Creer, conocer y comprender

Sábado 16 Noviembre

Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.

1 Corintios 8:2

El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.

1 Corintios 3:20

El temor del Señor es el principio de la sabiduría.

Proverbios 9:10

Creer, conocer y comprender

“Hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:69).

http://labuenasemilla.net/20191116

El orden de estos dos verbos (creer y conocer) es esencial para comprender los pensamientos de Dios revelados en la Biblia. Como revelación, deben ser creídos, recibidos, con un espíritu sumiso a la autoridad de su autor. Solo con esta condición ellos iluminan el ser interior del hombre: inteligencia, consciencia, corazón. Tratar de comprender los pensamientos de Dios mediante nuestros propios razonamientos solo nos conduce a la duda, o a una incredulidad todavía más grande. Entonces uno cree descubrir contradicciones en la Biblia, que no son más que aparentes. ¡Creemos saber, no entendemos, y por lo tanto no creemos!

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios” (Hebreos 11:3). La creación del universo por Dios siempre ha suscitado toda clase de objeciones. Pero el que cree el relato del Génesis (capítulos 1-2) comprende lo que los sabios ponen constantemente en duda a la luz de sus conocimientos. Dios no nos explica todo. Su objetivo no es convertirnos en sabios, sino hacernos conocer lo que él es: amor y luz, y que vivamos en relación con él.

Si quiero conocer con certeza, comprender aquello por lo cual los hombres se enfrentan constantemente sin llegar a explicarlo, primero debo estar atento a lo que la Palabra de Dios me revela con toda sencillez. Una gran luz brillará en mi mente, y también en mi corazón.

Job 18-19 – Hebreos 7:18-28 – Salmo 125 – Proverbios 27:21-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Episodio 10 – Diez principios para la productividad personal

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Diez principios para la productividad personal

Episodio 10

 

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

Sistema de sacrificios del Antiguo Testamento

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Sistema de sacrificios del Antiguo Testamento

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/33248962

Fue hace como 30 años atrás, cuando estaba trabajando como profesor de Teología filosófica en la Escuela de Teología de Conwell en Pensilvania, que fui invitado a ir a una de las iglesias locales de Filadelfia para exponer una charla sobre el significado del Nuevo Pacto.

Y la forma en que esta serie de charlas fue organizada por la iglesia era que la semana anterior ellos recibirían la charla de un rabino acerca de los principios del Antiguo Pacto. Y yo recibí una llamada antes de ir a la iglesia y me dijeron que el rabino había enfermado y que no podía dar su mensaje así que me pidieron que cambiara mi tema por el de la relación entre el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto; y traté de hacerlo enfocando mi atención a la forma en que Cristo en la cruz, al hacer una expiación, cumplió con el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento.

Y algo pasó en medio de esa conferencia que nunca me había ocurrido antes en un lugar de reunión pública. Estaba hablando de la cruz y de cuando Cristo se convirtió en una maldición por nosotros, en eso alguien en la audiencia, que estaba muy turbado por lo que yo enseñaba, gritó: “Eso es primitivo y muy ofensivo”, justo en medio de mi conferencia, y había cientos de personas allí. No estaba seguro de qué hacer, pero me detuve ahí mismo.

No puede evitar detenerme y decir: “¿Qué dijiste?” Sabía muy bien lo que él dijo, pero estaba ganando tiempo para pensar. Y dije: “¿Qué dijiste?” Él dijo: “dije que eso es primitivo y ofensivo.” Y yo dije: “Tienes toda la razón y no podría estar más de acuerdo contigo, en que todo el drama de la cruz es primitivo y ofensivo.”

Para empezar, me gusta en especial la palabra “primitivo” porque cuando vemos el sistema ritual del Antiguo Testamento y el sistema de sacrificios donde las personas matan animales y ofrecen la sangre y la sustancia de esos animales en los altares de la ofrenda quemada, y ves todos esos ritos que involucra la aplicación de sangre y demás,

Esto es el tipo de cosas que suena, en la superficie, como bárbaro y salvaje; y ciertamente el término “primitivo” describe muy bien todo el proceso. Pero una de las cosas que debemos entender acerca del judeocristianismo histórico es que la fe que nos ha sido entregada por los padres no es una religión esotérica que solo puede ser entendida por un grupo gnóstico, una élite de intelectuales altamente capacitados.

Dios se preocupa por comunicar su mensaje de redención a la persona más sencilla de este planeta y la manera en que se dramatiza esta redención en el Antiguo Testamento es primitiva, y eso es porque somos primitivos y necesitamos entender con claridad este mensaje completo de la redención. Y dije; “Pero particularmente me agrada la palabra ‘ofensivo’ porque de eso se trata todo el drama de la expiación”.

Se trata de la ofensa de la rebelión humana contra Dios. Y dudo que haya algo; de hecho, estoy seguro de que no hay nada en este planeta que fuera más ofensivo que Jesús de Nazaret cuando estaba colgado en la cruz, puesto que en ese momento, en tiempo y espacio, Cristo había reunido en Él y estaba cargando sobre sí mismo la suma total de todos nuestros pecados. Y después que Él había tomado sobre sí nuestros pecados, cada inmundicia que alguna vez hicimos fue imputada a Él; Él era la ofensa en su máxima expresión.

Obviamente, en sí y por sí mismo, Él era irreprensible y puro, sin mancha ni arruga, pero una vez que nuestro pecado le fue imputado y transferido, Él se convirtió en una maldición por nosotros, esto fue ofensivo, que incluso los cielos se oscurecieron y Dios, por así decirlo, le dio la espalda. No podía mirar esta ofensa.

Ese es el evangelio: que Dios ha condescendido para cubrir nuestras ofensas, para cubrir nuestra pecaminosidad; y todo eso se representa dramáticamente en todo el sistema de sacrificios que se instituye en el Antiguo Testamento.

Vemos todo tipo de sacrificios, todo tipo de ofrendas: ofrendas de restitución, ofrendas por el pecado, por la transgresión, ofrendas quemadas, de cereales y todas esas distintas clases de ofrendas y sacrificios que son parte integral de la religión del Antiguo Testamento.

Y de Nuevo, los capítulos iniciales del libro de Levítico brindan detalles específicos que regulan estas distintas ofrendas, pero lo que quiero ver hoy es el corazón y el alma de todo este sistema de sacrificios ya que, fundamentalmente, hay dos cosas que subyacen a estos sacrificios que Dios ordena y manda a su pueblo. Uno es la expiación y el otro es la consagración.

Por un lado, tienes la ofrenda del sacrificio, que al mismo tiempo se entrega como un regalo. Si nos hacemos la pregunta fundamental, “¿Qué es la adoración?” e hiciéramos esa pregunta a un santo del Antiguo Testamento, estoy seguro que la respuesta sería algo así: que el elemento principal de la adoración en la vida del creyente es hacer una ofrenda o un sacrificio de alabanza. Y eso empieza muy temprano en el Antiguo Testamento.

Recordamos la historia de los sacrificios y de las ofrendas que fueron traídas por Caín y Abel y cómo Dios se deleitó en la ofrenda que trajo Abel, pero que rechazó la ofrenda que le trajo Caín; y por eso Caín se llenó de furia, envidia y celos contra su hermano y se levantó contra él y le quitó la vida. Pero el sacrificio de Abel fue un sacrificio rendido a Dios en una actitud de fe y con una disposición de alabanza y agradecimiento.

Pero a partir de esa forma primitiva de sacrificio, todo el sistema de sacrificios creció y se amplió adquiriendo un significado cada vez más profundo, de modo que los sacrificios que se traían empezaron a indicar el principio de expiación, y la expiación, como digo, está en el corazón del sacrificio antiguo testamentario.

Ahora, hay dos palabras que oímos a menudo en teología y que a veces nos hacen tambalear: expiación y propiciación. Y el término expiación tiene que ver con la eliminación de la contaminación o la eliminación del pecado. Entonces, cuando vemos el Nuevo Testamento, se nos dice que en la cruz, Cristo hizo expiación por su pueblo. Él les quitó sus pecados y los tomó sobre sí mismo.

