La causa

18 Noviembre 2016

La causa
por Charles R. Swindoll

Ester 4:12-16

alimentemos_el_almaUna gran respuesta, ¿no? ¿No es una mujer admirable? Tuvo apenas unos momentos para pensar en lo que Mardoqueo le había dicho, un breve tiempo para evaluar su consejo, y eso era todo lo que necesitaba. Se propuso marcar una diferencia, sin importarle las consecuencias personales. “Si perezco, que perezca. Si un guardia hunde su espada en mí cuerpo, moriré haciendo lo correcto.” Ester ha pasado del temor al abandono y la fe; de la duda a la confianza y determinación; y de la preocupación por su propia seguridad a la preocupación por la supervivencia de su pueblo. Ha llegado a su hora de decisión personal, y no fue hallada falta en ella.

¿Recuerda cuando el padre de David le pidió que dejara las ovejas para llevar comida y provisiones a sus hermanos que estaban combatiendo contra los filisteos en el valle de Ela? Cuando David llegó allí, encontró al gigante Goliat yendo de un lado a otro del campo de batalla, burlándose del Dios de Israel y blasfemando contra Él. Cuando David se entera de lo que está sucediendo, dice: “Hagamos algo.” Ante esto su hermano mayor, Eliab, se ríe, y le dice con sarcasmo: “¿Así que tú vas a ser el gran héroe, eh? ¿Y qué será de todas esas ovejitas mientras estás aquí en el campo de batalla con nosotros?”. ¿Recuerda la respuesta del joven David? En nuestras palabras diríamos que le respondió algo así como ¿no hay una causa? (1 Samuel 17:29) y poco después, saca su honda y derriba a Goliat con una piedra lisa.

“¡Por supuesto que hay una causa!”, implica David, si no con palabras, por lo menos con sus acciones. “¿Qué hacen ustedes en sus tiendas, temblándoles las rodillas? ¡Allí afuera hay un gigante que odia la causa del Dios vivo! ¿Qué hacen allí parados? Nuestro Dios peleará por mí. Y si perezco, que perezca.”

Ester pensó de igual manera, se dio cuenta de que afuera había un enemigo, no solo de su pueblo, sino más importante aún, del Dios vivo. Tan pronto como tuvo conciencia de esto, la comodidad del palacio se le volvió molesta.

“Basta ya de la vida fácil”, dijo Ester. “Es hora de que hable claro. Soy judía y creo en el Dios vivo. Estoy lista para enfrentarme sola en defensa de mi pueblo. Y si perezco, que perezca.”

¿Hay en su corazón y su mente “una causa”?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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CUIDADO CON SUBESTIMARSE

CUIDADO CON SUBESTIMARSE

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-18

alimentemos_el_almaExisten recuerdos muy profundos que vienen de años, desde la niñez y pueden producir vacío, soledad interior y una sensación de nada. Para rectificar estos sentimientos, algunas personas tratan de vincularse con gente que consideran importante. Otros hacen alarde de su poder económico, o de sus conocimientos, o de las propiedades que adquirieron. Si no estás seguro de lo que quieres, cómo y cuándo lo quieres y seguro también de quién eres, cuánto vales y qué puedes hacer por los demás y por ti mismo, los golpes de la vida pueden hacerte mucho daño. Las personas necesitan entender que son especiales, únicas e importantes, no por lo que hagan o logren en el futuro, sino por lo que Dios dice que son. Cuando estás bien enfocado, eres capaz de disfrutar y aprovechar las oportunidades que te presenta la vida. La manera en que un individuo piensa y habla de sí mismo refleja el concepto que tiene de sí, y afecta sus logros futuros. Debemos mostrarnos tal cual somos. No ser dobles ni mentirosos y enseñar esto a los niños. Decirles que cuando se finge a quien más se afecta es a sí mismo. En otras palabras, decirles que la persona vale por lo que es, que aunque cometa errores, siempre hay oportunidad para enmendarse, que las cosas hay que pensarlas antes de ejecutarlas y sobre todo, valorar esas dos potencias que todos tenemos, que son la inteligencia y la voluntad. Cuando esta inteligencia está basada en el principio de la sabiduría, que es el temor de Jehová, y esa voluntad está rendida a la voluntad superior de Dios, esa persona puede ser capaz de hacer todo lo que se ponga por delante y decir junto con el apóstol Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Todos tenemos la necesidad de ser “reconocidos”. Todos deseamos ser aprobados, amados y hasta admirados por quienes nos rodean. Buscar la aprobación de los demás es riesgoso y fútil, sentirse aprobado por Dios es seguro y eterno. Procura presentarte a Dios aprobado. Lo demás es secundario.

PENSAMIENTO DEL DIA:

Buscar la aprobación de los demás es riesgoso y fútil, sentirse aprobado por Dios es seguro y eterno.

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Reaccione ante los problemas con acción de gracias

Reaccione ante los problemas con acción de gracias

la-verdad-para-hoy

11/17/2016

Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. (Filipenses 4:6)

alimentemos_el_almaEn vez de orar a Dios con duda o descontento, el creyente ha de acercarse a Dios con un espíritu de acción de gracias. Por eso Dios prometió que nada en nuestra vida será demasiado para que lo soportemos (1 Co. 10:13). Él ha prometido hacer que todo obre para nuestro bien (Ro. 8:28), y «perfeccionarnos, afirmarnos, fortalecernos y establecernos” en medio de nuestro sufrimiento (1 P. 5:10).

 Todas las dificultades están dentro del propósito de Dios, de modo que podemos darle gracias por su poder y sus promesas. Pedro dijo que echemos “toda [nuestra] ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de [no­so­tros]” (1 P. 5:7). Al hacerlo, hemos de ser agra­de­ci­dos por su providencia, su promesa de per­fec­cio­nar­nos, la gloria que Él recibirá del cumplimiento de su voluntad, y por las misericordias pasadas que son la promesa de bendiciones futuras.

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¡Arriésguese!

17 Noviembre 2016

¡Arriésguese!
por Charles R. Swindoll

Ester 4:12-14

alimentemos_el_almaUsted se puede preguntar: ¿Qué importa si me involucro o no? Importa mucho, ¡le importa a su carácter!. Sí, es cierto que Dios tiene otras maneras de lograr sus propósitos. Tiene a otras personas que él puede utilizar. Él no se frustra ni se limita porque usted o yo podamos ser indiferentes. Pero si eso sucede, los perdedores somos nosotros. Si hemos sido llamados “para un tiempo como este”, qué trágico será que no nos pongamos de pie en esta hora.

