevolencia, permitiéndole ir a sus amigos y ser atendido por ellos. De allí partimos y navegamos al abrigo de la isla de Chipre, porque los vientos eran contrarios. Y después de navegar atravesando el mar frente a[am] las costas de Cilicia y de Panfilia, llegamos a Mira de Licia. Allí el centurión halló una nave alejandrina que iba[an] para Italia, y nos embarcó en ella. Y después de navegar lentamente por muchos días, y de llegar con dificultad frente a Gnido, pues el viento no nos permitió avanzar más[ao], navegamos al abrigo de Creta, frente a Salmón; y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.

La tempestad en el mar

Cuando ya había pasado mucho tiempo y la navegación se había vuelto peligrosa, pues hasta el Ayuno[ap] había pasado ya, Pablo los amonestaba,10 diciéndoles: Amigos[aq], veo que de seguro este viaje va a ser con perjuicio y graves pérdidas, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras vidas. 11 Pero el centurión se persuadió más por lo dicho por el piloto y el capitán[ar] del barco, que por lo que Pablo decía. 12 Y como el puerto no era adecuado para invernar, la mayoría tomó la decisión de hacerse a la mar desde allí, por si les era posible arribar a Fenice, un puerto de Creta que mira hacia el nordeste y el sudeste[as], y pasar el invierno allí. 13 Cuando comenzó a soplar un moderado[at] viento del sur, creyendo que habían logrado su propósito, levaron anclas y navegaban costeando a Creta. 14 Pero no mucho después, desde tierra[au]comenzó a soplar[av] un viento huracanado que se llama Euroclidón[aw], 15 y siendo azotada[ax] la nave, y no pudiendo hacer frente al viento nos abandonamos a él y nos dejamos llevar a la deriva. 16 Navegando[ay] al abrigo de una pequeña isla llamada Clauda[az], con mucha dificultad pudimos sujetar el esquife. 17 Después que lo alzaron, usaron amarras[ba] para ceñir la nave; y temiendo encallar en los bancos de Sirte, echaron el ancla flotante[bb] y[bc] se abandonaron a la deriva. 18 Al día siguiente, mientras éramos sacudidos furiosamente por la tormenta, comenzaron a arrojar la carga[bd]; 19 y al tercer día, con sus propias manos arrojaron al mar los aparejos de la nave. 20 Como ni el sol ni las estrellas aparecieron por muchos días, y una tempestad no pequeña se abatía sobre nosotros, desde entonces fuimos abandonando toda esperanza de salvarnos.21 Cuando habían pasado muchos días sin comer[be], Pablo se puso en pie en medio de ellos y dijo: Amigos[bf], debierais haberme hecho caso[bg] y no haber zarpado de Creta, evitando[bh] así este perjuicio y pérdida. 22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, porque no habrá pérdida de vida entre vosotros, sino sólo del barco. 23 Porque esta noche estuvo en mi presencia un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24 diciendo: “No temas, Pablo; has de comparecer ante el César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.” 25 Por tanto, tened buen ánimo amigos[bi], porque yo confío en Dios, que acontecerá[bj]exactamente como se me dijo. 26 Pero tenemos que encallar en cierta isla.

