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Números 10 | Salmos 46–47 | Cantar de los Cantares 8 | Hebreos 8

3 MAYO

Números 10 | Salmos 46–47 | Cantar de los Cantares 8 | Hebreos 8

Cantares 7:9b–8:4 representa la consumación renovada. El libro describe varios ciclos de distanciamiento, búsqueda y consumación. Sin embargo, en los versículos finales (Cantares 8:5–14), estos ya no se ven más. Todos los personajes, la mujer (la amada), su amante, las doncellas de Jerusalén, el rey Salomón, la madre, los hermanos, reaparecen cuando el gozo y el compromiso de los enamorados se reafirman.

Las “amigas”, aparentemente las doncellas de Jerusalén, preguntan: “¿Quién es esta que sube por el desierto apoyada sobre el hombro de su amado?” (8:5a). No viene “apoyada” porque se encuentre débil o enferma. Este término indica intimidad. Probablemente, se esté recordando el tema de la chica de campo que se convierte en la novia feliz.

Los pronombres hebreos muestran que, en la segunda mitad del versículo 5, es la propia novia, la amada, la que habla dirigiéndose a su amante. No conozco una explicación totalmente satisfactoria de 8:5b. Quizás la mujer está mirando al pasado, a su primer encuentro con el que acabaría siendo su amante, que tal vez tuvo lugar en el mismo momento en que su madre lo concibió y llevó en su vientre. De ser así, se está indicando algún tipo de vínculo familiar, una relación intergeneracional. Las parejas pueden pensar que son los primeros en enamorarse, pero esta mujer es suficientemente inteligente para comprender la cohesión del amor humano y la vida. Para ella, “fuerte es el amor, como la muerte” (8:6). Cuando la muerte llama, nadie puede pararla; cuando llama el amor, ocurre lo mismo. En este contexto, “la pasión” (8:6) no es un monstruo, sino una declaración exaltada y justa de posesión (como en Éxodo 20:5). El amor auténtico no puede apagarse ni comprarse (8:7).

Los comentaristas debaten acerca de quién está hablando en 8:8–9, pero parece que pueden ser los hermanos (cp. 1:6). La “hermana pequeña” que mencionan puede ser la propia amada, a la que aún no consideran preparada para el matrimonio y a los que ella contesta de forma contundente; o más probablemente, una hermana menor de esta que no es madura sexualmente. El sentido de su comentario es doble: menciona a otra generación próxima que se enamorará, repitiendo el ciclo de nuevo, y sirve de contraste con la madurez y el deleite de la amada en la relación consumada con su amante.

Si el significado metafórico de la “viña” persiste (8:11–12; cp. 2:15), la amada indica que Salomón puede tener una gran harén, pero la única que puede entregar la “viña” de la amada es ella misma. Él no puede comprar su amor, ni para él (las mil monedas), ni para otros (las doscientas, el porcentaje del beneficio de una viña compartida por los labradores); ella lo da. Los últimos versículos repiten el tema del amor consumado.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 123). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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