COMO ÁRBOL FIRMEMENTE PLANTADO

COMO ÁRBOL FIRMEMENTE PLANTADO

la-verdad-para-hoy

11/11/2016

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae;
y todo lo que hace, prosperará. (Salmo 1:3)

alimentemos_el_almaMuchas personas en la sociedad quieren tener una vida más estable. A los que viven agobiados por la ansiedad y no pueden manejar sus circunstancias, el mundo ofrece muchísimas soluciones que no dan resultado.

Lamentablemente, muchas iglesias han seguido al mundo al creer que el hombre solo puede resolver sus problemas mediante la psicología secular; algo que no puede cumplir sus promesas.

¿Dónde puede hallar estabilidad? La respuesta está en el Salmo 1, que comienza: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores” (v. 1) y termina: “Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio… Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá” (v. 5-6).

La persona que anda con Dios sabe lo que es la estabilidad, pero la que lo rechaza anda dando tropiezos en una existencia sin sentido. ¿Cuál quisiera ser usted?

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Pedir y confiar

11 Noviembre 2016

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Pedir y confiar
por Charles R. Swindoll

Ester 2:12-18

alimentemos_el_almaDios no se burla de nosotros con las cosas que dice en su Palabra. Él no se dedica a humillar a su pueblo con falsas expectativas que nunca podrá alcanzar, o con algo que es totalmente exclusivo de una persona, pero que es un reto frustrante e inalcanzable para todos los demás. Pero debo apresurarme a añadir que uno no podrá lograr esas expectativas si es guiado por el mundo, esto solo produce derrota y frustración. Usted, como individuo, tiene sus presiones, dificultades y circunstancias especiales, pero Dios le ofrece la manera de manejarlas para que usted llegue a ser su persona especial. La pregunta es: ¿cómo?

En primer lugar, pídale a Dios. Pídale que cultive su carácter. Pídale que le dé satisfacción con lo superficial y un deseo más profundo por lo espiritual. Póngase a disposición de su poder, de su corrección. Busque su dirección para las cosas que necesita. Permita que Él le ayude a fijar metas razonables. Escríbalas para que lleve un registro escrito de sus oraciones y su contestación.

Pídale a Dios que le dé esa clase de autenticidad. Que le ayude a poner más énfasis en lo que está sucediendo en lo más íntimo de su corazón y menos énfasis en las cosas externas, en lo superficial, en lo temporal.

En segundo lugar, confíe en Dios. Confíe el control de las circunstancias que le rodean, esas que usted quizás está utilizando como excusa para no ser la persona que quiere ser. No espere hasta que sus circunstancias sean perfectas. Recuerde a Ester. En el punto crítico de la competencia, rodeada de mujeres sensuales, ambiciosas y superficiales, ella se mantuvo sola en la brecha y, asombrosamente ¡Dios le dio favor a los ojos de los demás!

Pídale a Dios. Confíe en Dios. Dependemos totalmente de Él en cuanto a vida eterna, perdón, carácter y seguridad. Su luz en nuestras vidas nos da un aborrecimiento por las cosas que simplemente satisfacen nuestro egoísmo, nuestra carnalidad. Esa luz nos muestra la importancia del carácter, el cambio increíble que se pude tener cuando uno se mantiene solo en la brecha por las cosas de Dios. Solo Él puede darnos la gracia y la afabilidad que impide que nos convirtamos en cristianos virulentos e irritables. Es la actividad de Dios en nuestras vidas lo que nos utiliza aun en los “harenes” de la vida para marcar una diferencia y ser modelo de encanto y hermosura, de dignidad y elegancia que no puede evitar que la atención de las personas se vuelva a Dios y a su poder. Recuerde, pida y confíe.