Recordamos en el día de la expiación, que dos animales se usaban en el Antiguo Testamento. Estaba el cordero sin mancha que se ofrecía en el altar del sacrificio y el macho cabrío expiatorio.

Y cuando se presentaba el macho cabrío expiatorio, el sacerdote apoyaba las manos en la parte posterior del animal, simbolizando la transferencia de los pecados del pueblo a la parte posterior del animal. Por eso se le llamaba un macho cabrío expiatorio y usamos el término de “chivo expiatorio” para alguien a quien se le hace culpable o responsable de algo que sale mal.

Él se convierte en el culpable, aunque no hizo nada. Entonces, en el día de la expiación, los pecados de la gente fueron transferidos sobre las espaldas del macho cabrío y luego este animal era expulsado fuera del campamento, hacia la oscuridad exterior lejos de la presencia de Dios, al lugar de la penumbra, al lugar de la contaminación;

Y los pecados eran quitados simbólicamente de la presencia del pueblo de Dios. Eso es lo que se entiende por expiación.

Esto es lo que Juan el Bautista tenía en mente cuando cantó el Agnus Dei en el Nuevo Testamento, cuando vio a Cristo acercarse, y dijo: “He ahí”, ya sabes, “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”

Dado que Cristo es tanto el cordero, como el macho cabrío expiatorio cuando lleva nuestros pecados sobre su propia persona, o en su propia persona, Él expía nuestros pecados. Pero también está el concepto de propiciación y la diferencia se encuentra en el prefijo.

“Ex” significa “fuera de” o “de” y tiene la dimensión horizontal de eliminación o remisión de pecado: el pecado se envía a la oscuridad exterior. El Señor dice: “Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.”

La propiciación tiene una dimensión vertical y tiene que ver con estar delante o en frente de Dios. De ahí obtenemos la palabra “propicio”. Y en este caso, una propiciación es un sacrificio ofrecido a Dios para satisfacer las demandas de su santidad y para satisfacer las demandas de su justicia.

Es así, que los sacrificios en el Antiguo Testamento simbolizaron esta idea de satisfacer las demandas de la santidad y de la justicia de Dios para que su ira fuera apartada; así tenemos la dimensión vertical y horizontal.

Por un lado, la justicia de Dios queda satisfecha; por el otro, nuestros pecados son removidos de nosotros, todos los cuales encuentran su culminación en la obra de Cristo en la cruz. Ahora, la clave de todo este sistema de sacrificio en el Antiguo Testamento es la idea de la sustitución.

A veces hablamos de la expiación sustitutiva en el Nuevo Testamento con respecto a la muerte de Cristo. Bueno, esta idea de sustitución está arraigada y fundamentada en el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento. Ahora, cuando el pueblo de Israel traía los sacrificios y pasaban por los rituales de culto que se prescribieron en el libro de Levítico, los sacrificios principales tenían seis actos distintos o seis pasos diferentes a seguir en el procedimiento.

Los primeros tres pasos fueron llevados a cabo por los mismos israelitas comunes y los últimos tres pasos fueron realizados en manos del sacerdote, entonces lo que pasaba es que cuando se traía el sacrificio (por ejemplo: un sacrificio animal o un sacrificio quemado) se requería que la persona trajera una ofrenda de entre sus posesiones personales. Es decir, si era un sacrificio animal, tenía que ser un animal de su propiedad.

Si era una ofrenda de cereal o grano también tenía que proceder de su propiedad. Y esta propiedad personal se convertía en una extensión o representación suya. Y así, el judío traería el cordero o el macho cabrío o el carnero o lo que fuera que él trajese para esta ofrenda; y él, antes que nada, pondría las manos sobre el animal, tal como lo hizo el Sumo Sacerdote en el día de la expiación con respecto al macho cabrío expiatorio.

Ahora, el individuo israelita pondría sus manos sobre esta oveja o sobre este carnero o cualquier otro, simbolizando la transferencia de su culpa personal hacia este animal. Luego la ofrenda, perdón, el dueño era el que tenía que matar al animal.

Y luego de que matara al animal, el tercer paso era que él tenía que llevarlo al sacerdote. Y luego los sacerdotes tomaban la sangre del animal y la rociaban en los lugares sagrados, luego ofrecían el animal en el altar del sacrificio, y después, en ciertas condiciones el sacerdote comía la porción restante que, como resultado, ya era comestible.

Pero todo el proceso involucraba matar, quemar y comer. Ahora, el principio del Antiguo Testamento era este: que la vida estaba en la sangre, no porque los judíos tuvieran una forma primitiva de anatomía o una comprensión del sistema circulatorio.

No hicieron una identidad absoluta entre la sangre y la vida. Aquí había una relación simbólica. Recuerdo que el evangelista anglicano John Guest, comentó una vez en una conferencia, él dijo: “Siempre estamos hablando de la sangre de Jesús y de la sangre de Cristo aquí y la sangre de Cristo allá”, él continuó: “Piensen por un momento.

Supongamos que Jesús vino a este mudo y se raspó su dedo con un clavo; ¿hubiera sido suficiente? Habrías tenido la sangre de Cristo, ¿pero eso hubiera sido suficiente para satisfacer las demandas que Dios había establecido para la expiación definitiva? ¡Por supuesto que no!

La idea del derramamiento de sangre está simbolizando el perder la vida porque la pena por el pecado es la muerte, y por consiguiente, la muerte del sustituto es lo que se necesita para que se cumpla esa pena. Así que no se trataba simplemente de cortar a los animales y tomar un poco de sangre y rociarla, la idea de la sangre era un símbolo de la entrega de la vida completa del animal.

Ahora, también entendimos que estas ofrendas y sacrificios que se hicieron en el Antiguo Testamento eran típicos; es decir, anunciaban la expiación suprema que iba a venir en el evento final de redención cuando Cristo se ofreciera a sí mismo como el perfecto sacrificio, una vez y por siempre.

Y tal como el autor de Hebreos enfatiza el punto haciendo la pregunta: “¿Es posible que la sangre de los toros y machos cabríos quite los pecados?” ¡No! Es evidente que estos animales no son suficientes para ser sustitutos adecuados de la vida de una persona que era culpable delante de Dios, pero tomaron su valor, como dije, simbolizando al redentor prometido que sería el cordero sin mancha que daría su vida como el sacrificio definitivo una vez y por siempre.

Ahora, mencioné que en el ritual había, en primer lugar, la muerte en sí y luego estaba la incineración y la incineración en el altar del sacrificio que era parte de ser una ofrenda o regalo para Dios.

Obviamente Dios no podía consumir a estos animales y Él no los necesitaba, pero la idea en Israel era que Dios consideraba que el aroma que se elevaba al cielo al incinerar estos sacrificios, era, eran considerados por Dios dulces, agradables y placenteros; es decir, si es que los sacrificios eran ofrecidos con un espíritu debido de penitencia y fe verdadera.

Sabemos que lo que pasó más tarde en Israel es que la nación degeneró en ostentación y ritualismo, donde simplemente realizaban las acciones externas sin fe y sin ningún deseo genuino en sus corazones de arrepentirse ante Dios o de ofrecerle el regalo de alabanza, y así llegó el momento en que los profetas anunciaron el juicio de Dios, los profetas decían: “Así dice el Señor”, “Aborrezco, desprecio vuestras fiestas, tampoco me agradan vuestras asambleas solemnes.” “vuestras ofrendas de grano no los aceptaré”.

Basta con mirar las imágenes y el simbolismo del aroma. Saca tu concordancia y mira con qué frecuencia se encuentra esta idea en el Nuevo Testamento, donde las ofrendas de los santos se consideran un aroma dulce y agradable para Dios. Todas estas cosas fueron simbolizadas en esta estructura elaborada del sacrificio.

