CONSTRUYENDO CON MATERIAL DEL CIELO

CONSTRUYENDO CON MATERIAL DEL CIELO

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-13

alimentemos_el_almaLa historia es una vitrina de monumentos derrumbados. Hombres e imperios pasearon sus logros y conquistas ante la vista de todos en actitud desafiante hasta del mismo de Dios. La gran civilización mesopotámica cercana a la llanura de Sinar fue el primer ícono de esta tendencia al construir la Torre de Babel. Este mega monumento, según nos relatan los primeros capítulos del Génesis, fue erigido con la manifiesta idea de identificarse como elite, protegerse de los demás pueblos e independizarse de Dios. Duró poco, muy poco, Dios se encargó de detener la obra confundiendo sus lenguas. Nabucodonosor es el siguiente de nuestra lista. La Gran Babilonia con sus jardines colgantes fue deseada por todos los conquistadores de turno. Ciro el persa, Alejandro Magno, y otros asentaron allí su sede de gobierno. Pero también le llegó su fin, y aunque Saddam Hussein intentó reedificarla, la obra se detuvo como se detuvo también su vida en una horca común. Más íconos de grandeza humana enajenada de Dios han sido los alemanes con su derribado muro de Berlín, los ingleses y su Titánic hundido, los americanos y sus torres gemelas derrumbadas. ¿Cuándo aprenderá el ser humano que toda estructura sin Dios tiene los días contados desde sus mismos comienzos? También Dios construye su ciudad, también Él ideó su mega estructura. 2.200 Km. de alto por 2.200 Km. de ancho, por 2.200 Km. de profundidad. ¿No lo crees?, lee más detalles en el libro de Apocalipsis capítulo 21. Este Reino persiste y se revelará muy pronto ante un mundo atónito que lo verá descender desde las nubes. ¿En qué radica su persistencia? en un detalle primordial, todos los otros imperios fueron construidos sobre la base del abuso de poder, el egoísmo, la mentira y la ambición. Sus líderes sólo buscaban su grandeza personal y en los últimos momentos dejaron ver que lo que menos les interesaba era el bienestar de sus seguidores. Con Jesús, el Constructor de esta Jerusalén celestial y su imperio: La Iglesia, los móviles fueron otros. Lo hizo por amor, pensó en los suyos, los amó hasta el fin, tal es así que vendrá a buscarlos cuando la obra esté terminada.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

¿Cuándo aprenderá el ser humano que toda estructura sin Dios tiene los días contados desde sus mismos comienzos?

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Discurso de Esteban

Hechos 7-9

9781586403546

Discurso de Esteban

alimentemos_el_alma7 Y el sumo sacerdote dijo: ¿Es esto así?

Y él dijo: Escuchadme, hermanos y padres. El Dios de gloria apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que habitara en Harán, y le dijo: “Sal de tu tierra y de tu parentela, y ve a la tierra que yo te mostrare.”Entonces él salió de la tierra de los caldeos y se radicó en Harán. Y de allí, después de la muerte de su padre, Dios lo trasladó a esta tierra en la cual ahora vosotros habitáis. No le dio en ella heredad, ni siquiera la medida de la planta del pie, y sin embargo, aunque no tenía hijo, prometió que se la daria en posesion a el y a su descendencia despues de el. Y Dios dijo así: “Que sus descendientes serian extranjeros en una tierra extraña, y que serian esclavizados y maltratados[a] por cuatrocientos años. Pero yo mismo juzgare a cualquier nacion de la cual sean esclavos” —dijo Dios— “y despues de eso saldran y me serviran[b] en este lugar.” Y Dios le dio el pacto[c] de la circuncisión; y así Abraham vino a ser el padre de Isaac, y lo circuncidó al octavo día; e Isaac vino a ser el padre de Jacob, y Jacob de los doce patriarcas.

Y los patriarcas tuvieron envidia de José y lo vendieron para Egipto. Pero Dios estaba con él, 10 y lo rescató de todas sus aflicciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón, rey de Egipto, y éste lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.

11 Entonces vino hambre sobre todo Egipto y Canaán, y con ella gran aflicción; y nuestros padres no hallaban alimentos. 12 Pero cuando Jacob supo[d] que había grano[e] en Egipto, envió a nuestros padres allá la primera vez. 13 En la segunda visita, José se dio a conocer a sus hermanos, y conoció[f] Faraón el linaje de José.14 Y José, enviando mensaje, mandó llamar a Jacob su padre y a toda su parentela, en total setenta y cinco personas. 15 Y Jacob descendió a Egipto, y allímurió él y también nuestros padres. 16 Y de allí fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que por una suma de dinero había comprado Abraham a los hijos de Hamor en Siquem.

17 Pero a medida que se acercaba el tiempo de la promesa que Dios había confirmado a Abraham, el pueblo crecía y se multiplicaba en Egipto, 18 hasta que surgio otro rey en Egipto que no sabia nada de Jose. 19 Este rey, obrando con astucia contra nuestro pueblo[g], maltrató a nuestros padres, a fin de que expusieran a la muerte a[h] sus niños para que no vivieran. 20 Fue por ese tiempo que Moisés nació. Era hermoso a la vista de Dios[i], y fue criado por tres meses en la casa de su padre. 21 Después de ser abandonado[j] para morir, la hija de Faraón se lo llevó[k] y lo crió como su propio hijo. 22 Y Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios, y era un hombre poderoso en palabras y en hechos. 23 Pero cuando iba a cumplir la edad de cuarenta años, sintió[l] en su corazón el deseo de visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. 24 Y al ver que uno de ellos era tratado injustamente, lo defendió y vengó al[m] oprimido matando[n] al egipcio. 25 Pensaba que sus hermanos entendían que Dios les estaba dando libertad[o] por medio de él[p], pero ellos no entendieron. 26 Al día siguiente se les presentó, cuando dos deellos reñían, y trató de poner paz entre ellos, diciendo: “Varones, vosotros sois hermanos, ¿por qué os herís[q] el uno al otro?” 27 Pero el que estaba hiriendo[r] a su prójimo lo empujó, diciendo: “¿Quien te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros? 28 “¿Acaso quieres matarme como mataste ayer al egipcio?” 29 Al oír estas palabras, Moises huyo y se convirtio en extranjero en la tierra de Madian, donde fue padre de dos hijos.

30 Y pasados cuarenta años, se le aparecio un angel en el desierto del monte Sinaí, en la llama de una zarza que ardia. 31 Al ver esto, Moisés se maravillaba de la visión, y al acercarse para ver mejor, vino a él la voz del Señor: 32 Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob.” Moisés temblando, no se atrevía a mirar.33 Pero el Señor le dijo: “Quitate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estas es tierra santa. 34 Ciertamente he visto la opresion de mi pueblo en Egipto y he oido sus gemidos, y he descendido para librarlos; ven[s] ahora y te enviare a Egipto.”

