1 Reyes 22 | 1 Tesalonicenses 5 | Daniel 4 | Salmos 108–109

19 OCTUBRE

1 Reyes 22 | 1 Tesalonicenses 5 | Daniel 4 | Salmos 108–109

Una de las razones por las que las narraciones de Daniel 4 y Daniel 5 se ponen una al lado de la otra, aunque pertenecen claramente a dos periodos bastante diferentes de la vida de Daniel, es que cada una sirve de contrapunto a la otra. Ambas son relatos sobre hombres ricos, poderosos y arrogantes. El primero es humillado, por misericordia, y, por tanto, se le perdona y se le transforma; el segundo es sencillamente destruido.

Muchos críticos dudan de que el relato de Daniel 4 sea algo más que una ficción piadosa para alentar a los judíos. Observan que no hay rastro de la locura de Nabucodonosor en los registros que se conservan de Babilonia, y dudan de que el imperio se hubiera mantenido unido si el emperador se hubiese vuelto loco durante un periodo de tiempo. Ninguno de estos argumentos tiene peso. Los registros oficiales no habrían hablado mucho de este tiempo de locura de Nabucodonosor y, en cualquier caso, los documentos de la última parte de su vida no han salido hasta ahora a la luz. Además, desconocemos exactamente cuánto duró su locura: no se sabe con certeza lo que significa “siete tiempos” (4:16). Ciertamente, el imperio Romano sobrevivió bajo Calígula, de cuya locura nadie duda.

En nuestro breve espacio, podemos reflexionar sobre lo siguiente:

(1) El sueño de Nabucodonosor refleja su megalomanía. Tiene una personalidad narcisista: su propia grandeza lo corroe y, a pesar de todo, es tan inseguro que sus grandiosas fantasías deben alimentarse de una incesante admiración por sí mismo. A diferencia del ególatra, de suprema autoconfianza, a quien le importa un comino lo que nadie opine de él o ella, el narcisista suele ser hipersensible y emocionalmente frágil. Independientemente de toda especulación psicológica, la arrogancia del hombre delante de Dios es irrefrenable (a pesar de la experiencia de los caps. 2 y 3) y Dios decide humillarlo.

(2) Todo predicador y consejero cristiano debería estudiar el planteamiento de Daniel a Nabucodonosor, una vez oído el sueño. Por una parte, está profundamente afligido al entender lo que está atravesando el rey o lo que le va a suceder (4:19). Por la otra, una vez persuadido de dar la interpretación del sueño, lo hace con una claridad admirable y una veracidad directa. No mantiene un desapego profesional ni recurre a indirectas comedidas.

(3) La crisis psicótica es, probablemente, una forma de licantropía (que hoy se trata mediante medicación antipsicótica). Sin embargo, una vez restaurada su cordura, Nabucodonosor articula la lección que ha aprendido: Dios es soberano, levanta y humilla a quien quiere; nadie puede resistirse a él y toda virtud o fuerza que poseemos deriva de él. Pensar de otro modo es invitar a la reprensión, porque “es capaz de humillar a los soberbios” (4:37).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 292). Barcelona: Publicaciones Andamio.

MODERACIÓN VERSUS ADICCIÓN

MODERACIÓN VERSUS ADICCIÓN

Charles R. Swindoll

19 de octubre, 2018

Proverbios 20:123:29-35

Tal como lo leímos ayer, uno puede encontrar problemas de adicción en casi todo lugar. Un condominio lujoso, casas bonitas donde los niños juegan, oficinas eficientes donde se realizan grandes transacciones, barracas militares donde abunda el aburrimiento, equipos deportivos profesionales donde la competencia es feroz y hay mucho dinero envuelto. Este problema no conoce límites sociales ni económicos.

Sin embargo, no es un problema reciente. Hace siglos, Salomón habla del tema. A pesar de su posición privilegiada en lo intelectual y lo político, sus escritos reflejan una exposición de primera mano.

Salomón aparentemente sufría de alguna adicción personal o conocía la condición de los que estaban cerca de él.

Salomón personificó el alcohol como un ladrón abusivo:

El vino hace burla; el licor alborota. Y cualquiera que se descarría no es sabio(Proverbios 20:1).

