1 Samuel 31 | 1 Corintios 11 | Ezequiel 9 | Salmo 48

6 SEPTIEMBRE

1 Samuel 31 | 1 Corintios 11 | Ezequiel 9 | Salmo 48

Si Ezequiel 8 describe la adoración corrupta que se estaba desarrollando en Jerusalén en los años que llevaron a su destrucción en 587 a.C., Ezequiel 9 habla de lo que Dios hará sobre ello.

Existen tanto un componente negativo como un elemento positivo. En su visión, Ezequiel oye que Dios llama a los “verdugos de la ciudad” (9:1). Llegan seis hombres, “cada uno con un arma mortal en la mano” (9:2). Un séptimo hombre, vestido de lino, tiene un estuche también de lino en la cintura. Dios lo comisiona a poner una señal identificativa en la frente de los que se salvarán de la matanza; encomienda a los verdugos la tarea de recorrer toda la ciudad y matar “sin piedad ni compasión” (9:5), comenzando por el propio templo. Por tanto, “aquellos hombres comenzaron a matar a los viejos que estaban al frente del templo” (9:6).

Mientras proceden a realizar su macabra tarea, Ezequiel grita: “¡Ay, Señor y Dios! ¿Descargarás tu furor sobre Jerusalén y destruirás a todo el resto de Israel?” (9:8). El Señor responde con una acusación devastadora (9:9–10) que incluye un juego de palabras: el pueblo de Israel insiste en que Dios no “ve” (o “mira”), por lo que él decide no “verlos/mirarlos” compasivamente ni salvarlos. “Por eso no tendré piedad ni compasión de ellos, sino que les pediré cuentas de su conducta” (9:10).

Ya se ha hecho alusión al elemento positivo. No todos perecen. El séptimo hombre, el que llevaba el estuche de escriba, va por la ciudad marcando la frente “de quienes giman y hagan lamentación por todos los actos detestables que se cometen en la ciudad” (9:4). Se prohíbe terminantemente a los verdugos hacer daño a estas personas (9:5). Observemos un detalle importante: los que se salvan no son los que simplemente se mantienen al margen, sino los que lamentan de forma activa la degradación espiritual de la ciudad. Puede que no tengan poder para provocar un cambio, pero no han caído en la laxitud de una indiferencia negligente.

Por supuesto, todo lo descrito aquí tiene lugar dentro del mundo visionario de Dios. En el mundo real, no debemos pensar que todos los justos y solo ellos escaparon de los sufrimientos relacionados con el asedio de Nabucodonosor: la Biblia está llena de historias en las que los justos sufren (p. ej., Nabot, el dueño de la viña). Esta visión significa que es el propio Dios quien ordena el juicio y que él mismo vindica a los que son fieles al pacto. Encontramos un simbolismo parecido al final de Apocalipsis 13 y al principio del capítulo 14 (véase la meditación del 23 de diciembre del volumen 1).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 249). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Fe e inteligencia

Jueves 6 Septiembre

Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.

Romanos 1:20

No te apoyes en tu propia prudencia.

Proverbios 3:5

Dame entendimiento conforme a tu palabra.

Salmo 119:169

Fe e inteligencia

Si usted pregunta a personas cristianas sobre su conversión, descubrirá que cada una tiene una historia diferente. Unos fueron interpelados repentinamente por un versículo de la Biblia, otros comprendieron poco a poco el mensaje del Evangelio, y otros pasaron por un camino doloroso lleno de largas luchas interiores.

¿Qué papel desempeña la razón en esta búsqueda de Dios? ¿Hay que dejarla de lado o apoyarse en ella? El científico Pascal escribió: «Dos excesos: excluir la razón y no admitir más que la razón». Ambas cosas conducen a un callejón sin salida. Querer apoyarse solo en la razón para buscar a Dios es una pretensión vana e ilusoria. Dios no es una idea que podamos probar, sino un ser con respecto al cual tomamos una determinación.

Llega un momento en que nuestra razón tropieza, y para avanzar debemos dar el salto de la fe. ¡No es un salto al vacío, sino un salto a los brazos de un Dios de amor!

Por el contrario, el creyente corre el riesgo de depender de la experiencia del momento y apoyarse en sus emociones pasajeras. En sus cartas el apóstol Pablo, inspirado por Dios, siempre intenta iluminar el corazón y la inteligencia. No se trata de razonar sobre Dios, sino de recibir su revelación con respeto y confianza. Esta revelación no deja de lado la razón, sino que abre nuestra inteligencia para ver “cosas que ojo no vio, ni oído oyó… las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9).

Jeremías 38 – 1 Corintios 13 – Salmo 104:1-4 – Proverbios 22:24-25

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¿Cuál es la misión de la iglesia?

¿Cuál es la misión de la iglesia?