No habrá ninguna voz celestial urgiéndole a dar la cara. Ni tampoco el resplandor de un rayo le despertará en medio de su letargo. La cosa no funciona así; por lo tanto, no se quede sentado esperando pasivamente. A nuestro derredor hay muchas necesidades y dificultades que nos llaman a levantarnos y a tomar acción. Aunque no podremos responder a todas ellas, ¡la solución no es no responder a ninguna de ellas! Por lo tanto, permítame preguntarle: ¿Qué está haciendo usted para levantarse, para dar la cara, para responder el llamado de Dios en este tiempo? Permítame puntualizar algunas cuestiones y necesidades que vale la pena considerar.

¿Está usted involucrado en la ayuda a familias disfuncionales? ¿Qué me dice de los que no tienen que comer y de los que viven en las calles? ¿O de los que están viviendo bajo el influjo de las drogas o el alcohol? ¿Qué hace a favor de los huérfanos y las viudas? En “un tiempo como este”, ¿qué combate y que defiende? ¿Se ha declarado en contra de la pornografía? ¿Apoya la causa del movimiento a favor de la vida y en contra del aborto? ¿Cuál es su posición ante la ausencia de masculinidad, y todo el movimiento feminista extremo? ¿Qué me dice del horror del abuso sexual que se ha vuelto tan frecuente en nuestra sociedad? ¿O de los perjuicios en contra de otras razas o nacionalidades? ¿Qué me dice de los discapacitados, su desarrollo y derechos? Este es un tiempo urgente y de mucha necesidad. ¿Está usted listo para ser sal y luz, en este tiempo?

Usted estará dispuesto a arriesgarse solamente cuando crea que una sola persona puede marcar una diferencia. Deje de preocuparse por lo que pensarán los demás. Usted no tiene que rendirles cuentas a ellos, sino a Dios, y Él le ayudará. Le dará la sabiduría y el arrojo necesarios. Es posible que usted sea solamente uno, pero es uno, por lo tanto, ¡arriésguese!

 

Es posible que usted sea solamente uno, pero es uno, por lo tanto, ¡arriésguese!—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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ICEBERG

ICEBERG

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-17

alimentemos_el_alma¡Cuidado con el iceberg! Fue la voz de alerta aquella trágica noche en el Atlántico a bordo del gran Ttitánic. Aquella sería la última noche para el trasatlántico más grande del mundo en su viaje inaugural. Pero era tarde, demasiado tarde. A la vez que el capitán y su timonel hacían esfuerzos sobrehumanos para virar el curso de la nave, por debajo de la superficie, donde nadie lo veía, la base de un iceberg laceraba el lateral derecho de la quilla inundando 5 de las 6 recámaras que hacían flotar la nave. El proceso lento pero certero del hundimiento comenzaba y dos horas más tarde, sólo dos horas aquel Titánic, para muchos invencible, se hundía en las heladas aguas del mar para pasar a ser historia. ¿Una historia de imprudencia, de jactancia, arrogancia o desafío? Un poco de todo. Es sabido que los icebergs, esas pirámides de hielo flotante, forman en su base una cantidad de hielo mucho mayor a la que emerge en la superficie. Lo que tú ves es en realidad sólo el vértice, pero debajo está el 80% del iceberg. Quisieron esquivarlo pero ya era tarde. Iban rápido, es verdad. Llegar más temprano de lo previsto le hubiera concedido más prestigio a la proeza. Igual estuvieron en los titulares aquella mañana, pero no por lo rápido del viaje sino por lo trágico. ¿Sabes? Lo importante no es llegar rápido, sino llegar. En la vida, hay muchos icebergs que pueden causar el mismo daño a la vida, matrimonio o a tu iglesia. Cosas que asoman como un pequeño problema pueden esconder una gran tragedia bajo la superficie y si no la identificas a tiempo, te pueden hundir. 26 años de experiencia a aquel capitán, le hicieron subestimar la situación y pecó por imprudente. Alcanzar la meta máxima en la vida no se logra con experiencia ni velocidad, sino con la guía sabia de Aquel que conoce todas las cosas y te puede llevar a puerto, sano y salvo. Pon en las manos de Dios tu vida y no habrá iceberg capaz de hundirte.

PENSAMIENTO DEL DIA:

Lo importante no es llegar rápido, sino llegar.

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Pablo en Efeso

Hechos 19-21

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Pablo en Efeso

alimentemos_el_alma19 Y aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, habiendo recorrido las regiones superiores, llegó a Efeso y encontró a algunos discípulos,y les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le respondieron: No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo[a]. Entonces él dijo: ¿En qué bautismo, pues, fuisteis bautizados? Ellos contestaron: En el bautismo de Juan. Y Pablo dijo: Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban. Eran en total unos doce hombres.

La iglesia se establece en Efeso

Entró Pablo en la sinagoga, y por tres meses continuó hablando denodadamente, discutiendo y persuadiéndoles acerca[b] del reino de Dios. Pero cuando algunos se endurecieron y se volvieron desobedientes hablando mal del Camino ante la multitud, Pablo se apartó de ellos llevándose a los discípulos, y discutía diariamente en la escuela de Tirano. 10 Esto continuó por dos años, de manera que todos los que vivían en Asia[c] oyeron la palabra del Señor, tanto judíos como griegos. 11 Y Dios hacía milagros[d] extraordinarios por mano de Pablo, 12 de tal manera que incluso llevaban pañuelos o delantales de su cuerpo a los enfermos, y las enfermedades los dejaban y los malos espíritus se iban de ellos. 13 Pero también algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os ordeno por Jesús, a quien Pablo predica. 14 Y siete hijos de un tal Esceva, uno de los principales sacerdotes judíos, eran los que hacían esto. 15 Pero el espíritu malo respondió, y les dijo: A Jesús conozco[e], y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois? 16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo se lanzó sobre ellos, y los[f] dominó y pudo más que ellos, de manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. 17 Y supieron esto todos los habitantes de Efeso, tanto judíos como griegos; y el temor se apoderó de[g] todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era exaltado. 18 También muchos de los que habían creído continuaban viniendo, confesando y declarando las cosas que practicaban[h]. 19 Y muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos; calcularon su precio y hallaron que llegaba a cincuenta mil piezas de plata[i]. 20 Así crecía poderosamente y prevalecía la palabra del Señor[j].

Los planes de Pablo

21 Pasadas estas cosas, Pablo decidió en el espíritu[k] ir a Jerusalén después de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: Después que haya estado allí, debo visitar[l]también Roma. 22 Y habiendo enviado a Macedonia a dos de sus ayudantes, Timoteo y Erasto, él se quedó en Asia[m] por algún tiempo.

