Esperanza para el peor de los pecadores

SEPTIEMBRE, 23

Esperanza para el peor de los pecadores

Devocional por John Piper

Tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión del que tendré compasión. (Éxodo 33:19)

Moisés necesitaba tener esperanzas de que Dios en realidad podría tener misericordia de un pueblo de dura cerviz, que acababa de cometer idolatría y de menospreciar al Dios que lo había sacado de Egipto.

Para darle a Moisés la esperanza y la confianza que necesitaba, Dios dijo: «Tendré misericordia del que tendré misericordia». En otras palabras: «Mis elecciones no dependen del grado de maldad o bondad que hay en el hombre sino únicamente de mi voluntad soberana. Por lo tanto, nadie puede decir que es demasiado malo para que se le muestre gracia».

La doctrina de la elección incondicional es la gran doctrina de la esperanza para el peor de los pecadores. Lo que esto significa es que, a la hora de recibir o no la gracia, nuestro pasado no influye en absoluto sobre la decisión de Dios.

Si ustedes no han nacido de nuevo y no han recibido la fe que es para salvación en Cristo Jesús, no se hundan en la desesperanza ni piensen que la corrupción o insensibilidad excesiva de su vida pasada es un obstáculo insalvable para la obra de la gracia de Dios. Dios se deleita en magnificar la libertad de su gracia al salvar al peor de los pecadores.

Vuélvanse de su pecado; clamen al Señor. Incluso al leer este devocional, él les está concediendo gracia y les está dando un fuerte incentivo para que acudan a él buscando misericordia.

«Venid ahora, y razonemos —dice el Señor— aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán» (Isaías 1:18).


Devocional tomado del sermón “Tendré Misericordia del que Tendré Misericordia”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

2 Samuel 19 | 2 Corintios 12 | Ezequiel 26 | Salmo 74

23 SEPTIEMBRE

2 Samuel 19 | 2 Corintios 12 | Ezequiel 26 | Salmo 74

Es conveniente reflexionar sobre el Salmo 74 en esta etapa de nuestra lectura de los profetas mayores. Parece escrito en una época de desastre nacional, quizás la devastación de 587 a.C. (compárese con Salmo 79, 137; Lamentaciones 2:5–9). El golpe más duro de todos es el silencio de los profetas (74:9). Después, repentinamente, en medio de la oscuridad y el caos, encontramos un aliento de alabanza (74:12–17), antes de que las tinieblas desciendan de nuevo (74:18–23). La interrupción es elocuente, acentuada por un cambio repentino de la primera persona del plural a la primera del singular: “Tú, oh Dios, eres mi rey desde tiempos antiguos” (74:12). Nos detendremos en algunos rasgos dignos de ser tenidos en cuenta:

(1) La angustia de este capítulo surge de la fe, no del escepticismo, y mucho menos del cinismo. Estas personas conocen a Dios, pero no pueden ver lo que él está haciendo. No se quejan tanto de su castigo como de la duración del mismo: actúan como si supiesen que este es merecido, ¿pero acabará algún día? ¿No habrá alivio? “¿Por qué, oh Dios, nos has rechazado para siempre?” (74:1). “Dirige tus pasos hacia estas ruinas eternas” (74:3). “¿Hasta cuándo, oh Dios, se burlará el adversario? ¿Para siempre insultará tu nombre el enemigo?” (74:10).

(2) Se hace un gran hincapié en la memoria de Dios, o mejor dicho, en pedirle que recuerde. No es que el salmista crea que algo ha podido escaparse de la mente de Dios, y que es necesario recordarle algunos aspectos básicos que, bajo la presión de gobernar el universo, ha podido pasar por alto accidentalmente. Esta petición es explícita en 74:2, 18, 22 y frecuentemente se halla implícita, por ejemplo, “ten en cuenta tu pacto” (74:20). Estos pasajes ofrecen una percepción de lo que significa este “acordarse”: es un llamamiento a Dios para que actúe a la luz de su antigua relación con su pueblo por medio del pacto, el pueblo que adquirió “desde tiempos antiguos” (74:2), la tribu de su herencia, que él mismo redimió (74:2). Se trata de una súplica para que Dios “recuerde” la misericordia en medio de la ira.