Finalmente, la sangre fue rociada. Lo vemos de manera suprema, como en otra sesión, en el rociar de la sangre en el propiciatorio en el día de la expiación, y fue el rociar de la sangre en el altar o en el propiciatorio que se hizo para simbolizar aun un concepto más vinculado al sacrificio, y ese era la idea de la cobertura.

Este es un tema magnífico que recorre todo el Antiguo Testamento. Si recuerdan, en el jardín del Edén, en la caída de Adán y Eva, la primera sensación que la humanidad tuvo del pecado y de la culpa, fue el estar conscientes de la desnudez.

Dios había hecho a Adán y Eva de tal manera que, según dijo, los creó hombre y mujer y ambos estaban desnudos y sin avergonzarse, pero tan pronto violaron la ley de Dios, tan pronto transgredieron su mandamiento, de pronto se ven envueltos en una sensación de vergüenza y en una sensación de pudor por su desnudez.

Y si vas y buscas ese tema en todo el Antiguo Testamento, encontrarás todo tipo de riquezas que están asociadas con esto, y he presentado algunas veces ese punto donde el primer acto de redención en el Antiguo Testamento es cuando Dios se inclina y cubre el vergonzoso y bochornoso pecado de nuestros primeros padres, al hacerles ropa con pieles.

Nos acordamos de la historia de Noé, cuando su hijo único se burló de él cuando descubrió su desnudez y sus otros hijos cubrieron la desnudez de su padre y recibieron la bendición de Dios por hacerlo. Entonces, a lo largo de la Escrituras, el simbolismo del sacrificio, el simbolismo de la sangre es obrar como una cubierta, una cubierta que protege nuestro pecado y nuestra maldad de la mirada santa de Dios.

Es por eso que Cristo es llamado vestidura de nuestra justicia ya que su sangre es derramada en el acto de consumación final de cubrir el pecado de su pueblo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

Jesús y los marginados

Viernes 15 Noviembre

Te puse nombre, mío eres tú.

Isaías 43:1

Conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

2 Corintios 8:9

Jesús y los marginados

http://labuenasemilla.net/20191115

Cuando Jesús nació, fue acostado en un pesebre; vivió pobremente cada día de su vida. Durante el tiempo de su ministerio, anduvo de un lugar a otro “haciendo bienes” (Hechos 10:38). Él, el Hijo de Dios, no dudó en acercarse a los que eran incomprendidos, menospreciados, rechazados por la sociedad. No condenaba ni menospreciaba a nadie…

Aún hoy, está cerca de los que sufren, cualquiera que sea su sufrimiento. Él es el Amigo, el Consolador, el Libertador por excelencia. Él, quien solo había hecho el bien, nos amó hasta aceptar morir por nosotros en una cruz, entre dos malhechores.

¿Ha sido usted maltratado por la vida? ¿Se siente solo, sin amor, desanimado, desesperado? ¿Experimenta el vacío de su existencia? ¿Anhela tener una vida intensa, llena de gozo, de tranquilidad, de paz? Para Jesús, usted, tal como es, tiene un valor único e irremplazable, cualquiera que sea su pasado y su situación actual. Ningún caso es demasiado difícil para Jesús. Por su poder, él puede cambiar las situaciones más desesperadas. Jesús trae el verdadero amor, la liberación de toda clase de ataduras (alcohol, droga, sexo…), la libertad auténtica, la paz interior, una vida que vale la pena vivirla. Sí, Jesús nunca decepciona.

Reconozca humildemente que usted no puede salir solo de su penosa situación. Confíe plenamente en Jesús, el Señor, y acuda a él. Entonces él podrá librarlo verdaderamente.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar… mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28, 30).

Job 16-17 – Hebreos 7:1-17 – Salmo 124 – Proverbios 27:19-20

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Aarón y el sacerdocio

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Aarón y el sacerdocio

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/33033654

He mencionado que he conocido a varias personas que prometieron leer la Biblia completa desde Génesis hasta Apocalipsis y que comenzaron con una gran resolución y leyeron el libro de Génesis, luego pasaron por el libro de Éxodo, pero una vez que llegaron al libro de Levítico, empezaron a perder algo de su celo por leer toda la Biblia, y muchos desertaron a la mitad del libro de Levítico.

Algunos soportan Levítico y llegan al libro de Números, pero luego cogen su mochila y se van a casa. Son pocos los que leen todo el Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.. Y la razón de esto es simple, se debe a que en Génesis y Éxodo tenemos material histórico con el cual estamos, al menos, algo familiarizados y hay mucha acción e interés en la información que se encuentra allí; pero tan pronto como llegamos a Levítico, encontramos información y material en la Biblia que, en muchos aspectos, es completamente ajeno a nosotros porque el libro de Levítico contiene discusiones largas y detalladas de reglas específicas y regulaciones para el comportamiento del pueblo que celebra la religión en Israel.

Hay descripciones detalladas de cómo una persona puede discernir la diferencia entre una erupción cutánea normal inofensiva versus el reconocimiento de la lepra; y la gente queda estancada con esto porque es algo extraño. Es por eso que a menudo recomiendo a los que están en su viaje inaugural por las Escrituras, a que primero lean un resumen breve de los libros históricos y luego regresen y llenen los vacíos con estas piezas de literatura más difíciles.

Y eso es lo que estamos tratando de hacer en este panorama introductorio del Antiguo Testamento, a fin de proporcionar una visión general de un marco, o la estructura de toda las Escrituras; Y luego, esperamos que regreses y leas los capítulos individuales y los versículos de cada libro de la Biblia.

Y tengo que decir esto: por más que podamos luchar al inicio con libros como Levítico, Números y Deuteronomio, esos tres libros del Pentateuco son un virtual depósito de riqueza de información detallada que tiene un significado profundo para nuestra comprensión del Nuevo Testamento, Y a menudo nos perderemos la primera vez ya que no tenemos esa estructura básica en la cual colocar los detalles de esos libros.

Pero el libro de Levítico se llama Levítico, en la historia de la iglesia, porque da todas las reglas y regulaciones para las actividades de la tribu de Leví. Era de la tribu de Leví de donde se estableció el sacerdocio en el Antiguo Testamento.

Aarón y sus descendientes fueron llamados a servir en lo que llamamos el culto de Israel. Ahora, casi me aterra el usar esa palabra en las clases de esta serie, porque tan pronto como escuchamos esa palabra “cultus”, evoca en nuestras mentes la idea de algo terrible, es decir, un culto.

Vinculamos los cultos con estas sectas marginales radicales y extremas que están involucradas en cosas como las de Jonestown y otras, pero este es realmente un término técnico que describe la vida y la actividad de cualquier comunidad religiosa, e Israel tiene un culto elaborado establecido ya que es una comunidad religiosa y no tiene la connotación negativa que la palabra ‘culto’ tiene. Pero el libro de Levítico está muy interesado en los principios levíticos y en lo que llamamos la “ley ritual”.

Y debido a que los rituales del Antiguo Testamento son tan extraños e inusuales, a veces nos aburrimos o nos intimidamos con el material que se encuentra en el libro de Levítico, pero si nos detenemos por un momento y recordamos que cada ritual, es decir todo rito que Dios instituyó entre su pueblo en el Antiguo Testamento, tuvo un significado que apunta más allá de sí mismo, hacia el cumplimiento de la redención que se produce en la persona y obra de Cristo.

Entonces, al observar cuidadosa y meticulosamente algunos de estos rituales detallados del Antiguo Testamento, hay un sentido en el que simplemente abre nuestro entendimiento de la profundidad y las riquezas de lo que encontramos en el Nuevo Testamento.

El libro de Números se llama así porque básicamente se refiere a la numeración de las tribus, su ubicación y al reparto de los diversos lugares que ocuparían en la tierra prometida. Y el libro de Deuteronomio, el prefijo “deutero” significa “segundo”, y la palabra griega “nomos” significa “ley”, por lo que el libro de Deuteronomio simplemente se refiere al segundo libro de la Ley, que en cierto sentido es una recapitulación de toda la ley que encontramos, particularmente en Éxodo, y más tarde en los otros libros del Pentateuco.