El tumulto de los plateros

23 Por aquel tiempo se produjo un alboroto no pequeño por motivo del Camino.24 Porque cierto platero que se llamaba Demetrio, que labraba templecillos de plata de Diana[n] y producía no pocas ganancias a los artífices, 25 reunió a éstos junto con los obreros de oficios semejantes, y dijo: Compañeros[o], sabéis que nuestra prosperidad depende de[p] este comercio. 26 Y veis y oís que no sólo en Efeso, sino en casi toda Asia, este Pablo ha persuadido a una gran cantidad de gente, y la ha apartado, diciendo que los dioses hechos con las manos no son dioses verdaderos. 27 Y no sólo corremos el peligro de que nuestro oficio caiga en descrédito, sino también de que el templo de la gran diosa Diana[q] se considere sin valor, y que ella, a quien adora toda Asia y el mundo entero[r], sea despojada de su grandeza. 28 Cuando oyeron esto, se llenaron de ira, y gritaban, diciendo: ¡Grande es Diana[s] de los efesios! 29 Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se precipitaron en el teatro, arrastrando[t] consigo a Gayo y a Aristarco, los compañeros de viaje de Pablo, que eran de Macedonia. 30 Cuando Pablo quiso ir a la asamblea[u], los discípulos no se lo permitieron. 31 También algunos de los asiarcas[v], que eran amigos de Pablo[w], enviaron a él y repetidamente le rogaron que no se aventurara[x] a presentarse en el teatro. 32 Así que unos gritaban una cosa y otros otra, porque había confusión en la asamblea[y], y la mayoría no sabía por qué razón[z] se habían reunido. 33 Y algunos de la multitud dedujeron que se trataba de Alejandro[aa], puesto que los judíos lo habían empujado hacia adelante. Entonces Alejandro, haciendo señal de silencio con la mano, quería hacer su defensa ante la asamblea[ab]. 34 Mas cuando se dieron cuenta de que era judío, un clamor se levantó de todos ellos, gritando como por dos horas: ¡Grande es Diana[ac] de los efesios! 35 Entonces el secretario[ad], después de calmar a la multitud, dijo*: Ciudadanos[ae] de Efeso, ¿hay acaso algún hombre que no sepa que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran Diana[af] y de la imagen que descendió del cielo[ag]? 36 Puesto que estos hechos son innegables, debéis guardar calma y no hacer nada precipitadamente. 37 Porque habéis traído a estos hombres que ni roban templos, ni blasfeman a nuestra[ah] diosa[ai]. 38 Así pues, si Demetrio y los artífices que están con él tienen queja contra alguno, los tribunales están abiertos y los procónsules[aj] dispuestos; presenten sus acusaciones unos contra otros. 39 Pero si demandáis algo más que esto, se decidirá en asamblea[ak] legítima[al]. 40 Porque ciertamente corremos peligro de ser acusados de sedición en relación con lo acontecido hoy, ya que no existe causa justificada para esto, y por ello no podremos explicar este alboroto[am]. 41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea[an].

Viaje de Pablo por Macedonia y Grecia

20 Después que cesó el alboroto, Pablo mandó llamar a los discípulos, y habiéndolos exhortado, despidiéndose, partió para ir a Macedonia. Y después de recorrer aquellas regiones y de haberlos exhortado mucho, llegó a Grecia.Pasó allí tres meses, y habiéndose tramado una conjura en su contra de parte de los judíos cuando estaba por embarcarse para Siria, tomó la decisión de regresar por Macedonia. Y lo acompañaban Sópater de Berea, hijo de Pirro; Aristarco y Segundo de los tesalonicenses; Gayo de Derbe, y Timoteo; Tíquico y Trófimo de Asia[ao]. Pero éstos se habían adelantado y nos esperaban en Troas. Nos embarcamos en Filipos después de los días de los panes sin levadura[ap], y en cinco días llegamos adonde ellos estaban en Troas; y allí nos quedamos siete días.

Despedida de Pablo en Troas

Y el primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando partir al día siguiente, y prolongó su discurso[aq]hasta la medianoche. Había muchas lámparas en el aposento alto donde estábamos reunidos; y estaba sentado en la ventana un joven llamado Eutico; y como Pablo continuaba hablando, Eutico fue cayendo en un profundo sueño hasta que, vencido por el sueño, cayó desde el tercer piso y lo levantaron muerto.10 Pero Pablo bajó y se tendió sobre él, y después de abrazarlo, dijo: No os alarméis[ar], porque está vivo[as]. 11 Y volviendo arriba, después de partir el pan y de comer[at], conversó largamente con ellos hasta el amanecer, y entonces se marchó. 12 Y se llevaron vivo al muchacho, y quedaron grandemente[au]consolados.

Viaje de Troas a Mileto

13 Entonces nosotros, adelantándonos a tomar la nave, zarpamos para Asón, con el propósito de recoger allí a Pablo, pues así lo había decidido, deseando ir por tierra[av] hasta Asón. 14 Cuando nos encontró en Asón, lo recibimos a bordo y nos dirigimos a Mitilene. 15 Y zarpando de allí, al día siguiente llegamos frente a Quío; y al otro día atracamos en Samos; habiendo hecho escala en Trogilio[aw], al díasiguiente llegamos a Mileto. 16 Porque Pablo había decidido dejar a un lado a Efeso para no detenerse en Asia[ax], pues se apresuraba para estar, si le era posible, el día de Pentecostés en Jerusalén.

17 Y desde Mileto mandó mensaje a Efeso y llamó a los ancianos de la iglesia.

Despedida en Mileto

18 Cuando vinieron a él, les dijo:

Vosotros bien sabéis cómo he sido con vosotros todo el tiempo, desde el primer día que estuve[ay] en Asia[az], 19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con lágrimas y con pruebas que vinieron sobre mí por causa de las intrigas de los judíos; 20 cómo no rehuí declarar a vosotros nada que fuera útil, y de enseñaros públicamente y de casa en casa[ba], 21 testificando solemnemente, tanto a judíos como a griegos, del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. 22 Y ahora, he aquí que yo, atado en espíritu[bb], voy a Jerusalén sin saber lo que allá me sucederá, 23 salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones.24 Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera[bc] y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios. 25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes anduve predicando el reino, volverá a ver mi rostro. 26 Por tanto, os doy testimonio[bd] en este día de que soy inocente[be] de la sangre de todos, 27 pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito[bf] de Dios. 28 Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos[bg] para pastorear la iglesia de Dios[bh], la cual El compró[bi] con su propia sangre. 29 Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño, 30 y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos[bj] hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. 31 Por tanto, estad alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas.32 Ahora os encomiendo a Dios[bk] y a la palabra de su gracia, que es poderosa para edificaros y daros la herencia entre todos los santificados. 33 Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado. 34 Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo. 35 En todo os mostré que así, trabajando, debéis ayudar a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir.”

