¿Cuál es la misión de la iglesia?

¿Cuál es la misión de la iglesia?

Samuel Perez Millos

Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Hechos 1: 6-11

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A BONDAD DEL PODER DE DIOS

A BONDAD DEL PODER DE DIOS

9/5/2018

Jehová es tardo para la ira y grande en poder. Nahum 1:3

El poder de Dios, uno de sus atributos principales, se muestra a menudo para nuestro bien. Nos apoya en nuestros problemas y fortalece nuestra vida espiritual. Casi al fin de su vida, Moisés le dijo al pueblo de Dios: “El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos” (Dt. 33:27).

En sus palabras de despedida a los discípulos, antes de su ascensión, Jesús prometió: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

Sean favorables o desfavorables nuestras cir­cuns­tan­cias externas, estas y otras promesas divinas acerca del poder de Dios están allí para que las reclamemos.

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La meta del amor de Cristo

SEPTIEMBRE, 05

La meta del amor de Cristo

Devocional por John Piper

Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria. (Juan 17:24)

Los creyentes en Jesús son hermosos para Dios (¡somos su esposa!), y él nos ama tanto que no permitirá que nuestra hermosura se convierta en nuestro dios.

Dios en verdad hace mucho en nosotros (nos adoptó), pero lo hace de modo que miremos fuera de nosotros mismos y podamos deleitarnos en su grandeza.

Pruébense a ustedes mismos. Si Jesús viniera a pasar el día con ustedes, se sentara junto a ustedes en el sofá y les dijera: «En verdad los amo», ¿en qué se enfocarían por el resto del día que pasarían juntos?

Creo que hay demasiadas canciones y prédicas que nos dan una respuesta errónea. Nos dejan con la impresión de que alcanzaríamos las mayores alturas del gozo meditando con recurrencia en el sentimiento de que somos amados. «¡Él me ama! ¡Él me ama!». En verdad aquello nos llena de gozo; pero no hallamos en eso ni las mayores alturas ni el enfoque correcto.

¿Qué queremos decir con la frase «soy amado»? ¿A qué nos referimos? ¿Qué significa «ser amado»?

Creo que hallaríamos el más grande de los gozos y el que más exalta a Cristo al contemplarlo todo el día y estallar en exclamaciones como «¡Cuán grande eres!, y ¡cuán asombroso!».

  • Él responde hasta la pregunta más difícil: su sabiduría es asombrosa.
  • Él toca a una llaga repugnante y en supuración: su compasión es asombrosa.
  • Él resucita a una mujer muerta en un consultorio médico: su poder es asombroso.
  • Él predice lo que sucederá en las próximas horas: su conocimiento anticipado es asombroso.
  • Él duerme durante un terremoto: su audacia es asombrosa.
  • Él dice «Antes que Abraham fuese, YO SOY»: sus palabras son asombrosas.

Paseamos con él profundamente maravillados de lo que nuestros ojos ven.

¿Acaso no consiste su amor en su deseo de hacer por nosotros todo lo que sea necesario hacer (incluso morir por nosotros) para que podamos maravillarnos en él sin ser incinerados por él? La redención, la propiciación, el perdón, la justificación, la reconciliación —todo eso tenía que suceder—. Todos esos actos constituyen la obra del amor.

Sin embargo, la meta del amor que hace que todas esas obras sean obras de amor es que estemos en él y que quedemos boquiabiertos al ver una gloria tan grande que nos deja atónitos. En esos momentos, nos olvidamos de nosotros mismos y lo vemos y sentimos a él.

Por eso es que ruego a los pastores y maestros: conduzcan a las personas, mediante las obrasdel amor de Cristo, a la meta de su amor. Si la redención y la propiciación y el perdón y la justificación y la reconciliación no nos llevan a deleitarnos en Jesús mismo, no son obras del amor.

Insistan en este punto: es el motivo de la oración de Jesús.


Devocional tomado del articulo“Why Are You Thrilled to Be Loved by Jesus?”

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1 Samuel 29–30 | 1 Corintios 10 | Ezequiel 8 | Salmos 46–47

5 SEPTIEMBRE

1 Samuel 29–30 | 1 Corintios 10 | Ezequiel 8 | Salmos 46–47

Ezequiel 8–11 constituye una larga visión.

El primer versículo de Ezequiel 8 indica que esta se produce exactamente catorce meses después de la primera visión del profeta y, por tanto, después de los trescientos noventa días en que estuvo acostado sobre su lado izquierdo censurando a las tribus del norte que ya estaban en el cautiverio, y durante los cuarenta en que lo hizo sobre el lado derecho, denunciando los pecados de Judá y Benjamín. En ese momento, ya había presentado sus credenciales como profeta, por lo que los ancianos de la comunidad en el exilio van a consultarle (8:1). Probablemente, les preocupan estas acciones cargadas de simbolismo y preguntan qué acontecerá a Jerusalén, si podrán volver a casa y cuándo.

Ezequiel no responde rápidamente. Espera y Dios le da otra visión, cuyo contenido transmite finalmente a los exiliados (11:25). En ella, ve algo de Dios en aspectos que recuerdan la del capítulo 1. Dentro de este mundo visionario, el Espíritu lleva al profeta a Jerusalén, cerca de la puerta norte. Allí, le muestra varios ejemplos horribles de idolatría y sincretismo.

Primero, ve al ídolo que provoca los celos de Dios (8:3–6). La puerta del norte era la utilizada por el rey y su séquito para ir al templo. El monarca, cuya responsabilidad es dirigir al pueblo con fidelidad al pacto, es el líder de la transigencia y el sincretismo, y Dios está celoso con razón, acorde con las condiciones de su pacto (véase Éxodo 20:1–17). Segundo, el profeta ve a setenta ancianos adorando a criaturas inmundas según el pacto mosaico, animales que no se podían comer ni tocar (8:7–13). Tercero, ve mujeres profundamente comprometidas con Tamuz (8:14–15). La adoración a este dios era un culto de fertilidad, que atribuía las cosechas abundantes a un dios que moría y volvía a levantarse. Algunos de sus rituales eran terriblemente promiscuos.

Finalmente, Ezequiel ve sacerdotes (ya que únicamente ellos podían estar entre el pórtico y el altar) dando la espalda al templo y adorando al sol, no solo amando a lo creado por encima del Creador (Romanos 1:25), sino violando el pacto (Deuteronomio 4:19), influenciados quizás por el dios sol egipcio Ra.

Las formas modernas de idolatría son diferentes, por supuesto. Seguramente, no hemos llorado por Tamuz. Sin embargo, ¿busca nuestro corazón cosas que ponen celoso a Dios? ¿Amamos algo sucio y prohibido? ¿Atribuimos el éxito a cualquier cosa excepto a Dios? Puede que no caigamos en los rituales de fertilidad, pero ¿no convierte nuestra propia cultura al sexo en un dios?

La adoración corrupta sustituye y relativiza invariablemente a Dios y acaba nublando la visión moral (8:17).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 248). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Los diez mandamientos

Miércoles 5 Septiembre

El Señor escribió sobre las tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

Éxodo 34:28, V. M.

Los diez mandamientos

Tres meses después de haber sido liberado de la esclavitud de Egipto, el pueblo de Israel recibió los diez mandamientos dados solemnemente por Dios en el monte Sinaí. Formaban la base de la primera alianza (o del primer pacto) entre Dios y su pueblo terrenal.

Pero tienen un alcance más grande. Presentan el pensamiento de Dios respecto al comportamiento de los hombres entre sí y sus relaciones con él.

Ninguna cultura ni civilización escapa al alcance de estos diez mandamientos. Ellos nos exhortan a tomar conciencia del pecado y nos muestran su origen y su carácter.

Hoy estos diez mandamientos no forman una alianza entre Dios y nosotros, los cristianos. Tenemos una relación totalmente nueva con él, a través del Señor Jesús, quien dio su vida por nosotros en la cruz. Ahora somos hijos de Dios, él es nuestro Padre.

Sin embargo, estos diez mandamientos siguen siendo muy importantes, pues nos enseñan, con toda la Biblia, sobre lo que Dios llama bien y lo que llama mal.

En nuestra época, en la que todo se relativiza y cada uno es tentado a tener su propia opinión sobre el bien y el mal, necesitamos leer estos mandamientos y dejar que su luz ilumine nuestro ser interior.

“Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal” (Deuteronomio 30:15). “He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (Job 28:28). “Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre” (Salmo 37:27).

(Los 11 miércoles siguientes podrá leer un comentario sobre «Los diez mandamientos»).

Jeremías 37 – 1 Corintios 12 – Salmo 103:19-22 – Proverbios 22:22-23

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