Aun cuando a primera vista Salomón pareciera estar hablando del alcohol, una mirada más profunda muestra que en realidad está hablando de la adicción en general. Ni el vino ni una bebida fuerte es en sí mismo algo malo. De hecho, el vino era una parte necesaria en la vida diaria de las personas antiguas. Este jugo de uva fermentado contenía alcohol, que acababa con una bacteria dañina. Cuando s vertía sobre una herida, prevenía la infección. Si se mezclaba con agua, destruía los parásitos. Si se consumía con una comida, reducía las probabilidades del envenenamiento alimenticio. Por estas razones, Pablo le dijo a Timoteo que tomara vino en moderación para su salud (l Timoteo 5:23). Hasta el siglo diecinueve, cuando el agua municipal empezó a ser potable, todos en la familia, hasta los niños, tomaban vino. . .  en moderación y de manera responsable.

Ahora bien, una «bebida fuerte» —o el licor, como menciona el texto— era algo diferente. Esta bebida contenía, sustancialmente, más alcohol que el vino común que se utilizaba en la mesa. Los creadores del licor descubrieron que mezclar uvas con dátiles secos o granadas antes de la fermentación generaba una bebida con un efecto intenso en el cerebro. El mismo proceso se utilizaba para la cerveza. Fermentaban la cebada y la mezclaban con fructosa para producir un contenido más alto de alcohol.

El término clave en ese proverbio es la palabra que se utiliza para «descarriar». El verbo original significa desviarse, errar o ir por el camino incorrecto. El énfasis principal es pecar de manera inadvertida, ya sea por ignorancia o por accidente. En este contexto, el vino y el licor seducen a su víctima así como una prostituta seduce a su amante (ver Proverbios 5:2023). Además, este proverbio implica que el pecado no está simplemente en una borrachera sino más bien en un estilo de vida desviado. Las palabras «vino» y «licores», entonces, sirven como sinónimos de adicción o compulsión. Por lo tanto, el descarrío no necesariamente tiene que ver con los efectos del alcohol en el cerebro sino más bien la influencia de la adicción en la vida de una persona.

Reflexión: ¿Cuál es su actitud hacia el alcohol? ¿Qué cree que moldeo su perspectiva sobre el tema? ¿Qué experiencia tiene con el alcoholismo y que impacto ha tenido en su vida? ¿De qué forma la adicción es similar a una prostituta seductora?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La casa de Dios ayer y hoy

Viernes 19 Octubre

Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

1 Pedro 2:5

La casa de Dios ayer y hoy

Antes de la venida de Cristo, el pueblo de Dios tenía un templo en Jerusalén. Todo el mundo podía ir a aquel lugar de oración y adoración a ofrecer sacrificios de animales para pedir el favor de Dios. Esos sacrificios no quitaban los pecados; más bien recordaban que el hombre es pecador y que no puede estar ante Dios por sus propios méritos. Allí, en el patio del templo, los israelitas iban a adorar a Dios, a alabarlo y regocijarse en su presencia.

Pero desde la venida de Jesús, todo cambió. Lo que reemplaza el templo no es un edificio de piedras inertes, sino una “casa espiritual”, formada por “piedras vivas”, es decir, los creyentes. Cristo es el fundamento sobre el que está construida esta casa.

Esta casa es “espiritual”, en espíritu. De todos modos, en el lugar donde hay una reunión de cristianos, en torno a su Salvador, la Iglesia se hace visible en la tierra. Lo que confiere valor a la Iglesia de Dios no es el edificio en sí, sino la presencia del Señor en medio de ella.

¿Cuál es su rol? Vamos a Dios para orar y adorarlo. Estamos ahí “para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. De nuestros corazones sube el agradecimiento, la alabanza y la adoración a Dios por lo que hizo por nosotros y por lo que es en sí mismo. No venimos a orar para ser perdonados, sino para agradecerle por el perdón obtenido una vez para siempre mediante el sacrificio de Cristo.

Los cristianos, reunidos en torno al Señor, se regocijan y se animan unos a otros. Mediante la fe, sienten juntos la presencia de Dios.

Deuteronomio 13 – Juan 8:1-30 – Salmo 118:21-29 – Proverbios 25:20-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

PIDA SABIDURÍA

Octubre 18

PIDA SABIDURÍA

Porque Jehová da la sabiduría.

Proverbios 2:6

Creo que Dios dará la sabiduría para entender cualquier prueba si se lo pedimos. Si no la pe-dimos, el Señor pudiera permitir que la prueba continúa hasta que mostremos que hemos aprendido a depender de Él en medio de la prueba.