36 Cuando terminó de hablar[bl], se arrodilló y oró con todos ellos. 37 Y comenzaron a llorar desconsoladamente[bm], y abrazando a[bn] Pablo, lo besaban, 38 afligidos[bo]especialmente por la palabra que había dicho de que ya no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta el barco.

Despedida en Tiro

21 Después de separarnos de ellos, zarpamos y fuimos con rumbo directo a Cos, al día siguiente a Rodas, y de allí a Pátara; y encontrando un barco que partía para Fenicia, subimos a bordo y nos hicimos a la vela. Cuando avistamos Chipre, dejándola a la izquierda, navegamos hacia Siria, y desembarcamos en Tiroporque la nave debía dejar su cargamento allí. Después de hallar a los discípulos, nos quedamos allí siete días, y ellos le decían a Pablo, por el Espíritu[bp], que no fuera a Jerusalén[bq]. Y pasados aquellos días[br] partimos y emprendimos nuestro viaje mientras que todos ellos, con sus mujeres e hijos, nos acompañaron hasta las afueras de la ciudad. Después de arrodillarnos y orar en la playa, nos despedimos unos de otros. Entonces subimos al barco y ellos regresaron a sus hogares.

Pablo en Cesarea

Terminado el viaje desde Tiro, llegamos a Tolemaida, y después de saludar a los hermanos, nos quedamos con ellos un día. Al día siguiente partimos y llegamos a Cesarea, y entrando en la casa de Felipe, el evangelista, que era uno de los siete, nos quedamos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.10 Y deteniéndonos allí varios días, descendió de Judea cierto profeta llamado Agabo, 11 quien vino[bs] a vernos, y tomando el cinto de Pablo, se ató las manos y los pies, y dijo: Así dice el Espíritu Santo: “Así atarán los judíos en Jerusalén al dueño de este cinto, y lo entregarán en manos de los gentiles.” 12 Al escuchar esto, tanto nosotros como los que vivían allí le rogábamos que no subiera a Jerusalén. 13 Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis, llorando y quebrantándome el corazón? Porque listo estoy no sólo a ser atado, sino también a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. 14 Como no se dejaba persuadir, nos callamos, diciéndonos: Que se haga la voluntad del Señor.

15 Después de estos días nos preparamos y comenzamos a subir hacia Jerusalén.16 Y nos acompañaron también algunos de los discípulos de Cesarea, quienes nos condujeron a Mnasón, de Chipre, un antiguo discípulo con quien deberíamos hospedarnos.

Pablo en Jerusalén

17 Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con regocijo. 18 Y al día siguiente Pablo fue[bt] con nosotros a ver a Jacobo[bu], y todos los ancianosestaban presentes. 19 Y después de saludarlos, comenzó a referirles una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles mediante su ministerio. 20 Y ellos, cuando lo oyeron, glorificaban a Dios y le dijeron: Hermano, ya ves cuántos miles[bv] hay entre los judíos que han creído, y todos son celosos de la ley; 21 y se les ha contado acerca de ti, que enseñas a todos los judíos entre los gentiles que se aparten de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos ni observen[bw]las tradiciones. 22 Entonces, ¿qué es lo que se debe hacer? Porque sin duda la multitud se reunirá[bx] pues oirán que has venido. 23 Por tanto, haz esto que te decimos: Tenemos cuatro hombres que han hecho un voto[by]; 24 tómalos y purifícate junto con ellos, y paga sus gastos[bz] para que se rasuren la cabeza; y todos sabrán que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que tú también vives[ca] ordenadamente, acatando la ley. 25 Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito, habiendo decidido que deben abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación. 26 Entonces Pablo tomó consigo a los hombres, y al día siguiente, purificándose[cb] junto con ellos, fue al templo, notificando de la terminación de los días de purificación, hasta que el sacrificio se ofreciera por cada uno de ellos.

El tumulto en el templo

27 Cuando estaban para cumplirse los siete días, los judíos de Asia[cc], al verlo en el templo, comenzaron a incitar a todo el pueblo, y le echaron mano, 28 gritando: ¡Israelitas[cd], ayudadnos! Este es el hombre que enseña[ce] a todos, por todas partes, contra nuestro pueblo, la ley y este lugar; además, incluso ha traído griegos al templo, y ha profanado este lugar santo. 29 Pues anteriormente habían visto a Trófimo el efesio con él en la ciudad, y pensaban que Pablo lo había traído al templo. 30 Se alborotó toda la ciudad, y llegó el pueblo corriendo de todas partes[cf]; apoderándose de Pablo lo arrastraron fuera del templo, y al instante cerraron las puertas. 31 Mientras procuraban matarlo, llegó aviso al comandante[cg]de la compañía[ch] romana que toda Jerusalén estaba en confusión.32 Inmediatamente tomó consigo algunos soldados y centuriones, y corrió hacia ellos; cuando vieron al comandante y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.33 Entonces el comandante llegó y lo prendió, y ordenó que lo ataran con dos cadenas; y preguntaba quién era y qué había hecho. 34 Pero entre la muchedumbre unos gritaban una cosa y otros otra, y como él no pudo averiguar con certeza los hechos, debido al tumulto, ordenó que lo llevaran al cuartel.35 Cuando llegó a las gradas, sucedió que los soldados tuvieron que cargarlo por causa de la violencia de la turba[ci]; 36 porque la multitud del pueblo lo seguía, gritando: ¡Muera!

Defensa de Pablo en Jerusalén

37 Cuando estaban para meter a Pablo en el cuartel, dijo al comandante: ¿Puedo decirte algo? Y él dijo*: ¿Sabes griego? 38 ¿Entonces tú no eres el egipcio que hace tiempo[cj] levantó una revuelta, y sacó los cuatro mil hombres de los asesinos[ck] al desierto? 39 Pablo respondió: Yo soy judío de Tarso de Cilicia, ciudadano de una ciudad no sin importancia; te suplico que me permitas hablar al pueblo. 40 Cuando el comandante le concedió el permiso, Pablo, de pie sobre las gradas, hizo señal al pueblo con su mano, y cuando hubo[cl] gran silencio, les habló en el idioma hebreo[cm], diciendo:

Notas al pie:

  1. Hechos 19:2 O, que el Espíritu Santo ha sido dado
  2. Hechos 19:8 Algunos mss. antiguos dicen: las cosas acerca
  3. Hechos 19:10 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  4. Hechos 19:11 U, obras de poder
  5. Hechos 19:15 O, reconozco
  6. Hechos 19:16 Posiblemente, a dos de ellos
  7. Hechos 19:17 Lit., cayó sobre
  8. Hechos 19:18 Lit., sus prácticas; i.e., prácticas mágicas
  9. Hechos 19:19 Probablemente dracmas griegas. Una dracma equivalía al salario de un día.
  10. Hechos 19:20 O, conforme al poder del Señor la palabra crecía
  11. Hechos 19:21 O, Espíritu
  12. Hechos 19:21 Lit., ver
  13. Hechos 19:22 I.e., la provincia romana de la costa occidental de Asia Menor, y así en el resto del cap.
  14. Hechos 19:24 Gr., Artemisa
  15. Hechos 19:25 Lit., Hombres
  16. Hechos 19:25 Lit., es de
  17. Hechos 19:27 Gr., Artemisa
  18. Hechos 19:27 Lit., la tierra habitada
  19. Hechos 19:28 Gr., Artemisa
  20. Hechos 19:29 Lit., habiendo arrastrado
  21. Hechos 19:30 Lit., al pueblo
  22. Hechos 19:31 I.e., líderes religiosos o políticos de la provincia romana de Asia
  23. Hechos 19:31 Lit., él
  24. Hechos 19:31 Lit., se entregara
  25. Hechos 19:32 Gr., iglesia
  26. Hechos 19:32 O, por causa de quien
  27. Hechos 19:33 O, instruyeron a Alejandro
  28. Hechos 19:33 Lit., el pueblo
  29. Hechos 19:34 Gr., Artemisa
  30. Hechos 19:35 I.e., secretario municipal que presidía las asambleas populares
  31. Hechos 19:35 Lit., Hombres
  32. Hechos 19:35 Gr., Artemisa
  33. Hechos 19:35 I.e., Zeus, o, Júpiter
  34. Hechos 19:37 Algunos mss. posteriores dicen: vuestra
  35. Hechos 19:37 O, ni son ladrones de templos, ni blasfemadores de nuestra diosa
  36. Hechos 19:38 O, gobernantes provinciales
  37. Hechos 19:39 Gr., iglesia
  38. Hechos 19:39 U, ordinaria
  39. Hechos 19:40 O, esta turba
  40. Hechos 19:41 Gr., iglesia
  41. Hechos 20:4 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  42. Hechos 20:6 O, de los Azimos
  43. Hechos 20:7 Lit., la palabra
  44. Hechos 20:10 O, Dejad de estar atribulados
  45. Hechos 20:10 Lit., su vida está en él
  46. Hechos 20:11 Lit., probar
  47. Hechos 20:12 Lit., no poco
  48. Hechos 20:13 Lit., a pie
  49. Hechos 20:15 Los mss. más antiguos no incluyen: habiendo hecho…Trogilio
  50. Hechos 20:16 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  51. Hechos 20:18 Lit., puse el pie
  52. Hechos 20:18 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  53. Hechos 20:20 O, en los varios hogares privados
  54. Hechos 20:22 O, en el Espíritu
  55. Hechos 20:24 Algunos mss. agregan: con gozo
  56. Hechos 20:26 U, os llamo como testigos
  57. Hechos 20:26 Lit., limpio
  58. Hechos 20:27 O, consejo, o, designio
  59. Hechos 20:28 O, supervisores
  60. Hechos 20:28 Algunos mss. antiguos dicen: del Señor
  61. Hechos 20:28 Lit., adquirió
  62. Hechos 20:30 Lit., hombres
  63. Hechos 20:32 Un ms. antiguo dice: al Señor
  64. Hechos 20:36 Lit., Y diciendo esto
  65. Hechos 20:37 Lit., hubo un considerable llanto de todos
  66. Hechos 20:37 Lit., y echándose al cuello de
  67. Hechos 20:38 Lit., sufriendo dolor
  68. Hechos 21:4 I.e., por causa de impresiones dadas por el Espíritu
  69. Hechos 21:4 Lit., que no pusiera el pie en Jerusalén
  70. Hechos 21:5 Lit., cuando habíamos completado los días
  71. Hechos 21:11 Lit., y viniendo
  72. Hechos 21:18 Lit., entró
  73. Hechos 21:18 O, Santiago
  74. Hechos 21:20 Lit., diez miles
  75. Hechos 21:21 Lit., ni anden conforme a
  76. Hechos 21:22 Algunos mss. antiguos no incluyen: la multitud se reunirá
  77. Hechos 21:23 Lit., tienen un voto sobre sí
  78. Hechos 21:24 Lit., gasta en ellos
  79. Hechos 21:24 Lit., andas
  80. Hechos 21:26 O, tomó a los hombres el día siguiente y purificándose
  81. Hechos 21:27 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  82. Hechos 21:28 Lit., Hombres de Israel
  83. Hechos 21:28 O, predica
  84. Hechos 21:30 Lit., ocurrió un correr junto de todo el pueblo
  85. Hechos 21:31 Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.
  86. Hechos 21:31 O, cohorte; i.e., unidad militar romana compuesta de varias centurias
  87. Hechos 21:35 O, multitud
  88. Hechos 21:38 Lit., días
  89. Hechos 21:38 O, sicarios
  90. Hechos 21:40 Lit., ocurrió
  91. Hechos 21:40 I.e., arameo judaico
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EL CONTROL SOBERANO

EL CONTROL SOBERANO

la-verdad-para-hoy

11/16/2016

Elegidos según la presciencia de Dios. (1 Pedro 1:2)

alimentemos_el_almaA través de los años, las teologías arminianas y calvinistas han estado en polos opuestos. La teología reformada tradicional, que llamamos calvinismo, subraya la soberanía de Dios, pero la teología arminiana en realidad subraya la soberanía del hombre. Enseña que Dios es útil al dar ayuda espiritual, pero que uno tiene que encontrarla en sí mismo para ir a Cristo, perseverar en la fe, alcanzar metas espirituales y obtener victorias espirituales.

¿Qué resulta de esa clase de teología? Una persona puede decir que confía en Cristo, pero en realidad confía en sí misma. Eso muestra la creencia de que el poder para escoger la salvación, o perderla por el fracaso espiritual, pertenece a la persona. Suponga que usted creyera que tenía esa clase de poder. ¿Puede imaginarse lo que sería enfrentarse a la muerte y preguntarse si no pudiera entrar en el cielo porque había cometido muchísimos pecados? Esa incertidumbre causará ansiedad, no seguridad.

Confiar plenamente en Dios requiere co­no­ci­mien­to de su gracia soberana: Que una persona es escogida, redimida, mantenida y glorificada por Dios, que es el iniciador.

