“Pensemos con el Dr. Ravi Zacharias” es una producción de RZIM y es un excelente recurso para los cristianos que anhelan entender la fe y testificar con inteligencia.
Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo.
Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.
Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano.
Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies y candidato al Phd, por la misma casa académica.
El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.
Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón Misión cumplida basado en Hechos 28. Este sermón es el último de la serie sobre el libro de Hechos, Hasta los confines de la tierra. Hechos 28 es el último capítulo de una detallada historia del nacimiento, crecimiento y expansión de la iglesia.
Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría
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La mujer… vino temblando, y postrándose a sus pies (los de Jesús), le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.
En medio de una multitud, Jesús atravesaba las calles de un pueblo de Israel para ir a la casa de una niña moribunda. Una mujer se le acercó discretamente y tocó el borde de su manto. Hacía doce años sufría de flujo de sangre, y no quería descubrir su vida personal delante de todos. Además sabía que, según la ley de Moisés, no debía acercarse a nadie (Levítico 15:19).
Maravillosa gracia de Dios, ¡Jesús la sanó! Pero quiso darle más todavía. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí” (Lucas 8:45-46). Entonces la mujer, temblando, se acercó y declaró delante de todos por qué y cómo había sido sanada. Un vínculo fue establecido con su Salvador; él le habló y ella escuchó esta palabra consoladora: “Tu fe te ha salvado; ve en paz”.
Nada es vergonzoso cuando hablamos con sinceridad en la presencia de Dios: la profundidad de la miseria moral del hombre no hace más que resaltar la gracia de Dios que quiere liberarnos. Contemos lo que el Señor ha hecho por nosotros (Lucas 8:39): no para hacer alarde de lo nuestro, sino para dar testimonio de Su gracia. ¡Cuántas personas han creído en Dios escuchando el simple relato de la conversión de un creyente! Tengamos, pues, la valentía para hablar de nuestro Salvador y de las liberaciones que él ha hecho en nuestras vidas.
“Pensemos con el Dr. Ravi Zacharias” es una producción de RZIM y es un excelente recurso para los cristianos que anhelan entender la fe y testificar con inteligencia.
¿Cómo PREDICABA Martín LUTERO y qué pensaba de la PREDICACIÓN?
Cuando era un monje principiante, Martín Lutero comenzó a predicar de mala gana y solo en obediencia a la cabeza de su monasterio. Predicó primero en el comedor del claustro en Erfurt y luego en la pequeña iglesia del claustro en Wittenberg.
Pero luego de la publicación de las 95 Tesis empezó a predicar en alemán y con una pasión y valentía que provocó que en poco tiempo sus sermones fueran muy populares. Estaba predicando la Palabra de Dios.
Los sermones de Lutero empezaron a ser publicados y pronto atrajeron la atención por la frescura y franqueza de su discurso.
Su amplia circulación extendió la influencia de Lutero más allá de las fronteras de Alemania. Movieron los corazones y agitaron las conciencias de la gente.
Pronto se hizo evidente que este hombre, por el poder de sus palabras, estaba iniciando una nueva era en la historia de la Iglesia.
Entre 1517 y 1521, Lutero escribió, debatió, pero por sobre todo, predicó como nunca lo había hecho.
En ese entonces, la predicación de la Biblia se había perdido por completo en la Iglesia romana. Los sermones habían sido reducidos a cortas homilías en latín, un idioma extranjero para una población sin educación. En la Iglesia romana, lo que ocupaba el lugar central era la misa, no la predicación. Así, la misa era mostrada como el principal medio de gracia y la predicación de la Palabra había sido eclipsada.
El único objetivo de Lutero era presentar el Evangelio exponiendo las Escrituras. En la Pascua de 1519, comenzó la continua exposición de los Evangelios y el Génesis. En 1520 comenzó en latín, y luego continuó en alemán, una colección de sermones sobre las lecturas del leccionario del día.