 

Confíe en Dios el control de las circunstancias que le rodean.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos

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MENTES ESTRECHAS

MENTES ESTRECHAS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-11

alimentemos_el_almaAquellos que dicen no creer en Dios o ponen en tela de juicio su influencia en la historia de este planeta argumentan que la religión se ha inventado para mantener asustadas a las personas. Dicen que es el “opio de las masas”, que aquellos que creen en Dios tienen la mente muy corta, que son estrechos en su manera de pensar y ver la vida. Pero una mente objetiva ve totalmente lo contrario. De hecho puedes observar que, naturalmente, nadie nace ateo. Parecería que todo ser humano ya viene a este mundo con cierta conciencia religiosa, con un sentido implantado en su mente que le inclina a creer en Dios. Puedes comprobarlo tú mismo preguntándole a cualquier niño si niega la existencia de Dios o la acepta y verás su respuesta. Por el contrario, aquellos que nos hemos apegado a considerar las maravillas de la ley de Dios experimentamos amplitud de mente. Aunque entramos por una puerta estrecha y baja, estrecha porque la mayoría escoge la otra, la amplia, la fácil, y baja porque todos deben atravesarla agachados y arrepentidos, una vez traspasada nos encontramos con un camino que se abre a nuestros ojos. Un sendero de oportunidades, de sueños, de proyectos ambiciosos, de nuevos amigos y de una familia hermosa, la familia de la fe. Dijo David en su excelso Salmo 119:32 “Corro por el camino de tus mandamientos, porque has ampliado mi modo de pensar”. Este texto me suena a libertad, “corro”, dice el salmista. Me siento libre, no hay cadenas que me aten, ni prejuicios ni rencores. “Has ampliado mi manera de pensar”, hay amplitud, hay desarrollo. Es que el ser humano encuentra su total realización en Dios, no en otro lugar. Nacemos con un hueco en el fondo de nuestro ser, y ese hueco tiene forma de Dios. Solamente en Él nos sentimos completos y ante nuestros ojos se abre una vida nueva, la verdadera vida. Esta experiencia va en aumento constantemente: “La senda de los justos es como la luz de la aurora que va aumentando hasta que el día es perfecto” (La Biblia).

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Un hombre sin Dios es como un muñeco de cera.

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Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
Telf. 00593-2-2475563
Quito-Ecuador

 

Introducción

Hechos 1-3

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Introducción

alimentemos_el_alma1 El primer relato que escribí[a], Teófilo, trató de todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de que por el Espíritu Santo había dado instrucciones a los apóstoles que había escogido. A éstos[b] también, después de su padecimiento, se presentó vivo con[c] muchas pruebas convincentes, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles de lo concerniente al reino de Dios. Y reuniéndolos[d], les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: La cual, les dijo, oísteis de mí; pues Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con[e] el Espíritu Santo dentro de pocos días[f].

La ascensión

Entonces los que estaban reunidos, le preguntaban, diciendo: Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel? Y El les dijo: No os corresponde a vosotros saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con su propia autoridad; pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos. 10 Y estando mirando fijamente al cielo mientras El ascendía[g], aconteció[h] que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, 11 que[i] les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo.

En el aposento alto

12 Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos[j], que está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 13 Cuando hubieron entrado en la ciudad, subieron al aposento alto donde estaban hospedados, Pedro, Juan, Jacobo[k] y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Jacobo[l] hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo[m] de Jacobo[n]. 14 Todos éstos estaban unánimes, entregados de continuo a la oración junto con las mujeres[o], y con María la madre de Jesús, y con los hermanos de El.

La suerte de Judas y la elección de Matías

15 Por aquel tiempo[p] Pedro se puso de pie en medio de los hermanos (un grupo como de ciento veinte personas[q] estaba reunido allí), y dijo: 16 Hermanos[r], tenía que cumplirse la Escritura en que por boca de David el Espíritu Santo predijo acerca de Judas, el que se hizo guía de los que prendieron a Jesús. 17 Porque era contado entre nosotros y recibió parte en este ministerio. 18 (Este, pues, con el precio de su infamia[s] adquirió un terreno, y cayendo de cabeza se reventó por el medio, y todas sus entrañas se derramaron. 19 Y esto llegó al conocimiento de todos los que habitaban en Jerusalén, de manera que aquel terreno se llamó en su propia lengua[t] Acéldama, es decir, campo de sangre.) 20 Pues en el libro de los Salmos está escrito:

Que sea hecha desierta su morada,
y no haya quien habite en ella;
y:
Que otro tome su cargo[u].