35 Este Moisés, a quien ellos rechazaron, diciendo: “¿Quien te ha puesto por gobernante y juez?” es el mismo que Dios envió[t] para ser gobernante y libertador con la ayuda[u] del ángel que se le apareció en la zarza. 36 Este hombre los sacó, haciendo prodigios y señales[v] en la tierra de Egipto, en el mar Rojo y en el desierto por cuarenta años. 37 Este es el mismo Moisés que dijo a los hijos de Israel: “Dios os levantara un profeta como yo[w] de entre vuestros hermanos.” 38 Este es el que estaba en la congregación[x] en el desierto junto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y el que recibió palabras[y] de vida para transmitirlas a vosotros; 39 al cual nuestros padres no quisieron obedecer[z], sino que lo repudiaron, y en sus corazones regresaron a Egipto, 40 diciendo a Aaron: “Haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a este Moises que nos saco de la tierra de Egipto, no sabemos lo que le haya pasado.” 41 En aquellos días hicieron un becerro y ofrecieron sacrificio al ídolo, y se regocijaban en las obras de sus manos. 42 Pero Dios se apartó de ellos y los entregó para que sirvieran[aa] al ejército del cielo[ab], como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso fue a mi a quien ofrecisteis victimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel?43 Tambien llevasteis el tabernaculo de Moloc, y la estrella del dios Renfan, las imagenes que hicisteis para adorarlas. Yo tambien os deportare mas alla de Babilonia.

44 Nuestros padres tuvieron el tabernáculo del testimonio en el desierto, tal como le había ordenado que lo hiciera Aquél que habló a Moisés, conforme al modelo que había visto. 45 A su vez, habiéndolo recibido, nuestros padres lo introdujeron con Josué al tomar[ac] posesión de las naciones[ad] que Dios arrojó de delante de nuestros padres, hasta los días de David. 46 Y David[ae] halló gracia delante de Dios, y pidió el favor de hallar una morada para el Dios[af] de Jacob. 47 Pero fue Salomón quien le edificó una casa. 48 Sin embargo, el Altísimo no habita en casashechas por manos de hombres; como dice el profeta:

49 El cielo es mi trono,
y la tierra el estrado de mis pies;
¿que casa me edificareis? —dice el Señor—
¿O cual es el lugar de mi reposo?
50 ¿No fue mi mano la que hizo todas estas cosas?

51 Vosotros, que sois duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, resistís siempre al Espíritu Santo; como hicieron vuestros padres, así también hacéis vosotros. 52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que antes habían anunciado la venida del Justo, del cual ahora vosotros os hicisteis traidores y asesinos; 53 vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles y sin embargo no la guardasteis.

Martirio de Esteban

54 Al oír esto, se sintieron profundamente ofendidos[ag], y crujían los dientes contra él. 55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la diestra de Dios; 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios. 57 Entonces ellos gritaron a gran voz, y tapándose los oídos arremetieron a una contra él. 58 Y echándolo fuera de la ciudad, comenzaron a apedrearle; y los testigos pusieron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo. 59 Y mientras apedreaban a Esteban, él invocaba al Señor y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y cayendo de rodillas, clamó en alta voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Habiendo dicho esto, durmió[ah].

8 Y Saulo estaba de completo acuerdo con ellos en su muerte.

Saulo persigue a la iglesia

En aquel día se desató una gran persecución en contra de la iglesia en Jerusalén, y todos fueron esparcidos por las regiones de Judea y Samaria, excepto los apóstoles. Y algunos hombres piadosos sepultaron a Esteban, y lloraron a gran voz[ai] por él. Pero Saulo hacía estragos en la iglesia entrando de casa en casa, y arrastrando a hombres y mujeres, los echaba en[aj] la cárcel.

Predicación de Felipe en Samaria

Así que los que habían sido esparcidos iban predicando[ak] la palabra. Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo[al]. Y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía, al oír y ver las señales[am] que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, éstos salían de ellosgritando a gran voz; y muchos que habían sido paralíticos y cojos eran sanados.Y había gran regocijo en aquella ciudad.

Simón el mago

Y cierto hombre llamado Simón, hacía tiempo que estaba ejerciendo la magia en la ciudad y asombrando a la gente de Samaria, pretendiendo ser un gran personaje; 10 y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención, diciendo: Este es el que se llama el Gran Poder de Dios. 11 Le prestaban atención porque por mucho tiempo los había asombrado con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Cristo Jesús, se bautizaban, tanto hombres como mujeres. 13 Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señales y los grandes milagros que se hacían.

Pedro y Juan en Samaria

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan, 15 quienes descendieron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, 16 pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 18 Cuando Simón vio que el Espíritu se daba por la imposición de las manos de los apóstoles, les ofreció dinero, 19 diciendo: Dadme también a mí esta autoridad, de manera que todo aquel sobre quien ponga mis manos reciba el Espíritu Santo. 20 Entonces Pedro le dijo: Que tu plata perezca[an] contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. 21 No tienes parte ni suerte en este asunto[ao], porque tu corazón no es recto delante de Dios. 22 Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón. 23 Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena[ap] de iniquidad. 24 Pero Simón respondió y dijo: Rogad vosotros al Señor por mí, para que no me sobrevenga nada de lo que habéis dicho.

25 Y ellos, después de haber testificado solemnemente y hablado la palabra del Señor, iniciaron el regreso a Jerusalén anunciando el evangelio en muchas aldeas de los samaritanos.

Felipe y el etíope eunuco

26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusalén a Gaza. (Este es un camino desierto[aq].) 27 El se levantó y fue; y he aquí, había un[ar] eunuco etíope, alto oficial de Candace, reina de los etíopes, el cual estaba encargado de todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar. 28 Regresaba sentado en su carruaje, y leía al profeta Isaías. 29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Ve y júntate a ese carruaje. 30 Cuando Felipe se acercó corriendo, le oyó leer al profeta Isaías, y le dijo: ¿Entiendes lo que lees? 31 Y él respondió: ¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe? E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él. 32 El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste:

Como oveja fue llevado al matadero;
y como cordero, mudo delante del que lo trasquila,
no abre el su boca.
33 En su humillacion no se le hizo justicia[as];
¿quien contara[at] su generacion[au]?
Porque su vida es quitada de la tierra.

34 El eunuco respondió a Felipe y dijo: Te ruego que me digas, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe abrió su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36 Yendo por el camino, llegaron a un lugar donde había agua; y el eunuco dijo*: Mira, agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado? 37 [av]Y Felipe dijo: Si crees con todo tu corazón, puedes. Respondió él y dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carruaje; ambos descendieron al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. 39 Al salir ellos del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y no lo vio más el eunuco, que continuó su camino gozoso. 40 Mas Felipe se encontró[aw] en Azoto[ax], y por donde pasaba, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.

Conversión de Saulo

9 Saulo, respirando todavía amenazas[ay] y muerte contra los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos que pertenecieran al Camino, tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén. Y sucedió que mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció en su derredor una luz del cielo; y al caer a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y El respondió: Yo soy Jesús a quien tú persigues; levántate[az], entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.Los hombres que iban con él se detuvieron atónitos[ba], oyendo la voz[bb], pero sin ver a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no veía nada; y llevándolo por la mano, lo trajeron a Damasco. Y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

Ananías visita a Saulo

10 Había en Damasco cierto discípulo llamado Ananías; y el Señor le dijo en una visión: Ananías. Y él dijo: Heme aquí, Señor. 11 Y el Señor le dijo: Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarso llamado Saulo, porque, he aquí, está orando, 12 y ha visto en una visión[bc] a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista. 13 Pero Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto mal ha hecho a tus santos en Jerusalén, 14 y aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 15 Pero el Señor le dijo: Ve, porque él me es un instrumento[bd] escogido, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de los reyes y de los hijos de Israel; 16 porque yo le mostraré cuánto debe padecer por mi nombre. 17 Ananías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre él, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18 Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado. 19 Tomó alimentos y cobró fuerzas.

