EL CONTROL SOBERANO

Noviembre 16

EL CONTROL SOBERANO

Elegidos según la presciencia de Dios. (1 Pedro 1:2)

A través de los años, las teologías arminianas y calvinistas han estado en polos opuestos. La teología reformada tradicional, que llamamos calvinismo, subraya la soberanía de Dios, pero la teología arminiana en realidad subraya la soberanía del hombre. Enseña que Dios es útil al dar ayuda espiritual, pero que uno tiene que encontrarla en sí mismo para ir a Cristo, perseverar en la fe, alcanzar metas espirituales y obtener victorias espirituales.

¿Qué resulta de esa clase de teología? Una persona puede decir que confía en Cristo, pero en realidad confía en sí misma. Eso muestra la creencia de que el poder para escoger la salvación, o perderla por el fracaso espiritual, pertenece a la persona. Suponga que usted creyera que tenía esa clase de poder. ¿Puede imaginarse lo que sería enfrentarse a la muerte y preguntarse si no pudiera entrar en el cielo porque había cometido muchísimos pecados? Esa incertidumbre causará ansiedad, no seguridad.

Confiar plenamente en Dios requiere co­no­ci­mien­to de su gracia soberana: Que una persona es escogida, redimida, mantenida y glorificada por Dios, que es el iniciador.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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COOPERACIÓN

COOPERACIÓN

Charles R. Swindoll

16 de noviembre, 2018

Proverbios 30

Las grandes civilizaciones con frecuencia logran cosas impresionantes porque tienen un gran líder que les presenta una visión, dirige sus recursos y organiza a sus miembros inspirándolos a actuar, en tanto que él va adelante.

Las personas por lo general hacen un mejor trabajo cuando tienen a un líder, cuando alguien les ayuda a lograr lo que pueden hacer mediante un esfuerzo coordinado. Pero, ¿qué hacer si no hay líder?

La langosta. El sabio hebreo Agur escribió solo dos renglones acerca de la langosta, pero dentro de esas pequeñas frases ilustró un fenómeno que todo ciudadano de Israel había visto de manera personal. Agur se refirió a la langosta, un insecto muy similar al saltamontes, pero su diferencia principal es que viaja en enjambres.

Para los granjeros, una plaga de langostas era una de las cosas más temidas. Esos insectos llegan en grandes cantidades y comienzan a comerse todos los cultivos que encuentran a su paso. Cada langosta adulta puede comer su propio peso en alimento. Multiplica eso por cientos de miles de ellas. En el Antiguo Testamento, se mencionan como una gran peste. El sonido que generan los enjambres es muy similar al de un avión comercial volando bajo.

De acuerdo con el sabio, sin embargo esas criaturas no tienen líder, no tienen un proyecto, no se organizan, no coordinan ni ejecutan un plan de acción. Sin embargo vuelan como un equipo alineado y destruyen grandes cantidades de cultivo con eficacia aterradora. La palabra que se traduce como «cuadrillas» en el texto ilustra a los arqueros que mantenían un espacio determinado entre ellos. De esa forma el escritor utiliza esta imagen para enfatizar la presencia de cooperación dentro del enjambre.

El secreto del éxito de la langosta es la cooperación. Van juntas sin molestarse entre sí, volando en formación, al punto de convertirse en una fuerza imparable. La langosta ilustra su principio que los sabios no deben ignorar: lo que no podemos lograr por nosotros mismos, lo podemos hacer juntos.

Reflexión: ¿Anteriormente consideró los desafíos que enfrenta? Analícelos nuevamente y considere de qué forma puede unirse con otras personas para resolver problemas juntos. Por ejemplo, las madres solteras que necesitan cuidado para sus hijos pueden unirse para compartir el costo de contratar a alguien o acomodar un horario donde cada una de ellas pueda cuidar a los hijos de los demás. Busque personas que tengan desafíos similares al de usted, converse con ellas y piensen en ideas creativas que ayuden a todos a vencer esos desafíos.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Ese libro no me dejó tranquila

Viernes 16 Noviembre

Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, el Señor me recogerá.

Salmo 27:10

El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Hebreos 13:6

Ese libro no me dejó tranquila

«Desde mi más tierna infancia, mi vida estuvo marcada por las decepciones. Como mis padres no me amaban, quise encontrar el amor en el mundo. Busqué la felicidad en la música y en las drogas. Trabajaba en el municipio, y a primera vista todo estaba en orden. Sin embargo, interiormente vivía un infierno: me había vuelto esclava de la heroína. Un día fui detenida y encarcelada en Múnich, Alemania. Los médicos pensaban que no sobreviviría; el exceso de drogas me estaba destruyendo y tenía una ictericia*) preocupante. Sin embargo, Dios me salvó de la muerte. Después de una terrible semana sobreviví a la desintoxicación física, pero continué viviendo como antes. Hasta que encontré una Biblia y la puse en un rincón del armario de mi celda, pues estaba decidida a no leerla.

Pero curiosamente ese libro guardado en mi armario no me dejó tranquila. Al final lo tomé, lo abrí, y lo que leí me conmovió. Está escrito que Dios es el Señor, el Rey. Él es el Señor, fuerte y poderoso, poderoso en el combate. También dice que es mi ayuda y que no debo tener miedo (Salmos 25 y 118).

Cuando leí estas palabras, lloré, pues toda mi vida había luchado tratando de encontrar atención y amor. Luego oré: «Dios, si realmente quieres luchar por mí, entonces quiero ir a ti». Eso sucedió en agosto del año 1986. Desde entonces aprendí a conocer mejor a Dios, y él me liberó. Le estoy agradecida desde lo más profundo del corazón».

Sylvia

*) Ictericia: coloración amarilla de la piel debida a una fuerte contaminación del higado.

Josué 5 – Hebreos 7:18-28 – Salmo 125 – Proverbios 27:21-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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