Dios me pidió que tomase una decisión

Lunes 27 Agosto

Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.

Deuteronomio 30:19

Jesús le dijo:… Sígueme tú.

Juan 21:22

Dios me pidió que tomase una decisión

«El arte se había convertido en el centro de mi vida; era mi pasión, sin embargo, seguía buscando un sentido a la vida… La muerte repentina de un amigo me hizo reflexionar. Leyendo nuevamente los evangelios descubrí que Cristo era el hombre a quien realmente estaba buscando. Bueno y respetuoso, lleno de dulzura pero firme a la vez, Jesucristo sabía responder bien a cada persona, o callar. No dejaba que nadie lo influenciase, incluso sus amigos y sus discípulos. Me di cuenta de que empezaba a admirarlo y a amarlo. Me hubiese gustado conocerlo cuando estaba en la tierra, caminar y hablar con él, escucharlo…

Un día, mientras oraba, le hablé y sentí la presencia tangible de Dios en mi apartamento. Poco a poco me fui abriendo a él. Fui sincera con Dios: le hablé de mis frustraciones y de todo lo que me impedía creer en él. Él me abrió sus brazos y me invitó a tomar una decisión, es decir, a pertenecerle, a hacerme su discípula. Yo lo acepté. Al principio mi nueva vida fue difícil, pues había muchos daños que reparar. El Señor me fue indicando cada uno de mis errores. Reconocí mis faltas pasadas y abandoné mis lazos sentimentales.

Ahora estoy casada, y cuando tenía 43 años, el Señor nos dio un hermoso hijo.

¿De qué me sirvió toda esa vida egoísta de creaciones artísticas insatisfactorias? Al final descubrí que había pasado al lado de la fuente de la verdadera felicidad. La pintura sigue siendo mi actividad favorita pero la dejo en segundo plano, después de mi relación con Dios».

Marjorie

Jeremías 30 – 1 Corintios 5 – Salmo 101:1-4 – Proverbios 22:7

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El sólido cimiento

26 de agosto

El sólido cimiento

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

Mateo 7:24

El prudente edificará su vida sobre la roca. La roca a la que Jesús se refiere en el versículo de hoy es la Palabra de Dios, la Biblia. El edificar sobre la roca es por tanto equivalente a oír y obedecer las palabras de Cristo, y para nosotros eso significa vivir según la Biblia.

Después que Pedro confesó «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente», nuestro Señor le dij «…no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia» (Mt. 16:16-18). La palabra de Jesús para «roca» en este versículo es la misma que empleó en Mateo 7:24. Es la base de la revelación de Dios, su Palabra. La roca del sólido cimiento es la dirección segura y divina que Pedro recibió, y es el único fundamento sobre el cual puede descansar la verdadera vida cristiana.

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Sombras y arroyos

AGOSTO, 26

Sombras y arroyos

Devocional por John Piper

¡Sea para siempre la gloria del Señor! ¡Alégrese el Señor en sus obras! Él mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean. Al Señor cantaré mientras yo viva; cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista. Séale agradable mi meditación; yo me alegraré en el Señor. (Salmos 104:31-34)

Dios se regocija en la obra de la creación porque ella nos señala, más allá de sí misma, a Dios mismo.

Dios quiere que nos maravillemos y nos asombremos por su obra de la creación, pero no por la creación en sí. Él quiere que miremos su creación y digamos: «Si la mera obra de sus dedos (¡solo de sus dedos!, como lo expresa Salmos 8:3) está tan llena de sabiduría y poder y grandeza y majestad y belleza, ¡cuánto más maravilloso ha de ser Dios mismo!».

Estas cosas no son mas que la parte posterior de su gloria, por así decirlo, vista oscuramente a través de un vidrio. ¡Cuán increíble ha de ser contemplar al Creador mismo! ¡No sus obras! Mil millones de galaxias no pueden satisfacer el alma humana. Dios y solamente Dios es lo que satisface el alma.

Jonathan Edwards lo expresó de la siguiente manera:

El deleite en Dios es la única forma de felicidad que realmente puede satisfacer el alma. Ir al cielo, disfrutar a Dios plenamente, es infinitamente mejor que las más placenteras comodidades en este mundo… [Estas] no son sino sombras; Dios es la sustancia. Estas no son sino débiles rayos de luz, mas Dios es el sol. No son más que arroyos; Dios es el océano.

