4/4 – LA MÚSICA DEL MATRIMONIO

El Amor que Vale

Serie: Un futuro para la familia

4/4 – LA MÚSICA DEL MATRIMONIO

Adrian Rogers

La verdadera intimidad implica conocerse y amarse profundamente, esa es la suprema meta del matrimonio. El pastor Adrián Rogers explica cuatro cosas muy significativas para que haya “música en su matrimonio”, y que tienen que ver con la forma en que marido y mujer se comunican entre sí.

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

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Sola Escritura

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La Biblia dice que todos los hombres son mentirosos, y me consta, por lo menos en mi caso, según vimos esto en la última sesión, concluí la última sesión diciendo que a partir de ahora solo íbamos a considerar los distintivos de la teología reformada. Y en las próximas dos sesiones estudiaremos la doctrina de Sola Scriptura y la Sola Fide, como ya lo he mencionado, son doctrinas cruciales que tienen en común los evangélicos, en sus tradiciones. Así que mentí. No mentí intencionalmente, pero me equivoqué. No quiero dejarles con la impresión de que la doctrina de Sola Scriptura es un principio distintivo o teológico reformado singular. Es parte de ese grupo de verdades que tenemos en común con el evangelicalismo histórico.

Dicho esto, veamos a continuación el principio que los historiadores llaman el Principio Formal de la Reforma Protestante: Sola Scriptura. En cierto sentido, este concepto nació públicamente en la famosa confrontación que Lutero tuvo con los jefes de Estado y de la iglesia en la Dieta de Worms, en el cual Lutero fue llamado a retractarse de su enseñanza, y recuerdan esa ocasión cuando se presentó en ese lugar solemne, y dijo: «Si no me convencen con la Sagrada Escritura o por la razón evidente, yo no puedo retractarme porque mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios.

Y actuar contra la conciencia», dijo Lutero, «no es ni seguro ni saludable.  Aquí estoy. Dios me ayude». Ahora, eso ha sido perpetuado en el cine tradicional, en la historia en libros y así sucesivamente. Pero, aunque este fue el debut en público en un sentido histórico en Worms, no fue un concepto que apareció con Lutero. Lutero había sido más o menos obligado a decir esto en debates anteriores con algunos de los teólogos que trataban de persuadirlo a cambiar su punto de vista. Él había dicho antes, que era posible que los Papas se equivoquen, que cometan errores, aún los concilios de la iglesia podían equivocarse, que la única fuente de revelación divina absolutamente autoritativa es la Escritura misma. Y así tenemos esta palabra ‘sola’ colocamos antes de la palabra Scriptura y la frase significa simplemente por la Escritura sola. Ahora, ¿qué significa esto? ¿Cuál es el punto de vista que nos preocupa aquí con el uso de la palabra «sola»?

En realidad, hay más de una observación, aunque todas están interrelacionadas entre sí. En primer lugar, una de las disputas a nivel del siglo XVI fue el tema de la fuente de la revelación divina. Todos los cristianos en el Siglo XVI creían que el cristianismo era una fe revelada cuyo contenido provenía de Dios, y ambos lados de la disputa —Roma y el protestantismo— en el siglo XVI estaban de acuerdo en que había al menos dos formas distintas donde Dios se revela a sí mismo. Una es en la naturaleza, que se llama revelación natural o revelación general donde los cielos cuentan la gloria de Dios, y la otra, por supuesto, es la Biblia.

Ahora ambas partes acordaron que la Biblia era la revelación. Y ambas partes acordaron que la naturaleza también es reveladora. Pero la disputa sobre «sola» era si había más de una fuente en lo que llamamos revelación especial. Y el Movimiento protestante dijo que solo hay una fuente en lo que se llama revelación especial o escrita, y ésta es la Escritura, en cambio Roma confesó su confianza en dos fuentes de la revelación especial: Escritura y tradición.

He hablado de esto en otros cursos, pero quiero revisar la secuencia de esto ahora en el contexto del estudio de la esencia de la Teología Reformada. En el Concilio de Trento del siglo XVI, el cual fue la respuesta de la Iglesia de Roma a Lutero y al protestantismo, el Concilio se realizó en distintas sesiones en diferentes momentos durante algunos años, y en la cuarta sesión del Concilio de Trento, la Iglesia de Roma declaró que las verdades de Dios se encontraban en las Escrituras y en la tradición.

