Muerte de Lázaro

Juan 11-13

9781586403546

Muerte de Lázaro

alimentemos_el_alma11 Y estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos. Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús[a]: Señor, mira, el que tú amas está enfermo. Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella.Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Luego, después de esto, dijo* a sus discípulos: Vamos de nuevo a Judea. Los discípulos le dijeron*: Rabí[b], hace poco que[c] los judíos procuraban apedrearte, ¿y vas otra vez allá? Jesús respondió: ¿No hay doce horas en el día? Si alguno anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo. 10 Pero si alguno anda de noche, tropieza, porque la luz no está en él. 11 Dijo esto, y después de esto añadió[d]: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. 12 Los discípulos entonces le dijeron: Señor, si se ha dormido, se recuperará[e]. 13 Pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro[f], mas ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño[g]. 14 Entonces Jesús, por eso, les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15 y por causa de vosotros me alegro de no haber estado allí, para que creáis; pero vamos a donde está él. 16 Tomás, llamado el Dídimo[h], dijo entonces a sus condiscípulos: Vamos nosotros también para morir con El.

17 Llegó, pues, Jesús y halló que ya hacía cuatro días que estaba en el sepulcro.18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros[i]; 19 y muchos de los judíos habían venido a casa de Marta y María, para consolarlas por la muerte de su hermano. 20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, fue a su encuentro, pero María se quedó sentada en casa. 21 Y[j] Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá. 23 Jesús le dijo*: Tu hermano resucitará.24 Marta le contestó*: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final.25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? 27 Ella le dijo*: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo[k], el Hijo de Dios, el que viene[l]al mundo. 28 Y habiendo dicho esto, se fue y llamó a su hermana María, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí, y te llama. 29 Tan pronto como ella lo oyó, se levantó* rápidamente y fue hacia El.

30 Pues Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que todavía estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 31 Entonces los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, cuando vieron que María se levantó de prisa y salió, la siguieron, suponiendo que iba al sepulcro a llorar allí. 32 Cuando María llegó adonde estaba Jesús, al verle, se arrojó entonces a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 33 Y[m] cuando Jesús la vio llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció[n], 34 y dijo: ¿Dónde lo pusisteis? Le dijeron*: Señor, ven y ve. 35 Jesús lloró. 36 Por eso los judíos decían: Mirad, cómo lo amaba. 37 Pero algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera[o]?

Resurrección de Lázaro

38 Entonces Jesús, de nuevo profundamente conmovido en su interior, fue* al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta sobre ella. 39 Jesús dijo*: Quitad la piedra. Marta, hermana del que había muerto, le dijo*: Señor, ya hiede, porque hace cuatro días que murió. 40 Jesús le dijo*: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. 43 Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera!44 Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo*: Desatadlo, y dejadlo ir.

Complot para matar a Jesús

45 Por esto muchos de los judíos que habían venido a ver a María, y vieron lo que Jesús había hecho, creyeron en El. 46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.

47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos convocaron un concilio, y decían: ¿Qué hacemos? Porque este hombre hace muchas señales[p]. 48 Si le dejamos seguir así, todos van a creer en El, y los romanos vendrán y nos quitarán nuestro lugar[q] y nuestra[r] nación. 49 Pero uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote ese año, les dijo: Vosotros no sabéis nada, 50 ni tenéis en cuenta que os es más conveniente que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 51 Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa[s], sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación; 52 y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que están esparcidos. 53 Así que, desde ese día planearon entre sí para matarle.

54 Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se fue de allí a la región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con los discípulos. 55 Y estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos de la región subieron a Jerusalén antes de la Pascua para purificarse. 56 Entonces buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se decían unos a otros: ¿Qué os parece? ¿Que no vendrá a la fiesta? 57 Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que si alguien sabía dónde estaba Jesús, diera aviso para que le prendieran.

María unge a Jesús

12 Entonces Jesús, seis días antes de la Pascua, vino a Betania donde estaba Lázaro[t], al que Jesús había resucitado de entre los muertos. Y[u] le hicieron una cena allí, y Marta servía; pero Lázaro era uno de los que estaban[v] a la mesa con El. Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó[w] con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume. Y Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que le iba a entregar[x], dijo*: ¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios[y] y se dio a los pobres? Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala, para que lo guarde para el día de mi sepultura[z]. Porque a los pobres siempre los tendréis[aa] con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis[ab].

Conspiración para matar a Lázaro

Entonces la gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí; y vinieron no sólo por causa de Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. 10 Pero los principales sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro; 11 porque por causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

La entrada triunfal

12 Al día siguiente, cuando la gran multitud que había venido a la fiesta, oyó que Jesús venía a Jerusalén, 13 tomaron hojas de las palmas y salieron a recibirle, y gritaban: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel.14 Jesús, hallando un asnillo, se montó en él; como está escrito: 15 No temas, hija de Sion; he aqui, tu Rey viene, montado en un pollino de asna. 16 Sus discípulos no entendieron esto al principio, pero después, cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto se había escrito de El, y de que le habían hecho estas cosas. 17 Y así, la multitud que estaba con El cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos, daba testimonio de El. 18 Por eso la multitud fue también a recibirle, porque habían oído que El había hecho esta señal[ac]. 19 Entonces los fariseos se decían unos a otros: ¿Veis que no conseguís nada? Mirad, todo el mundo se ha ido tras El.

Unos griegos buscan a Jesús

20 Y había unos griegos entre los que subían a adorar en la fiesta; 21 éstos, pues, fueron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaban, diciendo: Señor, queremos ver a Jesús. 22 Felipe fue* y se lo dijo* a Andrés; Andrés y Felipe fueron* y se lo dijeron* a Jesús. 23 Jesús les respondió*, diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24 En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto. 25 El que ama su vida[ad] la pierde; y el que aborrece su vida[ae] en este mundo, la conservará para vida eterna. 26 Si alguno me sirve, que me siga; y donde yo estoy, allí también estará mi servidor; si alguno me sirve, el Padre lo honrará.

Discurso de Jesús sobre su muerte

27 Ahora mi alma se ha angustiado; y ¿qué diré: “Padre, sálvame de esta hora”? Pero para esto he llegado a esta hora. 28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y le he glorificado, y de nuevo le glorificaré. 29 Por eso la multitud que estaba allí y la oyó, decía que había sido un trueno; otros decían: Un ángel le ha hablado. 30 Respondió Jesús y dijo: Esta voz no ha venido por causa mía, sino por causa de vosotros. 31 Ya está aquí[af] el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. 32 Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. 33 Pero El decía esto para indicar de qué clase de muerte iba a morir. 34 Entonces la multitud le respondió: Hemos oído en[ag] la leyque el Cristo[ah] permanecerá para siempre; ¿y cómo dices tú: “El Hijo del Hombretiene que ser levantado”? ¿Quién es este Hijo del Hombre? 35 Jesús entonces les dijo: Todavía, por un poco de tiempo, la luz estará[ai] entre vosotros. Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que anda en la oscuridad no sabe adónde va. 36 Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de la luz.

Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó[aj] de ellos. 37 Pero aunque había hecho tantas señales[ak] delante de ellos, no creían en El, 38 para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quien ha creido a nuestro anuncio? ¿Y a quien se ha revelado el brazo[al] del Señor? 39 Por eso no podían creer, porque Isaías dijo también[am]: 40 El ha cegado sus ojos y endurecido su corazon, para que no vean con los ojos y entiendan con el corazon, y se conviertan y yo los sane. 41 Esto dijo Isaías porque vio su gloria, y habló de El. 42 Sin embargo, muchos, aun de los gobernantes, creyeron en El, pero por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. 43 Porque amaban más el reconocimiento[an] de los hombres que el reconocimiento[ao] de Dios.

Juzgados por la palabra de Jesús

44 Jesús exclamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado. 45 Y el que me ve, ve al que me ha enviado. 46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas. 47 Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final.49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta[ap], sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar. 50 Y sé que su mandamiento es vida eterna; por eso lo que hablo, lo hablo tal como el Padre me lo ha dicho.