21 Por tanto, es necesario que de los hombres que nos han acompañado todo el tiempo que el Señor Jesús vivió[v] entre nosotros, 22 comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea constituido testigo con nosotros de su resurrección. 23 Presentaron a dos: a José, llamado Barsabás (al que también llamaban Justo) y a Matías. 24 Y habiendo orado, dijeron: Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muéstranos a cuál de estos dos has escogido 25 para ocupar[w] este ministerio y apostolado, del cual Judas se desvió para irse al lugar que le correspondía. 26 Echaron[x] suertes y la suerte cayó sobre Matías, y fue contado[y] con los once apóstoles.

La venida del Espíritu Santo

Cuando llegó[z] el día de Pentecostés, estaban todos juntos[aa] en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que[ab] llenó toda la casa donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose[ac], se posaron[ad] sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.

Y había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo. Y al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propia lengua[ae].Y estaban asombrados y se maravillaban, diciendo: Mirad, ¿no son galileostodos estos que están hablando? ¿Cómo es que cada uno de nosotros losoímos hablar en nuestra lengua[af] en la que hemos nacido? Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia[ag], 10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia[ah] alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como prosélitos[ai], 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las maravillas de Dios. 12 Todos estaban asombrados y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? 13 Pero otros se burlaban y decían: Están borrachos[aj].

Primer sermón de Pedro

14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les declaró: Varones judíos y todos los que vivís en Jerusalén, sea esto de vuestro conocimiento y prestad atención a mis palabras, 15 porque éstos no están borrachos como vosotros suponéis, pues apenas es la hora tercera[ak] del día;16 sino que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel:

17 Y sucedera en los ultimos dias —dice Dios—
que derramare de mi Espiritu sobre toda carne;
y vuestros hijos y vuestras hijas profetizaran,
vuestros jovenes veran visiones,
y vuestros ancianos soñaran sueños;
18 y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas
derramare de mi Espiritu en esos dias,
y profetizarán.
19 Y mostrare prodigios arriba en el cielo
y señales abajo en la tierra:
sangre, fuego y columna[al] de humo.
20 El sol se convertira en tinieblas
y la luna en sangre,
antes que venga el dia grande y glorioso[am] del Señor.
21 Y sucedera[an] que todo aquel que invoque el nombre del Señor sera salvo.

22 Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús el Nazareno, varón confirmado[ao] por Dios entre vosotros con milagros[ap], prodigios y señales[aq] que Dios hizo en medio vuestro a través de El, tal como vosotros mismos sabéis, 23 a éste, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento[ar] de Dios, clavasteis en una cruz por manos de impíos[as] y le matasteis, 24 a quien Dios resucitó, poniendo fin a la agonía[at] de la muerte, puesto que no era posible que El quedara bajo el dominio de ella. 25 Porque David dice de El:

Veia siempre al Señor en mi presencia;
pues esta a mi diestra para que yo no sea conmovido.
26 Por lo cual mi corazon se alegro y mi lengua se regocijo;
y aun hasta mi carne descansara en esperanza;
27 pues tu no abandonaras mi alma en el Hades[au],
ni permitiras[av] que tu Santo vea corrupcion.
28 Me has hecho conocer los caminos de la vida;
me llenaras de gozo con tu presencia.

29 Hermanos[aw], del patriarca David os puedo decir confiadamente que murió y fue sepultado, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que Dios le habia jurado sentar a uno de sus descendientes[ax] en su trono, 31 miró hacia el futuro y habló de la resurrección de Cristo[ay], que no fue abandonado en el Hades[az], ni su carne sufrio[ba] corrupcion. 32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado a[bb] la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 34 Porque David no ascendió a los cielos, pero él mismo dice:

Dijo el Señor a mi Señor:
Sientate a mi diestra,
35 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.”