La palabra latina que está en el texto final del Concilio de Trento y que vincula la Escritura y la tradición es una palabra un tanto llana y simple: et, Se trata simplemente de la palabra latina equivalente a ‘y’. Bueno, esta es una discusión complicada ya que un erudito anglicano del siglo 20 estaba haciendo su investigación de tesis doctoral, y él se estaba basando en la cuarta sesión del Concilio de Trento, la cual terminó de forma inesperada y abrupta debido al estallido de la guerra en el continente y habían quedado algunos cabos sueltos, y algunas cosas difíciles de explicar a partir de los debates que se iniciaron en ese momento.

Y lo que este erudito anglicano observó fue que en el primer borrador de la cuarta sesión del Concilio de Trento. La declaración fue hecha en latín, que la verdad de Dios está contenida en parte, partim, en parte en la Escritura y en parte en la tradición, lo que indicaría claramente que hay dos fuentes distintas y separadas para la doctrina de la iglesia: una viene de la Biblia, y la otra de la tradición histórica de la iglesia.

Ahora, cuando el primer borrador se presentó al Consejo dos sacerdotes que eran delegados en el Consejo se pararon y protestaron por el lenguaje. No sé por qué recuerdo sus nombres, pero sus nombres fueron Bonuccio y Noccianti. Estos dos sacerdotes italianos protestaron por el lenguaje diciendo que socavaba la suficiencia de la Escritura. Y allí el registro se detiene, y no sabemos lo que ocurrió después en los nuevos debates acerca de su objeción.

Todo lo que sabemos es que en el borrador final había un cambio. Y las palabras partim, partim, que claramente indicaban una doble fuente de revelación especial fueron tachadas, y en su lugar se usó la palabra et, que pudiera o no significar dos fuentes separadas. La palabra «y» aquí es un poco ambigua, ¿no creen?

Porque si me preguntan: «¿dónde encuentra usted la fe reformada?», yo diría, » pueden encontrarla en dos lugares. La pueden encontrar en la Biblia, o la pueden buscar en las confesiones que aparecen en la historia de la Iglesia tratando de resumir la Doctrina Reformada».

En la medida en que esos credos son consistentes con la Biblia, lo están repitiendo, y solo es otro lugar donde ir para encontrarlo. La iglesia puede haber querido decir que en primer lugar nos encontramos con la verdad de Dios en las Escrituras y luego tal como se nos presenta de nuevo en los concilios históricos o en los decretos de la iglesia; ese es el otro lugar donde se puede buscar, donde alguien podría decir, y aún sostener la Sola Scriptura.

Ahora, ese debate continúa hasta el día de hoy entre los estudiosos católicos contemporáneos en cuanto a si su iglesia tiene el compromiso de dos fuentes o una. Por desgracia, hay conservadores en la iglesia que dijeron que el cambio de partim, partim desde partim, partim a et no era una modificación de fondo, sino simplemente un cambio de estilo, y que la iglesia estaba claramente confirmando en el siglo XVI dos fuentes de revelación escrita.

Ahora, a pesar de que este debate aún continúa, fue más o menos resuelto por una encíclica papal en el Siglo 20, el cual se refiere inequívocamente a las dos fuentes de la revelación, ese ha sido la corriente principal de pensamiento en la Iglesia romana desde el Siglo XVI, que las verdades que se fundan en la tradición de la iglesia son tan obligatorias para las conciencias de los creyentes como las verdades de las Escrituras.

Mientras que en la herencia protestante el principio de semper reformanda es, es abrazado casi por todos los protestantes, esto es que, la iglesia está siempre llamada a someterse a la reforma y a revisar sus propios credos y confesiones para asegurarse de que están en conformidad con la Sagrada Escritura.

Y prácticamente las iglesias protestantes que tienen un credo o confesión que es única para su comunión se esforzaran en decir que sus propias confesiones no son infalibles y que no llevan el peso de la Escritura, excepto en la medida en que reproducen fielmente las doctrinas de la Escritura, porque se afirma el principio general, a saber, que solo la Biblia es la fuente escrita que tiene la autoridad de Dios mismo, la autoridad para obligar a nuestras conciencias de manera absoluta.

Y aunque estamos llamados a someternos a autoridades menores y respetar otras autoridades. En mi propia Iglesia estoy llamado a someterme a la autoridad del presbiterio o a la Asamblea de la iglesia local. Hay todo tipo de niveles de autoridad, y se me ha dicho que, si conscientemente veo que no puedo someterme genuinamente, entonces es mi deber retirarme de esa comunión en paz.

Pero por lo demás no debo perturbar la paz de la iglesia, actuando en conflicto directo con las confesiones o con el gobierno de la iglesia. Sin embargo, al mismo tiempo, la iglesia dice: sabemos que nuestras confesiones pudieran estar equivocadas y algunas ordenanzas de la iglesia posiblemente pudieran estar incorrectas, pero esto es lo que creemos que es la verdad y durante el tiempo que vamos a servir aquí tenemos esta obligación de someternos. No hay nada en Sola Scriptura que elimine otras autoridades, pero lo que dice es que solo hay una autoridad que puede atar a la conciencia de manera absoluta, y que esa es: la Sagrada Escritura, y que todas las controversias sobre la doctrina y la teología deben ser resueltas en el análisis final por la Escritura.

Ahora bien, hay otros aspectos, como ya he dicho, sobre esta sola, además del asunto de ser la única fuente de revelación escrita y segundo la única autoridad que puede obligar absolutamente pero no la única autoridad en absoluto, pero también estaba involucrada en esta afirmación del siglo XVI una clara afirmación de que la Biblia es la Vox Dei o la Verbum Dei, la palabra de Dios, o la voz de Dios siendo infalible e inerrante, ya que llega a nosotros por la superintendencia de Dios, el Espíritu Santo, que la Biblia es inspirada en el sentido de que su autor es, en última instancia, Dios.

A pesar de que se transmite a través de escritores humanos, la fuente última de su verdad y de su contenido proviene de Dios, y Dios, por supuesto, es infalible. Los escritores humanos en sí mismos son falibles, pero el punto de vista del protestantismo histórico fue que Dios ayudó en las debilidades de nuestra humanidad caída para que se preserve la Biblia de la corrupción que normalmente se esperaría encontrar en los escritos de los seres humanos por su superintendencia divina y por el ministerio especial del Espíritu Santo.

Y que a pesar de que la Biblia llega a nosotros en palabras humanas, y por autores humanos, se considera que es de origen divino. Ahora me doy cuenta de que a la luz de la controversia hoy en día sobre la infalibilidad de la Escritura, la inspiración de la Escritura y la inerrancia de la Escritura, palabras que han engendrado todo tipo de controversia teológica, están aquellos que han protestado en voz alta de que la idea misma de Escritura infalible o inerrante no era algo que se enseñaba y se abrazaba por los reformadores del siglo XVI, sino que fue el resultado de la intromisión de un tipo de Escolasticismo Protestante que aconteció en el siglo XVII y que se llamó la Edad de la Razón, donde estos racionalistas estaban tan preocupados por la certeza de que tenían casi una necesidad psicológica o emocional por la certeza en tal medida que se inventó este concepto de la inerrancia y la infalibilidad.

Bueno, ahora que el tema no es directamente un asunto de si la Biblia es infalible, es un asunto de dónde viene la doctrina. Es un tema histórico. ¿Será esto algo que fue inventado en el siglo XVII o en el siglo XVI?

Déjenme tomar unos momentos para leerles simplemente algunas citas de los reformadores magistrales del siglo XVI y decidan por ustedes mismos. Estas son algunas observaciones que vienen de la pluma de Martín Lutero que he incluido en mi libro. Lutero dice esto: Cita: «El Espíritu Santo mismo y Dios, el Creador de todas las cosas es el autor de este libro».

Otra cita: «La Escritura, aunque también es escrita por hombres no es de hombres, ni viene de hombres, sino de Dios». Una vez más, «Aquel que no lea estas historias en vano sostiene firmemente que la Sagrada Escritura no es sabiduría humana, sino divina». Otra vez, «La palabra debe permanecer, porque Dios no miente. Y el cielo y la tierra se arruinarán antes que la ‘j’ o una tilde de Su Palabra no se cumpla.” Y entonces cita a Agustín. «San Agustín dice en su carta a San Jerónimo, Cita: ‘he aprendido a tener sólo la inerrante Sagrada Escritura’». No es que Lutero esté citando a un erudito del siglo XVII. Lutero está citando a Agustín de finales del siglo cuarto, donde Agustín dice: «He aprendido a confiar solo en la inerrante Escritura».