Si le falta sabiduría, se le ordena que se la pida a Dios. Nunca se le niega la sabiduría a un creyente que la necesita y que la pide mientras persevera en medio de una prueba. ¿No es esa una promesa admirable? A veces no pedimos; hacemos de todo menos pedirle a Dios. Debemos arrodillarnos y clamar desde lo profundo de nuestro corazón para que Dios nos dé su dirección.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

1 Reyes 21 | 1 Tesalonicenses 4 | Daniel 3 | Salmo 107

18 OCTUBRE

1 Reyes 21 | 1 Tesalonicenses 4 | Daniel 3 | Salmo 107

La estatua que Nabucodonosor erigió (Daniel 3) fue, sin duda, pensada para unificar el imperio. Por esta razón, ordenó que todos los “pueblos, naciones y gente de toda lengua […] deberéis inclinaros y adorar la estatua de oro” (3:4–5). Viviendo en una cultura pluralista en la que las personas podían añadir dioses con impunidad a su panteón personal, para Nabucodonosor sólo la rebeldía o la insubordinación intransigente sería el motivo de que alguien se negara a adorar a la imagen. Desde su perspectiva, la amenaza del horno ardiente garantizaba la conformidad y el provecho político potencial era incalculable. En Babilonia, los hornos tenían la función principal de cocer los ladrillos (cf. Génesis 11:3) y se usaban ampliamente porque había escasez de piedra idónea para la edificación. Se han excavado grandes hornos de ladrillos en las ruinas de la antigua Babilonia. Con toda seguridad, Nabucodonosor no habría tenido el más mínimo escrúpulo en quemar vivas a las personas (Jeremías 29:22).

El impresionante intercambio en este capítulo se establece entre Nabucodonosor y los tres jóvenes, Sadrac, Mesac y Abed-nego, tras su primera negativa a inclinarse ante la imagen (3:13–18). La última burla del emperador casi reta a cualquier dios a dar un paso adelante: “¡No habrá dios capaz de libraros de mis manos!” (3:15). Como pagano, vivía desde luego en un mundo de dioses poderosos aunque limitados, y, en algunos casos, ciertamente se sentía igual a ellos o incluso superior. Desde la perspectiva del teísmo bíblico, esto es una arrogancia monstruosa.

Sin embargo, la respuesta de los tres hombres es lo que merece ser memorizada y que se reflexione sobre ella: “¡No hace falta que nos defendamos ante ti! Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de tus manos. Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, has de saber que no honraremos a tus dioses ni adoraremos tu estatua” (3:16–18). Observa: (a) Su educación básica y su respeto no disminuyen a pesar de la osadía de sus palabras. (b) No desean en absoluto disculparse por su postura. El creyente sabio nunca se disculpa por Dios ni por ninguno de sus atributos. (c) No dudan de la capacidad que Dios tiene de salvarlos y así lo expresan: Dios no es rehén de otros dioses ni de ningún ser humano, sean emperadores o cualquier otra cosa. (d) Pero no pueden saber si Dios los salvará y este aspecto no afecta a su decisión. La fidelidad no depende de una escotilla de escape. Escogen la lealtad, porque es lo correcto, aunque les cueste la vida. El valor que necesitamos en este siglo anticristiano es educado y constante. Nunca se disculpa por Dios. Cree con gozo que Dios todo lo puede, pero está preparado para sufrir con tal de no transigir en su obediencia de todo corazón.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 291). Barcelona: Publicaciones Andamio.

SABIDURÍA OPORTUNA

SABIDURÍA OPORTUNA

 Charles R. Swindoll

18 de octubre, 2018

Proverbios 20:123:29-35

Cuando escucho que alguien dice que la Biblia es irrelevante, me rio por dentro ya que solo con eso me doy cuenta de que esa persona no conoce las páginas del Libro Divino. He estado exponiendo la Escritura por más de cinco décadas y todavía sigo maravillándome de la actualizada y real que es la Biblia.

Un buen ejemplo de la relevancia de la Escritura tiene que ver con el afán diario de la adicción. Para muchos en la actualidad, la dependencia física y emocional de una sustancia en particular es una realidad implacable, y tristemente las estadísticas nos muestran que el abuso de sustancias no va a disminuir.