Es por eso que Salmos 104:31-34 concluye de ese modo, con un énfasis en Dios mismo. Al final, no serán ni los mares, ni las montañas, ni los cañones, ni las arañas de agua, ni las nubes, ni las grandes galaxias lo que inundará de asombro nuestro corazón y lo que llenará nuestra boca de alabanza eterna. Será Dios mismo.


Devocional tomado del libro “Los Deleites de Dios”, páginas 94-95

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1 Samuel 18 | Romanos 16 | Lamentaciones 3 | Salmo 34

26 AGOSTO

1 Samuel 18 | Romanos 16 | Lamentaciones 3 | Salmo 34

Es difícil determinar si la primera parte de Lamentaciones 3 describe la experiencia personal de un individuo (quizás Jeremías), o si este es una figura representativa de toda la nación, después de sufrir una derrota catastrófica, verse sumida en la pobreza y acabar en el exilio. Varios expertos se decantan por la primera opción (p. ej., 3:14, donde esta persona se ha convertido en el hazmerreír “de todo mi pueblo” en lugar de las naciones vecinas). El libro como un todo, y la primera persona del plural que domina en la mayor parte de la segunda mitad de este capítulo, refuerzan ligeramente la otra opinión.

Otro asunto importante es la sorprendente forma en que la esperanza o la confianza irrumpen en dos ocasiones en medio de la angustia más terrible. El primer ejemplo lo encontramos en 3:22–27. A pesar de la horrible devastación, el escritor dice: “El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota” (3:22). Sus pecados merecen más juicio del que están padeciendo. Dios podía haberlo eliminado completamente. Solo su misericordia evitó que ocurriese. Por muy grandes que fuesen sus sufrimientos, el hecho de que siguiesen existiendo da testimonio de la gracia del Señor hacia ellos. Las misericordias de Dios se renuevan cada día en nuestra experiencia (3:23). Además, los fieles insistirán seguramente en que lo que más quieren no son las bendiciones del Señor, sino a él mismo: “Por tanto, digo: ‘El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré’ ” (3:24). Se trata de una postura moral: señala el final de la autosuficiencia y el egoísmo que pensaban que podían burlarse de Dios. Para este escritor, el castigo está teniendo el efecto deseado: está llevando al pueblo de vuelta a Dios.

El segundo bloque de esperanza es una retrospectiva de las maneras como Dios ya ha contestado anteriormente (3:55–57), las cuales pasan a ser entonces una súplica pidiendo vindicación (3:58–64). La simplicidad absoluta del primero de estos dos pasajes es profundamente convincente, la herencia de muchos creyentes que han pasado por las aguas oscuras: “Desde lo más profundo de la fosa invoqué, Señor, tu nombre, y tú escuchaste mi plegaria; no cerraste tus oídos a mi clamor. Te invoqué, y viniste a mí; ‘No temas’, me dijiste” (3:55–57). La oración que sigue, en la que pide vindicación, no debe reducirse a una venganza implacable. Si Dios es justo, al igual que ha castigado al pueblo de su pacto, debe impartir justicia sobre aquellos que han atacado cruelmente a los demás, incluso si lo han hecho porque él lo había preparado así en su providencia para castigar a los suyos. Dios mismo insiste en este concepto en otros pasajes (p. ej., Isaías 10:5ss.).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 238). Barcelona: Publicaciones Andamio.

En plena luz

Domingo 26 Agosto

La luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz.

Juan 3:19-21

En plena luz

“Dios es luz” (1 Juan 1:5). Dios es santo, puro, sin mancha, glorioso. Cuando actúa se da a conocer, atrae, vivifica, purifica, alumbra, guarda, alegra, anima… Recibe el nombre de “Padre de las luces” (Santiago 1:17); “habita en luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16); “se cubre de luz como de vestidura” (Salmo 104:2).

Jesús es la luz verdadera, que al venir al mundo, alumbra a todo hombre (Juan 1:9).

La Biblia, la Palabra de Dios, es comparada a una lámpara (Salmo 119:105). Ella ilumina y comunica a los hombres el pensamiento de Dios. Nos muestra quién es él, quiénes somos nosotros y cómo quiere que vivamos.

El hombre que vive sin Dios está en tinieblas. En la Biblia, las tinieblas son más que la ausencia de la luz; son sinónimo de desgracia, de angustia, de duelo, de duda y de ignorancia, pues representan en general todo lo que está lejos de Dios.