Otra vez dice, «En los libros de San Agustín se encuentran muchos pasajes dichos por la carne y la sangre. Y en relación a mí mismo también debo confesar que cuando hablo aparte del ministerio en casa, en la mesa o en otra parte, hablo muchas palabras que no son la palabra de Dios. Es por esto que San Agustín, en una carta a Jerónimo, ha arrojado un hermoso axioma, que sólo la Santa Escritura ha de ser considerada inerrante».

Así que vemos que Lutero apenas cede. Otro pasaje que podía citar de Lutero es el que dice: «Las Escrituras nunca erran». Ahora, no sé si Lutero alguna vez usó la palabra inerrancia. Él solo usó la palabra inerrante.  Y dijo que la Biblia nunca se equivoca, que es la esencia misma del concepto de inerrancia. Así que creo que es una tontería tratar de argumentar que los reformadores del siglo XVI eran ajenos e indiferentes a la idea de la inspiración y la autoridad y la infalibilidad y la inerrancia de la Sagrada Escritura.

Pero otro de los puntos importantes de Sola Scriptura en el siglo XVI, que se ha convertido en un principio muy importante para el evangelicalismo histórico, fue un principio hermenéutico. Y los reformadores no solo confesaron su visión de lo que son las Escrituras y de dónde vienen, sino que también expresaron sus opiniones sobre la forma en que la Biblia debe ser interpretada y quién tiene el derecho y la responsabilidad de leerla.

Una de las cosas radicales que ocurrieron en la Reforma fue la traducción de la Biblia a la lengua vernácula, quitándola de las manos de aquellos que eran capaces de leer latín y/o griego o hebreo y poniéndola en manos de personas que solo podían leer en su lengua nativa.

Como lo hizo Lutero que tradujo la Biblia al alemán y Wycliffe la tradujo en Inglaterra al inglés y así sucesivamente, y en algunos casos la gente que hizo esto, lo pagó con sus vidas, porque el principio que se afirmaba en el evangelicalismo histórico era en primer lugar el principio de interpretación privada, lo que significa que cada cristiano tiene el derecho y la responsabilidad de leer la Biblia por sí mismo.

Y tiene el derecho de interpretarla por sí mismo. Ahora eso llegó a oídos de Roma, como consta en la cuarta sesión de Trento, lo que significa que los protestantes estaban dando licencia a los miembros de la iglesia no solo de leer la Biblia por sí mismos, sino de distorsionarla a voluntad.

Y, por supuesto, los reformadores se horrorizaron ante esa idea. Dijeron que todo cristiano tiene el derecho de interpretar la Biblia por sí mismos, pero ningún cristiano tendrá nunca derecho a malinterpretarla o distorsionarla de acuerdo a sus propios caprichos o sus propios prejuicios.

Pero el principio era que la interpretación privada se basa en otro principio que era el principio de la perspicuidad de las Escrituras, que es una palabra muy compleja. Ahora bien, Lutero dijo que hay muchas partes de la Escritura que son difíciles de manejar y que es por eso que necesitamos maestros en la iglesia y comentarios y todo eso, pero que el mensaje básico, ese mensaje que es necesario que una persona comprenda y asimile es evidente para cualquier persona que lo vea.

Y cuando Lutero habló acerca de cómo obtener la Biblia para los laicos, la iglesia dijo que, si se hace eso, se abriría una compuerta de iniquidad, porque la gente va a empezar a crear todo tipo de distorsiones horribles que es exactamente lo que pasó, pero Lutero dijo: «Si ese es el caso, y si una compuerta de la iniquidad se abre al abrir las páginas de la Biblia a la gente, que así sea».

Pero el mensaje que está claro es tan importante. Contiene el mensaje de nuestra salvación. Es tan importante y tan claro que tomaremos el riesgo de las posibles distorsiones y herejías que vengan con ello. Con tal de asegurar que el centro del mensaje de las Escrituras se oiga. Y como resultado de esta afirmación sobre la Sola Scriptura la Biblia fue puesta en la iglesia y la lectura de las Escrituras y la predicación de las Escrituras se convirtió en el centro de la liturgia y el culto del protestantismo histórico.

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1/7 – Autoridad Y Cuidado Pastoral de la Iglesia

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1/7 – Autoridad Y Cuidado Pastoral de la Iglesia

Serie: La Iglesia, el cuerpo de Cristo

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

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3/4 – Formando jóvenes campeones

El Amor que Vale

Serie: Un futuro para la familia

3/4 – Formando jóvenes campeones

Adrian Rogers

Aprenda a criar un hijo sabio y como comenzar cuando el es lo que la biblia llama simple y evitar que se convierta en un burlador o peor aún, un insensato.

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

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Católica, evangélica, y reformada

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Católica, evangélica, y reformada

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Continuamos con el panorama general del tema «Qué es la Teología Reformada». Hace un tiempo publiqué un libro titulado “Gracia Desconocida», y la frase, la frase del subtítulo de este libro es «El Corazón de la Teología Reformada». Lo que estoy tratando de hacer es seguir el bosquejo del libro, el cual detalla a mayor profundidad todo lo que voy a decir en este breve resumen.

En nuestra primera sesión, vimos que la Teología Reformada es una teología, y ahora quiero sugerirles que la Teología Reformada es una Teología Sistemática. Uno de los privilegios en mi vida ha sido poder enseñar la disciplina de la Teología Sistemática a nivel de seminario.

Y sé que, en estos nuevos tiempos, con el advenimiento de la filosofía existencialista, por ejemplo, ha habido esta creciente antipatía o alergia, por así decirlo, contra todo lo que signifique sistemas, y en ocasiones con buena razón. Parte de la preocupación que la gente tiene es que sabemos lo que pasa cuando la gente adopta un sistema de filosofía y luego toma ese sistema y lo traslada a las páginas de la Biblia y luego trata de forzar todo lo que la Biblia dice conforme a ese sistema.

La idea de un pensamiento sistemático va mucho más atrás en la historia de la iglesia, pero aun en el período de la ilustración con la llegada del método científico moderno, los filósofos de aquellos días descubrieron o abogaron por un método o ciencia que llamaron el método analítico de estudio el cual en otros términos y en un lenguaje más común se llamaba: la tarea de búsqueda para encontrar la lógica de los hechos, es decir que los científicos explorarían los detalles del universo físico y dirigirían sus telescopios al cielo para recopilar tanta información particular como les fuera posible, luego de obtener estos datos intentarían encontrarle sentido.

Trataron de ver cómo encajaban juntas todas las piezas en particular. Históricamente, la tarea de la teología sistemática ha sido algo así. No es venir a la Biblia con un sistema preconcebido, sino ir a la Biblia, escuchar la palabra de Dios en todas sus particularidades, en todos sus detalles, y entonces, tratar de discernir cómo todas estas verdades individuales encajan entre sí, porque el supuesto de la teología sistemática es esta: que la Biblia es coherente, que, aunque Dios nos revela muchas cosas a nosotros, toda Su verdad está unificada en su propia persona y en su propio carácter. Me encuentro, de hecho, con la enseñanza.

A veces tengo charlas que se convierten en una especie de discusión abierta con mis estudiantes, y empezamos el seminario mirando una doctrina en particular dentro de la variedad de la teología sistemática, porque si les permito a los estudiantes hacer sus preguntas seguro que terminamos en otros temas muy lejos a la doctrina que empezamos a estudiar.

A primera vista podría parecer que sólo estamos dando vueltas persiguiendo conejos por caminos innecesarios, pero luego les recuerdo a ellos: les dije que esas preguntas que me están haciendo son preguntas que deberíamos hacernos ya que fluyen de la doctrina que estamos estudiando, porque cada doctrina de la Teología Cristiana toca de alguna manera todas las demás doctrinas de la fe.

Es decir que toda la fe cristiana está íntima e intrínsecamente relacionada en todas sus partes. De hecho, una de las cosas que nunca deja de sorprenderme es la manera en que la Biblia habla de tantas cosas durante tantos años y con miles de detalles y sin embargo, la simetría de las Escrituras está allí. Todo esto encaja de una manera tan coherente.

Cuando decimos que la teología reformada es sistemática, eso es lo que estamos diciendo desde el principio, que no estamos tratando de imponer un sistema a las Escrituras, sino de encontrar el sistema de doctrina que está en las mismas Escrituras para ver cómo todas las piezas encajan juntas. Ahora, una de las ironías de la teología reformada, y voy a usar la palabra paradoja a pesar de que a veces choco con esa palabra, les digo a mis alumnos cuando estudiamos teología sistemática que usualmente iniciamos la teología sistemática con el estudio de lo que llamamos teología propia.

No hablamos de lo opuesto a la teología impropia, sino que la teología propia se refiere a un enfoque sobre la doctrina de Dios. A diferencia de la doctrina del pecado o la doctrina de la justificación o alguna otra doctrina, sino más bien sobre nuestra comprensión de la naturaleza y el carácter de Dios mismo. Y aquí es donde la paradoja entra en juego.

Al inicio de este estudio, les digo a mis alumnos que, si nos fijamos en los credos y confesiones reformadas, y leemos lo que dicen sobre la naturaleza de Dios, tendrán que buscar con mucho, mucho esfuerzo para ubicar algo allí que sea claramente reformado.

Me refiero a las confesiones de los metodistas y luteranos y Episcopales y todas las demás denominaciones, tienen básicamente el mismo contenido y las mismas afirmaciones en sus credos. Todos decimos que Dios es eterno. Todos creemos que Dios es invisible, que Él es Espíritu, que Él es inmutable, omnipotente, omnisciente, y todas esas cosas de las que hablamos con respecto a los atributos de Dios.

Por eso digo, por un lado, no hay nada particularmente distintivo de la doctrina de Dios en la Teología Reformada que haga a la Teología Reformada diferente de otra teología. Sin embargo, una vez más, aquí está la paradoja. Si alguien me dijera, Roberto, ¿cuál crees tú que es el aspecto más distintivo de la teología reformada?, no dudaría en responder a esa pregunta diciendo, oh, es nuestra doctrina de Dios.

Ustedes dirán, espera un minuto. Me estás mareando con todo esto. Acabas de decir hace un momento, te oímos decirlo, que no hay nada particularmente distintivo entre la doctrina de Dios y la Teología Reformada. Y ahora estás diciendo que, al mismo tiempo, paradójicamente, lo que más distingue a la Teología Reformada es su doctrina de Dios. ¿Qué estás tratando de decir? Puedo ver las caras de asombro en aquellos que están sentados justo frente a mí, en este mismo instante. cuando hago esta afirmación aparentemente contradictoria. Y resalto «aparentemente». Permítanme tratar de aclarar esto y explicarles lo que quiero decir. Todos los cristianos tienen una afirmación de credo básicamente ortodoxa acerca del carácter de Dios, pero lo que creo que sucede con frecuencia en otras teologías es que cuando se desvía la atención hacia otra doctrina hay una tendencia a olvidar su afirmación sobre el carácter de Dios.

Y la doctrina de Dios es solo una de muchas doctrinas de la fe, más que la doctrina dominante de la fe. Por ejemplo, nunca en mi vida he conocido a un cristiano que me mire a los ojos y me diga que no cree que Dios es soberano. Los cristianos, en esencia, están bastante dispuestos a afirmar la soberanía de Dios.

Pero si orientamos el debate en relación a la soberanía de Dios, por ejemplo, con la doctrina de la elección, con las doctrinas de la gracia, en muy poco tiempo habrá una controversia muy muy seria sobre la naturaleza de Dios. ¿Dios establece todo lo que va a ocurrir?

¿Sabe Él todo lo que va a pasar antes de que suceda? Una vez más, si volvemos a preguntar si crees que Dios es omnisciente, la mayoría de los cristianos dirán que sí. Pero luego, cuando exploramos lo que significa que Dios lo sabe todo, ¿estamos hablando de lo mismo? ¿Estamos diciendo que Él lo sabe, simplemente porque Él tiene percepción de genio?, ¿o decimos que Él sabe todas las cosas porque Él ordena todas las cosas. Es decir, ¿cuál es la relación entre Su soberanía con Su Conocimiento?

En Teología Reformada constantemente probamos nuestra doctrina, volviendo a nuestra comprensión fundamental del carácter de Dios. Y realmente creo que es el único factor central de la Teología Reformada, o sea que está incansablemente comprometida a mantener la pureza de la doctrina de Dios a través de todos los demás elementos de nuestra teología.