Pero lo que vamos a hacer hoy es ver principalmente el significado del libro de Levítico para el sacerdocio del Antiguo Testamento. Si hay un tema general que encontramos en Levítico, es el tema de la santidad.

Es el tema de la santidad de Dios tal como se manifiesta en los rituales y en los patrones de comportamiento de las personas que Él ha llamado a sí mismo y les dice: “Sed santos, porque Yo soy santo”. Así que todos estos ritos y leyes que gobiernan la vida cúltica de Israel están abocados a mantener la santidad de la nación y esto empieza, en realidad, temprano en Éxodo con la institución y ordenación del sacerdocio porque, en primera instancia, el propósito fundamental del sacerdote en el Antiguo Testamento era ser el ministro de Dios de lo santo.

Ahora, uno de mis pasajes favoritos que lo ilustra en el Antiguo Testamento se encuentra en el capítulo 10 del libro de Levítico. Es uno de esos incidentes dramáticos que se registran allí, pero que arroja una luz enorme sobre el significado y el papel del sacerdocio levítico. Cuenta de la historia de Nadab y Abiú, los hijos de Aarón. El capítulo 10 de Levítico empieza así: “Nadab y Abiú,” en hebreo algunos lo llamam “Abijú”, yo lo voy a llamar Abiú. “Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante del Señor fuego extraño, que Él no les había ordenado. Y de la presencia del Señor salió fuego que los consumió, y murieron delante del Señor”.

Ahora, estos dos versículos nos dan una pequeña y breve descripción de lo que sucede. Es decir, esto es muy característico del Antiguo Testamento, el sobrepasar ligeramente eventos importantes y profundos y casi hacerlos parecer como posdata de la historia del Antiguo Testamento, pero, ciertamente para Aarón, este fue un momento dramático en su vida ya que sus dos hijos, quienes seguían sus pasos, quienes habían sido ordenados y consagrados al sacerdocio, se presentaron ante el altar y ofrecieron lo que la Biblia llama “fuego extraño”.

Es decir, estos sacerdotes jóvenes estaban experimentando con ciertas innovaciones en el proceso de adoración que no habían sido consagradas o prescritas por Dios. A simple vista parece algo simplemente inofensivo, pero la respuesta de Dios a su innovación y al cambio del modo de adoración divinamente estipulado, fue su muerte instantánea.

Ahora vamos a leer lo que sucede como resultado: “Entonces Moisés dijo a Aarón: ‘Esto es lo que el Señor habló, diciendo: Como santo seré tratado por los que se acercan a mí, y en presencia de todo el pueblo seré honrado.’ Y Aarón guardó silencio.” Permítanme aquí la libertad y licencia por un momento, para leer entre líneas.

Cuando Aarón descubre que sus hijos han sido matados instantáneamente por el Dios que los consagró para servir, el Dios a quien Aarón está dedicando su vida; no solo debió haber quedado profundamente afligido por la muerte de sus hijos, sino que debió haber quedado totalmente desconcertado y molesto de que Dios hiciera esto. Y muchos de nosotros hoy en día, cuando leemos historias como esta en el Antiguo Testamento, nos ofenden.

“¿Qué clase de Dios ejecutaría arbitrariamente sacerdotes por lo que parece ser una cosa tan pequeña e insignificante?” Y puedo oír a Aarón corriendo hacia la tienda de Moisés porque, después de todo, Aarón, a pesar de que está consagrado como sumo sacerdote y como sacerdote principal de Israel, todavía no es el líder de Israel.

El líder de Israel en ese momento de la historia sigue siendo Moisés. Él es el mediador del antiguo pacto y la autoridad de liderazgo ha sido investida en Él. Entonces Aarón va directo a Moisés y asumo que lo que hace es decir: “¿Qué está haciendo Dios aquí? Moisés, tienes que hablar con Dios. Protesta esta manifestación injusta de Su ira”.

Y Moisés, aparentemente, trata de calmar a Aarón. Moisés no tiene que ir a la montaña y preguntar a Dios del por qué ocurriría tal cosa. Él le dice a Aarón: “Aarón, Aarón: esto es lo que el Señor dice. ¿No te acuerdas? Cuando estableció el sacerdocio y le dio a los sacerdotes su verdadero propósito de ser, dijo: “Por aquellos que se acercan a mí, debo ser tratado santo y ante toda la gente, debo ser glorificado.”

Ahora, en esta respuesta sucinta que Moisés le da a Aarón, creo que encontramos el motivo principal de todo el libro de Levítico, y de hecho la cristalización cardinal de la esencia de la adoración para todo el pueblo de Dios de todos los tiempos.

Desde la primera ofrenda que fue dada por Abel en los primeros días del Génesis, hasta la adoración que se ofrece en el cielo por los ángeles, tal como está registrado en el libro de Apocalipsis, Dios, en el centro de la adoración, debe ser considerado santo, y el punto central de toda adoración y de toda vida religiosa es la gloria de Dios.

Es por eso que vimos con el Tabernáculo que solo el sacerdote podía entrar en el lugar santo, y los levitas estaban situados alrededor del Tabernáculo para asegurar que toda la actividad que rodeaba la adoración del pueblo de Dios, manifestara su Santidad y declarara Su gloria. Entonces, creo que esa es la clave para entender el libro de Levítico y todo el sacerdocio del Antiguo Testamento.

A lo que estos rituales, que regían las leyes que se exponen en Levítico, se refieren, es a la eliminación de la impureza o la eliminación de lo profano de aquello que es sagrado, Y esa es la tarea del sacerdocio: mantener ante el pueblo su vocación santa, su llamado a evidenciar y reflejar el carácter de Dios en toda su vida de pacto.

Así que tenemos estas listas, aparentemente interminables, de rituales de purificación y limpieza, llegando directamente hasta el punto de qué alimentos podía comer el pueblo de Israel. Vemos las leyes dietéticas de Israel y se permite que ciertos animales se consuman como alimento y otros están prohibidos. Del mismo modo, ciertas formas de producción que cultivan los agricultores de la época podían consumirse mientras que otras no.

Ahora, muchísima gente mira esas leyes dietéticas de Israel en el Antiguo Testamento y asume que la única preocupación que Dios tiene en esta legislación de dieta, es medicinal o terapéutica, porque incluso desde el punto de vista actual, miramos hacia atrás y vemos que ciertos alimentos que fueron prohibidos en la mesa de Israel, son alimentos que aún en nuestros días son capaces de transmitir enfermedades.

Aún somos muy cuidadosos, así que no comemos, por regla general, animales carroñeros que se banquetean de cadáveres y pueden ser fácilmente huéspedes de parásitos y transmitir enfermedades graves. Y ciertamente, había una dimensión terapéutica. La prohibición de comer carne de cerdo, por ejemplo, en el Antiguo Testamento, probablemente esté relacionada con la facilidad con que la carne de cerdo puede contaminarse con triquinosis y cosas así.

Pero si miramos un poco más profundo en las regulaciones del Antiguo Testamento con respecto a la dieta y a la comida, vemos que no solo es terapéutico o medicinal porque algunos de los alimentos que están prohibidos a Israel en el Antiguo Testamento, más tarde obtiene su aprobación en el Nuevo Pacto, donde todavía eran una cultura antigua que no contaba con las medidas sanitarias disponibles que tenemos hoy en nuestra cultura.

Pero, más importante aún, se hizo una distinción entre lo que estaba limpio y lo que estaba inmundo y esa es la distinción fundamental. No solo limpio con respecto a la limpieza medicinal, sino limpio con respecto a los tipos de animales que estuvieron involucrados.

Por ejemplo, a los israelitas se les restringió, en su dieta alimenticia, a comer solo animales domesticados, no animales salvajes. Y los granos y las sustancias alimenticias de los productos que formaban parte de la dieta permitida señalaban, en su mayor parte, aquellos alimentos que eran resultado directo de la cosecha de las personas.