¿Cómo se puede salir de esta oscuridad y de la perspectiva horrorosa de estar en las “tinieblas de afuera” de las que habla Jesús, cuando dice: “Allí será el lloro y el crujir de dientes”? (Mateo 8:12). Aceptando a Jesús como nuestro Salvador, por la fe, reconociendo que es el Hijo de Dios, quien vino para ser condenado en nuestro lugar. Entonces podremos volvernos “de las tinieblas a la luz” (Hechos 26:18), y andar “en luz” (1 Juan 1:7), en la senda de los justos, que es “como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18).

Jeremías 29 – 1 Corintios 4 – Salmo 100 – Proverbios 22:5-6

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Fe falsa frente a fe verdadera

Fe falsa frente a fe verdadera

8/25/2018

¿De qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? (Santiago 2:14)

El buen árbol no solo puede, sino que también lleva buenos frutos. Sin embargo, cualquiera que diga que es un buen árbol (un cristiano) pero que no dé los frutos de las buenas obras no tiene parte alguna en el cuerpo de Jesucristo. La persona que verdaderamente es cristiana podrá repetir lo que dice Santiago: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma… Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Stg. 2:17-18).

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Lo más dulce del amor de Dios

AGOSTO, 25

Lo más dulce del amor de Dios

Devocional por John Piper

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra.(Efesios 5:25-26)

Si lo único que esperamos es recibir el amor incondicional de Dios, nuestra esperanza es fabulosa, pero muy pequeña.

El amor incondicional de Dios no es la experiencia más dulce de su amor. La experiencia más dulce es cuando su amor nos dice: «Te he hecho tan parecido a mi Hijo que me deleito en verte y estar contigo. Eres un placer para mí, por lo mucho que irradias mi gloria».

Esta última experiencia depende de que seamos transformados en la clase de persona cuyas emociones, elecciones y acciones agradan a Dios.

El amor incondicional de Dios es la fuente y el fundamento de la transformación humana que hace posible la dulzula del amor condicional. Si Dios no nos amara de un modo incondicional, él no penetraría nuestra vida poco atractiva para darnos fe, unirnos a Cristo, darnos su Espíritu y hacernos gradualmente cada vez más parecidos a Cristo.

Pero cuando nos elige incondicionalmente y envía a Cristo a morir por nosotros y nos regenera, él pone en marcha un imparable proceso de transformación que nos convierte en seres gloriosos. Nos confiere un esplendor que coincide con lo que más le agrada a él.

Eso es lo que vemos en Efesios 5:25-26: «Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella [el amor incondicional], para santificarla… a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria [esplendor]» —la condición en la que él se deleita—.

Es increíblemente maravilloso que Dios nos dé su favor de manera incondicional cuando todavía somos incrédulos pecadores. La razón principal de que esto sea maravilloso es que tal amor incondicional nos conduce al disfrute eterno de su gloriosa presencia.

Sin embargo, el punto culminante de ese disfrute es que no solo vemos su gloria, sino que también la reflejamos: «que el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en vosotros, y vosotros en Él» (2 Tesalonicenses 1:12).


Devocional tomado del articulo“Hope for More Than Unconditional Love”

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¿Qué Es El Dispensacionalismo Y Cuál Es Su Relación Con La Salvación De Señorío?

¿Qué Es El Dispensacionalismo Y Cuál Es Su Relación Con La Salvación De Señorío?

Por John F. Macarthur

U no de los elementos más confusos en toda la controversia del señorío tiene que ver con el dispensacionalismo. Algunos han supuesto que mi ataque a la teología de la negación del señorío es una lucha sin cuartel contra el dispensacionalismo, pero ese no es el caso. A algunos lectores les puede sorprender saber que la cuestión del dispensacionalismo es un área en la que Charles Ryrie, Zane Hodges y yo compartimos cierto terreno en común: todos somos dispensacionalistas.

Es comprensible que muchos estén confundidos por el término dispensacionalismo; he conocido a graduados de seminario y a muchos líderes cristianos que no tienen la menor idea de cómo definirlo. ¿En qué difiere de la teología del pacto? ¿Qué tiene que ver con la salvación de señorío? Tal vez podamos responder a esas preguntas con sencillez y sin mucha jerga teológica.

El dispensacionalismo es un sistema de interpretación bíblica que ve una diferencia entre el programa de Dios para Israel y su trato con la iglesia . De verdad, es así de simple.