Es más, el problema se ha vuelto más común ahora que antes. Hace muchos años, la adicción a las drogas y el alcohol se daba en los barrios bajos, hasta que comenzó a expandirse hacia las escuelas. La adicción ahora es una epidemia en las familias de clase media. ¿Existe entonces algún tema que sea más relevante que este?

Hace siglos, cuando el Señor dirigió a sus mensajeros para escribir su verdad, eligió no pasar por alto este tema. Ahora, en el siglo veintiuno, rodeados de conveniencias modernas y una tecnología sin precedentes, seguimos viendo con relevancia los proverbios antiguos.

Esta colección de dichos sabios incluye palabras pertinentes y advertencias para todos aquellos que caen cautivos del alcohol o de otras sustancias adictivas. El abuso químico que antes era conocido solo por un selecto cuerpo de profesionales, ahora es de conocimiento público. Afortunadamente, hay comunidades, universidades e iglesias que están tratando de ofrecer apoyo. Profesionales capacitados y adictos en recuperación dedican tiempo para animar, apoyar y capacitarse mutuamente. La mayoría de ellos ha pasado grandes pesadillas a causa de la adicción, así que comprende lo que es estar atrapado bajo las garras de una botella, una píldora, una droga o una jeringa.

Reflexión: Casi todas las personas han tenido que luchar con alguna adicción o conoce a alguien que lucha contra el abuso de sustancias. ¿De qué forma este asunto le ha afectado de manera personal? ¿A quién busca como guía y apoyo?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

¿Hay que cambiar la ley?

Jueves 18 Octubre

Vino a su encuentro… un hombre con un espíritu inmundo, que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas.

Marcos 5:2-4

(Dios) nos ha librado de la potestad de las tinieblas.

Colosenses 1:13

¿Hay que cambiar la ley?

Un hombre que había sido condenado por agresión y luego había sido puesto en libertad, acababa de cometer otro crimen odioso que hería la conciencia colectiva. Entonces la justicia se propuso modificar la ley para que tales actos no se repitiesen. Sin embargo, de una enmienda a otra, no hay cambios, y el número de actos criminales no disminuye. Los hombres siguen siendo iguales al hombre del versículo de hoy, son indomables. Las leyes, las cadenas, la cárcel no pueden mejorarlos. Las leyes, indispensables para la vida en sociedad, no resuelven la raíz de los problemas.

La Biblia muestra la fuente del mal: “De dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez” (Marcos 7:21-22). La demostración del grave estado moral del hombre fue hecha cuando Jesucristo, el justo por excelencia, fue crucificado, aunque Jesús no había hecho nada que mereciese la condena (Lucas 23:4). A pesar de esto, Dios permitió que ese atroz crimen también fuese el sacrificio mediante el cual nuestro corazón pudiese ser purificado y el creyente recibiese una nueva naturaleza. “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Las leyes humanas no hacen más que canalizar más o menos bien los comportamientos, mientras que la fe en Cristo purifica y cambia el corazón desde su raíz.

Deuteronomio 12 – Juan 7:32-53 – Salmo 118:15-20 – Proverbios 25:18-19

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

LA SABIDURIA DE DIOS

Octubre 17

LA SABIDURIA DE DIOS

Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios.

Santiago 1:5

Cuando se le esté probando, debe reconocer que necesita fortaleza, y tiene que buscar un mayor recurso para resistir en medio de la prueba: Dios mismo. La búsqueda de la sabiduría es la búsqueda suprema del hombre. A quienes conocen y aman al Señor, Él provee de esa sabiduría.

Esa sabiduría no es especulación filosófica, sino los absolutos de la voluntad de Dios; la sabiduría divina que es pura y pacífica (Santiago 3:17). La sabiduría divina da por resultado la debida conducta en todos los asuntos de la vida. Cuando algunos cristianos tienen problemas, su primera reacción es acudir de inmediato a algún otro recurso humano. Aunque Dios puede obrar por medio de otros creyentes, su reacción inicial ante las pruebas debe ser pedirle a Dios directamente la sabiduría que le permitirá a usted sentir gozo y ser obediente en la búsqueda y el cumplimiento de la voluntad de Dios.