Y, por lo tanto, a las personas de les permitía, en cierto sentido, comer del fruto de su trabajo, pero tenían que tener cuidado de comer cosas extrañas y raras fuera del campamento. Es decir, aún hasta estos puntos, aparentemente inofensivos de la consideración dietética, está este deseo de evitar la contaminación del pecado.

Son simbólicos en su dimensión para decir que Dios ordenó a esta nación, la llamó a estar separada y consagrada, ser diferente de todas las otras naciones, porque Dios mismo es Santo. Dios mismo, es otro. Dios mismo es distinto a nosotros. Y la diferencia fundamental entre Dios y su pueblo es la diferencia entre el que es absolutamente puro y santo y sus criaturas que se han vuelto pecadores.

Ahora, todo el mundo se ha sumido en el pecado, pero Dios, en sus propósitos de redención, para redimir a su pueblo del pecado, crea una nación y dice: “voy a hacerte diferente. Te voy a hacer mi representante. Serán santos, así como Yo soy santo. Y hasta el último detalle, voy a legislar una visión no conformista para que la gente te mire y vea que tú eres diferente”.

Y esto se convirtió en un asunto de gran compromiso moral para el pueblo escogido de Israel, de modo que cuando fueron llevados en cautiverio y se les ordenó comer de la comida de las naciones extranjeras, ellos se negaron a hacerlo porque no querían violar estas leyes y contaminarse ante la presencia de Dios. Así el tema de la santidad de Dios y la pecaminosidad del ser humano se repite a lo largo del libro de Levítico.

Ahora, los sacerdotes, además de ser responsables de todas estas leyes rituales, eran también responsables, hasta cierto punto, de ser administradores civiles; tenían el papel que más tarde se les otorgaría a los jueces y eran los médicos de la época. Mencioné esa larga sección en el Antiguo Testamento donde la gente tiene que pasar por esta lista detallada de chequeos con el propósito de diagnóstico, para ver si es una erupción cutánea inofensiva o para ver si es lepra,

Y fueron los sacerdotes los responsables de hacer el diagnóstico final en casos como esos. Recuerdas en el Nuevo Testamento que cuando Jesús sanó a los leprosos, cuando terminó de sanarlos les dijo: “Id y mostraos a los sacerdotes”.

Es como decir: “Ahora acude a tu médico y haz que el médico confirme que en verdad estás curado de esta horrible enfermedad”. Uno de los aspectos importantes del sacerdocio en el Antiguo Testamento es el cuidado con que Dios designa y diseña sus vestimentas.

Eso lo encontramos a principios del libro de Éxodo, en Éxodo 28. Éxodo 28 empieza con estas palabras, Dios está hablando y Él dice: “Entonces harás que se acerque a ti, de entre los hijos de Israel, tu hermano Aarón, y con él sus hijos, para que me sirvan como sacerdotes: Aarón, con Nadab y Abiú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón. Y harás vestiduras sagradas para tu hermano Aarón, para gloria y para hermosura.

Y luego lo que sigue es una detallada descripción del diseño del efod, el pectoral y el manto y los nombres que están inscritos en las túnicas de los sacerdotes, ya que ellos han de ser santos para el Señor. Pero nos preguntamos por qué este detalle en las túnicas y vestiduras de los sacerdotes.

Y Dios da la respuesta. Él dice: “Yo quiero que estos sacerdotes sean distintos. Quiero que estén apartados y que las vestiduras que usen sean para gloria y para hermosura.” A menudo, esto es pasado por alto: que en el diseño del Tabernáculo, en el diseño del sacerdocio, la gloria de Dios está en el centro del interés, y el vínculo que se encuentra aquí entre la gloria y la hermosura divinas.

A menudo obviamos eso y esa belleza en sí misma llama la atención sobre la naturaleza y el carácter de Dios. Es por eso que, en resumen, podemos decir que estas instrucciones para la adoración en el Pentateuco son para adorar a Dios en la belleza de la santidad.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

Diferencia radical

Jueves 14 Noviembre

(Jesús dijo:) El que cree en mí, tiene vida eterna.

Juan 6:47

Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen.

Juan 6:63-64

Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Juan 6:68

Diferencia radical

Pensamientos de J. F. Jobin

http://labuenasemilla.net/20191114

«Existe una diferencia radical, una oposición fundamental entre la fe cristiana, resultado de la vida de Dios en un creyente, y la observancia de ritos religiosos con el fin de alcanzar a Dios. Si la religión conduce al fiel a hacer esfuerzos para ir a Dios y serle agradable, inversamente, la revelación cristiana nos enseña que Dios viene al encuentro del hombre y lo busca donde él está…

Igualmente, la filosofía es la búsqueda de la verdad, mientras Jesús se presenta diciendo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). No se trata de una verdad que tendríamos que buscar y comprender, sino de una verdad que se revela y nos ilumina. No se trata solamente de seguir un enfoque intelectual, sino de responder a Dios quien nos llama…

La salvación está en una fe viva en el Hijo de Dios; ahora bien, a menudo nosotros estamos encerrados en las ideologías que nos han seducido. Necesitamos que esos cerrojos de nuestros razonamientos se rompan…

En cuanto a mí, cuando fui confrontado clara y evidentemente con mis limitaciones y mis fracasos, pude responder al llamado de Dios. Entonces encontré a otros creyentes que, de diferentes maneras, llegaron a la misma verdad. Tantos caminos individuales que convergen hacia la misma persona, la del Hijo de Dios. Y los que creen en él comprenden que no han tenido ningún mérito para llegar a él. Jesús mismo vino a su encuentro».

Job 15 – Hebreos 6 – Salmo 123 – Proverbios 27:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

8/63 – Jesús confronta a los legalistas | Marcos 2:23-3:6 

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

8/63 – Jesús confronta a los legalistas | Marcos 2:23-3:6

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

http://www.ibsj.org

Las cosas que se ven son temporales

La Biblia Dice

logo-lbd-web-stDavid Logacho

Las cosas que se ven son temporales

Apocalipsis 18: 9-24

Es motivo de gran gozo saludarle amiga, amigo oyente. Dice la palabra de Dios, en 2 Corintios 4:18: “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” ¡Qué palabras tan sabias! Las cosas que se ven son temporales, amable oyente. Algún día dejarán de ser. Cuan absurdo es ocuparse solamente en las cosas que se ven, descuidando las cosas que no se ven.