Una dispensación es el plan de Dios por medio del cual él administra su gobierno dentro de una etapa determinada de su programa eterno. Las dispensaciones no son períodos de tiempo, sino diferentes administraciones en el desarrollo eterno del propósito de Dios. Es especialmente crucial notar que el método de salvación (por la gracia, mediante la fe) es el mismo en cada dispensación. El plan redentor de Dios permanece inalterado, pero la forma en que lo administra variará entre una dispensación y otra. Los dispensacionalistas observan que Israel fue el foco del plan redentor de Dios en una dispensación; la iglesia, compuesta por los redimidos, incluyendo a judíos y gentiles, es el foco en otra. Todos los dispensacionalistas creen que queda al menos una dispensación por cumplirse en el futuro, durante el reino milenario de Cristo en la tierra (conocido como el milenio), en el cual Israel tendrá una vez más un papel esencial.

El dispensacionalismo enseña que el resto de promesas de pacto de Dios a Israel se cumplirán literalmente, incluyendo las promesas de bendiciones terrenales y del reino mesiánico terrenal: Dios le prometió a Israel, por ejemplo, que poseerían la tierra prometida para siempre (Gén. 13:14-17; Éxo. 32:13); las Escrituras declaran que el Mesías gobernará sobre los reinos de la tierra desde Jerusalén (Zac. 14:9-11); la profecía del Antiguo Testamento dice que todo Israel un día será restaurado a la tierra prometida (Amós 9:14, 15), el templo será reedificado (Eze. 37:26-28) y que el pueblo de Israel será redimido (Jer. 23:6; Rom. 11:26, 27). Los dispensacionalistas creen que todas esas bendiciones prometidas se cumplirán tan literalmente como sucedió con las maldiciones prometidas.

La teología del pacto, por otra parte, normalmente considera que tales profecías ya se han cumplido alegórica o simbólicamente. Los teólogos del pacto creen que la iglesia (no literalmente Israel) es la receptora de las promesas del pacto, pues según ellos esta ha sustituido a Israel en el programa eterno de Dios, de modo que sus promesas a Israel se cumplen en las bendiciones espirituales recibidas por los cristianos 1 . Dado que su sistema no permite el cumplimiento literal de las bendiciones prometidas a la nación judía, los teólogos del pacto alegorizan o espiritualizan esos pasajes proféticos de la Palabra de Dios.

Soy dispensacionalista porque el dispensacionalismo por lo general comprende y aplica la Biblia (en particular los pasajes proféticos) de una manera más consistente con la perspectiva normal y literal que considero que Dios ha determinado para la interpretación de su Palabra 2 . Por ejemplo, los dispensacionalistas pueden interpretar literalmente Zacarías 12—14, Romanos 11:25-29 y Apocalipsis 20:1-6, mientras que los teólogos del pacto no.

Así pues, estoy convencido de que la distinción dispensacionalista entre la iglesia e Israel es una interpretación acertada del plan eterno de Dios revelado en las Escrituras. No he abandonado el dispensacionalismo ni tengo intenciones de hacerlo.

Fíjate, dicho sea de paso, que la descripción que hace el doctor Ryrie del dispensacionalismo y de sus razones para adoptar ese sistema son muy parecidas a lo que acabo de decir aquí. Hace algunos años escribió: “La esencia del dispensacionalismo, entonces, es la distinción entre Israel y la Iglesia. Esto proviene del uso que el dispensacionalista hace de un sistema de interpretación normal y llano” 3 . En cuanto a esto, parece que el doctor Ryrie y yo estamos fundamentalmente de acuerdo, pero en lo que diferimos es en la aplicación práctica del dispensacionalismo. El sistema del doctor Ryrie resulta ser de alguna manera más complejo de lo que su propia definición parece sugerir.

El debate del señorío ha tenido un efecto devastador en el dispensacionalismo. Dado que la teología de la negación del señorío está tan estrechamente relacionada con el dispensacionalismo, muchos han imaginado una relación de causa y efecto entre ambos. En El evangelio según Jesucristo afirmé que algunos de los primeros dispensacionalistas establecieron los fundamentos para la enseñanza de la negación del señorío; manifesté mi desacuerdo con los dispensacionalistas extremos que relegan secciones completas de la Biblia (incluyendo el Sermón del monte y el Padrenuestro) a una era del reino futuro; critiqué la manera en que algunos dispensacionalistas han manipulado la predicación y enseñanza de Jesús hasta anular la intención evangelística de algunas de sus invitaciones más importantes; desacredité la metodología de los dispensacionalistas que procuran aislar la salvación del arrepentimiento, la justificación de la santificación, la fe de las obras y el señorío de Cristo de su papel como Salvador, de manera que están separando lo que Dios ha unido.