Samuel Perez Millos

Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Hechos 1: 6-11

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A BONDAD DEL PODER DE DIOS

A BONDAD DEL PODER DE DIOS

9/5/2018

Jehová es tardo para la ira y grande en poder. Nahum 1:3

El poder de Dios, uno de sus atributos principales, se muestra a menudo para nuestro bien. Nos apoya en nuestros problemas y fortalece nuestra vida espiritual. Casi al fin de su vida, Moisés le dijo al pueblo de Dios: “El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos” (Dt. 33:27).

En sus palabras de despedida a los discípulos, antes de su ascensión, Jesús prometió: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

Sean favorables o desfavorables nuestras cir­cuns­tan­cias externas, estas y otras promesas divinas acerca del poder de Dios están allí para que las reclamemos.

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La meta del amor de Cristo

SEPTIEMBRE, 05

La meta del amor de Cristo

Devocional por John Piper

Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria. (Juan 17:24)

Los creyentes en Jesús son hermosos para Dios (¡somos su esposa!), y él nos ama tanto que no permitirá que nuestra hermosura se convierta en nuestro dios.

Dios en verdad hace mucho en nosotros (nos adoptó), pero lo hace de modo que miremos fuera de nosotros mismos y podamos deleitarnos en su grandeza.

Pruébense a ustedes mismos. Si Jesús viniera a pasar el día con ustedes, se sentara junto a ustedes en el sofá y les dijera: «En verdad los amo», ¿en qué se enfocarían por el resto del día que pasarían juntos?

Creo que hay demasiadas canciones y prédicas que nos dan una respuesta errónea. Nos dejan con la impresión de que alcanzaríamos las mayores alturas del gozo meditando con recurrencia en el sentimiento de que somos amados. «¡Él me ama! ¡Él me ama!». En verdad aquello nos llena de gozo; pero no hallamos en eso ni las mayores alturas ni el enfoque correcto.

¿Qué queremos decir con la frase «soy amado»? ¿A qué nos referimos? ¿Qué significa «ser amado»?

Creo que hallaríamos el más grande de los gozos y el que más exalta a Cristo al contemplarlo todo el día y estallar en exclamaciones como «¡Cuán grande eres!, y ¡cuán asombroso!».

  • Él responde hasta la pregunta más difícil: su sabiduría es asombrosa.
  • Él toca a una llaga repugnante y en supuración: su compasión es asombrosa.
  • Él resucita a una mujer muerta en un consultorio médico: su poder es asombroso.
  • Él predice lo que sucederá en las próximas horas: su conocimiento anticipado es asombroso.
  • Él duerme durante un terremoto: su audacia es asombrosa.
  • Él dice «Antes que Abraham fuese, YO SOY»: sus palabras son asombrosas.

Paseamos con él profundamente maravillados de lo que nuestros ojos ven.

¿Acaso no consiste su amor en su deseo de hacer por nosotros todo lo que sea necesario hacer (incluso morir por nosotros) para que podamos maravillarnos en él sin ser incinerados por él? La redención, la propiciación, el perdón, la justificación, la reconciliación —todo eso tenía que suceder—. Todos esos actos constituyen la obra del amor.

Sin embargo, la meta del amor que hace que todas esas obras sean obras de amor es que estemos en él y que quedemos boquiabiertos al ver una gloria tan grande que nos deja atónitos. En esos momentos, nos olvidamos de nosotros mismos y lo vemos y sentimos a él.

Por eso es que ruego a los pastores y maestros: conduzcan a las personas, mediante las obrasdel amor de Cristo, a la meta de su amor. Si la redención y la propiciación y el perdón y la justificación y la reconciliación no nos llevan a deleitarnos en Jesús mismo, no son obras del amor.

Insistan en este punto: es el motivo de la oración de Jesús.


Devocional tomado del articulo“Why Are You Thrilled to Be Loved by Jesus?”

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1 Samuel 29–30 | 1 Corintios 10 | Ezequiel 8 | Salmos 46–47

5 SEPTIEMBRE

1 Samuel 29–30 | 1 Corintios 10 | Ezequiel 8 | Salmos 46–47

Ezequiel 8–11 constituye una larga visión.

El primer versículo de Ezequiel 8 indica que esta se produce exactamente catorce meses después de la primera visión del profeta y, por tanto, después de los trescientos noventa días en que estuvo acostado sobre su lado izquierdo censurando a las tribus del norte que ya estaban en el cautiverio, y durante los cuarenta en que lo hizo sobre el lado derecho, denunciando los pecados de Judá y Benjamín. En ese momento, ya había presentado sus credenciales como profeta, por lo que los ancianos de la comunidad en el exilio van a consultarle (8:1). Probablemente, les preocupan estas acciones cargadas de simbolismo y preguntan qué acontecerá a Jerusalén, si podrán volver a casa y cuándo.

Ezequiel no responde rápidamente. Espera y Dios le da otra visión, cuyo contenido transmite finalmente a los exiliados (11:25). En ella, ve algo de Dios en aspectos que recuerdan la del capítulo 1. Dentro de este mundo visionario, el Espíritu lleva al profeta a Jerusalén, cerca de la puerta norte. Allí, le muestra varios ejemplos horribles de idolatría y sincretismo.

Primero, ve al ídolo que provoca los celos de Dios (8:3–6). La puerta del norte era la utilizada por el rey y su séquito para ir al templo. El monarca, cuya responsabilidad es dirigir al pueblo con fidelidad al pacto, es el líder de la transigencia y el sincretismo, y Dios está celoso con razón, acorde con las condiciones de su pacto (véase Éxodo 20:1–17). Segundo, el profeta ve a setenta ancianos adorando a criaturas inmundas según el pacto mosaico, animales que no se podían comer ni tocar (8:7–13). Tercero, ve mujeres profundamente comprometidas con Tamuz (8:14–15). La adoración a este dios era un culto de fertilidad, que atribuía las cosechas abundantes a un dios que moría y volvía a levantarse. Algunos de sus rituales eran terriblemente promiscuos.

Finalmente, Ezequiel ve sacerdotes (ya que únicamente ellos podían estar entre el pórtico y el altar) dando la espalda al templo y adorando al sol, no solo amando a lo creado por encima del Creador (Romanos 1:25), sino violando el pacto (Deuteronomio 4:19), influenciados quizás por el dios sol egipcio Ra.

Las formas modernas de idolatría son diferentes, por supuesto. Seguramente, no hemos llorado por Tamuz. Sin embargo, ¿busca nuestro corazón cosas que ponen celoso a Dios? ¿Amamos algo sucio y prohibido? ¿Atribuimos el éxito a cualquier cosa excepto a Dios? Puede que no caigamos en los rituales de fertilidad, pero ¿no convierte nuestra propia cultura al sexo en un dios?

La adoración corrupta sustituye y relativiza invariablemente a Dios y acaba nublando la visión moral (8:17).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 248). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Los diez mandamientos

Miércoles 5 Septiembre

El Señor escribió sobre las tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

Éxodo 34:28, V. M.

Los diez mandamientos

Tres meses después de haber sido liberado de la esclavitud de Egipto, el pueblo de Israel recibió los diez mandamientos dados solemnemente por Dios en el monte Sinaí. Formaban la base de la primera alianza (o del primer pacto) entre Dios y su pueblo terrenal.

Pero tienen un alcance más grande. Presentan el pensamiento de Dios respecto al comportamiento de los hombres entre sí y sus relaciones con él.

Ninguna cultura ni civilización escapa al alcance de estos diez mandamientos. Ellos nos exhortan a tomar conciencia del pecado y nos muestran su origen y su carácter.

Hoy estos diez mandamientos no forman una alianza entre Dios y nosotros, los cristianos. Tenemos una relación totalmente nueva con él, a través del Señor Jesús, quien dio su vida por nosotros en la cruz. Ahora somos hijos de Dios, él es nuestro Padre.

Sin embargo, estos diez mandamientos siguen siendo muy importantes, pues nos enseñan, con toda la Biblia, sobre lo que Dios llama bien y lo que llama mal.

En nuestra época, en la que todo se relativiza y cada uno es tentado a tener su propia opinión sobre el bien y el mal, necesitamos leer estos mandamientos y dejar que su luz ilumine nuestro ser interior.

“Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal” (Deuteronomio 30:15). “He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (Job 28:28). “Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre” (Salmo 37:27).

(Los 11 miércoles siguientes podrá leer un comentario sobre «Los diez mandamientos»).

Jeremías 37 – 1 Corintios 12 – Salmo 103:19-22 – Proverbios 22:22-23

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LA SEGURIDAD NO TIENE LÍMITES

LA SEGURIDAD NO TIENE LÍMITES

9/4/2018

Puede también salvar perpetuamente a los que
por él se acercan a Dios.
HEBREOS 7:25

El alcance de su seguridad como creyente es tan ilimitado como su certeza es absoluta. En rea-lidad, la expresión “perpetuamente” en el versículo de hoy literalmente significa “por completo” o “para siempre”. La seguridad de la salvación es absolutamente amplia, sin salvedades ni límites.
El infalible decreto del Padre de seguridad para los cristianos se cumplió misericordiosa y completamente mediante la obra de su Hijo en el Calvario (vea 1 Jn. 2:1). Y esa seguridad es lo bastante firme como para que dure toda su vida en la tierra, hasta que usted llegue a la presencia del Señor. El apóstol Judas presenta esta alentadora bendición, en la que siempre usted puede confiar: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” (Jud. 24).

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En qué cimentar nuestra vida

SEPTIEMBRE, 04

En qué cimentar nuestra vida

Devocional por John Piper

El dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. (2 Corintios 4:4)

Probémonos a nosotros mismos. ¿Cómo pensamos? ¿Empezamos por Dios y su ley y sus objetivos? ¿O empezamos por nosotros mismos y nuestros derechos y nuestros deseos?

Cuando miramos hacia la muerte de Cristo, ¿qué sucede? ¿Será que nuestro gozo en realidad proviene de convertir esta asombrosa obra divina en un incentivo para nuestra autoestima? ¿O será que la cruz nos lleva a mirar afuera de uno mismo y nos llena de asombro y reverencia y alabanza, porque en la muerte de Cristo se halla la declaración más clara y profunda de la infinita estima que Dios tiene por su gloria y por su Hijo?

Aquí encontramos un fundamento, importante y objetivo, para asegurar plenamente nuestra esperanza: el perdón de los pecados se basa, en última instancia, no en mi valor o en mi trabajo finito, sino en el valor infinito de la justicia de Dios —en el férreo compromiso de Dios con la preservación y la vindicación de la gloria de su nombre—.

Les ruego de todo corazón que asienten su posición en esta garantía. Basemos nuestra vida en ella. Cimentemos nuestra esperanza en ella. Así seremos libres del vano modo de pensar del mundo, y nunca caeremos.

Cuando la exaltación de Dios de sí mismo en Cristo se vuelve nuestro gozo, esto no puede fallar.


Devocional tomado del articulo“Did Christ Die for Us or for God?”

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1 Samuel 28 | 1 Corintios 9 | Ezequiel 7 | Salmo 45

4 SEPTIEMBRE

1 Samuel 28 | 1 Corintios 9 | Ezequiel 7 | Salmo 45

Por una parte, el Salmo 45 es un cántico nupcial para el rey. El primer versículo nos muestra una pincelada de las pasiones del salmista mientras compone sus líneas (cp. introducciones parecidas en 39:1–3; 49:1–4). El resto del salmo se divide en cinco secciones.

La primera (45:2–5) describe la majestad y la estatura del rey. “¡Con esplendor y majestad, cíñete la espada, oh valiente!” (45:3) y busca la verdad, la humildad y la justicia, incluso cuando lleves a cabo “gloriosas hazañas” y proezas militares (45:4–5). En la segunda (45:6–9), el salmista reflexiona sobre la persona y estado del monarca, y se dirige a él como Dios (45:6), no cambia de interlocutor para dirigirse a Dios. El versículo siguiente (45:7) demuestra que sigue hablando al rey, y es perfectamente capaz de distinguir entre él como “Dios” y el propio Todopoderoso: “Por eso Dios te escogió a ti y no a tus compañeros”. De ahí que las palabras del versículo 6 sean excesivas: “Tu trono, oh Dios, permanece para siempre”, refiriéndose en primera instancia a un rey davídico, como el resto del salmo deja claro. En la tercera sección, el salmista se dirige a la novia y la exhorta a ser fiel de por vida (45:10–12) lo cual implica “olvidar” la casa de su padre (el equivalente de Génesis 2:24), y centrar sus afectos y lealtad en su marido. La cuarta describe brevemente al grupo de la novia (45:13–15) llegando a la ceremonia, con detalles que señalan la importancia de la ocasión. Las Escrituras nunca banalizan el matrimonio, mucho menos el de un rey davídico. En la quinta sección (45:16–17), el salmista vuelve al rey (los pronombres hebreos son masculinos). Se hace hincapié en el fruto del matrimonio: los herederos que toman el lugar de su padre. Estas palabras ponen de manifiesto que el escritor está pensando en términos de procreación y sucesión ordinarias. No estamos ante un salmo mesiánico oracular.

Sin embargo, Hebreos 1:8–9 cita 45:6–7 para demostrar la superioridad esencial de Jesús sobre los simples ángeles. Tan sólo se dirige al Hijo directamente como “Dios”. ¿Por qué siente el escritor de Hebreos que puede utilizar el Salmo 45 de esta forma? Los versículos aledaños muestran que ha meditado mucho en varios pasajes y temas: 2 Samuel 7 (véase la meditación del 12 de septiembre del volumen 1), que promete una dinastía davídica eterna; varios pasajes que vinculan al rey davídico con Dios como “hijo” suyo (2 Samuel 7; Sal. 2, véase la meditación del 4 de agosto); toda una “tipología”, en la cual se entiende que David es una sombra, un tipo, un esbozo de un “David” más grande que iba a venir. Si las Escrituras (y por tanto, el Señor) se dirigen a un antiguo monarca davídico como “Dios”, ¡cuánto más no merecerá ese título el David definitivo!

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 247). Barcelona: Publicaciones Andamio.