El mundo como tal parece firme como una roca. Pero no hay tal. Está cercano el día cuando dejará de existir. Cuando hablo del mundo, no me estoy refiriendo al globo terrestre. Me estoy refiriendo a ese sistema de valores y principios gobernado por Satanás, en el cual no hay lugar para Dios ni para su Hijo Jesucristo. Diríamos que es el mundo de los negocios, el mundo de la política, el mundo del arte, el mundo de la cultura, el mundo de la educación, el mundo de la ciencia, el mundo del entretenimiento, el mundo de la economía, el mundo del deporte, etc. Todo esto está condenado a la destrucción total. El mundo llegará a la cúspide en todo sentido durante la tribulación, justo antes de su estrepitosa caída y destrucción. La Biblia designa al mundo durante la tribulación con el nombre de Babilonia. Es un nombre preciso porque hace miles de años, Babilonia fue la cuna de la idolatría y la rebelión del hombre contra Dios. En nuestro estudio bíblico último, en el capítulo 18 de Apocalipsis vimos a un ángel haciendo un anuncio sobre Babilonia. Eufórico, el ángel pregonó: Ha caído, ha caído la gran Babilonia. Después se oyó una voz del cielo haciendo un llamado a los santos en Babilonia. Debían salir de en medio de Babilonia para no ser destruidos juntamente con ella. Hoy nos corresponde estudiar desde el versículo 9 hasta el versículo 24 del capítulo 18. Aquí encontramos un lamento de los moradores de Babilonia. Los que primero lamentan son los reyes de la tierra. Apocalipsis 18:9-10 dice: “Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio, parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio!” Los reyes o poderosos de la tierra fornicaron con Babilonia. Esto significa que apoyaron a Babilonia en la idolatría y rebelión contra Dios. También vivieron con ella en deleites. Los reyes de la tierra agasajaron a Babilonia en sus actos oficiales y sociales. Pero todo esto llegó a un inesperado final. Babilonia fue destruida y quemada con fuego. Los reyes de la tierra no podrán esconder su abatimiento. Dice el texto que llorarán y harán lamentación sobre ella. Lamentarán como si se hubiera muerto un familiar cercano. La destrucción de Babilonia será tan espantosa, que los reyes de la tierra se ubicarán lo más lejos posible para expresar su lamento. A una se unirán en un coro fúnebre diciendo: Ay, ay de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte, porque en un instante llegó tu castigo. Pero no solo los reyes de la tierra harán lamento por Babilonia, sino también los mercaderes de la tierra. Apocalipsis 18:11 hasta la primera parte del versículo 17 dice: “Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías; mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol; y canela, especias aromáticas, incienso, mirra, olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y esclavos, almas de hombres. Los frutos codiciados por tu alma se apartaron de ti, y todas las cosas exquisitas y espléndidas te han faltado, y nunca más las hallarás. Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando, y diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas.” Babilonia se ocupó totalmente de lo material. Edificó un castillo, pero un castillo de naipes. El momento menos pensado, el castillo se vino abajo. Los mercaderes ya no podían comprar todos los artículos imaginables que Babilonia producía para exportación. Inclusive vidas de personas se encontraban entre los objetos que vendía Babilonia. Se acabó el negocio para los mercaderes. Babilonia ya no podrá vender ni comprar. Tristes por el fin del negocio, los mercaderes de la tierra se pondrán a buen recaudo, lejos de Babilonia, para expresar su sentido lamento. Ay, Ay de la gran ciudad. Vestida de lino fino, con ropas de color púrpura y rojo, adornada con oro, perlas y piedras preciosas. Y en un instante se ha acabado tanta riqueza. Por último, los viajeros harán lamentación por Babilonia. Apocalipsis 18 desde la segunda parte del versículo 17 hasta el versículo 19 dice: “Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se pararon lejos; y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: ¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad? Y echaron polvo sobre sus cabezas, y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad, en la cual todos los que tenían naves en el mar se habían enriquecido de sus riquezas: pues en una hora ha sido desolada!” Han lamentado los reyes de la tierra y los mercaderes de la tierra. Ahora les toca lamentar a los viajeros de la tierra. Allí están los pilotos o patrones de las naves que surcan los mares. Allí están los pasajeros de las naves que surcan los mares. Allí están los marineros y en general todos los que trabajan en las naves que surcan los mares. Para ellos también se acabó el negocio. La gran Babilonia que llenó de dinero sus bolsillos se ha acabado. De lejos, miran los restos humeantes de Babilonia y dicen: No puede ser, ésta era la gran ciudad de Babilonia. Parecía indestructible, más ahora está en ruinas. Sin poder creerlo arrojarán polvo sobre sus cabezas en señal de duelo y ellos también formarán un coro para lamentar por Babilonia. Su coro será semejante al de los reyes de la tierra y al de los mercaderes: Ay, ay de la gran ciudad, con su riqueza se hicieron ricos todos los que tenían barcos en el mar. Y en un instante ha quedado destruida. ¿Qué podemos aprender de lección de todo esto, amable oyente? Pues que Dios castigará con severidad al mundo controlado por Satanás. Pero también que no es prudente vivir para el mundo. El mundo tal como lo conocemos está condenado a desaparecer. Si Usted pone toda su esperanza en este mundo, algún día Usted quedará defraudado. Por algo dice la palabra de Dios en Mateo 6:19-20 “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” Finalmente en este capítulo de Apocalipsis encontramos una celebración por la caída de Babilonia. Apocalipsis 18:20-24 dice: “Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles y profetas; porque Dios os ha hecho justicia en ella. Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada. Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; y ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti. Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones. Y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.” El ángel invita al cielo y a los santos que están en él, junto con los apóstoles y profetas a alegrarse porque Dios ha pronunciado juicio a su favor contra Babilonia. Dios es justo amigo oyente. A veces tarda, su justicia pero nunca la olvida. El hombre impío piensa que va a salir bien librado de sus mentiras, de su engaño, de su maldad, pero algún día va a tener que dar debida cuenta de sus actos a Dios. Con Dios no se puede jugar amable oyente. A manera de ilustración de lo súbito y devastador de la destrucción de Babilonia, un ángel toma una pesada piedra, semejante a piedra de molino y la arroja violentamente contra el mar, diciendo: Así serás tú echada abajo, Babilonia, la gran ciudad, y nunca más te volverán a ver. Nunca más se oirá música en ti. Nunca más habrá industria en ti. Nunca más habrá trabajo en ti. Nunca más brillará luz dentro de ti. Nunca más habrá matrimonios dentro de ti. Nunca más habrá comercio dentro de ti. Algo digno de mencionar es que Babilonia engañó a las naciones de la tierra con sus hechicerías. Aquí tenemos un claro caso del uso de la brujería para lograr algún propósito. Por esto también Babilonia está siendo destruida. La brujería es de Satanás amigo oyente. Mucho cuidado con ella. Pero quizá lo más grave que cometió Babilonia fue derramar sangre de profetas, de los santos y de todos los que han sido asesinados en el mundo. Dios reacciona con violencia cuando uno de los suyos es atacado. Por tanto, la destrucción total de Babilonia es bien merecida. Babilonia en este pasaje bíblico sintetiza todo aquello donde Dios no es bienvenido ni tampoco su Hijo Jesucristo. Como Usted ha constatado, Babilonia está destinada a la destrucción. No ponga su esperanza en algo que muy pronto va a quedar en ruinas, amigo oyente. Ponga su esperanza en Dios y en su Hijo Jesucristo.

 

 

david-logacho-80x80David Logacho es Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
Telf. 00593-2-2475563
Quito-Ecuador

El tabernáculo

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El tabernáculo

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/32811019

En el Nuevo Testamento, el Evangelio de Juan comienza con las conocidas palabras del prólogo, «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios». Y sigue por varios versículos más y el prólogo llega a una conclusión más adelante en el capítulo, cuando Juan escribe: «Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros… lleno de gracia y de verdad,».

Y esta frase, “el Verbo se hizo carne”, se refiere al gran misterio de la encarnación. Pero cuando Juan describe ese acontecimiento de la encarnación, dice: «Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros». Esa es una especie de traducción libre del texto original.

Literalmente, las palabras que se usaron son: «Y el Verbo se hizo carne, y asentó su tienda entre nosotros», o aun más exacto, «El Verbo se hizo carne, y ‘tabernaculizó’ entre nosotros». Cuando vemos el libro de Éxodo, vemos tres grandes temas de importancia para nuestra comprensión del alcance de la historia redentora: El éxodo mismo con la celebración de la Pascua, la promulgación de la ley, y en tercer lugar, el establecimiento de la casa de Dios, la tienda de reunión o el tabernáculo.

Dios da instrucciones súper detalladas a Moisés en cuanto a cómo construir el tabernáculo en el Antiguo Testamento. Y este es un momento decisivo en el desarrollo de la religión del Antiguo Testamento porque anterior al tabernáculo no había un santuario central firmemente establecido para el pueblo de Dios.

Si nos remontamos al período patriarcal, sabemos que está marcado por momentos importantes de adoración. Cada vez que ocurría un evento significativo en la vida de estas personas, ellas respondían en adoración a Dios ofreciendo sacrificios o con la construcción de un altar.

Si vuelves a revisar todo el período patriarcal, verás, por ejemplo, a Noé, después que salió del arca, cuando bajaron las aguas del diluvio y que disminuyeron, él expresó su gratitud a Dios construyendo un altar.