Jesús lava los pies a sus discípulos

13 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin[aq]. Y durante la cena, como ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo entregara,Jesús, sabiendo que el Padre había puesto[ar] todas las cosas en sus manos, y que de Dios había salido y a Dios volvía, se levantó* de la cena y se quitó* su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó* agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida. Entonces llegó* a Simón Pedro. Este le dijo*: Señor, ¿tú lavarme a mí los pies? Jesús respondió, y le dijo: Ahora tú no comprendes lo que yo hago, pero lo entenderás después. Pedro le contestó*: ¡Jamás me lavarás los pies! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigo. Simón Pedro le dijo*: Señor, entonces no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. 10 Jesús le dijo*: El que se ha bañado no necesita lavarse, excepto los pies, pues[as] está todo limpio; y vosotros estáis limpios, pero no todos. 11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No todos estáis limpios.

Jesús, ejemplo supremo de humildad

12 Entonces, cuando acabó de lavarles los pies, tomó su manto, y sentándose[at] a la mesa otra vez, les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13 Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y tenéis razón[au], porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros.15 Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 16 En verdad, en verdad os digo: un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió. 17 Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis. 18 No hablo de todos vosotros; yo conozco a los que he escogido; pero es para que se cumpla la Escritura: “El que come mi pan ha levantado contra mi su calcañar.” 19 Os lo digo desde ahora, antes de que pase, para que cuando suceda, creáis que yo soy[av]. 20 En verdad, en verdad os digo: el que recibe al que yo envíe, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

Jesús identifica al traidor

21 Habiendo dicho Jesús esto, se angustió en espíritu, y testificó y dijo: En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará. 22 Los discípulos se miraban unos a otros, y estaban perplejos sin saber de quién hablaba. 23 Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa reclinado en el pecho de Jesús. 24 Por eso Simón Pedro le hizo* señas, y le dijo*: Dinos de quién habla.25 El, recostándose de nuevo[aw] sobre el pecho de Jesús, le dijo*: Señor, ¿quién es? 26 Entonces Jesús respondió*: Es aquel a quien yo daré el bocado que voy a mojar. Y después de mojar el bocado, lo tomó* y se lo dio* a Judas, hijo de Simón Iscariote. 27 Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo*: Lo que vas a hacer, hazlo pronto. 28 Pero ninguno de los que estaban sentados[ax]a la mesa entendió por qué le dijo esto. 29 Porque algunos pensaban que como Judas tenía la bolsa del dinero, Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta, o que diera algo a los pobres. 30 Y Judas[ay], después de recibir el bocado, salió inmediatamente; y ya era de noche.

Un mandamiento nuevo

31 Entonces, cuando salió, Jesús dijo*: Ahora es[az] glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en El. 32 Si Dios es glorificado en El[ba], Dios también le glorificará en sí mismo, y le glorificará enseguida. 33 Hijitos, estaré con vosotros un poco más de tiempo. Me buscaréis, y como dije a los judíos, ahora también os digo a vosotros: adonde yo voy, vosotros no podéis ir. 34 Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.

Jesús predice la negación de Pedro

36 Simón Pedro le dijo*: Señor, ¿adónde vas? Jesús respondió: Adonde yo voy, tú no me puedes seguir ahora, pero me seguirás después. 37 Pedro le dijo*: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora mismo? ¡Yo daré mi vida por ti! 38 Jesús lerespondió*: ¿Tu vida darás por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo sin que antes me hayas negado tres veces.

Notas al pie:

  1. Juan 11:3 Lit., El
  2. Juan 11:8 O, Maestro
  3. Juan 11:8 Lit., ahora
  4. Juan 11:11 Lit., les dice
  5. Juan 11:12 Lit., se salvará
  6. Juan 11:13 Lit., su muerte
  7. Juan 11:13 Lit., del sopor del sueño
  8. Juan 11:16 I.e., el gemelo
  9. Juan 11:18 Lit., a 15 estadios
  10. Juan 11:21 Lit., Por tanto
  11. Juan 11:27 I.e., el Mesías
  12. Juan 11:27 “El Que Viene” era el título que se daba al Mesías prometido
  13. Juan 11:33 Lit., Por tanto
  14. Juan 11:33 Lit., se turbó
  15. Juan 11:37 Lit., haber hecho también que éste no muriera
  16. Juan 11:47 O, muchos milagros
  17. Juan 11:48 I.e., el templo
  18. Juan 11:48 Lit., el lugar y la
  19. Juan 11:51 Lit., de sí mismo
  20. Juan 12:1 Algunos mss. agregan: el que había estado muerto
  21. Juan 12:2 Lit., Por tanto
  22. Juan 12:2 Lit., se reclinaban
  23. Juan 12:3 Lit., y le secó los pies
  24. Juan 12:4 O, traicionar
  25. Juan 12:5 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  26. Juan 12:7 I.e., la costumbre de ungir para la sepultura
  27. Juan 12:8 Lit., tenéis
  28. Juan 12:8 Lit., tenéis
  29. Juan 12:18 O, este milagro
  30. Juan 12:25 O, alma
  31. Juan 12:25 O, alma
  32. Juan 12:31 Lit., Ahora es
  33. Juan 12:34 O, aprendido de
  34. Juan 12:34 I.e., el Mesías
  35. Juan 12:35 Lit., está
  36. Juan 12:36 Lit., fue ocultado
  37. Juan 12:37 O, tantos milagros
  38. Juan 12:38 I.e., el poder
  39. Juan 12:39 Lit., otra vez
  40. Juan 12:43 O, la gloria
  41. Juan 12:43 O, la gloria
  42. Juan 12:49 Lit., de mí mismo
  43. Juan 13:1 O, hasta lo sumo, o, eternamente
  44. Juan 13:3 Lit., dado
  45. Juan 13:10 Lit., pero
  46. Juan 13:12 Lit., recostándose
  47. Juan 13:13 Lit., decís bien
  48. Juan 13:19 Véase nota en Juan 8:24
  49. Juan 13:25 Lit., así
  50. Juan 13:28 Lit., reclinados
  51. Juan 13:30 Lit., aquél
  52. Juan 13:31 O, fue
  53. Juan 13:32 Algunos mss. antiguos no incluyen esta frase
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SÚPLICA POR LA CONCORDIA

SÚPLICA POR LA CONCORDIA

la-verdad-para-hoy

11/7/2016

Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. (Filipenses 2:2)

alimentemos_el_almaEl apóstol Pablo era un gran teólogo, y a menudo trató importantes temas doctrinales. Se opuso al legalismo de los judaizantes (Fil. 3:2) y a los criterios disolutos de otros falsos maestros (vv. 18-19). Sabía que tales enseñanzas pervertían la doctrina de la salvación y amenazaban la vida de la iglesia. Pero también comprendía que la discordia en la iglesia era igualmente una amenaza para su vida. Es que el conflicto le quita a la iglesia su poder y destruye su testimonio. Los enemigos de Cristo se afanan por buscar formas de desacreditar a la iglesia.

 Por lo visto, la discordia en la iglesia de Filipos estaba a punto de destruir la integridad de su testimonio. Así que Pablo les dijo: “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (1:27). Tenemos un Espíritu entre nosotros, de modo que no hay razón alguna para la discordia.

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Solidez y dignidad

7 Noviembre 2016

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Solidez y dignidad
por Charles R. Swindoll

Ester 2:8-11

alimentemos_el_almaEster exhibió una elegancia y un encanto llenos de gracia. En este versículo, la traducción literal del idioma original dice: “Ella descolló en gracia delante del rostro de él”. ¿No es una hermosa expresión? Aunque fue llevada al harén y participaba de estas cosas con renuencia, Ester no mostró una actitud avinagrada. Yo estoy convencido de que ella sentía la mano de Dios en su situación. ¿Por qué otra razón habría ella estado allí? Por no poder decir que no, Ester fue un modelo de gracia delante de Hagai, el influyente servidor del rey. ¡Qué diferencia tan grande entre Ester y todas las demás mujeres que estaban a su alrededor! Sus cualidades internas no podían ser ignoradas; de hecho, estas captaron la atención de servidor del rey.

Ester mostró una reserva y un control poco comunes. A nadie le dijo que era judía. ¿Por qué razón? Porque eso es lo que Mardoqueo le dijo que hiciera. Ni aun el vértigo de las alturas del harén pudo tentarla a romper el pacto que tenía con Mardoqueo.