36 Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo[bc].

Efectos del sermón de Pedro

37 Al oír esto, compungidos de corazón[bd], dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos[be], ¿qué haremos? 38 Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame. 40 Y con muchas otras palabras testificabasolemnemente y les exhortaba diciendo: Sed salvos[bf] de esta perversa generación. 41 Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil almas[bg]. 42 Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración[bh].

Comunión de los creyentes

43 Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales[bi] eran hechas por los apóstoles[bj]. 44 Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; 45 vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. 46 Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos[bk] con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.

Curación de un cojo

3 Y cierto día Pedro y Juan subían al templo a la hora novena[bl], la de la oración.Y había un hombre, cojo desde su nacimiento[bm], al que llevaban y ponían diariamente a la puerta del templo llamada la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban al templo. Este, viendo a Pedro y a Juan que iban a entrar al templo, les pedía limosna. Entonces Pedro, junto con Juan, fijando su vista en él, le dijo: ¡Míranos! Y él los miró atentamente[bn], esperando recibir algo de ellos.Pero Pedro dijo: No tengo plata ni oro, mas lo que tengo, te doy: en el nombre de Jesucristo el Nazareno, ¡anda[bo]! Y asiéndolo de la mano derecha, lo levantó; al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza, y de un salto[bp] se puso en pie y andaba. Entró al templo con ellos caminando, saltando y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios, 10 y reconocieron que era el mismo que se sentaba a la puerta del templo, la Hermosa, a pedir limosna, y se llenaron de asombro y admiración por lo que le había sucedido.

Segundo sermón de Pedro

11 Y estando él asido de Pedro y de Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, corrió al pórtico llamado de Salomón, donde ellos estaban. 12 Al ver esto Pedro, dijo al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto, o por qué nos miráis así, como si por nuestro propio poder o piedad le hubiéramos hecho andar? 13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo[bq] Jesús, al que vosotros entregasteis y repudiasteis en presencia de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. 14 Mas vosotros repudiasteis al Santo y Justo, y pedisteis que se os concediera un asesino, 15 y disteis muerte al Autor[br] de la vida, al que Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Y por la fe en su nombre, es el nombre de Jesús[bs] lo que ha fortalecido a este hombre a quien veis y conocéis; y la fe que viene por medio de El, le ha dado esta perfecta sanidad en presencia de todos vosotros. 17 Y ahora, hermanos, yo sé que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros gobernantes. 18 Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemanopor boca de todos los profetas: que su Cristo[bt] debería padecer. 19 Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor, 20 y El envíe a Jesús, el Cristo[bu] designado de antemano para vosotros, 21 a quien el cielo debe recibir[bv]hasta el día[bw] de la restauración de todas las cosas, acerca de lo cual Dios habló por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos. 22 Moisés dijo: El Señor Dios os levantara un profeta como yo[bx] de entre vuestros hermanos; a El prestareis atencion en todo cuanto os diga. 23 Y sucederá que todo el que[by] no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo. 24 Y asimismo todos los profetas que han hablado desde Samuel y sus sucesores en adelante, también anunciaron estos días. 25 Vosotros sois los hijos de los profetasy del pacto que Dios hizo[bz] con vuestros padres, al decir a Abraham: Y en tu simiente seran benditas todas las familias de la tierra. 26 Para vosotros en primer lugar, Dios, habiendo resucitado a su Siervo[ca], le ha enviado para que os bendiga, a fin de apartar a cada uno de vosotros de vuestras iniquidades.

