NEGARSE A SÍ MISMO | Episodio 3

“Seguir a Cristo no consiste simplemente en añadirlo a la vida que ya hemos decidido vivir. Su llamado alcanza nuestra voluntad, nuestros deseos y hasta aquello que creemos tener derecho a conservar».
Esto es: «DESDE LA BIBLIA», Episodio 3.
«NEGARSE A SÍ MISMO».
Jesús declaró: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”_ Lucas 9:23
Negarse a uno mismo no significa despreciarse, negar nuestra dignidad como criaturas hechas a imagen de Dios ni vivir buscando sufrimientos como si el dolor produjera santidad. Significa algo mucho más profundo: Renunciar al derecho de gobernarnos como si nuestra vida nos perteneciera exclusivamente a nosotros.
Ese es uno de los conflictos permanentes de la vida cristiana.
Queremos seguir a Cristo, pero todavía encontramos dentro de nosotros deseos que quieren negociar las condiciones del seguimiento.
Obedecer mientras coincida con nuestras preferencias resulta relativamente fácil; la prueba aparece cuando la voluntad de Cristo contradice la nuestra.
Por eso Jesús no habló solamente de negarse una vez, sino de tomar la cruz “cada día”.
El discipulado cristiano implica una muerte cotidiana al gobierno del yo: a su orgullo, sus pretensiones, sus apetitos y su insistencia en ocupar el centro.
Juan Calvino, al desarrollar precisamente la negación propia en el libro III, capítulo 7 de sus Instituciones de la Religión Cristiana, parte de una convicción fundamental: «No nos pertenecemos a nosotros mismos; pertenecemos a Dios».
De allí deriva que la vida del creyente ya no debe orientarse primordialmente hacia sus propios intereses, sino hacia la voluntad y la gloria de Dios.
Esto no significa que el creyente pueda lograrlo mediante una voluntad más fuerte. Gálatas 2:20 nos recuerda: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”.
La negación propia no es una técnica de superación espiritual; es fruto de una nueva pertenencia.
Cristo no vino simplemente a mejorar nuestro viejo reino personal, vino a ocupar el trono.
Por eso, cada vez que decimos “NO” al PECADO, al ORGULLO o a una VOLUNTAD que pretende imponerse sobre la PALABRA, no estamos COMPRANDO nuestra SALVACIÓN. Estamos VIVIENDO las CONSECUENCIAS de haber sido ALCANZADOS por Aquel que ahora es NUESTRO SEÑOR.
«Seguir a Cristo comienza cuando dejamos de exigir que Cristo nos siga a nosotros.».
Fuentes bíblicas consultadas: Biblia Reina-Valera 1960 — Lucas 9:23; Gálatas 2:20.
Fuente complementaria consultada: Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, Libro III, capítulo 7, parágrafos 1 y 2, “De la negación de nosotros mismos”.
Reflexión, redacción, revisión y edición: Alimentemos el Alma, con apoyo tecnológico y bajo su responsabilidad editorial.