27 Y llegada la decimocuarta noche, mientras éramos llevados a la deriva en el mar Adriático, a eso de la medianoche los marineros presentían que se estaban acercando a tierra[bk]. 28 Echaron la sonda y hallaron que había veinte brazas; pasando un poco más adelante volvieron a echar la sonda y hallaron quince brazas de profundidad. 29 Y temiendo que en algún lugar fuéramos a dar contra los escollos[bl], echaron cuatro anclas por la popa y ansiaban que amaneciera[bm].30 Como los marineros trataban de escapar de la nave y habían bajado el esquifeal mar, bajo pretexto de que se proponían echar las anclas desde la proa, 31 Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podréis salvaros. 32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y dejaron que se perdiera. 33 Y hasta que estaba a punto de amanecer, Pablo exhortaba a todos a que tomaran alimento, diciendo: Hace ya catorce días[bn] que, velando continuamente, estáis en ayunas, sin tomar ningún alimento. 34 Por eso os aconsejo que toméis alimento, porque esto es necesario para vuestra supervivencia; pues ni un solo cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá. 35 Habiendo dicho esto, tomó pan y dio gracias a Dios en presencia de todos; y partiéndolo, comenzó a comer. 36 Entonces todos, teniendo ya buen ánimo, tomaron también alimento. 37 En total éramos en la nave doscientas setenta y seis personas[bo]. 38 Una vez saciados, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar. 39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero podían distinguir una bahía que tenía playa, y decidieron[bp] lanzar la nave hacia ella[bq], si les era posible. 40 Y cortando las anclas, las dejaron[br] en el mar, aflojando al mismo tiempo las amarras de los timones; e izando la vela de proa al viento, se dirigieron hacia la playa. 41 Pero chocando contra un escollo[bs] donde se encuentran dos corrientes[bt], encallaron la nave; la proa se clavó y quedó inmóvil, pero la popa se rompía por la fuerza de las olas. 42 Y el plan de los soldados era matar a los presos, para que ninguno de ellos escapara a nado; 43 pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, impidió su propósito, y ordenó que los que pudieran nadar se arrojaran primero por la borda y llegaran a tierra, 44 y que los demás siguieran, algunos en tablones, y otros en diferentes objetos de la nave. Y así sucedió que todos llegaron salvos a tierra.

Pablo en Malta

28 Y una vez que ellos estaban a salvo, nos enteramos de que la isla se llamaba Malta[bu]. Y los habitantes[bv] nos mostraron toda clase de atenciones, porque a causa de la lluvia que caía y del frío, encendieron una hoguera y nos acogieron a todos. Pero cuando Pablo recogió una brazada de leña y la echó al fuego, una víbora salió huyendo del calor y se le prendió en la mano. Y los habitantes[bw], al ver el animal colgando de su mano, decían entre sí: Sin duda que este hombre es un asesino, pues aunque fue salvado del mar, Justicia[bx] no le ha concedido vivir.Pablo, sin embargo, sacudiendo la mano, arrojó el animal al fuego y no sufrió ningún daño. Y ellos esperaban que comenzara a hincharse, o que súbitamente cayera muerto. Pero después de esperar por largo rato, y de no observar nada anormal en él, cambiaron de parecer y decían que era un dios.

Y cerca de allí había unas tierras que pertenecían al hombre principal de la isla, que se llamaba Publio, el cual nos recibió y nos hospedó con toda amabilidad por tres días. Y sucedió que el padre de Publio yacía en cama, enfermo con fiebre y disentería; y Pablo entró a verlo, y después de orar puso las manos sobre él, y lo sanó. Cuando esto sucedió, los demás habitantes de la isla que tenían enfermedades venían a él y eran curados. 10 También nos honraron con muchas demostraciones de respeto[by], y cuando estábamos para zarpar, nos suplieron[bz]con todo lo necesario[ca].

Continúa el viaje a Roma

11 Después de tres meses, nos hicimos a la vela en una nave alejandrina que había invernado en la isla, y que tenía por insignia a los Hermanos Gemelos[cb].12 Cuando llegamos a Siracusa, nos quedamos allí por tres días. 13 Y zarpando[cc]de allí, seguimos la costa hasta llegar a Regio. Y al día siguiente se levantó un viento del sur, y en dos días llegamos a Puteoli. 14 Allí[cd] encontramos algunoshermanos, que nos invitaron a permanecer con ellos por siete días. Y así llegamos a Roma. 15 Cuando los hermanos tuvieron noticia de nuestra llegada[ce], vinieron desde allá a recibirnos hasta el Foro de Apio[cf] y Las Tres Tabernas[cg]; y cuando Pablo los vio, dio gracias a Dios y cobró ánimo.

Pablo en Roma

16 Cuando entramos en Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero[ch] a Pablo se le permitió vivir aparte, con el soldado que lo custodiaba.

