Ame a sus enemigos

Ame a sus enemigos

7/20/2018

Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. (Romanos 12:14)

La Biblia nos ordena no solo a que no aborrezcamos ni nos venguemos de quienes puedan perjudicarnos, sino que nos dice que debemos ir más allá y bendecirlos. Eso es lo que les dijo Jesús a quienes oyeron su Sermón del Monte: “Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lc. 6:27-28).

Para amar verdaderamente a sus enemigos, debe tratarlos como si fueran sus amigos.

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Gracia para cada necesidad

JULIO, 20

Gracia para cada necesidad

Devocional por John Piper

Vuélvete hacia mí, y tenme piedad; da tu poder a tu siervo, y salva al hijo de tu sierva.(Salmos 86:16)

Gracia para el futuro es la petición constante en la oración de los salmistas. Oran por ella vez tras vez para satisfacer toda necesidad. Dejan a todos los santos un modelo a seguir de dependencia diaria en la gracia venidera para cada emergencia.

Los salmistas claman por gracia:

· cuando necesitan ayuda: «Escucha, oh Señor, y ten piedad de mí; oh Señor, sé tú mi socorro» (Salmos 30:10);

· cuando están débiles: «Vuélvete hacia mí, y tenme piedad; da tu poder a tu siervo, y salva al hijo de tu sierva» (Salmos 86:16);

· cuando necesitan sanidad: «Ten piedad de mí, Señor, pues languidezco; sáname, Señor» (Salmos 6:2);

· cuando son afligidos por sus enemigos: «Oh Señor, ten piedad de mí; mira mi aflicción por causa de los que me aborrecen» (Salmos 9:13);

· cuando se sienten solos: «Vuélvete a mí y tenme piedad, porque estoy solitario y afligido» (Salmos 25:16);

· cuando están acongojados: «Ten piedad de mí, oh Señor, porque estoy en angustia; se consumen de sufrir mis ojos» (Salmos 31:9);

· cuando han pecado: «Oh Señor, ten piedad de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado» (Salmos 41:4);

· cuando anhelan que el nombre de Dios sea exaltado entre las naciones: «Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga… para que sea conocido en la tierra tu camino…» (Salmos 67:1-2).

Sin lugar a dudas, la oración es el gran vínculo de fe entre el alma de cada santo y la promesa de la gracia venidera. Si el propósito de Dios para el ministerio es que se sostenga por la oración, entonces el ministerio ha de sostenerse por la fe en la gracia venidera.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 296

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Jueces 3 | Hechos 7 | Jeremías 16 | Marcos 2

20 JULIO

Jueces 3 | Hechos 7 | Jeremías 16 | Marcos 2

Tres observaciones relativas a Jeremías 16:

(1) La primera sección de este capítulo tiene lugar probablemente muy pronto en el ministerio de Jeremías. Se le prohíbe casarse, no sólo porque las mujeres y los niños pasarán en pocas décadas momentos extraordinariamente difíciles durante el asedio y el subsiguiente exilio, sino también como forma simbólica de anunciar el ascetismo obligado que el juicio originará. En una cultura en la que casi todos los varones se casaban, su celibato constituía, sin duda, un poderoso símbolo.

(2) Uno de los rasgos más asombroso de este capítulo es que el pueblo no parece ser realmente consciente de su culpabilidad. No pueden ver por qué deben enfrentarse al juicio. “¿Por qué ha decretado el Señor contra nosotros esta calamidad tan grande? ¿Cuál es nuestra iniquidad? ¿Qué pecado hemos cometido contra el Señor nuestro Dios?” (16:10). Una de las cosas que mejor indica lo lejos que un pueblo se ha apartado de Dios es no percibir más su propia culpa. Los seres humanos que aman verdaderamente la justicia y la integridad se dan cuenta inevitablemente de cuándo las quebrantan. Los más santos son los primeros en confesar su pecado con vergüenza y contrición. Los más culpables son felizmente inconscientes de sus corrupciones e idolatrías. Por tanto, debemos preguntarnos: ¿Dónde se encuentran nuestras iglesias en este tipo de espectro? ¿O nuestra cultura? ¿Estamos caracterizados por una profunda contrición o por una abierta incapacidad para pensar que lo hemos hecho realmente tan mal? ¿Qué dice eso de nosotros? ¿Qué dice eso de la postura de Dios hacia nosotros?

(3) Aunque el Señor promete juicio, existen dos elementos esperanzadores. El primero es que Dios sacará un día al pueblo del exilio con un rescate tan espectacular e inesperado que eclipsará la gloria del éxodo (16:14–15). El segundo es que parte del propósito de este juicio es pedagógico. El pueblo ha amado a dioses falsos. “Por eso, esta vez les daré una lección; les daré a conocer mi mano poderosa. ¡Así sabrán que mi nombre es el Señor!” (16:21). El exilio debía reducir, si no eliminar, la idolatría crónica del pueblo del pacto. Demostró ser especialmente efectivo, en este aspecto, en la idolatría formal o externa. La historia de los judíos tras el retorno del exilio es muy diferente de lo que era antes del mismo. A pesar de algunos fallos terribles, la historia judía posexílica exhibe mucho menos politeísmo y sincretismo que la preexílica. Por supuesto, tanto para judíos como para gentiles, el lazo de la idolatría es mucho más sutil y corrosivo que los atractivos del politeísmo formal.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 201). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Las tablas o el alma?

Viernes 20 Julio

Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo (Jesús) os digo: No resistáis al que es malo… al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa… Amad a vuestros enemigos… para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos.

Mateo 5:38-45

¿Las tablas o el alma?

El evangelista E. Dapozzo llegó a su casa en la madrugada, después de haber estado ausente unos días. De repente vio a unos hombres ocupados en robarle unas tablas de madera muy buenas y valiosas para él. Su primer reflejo fue llamar a la policía, pero luego pensó: ¡Estos ladrones tienen un alma, más preciosa que las tablas! Lleno de amor por ellos, Dapozzo se les acercó y les ofreció su ayuda. Estos, lejos de imaginarse que se trataba del propietario, aceptaron sorprendidos. Dapozzo escogió para ellos las mejores tablas. Cuando el automóvil estaba totalmente cargado, les ofreció un refresco para saciar su sed. Escogió su mejor refresco y lo sirvió en sus mejores vasos. Por último les explicó tranquilamente quién era él, les habló de su Salvador y los invitó a volver a su casa a escuchar el Evangelio…

Dieciséis años después, uno de los ladrones volvió a la casa de Dappozzo. Escuchó el Evangelio y recibió el mensaje de la gracia de Dios. El evangelista había perdido sus tablas, pero había ganado un alma para la eternidad. ¡Y jamás lo lamentó!

Dieciocho años más tarde, Dapozzo estaba sin dinero y tenía que construir una casa para su familia. Pero le faltaban materiales… En ese momento un amigo le envió un lote de tablas muy buenas, las cuales respondían perfectamente a su necesidad. Dios no había olvidado el sacrificio hecho hacía años al dar las tablas. ¡Una preciosa alma fue salva y él no perdió nada!

Números 30 – Lucas 7:24-50 – Salmo 86:1-6 – Proverbios 19:24-25

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