Abraham construyó un altar. Isaac construyó un altar. Jacob, después de haber luchado con un ángel, y de tener su visión de la escalera que llegaba al cielo, recuerdas que durante la noche soñó y vio que los ángeles de Dios subían y bajaban en su escalera y cuando despertó por la mañana, dijo: «Ciertamente, el Señor está en este lugar y yo no lo sabía». “Y tomó la piedra que había puesto de cabecera, la erigió por señal y derramó aceite por encima.” Y después de que la ungió con aceite, marcó ese lugar y nombró aquel lugar “Betel, o la casa de Dios. “Y esta es”, dijo, “la (entrada) o la puerta del cielo”.

Ahora, lo que es significativo en estos incidentes que encontramos en el período patriarcal es que vemos la sacralización del tiempo y del espacio. Recordarás que en la Pascua Dios dijo: ‘quiero que ustedes recuerden este día para siempre’. Y así Dios tomó los días ordinarios de ese período y los hizo sagrados, los consagró mediante el memorial de la Pascua.

De la misma manera, en el Antiguo Testamento, vemos con frecuencia ejemplos donde se consagraron lugares o donde cosas se apartan como algo sagrado. Recuerda cuando Dios se le apareció a Moisés en la zarza ardiente, y Él lo llamó, y le dijo: ¡Moisés! ¡Moisés! “Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa.”

Ahora es importante entender que en la fe bíblica y en la religión bíblica, el dominio de Dios está en toda la tierra. Como Él le dice a Moisés en el conflicto con Faraón, «Dios es el Dios de toda la tierra». Su presencia es ubicua; es decir, Él es omnipresente. No hay lugar donde Dios no esté.

El salmista clamó después: “¿Adónde me iré de tu Espíritu” Oh Señor, “Si subo a los cielos, he aquí, allí estás tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí estás tú». Y esa idea de la presencia universal de Dios tiene raíces profundas en el Antiguo Testamento, y toda la tierra es sagrada; todo el planeta es santo ya que es posesión suya, pero a pesar de estos principios, aún existen estas intromisiones en el tiempo y espacio donde Dios se da a conocer de una manera peculiar y en un sentido particular adquieren un significado especial.

Entonces durante el período patriarcal, cuando Dios se iba a reunir con Su pueblo, el lugar a donde él llegaba era sagrado. Aun hoy nos referimos a Palestina como Tierra Santa y hacemos peregrinaciones y queremos caminar por donde Jesús caminó, y pararnos donde él se paró y nos llegamos a impresionar. Aun sabiendo que la tierra es común y corriente, se santifica por la visitación de Dios.

Ahora, todo el propósito de la creación del tabernáculo era ilustrar a Israel la promesa de Dios: «Yo estaré contigo». Él le había prometido eso a Abraham. ‘Abraham, Yo nunca te dejaré ni te desampararé’. La misma promesa le dio a Isaac. La misma promesa, en Betel, en el sueño de la medianoche, fue repetida a Jacob: “Nunca te dejaré ni te desampararé”. Cuando Cristo vino al mundo, es llamado Emmanuel que significa: “Dios con nosotros”.

Y la manera en que la presencia de Dios se marca y es simbolizada exteriormente en la experiencia del desierto en el Antiguo Testamento, es en la construcción del tabernáculo, el tabernáculo, como la tienda de reunión, el lugar donde Dios dice que vendrá y estará con su pueblo.

Por eso Dios le ordena a Moisés que construya esta enorme estructura, es una tienda. Y la razón por la que es una tienda es porque el pueblo de Israel aun no se había establecido en la tierra prometida. Aun están en transición.

Es un pueblo semi-nómada, yendo de un lugar a otro, deambulando por el desierto, pero el punto es que donde quiera que vayan, es Dios quien los lleva y es Dios quien promete estar con ellos. El pueblo mismo está viviendo en tiendas y se le manda construir una tienda para Dios.

Ahora, cada vez que el pueblo de Israel tenía que trasladarse de un lugar a otro y llegaba a una nueva ubicación o sitio para permanecer por un tiempo, tenía que acampar, básicamente, en forma circular y cada segmento del arco del círculo estaría ocupado por una tribu en particular.

Y las tribus acamparían alrededor del perímetro. Pero en el centro matemático exacto del campamento tendría que estar el tabernáculo, la tienda de reunión, la casa de Dios. Esto simboliza muchas cosas. Como ya he mencionado, indicaba el recordatorio visible de la promesa de Dios de estar en medio de su pueblo.

Recuerdo tiempo atrás durante el movimiento de los derechos civiles, en la historia de Estados Unidos, una canción se compuso que se hizo popular sobre todo para aquellos que participaron en las marchas por los derechos civiles. La gente cantaba al unísono: “A nosotros no nos moverán.” Decía, “A nosotros no, no, no nos moverán” y continuaba.

Y esas palabras fueron tomadas directamente de los salmos del Antiguo Testamento, específicamente del Salmo 46, que habla de la amenaza de destrucción y de catástrofe que podría sobrevenir a las naciones: ‘El mar ruge y está agitado. El mar golpea contra los lados de la montaña y la tormenta es tan fuerte que quizás hasta las montañas serán arrojadas en medio del mar’.

Pero, en contraste con las imágenes amenazantes de la tormenta y el mar, está la imagen pacífica y tranquila de un río. En la tradición de la poesía hebrea, el mar era símbolo del poder amenazante, mientras que el río era símbolo de vida. Debido a que el salmista continúa diciendo: “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios”, porque “Dios está en medio de ella, no será sacudida”.

En otras palabras, la razón de la confianza del salmista para perdurar, estar estable y permanecer fue la promesa de que Dios estaría en medio de su pueblo; por tanto, ese es el primer y más importante significado de la ubicación del tabernáculo cuando el pueblo se reunía mientras avanzaban.

El segundo significado es este: que Israel no fue el único pueblo semi-nómada de la antigüedad. La mayoría de las naciones semitas de ese tiempo eran pueblos que pastoreaban y recorrían las regiones desérticas.

Y aun otras naciones que tenían asentamientos permanentes, a menudo marchaban para lograr una conquista militar, y la costumbre en la antigüedad era que cuando las naciones se movían y vivían en tiendas, la tienda central del campamento estaba siempre ocupada por el rey.

Ese era el lugar para el rey y el simbolismo del tabernáculo ocupando el centro del campamento era que el pueblo judío en este momento no tiene más rey que Dios. Dios es su rey y Él es un rey que no está remoto o distante, sino que Él es un rey que habita en medio de su pueblo. Ahora veamos parte de la estructura del tabernáculo mismo.

La entrada a la tienda mira hacia el este. Así que allí es el este, allí es el norte, allá es el sur y allí es el oeste, de hecho voy a… no lo haré, lo dejaré como está por ahora—la tienda era portátil. Podía ser armada y desarmada. Cuando la desarmaban y la trasladaban debía ser transportada por una subdivisión de levitas. Recuerda que los levitas fueron apartados para tareas sacerdotales.

Y en la tribu de Leví había una familia o un clan de la casa de Coat, y los coatitas eran los encargados de transportar los utensilios sagrados que eran parte del tabernáculo, a nadie más se le permitió manejar estas cosas.

Ellos fueron entrenados toda su vida para el manejo apropiado de cómo trasladar, desarmar y colocar los utensilios del tabernáculo. Vemos después que con la destrucción repentina de Uza cuando tocó el arca del pacto ya que había violado los preceptos que se dieron en la antigüedad con respecto al manejo de los utensilios sagrados especiales del Arca.

El tabernáculo en sí, o el santuario, tenía 1,003 metros cuadrados de tamaño, 1003 metros cuadrados. Esa es una tienda gigante. Pero el santuario mismo, la porción de espacio más grande de esta tienda estaba ocupada por el atrio exterior;

Y luego venía el atrio interior, conocido como el Lugar Santo y después venía el espacio más interno llamado el Lugar Santísimo, o Santuario interno, o el Sanctus sanctórum, lo más santo de lo santo. Es importante notar que el perímetro exterior estaba protegido por los levitas y la gente del pueblo no tenía acceso—ellos podían llegar hasta el tabernáculo, pero no podían entrar al tabernáculo.

