4/5 – ¿Por qué cree usted en Jesucristo?

El Amor que Vale

Serie: Acero espiritual para edificar a los creyentes

4/5 – ¿Por qué cree usted en Jesucristo?

Adrian Rogers

¿Por qué cree usted en Jesucristo? ¿Cómo sabe que Él es quien dijo ser? En este mensaje el pastor Adrián Rogers explora el maravilloso carácter del Hijo de Dios, y presenta cuatro razones específicas para que estemos seguros que Jesús es Quien dijo ser.

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

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26 – Cuando las Emociones Gobiernan

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

26 – Cuando las Emociones Gobiernan

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Expiación limitada

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Expiación limitada

R.C.Sproul

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Ahora continuamos con nuestro estudio de las doctrinas centrales de la Teología Reformada, y estábamos viendo los cinco puntos polémicos del calvinismo, ya hemos visto la T de TULIP y la U de TULIP. Y lo que nos queda de la palabra TULIP es la parte LIP, hoy vamos a empezar con la letra L de TULIP que es la letra que refleja a la expiación limitada.

Y creo que, de los cinco puntos del calvinismo, este es el más controversial, y el que genera, tal vez, la mayor confusión y preocupación que los demás. Nuestros amigos del grupo dispensacionalista tienen una tradición que hace que se llamen a sí mismos «calvinistas de los cuatro puntos», si han oído del «calvinismo de cuatro puntos» por lo general significa que hay disposición a aceptar cuatro de los cinco puntos del TULIP, y el punto que objetan es la L de la expiación limitada. Y como ya he dicho, hay mucha confusión en cuanto a la expiación limitada.

Y para tratar de aclarar la confusión permítanme explicar lo que la expiación limitada no significa. No quiere decir que hay que trazar un límite sobre el valor o el mérito de la expiación de Jesucristo. Por tradición se dice que la obra expiatoria de Cristo es suficiente para todos. Es decir que su valor meritorio es suficiente para cubrir los pecados de toda la gente, y ciertamente cualquiera que pone su confianza en Jesucristo recibirá la plena medida de los beneficios de esa expiación.

Y también es importante entender que el Evangelio debe ser predicado universalmente y en ese sentido es que hablamos de una oferta universal del Evangelio, y ese es otro punto controversial porque, por una parte, el Evangelio se ofrece universalmente. a todos los que estén al alcance de oír la predicación del mismo, pero no es ofrecido universalmente en el sentido de que se ofrezca a cualquiera sin condición alguna. Se ofrece a todo aquel que cree. A todo aquel que se arrepiente, y, obviamente, el mérito de la expiación de Cristo se da a todos los que creen y a todos los que se arrepienten de sus pecados.

Ahora, una de las formas tradicionales de hablar sobre esto es decir que la expiación es suficiente para todos, pero efectiva para algunos. Es decir, no todos reciben todos los beneficios que se derivan de la obra salvadora de Cristo en la cruz; léase, aquellos que no creen. Pero hasta ahora lo que esas distinciones hacen es diferenciar nuestra teología del universalismo y los que son particularistas, es decir todos los cristianos que no son universalistas estarían de acuerdo en que la expiación de Cristo es suficiente para todos y efectiva sólo para algunos.

Y esa distinción entre suficiencia y eficacia no es en realidad de lo que trata esta doctrina. De lo que esta doctrina se preocupa es básicamente esto: ¿Cuál fue el propósito, plan o diseño original, de Dios en enviar a Cristo al mundo a morir en la cruz? ¿Fue la intención del Padre enviar a su Hijo a morir en la cruz para hacer posible la salvación para todos, pero también con la posibilidad de que no fuera eficaz para ninguno?

Es decir, ¿Dios simplemente envió a Cristo a la cruz para hacer la salvación posible, o Dios, desde toda la eternidad tenía un plan de salvación por el cual conforme a las riquezas de su gracia y su elección eterna diseñó la expiación para asegurar la salvación de su pueblo?