Dios ha dado a las mujeres un aire de misterio. Esto es algo que, francamente, los hombres no tenemos. Somos un grupo de seres humanos muy predecibles. Con mucha frecuencia he escuchado decir a los varones: “Es que no llego a entenderla. Simplemente no la comprendo”. Por ejemplo, una mujer dice: “Lo que yo necesito es una buena llorada”. Varón: en toda mi vida yo jamás he experimentado una buena llorada. Mi esposa sí. Otras mujeres de nuestra familia, también. Pero esto es un misterio para los varones. Con toda honestidad, yo nunca he podido entender cómo puede uno decir que estuvo buena la llorada después de que la tuvo.

Hay un aire de misterio inexplicable en una mujer, algo imposible de predecir, que los varones consideran intrigante. La capacidad de Ester de mostrarse reservada solo hace mayor el misterio, especialmente su reserva verbal. Ella sabía mucho más que lo que decía. Sabía cómo guardar un secreto.

La reserva verbal se está convirtiendo rápidamente en una virtud olvidada. Gracias a la prensa sensacionalista y a los programas de entrevistas de la televisión, que lo cuentan todo, nada es dejado a la reserva. ¿Cuándo fue la última vez que vio sonrojarse a algún personaje en público o en la televisión? Sin embargo, la reserva y el control siempre nos benefician. Aprenda a guardar confidencias. ¡Sea una persona conocida por saber guardar secretos! Eso es parte de una personalidad caracterizada por fortaleza y dignidad.

Entonces, tal vez, usted también podrá descollar en gracia delante del rostro de Dios.

¡Sea una persona conocida por saber guardar secretos!—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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PARTE DE SU EMPRESA

PARTE DE SU EMPRESA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-07

alimentemos_el_almaPor la mañana de hoy leí otra vez el rico texto de San Juan 15, La Vid y los pámpanos. Son esos pasajes de las escrituras que nunca dejan de dar jugo. Cuanto más lo exprimes, más jugo te da. Allí Jesús se presenta ante sus discípulos de una manera muy poco ortodoxa. Imagínate que te presentan a tu nuevo capataz, hijo del jefe de la empresa, y al pararse frente al plantel dice algo así: “O.K. Yo soy el nuevo jefe y mi padre es el dueño de todo esto. De ahora en adelante todo empleado que no produce será removido y todo empleado que produce se le exigirá más según sus capacidades para que produzca más y más”,  y se va… Creo que no faltarían las quejas y los comentarios de los obreros, ¿verdad? “Demasiado duro el muchacho. ¡Uy, la que se nos viene!…” Sin exagerar creo que, palabras más, palabras menos, esa fue la manera elegida por el Señor para hacer reaccionar a sus seguidores respecto a la urgencia de vivir vidas de sacrificio por el avance del Reino y vidas de permanente contacto con el Dador de la vida, La Vid, Jesús mismo. El tema es serio, es urgente, es vital. El concepto de vitalidad y muerte está impregnado en todo el capítulo 15 del libro. Al decir que Él es la vid, no estaba diciendo que sea el tronco principal y sus seguidores ramitas conectadas al tronco como muchos creen. Cuando dice que Él es la vid, dice que es el tronco, las ramas, la raíz, la flor, fruto, todo. Y nosotros somos parte de ese todo, somos parte de Él. De ahí que sea tan tajante en la premisa. Él es la imagen del Dios invisible, y si nosotros, simples criaturas, somos parte de Él, entonces es su testimonio el que está en juego. En esta empresa eterna que se llama “Iglesia” está involucrado el sueño de Dios, su designio eterno, su Palabra profética, la vida de sus mártires… Tú eres parte de este plan concebido antes de que se fundase el mundo. No puedes fallar, debes producir, debes permanecer. Él confió en ti, te eligió para que seas parte de su Equipo,  no lo defraudes.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

“Todo lo que hagan por su propia cuenta para mí no sirve de nada.” Juan 15:5 (Paráfrasis del Autor)

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La fiesta de los Tabernáculos

Juan 7-10

9781586403546


alimentemos_el_almaDespués de esto, Jesús andaba por Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos procuraban matarle. Y la fiesta de los judíos, la de los Tabernáculos, estaba cerca. Por eso sus hermanos le dijeron: Sal de aquí, y vete a Judea para que también tus discípulos vean las obras que tú haces. Porque nadie hace nada en secreto cuando[a] procura ser conocido en público. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en El.Entonces Jesús les dijo*: Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo es siempre oportuno. El mundo no puede odiaros a vosotros, pero a mí me odia, porque yo doy testimonio de él, que sus acciones son malas. Subid vosotros a la fiesta; yo no subo a esta fiesta porque aún mi tiempo no se ha cumplido. Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.

Jesús sube a la fiesta en secreto

10 Pero cuando sus hermanos subieron a la fiesta, entonces El también subió; no abiertamente, sino en[b] secreto. 11 Por eso los judíos le buscaban en la fiesta y decían: ¿Dónde está ése? 12 Y había mucha murmuración entre la gente acerca de El. Unos decían: El es bueno. Otros decían: No, al contrario, extravía a la gente.13 Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de El por miedo a los judíos.

Jesús enseña durante la fiesta

14 Pero ya a mitad de la fiesta, Jesús subió al templo y se puso a enseñar.15 Entonces los judíos se maravillaban, diciendo: ¿Cómo puede éste saber de letras sin haber estudiado? 16 Jesús entonces les respondió y dijo: Mi enseñanzano es mía, sino del que me envió. 17 Si alguien quiere hacer su voluntad, sabrá si mi enseñanza es de Dios o si hablo de mí mismo. 18 El que habla de sí mismo busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero y no hay injusticia en El. 19 ¿No os dio Moisés la ley, y sin embargoninguno de vosotros la cumple[c]? ¿Por qué procuráis matarme? 20 La multitud contestó: ¡Tienes un demonio! ¿Quién procura matarte? 21 Respondió Jesús y les dijo: Una sola obra hice y todos os admiráis. 22 Por eso Moisés os ha dado la circuncisión (no porque sea de Moisés, sino de los padres), y en el día de reposo circuncidáis al hombre. 23 Y si para no violar la ley de Moisés un hombre recibe la circuncisión en el día de reposo, ¿por qué estáis enojados conmigo porque sané por completo a un hombre en el día de reposo? 24 No juzguéis por la apariencia, sino juzgad con[d] juicio justo.

25 Entonces algunos de Jerusalén decían: ¿No es éste al que procuran matar? 26 Y ved, habla en público y no le dicen nada. ¿No será que en verdad los gobernantesreconocen que este es el Cristo[e]? 27 Sin embargo, nosotros sabemos de dónde es éste; pero cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es. 28 Jesús entonces, mientras enseñaba en el templo, exclamó en alta voz, diciendo: Vosotros me conocéis y sabéis de dónde soy. Yo no he venido por mi propia cuenta, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis. 29 Yo le conozco, porque procedo de El, y El me envió. 30 Procuraban, pues, prenderle; pero nadie le echó mano porque todavía no había llegado su hora. 31 Pero muchos de la multitud creyeron en El, y decían: Cuando el Cristo[f] venga, ¿acaso hará más señales[g] que las que éste ha hecho? 32 Los fariseos oyeron a la multitud murmurando estas cosas acerca de El, y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendieran. 33 Entonces Jesús dijo: Por un poco más de tiempo estoy con vosotros; después voy al que me envió. 34 Me buscaréis y no me hallaréis; y donde yo esté, vosotros no podéis ir. 35 Decían entonces los judíos entre sí: ¿Adónde piensa irse éste que no le hallemos? ¿Será acaso que quiere irse a la dispersión entre los griegos y enseñar a los griegos? 36 ¿Qué quiere decir esto que ha dicho: “Me buscaréis y no me hallaréis; y donde yo esté, vosotros no podéis ir”?

La gran invitación

37 Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba[h]. 38 El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser[i] brotarán ríos de aguaviva.” 39 Pero El decía esto del Espíritu, que los que habían creído en El habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía[j], pues Jesús aún no había sido glorificado. 40 Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: Verdaderamente este es el Profeta. 41 Otros decían: Este es el Cristo[k]. Pero otros decían: ¿Acaso el Cristo[l] ha de venir de Galilea? 42 ¿No ha dicho la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David, y de Belén, la aldea de donde era David? 43 Así que se suscitó una división entre la multitud por causa de El. 44 Y algunos de ellos querían prenderle, pero nadie le echó mano.