Ciertas cosas que se llevaban a cabo dentro del santuario. Les repito, el santuario interior incluyendo tanto el Lugar Santo como el Lugar Santísimo, tenía casi 17 por 4 ½ metros, y en el atrio exterior había dos muebles que se encontraban allí: estaban la fuente de bronce y el altar del holocausto.

La fuente de bronce como su nombre lo indica estaba hecha principalmente de bronce, y era el lugar donde el sacerdote venía para el rito de purificación. Antes de que pudieran realizar sus deberes sacerdotales, tenían que purificarse a sí mismos. Tenían que lavarse.

La palabra ‘fuente’ en el original, es de donde sale la palabra ‘baño’, así que ellos lo hacían simbólicamente, tomaban un baño limpiándose con el agua que estaba en la fuente de bronce. Ahora, el altar del holocausto era el lugar donde se quemaba el sacrificio de animales y se ubicaba en el atrio exterior; tenía cuatro postes, uno en cada esquina, que se llamaban los cuernos del altar.

A veces se sujetaban a los animales a los cuernos del altar a fin de facilitar todo el proceso de matarlos y quemarlos. Recuerdas cuando Adonías buscó refugio corriendo y agarrándose de los cuernos del altar.

Lo interesante para mí es que a medida que te acercas al Lugar Santísimo, hay un nivel progresivo de lo sagrado, el cual se ve reflejado por el aumento en el nivel de materiales preciosos usados en los utensilios y en el mobiliario que había adentro.

De nuevo, volvamos al panorama general. Está este círculo que describe todo el campamento y todo lo que estaba fuera del campamento era considerado inmundo.

Este era el lugar de los gentiles. Esto era lo que simbolizaba la oscuridad exterior que estaba siendo removida desde el centro donde Dios derrama los dones de su misericordia y gracia; y cuanto más te acercas al centro, más te acercas a la presencia directa de Dios. Entonces, ellos entendieron que Dios en realidad estaba en todas partes, pero en su actividad redentora, donde se enfocaron los medios de su gracia, estaba el más sagrado de todos los lugares, el Lugar Santísimo, y cuanto más te alejabas del Lugar Santísimo, más te acercabas hacia el lugar que era inmundo y que simbolizaba la oscuridad exterior.

Este simbolismo se usa en toda la enseñanza de las Escrituras, en los escritos de los profetas y también en el Nuevo Testamento. Se ha dicho, por ejemplo, que el evangelio de Juan sigue en su contenido, así como el libro de Apocalipsis, se basan mucho en el mobiliario que se encontró, primero, en el tabernáculo y posteriormente en el Templo, donde estaban los candelabros y todas esas cosas repetidas.

Y que Cristo, en el evangelio de Juan, es llamado la “Luz del mundo” porque en el Lugar Santo, estaba el candelabro, el candelabro de siete brazos, la menorá con la luz encendida de forma permanente, simbolizando, una vez más, la presencia eterna de Dios.

En el Lugar Santo también estaba el altar del incienso, era más pequeño que el altar del holocausto, pero estaba hecho de materiales más preciosos, Pero el propósito del altar del incienso era ilustrar la obra de la oración. Los sacerdotes iban allí y ofrecían sus oraciones por el bienestar del pueblo y el significado del incienso era que cuando este era quemado en el altar, esparcía un aroma agradable en el ambiente. Y eso era importante porque recordarán que están sacrificando animales dentro y alrededor del santuario y eso era algo muy oloroso de vez en cuando,

Y así, el olor que provenía del centro religioso de Israel resultaba más dulce y agradable por la presencia del altar del incienso. Cabe resaltar también que este altar nos dice mucho sobre el lenguaje del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Por ejemplo, cuando el pueblo de Israel obedecía a Dios y Dios se complacía con ellos, Él decía que la fragancia de sus oraciones era “un aroma agradable para el Señor”, pero cuando el pueblo se corrompió y su adoración degeneró en una rutina externa y cosas así, Dios les habló en juicio diciendo: “desprecio vuestras fiestas, tampoco me agradan vuestras asambleas solemnes” ‘tus sacrificios me son abominación. Son un hedor en mi nariz’.

De nuevo, en el Nuevo Testamento, la obra de Cristo se describe como un aroma dulce y fragante a Dios, ya que no solo cumplió con todo lo del tabernáculo, sino que, en sentido real, con cada una de sus partes. Él es la luz del mundo. Él es el pan de vida.

Otro mobiliario en el Lugar Santo era la mesa de los panes –y Él es el pan de vida—ahí hay una hogaza de pan por cada una de las 12 tribus, indicando así la provisión de Dios para con su pueblo en sus necesidades de este mundo y en el desierto.

Cristo es la fuente de nuestra regeneración. Él es quien limpia a su pueblo de sus pecados. Y Él es el que ha sido sacrificado por ellos. Toda la obra personal de Cristo está simbolizada en estos diversos elementos del tabernáculo, pero nada como lo que sucede en el Lugar Santísimo donde se encuentra el mobiliario más sagrado de toda la religión judía: El Arca o el Cofre; que es llamado el Arca del Pacto. Es un cofre que está hecho de madera de acacia y cubierto con oro puro. Tenia unos grandes querubines esculpidos con sus alas ocultando y cubriendo el cofre.

El cofre contenía ciertos artículos. Los artículos que estaban en el cofre eran: las tablas de piedra, los diez mandamientos, la vara de Aarón que floreció y una vasija con el maná que se recogió y se preservó de la provisión que Dios dio a su pueblo en el desierto. Pero lo más resaltante del arca era que la tapa del cofre se llamaba propiciatorio ya que el Arca del Pacto era el símbolo del trono de Dios, su trono de autoridad y lugar de juicio.

Así que era en el Lugar Santísimo donde el Sumo Sacerdote, y solo el Sumo Sacerdote, podía entrar, y solo una vez al año en el día de Yom Kippur; y aún así, solo después de un elaborado ritual de limpieza; y entraba y rociaba la sangre del cordero en el propiciatorio. En griego se llama ‘hilasterion’ o la reconciliación porque con esa acción la sangre del sacrificio se convierte en una cobertura del Tribunal de Dios que nos protege de su juicio. Y así, toda la obra de redención—su juicio, su misericordia—se encuentra en el simbolismo viviente del Tabernáculo de Reunión que Dios visita a su pueblo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

¿Para quién sembramos? (2)

Miércoles 13 Noviembre

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Gálatas 6:9

El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Filipenses 1:6

¿Para quién sembramos? (2)

¡Perseveremos!

http://labuenasemilla.net/20191113

Ayer se vio la importancia de sembrar para el Espíritu y no para la carne. Si sembramos para el Espíritu, cosecharemos sus felices frutos en nuestra vida. Pero la semilla no germinará en una noche, y a veces tendremos la impresión de que nada cambia. Tranquilicémonos: Dios, quien en su gracia nos ha salvado, también nos ha declarado justos delante de él por la obra de Cristo. Esta misma obra nos permite considerarnos “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (Romanos 6:11). Entonces tenemos la certeza de que él nos ayudará a vivir conforme a sus pensamientos y, en consecuencia, a santificarnos día tras día.

Gracias a Jesucristo es posible obtener la victoria sobre la codicia. Dios nos llama a confiar en él en ese combate contra la impureza, a perseverar y a vivir así la realidad de la victoria lograda por su Hijo.

Convenzámonos de que si Dios nos pide renunciar a las cosas malas, no es para frustrarnos, sino para darnos cosas infinitamente mejores: una vida para su servicio, en comunión íntima con él. La lucha no es fácil, pero siempre vale la pena. Y será victoriosa si perseveramos orando al Señor, tomados de su mano, para así decir: “Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10). “Todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:23).

Job 13-14 – Hebreos 5 – Salmo 122 – Proverbios 27:15-16

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch