Sabiduría para la vida

13 de agosto

Sabiduría para la vida

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Mateo 7:7-8

Tener la sabiduría de Dios está entre las mayores necesidades que tenemos. La sabiduría de Dios nos ayuda a tomar decisiones prudentes a lo largo de nuestra vida cristiana; a optar por el camino de Dios y rechazar el camino del mundo en toda situación.

La Biblia presenta muchos mandamientos y principios para la vida cristiana, pero no es un manual exhaustivo de métodos y reglas para toda situación concebible. Eso no sería muy práctico, e impediría que confiáramos solamente en Dios. Él quiere que leamos su Palabra cada día de modo que podamos conocer sus principios para una vida recta y que podamos orar sabiamente pidiendo dirección cuando tenemos que tomar decisiones difíciles.

En las Escrituras el Señor presenta a los creyentes la verdad suficiente para vivir de manera responsable, y suficiente misterio para llevarlo a Él en la oración confiada: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada» (Stg. 1:5).

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Tres ejemplos de una fe que lucha

AGOSTO, 13

Tres ejemplos de una fe que lucha

Devocional por John Piper

Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder. (2 Tesalonicenses 1:11)

Cuando Pablo dice que Dios cumplirá —con su poder por medio de nuestra fe— las buenas resoluciones que hagamos, lo que quiere decir es que vencemos al pecado y hacemos lo que es justo al estar satisfechos con todo lo que Dios promete ser para nosotros en Cristo en los próximos cinco minutos, cinco meses, cinco décadas, y por la eternidad.

Veamos tres ejemplos de cómo podría cumplirse esto en su vida:

1. Si deciden en el corazón dar a modo de sacrificio y generosamente, el poder de Dios para cumplir este propósito les será concedido según pongan su confianza en la gracia para el futuro en las siguiente promesas: «Mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19); «El que siembra abundantemente, abundantemente también segará» (2 Corintios 9:6); «Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra» (2 Corintios 9:8).

2. Si deciden en el corazón renunciar a la pornografía, el poder de Dios para cumplir este propósito les será concedido al poner su confianza en la gracia para el futuro que se expresa en estas promesas: «Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios» (Mateo 5:8); «Si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno» (Mateo 5:29). Mucho mejor; maravillosamente mejor; y mejor para su satisfacción plena.

3. Y si deciden en el corazón proclamar a Cristo cada vez que la oportunidad se presente, el poder de Dios para cumplir este propósito les será concedido al poner su confianza en la gracia para el futuro en la siguiente promesa: «No os preocupéis de cómo o qué hablaréis; porque a esa hora se os dará lo que habréis de hablar» (Mateo 10:19).

Que Dios aumente día a día nuestra fe en su inagotable gracia venidera, comprada por sangre, para la gloria de Cristo.


Devocional tomado del libro “Viviendo por fe en la gracia venidera”

1 Samuel 3 | Romanos 3 | Jeremías 41 | Salmo 17

13 AGOSTO

1 Samuel 3 | Romanos 3 | Jeremías 41 | Salmo 17

El relato del asesinato de Guedalías y sus repercusiones (Jeremías 41) es cruel y desagradable.

(1) El responsable de la muerte de Guedalías, Ismael hijo de Netanías (40:8; 41:1), era un hombre de sangre real y puede que se enfureciese al no ser elegido por los babilonios para gobernar al pueblo. Es sorprendente ver a personas ávidas de poder incluso cuando lo único sobre lo que se puede gobernar es desastre y pobreza.

(2) La profundidad de la perfidia de Ismael se representa de forma elocuente. Matar a una persona en la comida que se comparte con ella era mucho más impactante en el siglo VI a.C. que en nuestra época, aunque estemos acostumbrados a las novelas de Agatha Christie y otras parecidas. Además, la ira de Ismael era tan grande que mata a otros muchos, incluyendo a los soldados babilonios que habían quedado supervisando la situación. El motivo de la siguiente atrocidad no está muy claro (41:4–7): puede que Ismael sospechase de cualquiera que estuviese interesado en servir a Guedalías (41:6), o quizás la situación política, aún terriblemente inestable después de la guerra, provocó que se decidiese a robar y sembrar el caos. Esta opción de ve reforzada por el hecho de que algunos de los peregrinos salvasen su vida al decir a Ismael que tenían comida escondida (41:8).

(3) Johanán hijo de Carea fue el primero que advirtió a Guedalías acerca de la conspiración de Ismael (40:13–14). Ahora, es igualmente rápido a la hora de reunir un grupo de hombres y salir tras Ismael y los que se han llevado prisioneros (41:11–12). Aunque este y ocho de los suyos escapan, rescatan a los cautivos (41:14–15).

(4) Ahora, Johanán

 se pregunta qué hacer. Su gente y él tienen miedo de que, cuando las noticias del asesinato de Guedalías y los demás lleguen a Babilonia, Nabucodonosor monte en cólera y envíe de vuelta a su ejército para que mate a todos los que queden. Así pues, se dirige hacia el sur, hacia Egipto, haciendo un alto cerca de Belén (justo al sur de Jerusalén) para reunir a todos los que quieran escapar con él.

(5) Teológicamente, todos estos acontecimientos forman parte de la devastación absoluta que cayó sobre Judá. La ciudad y el templo destruidos; la dinastía davídica terminada; todos los líderes, artesanos, sacerdotes y demás, deportados en oleadas (véase 52:28–30). Y ahora, justo cuando parecía que un buen hombre, Guedalías, podía guiar de algún modo a la nación hacia una recuperación económica y política, lo asesinan. Además, los pocos líderes que quedan temen a los babilonios y huyen a Egipto. Sin ser conscientes de lo que están haciendo, están cumpliendo de forma perfecta las profecías de destrucción total que Jeremías ha pronunciado durante cuatro décadas.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 225). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Un momento con el Señor

Lunes 13 Agosto

Los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Isaías 40:31

Un momento con el Señor

Se cuenta la historia de dos leñadores que participaron en una competencia de tala de árboles en un bosque canadiense. Ambos estaban muy determinados a ganar el premio.

El primero, rápido y ambicioso, taló sin descanso los árboles que había en su parcela. El otro parecía un poco más lento. Iba cortando los árboles metódicamente, a su propio ritmo. A la hora de comer, se detuvo una hora y luego retomó el trabajo al mismo ritmo. Su contrincante prefirió continuar su labor, sin descansar ni comer. Al final de la jornada, el empedernido trabajador quedó consternado cuando se enteró de que su adversario, a quien consideraba mucho menos enérgico que él, le había ganado. «No entiendo nada, le dijo, trabajé durante más tiempo y más duro que usted, me privé de comer… ¡y sin embargo el que ganó fue usted!». El vencedor le respondió: «¡Durante mi pausa afilé mi hacha!».

Un himno cristiano dice: «Vele a la mañana… vele al mediodía… vele a la noche». Una de las estrofas expresa este consejo: «Encuentre un momento para estar a solas en oración».

¡Qué necesario es, en nuestras vidas trepidantes, encontrar cada día momentos de comunión, de oración para hablar al Señor y escuchar su voz, para renovarnos! Tenemos que hacer juntos el balance. Leer la Biblia, orar, escuchar un himno o incluso cantarlo. ¡Esto significa «afilar nuestra hacha»!

“Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a él mi causa; el cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número” (Job 5:8-9).

Jeremías 17 – Lucas 20:27-47 – Salmo 94:1-7 – Proverbios 21:11-12

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