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Estoy a tu disposición

16 Noviembre 2016

Estoy a tu disposición
por Charles R. Swindoll

Ester 2:18 – Ester 4:14

alimentemos_el_almaPensemos en Amán, él odia a Mardoqueo no solamente porque es judío, sino además porque Mardoqueo no se inclina delante de él. Por eso, Amán convence al rey de su plan. “Si haces lo que te digo, pondré dinero en tus arcas. Lo único que te pido es que me des el derecho de limpiar el país de todos estos judíos.” El rey Asuero, entonces creyendo lo que le dice Amán e ignorando el brutal genocidio que está preparando, lo aprueba con un gesto de la mano: “Adelante, y haz todo lo que tengas que hacer.”

Cuando Mardoqueo se entera de lo que Amán está planeando, toma una decisión crucial, pero peligrosa. Tiene que decírselo a Ester, su hija adoptiva. Ella tiene que conocer el diabólico plan de Amán. Ester se había convertido en reina, pero nadie sabía que ella era judía. Cuando fue escogida como la esposa del rey, Mardoqueo le aconsejó que no revelara a nadie su origen racial, y ella obedientemente no lo había hecho (Ester 2:10).

Mardoqueo no tenía ninguna duda de que los judíos sobrevivirían el holocausto. Estaba convencido de que Dios no permitiría que su pueblo fuera borrado de la faz de la tierra. Él y Ester podían ser asesinados, pero al final alguien salvaría a los judíos. Pero, ¿y si el plan de Dios ya estaba en marcha? ¿Y si los medios para esa liberación ya habían sido puestos en ejecución por medio de la mano de Dios? ¿Y si eso implicaba que Ester se involucrara? Ella era, después de todo, la reina.

“Escucha, Ester”, le dice Mardoqueo. “La mano de Dios hizo posible que yo conociera el mensaje de Amán de que los judíos serían exterminados. Y la mano de Dios hizo posible que tú fueras nombrada reina. Quizás tú fuiste puesta en esta posición para esta crucial hora en nuestra historia. No te quedes callada. Esta es tu hora más grande. ¡Habla! Y trata de convencer al rey, ¡detén este plan en contra de nuestro pueblo!”.

He oído decir a algunas personas que ellas no pueden creer en la soberanía de Dios, porque eso lo vuelve pasivo a uno. Francamente, yo no lo veo así. No si ella permanece balanceada y bíblicamente orientada. En todo caso, la soberanía de Dios me vuelve activo. Me impulsa hacia Dios al suplicarle: “Señor, involúcrame en el proceso, si eso te place. Actívame en tu plan de acción. Estoy a tu disposición. Habla a través de mí. Úsame.”

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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TÚ TIENES VALOR

TÚ TIENES VALOR

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-16

alimentemos_el_almaEl concepto que tenemos de nuestra valía se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida. Nos aceptamos como somos reconociendo nuestras limitaciones, debilidades e imperfecciones. Según el mundo, la percepción de uno mismo o “cómo nos vemos a nosotros mismos” es, una vez más, la gota que puede significar el éxito o el fracaso, la alegría o la tristeza, la felicidad o la desgracia. El concepto del valor de uno mismo se desarrolla gradualmente durante toda la vida, empezando en la infancia y pasando por diversas etapas de progresiva complejidad. Cada etapa aporta impresiones, sentimientos e incluso, complicados razonamientos sobre el “Yo”. El resultado es un sentimiento generalizado de valía o de incapacidad. En general, las experiencias positivas y relaciones plenas, ayudan a aumentar este concepto. El problema es que vivimos en una sociedad en que los medios de comunicación nos “ordenan” cómo vestir, qué comer y hasta cómo sentir o qué desear, y puede resultar muy perjudicial para personas con una imagen distorsionada de sí mismas. El daño es causado por la diferencia entre lo que somos y lo que “debemos ser”, según la sociedad. Cuando las personas buscan aprobación en los demás y en el mundo exterior, siempre tratan de impresionar fingiendo lo que no son. Buscan desesperadamente que les aplaudan o consientan, necesitan que les aprueben constantemente porque, de lo contrario, se deprimen y dejan caer. La persona que no se valora, es difícil que se entregue con amor por los demás. Si no se quiere, es posible que otros le rechacen; si cree que no vale nada, es posible que otros le perciban igual. Amigo, Dios te dice que eres su creación especial. Te hizo único y tiene un plan único para ti. Si bien es importante lo que pienses de ti mismo y lo que los demás piensen de ti, lo que Dios piensa de ti es lo que realmente cuenta. Encuentra en comunión con Él tu verdadera identidad y serás la persona más feliz del mundo.

PENSAMIENTO DEL DIA:

El molde de quién eres realmente, está guardado en el cofre de la eternidad, allá en el cielo. (Búscalo)

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Pablo escoge a Timoteo

Hechos 16-18

9781586403546

Pablo escoge a Timoteo

alimentemos_el_alma16 Llegó también a Derbe y a Listra. Y[a] estaba allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego, del cual hablaban elogiosamente los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. Pablo quiso que éste fuera[b] con él, y lo tomó y lo circuncidó por causa de los judíos que había en aquellas regiones, porque todos sabían que su padre era griego. Y conforme pasaban por las ciudades, entregaban los acuerdos tomados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que los observaran. Así que las iglesias eran confirmadas en la fe[c], y diariamente crecían en número.

Visión de Pablo del hombre macedonio

Pasaron por la región de Frigia y Galacia[d], habiendo sido impedidos por el Espíritu Santo de hablar la palabra en Asia[e], y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Y pasando por Misia, descendieron a Troas. Por la noche se le mostró a Pablo una visión: un hombre de Macedonia estaba de pie, suplicándole y diciendo: Pasa a Macedoniay ayúdanos. 10 Cuando tuvo[f] la visión, enseguida procuramos ir a[g] Macedonia, persuadidos de que Dios nos había llamado para anunciarles el evangelio.

Conversión de Lidia

11 Así que[h], zarpando de Troas, navegamos con rumbo directo a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis, 12 y de allí a Filipos, que es una ciudad principal de la provincia de Macedonia, una colonia romana; en esta ciudad nos quedamos por varios días. 13 Y en el día de reposo salimos fuera de la puerta, a la orilla de un río, donde pensábamos que habría un lugar de oración; nos sentamos y comenzamos a hablar a las mujeres que se habían reunido. 14 Y estaba escuchando cierta mujer llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, vendedora de telas de púrpura, que adoraba a Dios; y el Señor abrió su corazón[i] para que recibiera lo que Pablo decía.15 Cuando ella y su familia[j] se bautizaron, nos rogó, diciendo: Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid a mi casa y quedaos en ella. Y nos persuadió a ir.