Y por varios días estuvo con los discípulos que estaban en Damasco.

Saulo predica en Damasco

20 Y enseguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas, diciendo[be]: El es el Hijo de Dios. 21 Y todos los que lo escuchaban estaban asombrados y decían: ¿No es éste el que en Jerusalén destruía a los que invocaban este nombre, y el que había venido aquí con este propósito: para llevarlos atados ante los principales sacerdotes? 22 Pero Saulo seguía fortaleciéndose y confundiendo a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que este Jesús es el Cristo[bf].

Saulo escapa de los judíos

23 Después de muchos días, los judíos tramaron deshacerse de él, 24 pero su conjura llegó al conocimiento de Saulo. Y aun vigilaban las puertas día y noche con el propósito de matarlo; 25 pero sus discípulos lo tomaron de noche y lo sacaron[bg] por una abertura en la muralla, bajándolo en una canasta.

Saulo en Jerusalén

26 Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; y todos le temían, no creyendo que era discípulo. 27 Pero Bernabé lo tomó y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino, y que El le había hablado, y cómo en Damasco había hablado con valor en el nombre de Jesús. 28 Y estaba con ellos moviéndose libremente[bh] en Jerusalén, hablando con valor en el nombre del Señor. 29 También hablaba y discutía con los judíoshelenistas; mas éstos intentaban matarlo. 30 Pero cuando los hermanos losupieron, lo llevaron a Cesarea, y de allí lo enviaron a Tarso.

31 Entretanto la iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu Santo, seguía creciendo.

Curación de Eneas

32 Y[bi] mientras Pedro viajaba por todas aquellas regiones, vino también a los santos que vivían en Lida. 33 Allí encontró a un hombre llamado Eneas, que había estado postrado en cama por ocho años, porque estaba paralítico. 34 Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y al instante se levantó.35 Todos los que vivían en Lida y en Sarón lo vieron, y[bj] se convirtieron al Señor.

Resurrección de Dorcas

36 Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido al griegoes Dorcas[bk]); esta mujer era rica[bl] en obras buenas y de caridad que hacía continuamente. 37 Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento alto. 38 Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No tardes en venir a nosotros. 39 Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron al aposento alto, y todas las viudas lo rodearon llorando, mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con ellas. 40 Mas Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oró, y volviéndose al cadáver, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.41 Y él le dio la mano y la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. 42 Y esto se supo en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor.43 Y[bm] Pedro se quedó en Jope muchos días con un tal Simón, curtidor.

Notas al pie:

  1. Hechos 7:6 Lit., los esclavizarían y maltratarían
  2. Hechos 7:7 O, adorarán
  3. Hechos 7:8 O, un pacto
  4. Hechos 7:12 Lit., oyó
  5. Hechos 7:12 O, trigo
  6. Hechos 7:13 Lit., y fue manifestado a
  7. Hechos 7:19 Lit., nuestra raza
  8. Hechos 7:19 O, fueran echados fuera para morir
  9. Hechos 7:20 Lit., a Dios
  10. Hechos 7:21 Lit., expuesto
  11. Hechos 7:21 O, lo adoptó
  12. Hechos 7:23 Lit., surgió
  13. Hechos 7:24 Lit., tomó venganza por el
  14. Hechos 7:24 O, hiriendo
  15. Hechos 7:25 O, salvación
  16. Hechos 7:25 Lit., por mano suya
  17. Hechos 7:26 O, maltratáis
  18. Hechos 7:27 O, maltratando
  19. Hechos 7:34 Lit., y ven acá
  20. Hechos 7:35 Lit., ha enviado
  21. Hechos 7:35 Lit., la mano
  22. Hechos 7:36 O, milagros
  23. Hechos 7:37 O, como me levantó a mí
  24. Hechos 7:38 O, iglesia
  25. Hechos 7:38 Lit., oráculos
  26. Hechos 7:39 Lit., ser obedientes
  27. Hechos 7:42 O, adoraran
  28. Hechos 7:42 I.e., los cuerpos celestes
  29. Hechos 7:45 Lit., en la
  30. Hechos 7:45 O, los gentiles
  31. Hechos 7:46 Lit., Quien
  32. Hechos 7:46 Muchos mss. antiguos dicen: para la Casa; la Septuaginta en Sal. 132:5, dice: Dios
  33. Hechos 7:54 Lit., aserrados en sus corazones
  34. Hechos 7:60 O, expiró
  35. Hechos 8:2 Lit., e hicieron gran lamentación
  36. Hechos 8:3 Lit., entregaba a
  37. Hechos 8:4 O, anunciando las buenas nuevas de
  38. Hechos 8:5 I.e., el Mesías
  39. Hechos 8:6 O, los milagros
  40. Hechos 8:20 Lit., sea para perdición
  41. Hechos 8:21 O, enseñanza; lit., palabra
  42. Hechos 8:23 O, grillos, o, esclavitud
  43. Hechos 8:26 O, Esta ciudad está desierta
  44. Hechos 8:27 Lit., un hombre
  45. Hechos 8:33 Lit., su justicia fue quitada
  46. Hechos 8:33 O, describirá
  47. Hechos 8:33 O, familia, u, origen
  48. Hechos 8:37 Los mss. más antiguos no incluyen el vers. 37
  49. Hechos 8:40 O, fue hallado
  50. Hechos 8:40 En el Antiguo Testamento, Asdod
  51. Hechos 9:1 Lit., amenaza
  52. Hechos 9:6 Algunas versiones agregan al principio del vers.: El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate
  53. Hechos 9:7 Lit., mudos
  54. Hechos 9:7 O, el sonido
  55. Hechos 9:12 Algunos mss. no incluyen: en una visión
  56. Hechos 9:15 O, vaso
  57. Hechos 9:20 Lit., que
  58. Hechos 9:22 I.e., el Mesías
  59. Hechos 9:25 Lit., bajaron
  60. Hechos 9:28 Lit., entrando y saliendo
  61. Hechos 9:32 Lit., Y sucedió que
  62. Hechos 9:35 Lit., los cuales
  63. Hechos 9:36 O, Gacela
  64. Hechos 9:36 Lit., llena
  65. Hechos 9:43 Lit., Y sucedió que
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Humildad y gentileza

Humildad y gentileza

la-verdad-para-hoy

11/12/2016

Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. (Filipenses 4:5)

alimentemos_el_almaEs difícil hallar una palabra que capte el multiforme sentido de la palabra traducida como “gentileza” en el versículo de hoy. Algunos dicen que se refiere al contentamiento, a la delicadeza, a la generosidad o a la buena voluntad hacia los demás. Otros creen que se refiere a la misericordia o a la indulgencia con las faltas o los fracasos de otros. Incluso otros aseguran que describe la paciencia, refiriéndose a alguien que se somete a la injusticia o al maltrato pero no se venga con odio o amargura. Creo que la mejor traducción es “gentileza”, ya que en el sentido cristiano esa palabra comprende todos los demás sentidos.

La gentileza también incluye otro elemento importante: la humildad. El cristiano humilde no guarda rencor, sino que confía en Dios siempre que se maltrata, se juzga injustamente o se calumnia. Una persona así no exige sus derechos. Dios nos manifestó su gracia de la misma manera; la humanidad maltrató y calumnió a Jesucristo aunque no merecía nada de eso, pero Él sigue extendiendo sus brazos hacia nosotros con amor (cp. Ro. 5:10). La humildad y la gentileza lo ayudarán a ser estable a pesar de las circunstancias.