Varios antidispensacionalistas declarados elogiaron el libro como un golpe importante contra el dispensacionalismo: querían declarar la muerte del sistema y organizar la celebración de su funeral.

Para ser sincero, considero que ciertos híbridos del dispensacionalismo deberían morir y me encantaría unirme a ese cortejo fúnebre, pero es una equivocación descartar todo el dispensacionalismo como si fuera completamente inválido. Mi propósito no es atacar sus raíces, sino apelar por una aplicación más pura y bíblica del principio de interpretación literal, histórica y gramatical. El método hermenéutico subyacente del dispensacionalismo es sólido y no debería ser abandonado: ese no es el punto del debate del señorío.

¿Quiénes son los dispensacionalistas? Prácticamente todos los dispensacionalistas son evangélicos de teología conservadora: nuestra perspectiva de las Escrituras es por lo general muy alta, nuestro método de interpretación es consistentemente literal y nuestro celo por las cosas espirituales se ve exacerbado por la convicción de que estamos viviendo en los últimos días.

¿De qué manera influye el dispensacionalismo en nuestra perspectiva teológica general? Obviamente, la cuestión fundamental en todo sistema es la escatología (el estudio de la profecía): todos los dispensacionalistas son premilenialistas ; es decir, creen que en el futuro Cristo reinará sobre la tierra por mil años porque eso es lo que decreta una perspectiva literal de la profecía (cf. Apoc. 20:1-10). Los dispensacionalistas pueden no ponerse de acuerdo en cuanto al momento del rapto, la cantidad de dispensaciones u otros detalles, pero su posición en cuanto al reino milenario en la tierra queda establecida por su método de interpretación bíblica.

El dispensacionalismo también tiene implicaciones para la eclesiología (la doctrina de la iglesia) a causa de la diferenciación entre la iglesia e Israel. Muchos dispensacionalistas, entre los cuales me incluyo, están de acuerdo en que existe alguna continuidad entre el pueblo de Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento en cuanto a que compartimos la misma salvación comprada por Jesucristo y apropiada por la gracia mediante la fe, pero los dispensacionalistas no aceptan la enseñanza de la teología del pacto de que la iglesia es el Israel espiritual. La teología del pacto ve una continuidad entre el ritual judío y los sacramentos del Nuevo Testamento, por ejemplo, de ahí que en su sistema el bautismo y la circuncisión tengan una significación similar (de hecho, muchos teólogos del pacto utilizan la analogía de la circuncisión como argumento a favor del bautismo infantil). Los dispensacionalistas, por otra parte, tienden a ver el bautismo como un sacramento exclusivo para creyentes diferente del rito judío.

Así pues, el dispensacionalismo determina la escatología y la eclesiología de la persona, pero eso es todo. El dispensacionalismo puro no tiene repercusiones para las doctrinas de Dios, del hombre, del pecado o de la santificación y, lo que es más importante, el dispensacionalismo no hace ninguna contribución relevante a la soteriología (doctrina de la salvación). Por decirlo de otra manera, no hay nada en una perspectiva de la Biblia dispensacionalista legítima que decrete que definamos el evangelio de una manera única o diferente. De hecho, si el mismo celo por la hermenéutica literal que se aplica a la distinción entre Israel y la iglesia fuera seguido consistentemente en el tema de la salvación, no existiría nada parecido a la teología de la negación del señorío.

***

1. Esta es la mayor inconsistencia que veo en la perspectiva del pacto: todos reconocemos que las promesas del juicio de Israel fueron cumplidas literalmente, pero la teología del pacto coloca a la iglesia como receptora de las bendiciones prometidas que después deben ser espiritualizadas a fin de aplicarse a la iglesia. A mí me parece que la consistencia requeriría que, si las promesas del juicio fueron cumplidas literalmente, las bendiciones deberían también tener un cumplimiento literal.

2. Ver el capítulo “¿Cómo debiéramos interpretar la Biblia?” en mi libro Los Carismáticos: una perspectiva doctrinal, trad. Francisco Almanza (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 1994), 85-105.

3. Charles C. Ryrie, Dispensacionalismo hoy , trad. Evis L. Carballosa (Barcelona: Publicaciones Portavoz Evangélico, 1974), 26.