Conversión de la muchacha adivina

16 Y sucedió que mientras íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha esclava que tenía espíritu de adivinación, la cual daba grandes ganancias a sus amos, adivinando. 17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os proclaman el[k] camino de salvación. 18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando esto a Pablo, se volvió y dijo al espíritu: ¡Te ordeno, en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella! Y salió en aquel mismo momento[l].

19 Pero cuando sus amos vieron que se les había ido[m] la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los arrastraron hasta la plaza, ante las autoridades; 20 y después de haberlos presentado a los magistrados superiores, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad, 21 y proclaman costumbres que no nos es lícito aceptar ni observar, puesto que somos romanos.22 La multitud se levantó a una contra ellos, y los magistrados superiores, rasgándoles sus ropas, ordenaron que los azotaran con varas. 23 Y después de darles muchos azotes, los echaron en la cárcel, ordenando al carcelero que los guardara con seguridad; 24 el cual, habiendo recibido esa orden, los echó en el calabozo interior y les aseguró los pies en el cepo.

Conversión del carcelero

25 Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban. 26 De repente se produjo un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel fueron sacudidos; al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron. 27 Al despertar el carcelero y ver abiertas todas las puertas de la cárcel, sacó su espada y se iba a matar, creyendo que los prisioneros se habían escapado. 28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 29 Entonces él pidió luz y se precipitó adentro, y temblando, se postró ante Pablo y Silas, 30 y después de sacarlos, dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31 Ellos respondieron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa. 32 Y le hablaron la palabra del Señor[n] a él y a todos los que estaban en su casa. 33 Y él los tomó en aquella misma hora de la noche, y les lavó las heridas; enseguida fue bautizado, él y todos los suyos. 34 Llevándolos a su hogar, les dio de comer[o], y se regocijó grandemente por haber creído en Dios con todos los suyos[p].

Vindicación de Pablo y Silas

35 Cuando se hizo de día, los magistrados superiores enviaron a sus oficiales, diciendo: Suelta a esos hombres. 36 El carcelero comunicó a Pablo estas palabras, diciendo: Los magistrados superiores han dado orden de que se os suelte. Así que, salid ahora e id en paz. 37 Mas Pablo les dijo: Aunque somos ciudadanos[q]romanos, nos han azotado públicamente sin hacernos juicio y nos han echado a la cárcel; ¿y ahora nos sueltan en secreto? ¡De ninguna manera! Que ellos mismos vengan a sacarnos. 38 Y los oficiales informaron esto a los magistrados superiores, y al saber que eran romanos, tuvieron temor. 39 Entonces vinieron, y les suplicaron, y después de sacarlos, les rogaban que salieran de la ciudad.40 Cuando salieron de la cárcel, fueron a casa de Lidia, y al ver a los hermanos, los consolaron[r] y partieron.

Pablo y Silas en Tesalónica

17 Después de pasar por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, según su costumbre, fue a ellos y por tres días de reposo[s] discutió con ellos basándose en las Escrituras, explicando[t]y presentando[u] evidencia de que era necesario que el Cristo[v] padeciera y resucitara de entre los muertos, y diciendo: Este Jesús, a quien yo os anuncio, es el Cristo[w]. Algunos de ellos creyeron, y se unieron a Pablo y a Silas, juntamente con[x] una gran multitud de griegos temerosos de Dios y muchas[y] de las mujeres principales. Pero los judíos, llenos de envidia, llevaron[z] algunos hombres malvados[aa] de la plaza pública, organizaron una turba y alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Al no encontrarlos, arrastraron a Jasón y a algunos de los hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Esos que han trastornado al mundo[ab] han venido acá también;y Jasón los[ac] ha recibido, y todos ellos actúan contra los decretos del César, diciendo que hay otro rey, Jesús. Y alborotaron a la multitud y a las autoridades de la ciudad que oían esto. Pero después de recibir una fianza de Jasón y de los otros, los soltaron.

Pablo y Silas enviados a Berea

10 Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales, al llegar, fueron a la sinagoga de los judíos. 11 Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues[ad] recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así. 12 Por eso muchos de ellos creyeron, así como también un buen número de[ae] griegos, hombres y mujeres de distinción. 13 Pero cuando los judíos de Tesalónica supieron que la palabra de Dios había sido proclamada por Pablo también en Berea, fueron también allá para agitar y alborotar a las multitudes. 14 Entonces los hermanosinmediatamente enviaron a Pablo para que fuera hasta el mar; pero Silas y Timoteo se quedaron allí. 15 Los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas; y después de recibir órdenes de que Silas y Timoteo se unieran[af] a él lo más pronto posible, partieron.

Pablo en Atenas

16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía[ag] dentro de él al contemplar la ciudad llena de ídolos. 17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y con los gentiles temerosos de Dios, y diariamente en la plaza con los que estuvieran presentes. 18 También disputaban con él algunos de los filósofos epicúreos y estoicos. Y algunos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero[ah]? Y otros: Parece ser un predicador de divinidades extrañas[ai] —porque les predicaba a[aj] Jesús y la resurrección. 19 Lo tomaron y lo llevaron al[ak] Areópago[al], diciendo: ¿Podemos saber qué es esta nueva enseñanza que proclamas[am]? 20 Porque te oímos decir[an] cosas extrañas; por tanto, queremos saber qué significan. 21 (Pues todos los atenienses y los extranjeros de visita allí, no pasaban el tiempo en otra cosa sino en decir o en oír algo nuevo.) 22 Entonces Pablo poniéndose en pie en medio del Areópago[ao], dijo: Varones atenienses, percibo que sois muy religiosos[ap] en todo sentido. 23 Porque mientras pasaba y observaba los objetos de vuestra adoración, hallé también un altar con esta inscripción: AL[aq] DIOS DESCONOCIDO. Pues lo que vosotros adoráis sin conocer, eso os anuncio yo.24 El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, 25 ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que El da a todos vida y aliento y todas las cosas; 26 y de uno[ar] hizo todas las naciones del mundo[as] para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación, 27 para que buscaran a Dios, si de alguna manera, palpando, le hallen, aunque no está lejos de ninguno de nosotros;28 porque en El vivimos, nos movemos y existimos[at], así como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: “Porque también nosotros somos linaje suyo.”29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la naturaleza divina sea semejante a oro, plata o piedra, esculpidos por el[au] arte y el pensamiento humano. 30 Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan, 31 porque El ha establecido un día en el cual juzgará al mundo[av] en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle[aw] de entre los muertos.

32 Y cuando oyeron de la resurrección de los muertos, algunos se burlaban, pero otros dijeron: Te escucharemos otra[ax] vez acerca de esto. 33 Entonces Pablo salió de entre ellos. 34 Pero algunos se unieron a él y creyeron, entre los cuales estaban[ay] Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y otros con ellos.