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LLENOS DE GRACIA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-12

alimentemos_el_almaLos seres humanos somos vasijas, somos como vasos. Llegamos vacíos a este mundo. A medida que crecemos nos vamos llenando de “cosas”. Ya adultos simplemente mostramos lo que tenemos dentro. “De la abundancia del corazón habla la boca”, dijo Jesús. Somos frascos que exhalan la fragancia de su interior. Algunos huelen a rencor por estar llenos de recuerdos traumáticos y enojos no perdonados. Otros a pesimismo, por guardar un récord de fracasos y derrotas que le dominan. Están, en cambio, los optimistas, los que siempre exhalan la fragancia positiva del aliento, del ánimo. Con aquellos las personas disfrutan de estar, con los otros no, obvio. Cuando estamos llenos de dulzura y buenos recuerdos, por más que nos sacudan nunca derramaremos ni una sola gota de agua amarga, pero cuando nuestro tanque emocional se encuentra vacío, necesita ser llenado para poder alinearnos con los motivadores, de lo contrario siempre seré yo el que deba ser motivado y alentado. Jesús fue una persona llena de gracia. Dice San Juan que Él era “lleno de gracia y de verdad”. Identificamos a una persona llena de gracia porque es alguien que da oportunidades a los demás. Es alguien que disfruta en ceder antes que imponerse, que ve primero la virtud antes que el error. ¡Cuánta falta hacen personas así a nuestro alrededor! ¡Qué bien nos hacen! Los otros, en cambio, los asesinos de la gracia, siempre marcan tus defectos antes que tus logros. Cada persona que pasa por tu vida da una pincelada más en el cuadro de tu existencia. Algunos pintan siempre colores hermosos, otros siempre negros, grises, oscuros, sombras. ¿Eres una persona llena de gracia? Si posees la vida de Jesús puedes serlo. Nuestro mundo necesita motivadores, estimuladores, optimistas, chistosos, positivos. Cuando alguien así se presenta en un grupo de amigos en pocos minutos todo es alegría. Tú puedes ser uno de ellos si el gozo de Dios está en medio de ti. Solamente Él puede cambiar tu amarga existencia en un dulce vivir de la mano de Jesús y de aquellos que hemos encontrado en Él un sentido a la vida.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

La persona que está llena de gracia disfruta más en ceder que en imponerse.

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Arresto de Pedro y Juan

Hechos 4-6

9781586403546

Arresto de Pedro y Juan

alimentemos_el_alma4 Mientras ellos hablaban al pueblo, se les echaron encima los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo, y los saduceos, indignados porque enseñaban al pueblo, y anunciaban en[a] Jesús la resurrección de entre los muertos. Les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde.Pero muchos de los que habían oído el mensaje[b] creyeron, llegando el número de los hombres como a cinco mil.

Pedro y Juan ante el concilio

Y sucedió que al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus gobernantes, ancianos y escribas; estaban allí el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje de los sumos sacerdotes. Y habiéndolos puesto en medio de ellos, les interrogaban: ¿Con qué poder[c], o en qué nombre, habéis hecho esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes y ancianos del pueblo[d], si se nos está interrogando hoy por causa del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera[e] éste ha sido sanado[f], 10 sabed todos vosotros, y todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos, por El[g], este hombre se halla aquí sano delante de vosotros.11 Este Jesús es la piedra desechada por vosotros los constructores, pero que ha venido a ser la piedra angular[h]. 12 Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser[i] salvos.

Amenazados y puestos en libertad

13 Al ver la confianza de Pedro y de Juan, y dándose cuenta de que eran hombres sin letras y sin preparación, se maravillaban, y reconocían que ellos habían estado con Jesús. 14 Y viendo junto a ellos de pie al hombre que había sido sanado, no tenían nada que decir en contra. 15 Pero habiéndoles ordenado salir fuera del concilio[j], deliberaban entre sí, 16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque el hecho de que un milagro[k] notable ha sido realizado por medio de elloses evidente a todos los que viven en Jerusalén, y no podemos negarlo. 17 Mas a fin de que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos para que no hablen más a hombre alguno en este nombre. 18 Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni enseñar en el nombre de Jesús. 19 Mas respondiendo Pedro y Juan, les dijeron: Vosotros mismos juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; 20 porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. 21 Y ellos, después de amenazarlos otra vez, los dejaron ir (no hallando la manera de castigarlos) por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que había acontecido; 22 porque el hombre en quien se había realizado este milagro[l] de sanidad tenía más de cuarenta años.

Oración de la iglesia

23 Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24 Al oír ellos esto, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: Oh, Señor[m], tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, 25 el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David, tu siervo, dijiste:

¿Por que se enfurecieron los gentiles[n],
y los pueblos tramaron cosas vanas?
26 Se presentaron los reyes de la tierra,
y los gobernantes se juntaron a una
contra el Señor y contra su Cristo[o].

27 Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, juntamente con los gentiles[p] y los pueblos de Israel, contra tu santo siervo[q] Jesús, a quien tú ungiste, 28 para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera. 29 Y ahora[r], Señor, considera sus amenazas, y permite que tus siervos hablen tu palabra con toda confianza, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan curaciones, señales[s] y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo[t] Jesús. 31 Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor.

Todas las cosas en común

32 La congregación[u] de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común.33 Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús[v], y abundante gracia había sobre todos ellos. 34 No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido, 35 y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad.

36 Y José, un levita natural de Chipre, a quien también los apóstoles llamaban Bernabé (que traducido significa hijo de consolación[w]), 37 poseía un campo y lovendió, y trajo el dinero y lo depositó a los pies de los apóstoles.

Castigo de Ananías y Safira

Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad, y se quedó con parte del precio, sabiéndolo también su[x] mujer; y trayendo la otra[y] parte, la puso a los pies de los apóstoles. Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste[z] este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró; y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron[aa]. Y los jóvenes[ab] se levantaron y lo cubrieron, y sacándolo, le dieron sepultura.

Después de un lapso como de tres horas entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido. Y Pedro le preguntó[ac]: Dime, ¿vendisteis el terreno en tanto? Y ella dijo: Sí, ése fue el precio[ad]. Entonces Pedro le dijo: ¿Por qué os pusisteis de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti. 10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta, y lasacaron y le dieron sepultura junto a su marido. 11 Y vino un gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que supieron[ae] estas cosas.

Muchas señales y prodigios

12 Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales[af] y prodigios entre el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. 13 Pero ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tenía en gran estima. 14 Y más y más creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían constantemente al número de ellos, 15 a tal punto que aun sacaban los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellos. 16 También la gente[ag] de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y[ah] todos eran sanados.