Los alguaciles confundidos

45 Entonces los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis? 46 Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre habla! 47 Entonces los fariseos les contestaron: ¿Es que también vosotros os habéis dejado engañar? 48 ¿Acaso ha creído en El alguno de los gobernantes, o de los fariseos? 49 Pero esta multitud que no conoce de la ley, maldita es. 50 Nicodemo, el que había venido a Jesús[m]antes, y que era uno de ellos, les dijo*: 51 ¿Acaso juzga nuestra ley a un hombre a menos que le oiga primero y sepa lo que hace? 52 Respondieron y le dijeron: ¿Es que tú también eres de Galilea? Investiga, y verás que ningún profeta surge de Galilea. 53 [n]Y cada uno se fue a su casa.

La mujer sorprendida en adulterio

Pero Jesús se fue al Monte de los Olivos. Y al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El; y sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos trajeron* a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio,le dijeron*: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio. Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices? Decían esto, probándole, para tener de qué acusarle. Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra. Pero como insistían en preguntarle, Jesús se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra. E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.Pero al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.10 Enderezándose Jesús, le dijo: Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado? 11 Y ella respondió: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.

Jesús, la luz del mundo

12 Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. 13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero[o].14 Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque yo sé de dónde he venido y adónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. 15 Vosotros juzgáis según la carne[p]; yo no juzgo a nadie. 16 Pero si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que[q] me envió. 17 Aun en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero[r]. 18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. 19 Entonces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Jesús respondió: No me conocéis a mí ni a mi Padre. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. 20 Estas palabras las pronunció en el lugar del tesoro, cuando enseñaba en el templo; y nadie le prendió, porque todavía no había llegado su hora.

Advertencias a los incrédulos

21 Entonces les dijo de nuevo: Yo me voy, y me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado; adonde yo voy, vosotros no podéis ir. 22 Por eso los judíos decían: ¿Acaso se va a suicidar, puesto que dice: “Adonde yo voy, vosotros no podéis ir”?23 Y Jesús les decía: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy[s], moriréis en vuestros pecados.25 Entonces le decían: ¿Tú quién eres? Jesús les dijo: ¿Qué os he estado diciendo desde el principio[t]? 26 Tengo mucho que decir y juzgar de vosotros, pero el que me envió es veraz; y yo, las cosas que oí de El, éstas digo al mundo. 27 No comprendieron que les hablaba del Padre. 28 Por eso Jesús dijo: Cuando levantéis al Hijo del Hombre, entonces sabréis que yo soy[u] y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo estas cosas como el Padre me enseñó. 29 Y El que me envió está conmigo; no me ha dejado[v] solo, porque yo siempre hago lo que le agrada. 30 Al hablar estas cosas, muchos creyeron en El.

Los verdaderos hijos de Abraham

31 Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. 33 Ellos le contestaron: Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”? 34 Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; 35 y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo permanece para siempre. 36 Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. 37 Sé que sois descendientes de Abraham; y sin embargo, procuráis matarme porque mi palabra no tiene cabida en vosotros[w]. 38 Yo hablo lo que he visto con mi Padre[x]; vosotros, entonces, hacéis también lo que oísteis de vuestro padre. 39 Ellos le contestaron, y le dijeron: Abraham es nuestro padre. Jesús les dijo*: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. 40 Pero ahora procuráis matarme, a mí[y] que os he dicho la verdad que oí de Dios. Esto no lo hizo Abraham. 41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Ellos le dijeron: Nosotros no nacimos de fornicación; tenemos un Padre, es decir, Dios. 42 Jesús les dijo: Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Dios y vine de El, pues no he venido por mi propia iniciativa, sino que El[z] me envió. 43 ¿Por qué no entendéis lo que digo[aa]? Porque no podéis oír mi palabra. 44 Sois de vuestropadre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira[ab], habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira[ac]. 45 Pero porque yo digo la verdad, no me creéis. 46 ¿Quién de vosotros me prueba que tengo pecado? Y si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? 47 El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios.

Jesús, anterior a Abraham

48 Contestaron los judíos, y le dijeron: ¿No decimos con razón que tú eres samaritano y que tienes un demonio? 49 Jesús respondió: Yo no tengo ningún demonio, sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí. 50 Pero yo no busco mi gloria; hay Uno que la busca, y juzga. 51 En verdad, en verdad os digo que si alguno guarda mi palabra, no verá jamás la muerte. 52 Los judíos le dijeron: Ahora sí sabemos que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas, y tú dices: “Si alguno guarda mi palabra no probará jamás la muerte.” 53 ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham que murió? Los profetas también murieron; ¿quién crees que eres?[ad] 54 Jesús respondió: Si yo mismo me glorifico, mi gloria no es nada; es mi Padre el que me glorifica, de quien vosotros decís: “El es nuestro Dios.” 55 Y vosotros no le habéis conocido, pero yo le conozco; y si digo que no le conozco seré un mentiroso como vosotros; pero le conozco y guardo su palabra. 56 Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver[ae] mi día; y lo vio y se alegró. 57 Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? 58 Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera[af], yo soy. 59 Entonces tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó[ag] y salió del templo[ah].

Curación de un ciego

9 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí[ai], ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Jesús respondió: Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él. Nosotros debemos[aj] hacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar.Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo. Habiendo dicho esto, escupió en tierra, e hizo barro con la saliva y le untó el barro en los ojos, y le dijo: Ve y lávate en el estanque de Siloé (que quiere decir, Enviado). El fue, pues, y se lavó y regresó viendo. Entonces los vecinos y los que antes le habían visto que era mendigo, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: El es; y otros decían: No, pero se parece a él. El decía: Yo soy. 10 Entonces le decían: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 11 El respondió: El hombre que se llama Jesús hizo barro, lo untó sobre mis ojos y me dijo: “Ve al Siloé y lávate.” Así que fui, me lavé y recibí la vista. 12 Y le dijeron: ¿Dónde está El? El dijo*: No sé.

13 Llevaron* ante los fariseos al que antes había sido ciego. 14 Y era día de reposo el día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojos. 15 Entonces los fariseos volvieron también a preguntarle cómo había recibido la vista. Y él les dijo: Me puso barro sobre los ojos, y me lavé y veo. 16 Por eso algunos de los fariseos decían: Este hombre no viene[ak] de Dios, porque no guarda el día de reposo. Pero otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales[al]? Y había división entre ellos. 17 Entonces dijeron* otra vez al ciego: ¿Qué dices tú de El, ya que te abrió los ojos? Y él dijo: Es un profeta. 18 Entonces los judíos no le creyeron que había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, 19 y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?20 Sus padres entonces les respondieron, y dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; 21 pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; o quién le abrió los ojos, nosotros no lo sabemos. Preguntadle a él; edad tiene, él hablará por sí mismo. 22 Sus padres dijeron esto porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya se habían puesto de acuerdo en que si alguno confesaba que Jesús[am] era el Cristo[an], fuera expulsado de la sinagoga. 23 Por eso sus padres dijeron: Edad tiene; preguntadle a él.

24 Por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: Da gloria a Dios[ao]; nosotros sabemos que este hombre es un pecador. 25 Entonces él les contestó: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo. 26 Le dijeron entonces: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? 27 El les contestó: Ya os lo dije y no escuchasteis; ¿por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que también vosotros queréis haceros discípulos suyos? 28 Entonces lo insultaron, y le dijeron: Tú eres discípulo de ese hombre; pero nosotros somos discípulos de Moisés.29 Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés, pero en cuanto a éste, no sabemos de dónde es. 30 Respondió el hombre y les dijo: Pues en esto hay algo asombroso, que vosotros no sepáis de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos. 31 Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios y hace su voluntad, a éste oye. 32 Desde el principio jamás se ha oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. 33 Si éste no viniera[ap] de Dios, no podría hacer nada. 34 Respondieron ellos y le dijeron: Tú naciste enteramente en pecados, ¿y tú nos enseñas a nosotros? Y lo echaron fuera.

