¿Quién sostiene la cuerda?

Miércoles 10 Julio

Señor… yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Salmo 73:20, 23-26

¿Quién sostiene la cuerda?

Un excursionista dejó caer su cámara fotográfica en una pendiente abrupta de los Alpes. La cámara descendió a toda prisa y quedó atrapada bajo un arbusto, fuera de su alcance. ¿Cómo recuperarla? El excursionista tenía una cuerda, pero, ¿dónde podría fijarla para descender sin riesgo? Un joven pastor se acercó y, luego de algunos intercambios, nuestro amigo le pidió ayuda para recuperar su cámara. «Yo te sostengo con mi cuerda», le aseguró.

El muchacho examinó al extranjero con aire escéptico y luego desapareció. Poco después volvió acompañado por un fornido montañés de aspecto afable. «Ahora voy a descender con la cuerda, dijo, pero este hombre la sujetará: él es mi padre».

¿Quién sujeta la cuerda que nos «asegura» en la vida? Esta es la pregunta. Dios nos conoce. Él está al tanto de todos los detalles de nuestra vida. Él sabe cómo sujetarnos. Podemos confiar completamente en él. Con él estamos seguros, pero debemos entregarnos enteramente a él y a su poder, con todo lo que tenemos y lo que somos.

Todos los hijos de Dios por la fe en Jesucristo saben que son amados, llevados y sostenidos firmemente por Dios, como hijos “engendrados… de Dios” (Juan 1:12-13). “Como el padre se compadece de los hijos, se compadece el Señor de los que le temen… La misericordia del Señor es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen” (Salmo 103:13, 17).

Daniel 11:1-20 – Lucas 2:1-20 – Salmo 81:1-10 – Proverbios 19:5-6

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Negarse a ser seducido

Julio 9

Negarse a ser seducido

Absteneos de toda especie de mal. (1 Tesalonicenses 5:22)

El aborrecimiento del mal lleva a la abstinencia de él. No se puede tener algún interés en el pecado y evitar caer en él. Negándose a ser seducido por la tentación, el justo sabe que “en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Sal. 1:2).

No se puede buscar la justicia y al mismo tiempo tolerar el mal. Por eso Pablo dio a Timoteo y a todos los creyentes este mensaje: “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2 Ti. 2:22).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Lámpara es a mis pies _ 9

Iglesia Evangélica de la Gracia

Lámpara es a mis pies

David Barceló

 

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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Mejor es mirar a la meta (6)

Martes 9 Julio

Mejor es el fin del negocio que su principio.

Eclesiastés 7:8

Las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Romanos 8:18

Mejor es mirar a la meta (6)

La parte más difícil de una carrera de resistencia suele ser el final. El cansancio toma la delantera, se baja la guardia, y todo puede cambiar en las últimas zancadas. Una caída puede echar a perder todo el esfuerzo hecho. Sin embargo, cuando la meta está a la vista, el corredor se reanima y, reuniendo sus últimas fuerzas, puede atravesar como vencedor la línea de llegada. Es el momento de la alegría y del triunfo. Entonces puede pensar: “Mejor es el fin del negocio que su principio”. Al comienzo hubo entrenamientos, privaciones, dudas… ¡pero al final halló la victoria!

¿Hacia qué meta estoy corriendo? ¿De qué está hecho mi futuro? ¿Está oscurecido por el miedo al fracaso? ¿Mi única perspectiva es la enfermedad y la vejez? A menudo el comienzo de un proyecto está colmado de esperanza, sin embargo el final puede ser menos agradable.

Si Jesús es mi Salvador, soy consciente de mi debilidad, pero pienso en la gracia de Dios y contemplo al Señor en la gloria. Él llegó a la meta, y pronto me permitirá alcanzarla a mí también. Ya preparó mi lugar junto a él en la casa del Padre (Juan 14:2), y volverá a buscar a los suyos.

Sé que vivir como creyente en un mundo sin Dios expone a dificultades: incomprensión, maltrato, marginación… Sin embargo, el Señor comenzó en mí una “buena obra” (Filipenses 1:6), y la completará en la gloria. La paciencia del cristiano es puesta a prueba en este mundo, pero Dios le dice que el fin será la felicidad en la presencia de Jesús.

(continuará el próximo martes)

Daniel 10 – Lucas 1:57-80 – Salmo 80:8-19 – Proverbios 19:3-4

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Los creyentes aborrecen el mal

8 de julio

Los creyentes aborrecen el mal
Aborreced lo malo.

Romanos 12:9

El mal es la antítesis de la santidad y por tanto la antítesis de la piedad. Así que el hijo de Dios aborrece lo malo porque Dios aborrece el mal (paráfrasis de Pr. 8:13).