(3) Los versículos 4–8 parecen surgir de un testigo que ve cómo el templo está siendo destruido, de una memoria en la que se ha grabado para siempre el dolor. El salmista dice a Dios que ese era “el lugar de sus asambleas” (74:4). Los siguientes versículos desbordan dolor.

(4) Ahora, quizás, estamos mejor colocados para reflexionar sobre el papel de los versículos 12–17 en el salmo. Precisamente cuando parece haber poca esperanza, es más importante que el creyente recuerde el poder de Dios en la creación (74:16–17) y en la redención (74:13–15). ¿Cómo obrará en nuestra vida esa forma de actuar?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 266). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El medio ambiente

Domingo 23 Septiembre

Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los mudarás, y serán mudados; pero tú eres el mismo.

Salmo 102:25-27

Dios… ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia.

Hechos 17:30-31

El medio ambiente

Hace algunos años un experto en medio ambiente denunciaba la utilización irresponsable de los recursos naturales. «El problema, decía, no es volver al estado del pasado, sino preservar temporalmente lo que todavía pueda serlo. No podemos volver al huerto de Edén; solo podemos rumiar nuestro pecado. El paraíso ya no existe; y el último juicio se acerca».

Este experto hacía alusión a la Biblia. No sabemos si era cristiano, pero sea como fuere, debemos buscar en ella las respuestas a nuestras preguntas, pues su Autor también es el Creador del universo.

– El huerto de Edén, el paraíso, es el lugar donde Dios colocó al hombre responsable, después de la creación, un lugar perfectamente adaptado a sus necesidades y a su felicidad.

– El primer pecado, comer del fruto prohibido, tuvo lugar en ese huerto. Esta primera desobediencia deshonró a Dios y tuvo consecuencias irreparables para el hombre y para el planeta. El pecado es una contaminación que deteriora el mundo moral y origina las demás poluciones. En todos los ámbitos, cambia el orden establecido por Dios.

– Nuestro experto no nos da mucha esperanza y, efectivamente, la Biblia afirma que la tierra envejece y desaparecerá mediante el juicio de Dios. Pero hay un mensaje de esperanza: a pesar del mal y de la contaminación, podemos conocer a Dios y tener su perdón, su paz. ¡Por ahí es por donde debemos empezar!

Jeremías 52:1-16 – 2 Corintios 11:16-33 – Salmo 106:40-48 – Proverbios 23:29-35

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

HAY QUE DEMOSTRAR AMOR

Septiembre 22

HAY QUE DEMOSTRAR AMOR

Andad en amor.Efesios 5:2

¿Qué es el amor? ¿Cómo se demuestra? A fin de poder practicar el amor, hay que saber lo que es desde el punto de vista bíblico. A lo largo de las Escrituras, se caracteriza el amor como una acción.

Ante todo, el amor enseña la verdad a otros (Ef. 4:15) y los ayuda en sus necesidades (He. 6:10). Da ejemplo al servir a otros y a alentarnos en su crecimiento (Gá. 5:13). Cubre los pecados de otras personas (1 P. 4:8) y perdona (Ef. 4:32). También el amor soporta los problemas y las idiosincrasias de los demás (1 Co. 13:7) y el sacrificio por ellos (Jn. 15:13-14).

El amor abnegado presenta la verdad espiritual, ayuda y se interesa en los necesitados. Les debemos a todos ese amor y no debemos deberle nada más. Ese es el corazón de la vida cristiana; es el imán que atrae al mundo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

 

 

Nos pueden despojar de bienes y hogar

SEPTIEMBRE, 22

Devocional por John Piper

Pero recordad los días pasados, cuando después de haber sido iluminados, soportasteis una gran lucha de padecimientos; por una parte, siendo hechos un espectáculo público en oprobios y aflicciones, y por otra, siendo compañeros de los que eran tratados así. Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión. Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. (Hebreos 10:32-35)

Los cristianos de Hebreos 10:32-35 ganaron el derecho de enseñarnos acerca del amor con sacrificio.