35 Jesús oyó decir que lo habían echado fuera, y hallándolo, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del Hombre[aq]? 36 El respondió y dijo: ¿Y quién es, Señor, para que yo crea en El? 37 Jesús le dijo: Pues[ar] tú le has visto, y el que está hablando contigo, ése es. 38 El entonces dijo: Creo, Señor. Y le adoró. 39 Y Jesús dijo: Yo vine a este mundo para juicio; para que los que no ven, vean, y para que los que ven se vuelvan ciegos. 40 Algunos de los fariseos que estaban con El oyeron esto y le dijeron: ¿Acaso nosotros también somos ciegos? 41 Jesús les dijo: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero ahora, porque decís: “Vemos”, vuestro pecado permanece.

Jesús, el buen pastor

10 En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Pero el que entra por la puerta, es el pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera. Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.Pero a un desconocido no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Jesús les habló por medio de esta alegoría, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Entonces Jesús les dijo de nuevo: En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso[as]. Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto. 10 El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan enabundancia. 11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas.12 Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, y abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y lasdispersa. 13 El huye porque sólo trabaja por el pago[at] y no le importan las ovejas.14 Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas[au] y las mías me conocen, 15 de igual manera que el Padre me conoce y yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. 16 Tengo otras ovejas que no son de este redil; a ésas también me es necesario traerlas, y oirán mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor. 17 Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. 18 Nadie me la quita[av], sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Los judíos divididos otra vez

19 Se volvió a suscitar una división entre los judíos por estas palabras. 20 Y muchos de ellos decían: Tiene un demonio y está loco. ¿Por qué le hacéis caso[aw]? 21 Otros decían: Estas no son palabras de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?

Jesús, uno con el Padre

22 En esos días[ax] se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. 23 Era invierno, y Jesús andaba por el templo, en el pórtico de Salomón. 24 Entonces los judíos le rodearon, y le decían: ¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Cristo[ay], dínoslo claramente. 25 Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en el nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí. 26 Pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; 28 y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio es mayor que todos[az], y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. 30 Yo y el Padre somos uno[ba].

Los judíos amenazan a Jesús

31 Los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 32 Jesús les dijo[bb]: Os he mostrado muchas obras buenas que son del Padre. ¿Por cuál[bc] de ellas me apedreáis? 33 Los judíos le contestaron: No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 34 Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: “Yo dije: sois dioses”? 35 Si a aquellos, a quienes vino la palabra de Dios, los llamó dioses (y la Escritura no se puede violar), 36 ¿a quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: “Blasfemas”, porque dije: “Yo soy el Hijo de Dios”? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; 38 pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed las obras; para que sepáis y entendáis[bd] que el Padre está en mí y yo en el Padre.39 Por eso procuraban otra vez prenderle, pero se les escapó de entre las manos.

40 Se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan, y se quedó allí. 41 Y muchos vinieron a El y decían: Aunque Juan no hizo ninguna señal[be], sin embargo, todo lo que Juan dijo de éste era verdad.42 Y muchos creyeron en El allí.

Notas al pie:

  1. Juan 7:4 Lit., y
  2. Juan 7:10 Lit., como en
  3. Juan 7:19 Lit., cumple la ley
  4. Juan 7:24 Lit., el
  5. Juan 7:26 I.e., el Mesías
  6. Juan 7:31 I.e., el Mesías
  7. Juan 7:31 O, milagros
  8. Juan 7:37 I.e., que siga viniendo a mí y que siga bebiendo
  9. Juan 7:38 Lit., de su vientre
  10. Juan 7:39 Otros mss. dicen: porque todavía no se había dado el Espíritu Santo
  11. Juan 7:41 I.e., el Mesías
  12. Juan 7:41 I.e., el Mesías
  13. Juan 7:50 Lit., El
  14. Juan 7:53 Los vers. de 7:53 a 8:11, no aparecen en los mss. más antiguos.
  15. Juan 8:13 O, válido
  16. Juan 8:15 I.e., según un criterio carnal
  17. Juan 8:16 Algunos mss. antiguos dicen: yo y el que
  18. Juan 8:17 O, válido
  19. Juan 8:24 La mayoría de los eruditos bíblicos relacionan estas palabras con Ex. 3:14 YO SOY EL QUE SOY
  20. Juan 8:25 O, Lo que os he dicho desde el principio
  21. Juan 8:28 Véase la nota, vers. 24
  22. Juan 8:29 O, no me dejó
  23. Juan 8:37 O, no progresa en vosotros
  24. Juan 8:38 O, en la presencia del Padre
  25. Juan 8:40 Lit., a un hombre
  26. Juan 8:42 Lit., Aquél
  27. Juan 8:43 O, mi manera de hablar
  28. Juan 8:44 Lit., la mentira
  29. Juan 8:44 Lit., el padre de ella
  30. Juan 8:53 Lit., ¿quién te haces?
  31. Juan 8:56 Lit., para que viera
  32. Juan 8:58 Lit., viniera a ser
  33. Juan 8:59 Lit., fue ocultado
  34. Juan 8:59 Algunos mss. agregan: y pasando por en medio de ellos, se fue, y así pasó
  35. Juan 9:2 O, Maestro
  36. Juan 9:4 Algunos mss. antiguos dicen: Me es necesario
  37. Juan 9:16 Lit., no es
  38. Juan 9:16 O, estos milagros
  39. Juan 9:22 Lit., El
  40. Juan 9:22 I.e., el Mesías
  41. Juan 9:24 Fórmula que se usaba para obligar a alguno a decir la verdad. Véase Jos. 7:19
  42. Juan 9:33 Lit., no fuera
  43. Juan 9:35 Algunos mss. posteriores dicen: Hijo de Dios
  44. Juan 9:37 Lit., Y
  45. Juan 10:8 Lit., no los oyeron
  46. Juan 10:13 Lit., porque es un asalariado
  47. Juan 10:14 Lit., las mías
  48. Juan 10:18 Algunos mss. antiguos dicen: me la ha quitado
  49. Juan 10:20 Lit., le escucháis
  50. Juan 10:22 Lit., Entonces
  51. Juan 10:24 I.e., el Mesías
  52. Juan 10:29 Algunos mss. antiguos dicen: Lo que mi Padre me ha dado es mayor que todo
  53. Juan 10:30 Lit., (neutro) una unidad o una misma esencia
  54. Juan 10:32 Lit., respondió
  55. Juan 10:32 Lit., cuál obra
  56. Juan 10:38 Lit., que sepáis y sigáis sabiendo
  57. Juan 10:41 O, ningún milagro
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¿Cómo Puedo Encontrar Libertad Sobre la Culpa del Pecado Sexual?

¿Cómo Puedo Encontrar Libertad Sobre la Culpa del Pecado Sexual?

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Charles R. Swindoll

Pregunta: Yo tenía 19 años y estaba embarazada cuando me casé con mi primer esposo. Estuvimos juntos por casi dos años antes que él me dejara por otra. Mi segundo esposo era un alcohólico, y nos divorciamos hace cinco años. Acepté a Cristo poco después del divorcio, e hice un compromiso firme de seguir a Cristo. Me enamoré de un señor Cristiano, y pensaba que él me amaba. Me presionó a tener relaciones sexuales y nos acostamos juntos algunas veces, y después me dejó. Después de esto, me sentía tan avergonzada que comencé a tomar y acostarme con otros hombres que conocía en los bares. Me siento tan sucia y usada. Me siento adormecida por dentro; me siento como que si he perdido mi alma. Estoy desesperada por regresar a Dios, pero me siento tan desconectada de su presencia. ¿Qué hago?

Respuesta: Nos duele mucho por el dolor que usted está pasando y la desesperación que usted siente. Sus palabras están emocionalmente intensas—sucia, perdida, desconectada. Está cargada de una carga pesada a causa de su pecado. Tal vez está enojada con si misma, también por confiar en un hombre que decía ser un cristiano. Su sentir adormecido, mucho como un golpe emocional, es la manera su mente se confronta con el dolor. Ha apagado la mayoría de sus sentimientos, incluyendo su sentir cerca de Dios—lo cual meramente refuerza su conclusión que Dios la condena.

Entienda, por favor, que su fracaso moral no corta su relación con Dios. Dolor por el pecado debe conducirse al arrepentimiento y perdón-y una vez perdonado de su pecado, el pecado y la vergüenza se va. La Biblia promete que si confesamos nuestro pecado al Señor Jesucristo, «Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9). Confiese su pecado este momento, y aprópiese del perdón de Cristo.