Si verdaderamente usted ama a Dios aborrecerá toda forma de maldad. Como amaba tanto a Dios, David resolvió que «corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado» (Sal. 101:4). El fiel cristiano no debe comprometerse con lo malo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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El Querer y el Hacer _ 8

Iglesia Evangélica de la Gracia

El Querer y el Hacer

David Barceló

 

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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¿Siervo o amigo?

Lunes 8 Julio

(Jesús dijo:) Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

Juan 15:14-15

¿Siervo o amigo?

En la antigüedad había una gran diferencia entre un esclavo y un hombre libre. ¡Sin duda era muy raro que un amo tratara a su esclavo como a un amigo!

Ahora bien, Jesús honró a sus discípulos llamándolos “amigos”. Les habló con confianza y sencillez. Les compartió el secreto de su misión en la tierra. Les dio a conocer todo lo que escuchó de su Padre, como también nos lo enseña a nosotros por medio del evangelio. Les habló del amor de Dios, de su deseo de perdonar al hombre y reconciliarlo con él. Esa fue su manera de obrar.

El privilegio que tiene el creyente de vivir como amigo de Cristo depende de su obediencia a sus mandamientos. Jesús nos ordena, en particular, amarnos unos a otros (Juan 15:12). Los que ponen en práctica el amor divino son verdaderamente sus amigos. Un amigo es alguien en quien uno confía, a quien le puede revelar sus pensamientos, sentimientos, proyectos.

Los creyentes tienen el privilegio de servir al Señor. A los apóstoles les gustaba presentarse como siervos del Señor Jesús (Romanos 1:1; 2 Pedro 1:1; etc.). Sin embargo, por más grande que sea el privilegio de ser sus siervos, el de ser sus amigos es aún mayor. Considerados como esclavos solo necesitaríamos instrucciones claras para cumplir la tarea que nos confió. Pero como amigos, conocemos sus pensamientos y sus sentimientos. Y esto es suficiente para dirigir toda nuestra conducta, respecto a Dios como a nuestro prójimo.

Daniel 9:20-27 – Lucas 1:26-56 – Salmo 80:1-7 – Proverbios 19:1-2

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El don más importante

Julio 7

El don más importante

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (1 Corintios 13:13)

Si usted es cristiano, el amor es más importante que cualquier don espiritual que tenga. Por lo tanto, no es nada sorprendente que la Biblia diga que el primer “fruto del Espíritu es amor” (Gá. 5:22). Y tiene sentido que por nuestro amor a los demás cristianos “conocerán todos que sois mis discípulos” (Jn. 13:35).

El amor genuino es tan importante para la vida cristiana que, si usted dice que sigue a Jesucristo, debe mostrar tal amor para que sea válida su profesión de fe (1 Jn. 3:14).

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Las dos tristezas _ 7

Iglesia Evangélica de la Gracia

Las dos tristezas

David Barceló

 

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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Nunca he visto a Dios

Domingo 7 Julio

Él (Jesucristo) es la imagen del Dios invisible.

Colosenses 1:15

Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

2 Corintios 4:6

Nunca he visto a Dios

Un colega de trabajo, queriendo justificar su incredulidad, me dijo con ironía: «¿Dios? ¡Yo nunca lo he visto!». No hay nada extraño en esto. Para el hombre, criatura limitada, ver a Dios es inconcebible, porque Dios es infinito. Por la revelación bíblica sabemos que Dios es Espíritu, y que nadie lo ha visto nunca (Juan 1:18). El hombre es incapaz de conocer a Dios por sí mismo. Sin embargo, Dios se revela permanentemente en la naturaleza que él creó, la cual está ante los ojos de todo hombre.

Al comienzo de la humanidad, él se relacionó con los hombres y con un pueblo. Sin embargo, seguía siendo un Dios distante, cuya grandeza atemorizaba. Luego se dio a conocer por medio de Jesucristo, su Hijo unigénito. Cuando uno de sus discípulos, Felipe, dijo a Jesús: “Muéstranos el Padre”, el Señor le respondió: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre… ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí?” (Juan 14:8-10). “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30), había declarado antes. Cristo, tomando la naturaleza humana, abrió a los hombres un camino hacia Dios. Hoy Dios se revela a todos los que creen en su Palabra. Ella fue escrita por fieles hombres de Dios, inspirados por el Espíritu Santo. La Biblia es la carta de Dios para la humanidad. Es el mensaje del Dios de verdad que vino a traer la luz, a asir nuestros corazones que aún están en las tinieblas. Si esta luz es recibida, da vida, es decir, una verdadera relación con él: les da “potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

Daniel 9:1-19 – Lucas 1:1-25 – Salmo 79:8-13 – Proverbios 18:23-24

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