En la cárcel y libres otra vez

17 Pero levantándose el sumo sacerdote, y todos los que estaban con él (es decir, la secta de los saduceos), se llenaron de celo, 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en una cárcel pública. 19 Pero un ángel del Señor, durante la noche, abrió las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo: 20 Id, y puestos de pie en el templo, hablad[ai] al pueblo todo el mensaje[aj] de esta Vida. 21 Habiendo oído esto, entraron al amanecer en el templo y enseñaban. Cuando llegaron el sumo sacerdote y los que estaban con él, convocaron al concilio[ak], es decir[al], a todo el senado de los hijos de Israel, y enviaron órdenes a la cárcel para que los trajeran.22 Pero los alguaciles que fueron no los encontraron en la cárcel; volvieron, pues, e informaron, 23 diciendo: Encontramos la cárcel cerrada con toda seguridad y los guardias de pie a las puertas; pero cuando abrimos, a nadie hallamos dentro.24 Cuando oyeron estas palabras, el capitán de la guardia del templo y los principales sacerdotes se quedaron muy perplejos a causa de ellos, pensando en qué terminaría aquello[am]. 25 Pero alguien se presentó y les informó: Mirad, los hombres que pusisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo.26 Entonces el capitán fue con los alguaciles y los trajo sin violencia (porque temían al pueblo, no fuera que los apedrearan). 27 Cuando los trajeron, los pusieron ante[an] el concilio[ao], y el sumo sacerdote los interrogó, 28 diciendo: Os dimos órdenes estrictas de no continuar enseñando en este nombre, y he aquí, habéis llenado a Jerusalén con vuestras enseñanzas, y queréis traer sobre nosotros la sangre de este hombre. 29 Mas respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres. 30 El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros habíais matado[ap] colgándole en una cruz[aq]. 31 A éste Dios exaltó a[ar] su diestra como Príncipe[as] y Salvador, para dar arrepentimiento a Israel, y perdón de pecados. 32 Y nosotros somos testigos[at] de estas cosas; y también el Espíritu Santo, el cual Dios ha dado a los que le obedecen.

El consejo de Gamaliel

33 Cuando ellos oyeron esto, se sintieron profundamente ofendidos[au] y querían matarlos. 34 Pero cierto fariseo llamado Gamaliel, maestro de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el concilio[av] y ordenó que sacaran fuera a los hombres por un momento. 35 Y les dijo: Varones de Israel, tened cuidado de lo que vais a hacer con estos hombres. 36 Porque hace algún tiempo Teudas se levantó pretendiendo ser alguien; y un grupo como de cuatrocientos hombres se unió a él. Y[aw] fue muerto, y todos los que lo seguían[ax] fueron dispersos y reducidos a nada. 37 Después de él, se levantó Judas de Galilea en los días del censo, y llevó mucha gente tras sí; él también pereció, y todos los que lo seguían[ay] se dispersaron. 38 Por tanto, en este caso os digo: no tengáis nada que ver con[az] estos hombres y dejadlos en paz, porque si este plan o acción[ba] es de los hombres, perecerá; 39 pero si es de Dios, no podréis destruirlos; no sea que os halléis luchando contra Dios. 40 Ellos aceptaron su consejo[bb], y después de llamar a los apóstoles, los azotaron y les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jesús y los soltaron. 41 Ellos, pues, salieron de la presencia del concilio[bc], regocijándose de que hubieran sido tenidos por dignos de padecer afrenta por su Nombre[bd]. 42 Y todos los días, en el templo y de casa en casa[be], no cesaban de enseñar y predicar a[bf] Jesús como el Cristo[bg].

Elección de siete diáconos

Por aquellos[bh] días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas[bi] en contra de los judíos[bj] nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos. Entonces los doce convocaron a la congregación[bk] de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas.Por tanto, hermanos, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea. Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio[bl] de la palabra. Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación[bm], y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito[bn] de Antioquía;a los cuales presentaron ante los apóstoles, y después de orar, pusieron sus manos sobre ellos.

Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos de[bo] los sacerdotes obedecían a la fe.

Arresto de Esteban y su defensa

Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales[bp] entre el pueblo. Pero se levantaron algunos de la sinagoga llamada de los Libertos, incluyendo tanto cireneos como alejandrinos, y algunos de Cilicia y de Asia[bq], y discutían con Esteban. 10 Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. 11 Entonces, en secreto persuadieron a algunos hombres para que dijeran[br]: Le hemos oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.12 Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y cayendo sobre él, lo arrebataron y lo trajeron en presencia[bs] del concilio[bt]. 13 Y presentaron testigos falsos que dijeron: Este hombre continuamente habla[bu] en contra de este lugar santo y de la ley; 14 porque le hemos oído decir que este nazareno, Jesús, destruirá este lugar, y cambiará las tradiciones que Moisés nos legó. 15 Y al fijar la mirada en él, todos los que estaban sentados en el concilio[bv] vieron su rostro como el rostro de un ángel.

Notas al pie:

  1. Hechos 4:2 O, en el caso de
  2. Hechos 4:4 O, la palabra
  3. Hechos 4:7 O, autoridad
  4. Hechos 4:8 Algunos mss. agregan: de Israel
  5. Hechos 4:9 O, por quién
  6. Hechos 4:9 Lit., salvado
  7. Hechos 4:10 O, éste
  8. Hechos 4:11 Lit., cabeza del ángulo
  9. Hechos 4:12 Lit., es necesario que seamos
  10. Hechos 4:15 O, Sanedrín
  11. Hechos 4:16 O, una señal
  12. Hechos 4:22 O, esta señal
  13. Hechos 4:24 O, Dueño
  14. Hechos 4:25 O, las naciones
  15. Hechos 4:26 O, Ungido; i.e., Mesías
  16. Hechos 4:27 O, las naciones
  17. Hechos 4:27 O, Hijo
  18. Hechos 4:29 O, en cuanto lo que sucede ahora
  19. Hechos 4:30 O, milagros
  20. Hechos 4:30 O, Hijo
  21. Hechos 4:32 O, multitud
  22. Hechos 4:33 Algunos mss. antiguos agregan: Cristo
  23. Hechos 4:36 O, exhortación, o, estímulo
  24. Hechos 5:2 O, con la complicidad de su
  25. Hechos 5:2 Lit., cierta
  26. Hechos 5:4 O, pusiste
  27. Hechos 5:5 Lit., oyeron
  28. Hechos 5:6 Lit., más jóvenes
  29. Hechos 5:8 Lit., respondió
  30. Hechos 5:8 Lit., en tanto
  31. Hechos 5:11 Lit., oyeron
  32. Hechos 5:12 O, milagros
  33. Hechos 5:16 Lit., multitud
  34. Hechos 5:16 Lit., los cuales
  35. Hechos 5:20 O, continuad hablando
  36. Hechos 5:20 Lit., todas las palabras
  37. Hechos 5:21 O, Sanedrín
  38. Hechos 5:21 Lit., y
  39. Hechos 5:24 Lit., qué llegaría a ser esto
  40. Hechos 5:27 Lit., en
  41. Hechos 5:27 O, Sanedrín
  42. Hechos 5:30 O, sobre quien habíais puesto manos violentas
  43. Hechos 5:30 Lit., un madero
  44. Hechos 5:31 O, con
  45. Hechos 5:31 O, Líder
  46. Hechos 5:32 Algunos mss. agregan: en El, o, suyos
  47. Hechos 5:33 Lit., aserrados
  48. Hechos 5:34 O, Sanedrín
  49. Hechos 5:36 Lit., Quien
  50. Hechos 5:36 Lit., obedecían
  51. Hechos 5:37 Lit., obedecían
  52. Hechos 5:38 O, alejaos de
  53. Hechos 5:38 U, obra
  54. Hechos 5:40 Lit., fueron persuadidos por él
  55. Hechos 5:41 O, Sanedrín
  56. Hechos 5:41 Lit., el nombre (por excelencia)
  57. Hechos 5:42 O, en diferentes casas particulares
  58. Hechos 5:42 O, anunciar el evangelio de
  59. Hechos 5:42 I.e., el Mesías
  60. Hechos 6:1 Lit., En estos
  61. Hechos 6:1 I.e., judíos que no eran de Palestina y que hablaban griego
  62. Hechos 6:1 Lit., hebreos
  63. Hechos 6:2 O, multitud
  64. Hechos 6:4 O, servicio
  65. Hechos 6:5 Lit., multitud
  66. Hechos 6:5 I.e., un gentil convertido al judaísmo
  67. Hechos 6:7 Lit., y muchos, multitud de
  68. Hechos 6:8 O, milagros
  69. Hechos 6:9 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  70. Hechos 6:11 Lit., diciendo
  71. Hechos 6:12 Lit., dentro
  72. Hechos 6:12 O, Sanedrín
  73. Hechos 6:13 Lit., no cesa de hablar palabras
  74. Hechos 6:15 O, Sanedrín
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