Notas al pie:

  1. Hechos 1:1 Lit., hice
  2. Hechos 1:3 Lit., quienes
  3. Hechos 1:3 O, mediante
  4. Hechos 1:4 O, comiendo con ellos, o, posiblemente, hospedándose con ellos
  5. Hechos 1:5 O, en
  6. Hechos 1:5 Lit., no mucho después de estos días
  7. Hechos 1:10 Lit., se iba
  8. Hechos 1:10 Lit., y he aquí
  9. Hechos 1:11 Lit., los cuales también
  10. Hechos 1:12 O, Huerto de los Olivos, u, Olivar
  11. Hechos 1:13 O, Santiago
  12. Hechos 1:13 O, Santiago
  13. Hechos 1:13 O, posiblemente, hermano
  14. Hechos 1:13 O, Santiago
  15. Hechos 1:14 O, ciertas mujeres
  16. Hechos 1:15 Lit., Y en estos días
  17. Hechos 1:15 Lit., nombres
  18. Hechos 1:16 Lit., Varones hermanos
  19. Hechos 1:18 Lit., iniquidad
  20. Hechos 1:19 O, dialecto
  21. Hechos 1:20 Lit., posición como supervisor
  22. Hechos 1:21 Lit., entraba y salía
  23. Hechos 1:25 Lit., tomar el lugar de
  24. Hechos 1:26 Lit., Y les dieron
  25. Hechos 1:26 Lit., escogido
  26. Hechos 2:1 Lit., Y al cumplirse
  27. Hechos 2:1 Lit., unánimes
  28. Hechos 2:2 Lit., y
  29. Hechos 2:3 O, siendo distribuidas
  30. Hechos 2:3 Lit., éste se posó
  31. Hechos 2:6 O, dialecto
  32. Hechos 2:8 O, dialecto
  33. Hechos 2:9 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  34. Hechos 2:10 Algunas versiones dicen: Africa
  35. Hechos 2:10 I.e., gentiles convertidos al judaísmo
  36. Hechos 2:13 Lit., llenos de mosto o vino nuevo
  37. Hechos 2:15 I.e., las nueve de la mañana
  38. Hechos 2:19 O, vapor
  39. Hechos 2:20 O, manifiesto
  40. Hechos 2:21 Lit., será
  41. Hechos 2:22 O, exhibido, o, acreditado
  42. Hechos 2:22 U, obras de poder
  43. Hechos 2:22 O, milagros
  44. Hechos 2:23 O, presciencia
  45. Hechos 2:23 O, de hombres sin ley; i.e., paganos
  46. Hechos 2:24 Lit., los dolores de parto
  47. Hechos 2:27 I.e., la región de los muertos
  48. Hechos 2:27 Lit., darás
  49. Hechos 2:29 Lit., Varones hermanos
  50. Hechos 2:30 Lit., del fruto de sus lomos
  51. Hechos 2:31 I.e., el Mesías
  52. Hechos 2:31 I.e., la región de los muertos
  53. Hechos 2:31 Lit., vio
  54. Hechos 2:33 O, por
  55. Hechos 2:36 I.e., Mesías
  56. Hechos 2:37 O, heridos en la conciencia
  57. Hechos 2:37 Lit., Varones hermanos
  58. Hechos 2:40 O, Escapad
  59. Hechos 2:41 I.e., personas
  60. Hechos 2:42 Lit., las oraciones
  61. Hechos 2:43 O, milagros
  62. Hechos 2:43 Algunos mss. antiguos agregan: en Jerusalén; y todos tenían gran temor
  63. Hechos 2:46 Lit., compartían el alimento
  64. Hechos 3:1 I.e., las tres de la tarde
  65. Hechos 3:2 Lit., el vientre de su madre
  66. Hechos 3:5 Lit., les ponía atención
  67. Hechos 3:6 Algunos mss. dicen: levántate y anda
  68. Hechos 3:8 Lit., saltando
  69. Hechos 3:13 O, Hijo
  70. Hechos 3:15 O, Príncipe
  71. Hechos 3:16 Lit., su nombre
  72. Hechos 3:18 O, Ungido; i.e., Mesías
  73. Hechos 3:20 O, Ungido; i.e., Mesías
  74. Hechos 3:21 O, retener
  75. Hechos 3:21 Lit., los tiempos
  76. Hechos 3:22 O, como me levantó a mí
  77. Hechos 3:23 Lit., toda alma que
  78. Hechos 3:25 Lit., pactó
  79. Hechos 3:26 O, Hijo
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