Repasando sus pecados, usted menosprecia la gracia que Dios le da en Jesucristo. Es como si usted le está diciendo que su pecado es tan grande que la gracia de Dios no es suficiente para cubrirla. Pero eso no es verdad, según la Palabra de Dios:

“Y Él ha dicho a mí, Bástate mi gracia, porque mi poder se
perfecciona en la debilidad.» (2 Corintios 12:9)

Cristo murió para perdonarla de cada fracaso-ninguno de los cuales son una sorpresa para Dios. Dios, quien la creó, que sabe todos sus pensamientos y todos sus días no está sorprendido por sus faltas. Él la eligió y la llamó y la salvó, todo este tiempo sabiendo que usted lucharía con pecado sexual. Encontramos esto tan duro de entender porque nosotros no somos tan dispuestos a perdonar así. Rechazaríamos probablemente a alguien que ha hecho las mismas cosas-y porque otros la han rechazado, tal vez usted misma teme que Dios mismo actúa de la misma manera. Pero Dios jamás la rechazará. Él la ama, a pesar de todo.

Si usted desea saber cómo es el amor de Dios, lee la descripción bíblica del amor verdadero en 1 Corintios 13, y substituya la palabra “amor” con la palabra “Dios”. Dios es amor (1 Juan 4:8), así que lo que es verdad del amor verdadero es verdad de Dios mismo.

«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). ¡Este versículo se aplica a usted! Ninguna condenación la espera, no importa lo qué usted ha hecho. Usted es salvada y preciosa al Señor, y nada puede romper su relación con Él (Romanos 8:38-39).

Castigarse por lo que usted ha hecho podría parecerse la cosa correcta de hacer. Sin embargo, los sentimientos de culpabilidad tienen la tendencia de cancelar sus sentimientos de la cercanía a Dios, que es su recurso más grande al conquistar el futuro pecado sexual. Según Gálatas 5:16, si usted «vive por el Espíritu, no seguirá los deseos de la naturaleza pecaminosa.»(NVI). Como creyente, usted tiene el Espíritu de Dios, y usted desea hacer lo justo ante su Señor. Usted todavía tiene la carne, sin embargo, que significa usted todavía lucha con la tentación. La única manera de encontrar la victoria sobre estos pecados es confiar en el poder del Espíritu Santo dentro de usted. Para hacer esto, usted debe mantener su comunión con Dios. Vaya a Él cuando usted se sienta avergonzada, cuando usted haya fallado, cuando usted se encuentre triste. Ruéguele a Él, clame a Él, y consuélese en su amor por usted.

Usted está bien consciente de la profundidad de nuestra corrupción y cómo inmerecidos somos de la gracia de Dios. Ahora agréguele sabiduría a ese conocimiento, llevándola a Dios a través de Cristo en vez de llevándola lejos de Dios por los sentimientos de culpabilidad. Sepa que Él la ama, Él la perdona, Él la limpia, y Él nunca la dejará o abandonará (Hebreos 13:5).

Después, intente entender porqué usted se encuentra tan débil en esta área. ¿Usted asocia ser amada con tener sexo? Esto sucede a veces cuando, durante nuestro desarrollo como adolescentes (un período cuando todos somos muy inseguros), llegamos a la intimidad sexual con el sexo opuesto y lo utilizamos como nuestra manera de sentirnos seguros. Siendo amado se equivale con la atracción sexual, y tener sexo nos hace sentir seguros. El problema es, por supuesto, que como creyentes, nos encontramos con más angustia en las cosas que pensábamos nos traerían consuelo. Aun así pues, la lucha puede ser bien fuerte.

Así como usted busca respuestas, busque a alguien que pueda ayudarla. El ponerse en contacto con nosotros fue su primer paso. Ahora invite a alguien en quien usted pueda confiar a ayudarle a trabajar con este asunto, quizás a una consejera femenina. Esta persona puede ser alguien en la iglesia o ella puede ser una consejera cristiana profesional. Pero el tiempo ha llegado a permitir que la luz sanadora de Dios brille en este secreto profundo que anda buscando a destruirla.

El pecado comienza a perder su control sobre nosotros cuando rompemos el sello del secreto y permitimos que otros caminen con nosotros y que nos mantengan responsables. Siendo vulnerable en una relación segura con un amigo también le enseñará sobre la intimidad sana. La intimidad sexual ha sido su atajo a sentirse segura. La intimidad verdadera se desarrolla entre dos personas en una relación de confianza y de compromiso. Si usted puede comenzar a desarrollar este tipo de amistades con otras mujeres, esas habilidades transferirán a sus relaciones futuras con los hombres. Esto podría ser una cosa asustadiza para usted porque implica el revelar un secreto profundo, pero este paso es importante para conquistar la tentación.

Mantenga sus ojos bien enfocados en la meta bíblica de una relación matrimonial íntima de compromiso que esté edificada sobre los principios divinos. Los hombres que usted ha conocido en el pasado no son los que usted desea en un marido. No son obedientes a Dios, no son sexualmente puros, ni van a querer protegerla y sacrificarse por usted, así como Dios llama a los maridos hacer en Efesios 5:25-28:

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha, Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.”

Saber esto debe ayudarla a soltarse de ellos, porque finalmente ellos no pueden darle lo que usted está buscando. Espere al hombre que esté comprometido con el Señor y que sacrifique su deseo de mantenerse puros el uno al otro delante de Dios. Nunca baje su meta para tener a alguien que no demuestre este compromiso con el Señor y con usted; al final, una relación que le falta este compromiso, no satisfará.

Mientras que usted comienza a hacerse frente a estas cosas, determine de llenar su mente y su corazón de «todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» (Filipenses 4:8).

Esta disciplina implica dos cosas. Primero, permanezca lejos de las cosas que son impuras, incorrectas, y de buen nombre. Esto significa permanecer lejos de bares y no ver ciertas películas o la TV que glamoriza esta forma de vida. Esto significa permanecer lejos de la gente o las cosas que le tientan al pecado. En segundo lugar, llene su vida de buenas cosas. Fije las metas para mejorar su situación. Siga escuchando Visión Para Vivir, invierta el tiempo en oración, lea su Biblia, tenga diversión sana con los amigos, e involúcrese bien en una iglesia sana.

Esto será difícil de cambiar, pero usted puede hacerlo, en el poder de Cristo. La Palabra de Dios nos dice:

“No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla” (1 Corintios 10:13 NVI).

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4:13).

“El quién le llama es fiel y él lo hará” (1 Tesalonicenses 5:24 NVI).

Estos versículos acentúan la fidelidad de Dios. Usted puede depender de Él y de su amor leal para guardarla y dirigirla mientras que usted se mueve adelante en Su gracia.

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chuck_swindollConocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a
la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una devoción abrumadora por ver la gracia de Dios transformando vidas, el pastor Chuck modela a la vez el gozo contagioso que brota al seguir al Señor Jesucristo de todo corazón.
 Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. http://www.visionparavivir.org

RESOLVER LA DISCORDIA

RESOLVER LA DISCORDIA

11/6/2016

la-verdad-para-hoy

Estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio. (Filipenses 1:27)

alimentemos_el_almaLa estabilidad espiritual depende del amor mutuo, la armonía y la paz entre los creyentes. Nuestra vida debe estar entretejida para que podamos soportarnos y sustentarnos los unos a los otros.

En el versículo de hoy, leemos que Pablo quería que hubiera esa clase de armonía en la iglesia de Filipos, pero en su lugar había una gran desavenencia entre dos mujeres que amenazaban la vida de la iglesia. Pablo procuraba que no se extendieran por toda la iglesia pecados como la parcialidad, la crítica, la amargura, la falta de perdón y el orgullo.

A fin de evitar tales problemas, es necesario que los creyentes velen y oren los unos por los otros. El amor mutuo produce la armonía que lleva a la estabilidad espiritual y que muestra lo que ha de hacer la iglesia: ayudar a los débiles, levantar a los caídos y restaurar a los quebrantados.