COMO ÁRBOL FIRMEMENTE PLANTADO

COMO ÁRBOL FIRMEMENTE PLANTADO

la-verdad-para-hoy

11/11/2016

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae;
y todo lo que hace, prosperará. (Salmo 1:3)

alimentemos_el_almaMuchas personas en la sociedad quieren tener una vida más estable. A los que viven agobiados por la ansiedad y no pueden manejar sus circunstancias, el mundo ofrece muchísimas soluciones que no dan resultado.

Lamentablemente, muchas iglesias han seguido al mundo al creer que el hombre solo puede resolver sus problemas mediante la psicología secular; algo que no puede cumplir sus promesas.

¿Dónde puede hallar estabilidad? La respuesta está en el Salmo 1, que comienza: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores” (v. 1) y termina: “Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio… Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá” (v. 5-6).

La persona que anda con Dios sabe lo que es la estabilidad, pero la que lo rechaza anda dando tropiezos en una existencia sin sentido. ¿Cuál quisiera ser usted?

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
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Pedir y confiar

11 Noviembre 2016

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Pedir y confiar
por Charles R. Swindoll

Ester 2:12-18

alimentemos_el_almaDios no se burla de nosotros con las cosas que dice en su Palabra. Él no se dedica a humillar a su pueblo con falsas expectativas que nunca podrá alcanzar, o con algo que es totalmente exclusivo de una persona, pero que es un reto frustrante e inalcanzable para todos los demás. Pero debo apresurarme a añadir que uno no podrá lograr esas expectativas si es guiado por el mundo, esto solo produce derrota y frustración. Usted, como individuo, tiene sus presiones, dificultades y circunstancias especiales, pero Dios le ofrece la manera de manejarlas para que usted llegue a ser su persona especial. La pregunta es: ¿cómo?

En primer lugar, pídale a Dios. Pídale que cultive su carácter. Pídale que le dé satisfacción con lo superficial y un deseo más profundo por lo espiritual. Póngase a disposición de su poder, de su corrección. Busque su dirección para las cosas que necesita. Permita que Él le ayude a fijar metas razonables. Escríbalas para que lleve un registro escrito de sus oraciones y su contestación.

Pídale a Dios que le dé esa clase de autenticidad. Que le ayude a poner más énfasis en lo que está sucediendo en lo más íntimo de su corazón y menos énfasis en las cosas externas, en lo superficial, en lo temporal.

En segundo lugar, confíe en Dios. Confíe el control de las circunstancias que le rodean, esas que usted quizás está utilizando como excusa para no ser la persona que quiere ser. No espere hasta que sus circunstancias sean perfectas. Recuerde a Ester. En el punto crítico de la competencia, rodeada de mujeres sensuales, ambiciosas y superficiales, ella se mantuvo sola en la brecha y, asombrosamente ¡Dios le dio favor a los ojos de los demás!

Pídale a Dios. Confíe en Dios. Dependemos totalmente de Él en cuanto a vida eterna, perdón, carácter y seguridad. Su luz en nuestras vidas nos da un aborrecimiento por las cosas que simplemente satisfacen nuestro egoísmo, nuestra carnalidad. Esa luz nos muestra la importancia del carácter, el cambio increíble que se pude tener cuando uno se mantiene solo en la brecha por las cosas de Dios. Solo Él puede darnos la gracia y la afabilidad que impide que nos convirtamos en cristianos virulentos e irritables. Es la actividad de Dios en nuestras vidas lo que nos utiliza aun en los “harenes” de la vida para marcar una diferencia y ser modelo de encanto y hermosura, de dignidad y elegancia que no puede evitar que la atención de las personas se vuelva a Dios y a su poder. Recuerde, pida y confíe.

 

Confíe en Dios el control de las circunstancias que le rodean.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos

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MENTES ESTRECHAS

MENTES ESTRECHAS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-11-11

alimentemos_el_almaAquellos que dicen no creer en Dios o ponen en tela de juicio su influencia en la historia de este planeta argumentan que la religión se ha inventado para mantener asustadas a las personas. Dicen que es el “opio de las masas”, que aquellos que creen en Dios tienen la mente muy corta, que son estrechos en su manera de pensar y ver la vida. Pero una mente objetiva ve totalmente lo contrario. De hecho puedes observar que, naturalmente, nadie nace ateo. Parecería que todo ser humano ya viene a este mundo con cierta conciencia religiosa, con un sentido implantado en su mente que le inclina a creer en Dios. Puedes comprobarlo tú mismo preguntándole a cualquier niño si niega la existencia de Dios o la acepta y verás su respuesta. Por el contrario, aquellos que nos hemos apegado a considerar las maravillas de la ley de Dios experimentamos amplitud de mente. Aunque entramos por una puerta estrecha y baja, estrecha porque la mayoría escoge la otra, la amplia, la fácil, y baja porque todos deben atravesarla agachados y arrepentidos, una vez traspasada nos encontramos con un camino que se abre a nuestros ojos. Un sendero de oportunidades, de sueños, de proyectos ambiciosos, de nuevos amigos y de una familia hermosa, la familia de la fe. Dijo David en su excelso Salmo 119:32 “Corro por el camino de tus mandamientos, porque has ampliado mi modo de pensar”. Este texto me suena a libertad, “corro”, dice el salmista. Me siento libre, no hay cadenas que me aten, ni prejuicios ni rencores. “Has ampliado mi manera de pensar”, hay amplitud, hay desarrollo. Es que el ser humano encuentra su total realización en Dios, no en otro lugar. Nacemos con un hueco en el fondo de nuestro ser, y ese hueco tiene forma de Dios. Solamente en Él nos sentimos completos y ante nuestros ojos se abre una vida nueva, la verdadera vida. Esta experiencia va en aumento constantemente: “La senda de los justos es como la luz de la aurora que va aumentando hasta que el día es perfecto” (La Biblia).

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Un hombre sin Dios es como un muñeco de cera.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
Telf. 00593-2-2475563
Quito-Ecuador

 

Introducción

Hechos 1-3

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Introducción

alimentemos_el_alma1 El primer relato que escribí[a], Teófilo, trató de todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de que por el Espíritu Santo había dado instrucciones a los apóstoles que había escogido. A éstos[b] también, después de su padecimiento, se presentó vivo con[c] muchas pruebas convincentes, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles de lo concerniente al reino de Dios. Y reuniéndolos[d], les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: La cual, les dijo, oísteis de mí; pues Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con[e] el Espíritu Santo dentro de pocos días[f].