17 Y aconteció que tres días después Pablo convocó a los principales de los judíos, y cuando se reunieron, les dijo: Hermanos[ci], sin haber hecho yo nada contra nuestro pueblo ni contra las tradiciones de nuestros padres[cj], desde Jerusalén fui entregado preso en manos de los romanos, 18 los cuales, cuando me interrogaron, quisieron ponerme en libertad, pues no encontraron causa para condenarme a muerte[ck]. 19 Pero cuando los judíos se opusieron[cl], me vi obligado a apelar al César, pero no porque tuviera acusación alguna contra mi pueblo[cm].20 Por tanto, por esta razón he pedido veros y hablaros[cn], porque por causa de la esperanza de Israel llevo esta cadena. 21 Y ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido cartas de Judea sobre ti, ni ha venido aquí ninguno de los hermanos que haya informado o hablado algo malo acerca de ti. 22 Pero deseamos oír de ti lo que enseñas[co], porque lo que sabemos de esta secta es que en todas partes se habla contra ella.

Pablo predica en Roma

23 Y habiéndole fijado un día, vinieron en gran número adonde él posaba[cp], y desde la mañana hasta la tarde les explicaba testificando fielmente sobre el reino de Dios, y procurando persuadirlos acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. 24 Algunos eran persuadidos con lo que se decía, pero otros no creían. 25 Y al no estar de acuerdo entre sí, comenzaron a marcharse después de que Pablo dijo una última palabra: Bien habló el Espíritu Santo a vuestros padres por medio de Isaías el profeta, 26 diciendo:

Ve a este pueblo y di:
Al oir oireis, y no entendereis;
y viendo vereis, y no percibireis;
27 porque el corazon de este pueblo se ha vuelto insensible[cq],
y con dificultad oyen con sus oidos;
y sus ojos han cerrado;
no sea que vean con los ojos,
y oigan con los oidos,
y entiendan con el corazon,
y se conviertan,
y yo los sane.”

28 Sabed, por tanto, que esta salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles. Ellos sí[cr] oirán. 29 [cs]Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí.

30 Y Pablo se quedó por dos años enteros en la[ct] habitación que alquilaba, y recibía a todos los que iban a verlo[cu], 31 predicando el reino de Dios, y enseñando todo lo concerniente al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbo.

Notas al pie:

  1. Hechos 25:2 Lit., a él
  2. Hechos 25:3 Lit., él
  3. Hechos 25:3 O, una concesión
  4. Hechos 25:3 Lit., enviara por él a Jerusalén
  5. Hechos 25:5 Lit., desciendan
  6. Hechos 25:12 Un cuerpo distinto del que se menciona en Hech. 4:15 y 24:20
  7. Hechos 25:13 Lit., saludando a Festo
  8. Hechos 25:17 O, después de que
  9. Hechos 25:19 O, superstición
  10. Hechos 25:21 Lit., el Augusto (en este caso, Nerón)
  11. Hechos 25:23 Lit., y con
  12. Hechos 25:23 Gr., quiliarcas; i.e., oficiales militares romanos al mando de mil soldados
  13. Hechos 25:24 Lit., varones
  14. Hechos 25:25 Lit., al Augusto (en este caso, Nerón)
  15. Hechos 25:26 Lit., Sobre el cual no tengo nada definido
  16. Hechos 25:26 Lit., se haya hecho el interrogatorio
  17. Hechos 26:2 Lit., de estar para
  18. Hechos 26:3 O, porque eres especialmente experto
  19. Hechos 26:4 O, mi manera de vivir
  20. Hechos 26:4 Lit., nación
  21. Hechos 26:10 Lit., también
  22. Hechos 26:11 O, circunvecinas
  23. Hechos 26:12 Lit., En las cuales cosas
  24. Hechos 26:14 I.e., arameo judaico
  25. Hechos 26:16 Algunos mss. antiguos dicen: que de mí
  26. Hechos 26:23 Lit., si
  27. Hechos 26:23 I.e., el Mesías
  28. Hechos 26:23 Lit., sería sujeto a sufrimiento
  29. Hechos 26:24 Lit., Las muchas letras
  30. Hechos 26:24 Lit., te están volviendo loco
  31. Hechos 26:26 Lit., en un rincón
  32. Hechos 26:28 O, Con un poco
  33. Hechos 26:28 O, procurarás convencerme
  34. Hechos 26:29 Lit., Oraría a
  35. Hechos 26:29 O, con poco o con mucho
  36. Hechos 26:31 Lit., cadenas
  37. Hechos 27:1 O, cohorte; i.e., unidad militar romana compuesta de varias centurias
  38. Hechos 27:2 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  39. Hechos 27:5 Lit., a lo largo de
  40. Hechos 27:6 Lit., navegaba
  41. Hechos 27:7 I.e., el viento no les permitió entrar al puerto
  42. Hechos 27:9 I.e., el Día de Expiación, a fines de septiembre o principios de octubre
  43. Hechos 27:10 Lit., Hombres
  44. Hechos 27:11 O, dueño
  45. Hechos 27:12 O, posiblemente, el suroeste y el noroeste
  46. Hechos 27:13 Lit., habiendo soplado moderadamente un
  47. Hechos 27:14 Lit., ella
  48. Hechos 27:14 Lit., se lanzó
  49. Hechos 27:14 I.e., un viento del nordeste
  50. Hechos 27:15 Lit., arrebatada
  51. Hechos 27:16 Lit., Corriendo
  52. Hechos 27:16 Algunos mss. antiguos dicen: Cauda
  53. Hechos 27:17 Lit., refuerzos
  54. Hechos 27:17 O, posiblemente, la vela
  55. Hechos 27:17 Lit., así
  56. Hechos 27:18 Lit., hacían la descarga
  57. Hechos 27:21 Lit., Y habiendo una larga abstinencia de alimentos, entonces
  58. Hechos 27:21 Lit., Hombres
  59. Hechos 27:21 Lit., obedecido
  60. Hechos 27:21 Lit., obteniendo
  61. Hechos 27:25 Lit., hombres
  62. Hechos 27:25 Lit., será
  63. Hechos 27:27 Lit., que alguna tierra se acercaba a ellos
  64. Hechos 27:29 O, las rocas
  65. Hechos 27:29 Lit., oraban para que se hiciera de día
  66. Hechos 27:33 Lit., Hoy es el decimocuarto día
  67. Hechos 27:37 Lit., almas
  68. Hechos 27:39 Lit., decidiendo
  69. Hechos 27:39 Algunos mss. antiguos dicen: traer la nave a salvo a la costa
  70. Hechos 27:40 O, dejaban
  71. Hechos 27:41 Lit., lugar
  72. Hechos 27:41 Lit., mares
  73. Hechos 28:1 O, Melita. Algunos mss. también dicen: Melitene
  74. Hechos 28:2 Lit., bárbaros
  75. Hechos 28:4 Lit., bárbaros
  76. Hechos 28:4 I.e., la personificación de la diosa Diké
  77. Hechos 28:10 Lit., muchos honores
  78. Hechos 28:10 O, pusieron a bordo
  79. Hechos 28:10 Lit., las cosas relacionadas con las necesidades
  80. Hechos 28:11 Gr., Dióscuros, esto es, los hijos gemelos de Zeus: Cástor y Pólux
  81. Hechos 28:13 Algunos mss. dicen: costeando
  82. Hechos 28:14 Lit., Donde
  83. Hechos 28:15 Lit., Cuando los hermanos oyeron de nosotros
  84. Hechos 28:15 En latín: Appii Forum, una estación como a 70 km. de Roma
  85. Hechos 28:15 En latín: Tres Tabernae, una estación como a 54 km. de Roma
  86. Hechos 28:16 Los mss. más antiguos no incluyen: el centurión…pero
  87. Hechos 28:17 Lit., Varones hermanos
  88. Hechos 28:17 O, de los antepasados
  89. Hechos 28:18 Lit., de muerte en mí
  90. Hechos 28:19 Lit., hablaron en contra de aquello
  91. Hechos 28:19 Lit., nación
  92. Hechos 28:20 U, os invité a que me vierais y me hablarais
  93. Hechos 28:22 Lit., lo que piensas
  94. Hechos 28:23 Lit., a la posada
  95. Hechos 28:27 Lit., se ha engrosado
  96. Hechos 28:28 Lit., también
  97. Hechos 28:29 Los mss. más antiguos no incluyen este vers.
  98. Hechos 28:30 O, en la propia
  99. Hechos 28:30 Lit., todos los que venían a él
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