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ASESINOS DE LA GRACIA

ASESINOS DE LA GRACIA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-06

alimentemos_el_almaDe algunos recuerdos con sabor amargo que tengo en el banco de mi memoria, asoma un evento ocurrido hace unos 25 años. Por aquel entonces me iniciaba en un ministerio que llegó a ser y sigue siendo muy fructífero, en la rehabilitación de jóvenes de la adicción a las drogas en la Provincia de Buenos Aires,  Argentina. En cierta oportunidad me contacté con un pequeño centro de internación cristiano para chicos y chicas con esta patología social y espiritual. Enviaba algunos casos que yo no podía atender por precisar ser separados de sus barrios y hogares. La relación con el centro se afianzó y acabé mudándome al lugar para darles una mano. Las condiciones eran bastantes precarias y colaboramos de diferentes formas con la iglesia. Un viernes, el líder del centro me dejó a cargo de todo el plantel porque él con algunos hermanos más fueron a evangelizar estas tribus urbanas por las calles de la ciudad, en la madrugada. Para mí fue todo un desafío. Quedarme solo, a cargo de varios jóvenes en proceso de rehabilitación, algunos de ellos con procesos penales, mala conducta y peor fama… ¡En verdad estaba algo asustado! Sabía que iba a ser una noche muy larga. Pero pudimos lograrlo sin ningún inconveniente.  A la mañana siguiente el líder a cargo me llamó. Estaba seguro que me felicitaría por mi desempeño, pero fue todo lo contrario. Me llamó la atención porque las escobas usadas durante la noche no habían sido guardadas apoyadas sobre su palo sino sobre su cepillo y esto las deformaba. ¡Yo no podía creerlo! Claro que luego se dio cuenta y me agradeció el servicio de la noche, pero ya lo había dicho. Literalmente sentí un puñal clavado muy hondo en mi ser, en mi orgullo, en mi espíritu. Cuando mi forma de hacer las cosas y mi perfeccionismo me dominan, puedo llegar a extremos asesino como estos. Matas la iniciativa personal, hieres el orgullo del que te ayudó. Esa persona se siente traicionada en su muestra de afecto por ti.  Nadie quiere trabajar ni ayudar más a alguien que no valora el esfuerzo y que ve el error cometido antes que la ayuda prestada.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

¡Cuidado! Cuando tu perfeccionismo hiere, dejó de ser una virtud y pasó a ser un arma.

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La Biblia Dice
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La mujer samaritana

Juan 4-6

9781586403546

La mujer samaritana

alimentemos_el_almaPor tanto, cuando el Señor supo que los fariseos habían oído que El[a] hacía y bautizaba más discípulos que Juan (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos), salió de Judea y partió otra vez para Galilea. Y tenía que pasar por Samaria. Llegó*, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la parcela de tierra que Jacob dio a su hijo José; y allí estaba el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó[b] junto al pozo. Era como la hora sexta[c]. Una mujer de Samaria vino* a sacar agua, y Jesús le dijo*: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.Entonces la mujer samaritana le dijo*: ¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos.) 10 Respondió Jesús y le dijo: Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a El, y El te hubiera dado agua viva. 11 Ella le dijo*: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? 12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados? 13 Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, 14 pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna. 15 La mujer le dijo*: Señor, dame esa agua, para que no tenga sed ni venga hasta aquí a sacarla. 16 El le dijo*: Ve, llama a tu marido y ven acá. 17 Respondió la mujer y le dijo: No tengo marido. Jesús le dijo*: Bien has dicho: “No tengo marido”, 18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad. 19 La mujer le dijo*: Señor, me parece que tú eres profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar. 21 Jesús le dijo*: Mujer, créeme; la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.22 Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene[d] de los judíos. 23 Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. 24 Dios es espíritu[e], y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad. 25 La mujer le dijo*: Sé que el Mesías viene (el que es llamado Cristo); cuando El venga nos declarará todo.26 Jesús le dijo*: Yo soy, el que habla contigo.

27 En esto llegaron sus discípulos y se admiraron de que hablara con una mujer, pero ninguno le preguntó: ¿Qué tratas de averiguar? o: ¿Por qué hablas con ella?28 Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo* a los hombres:29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será éste el Cristo[f]? 30 Y salieron de la ciudad e iban a El. 31 Mientras tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí[g], come. 32 Pero El les dijo: Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis. 33 Los discípulos entonces se decían entre sí: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34 Jesús les dijo*: Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra. 35 ¿No decís vosotros: “Todavía faltan cuatro meses, y después viene la siega”? He aquí, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos que ya están blancos para la siega. 36 Ya el segador recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra se regocije juntamente con el que siega. 37 Porque en este caso el dicho es verdadero: “Uno es el que siembra y otro el que siega.” 38 Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado; otros han trabajado y vosotros habéis entrado en su labor.

39 Y de aquella ciudad, muchos de los samaritanos creyeron en El por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: El me dijo todo lo que yo he hecho.40 De modo que cuando los samaritanos vinieron a El, le rogaban que se quedara con ellos; y se quedó allí dos días. 41 Y muchos más creyeron por su palabra, 42 y decían a la mujer: Ya no creemos por lo que tú has dicho[h], porque nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que éste es en verdad el Salvador del mundo.

43 Después de los dos días, salió de allí para Galilea. 44 Porque Jesús mismo dio testimonio de que a un profeta no se le honra en su propia tierra. 45 Así que cuando llegó a Galilea, los galileos le recibieron, pues habían visto todo lo que hizo en Jerusalén durante la fiesta; porque ellos también habían ido a la fiesta.

Curación del hijo de un oficial del rey

46 Entonces vino otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había allí cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm.47 Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte.48 Jesús entonces le dijo: Si no veis señales[i] y prodigios, no creeréis. 49 El oficial del rey le dijo*: Señor, baja antes de que mi hijo muera. 50 Jesús le dijo*: Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue. 51 Y mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo[j] vivía.52 Entonces les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. Y le respondieron: Ayer a la hora séptima[k] se le quitó[l] la fiebre. 53 El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús le dijo: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casa.54 Esta[m] fue la segunda señal[n] que Jesús hizo cuando fue de Judea a Galilea.

Curación de un paralítico

Después de esto, se celebraba[o] una fiesta[p] de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, un estanque que en hebreo[q] se llama Betesda[r] y que tiene cinco pórticos. En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos [s]que esperaban el movimiento del agua; porque un ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo[t]. Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo*: ¿Quieres ser sano? El enfermo le respondió: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo. Jesús le dijo*: Levántate, toma tu camilla y anda. Y al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y echó a andar.

Jesús censurado por sanar en el día de reposo

Y aquel día era día de reposo. 10 Por eso los judíos decían al que fue sanado: Es día de reposo, y no te es permitido cargar tu camilla. 11 Pero él les respondió: El mismo que me sanó, me dijo: “Toma tu camilla y anda.” 12 Le preguntaron: ¿Quién es el hombre que te dijo: “Toma tu camilla y anda”? 13 Pero el que había sido sanado no sabía quién era, porque Jesús, sigilosamente, se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar. 14 Después de esto Jesús lo halló* en el templo y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor. 15 El hombre se fue, y dijo a los judíos que Jesús era el que lo había sanado. 16 A causa de esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de reposo. 17 Pero El les respondió: Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo. 18 Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

Unanimidad del Padre y del Hijo

19 Por eso Jesús, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre[u], eso también hace el Hijo de igual manera. 20 Pues el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que El mismo hace; y obras mayores que éstas le mostrará, para que os admiréis. 21 Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que El quiere.22 Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado[v] al Hijo, 23 para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. 24 En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación[w], sino que ha pasado de muerte a vida. 25 En verdad, en verdad os digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oiganvivirán. 26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en sí mismo; 27 y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre. 28 No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, 29 y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.

Testimonio del Padre y de las obras de Jesús

30 Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justoporque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 31 Si yo solo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero[x]. 32 Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que el testimonio que da de mí es verdadero. 33 Vosotros habéis enviado a preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. 34 Pero el testimonio que yo recibo no es de hombre; mas digo esto para que vosotros seáis salvos. 35 El era la lámpara que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. 36 Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha dado para llevar a cabo, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado.37 Y el Padre que me envió, ése ha dado testimonio de mí. Pero no habéis oído jamás su voz ni habéis visto su apariencia. 38 Y su palabra no la tenéis morando en vosotros, porque no creéis en aquel que El envió. 39 Examináis[y] las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; 40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida. 41 No recibo gloria de los hombres; 42 pero os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése recibiréis. 44 ¿Cómo podéis creer, cuando recibís gloria[z]los unos de los otros, y no buscáis la gloria[aa] que viene del Dios único? 45 No penséis que yo os acusaré delante del Padre; el que os acusa es Moisés, en quien vosotros habéis puesto vuestra esperanza. 46 Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. 47 Pero si no creéis sus escritos, ¿cómo creeréis mis palabras?