La ascensión

Entonces los que estaban reunidos, le preguntaban, diciendo: Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel? Y El les dijo: No os corresponde a vosotros saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con su propia autoridad; pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos. 10 Y estando mirando fijamente al cielo mientras El ascendía[g], aconteció[h] que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, 11 que[i] les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo.

En el aposento alto

12 Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos[j], que está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 13 Cuando hubieron entrado en la ciudad, subieron al aposento alto donde estaban hospedados, Pedro, Juan, Jacobo[k] y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Jacobo[l] hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo[m] de Jacobo[n]. 14 Todos éstos estaban unánimes, entregados de continuo a la oración junto con las mujeres[o], y con María la madre de Jesús, y con los hermanos de El.

La suerte de Judas y la elección de Matías

15 Por aquel tiempo[p] Pedro se puso de pie en medio de los hermanos (un grupo como de ciento veinte personas[q] estaba reunido allí), y dijo: 16 Hermanos[r], tenía que cumplirse la Escritura en que por boca de David el Espíritu Santo predijo acerca de Judas, el que se hizo guía de los que prendieron a Jesús. 17 Porque era contado entre nosotros y recibió parte en este ministerio. 18 (Este, pues, con el precio de su infamia[s] adquirió un terreno, y cayendo de cabeza se reventó por el medio, y todas sus entrañas se derramaron. 19 Y esto llegó al conocimiento de todos los que habitaban en Jerusalén, de manera que aquel terreno se llamó en su propia lengua[t] Acéldama, es decir, campo de sangre.) 20 Pues en el libro de los Salmos está escrito:

Que sea hecha desierta su morada,
y no haya quien habite en ella;
y:
Que otro tome su cargo[u].

21 Por tanto, es necesario que de los hombres que nos han acompañado todo el tiempo que el Señor Jesús vivió[v] entre nosotros, 22 comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea constituido testigo con nosotros de su resurrección. 23 Presentaron a dos: a José, llamado Barsabás (al que también llamaban Justo) y a Matías. 24 Y habiendo orado, dijeron: Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muéstranos a cuál de estos dos has escogido 25 para ocupar[w] este ministerio y apostolado, del cual Judas se desvió para irse al lugar que le correspondía. 26 Echaron[x] suertes y la suerte cayó sobre Matías, y fue contado[y] con los once apóstoles.

La venida del Espíritu Santo

Cuando llegó[z] el día de Pentecostés, estaban todos juntos[aa] en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que[ab] llenó toda la casa donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose[ac], se posaron[ad] sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.

Y había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo. Y al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propia lengua[ae].Y estaban asombrados y se maravillaban, diciendo: Mirad, ¿no son galileostodos estos que están hablando? ¿Cómo es que cada uno de nosotros losoímos hablar en nuestra lengua[af] en la que hemos nacido? Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia[ag], 10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia[ah] alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como prosélitos[ai], 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las maravillas de Dios. 12 Todos estaban asombrados y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? 13 Pero otros se burlaban y decían: Están borrachos[aj].

Primer sermón de Pedro

14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les declaró: Varones judíos y todos los que vivís en Jerusalén, sea esto de vuestro conocimiento y prestad atención a mis palabras, 15 porque éstos no están borrachos como vosotros suponéis, pues apenas es la hora tercera[ak] del día;16 sino que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel:

17 Y sucedera en los ultimos dias —dice Dios—
que derramare de mi Espiritu sobre toda carne;
y vuestros hijos y vuestras hijas profetizaran,
vuestros jovenes veran visiones,
y vuestros ancianos soñaran sueños;
18 y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas
derramare de mi Espiritu en esos dias,
y profetizarán.
19 Y mostrare prodigios arriba en el cielo
y señales abajo en la tierra:
sangre, fuego y columna[al] de humo.
20 El sol se convertira en tinieblas
y la luna en sangre,
antes que venga el dia grande y glorioso[am] del Señor.
21 Y sucedera[an] que todo aquel que invoque el nombre del Señor sera salvo.

22 Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús el Nazareno, varón confirmado[ao] por Dios entre vosotros con milagros[ap], prodigios y señales[aq] que Dios hizo en medio vuestro a través de El, tal como vosotros mismos sabéis, 23 a éste, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento[ar] de Dios, clavasteis en una cruz por manos de impíos[as] y le matasteis, 24 a quien Dios resucitó, poniendo fin a la agonía[at] de la muerte, puesto que no era posible que El quedara bajo el dominio de ella. 25 Porque David dice de El:

Veia siempre al Señor en mi presencia;
pues esta a mi diestra para que yo no sea conmovido.
26 Por lo cual mi corazon se alegro y mi lengua se regocijo;
y aun hasta mi carne descansara en esperanza;
27 pues tu no abandonaras mi alma en el Hades[au],
ni permitiras[av] que tu Santo vea corrupcion.
28 Me has hecho conocer los caminos de la vida;
me llenaras de gozo con tu presencia.

29 Hermanos[aw], del patriarca David os puedo decir confiadamente que murió y fue sepultado, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que Dios le habia jurado sentar a uno de sus descendientes[ax] en su trono, 31 miró hacia el futuro y habló de la resurrección de Cristo[ay], que no fue abandonado en el Hades[az], ni su carne sufrio[ba] corrupcion. 32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado a[bb] la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 34 Porque David no ascendió a los cielos, pero él mismo dice:

Dijo el Señor a mi Señor:
Sientate a mi diestra,
35 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.”

36 Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo[bc].

Efectos del sermón de Pedro

37 Al oír esto, compungidos de corazón[bd], dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos[be], ¿qué haremos? 38 Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame. 40 Y con muchas otras palabras testificabasolemnemente y les exhortaba diciendo: Sed salvos[bf] de esta perversa generación. 41 Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil almas[bg]. 42 Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración[bh].

Comunión de los creyentes

43 Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales[bi] eran hechas por los apóstoles[bj]. 44 Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; 45 vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. 46 Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos[bk] con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.

Curación de un cojo

3 Y cierto día Pedro y Juan subían al templo a la hora novena[bl], la de la oración.Y había un hombre, cojo desde su nacimiento[bm], al que llevaban y ponían diariamente a la puerta del templo llamada la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban al templo. Este, viendo a Pedro y a Juan que iban a entrar al templo, les pedía limosna. Entonces Pedro, junto con Juan, fijando su vista en él, le dijo: ¡Míranos! Y él los miró atentamente[bn], esperando recibir algo de ellos.Pero Pedro dijo: No tengo plata ni oro, mas lo que tengo, te doy: en el nombre de Jesucristo el Nazareno, ¡anda[bo]! Y asiéndolo de la mano derecha, lo levantó; al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza, y de un salto[bp] se puso en pie y andaba. Entró al templo con ellos caminando, saltando y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios, 10 y reconocieron que era el mismo que se sentaba a la puerta del templo, la Hermosa, a pedir limosna, y se llenaron de asombro y admiración por lo que le había sucedido.

