COMO ÁRBOL FIRMEMENTE PLANTADO

COMO ÁRBOL FIRMEMENTE PLANTADO

11/11/2017

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae;
y todo lo que hace, prosperará. (Salmo 1:3)

Muchas personas en la sociedad quieren tener una vida más estable. A los que viven agobiados por la ansiedad y no pueden manejar sus circunstancias, el mundo ofrece muchísimas soluciones que no dan resultado.

Lamentablemente, muchas iglesias han seguido al mundo al creer que el hombre solo puede resolver sus problemas mediante la psicología secular; algo que no puede cumplir sus promesas.

¿Dónde puede hallar estabilidad? La respuesta está en el Salmo 1, que comienza: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores” (v. 1) y termina: “Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio… Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá” (v. 5-6).

La persona que anda con Dios sabe lo que es la estabilidad, pero la que lo rechaza anda dando tropiezos en una existencia sin sentido. ¿Cuál quisiera ser usted?

Nosotros somos su casa

NOVIEMBRE, 11

Nosotros somos su casa

Devocional por John Piper

Pero Cristo fue fiel como Hijo sobre la casa de Dios, cuya casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza. (Hebreos 3:6)

La iglesia de Jesucristo es la casa de Dios hoy en día. Eso significa que esta mañana, no solo tiempo atrás en los días de Moisés ni en los días de Jesús en la tierra, esta misma mañana, Cristo es nuestro Hacedor, nuestro Dueño, nuestro Señor y nuestro Proveedor.

Él es el Hijo, nosotros los siervos. Somos la casa de Dios. Moisés es uno de nosotros en esta casa, es un siervo como nosotros a través de su ministerio profético. Pero Jesús es nuestro Hacedor, nuestro Dueño, nuestro Señor y nuestro Proveedor.

El pasaje concluye diciendo que nosotros somos su casa, su pueblo, partícipes de un llamado celestial, «si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza». La evidencia de que somos parte de la casa de Dios es que no desechamos nuestra esperanza. Hebreos 10:35 dice: «no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa». Por lo tanto, no caemos en la indiferencia e incredulidad.

Convertirse al cristianismo y ser un cristiano son dos procesos que ocurren de la misma manera: esperando en Jesús, con una clase de esperanza que produce seguridad y gloriarse en Jesús.

¿En que está esperanzado hoy? ¿Dónde está buscando seguridad? ¿En usted mismo? ¿En inversiones inteligentes? ¿En rutinas de entrenamiento físico? ¿En el trabajo arduo? ¿En el azar?

La Palabra de Dios para usted hoy es: «considere a Jesús». Y espere en él. Entonces será parte de su casa y él será su Hacedor, su Dueño, su Señor y su Proveedor.


Devocional tomado del articulo “Jesús: Digno de más gloria que Moisés”

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«Él nos elegirá nuestras heredades»

11 de noviembre

«Él nos elegirá nuestras heredades».

Salmo 47:4

Creyente, si tu heredad es modesta confórmate con ella, pues lo que te ha tocado en suerte es lo más conveniente para ti. La sabiduría infalible que ordenó tu suerte, te eligió la mejor y más segura posición. Supón que hay que hacer subir río arriba una nave de gran tonelaje; ahora bien, en una parte de ese río hay un banco de arena. Alguno podría preguntar: «¿Por qué el capitán navega por el lado profundo del canal y se desvía tanto de la línea recta?». La respuesta sería esta: «Porque si no siguiera el canal, no podría llevar mi nave hasta el puerto». De igual modo, quizá tú correrías peligro de encallar y de naufragar si tu divino Capitán no te condujera por las profundidades de la aflicción donde las olas del dolor se siguen la una a la otra en rápida sucesión. Algunas plantas mueren si les da mucho el sol. Quizá tú estés plantado donde hay poco sol: el amante Labrador te ha puesto allí, de modo que solo en esa situación fructificarás a la perfección. Recuerda esto: Si hubiera sido mejor para ti cualquier otra condición que aquella en que te hallas, el amor divino te hubiera puesto en ella. Dios te ha colocado en las circunstancias más apropiadas; en cambio, si tú mismo eligieras tu parte, pronto clamarías diciendo: «Señor, elige tú mi heredad; porque, por mi terquedad, me veo traspasado de muchos dolores». Conténtate con lo que tienes, pues el Señor ha ordenado todas las cosas para tu bien. Toma tu cruz cada día —porque ella es la carga que más les conviene a tus hombros y que demostrará ser la más efectiva para hacerte perfecto en toda buena palabra— y trabaja para la gloria de Dios. ¡Abajo el yo entremetido y la arrogante impaciencia! ¡No te corresponde a ti el elegir, sino al Señor de amor!

Las pruebas tienen que venir y vendrán,

pero con humilde fe yo he de ver

escrita en todas ellas la palabra amor,

y esto feliz me hará».

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 326). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Una mente cristiana

Una mente cristiana

JOHN STOTT

 

JOHN STOTT Hijo de un médico agnóstico y una madre luterana, de origen alemán, que le enseñó la fe cristiana, en 1938 se convirtió en su adolescencia por medio del ministro evangélico Eric Nash (apodado «Bash»), del Inter-Collegiate Christian Union (ICCU), de quien aprendió el amor por la Biblia, leyéndola desde entonces una vez al año, lo que hizo de él uno de los mejores predicadores expositivos del siglo XX, así como un defensor convencido de la predicación bíblica expositiva como el centro y la esencia del culto cristiano. “Una adoración correcta es imposible sin predicación.”

2 Reyes 24 | Hebreos 6 | Joel 3 | Salmo 143

11 NOVIEMBRE

2 Reyes 24 | Hebreos 6 | Joel 3 | Salmo 143

El desenlace final de la dinastía davídica no fue nada bonito. El último rey reformador, Josías, cometió un error importante al enfrentarse innecesariamente con el faraón Necao de Egipto. En 609 a. C., Josías no sólo fue derrotado, sino que perdió la vida mientras todavía era relativamente joven (2 Reyes 23:29). Su hijo Joacaz se convirtió en rey a la edad de veintitrés años, pero su reinado duró sólo tres meses, hasta que el faraón Necao lo arrestó y finalmente lo llevó a Egipto, donde murió. El faraón instaló a otro hijo de Josías en el trono, a saber, Joacim. Duró once años. En este momento, comienza el relato de 2 Reyes 24.

La Judá de Joacim estaba entre dos fuegos: Egipto al sur y oeste, y Babilonia al norte y este. Esta última llevaba la delantera. Joacim mismo era corrupto, religiosamente perverso y tenía una visión muy presuntuosa de sí mismo. Reintrodujo los cultos paganos y la violencia abundó. En el cuarto año de su reinado, el 605 a. C., el faraón Necao de Egipto fue destruido por los babilonios en la batalla de Carquemis en la frontera norte de Siria; el poder egipcio no pudo reafirmarse hasta pasados casi trescientos años. Joachim y la pequeña nación de Judá se convirtieron en vasallos tributarios del imperio babilónico.

Pero en 601 a. C., Joacim se rebeló. Nabucodonosor envió contingentes militares para hostilizar a Judá. Luego, en diciembre de 598 a. C., movió su poderoso ejército para sitiar a Jerusalén. Joacim murió. Su hijo Joaquín, de dieciocho años de edad, reinó durante tres meses. Al enfrentarse a una decisión terriblemente difícil, el 16 de marzo de 597 a. C. abandonó la resistencia y se rindió. El rey Joacim, la reina madre, el séquito del palacio, la nobleza, la gente más valiosa, los principales artesanos y la aristocracia sacerdotal (incluyendo a Ezequiel) fueron enviados a Babilonia, a más de mil kilómetros de distancia, lo cual en esa época era un camino muy, muy largo. Joacim permaneció encarcelado y en arresto domiciliario durante treinta y siete años antes de ser liberado; pero aun entonces, jamás regresó a casa, nunca volvió a ver a Jerusalén. Los babilonios todavía lo consideraban el rey legítimo (así como los exiliados), pero mientras tanto instalaron un rey para encargarse de Judá: su tío Sedequías, quien tenía veintiún años de edad (24:18). Su fin se relata en el próximo capítulo.

De hecho, esto le sucedió a Judá por orden del Señor, para apartar al pueblo de su presencia por los pecados de Manasés y por todo lo que hizo, incluso por haber derramado sangre inocente, con la cual inundó a Jerusalén. Por lo tanto, el Señor no quiso perdonar. …a tal grado que el Señor, en su ira, los echó de su pre sencia. Todo esto sucedió en Jerusalén y en Judá” (24:3–4, 20).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 315). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Dónde vive Dios?

Así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

Isaías 57:15

¿Dónde vive Dios?

Nuestro Dios vive en dos moradas que forman un contraste absoluto: el cielo y el corazón del hombre, más exactamente el corazón del que está abatido y que siente el peso de sus pecados.

Si es difícil evaluar la distancia que nos separa de las estrellas, todavía es más difícil imaginar la distancia que separa a la criatura del Creador, al hombre pecador del Dios santo, con el que no está reconciliado. Sin embargo, Dios desea vivir con aquel que tiene un espíritu contrito y humillado. ¡Qué increíble e inimaginable humildad! ¡El Dios todopoderoso quiere vivir con la debilidad, el Dios infinito con su criatura, y la divinidad con el polvo!

“¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?”, decía el rey David (Salmo 8:4). Nosotros podemos, pues, decir: «Señor, forma mi corazón para que pueda vivir contigo; destruye en mí todo pensamiento de orgullo; hazme humilde. Recuérdame que dependo de tu bondad; ayúdame a comprender que mi vida, mi salud, mi fuerza y mi mente están en tu mano. Mi fuerza puede dejarme, mi inteligencia declinar y mi vida interrumpirse, pero estoy en tus brazos».

Cada instante necesitamos la gracia y el amor; estos nos liberan. Permanezcamos por la fe en la presencia de Aquel que se humilló hasta la cruz, y que ahora está en la gloria. ¡Es allí donde aprendemos la verdadera humildad!

Job 10-11 – Hebreos 3 – Salmo 120 – Proverbios 27:11-12

 Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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