Así que de esto es de lo que se trata. ¿Fue esto limitado en su diseño original? O por eso es que una vez más tengo que jugar un poco con este acróstico del TULIP como lo hice con la T y con la U, ahora tengo que lidiar con la L también. Es por eso que preferimos no utilizar el término expiación limitada porque es muy confuso y es mejor hablar de redención definitiva o expiación definitiva queriendo decir que Dios el Padre diseñó la obra de la redención específicamente con el fin de proporcionar salvación para los elegidos, y que Cristo, aunque su muerte es suficientemente valiosa para satisfacer las necesidades de todo el mundo, hubo un sentido especial y único en que muriera por sus ovejas, que Él pusiera su vida por aquellos a quienes el Padre le había dado.

Ahora, el problema que surge de este punto de vista técnico de la teología en términos de los decretos eternos de Dios y su designio y propósito final para la expiación a menudo se discute a la luz de varios pasajes en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, cuando se dice que Jesús murió por los pecados de todo el mundo, que por cierto, creo que estas preguntas difíciles han sido vistas con altura en lo que creo es la mejor aproximación a esta doctrina que se haya escrito, me refiero al teólogo puritano John Owen en su libro ‘La muerte de la muerte’.

Por favor, no llame a Ligonier solicitando este libro ya que no lo tenemos en stock ahora mismo. Si nunca ha leído «La Muerte de la Muerte» de John Owen, le recomiendo que lo haga. Es un libro magnífico sobre la gracia de Dios, y es rico en exposición bíblica y trata en gran detalle y de manera brillante algunos de los pasajes difíciles que encontramos en el Nuevo Testamento.

Ahora uno de esos textos que tan a menudo oímos utilizar como una objeción contra la idea de la expiación definitiva se encuentra en el libro de II Pedro. Capítulo 3 empezando en el versículo 8, leemos estas palabras: «Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” ¿Sienten el peso de este texto con respecto a la idea de que, en cierto sentido, desde la eternidad, quiere que sólo los elegidos reciban los beneficios de la expiación, lo cual es lo que enseña la expiación definitiva?

Y aquí el texto pareciera que sugiere que Dios no quiere que ninguno perezca, sino que Él está, obviamente, deseando la salvación de todos. Ahora, este texto es manejado de varias maneras por distintos teólogos. Tengo un amigo que es teólogo en otro bando el cual ha popularizado la idea de que Dios, en realidad, salva a todos los que le sea posible.

Él ha hecho todo lo posible para influir en la salvación de todos los seres humanos. Él ha provisto una expiación en Cristo y ha provisto los beneficios de esa expiación a todos los que creen, pero en el análisis final si la expiación de Cristo afecta su salvación, dependerá de algún tipo de respuesta humana y Dios no intervendrá de manera soberana llevando a una persona a la fe en Jesucristo.

Y de nuevo, se cita este texto apelando a que Dios no quiere que nadie perezca. Ahora al tratar con este texto difícil hay algunas ambigüedades que han causado que muchos estudiosos e intérpretes bíblicos se rompan la cabeza con esto.

De hecho, si tienes diez comentarios sobre 2da de Pedro lo más probable es que obtengas diez interpretaciones distintas de este pasaje en particular. Y los problemas tienen que ver justo con el entendimiento de dos palabras distintas en este texto.

La primera es la palabra «voluntad» y la segunda es «ninguna». Ahora, veamos la primera. Dios no quiere que ninguno perezca. Aquí hay una referencia específica a la voluntad de Dios. Y sabemos que en el Nuevo Testamento hay dos palabras griegas las cuales se pueden traducir al español por la palabra voluntad. Desafortunadamente, cada una de estas palabras puede tener muchos matices diferentes y cuando queremos saber específicamente qué tipo de voluntad es esta, no se puede resolver la duda con solo buscar el texto griego y mirar el léxico griego para saber qué se está usando aquí.

Hay seis o siete formas diferentes en que la Biblia habla acerca de la voluntad de Dios o de su disposición. Con el fin de ahorrar tiempo, permítanme tomar unos minutos para ver las tres formas más frecuentes en que la Biblia habla de la voluntad de Dios. La primera forma que la Biblia habla de la voluntad de Dios es, en términos de la voluntad de Dios que decreta, o lo que algunas personas llaman la voluntad soberana efectiva de Dios; otros la llaman la voluntad definitiva de Dios.