Segundo sermón de Pedro

11 Y estando él asido de Pedro y de Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, corrió al pórtico llamado de Salomón, donde ellos estaban. 12 Al ver esto Pedro, dijo al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto, o por qué nos miráis así, como si por nuestro propio poder o piedad le hubiéramos hecho andar? 13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo[bq] Jesús, al que vosotros entregasteis y repudiasteis en presencia de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. 14 Mas vosotros repudiasteis al Santo y Justo, y pedisteis que se os concediera un asesino, 15 y disteis muerte al Autor[br] de la vida, al que Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Y por la fe en su nombre, es el nombre de Jesús[bs] lo que ha fortalecido a este hombre a quien veis y conocéis; y la fe que viene por medio de El, le ha dado esta perfecta sanidad en presencia de todos vosotros. 17 Y ahora, hermanos, yo sé que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros gobernantes. 18 Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemanopor boca de todos los profetas: que su Cristo[bt] debería padecer. 19 Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor, 20 y El envíe a Jesús, el Cristo[bu] designado de antemano para vosotros, 21 a quien el cielo debe recibir[bv]hasta el día[bw] de la restauración de todas las cosas, acerca de lo cual Dios habló por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos. 22 Moisés dijo: El Señor Dios os levantara un profeta como yo[bx] de entre vuestros hermanos; a El prestareis atencion en todo cuanto os diga. 23 Y sucederá que todo el que[by] no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo. 24 Y asimismo todos los profetas que han hablado desde Samuel y sus sucesores en adelante, también anunciaron estos días. 25 Vosotros sois los hijos de los profetasy del pacto que Dios hizo[bz] con vuestros padres, al decir a Abraham: Y en tu simiente seran benditas todas las familias de la tierra. 26 Para vosotros en primer lugar, Dios, habiendo resucitado a su Siervo[ca], le ha enviado para que os bendiga, a fin de apartar a cada uno de vosotros de vuestras iniquidades.

Notas al pie:

  1. Hechos 1:1 Lit., hice
  2. Hechos 1:3 Lit., quienes
  3. Hechos 1:3 O, mediante
  4. Hechos 1:4 O, comiendo con ellos, o, posiblemente, hospedándose con ellos
  5. Hechos 1:5 O, en
  6. Hechos 1:5 Lit., no mucho después de estos días
  7. Hechos 1:10 Lit., se iba
  8. Hechos 1:10 Lit., y he aquí
  9. Hechos 1:11 Lit., los cuales también
  10. Hechos 1:12 O, Huerto de los Olivos, u, Olivar
  11. Hechos 1:13 O, Santiago
  12. Hechos 1:13 O, Santiago
  13. Hechos 1:13 O, posiblemente, hermano
  14. Hechos 1:13 O, Santiago
  15. Hechos 1:14 O, ciertas mujeres
  16. Hechos 1:15 Lit., Y en estos días
  17. Hechos 1:15 Lit., nombres
  18. Hechos 1:16 Lit., Varones hermanos
  19. Hechos 1:18 Lit., iniquidad
  20. Hechos 1:19 O, dialecto
  21. Hechos 1:20 Lit., posición como supervisor
  22. Hechos 1:21 Lit., entraba y salía
  23. Hechos 1:25 Lit., tomar el lugar de
  24. Hechos 1:26 Lit., Y les dieron
  25. Hechos 1:26 Lit., escogido
  26. Hechos 2:1 Lit., Y al cumplirse
  27. Hechos 2:1 Lit., unánimes
  28. Hechos 2:2 Lit., y
  29. Hechos 2:3 O, siendo distribuidas
  30. Hechos 2:3 Lit., éste se posó
  31. Hechos 2:6 O, dialecto
  32. Hechos 2:8 O, dialecto
  33. Hechos 2:9 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  34. Hechos 2:10 Algunas versiones dicen: Africa
  35. Hechos 2:10 I.e., gentiles convertidos al judaísmo
  36. Hechos 2:13 Lit., llenos de mosto o vino nuevo
  37. Hechos 2:15 I.e., las nueve de la mañana
  38. Hechos 2:19 O, vapor
  39. Hechos 2:20 O, manifiesto
  40. Hechos 2:21 Lit., será
  41. Hechos 2:22 O, exhibido, o, acreditado
  42. Hechos 2:22 U, obras de poder
  43. Hechos 2:22 O, milagros
  44. Hechos 2:23 O, presciencia
  45. Hechos 2:23 O, de hombres sin ley; i.e., paganos
  46. Hechos 2:24 Lit., los dolores de parto
  47. Hechos 2:27 I.e., la región de los muertos
  48. Hechos 2:27 Lit., darás
  49. Hechos 2:29 Lit., Varones hermanos
  50. Hechos 2:30 Lit., del fruto de sus lomos
  51. Hechos 2:31 I.e., el Mesías
  52. Hechos 2:31 I.e., la región de los muertos
  53. Hechos 2:31 Lit., vio
  54. Hechos 2:33 O, por
  55. Hechos 2:36 I.e., Mesías
  56. Hechos 2:37 O, heridos en la conciencia
  57. Hechos 2:37 Lit., Varones hermanos
  58. Hechos 2:40 O, Escapad
  59. Hechos 2:41 I.e., personas
  60. Hechos 2:42 Lit., las oraciones
  61. Hechos 2:43 O, milagros
  62. Hechos 2:43 Algunos mss. antiguos agregan: en Jerusalén; y todos tenían gran temor
  63. Hechos 2:46 Lit., compartían el alimento
  64. Hechos 3:1 I.e., las tres de la tarde
  65. Hechos 3:2 Lit., el vientre de su madre
  66. Hechos 3:5 Lit., les ponía atención
  67. Hechos 3:6 Algunos mss. dicen: levántate y anda
  68. Hechos 3:8 Lit., saltando
  69. Hechos 3:13 O, Hijo
  70. Hechos 3:15 O, Príncipe
  71. Hechos 3:16 Lit., su nombre
  72. Hechos 3:18 O, Ungido; i.e., Mesías
  73. Hechos 3:20 O, Ungido; i.e., Mesías
  74. Hechos 3:21 O, retener
  75. Hechos 3:21 Lit., los tiempos
  76. Hechos 3:22 O, como me levantó a mí
  77. Hechos 3:23 Lit., toda alma que
  78. Hechos 3:25 Lit., pactó
  79. Hechos 3:26 O, Hijo
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RAZONES PARA REGOCIJARSE

RAZONES PARA REGOCIJARSE

la-verdad-para-hoy

11/10/2016

Aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso. (1 Pedro 1:8)

alimentemos_el_almaLos cristianos tenemos muchas razones para regocijarnos. La principal se basa en quién es Dios: Él es soberano. Esa es la verdad más grandiosa acerca de Dios. Nada está fuera de su control, y Él lo controla todo a fin de obrar para nuestro bien (Ro. 8:28). Él tiene un conocimiento infinito de todos los aspectos de la vida; dónde estamos y qué decimos (Sal. 139:2-4). Y Él ejerce su conocimiento en perfecta sabiduría. El conocer así a Dios nos debe dar gozo inefable y glorioso.

 También debemos regocijarnos porque Dios nos salvó, nos adoptó y prometió darnos una herencia en Jesucristo (Ef. 1:1-11). Cuando Cristo regrese, disfrutaremos de su presencia y del lugar celestial preparado para nosotros (Jn. 14:2-3). Hasta entonces, tenemos el gozo de saber que Dios ha prometido satisfacer todas nuestras necesidades (Fil. 4:19). Además, tenemos el privilegio de servir al que más amamos. Eso incluye el dar las buenas nuevas a los perdidos y alentar a los hermanos en la fe para que crezcan en su amor y en su servicio a Él. También podemos tener gozo al saber que podemos orar a Dios en cualquier momento (He. 4:15-16).

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