Alimentación de los cinco mil

Después de esto, Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.Y le seguía una gran multitud, pues veían las señales[ab] que realizaba en los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Entonces Jesús, alzando los ojos y viendo que una gran multitud venía hacia El, dijo* a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero decía esto para probarlo, porque El sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios[ac] de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo[ad]. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo* a Jesús[ae]: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos? 10 Jesús dijo: Haced que la gente se recueste. Y había mucha hierba en aquel lugar. Así que los hombres se recostaron, en número de unos cinco mil. 11 Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban recostados[af]; y lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que querían.12 Cuando se saciaron, dijo* a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobran, para que no se pierda nada. 13 Los recogieron, pues, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.14 La gente entonces, al ver la señal[ag] que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir[ah] al mundo.

15 Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte El solo.

Jesús anda sobre el mar

16 Al atardecer, sus discípulos descendieron al mar, 17 y subiendo en una barca, se dirigían al otro lado del mar, hacia Capernaúm. Ya había oscurecido, y Jesús todavía no había venido a ellos; 18 y el mar estaba agitado porque soplaba un fuerte viento. 19 Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estadios[ai], vieron* a Jesús caminando sobre el mar y acercándose a la barca; y se asustaron.20 Pero El les dijo*: Soy yo; no temáis. 21 Entonces ellos querían recibirle en la barca, e inmediatamente la barca llegó a la tierra adonde iban.

Jesús, el pan de la vida

22 Al día siguiente, la multitud que había quedado al otro lado del mar se dio cuenta de[aj] que allí no había[ak] más que una barca, y que Jesús no había entrado en ella[al] con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían ido solos.23 Vinieron otras barcas de Tiberias cerca del lugar donde habían comido el pan después de que el Señor había dado gracias. 24 Por tanto, cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y se fueron a Capernaúm buscando a Jesús. 25 Cuando le hallaron al otro lado del mar, le dijeron: Rabí[am], ¿cuándo llegaste acá? 26 Jesús les respondió y dijo: En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales[an], sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. 27 Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello. 28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer[ao] para poner en práctica las obras de Dios? 29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáisen el que El ha enviado. 30 Le dijeron entonces: ¿Qué, pues, haces tú como señal[ap] para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces? 31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”32 Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: no es Moisés el que os ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. 33 Porque el pan de Dios es el[aq] que baja del cielo, y da vida al mundo.34 Entonces le dijeron: Señor, danos siempre este pan. 35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. 36 Pero ya os dije que aunque me habéis visto, no creéis. 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final.40 Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final.

Murmuración de los judíos

41 Por eso los judíos murmuraban de El, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. 42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo es que ahora dice: “Yo he descendido del cielo”? 43 Respondió Jesús y les dijo: No murmuréis entre vosotros. 44 Nadie puede venir a mí si no lo trae[ar] el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. 45 Escrito está en los profetas: “Y todos seran enseñados por Dios.” Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí. 46 No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que viene[as] de Dios, éste ha visto al Padre. 47 En verdad, en verdad os digo: el que cree[at], tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de la vida.49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. 51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.

52 Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53 Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. 57 Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros[au] padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre. 59 Esto dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Capernaúm.

Reacción de los discípulos

60 Por eso muchos de sus discípulos, cuando oyeron esto, dijeron: Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla? 61 Pero Jesús, sabiendo en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza[av]? 62 ¿Pues qué si vierais al Hijo del Hombre ascender adonde antes estaba? 63 El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 64 Pero hay algunos de vosotros que no creéis. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que le iba a traicionar[aw]. 65 Y decía: Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.

66 Como resultado de esto muchos de sus discípulos se apartaron y ya no andaban con El. 67 Entonces Jesús dijo a los doce: ¿Acaso queréis vosotros iros también? 68 Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios. 70 Jesús les respondió: ¿No os escogí yo a vosotros, los doce, y sin embargo uno de vosotros es un diablo? 71 Y El se refería a Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste, uno de los doce, le iba a entregar[ax].

Notas al pie:

  1. Juan 4:1 Lit., Jesús
  2. Juan 4:6 Lit., se sentó así
  3. Juan 4:6 I.e., las doce del día
  4. Juan 4:22 Lit., es
  5. Juan 4:24 O, Dios es un Espíritu
  6. Juan 4:29 I.e., el Mesías
  7. Juan 4:31 O, Maestro
  8. Juan 4:42 O, por tus palabras
  9. Juan 4:48 O, milagros
  10. Juan 4:51 O, muchacho
  11. Juan 4:52 I.e., la una de la tarde
  12. Juan 4:52 Lit., le dejó
  13. Juan 4:54 Lit., Y ésta de nuevo
  14. Juan 4:54 O, un segundo milagro
  15. Juan 5:1 Lit., había
  16. Juan 5:1 Algunos mss. dicen: la fiesta; i.e., la Pascua
  17. Juan 5:2 I.e., en arameo judaico
  18. Juan 5:2 Otros mss. dicen: Betsaida, o, Betzata
  19. Juan 5:3 Los mss. más antiguos no incluyen el resto del vers. 3 y todo el vers. 4
  20. Juan 5:5 Lit., con su enfermedad
  21. Juan 5:19 Lit., aquél
  22. Juan 5:22 Lit., dado
  23. Juan 5:24 Lit., juicio
  24. Juan 5:31 I.e., admisible como prueba legal
  25. Juan 5:39 O, Examinad
  26. Juan 5:44 O, fama, u, honor
  27. Juan 5:44 O, fama, u, honor
  28. Juan 6:2 O, los milagros
  29. Juan 6:7 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  30. Juan 6:7 Lit., un poco
  31. Juan 6:8 Lit., a El
  32. Juan 6:11 O, reclinados
  33. Juan 6:14 O, el milagro
  34. Juan 6:14 Lit., que viene
  35. Juan 6:19 I.e., cuatro o cinco km.
  36. Juan 6:22 Lit., vio
  37. Juan 6:22 O, había habido
  38. Juan 6:22 Lit., en la barca
  39. Juan 6:25 O, Maestro
  40. Juan 6:26 O, milagros
  41. Juan 6:28 Lit., ¿Qué haremos
  42. Juan 6:30 O, milagro
  43. Juan 6:33 O, aquel
  44. Juan 6:44 Lit., arrastra
  45. Juan 6:46 Lit., es
  46. Juan 6:47 Algunos mss. dicen: cree en mí
  47. Juan 6:58 Lit., los
  48. Juan 6:61 U, os hace tropezar
  49. Juan 6:64 O, entregar
  50. Juan 6:71 O, tenía el propósito de entregarle
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

UN BUEN SOLDADO

UN BUEN SOLDADO

la-verdad-para-hoy

11/5/2016

Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. (2 Timoteo 2:3)

alimentemos_el_almaValor, convicción e integridad son virtudes respetables desde un punto de vista secular, pero es necesario que se manifiesten en la vida de todos los cristianos. Es que el nombre “cristiano” nos identifica con Cristo, que nunca transigió ni se apartó de la verdad. Él es el ejemplo perfecto de integridad valerosa.

Es lógico entonces que se nos llame a ser estables y estar firmes como Cristo y no dudar (Stg. 1:6). Exhortaciones a estar firmes (Ef. 6:11, 13-14) y ser fuertes (1 Co. 16:13; 2 Ti. 2:1) confirman que hemos de ser valerosos al vivir para Jesucristo.

Casi todos deseamos verdaderamente estar firmes y no tropezar en nuestro andar con Cristo. Ninguno de nosotros quiere ser aplastado bajo el peso de las pruebas de la vida ni ser derrotado por el ataque furioso del mundo, de la carne y de Satanás. Pero debemos comprender que permanecer firmes y ser fuertes no es fácil porque libramos una lucha espiritual (2 Ti. 2:3-4). Tenemos que estar preparados para sufrir penalidades a lo largo del camino como buenos soldados de la fe.

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