Y lo que queremos decir con este significado de voluntad o disposición, tiene que ver con la voluntad de Dios por la cual Dios lleva a cabo soberanamente todo lo que Él elige hacer. Cuando Dios desea que el mundo llegue a existir su voluntad lo hace una realidad. Este es un decreto soberano que debe llegar a hacerse realidad. No puede dejar de ocurrir, y no lo puede frustrar ninguna fuerza externa. Y a eso nos estamos refiriendo cuando hablamos del decreto soberano de la voluntad.

Ahora supongamos que este texto está usando este significado o matiz de la voluntad de Dios. ¿Qué significa esto? Que Dios no quiere que ninguno perezca. Si «ninguno» se refiere a cualquier persona, y si lo traducimos para que signifique que Dios decreta que ningún ser humano se pierda, ¿cuál sería la conclusión obvia? Si Dios soberanamente decreta que ningún ser humano perezca entonces, claramente ningún ser humano perecería jamás, y entonces este texto se convertiría en el texto de prueba clásico para el universalismo.

Pero una vez más, el debate sobre el texto no es entre los particularistas y universalistas; es entre partes que afirman al mismo tiempo el particularismo; que no todo el mundo se salva. Y entonces buscamos otros significados posibles para la palabra voluntad. Ahora la segunda forma más frecuente en que la Biblia habla de la voluntad de Dios es llamada la voluntad preceptiva de Dios. Y un precepto es una ley o un mandamiento.

Y la voluntad preceptiva de Dios se refiere a los mandamientos que Dios da a las personas. Los Diez Mandamientos serían una expresión de la voluntad preceptiva de Dios. Cuando Dios dice «No tendrás dioses ajenos delante de mí», y así sucesivamente, está manifestando su ley.

Ahora bien, no podemos desobedecer la voluntad preceptiva de Dios con impunidad, pero tenemos el poder y la capacidad para romper esta ley. Así que hay un sentido en el que la voluntad preceptiva no siempre se cumple, porque la gente no siempre obedece. Tratemos, de nuevo, de aplicar este posible significado a este texto que Dios no está queriendo en el sentido preceptivo que nadie perezca, lo cual significa que Él no permite o da su aprobación o su permiso moral a la gente cuando perecen.

Ahora hay un sentido en el cual eso es cierto, porque, aunque Él manda a todos a venir a Cristo, claramente el hecho de no obedecer esa orden sería violar su voluntad preceptiva. Así que yo diría que eso es una interpretación posible de este texto, y hay teólogos de renombre que asumen este significado de la voluntad en este versículo específico.

Yo personalmente creo que es un poco incómodo y simplemente no tiene sentido decir que uno no está autorizado a perecer, y no creo que esté incluso en el contexto. Creo que con el contexto hasta se hace aún más dificultoso.

La tercera forma en la que el término voluntad se usa en la Biblia con respecto a Dios es lo que llamamos su voluntad de disposición. Y aquí se trata de una de esas expresiones antropomórficas que se refieren a las emociones de Dios, lo que agrada a Dios, lo que hace que Dios se complazca, y lo que hace que Dios se aflija y ese tipo de cosas.

Y se nos dice en varias partes de la Escritura, por ejemplo, que Dios no se deleita en la muerte de los malvados. Esto quiere decir que Él no se alegra de enviar a la gente al infierno, aun cuando Él lo haga. Del mismo modo que un juez de la Corte, a fin de mantener la justicia, se vea obligado a enviar a su propio hijo a cadena perpetua en prisión.

Él lo haría porque eso era lo que correspondía, pero lo haría con lágrimas. Es decir, que no sentiría ningún placer personal por esto, nada que no sea el placer porque se haga y mantenga la justicia.

Entonces, en este caso sería un reflejo de lo que significa la disposición de Dios, como Él dice, como lo dice la Biblia en otro lugar, que Él no se deleita en la muerte de los malvados, que aquí la voluntad de Dios, en un sentido disposicional, no desea que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Así que esas son las tres formas básicas en que esta palabra puede ser utilizada. Y para mí, cuál de estas es la más apropiada, se determinará por la referencia a la segunda palabra en discusión, la palabra «ninguna». Si, de hecho, Pedro está hablando de «ninguno» refiriéndose a todos los seres humanos en este mundo, entonces yo llegaría a la conclusión de que sólo podría significar la disposición o la voluntad de disposición de Dios.