En 1521 de camino a Worms para asistir a la Dieta, no pudo escapar de las multitudes. En Erfurt, la iglesia estaba tan abarrotada que temían que se cayera. En Zwickau, el mercado estaba atestado por 2.500 oyentes ansiosos y Lutero tuvo que predicar desde una ventana.
Fue Lutero quien puso el sermón en el protestantismo, en el lugar de la misa, y así hizo que la predicación fuera la influencia más poderosa en las iglesias de la Reforma. Y Lutero vivió esta verdad.
Por ejemplo, en 1522 predicó 117 sermones en Wittenberg y 137 sermones al año siguiente. En 1528, predicó casi 200 veces, y en 1529 tenemos 121 sermones.
La mayoría de los domingos predicaba dos o tres veces, él mismo admitió que predicaba hasta cuatro veces el domingo. Además, normalmente predicaba al menos dos o tres veces durante la semana, a veces más. Durante los feriados religiosos, predicaba dos veces al día. Su dedicación incansable a esta labor se puede apreciar en el número sorprendente de sermones que predicó: siete mil entre 1510 y 1546. Eso equivale a unos doscientos sermones al año, o a cuatro por semana. Así que el promedio nos dice que, a lo largo de su ministerio, Lutero predicaba un sermón cada dos días. Alrededor de dos mil trescientas de estas exposiciones bíblicas están registradas de forma escrita hoy.
Cada vez que Lutero viajaba lejos de su hogar en Wittenberg, le pedían que predicara, y él siempre aceptaba sin importar su nivel de cansancio. Además, le predicaba constantemente a sus estudiantes en su casa. Incluso en el año 1528, un año marcado por la peste negra, Lutero predicó unos doscientos sermones.
Continuó predicando hasta el final de su vida aunque su salud estaba muy debilitada y de que a menudo se desmayaba por el agotamiento, hasta el final retuvo su maravillosa pasión. La última vez que subió al púlpito fue el 14 de febrero de 1546, unos días antes de morir.
El Dios representado en la Biblia no es fácil de entender, pero ¿y si pudiéramos entender mejor qué es lo que no podemos entender? En este video, exploraremos la compleja identidad de Dios que se muestra en la historia de la Biblia, y (¡sorpresa!) todo esto conduce a Jesús.
Créditos:
Producción de Localización en Español – Unicornio Films, Santo Domingo, República Dominicana.
Traducción: Jairo Namnún/Luis Sena
Locución: Juan Carranza/ Raeldo López
Diseño y Animación: Abraham Sánchez
Supervisor de Postproducción: Mario Escobar
Asistente de Producción: Laura Cabrera
Producción: Denny Féliz
Coordinación de Producción: Jammy Báez
(Jesús dijo:) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
El joven mencionado en el relato de Lucas 18:18-25 era muy simpático, rico, instruido, practicaba el bien desde su juventud. Sin embargo, no estaba tan seguro de sí mismo cuando fue a Jesús y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”. Con su respuesta Jesús puso en evidencia las prioridades del corazón de ese joven: “Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres… y ven, sígueme” (Lucas 18:22).
¡Qué sorpresa para ese joven… y para nosotros! Ese líder respetado y respetable, ¿no era apto para el reino de Dios? ¡Imposible! ¿Y vendería sus preciados bienes para seguir a Jesús? ¡Jamás! Las riquezas que lo separaban de Jesús tenían demasiada importancia a sus ojos para desprenderse de ellas. ¡El joven se fue muy triste! Triste también fue la mirada del Salvador viéndolo alejarse.
¿Qué me dice la mirada del Señor cuando se posa sobre mí? Aparta de tu vida todo lo que te separa de mí, ¡y sígueme! Déjame formarte para que me sirvas mejor, para que seas más útil. Amor al dinero, deseo de alcanzar el éxito social, ambiciones, pasiones de toda clase, cada uno puede poner un nombre sobre el obstáculo que le impide dar todo su corazón a Jesús.
Él quiere el primer lugar: “Dame, hijo mío, tu corazón” (Proverbios 23:26).
“Jesús les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna” (Lucas 18:29-30).
El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.