Comunión íntima

Comunión íntima

5/3/2018

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. (Juan 10:27

El apóstol Pablo enseñó a los efesios que una de las funciones de la iglesia es preparar a las personas en el “conocimiento del Hijo de Dios” (4:13). Aquí la palabra conocimiento se refiere al conocimiento pleno, correcto y preciso. Ese es el conocimiento del que Jesús habló en el versículo de hoy. No se refería al simple conocimiento de sus identidades, sino a conocerlos íntimamente, y esa es la manera en la que Él quiere que las personas lo conozcan.

El deseo de Pablo es que todos los creyentes desarrollen ese profundo conocimiento de Cristo al establecer una relación con Él mediante la oración y el fiel estudio de la Palabra de Dios y la obediencia a ella. El crecer en ese mayor conocimiento de Cristo es un proceso de toda la vida que no terminará hasta que veamos al Señor cara a cara.

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Números 10 | Salmos 46–47 | Cantar de los Cantares 8 | Hebreos 8

3 MAYO

Números 10 | Salmos 46–47 | Cantar de los Cantares 8 | Hebreos 8

Cantares 7:9b–8:4 representa la consumación renovada. El libro describe varios ciclos de distanciamiento, búsqueda y consumación. Sin embargo, en los versículos finales (Cantares 8:5–14), estos ya no se ven más. Todos los personajes, la mujer (la amada), su amante, las doncellas de Jerusalén, el rey Salomón, la madre, los hermanos, reaparecen cuando el gozo y el compromiso de los enamorados se reafirman.

Las “amigas”, aparentemente las doncellas de Jerusalén, preguntan: “¿Quién es esta que sube por el desierto apoyada sobre el hombro de su amado?” (8:5a). No viene “apoyada” porque se encuentre débil o enferma. Este término indica intimidad. Probablemente, se esté recordando el tema de la chica de campo que se convierte en la novia feliz.

Los pronombres hebreos muestran que, en la segunda mitad del versículo 5, es la propia novia, la amada, la que habla dirigiéndose a su amante. No conozco una explicación totalmente satisfactoria de 8:5b. Quizás la mujer está mirando al pasado, a su primer encuentro con el que acabaría siendo su amante, que tal vez tuvo lugar en el mismo momento en que su madre lo concibió y llevó en su vientre. De ser así, se está indicando algún tipo de vínculo familiar, una relación intergeneracional. Las parejas pueden pensar que son los primeros en enamorarse, pero esta mujer es suficientemente inteligente para comprender la cohesión del amor humano y la vida. Para ella, “fuerte es el amor, como la muerte” (8:6). Cuando la muerte llama, nadie puede pararla; cuando llama el amor, ocurre lo mismo. En este contexto, “la pasión” (8:6) no es un monstruo, sino una declaración exaltada y justa de posesión (como en Éxodo 20:5). El amor auténtico no puede apagarse ni comprarse (8:7).

Los comentaristas debaten acerca de quién está hablando en 8:8–9, pero parece que pueden ser los hermanos (cp. 1:6). La “hermana pequeña” que mencionan puede ser la propia amada, a la que aún no consideran preparada para el matrimonio y a los que ella contesta de forma contundente; o más probablemente, una hermana menor de esta que no es madura sexualmente. El sentido de su comentario es doble: menciona a otra generación próxima que se enamorará, repitiendo el ciclo de nuevo, y sirve de contraste con la madurez y el deleite de la amada en la relación consumada con su amante.

Si el significado metafórico de la “viña” persiste (8:11–12; cp. 2:15), la amada indica que Salomón puede tener una gran harén, pero la única que puede entregar la “viña” de la amada es ella misma. Él no puede comprar su amor, ni para él (las mil monedas), ni para otros (las doscientas, el porcentaje del beneficio de una viña compartida por los labradores); ella lo da. Los últimos versículos repiten el tema del amor consumado.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 123). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡No podía saberlo!

Jueves 3 Mayo

 ¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.

Santiago 4:14

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.

Hebreos 4:7

¡No podía saberlo!

El año pasado tuve en mi clase de último curso de estudios secundarios un alumno poco aplicado. Estaba muy seguro de sí mismo y siempre esperaba el último momento para ponerse a trabajar. Dos meses antes de presentar los exámenes finales tuvo un accidente automovilístico grave. Tuvo que permanecer varias semanas en el hospital y no aprobó los exámenes. Este año volví a tenerlo en clase y me dijo: «Es normal, no pude estudiar, no tuve suerte; ¡no podía saberlo!».

Es cierto, no podía saberlo; nadie puede saber qué le sucederá mañana. Precisamente por eso debemos prepararnos, reflexionar a largo plazo, ver más allá de nuestra vida terrenal, que puede interrumpirse en cualquier momento. La pregunta es demasiado seria para no pensar en ella. ¿Dónde pasaremos la eternidad si nuestra vida se trunca brutalmente? ¿Estamos listos para encontrarnos con Dios?

Satanás no es un mito, sino un poder espiritual real, y trata de llevarnos con él al infierno. Para ello emplea diversas estrategias, en particular distrae nuestra atención y nos agobia mediante toda clase de medios. ¡No nos dejemos engañar por él! Tomemos el tiempo de escuchar hoy la voz de Dios que nos invita a arrepentirnos de nuestros pecados y a aceptar su perdón mediante la fe en Jesucristo. ¿Tendremos nuevamente la oportunidad de hacerlo?

“Prepárate para venir al encuentro de tu Dios” (Amós 4:12).

“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

Isaías 46-47 – Marcos 6:30-56 – Salmo 51:6-12 – Proverbios 14:29-30

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