La situación parece ser la siguiente: poco tiempo después de su conversión, algunos de ellos fueron encarcelados por su fe. Los demás se vieron obligados a tomar una decisión difícil: ocultarse en subterráneos para estar «seguros», o visitar a sus hermanos y hermanas que estaban en prisión y poner en riesgo su vida y bienes materiales. Ellos escogieron el camino del amor y aceptaron pagar el precio.

«Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes».

Pero ¿resultaron ser perdedores? No. ¡Perdieron bienes materiales pero ganaron gozo! Aceptaron las pérdidas con gozo.

Por un lado, se negaron a sí mismos. Pero por otro lado, no lo hicieron. Eligieron el camino del gozo. Evidentemente, estos cristianos se vieron motivados a ejercer el ministerio en las prisiones del mismo modo que los macedonios (en 2 Corintios 8:1-9) tuvieron el deseo de suplir las necesidades de los pobres. Su gozo en Dios se desbordó en forma de amor por los demás.

Miraron sus propias vidas y dijeron: «La misericordia de Dios es mejor que la vida» (ver Salmos 63:3).

Miraron todas sus posesiones y dijeron: «Tenemos una posesión en el cielo que es mejor y más duradera que cualquiera de nuestros bienes materiales» (véase Hebreos 10:34).

Luego se miraron el uno al otro y dijeron:

Nos pueden despojar

De bienes, nombre, hogar,

El cuerpo destruir,

Mas siempre ha de existir

De Dios el reino eterno

(Castillo fuerte, por Martín Lutero).


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 130-131

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

2 Samuel 18 | 2 Corintios 11 | Ezequiel 25 | Salmo 73

22 SEPTIEMBRE

2 Samuel 18 | 2 Corintios 11 | Ezequiel 25 | Salmo 73

Ezequiel 25–32 conserva los oráculos de Ezequiel contra las naciones. Si Jehová es el Dios de toda la tierra, no es de extrañar que tenga cosas que decir de forma individual a otras naciones además de Israel, aparte de lo que dice a todas ellas en conjunto, sin distinción. Existen muchas pruebas de que Dios responsabiliza a todas ellas de los pecados que cometen a gran escala. Puede que no lo haga por los detalles de la ley de Moisés, pero hará caer sin duda el juicio allá donde haya arrogancia, crueldad, violencia, quebrantamiento del pacto y avaricia. Este proverbio siempre es cierto: “La justicia enaltece a una nación, pero el pecado deshonra a todos los pueblos” (Proverbios 14:34).

Cuatro observaciones preliminares más nos orientarán en estos capítulos. (a) Siete son las naciones mencionadas: Amón, Moab, Edom, Filistea, Tiro, Sidón y Egipto, la misma cantidad que en Amós. Ezequiel pudo haber ido comunicando estos oráculos a lo largo de todo su ministerio, pero al reunirlos de esta forma en un grupo de siete, y solo siete, indica que el número es simbólico: Dios habla a todas las naciones. (b) Curiosamente, no se incluye a Babilonia, lo cual puede deberse a que el Señor la utiliza como agente para aplastar a todas esas naciones. (c) La condena de Tiro ocupa la mayor parte del espacio con diferencia. En ese momento, era una poderosa ciudad-Estado excepcionalmente rica debido al comercio. Después de que Nabucodonosor acabase con Jerusalén, la siguiente ciudad que sitió con éxito fue Tiro, aunque el asedio duró trece años. Sin duda, los exiliados estarían interesados en escuchar si se exigirían las mismas responsabilidades a una ciudad como esta y a Jerusalén. (d) Desde un punto de vista literario, la recopilación de estos oráculos en un solo grupo, encajado entre los capítulos 24 y 33 (cuando las noticias de la caída de Jerusalén llegan a Babilonia), causa el efecto de un aumento de la tensión dramática. Los primeros veinticuatro capítulos de Ezequiel especifican con todo detalle lo que Dios hará. Después, antes de desvelar el resultado final, el libro recuerda que la justicia de Dios se impartirá sobre todas las naciones. Seguidamente, tenemos el informe de lo que ha pasado en Jerusalén.