Tomado originalmente de: Evangelio.blog

https://evangelio.blog/2017/12/26/qu-es-el-dispensacionalismo-y-cul-es-su-relacin-con-la-salvacin-de-seoro/

1 Samuel 17 | Romanos 15 | Lamentaciones 2 | Salmo 33

25 AGOSTO

1 Samuel 17 | Romanos 15 | Lamentaciones 2 | Salmo 33

Este delicioso himno de alabanza (Salmo 33) se centra en lo que Dios es y en lo que hace. Es tan maravillosamente fecundo, que aquí no podemos hacer más que llamar la atención sobre algunos de sus evocadores temas.

(1) El Señor es justo y “es propio de los íntegros” alabarle (33:1). La adoración fiel y reflexiva es, en parte, una adoración a Dios por su carácter. Aquellos que reflejan el mismo carácter, aunque de forma tenue, le adorarán fervientemente por su perfección. Así pues, este acto tiene relación con la transformación moral del adorador.

(2) El salmista imagina una creatividad musical, habilidades instrumentales consumadas y fervor (33:3), una combinación bastante poco frecuente en la adoración colectiva evangélica.

(3) El carácter de Dios y su obra no pueden separarse de su palabra (33:4–9), lo cual no sólo se debe a que esta sea tan justa, verdadera, fiable (“fiel”) y amorosa como él, sino a que es eficaz, algo que vemos claramente en la creación: “Por la palabra del Señor fueron creados los cielos, y por el soplo de su boca, las estrellas” (33:6).

(4) Dios es totalmente soberano. Desbarata los planes de las naciones, pero nadie puede frustrar los suyos (33:10–11): “Los planes del Señor permanecen firmes para siempre; los designios de su mente son eternos”.

(5) Aunque Dios es soberano sobre toda la raza humana y es el juez de todos, es particularmente el Dios del pueblo de su propio pacto (33:12–15).

(6) El simple poder, lejos de la bendición y la aprobación de Dios, no salva a las naciones. Por supuesto, él bien puede utilizar toda su fuerza y su soberana providencia opera incluso en la preparación de los grandes imperios que castigaron a su propio pueblo. Sin embargo, limitarse a confiar en el poder es olvidarse de quien concede la fuerza, la riqueza y la bendición. Además, el Señor es perfectamente capaz de destruir cualquier nación, de hundir al más poderoso. “Vana esperanza de victoria es el caballo [o un tanque]; a pesar de su mucha fuerza no puede salvar” (33:17). La única esperanza se encuentra en Dios: “Pero el Señor cuida de los que le temen, de los que esperan en su gran amor” (33:18).

(7) Dado que él es el tipo de Dios que realmente está ahí, que él es el Dios que adoramos, los tres versículos finales están inevitablemente llenos de júbilo. En ellos encontramos una base adecuada para esperar en él: “Esperamos confiados en el Señor; él es nuestro socorro y nuestro escudo. En él se regocija nuestro corazón, porque confiamos en su santo nombre. Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti” (33:20–22).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 237). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Dónde está la verdadera paz?

Sábado 25 Agosto

Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Isaías 55:6

¿Dónde está la verdadera paz?

¿Está usted decepcionado de la vida, cansado de sus fracasos? ¿Se siente desengañado? ¿Está buscando el verdadero amor? ¿En dónde podemos hallarlo si no es en la fuente de donde emana? “Dios es amor”, dice la Biblia (1 Juan 4:8), y Él nos lo demostró: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Su amor abarca toda la humanidad y al mismo tiempo se dirige a usted de forma personal. Dios entregó a su Hijo, a Jesucristo, por usted. Sufrió en la cruz el juicio por sus pecados para que usted pudiese conocer su amor. Dios hizo todo y lo dio todo para ello. ¡Solo tiene que creerlo!

¿Usted aspira a la verdadera paz? Está basada en Jesús, quien sufrió terriblemente en la cruz. Responda a su voz, que lo invita diciendo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Jesús desea vivir en usted, conducir su vida. Antes de la crucifixión dijo a sus discípulos: “La paz os dejo”. Iba a llevar sobre sí mismo todo el peso de nuestros pecados para darnos la paz de la conciencia. Luego añadió: “Mi paz os doy”, es decir, la paz que le dará si usted cree en él, si descansa en él. Además agregó: “Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Jeremías 28 – 1 Corintios 3 – Salmo 99:6-9 – Proverbios 22:3-4

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