Pero yo no creo que él esté hablando de nadie en un sentido absoluto y sin restricción. Cada vez que usamos la palabra «ninguno» estamos asumiendo alguna Referencia – Ningún ¿qué? ¿Ninguno de que grupo? ¿No es cierto que Pedro no dice que Dios no quiere que ninguna persona perezca? Tuvimos que considerar tal persona como si se entendiera tácitamente. Pero ¿Hay alguna otra posible referencia a la de «ninguno» además de ningún ser humano? Bueno, obviamente, hay otras posibilidades, ninguna de la cuales es una clase específica.

Aquí tienen un tipo de gente y esa palabra «gente» hace una clase distintiva, y si dije ninguno de esa clase, me refería a ninguna persona. O podría tener otra clase, una clase llamada judíos, y si hablo de cualquiera en esa clase, me estaría refiriendo a cualquiera que sea judío, o americano, o de cualquier otro grupo que yo incluya en ese círculo.

Creo, sinceramente que de lo que Pedro está hablando aquí es de ese grupo que se menciona con frecuencia en su epístola por el término elegido. Ciertamente, la Biblia habla con frecuencia de los elegidos, y los elegidos conforman un grupo distintivo, y la pregunta es: ¿Está Pedro hablando aquí acerca de gente? ¿Está hablando del grupo de discípulos del cual Pedro era miembro? ¿O está hablando de todos los elegidos?

Recordamos en el Evangelio de Juan cómo Jesús menciona que ninguno de aquellos que el Padre le ha dado, perecerá y que todos ellos vendrán a la fe, para que todos en ese grupo de los que son elegidos sean, sin duda, redimidos. Ahora, de nuevo, Pedro no es específico aquí sobre a qué grupo se está refiriendo con la palabra ninguno.

Pero no está del todo en silencio. Si miramos atrás en el texto y vemos con cuidado, leemos esto, en el versículo 9 del capítulo 3: «El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con… [¿quién?»]… es paciente para con nosotros.» «Él es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento».

Ahora gramaticalmente el antecedente inmediato de la palabra ninguno aquí es la palabra “nosotros”, y creo que es perfectamente claro que lo que Pedro está diciendo es que Dios no quiere que ninguno de nosotros nos perdamos, sino que todos vengamos a la salvación. Y aún no hemos terminado con el problema, ¿Verdad? Porque ahora tenemos que preguntarnos ¿Quién es «nosotros»?

Ahora, en el contexto más amplio de su carta el «nosotros», no creo que se refiera a toda la humanidad de manera indiscriminada, pero el «nuestro» o el «nosotros» es una referencia a los creyentes, a aquellas personas a quienes Pedro les habla, que son los creyentes en Jesucristo.

Y así, no creo que este texto elimina la idea de que Dios diseñó la expiación para un propósito cuyo propósito según su diseño es necesario que llegue a ocurrir. No creo que queramos creer en un Dios que es un espectador del drama de la redención que envía a Cristo a morir en la cruz y luego se queda ahí esperando, cruzando sus dedos con la esperanza de que alguien lo llegue a tomar. Nuestra visión de Dios es diferente de eso. Nuestra visión es, que el plan de redención era un plan eterno de Dios, y que la planificación y el diseño estaban perfectamente concebidos y ejecutados a la perfección, para que la voluntad de Dios de salvar a su pueblo, en realidad, se lleve a cabo por la obra expiatoria de Cristo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

6/13 – Una Red y Dos Destinos

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Parábolas del Reino

6/13 – Una Red y Dos Destinos

David Barceló

 

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Pescadores de Hombres –6/7

Iglesia Ozama

Pescadores de Hombres –6/7

Pastor Otto Sánchez

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo.

Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.

Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano.

Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies y candidato al Phd, por la misma casa académica.