El contenido de Ezequiel 25, con sus oráculos contra las cuatro primeras naciones (todas ellas pequeños Estados vecinos de Judá), contiene una buena lección. Cuando el poderoso atacó finalmente Jerusalén y la destruyó, esos pequeños Estados se sumaron al asalto definitivo. Probablemente, estaban tratando de obtener el favor de Babilonia. También intentaban destruir a Judá. Su cruel regodeo y su arrogante venganza constituyen una abominación para el Señor y pagarán por ello. Reflexionemos sobre las consecuencias.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 265). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El Evangelio

Sábado 22 Septiembre

Tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición… así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios.

1 Tesalonicenses 2:2-4

El Evangelio

¡Ah, si existiese un remedio milagro que cambiase la vida con solo tomar pastillas! «Tome usted una por la mañana, otra al mediodía, otra antes de acostarse, y dentro de unos días estará como nuevo… Pero si este tratamiento no basta, será necesario hacer otros exámenes». ¡Sí, precisamente tiene que hacer otro, pues ningún tipo de medicina, religión o ideología encontraron la pastilla milagrosa!

El Evangelio, la buena nueva revelada en la Biblia, se presenta como el remedio al problema del hombre. Obviamente, este no puede reducirse a practicar ciertos ritos, a una adhesión intelectual a ciertas ideas generosas o incluso a las «buenas obras». El Evangelio es el remedio eficaz solo si creo que el siguiente diagnóstico es verdadero: debo reconocer que el problema del hombre es de tipo moral, el de una criatura alejada de su Creador… y que, sin embargo, ¡no puede vivir sin él!

El Evangelio es poderoso y actúa en el corazón y en los pensamientos de todo el que cree. Me conduce a arrepentirme y a aceptar las «condiciones» fijadas por Dios: reconocer que él es todopoderoso y que yo no tengo fuerza; confesar que todo lo que hay en mí es rebelión, egoísmo e independencia con respecto a ese Dios perfecto; comprender que solo Jesucristo, santo y justo, puede reconciliarme con el Creador, porque fue castigado en mi lugar.

El Evangelio transforma la manera de ver y de vivir de todo el que deposita su confianza en Jesucristo. Entonces Dios actúa, y enseguida podemos verlo obrar en nuestra vida, paso a paso. ¿Creerá en él?

Jeremías 51:33-64 – 2 Corintios 11:1-15 – Salmo 106:32-39 – Proverbios 23:26-28

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

LA DEUDA DEL AMOR

LA DEUDA DEL AMOR

9/21/2018

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros.

Romanos 13:8

Los cristianos deben amar a todo el mundo en la sociedad. Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35). Nuestro amor los unos con los otros se aplica ante todo a los demás creyentes, nuestros hermanos y hermanas en Cristo. 

Pero unos a otros también se aplica a los incrédulos; todos los incrédulos, y no solo a los que son agradables y cordiales. Jesús dijo: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mt. 5:44). El apóstol Pablo dijo: “Hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10). 

El amor debe ser un rasgo distintivo en su vida. Usted tiene una deuda con todo el mundo, así que cerciórese de que les demuestra amor a todos para que a usted se le conozca como alguien que ama a los demás “entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Municiones contra la ansiedad

SEPTIEMBRE, 21

Municiones contra la ansiedad

Devocional por John Piper

Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. (Filipenses 4:6)

Cuando siento ansiedad respecto de que mi ministerio pueda resultar inútil o vacío, lucho contra la incredulidad con la promesa de Isaías 55:11: «Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié».

Cuando me ataca la ansiedad y me siento demasiado débil para hacer mi trabajo, batallo contra la incredulidad con una promesa de Cristo: «Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Corintios 12:9).