Pablo en Corinto

18 Después de esto Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Y se encontró con un judío que se llamaba Aquila, natural del Ponto, quien acababa de llegar de Italiacon Priscila su mujer, pues Claudio había ordenado a todos los judíos que salieran de Roma. Fue a ellos, y como él era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas. Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y trataba de persuadir a judíos y a griegos.

Cuando Silas y Timoteo descendieron de Macedonia, Pablo se dedicaba por completo a la predicación de la palabra, testificando solemnemente a los judíosque Jesús era el Cristo[az]. Pero cuando ellos se le opusieron y blasfemaron, él sacudió sus ropas y les dijo: Vuestra sangre sea sobre vuestras cabezas; yo soy limpio; desde ahora me iré a los gentiles. Y partiendo de allí, se fue a la casa de un hombre llamado Ticio[ba] Justo, que adoraba a Dios, cuya casa estaba junto a la sinagoga. Y Crispo, el oficial[bb] de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa, y muchos de los corintios, al oír, creían y eran bautizados. Y por medio de una visión durante la noche, el Señor dijo a Pablo: No temas, sigue hablando y no calles; 10 porque yo estoy contigo, y nadie te atacará para hacerte daño, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. 11 Y se quedó allí un año y seis meses, enseñando la palabra de Dios entre ellos.

Pablo ante Galión

12 Pero siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron a una contra Pablo y lo trajeron ante el tribunal, 13 diciendo: Este persuade a los hombres a que adoren a Dios en forma contraria a la ley. 14 Y cuando Pablo iba a hablar[bc], Galión dijo a los judíos: Si fuera cuestión de una injusticia o de un crimen depravado, oh judíos, yo os toleraría, como sería razonable. 15 Pero si son cuestiones de palabras y nombres, y de vuestra propia ley, allá vosotros; no estoy dispuesto a ser juez de estas cosas. 16 Y los echó del tribunal. 17 Entonces todos ellos le echaron mano a Sóstenes, el oficial[bd] de la sinagoga, y lo golpeaban frente al tribunal, pero Galión no hacía caso de nada de esto.

Fin del segundo viaje misionero de Pablo, y principio del tercero

18 Y Pablo, después de quedarse muchos días más, se despidió de los hermanosy se embarcó hacia Siria, y con él iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello, porque tenía hecho un voto. 19 Llegaron a Efeso y los dejó allí. Y entrando él a la sinagoga, discutía con los judíos. 20 Cuando le rogaron que se quedara más tiempo, no consintió, 21 sino que se despidió de ellos, diciendo[be]: Volveré a vosotros otra vez, si Dios quiere. Y zarpó de Efeso.

22 Al desembarcar en Cesarea, subió a Jerusalén para saludar a la iglesia, y luegodescendió a Antioquía. 23 Y después de pasar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, fortaleciendo a todos los discípulos.

Apolos en Efeso

24 Llegó entonces a Efeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente[bf], y que era poderoso en las Escrituras. 25 Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque sólo conocía el bautismo de Juan. 26 Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga. Pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios. 27 Cuando él quiso pasar a Acaya, los hermanos lo animaron, y escribieron a los discípulos que lo recibieran; y cuando llegó, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído[bg], 28 porque refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo[bh].

Notas al pie:

  1. Hechos 16:1 Lit., Y he aquí
  2. Hechos 16:3 Lit., saliera
  3. Hechos 16:5 O, en fe
  4. Hechos 16:6 O, Frigia y la región de Galacia
  5. Hechos 16:6 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  6. Hechos 16:10 Lit., vio
  7. Hechos 16:10 Lit., salir para
  8. Hechos 16:11 Algunos mss. antiguos dicen: Y
  9. Hechos 16:14 Lit., cuyo corazón el Señor abrió
  10. Hechos 16:15 Lit., casa
  11. Hechos 16:17 Lit., un
  12. Hechos 16:18 Lit., aquella misma hora
  13. Hechos 16:19 Lit., que había salido
  14. Hechos 16:32 Algunos mss. antiguos dicen: de Dios
  15. Hechos 16:34 Lit., les puso la mesa
  16. Hechos 16:34 O, con toda su familia
  17. Hechos 16:37 Lit., hombres
  18. Hechos 16:40 O, exhortaron
  19. Hechos 17:2 O, por tres sábados
  20. Hechos 17:3 Lit., abriendo
  21. Hechos 17:3 Lit., exponiendo
  22. Hechos 17:3 I.e., el Mesías
  23. Hechos 17:3 I.e., el Mesías
  24. Hechos 17:4 Lit., y
  25. Hechos 17:4 Lit., no pocas
  26. Hechos 17:5 Lit., tomaron
  27. Hechos 17:5 U, ociosos
  28. Hechos 17:6 Lit., la tierra habitada
  29. Hechos 17:7 Lit., a quienes Jasón
  30. Hechos 17:11 Lit., quienes
  31. Hechos 17:12 Lit., y no pocos
  32. Hechos 17:15 Lit., vinieran
  33. Hechos 17:16 O, indignaba
  34. Hechos 17:18 I.e., uno que se gana la vida recogiendo desperdicios
  35. Hechos 17:18 Lit., demonios extraños
  36. Hechos 17:18 O, anunciaba el evangelio de
  37. Hechos 17:19 O, ante el
  38. Hechos 17:19 O, a la colina de Ares (también llamado Marte), el dios de la guerra
  39. Hechos 17:19 Lit., de la que estás hablando
  40. Hechos 17:20 Lit., traes a nuestros oídos
  41. Hechos 17:22 O, posiblemente, Concilio del Areópago
  42. Hechos 17:22 O, supersticiosos
  43. Hechos 17:23 O, A UN
  44. Hechos 17:26 Algunos mss. posteriores dicen: de una sangre
  45. Hechos 17:26 Lit., toda la raza humana
  46. Hechos 17:28 Lit., somos
  47. Hechos 17:29 Lit., escultura del
  48. Hechos 17:31 Lit., a la tierra habitada
  49. Hechos 17:31 O, cuando le resucitó
  50. Hechos 17:32 Lit., también otra
  51. Hechos 17:34 Lit., también
  52. Hechos 18:5 I.e., el Mesías
  53. Hechos 18:7 Algunos mss. lo omiten; otros dicen: Tito
  54. Hechos 18:8 O, principal
  55. Hechos 18:14 Lit., iba a abrir la boca
  56. Hechos 18:17 O, principal
  57. Hechos 18:21 Algunos mss. agregan: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene
  58. Hechos 18:24 O, instruido
  59. Hechos 18:27 O, ayudó mucho por la gracia a los que habían creído
  60. Hechos 18:28 I.e., el Mesías
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