El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

http://www.ibozama.org

2/6 – El Líder: Su Carácter y Su Influencia

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: Un liderazgo Conforme el Corazón de Dios

2/6 – El Líder: Su Carácter y Su Influencia

Miguel Nuñez

 

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

JOHN WESLEY

BITE

JOHN WESLEY

Escritor, teólogo, pastor y fundador del metodismo

John Wesley nació en 1703 en Inglaterra. Su padre, Samuel, era clérigo, y su madre, Susanna, fue la maestra de él y de sus 18 hermanos.

Wesley asistió a Oxford donde fue ordenado al ministerio anglicano. En Oxford, se unió al “Santo Club” fundado por su hermano Charles, cuyos miembros hicieron votos para llevar vidas santas, visitar las cárceles, orar y leer la Biblia diariamente.

A fines de 1735, John Wesley viajó a América a servir como pastor a los colonos británicos en Savannah, Georgia. Pero el barco en el que viajaban enfrentó una fuerte tormenta. Wesley, que también era capellán del barco, temió por su vida. Pero notó que un grupo de misioneros protestantes moravos alemanes, no tenían miedo en absoluto. De hecho, durante la tormenta, cantaron con calma. Cuando terminó el viaje, le preguntó al líder de los moravos acerca de su serenidad, y el moravo le preguntó a Wesley, ¿eres cristiano? Wesley dijo que sí, pero luego reflexionó diciendo: «Me temo que fueron palabras vanas».

De hecho, Wesley estaba confundido por la experiencia y su confusión lo condujo a un período de búsqueda y finalmente a la conversión verdadera.

Su viaje a América fue un fracaso. Cuando intentó imponer la disciplina del «Santo Club», la congregación se rebeló. Un decepcionado Wesley regresó a Inglaterra.

Después de hablar con otro moravo, Wesley concluyó que carecía de fe salvadora.

Pero el 24 de mayo de 1738, John Wesley tuvo una experiencia de conversión que cambiaría su vida para siempre.

Mientras tanto George Whitefield, excompañero del “Santo Club” estaba teniendo un gran éxito como predicador, especialmente en la ciudad industrial de Bristol. Cientos de pobres de la clase trabajadora, oprimidos por la industrialización y descuidados por la iglesia, se estaban convirtiendo bajo su ardiente predicación. Pero Whitefield necesitaba ayuda.

Así que le pidieron a Wesley que le apoyara, pero él desconfiaba del estilo de Whitefield; cuestionó la predicación al aire libre, que era revolucionaria en su momento, también se sentía incómodo con las reacciones emocionales de las personas. Pero finalmente aceptó la propuesta.

Wesley no tenía la intención de fundar una nueva denominación, pero las circunstancias históricas y su genio organizativo conspiraron para que así fuera.

Los seguidores de Wesley empezaron a reunirse en los hogares. Cuando crecieron, Wesley organizó «clases», cada una con 11 miembros y un líder. Se reunían semanalmente para orar, leer la Biblia, conversar sobre su espiritualidad y recaudar dinero para obras de caridad. El movimiento creció rápidamente.

Aunque Wesley programó su predicación itinerante para que no interrumpiera con los servicios anglicanos locales, causó descontento entre los anglicanos. Wesley respondió: «El mundo es mi parroquia», una frase que se convirtió en lema de los misioneros metodistas.

Finalmente, el crecimiento obligó a los metodistas a emplear predicadores laicos, pero con funciones limitadas.

En 1787, se le pidió a Wesley que registrara a sus predicadores laicos como no anglicanos. Mientras tanto, la Revolución aisló a los metodistas americanos de sus conexiones anglicanas y se les tuvo que otorgar autonomía. Con estas y otras circunstancias, el metodismo gradualmente se separó de la Iglesia de Inglaterra.

En sus últimos años, no es exageración decir que Wesley era la figura pública más respetada y querida en Inglaterra.

CIBERGRAFÍA

Biografía John Wesley: http://bit.ly/2Kx9vDa

BIBLIOGRAFÍA

“El libro que dio forma al mundo: Como la Biblia creó el alma de la civilización occidental” por Vishal Mangalwadi

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