Cuando estoy ansioso por las decisiones que tengo que tomar acerca del futuro, batallo contra la incredulidad con la promesa: «Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti» (Salmos 32:8).

Cuando me siento ansioso por tener que enfrentar opositores, lucho contra la incredulidad con la promesa: «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» (Romanos 8:31).

Cuando estoy ansioso por el bienestar de las personas que amo, batallo contra la incredulidad con la promesa de que si yo, siendo malo, sé dar cosas buenas a mis hijos, mucho más el «Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden» (Mateo 7:11).

Y lucho para mantener el equilibrio espiritual recordando que todo el que ha dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o tierras, por causa de Cristo recibirá «cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna» (Marcos 10:29-30).

Cuando me ataca la ansiedad a causa de la enfermedad, batallo contra la incredulidad con la promesa: «Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor» (Salmos 34:19).

Y recibo con temblor la promesa de Romanos 5:3-5: «la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado».


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), páginas 60-61

2 Samuel 17 | 2 Corintios 10 | Ezequiel 24 | Salmo 72

21 SEPTIEMBRE

2 Samuel 17 | 2 Corintios 10 | Ezequiel 24 | Salmo 72

La segunda parte de Ezequiel 24 (Ezequiel 24:15–27) es quizás el pasaje más desgarrador de todo el libro. Hemos visto en Ezequiel al profeta fiel, al testigo firme de la verdad de Dios, al hombre preparado para representar extraordinarias parábolas cargadas de simbolismo. Hoy veremos al Ezequiel marido. Observemos lo siguiente:

(1) Se nos da una pequeña pista de lo que su esposa significaba para él en la expresión que Dios utiliza: “la mujer que te deleita la vista” (24:16). Si el profeta tenía treinta años en el quinto año del exilio (1:1–2), ahora en el noveno (24:1) no tendría más de treinta y cuatro o treinta y cinco, y probablemente su esposa no fuese mayor. Ezequiel no es el único líder del pueblo de Dios que sufrió una pérdida personal devastadora. Aquí, el Señor le avisa del golpe que sufrirá (saberlo de antemano es a la vez una bendición y una agonía), pero también le ordena que no muestre públicamente su pesar: su silencio en esta ocasión, en una sociedad conocida por sus expresiones de dolor, se convierte en otro acto profético simbólico.

(2) Casi podemos sentir lo duro de esta restricción en las lacónicas palabras: “Por la tarde murió mi esposa. A la mañana siguiente hice lo que se me había ordenado” (24:18, cursivas añadidas). Su silencio puede entenderse como insensibilidad, pero no es así en este caso. El pueblo sabe qué clase de hombre es y discierne que esta entereza total lleva consigo un mensaje para ellos (24:19).

(3) Ezequiel comunica al pueblo el significado de su silencio (24:20–24). El deleite de sus ojos, el deseo de su corazón, aquello en lo que aún tienen depositada su confianza, es la ciudad de Jerusalén. Creían que Dios irrumpiría desde allí para rescatarlos. Sin embargo, la perderán, tal como el profeta ha perdido a su mujer. Cuando ocurra, no deben llorar más de lo que lo ha hecho Ezequiel por la muerte de su esposa.

¿Qué significa esto? (a) Algunos creen que se trata de una condena del pueblo: ellos son tan crueles e insensibles que no se molestarán en llorar la pérdida de la ciudad. Esta interpretación no concuerda en absoluto con el conjunto del libro. (b) Otros piensan que la tragedia de la destrucción de Jerusalén es demasiado profunda como para que cualquier expresión de dolor sea apropiada. Es posible, pero el profeta no guarda silencio por la gravedad de su pérdida, sino porque Dios se lo manda. (c) Puede ser, entonces, que el Señor les esté ordenando no afligirse por la caída de la ciudad, ya que merecen sobradamente ese juicio (cp. 14:22–23; 1 Samuel 16:1).

En relación a 24:25–27, reflexionemos sobre 3:26–27 y 33:21–22.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 264). Barcelona: Publicaciones Andamio.