El versículo de hoy es una orden de orar. Es tan obligatoria como la orden de Pablo de “orad sin cesar” (1 Tesa. 5:17). Las pruebas tienen el propósito de que seamos más dependientes de Dios al hacernos comprender que no tenemos suficientes recursos humanos.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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Una puerta abierta

Una puerta abierta

Iglesia Unida de Vigo

Samuel Pérez Millos

Es pastor en la Iglesia Evangélica Unida de la ciudad de Vigo, España, desde el 26 de septiembre de 1981.
-Cursó los estudios de Licenciatura en Teología, en el Instituto Bíblico Evangélico, graduándose el 10 de junio de 1975.
-Master en Cristología y Espiritualidad Trinitaria.
-Autor de más de 45 libros de teología, comentarios bíblicos y vida cristiana.
-Actualmente está produciendo el Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento, obra en veinte volúmenes, (ver apartado Literatura).
-Colaborador en programas de Radio y Televisión, tanto en España como en Hispanoamérica.
-En el Ministerio Exterior es conferenciante en distintos países de Europa, Hispanoamérica, Estados Unidos y Australia.
-Profesor en el Instituto Bíblico “Escrituras” (AA.HH.), profesor en la Escuela Evangélica de Teología (Fieide), profesor en la Facultad Internacional de Teología (IBSTE) de Barcelona.

https://unidavigo.es/

1 Reyes 20 | 1 Tesalonicenses 3 | Daniel 2 | Salmo 106

17 OCTUBRE

1 Reyes 20 | 1 Tesalonicenses 3 | Daniel 2 | Salmo 106

El sueño de Nabucodonosor (Daniel 2) podría ocupar provechosamente muchas de nuestras páginas. No sólo proporciona un profundo conocimiento sobre Daniel y su época, sino también de la nuestra.

(1) El pagano imperio babilonio contaba con su equipo de astrólogos y otros adivinadores. Como la gente concienzuda de todas las generaciones, Nabucodonosor tenía sus sospechas con respecto a su competencia y los puso a prueba de una forma dura. Los relatos anecdóticos de percepciones “mágicas” no resistirían este nivel de análisis.

(2) El valiente planteamiento que Daniel hizo al rey no reclama nada para sí y atribuye todo a Dios que conoce nuestros pensamientos y nuestros sueños. Se requería valor. Este es el paso siguiente en el desarrollo de su carácter. El valiente e inamovible anciano en el que Daniel se convirtió (Daniel 6) se formó a partir de un joven que obedeció a Dios incluso en lo que comía, y que era tan sincero que no se apropió crédito alguno para sí, donde no le pertenecía. Se comprometió en fidelidad, humildad, valor e integridad. Tuvo pocos sucesores en altos puestos.

(3) Sin duda, los psiquiatras contemporáneos especularían en cuanto a que el coloso del sueño de Nabucodonosor delata una profunda inseguridad personal. La ambición megalómana por gobernar el mundo puede sugerir dudas secretas en cuanto a si uno tiene los pies de barro. Cualquiera que sea su significado, Dios utiliza la visión para desvelar algo más profundo: el futuro de los imperios que estaban por llegar.

La mayoría de los liberales han argumentado que los cuatro metales —oro, plata, bronce y hierro— representan, respectivamente, a Babilonia, Media, Persia y Grecia. Tras la muerte de Alejando Magno, el imperio griego se desintegró en cuatro territorios que se peleaban entre sí, de ahí los pies de barro. Ciertamente, los últimos capítulos de esta profecía centran no poca atención sobre ese periodo y describen el amanecer del reino mesiánico que le sucedería. No obstante, esta opinión está vinculada a la teoría de que al menos los últimos capítulos de Daniel se escribieron de forma pseudónima en el siglo II a.C. La mayoría de los evangélicos encuentran pocas pruebas que apoyen esta postura. Además, señalan que nunca hubo realmente un imperio medopersa; el elemento medo no fue mucho más que un equipo de transición. Basándonos en esta opinión, los cuatro imperios son Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma, y, durante este último, el reino mesiánico propina el poderoso golpe que hace caer definitivamente al coloso. Esto parece ser lo que Jesús afirmó (Mateo 24:15).

(4) Esta visión nos recuerda que, en este mundo roto y ambiguo, el pueblo de Dios nutre una esperanza sobre lo que Dios hará al final. En el camino cristiano nada tiene sentido sin ella; pocas cosas en nuestra cultura poseen significado sin una visión compartida hacia la que dirigirse, una visión que trasciende la realización personal y el egocentrismo.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 290). Barcelona: Publicaciones Andamio.