Ahora, hay algunas otras cosas que quiero decir sobre la Teología Reformada, y es que la Teología Reformada no solo es sistemática la Teología Reformada es católica. Ahora, ¿qué quiero decir cuando digo que la Teología Reformada es católica? Por lo general, pensamos en la Reforma como una protesta contra el catolicismo, pero recuerden que la teología que surgió y que se puso al frente del escenario en pleno siglo XVI no fue algo que se inventó por primera vez en el siglo XVI.

Fue una reforma no una revolución. Fue un intento en el siglo XVI de recuperar la fe Histórica Apostólica cristiana. Y en el tiempo de la Reforma prácticamente todas las iglesias que surgieron de ahí continuaron abrazando las Verdades católicas de la fe cristiana, es decir, las verdades que abrazaron y confesaron los cristianos de todas las tendencias, de todas las denominaciones, y de todas las tradiciones.

Quiere decir que aquí la palabra católica no se refiere a la iglesia romana ni a la iglesia católica rusa o a algún otro grupo en particular, sino más bien que el término se usa en el sentido original de su significado universal: toda la iglesia.

Por ejemplo, en los primeros siglos la iglesia tuvo que convocar Concilios claves para hacer frente a los principales problemas teológicos por las amenazas de las grandes herejías, como la controversia Ariana en el siglo IV, la controversia Monofisita en el siglo V, y así por el estilo.

Fue en estos grandes concilios, como el Concilio de Nicea, donde la Deidad de Cristo se abrazó y confesó firmemente. En el siglo V, durante el Concilio de Calcedonia la Iglesia confesó su fe: que Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios. Ahora, las afirmaciones del cristianismo histórico acerca de la Trinidad, la deidad de Cristo, la expiación de Cristo, esas son afirmaciones que son compartidas por todos los grupos cristianos ortodoxos históricamente.

Esas afirmaciones se encuentran históricamente en todos los credos de las diversas denominaciones. Así que tanto los luteranos, como metodistas, episcopales y presbiterianos, históricamente, tienen un gran grupo de doctrinas en común que comparten entre todos ellos. Y esa esencia común del pensamiento cristiano es la base sobre la que descansa toda la teología.

Así que cuando hablamos de Teología Reformada como un distintivo para diferenciarla, por ejemplo, de la Teología Dispensacionalista o la Teología Luterana o cualquier otra teología particular de la que estamos hablando, reconocemos ante todo que hay un núcleo común de la doctrina que forma parte de todos estos distintos grupos.

Ahora, la razón por la que digo esto es por la tendencia que hay de pensar en Teología Reformada como si ésta fuera el distintivo de la Teología Reformada. Algunos me dicen: «háblame de la Teología Reformada. ¿No es la de los cinco puntos del calvinismo?». Y yo digo, pues sí, los cinco puntos del calvinismo tienen mucho que decir y mucho que ver con la Fe Reformada, y vamos a explicar esos conceptos más adelante en esta serie. Pero sería un grave error de la Teología Reformada pensar en ella exclusivamente en términos de nuestros distintivos.

Hay que recordar que esas doctrinas descansan sobre una base común que compartimos con muchos otros grupos cristianos. Es decir, tenemos la fe católica. Ahora bien, además de esto, toda Teología Reformada es evangélica. Ahora este es un segundo gran título que estamos usando. El primero era católico, y éste es evangélico.

Ahora todos los que son evangélicos en el sentido histórico también son católicos. No todos los que son católicos son evangélicos, pero todos los que son evangélicos comparten la doctrina común de la Iglesia universal con todos los demás. Ahora no todo el que es evangélico es presbiteriano o luterano o metodista, o cualquiera de estas otras denominaciones, de modo que no todo el que es evangélico es reformado.

Pero todo el que es reformado en el sentido histórico del término también es evangélico. Compartimos no sólo una herencia común de cristianismo católico, sino que, con los hermanos protestantes compartimos una tradición común evangélica. Ahora, el término evangélico está otra vez bajo acoso hoy en día, y es una cuestión de confusión en cuanto a lo que realmente es en nuestros tiempos.

Esta confusión no existe históricamente. Fue en los tiempos de la Reforma donde el término o etiqueta evangélico se acuñó, y fue acuñado por los reformadores porque ellos creían que con la doctrina de la justificación sola por fe ellos estaban recuperando lo evangélico del evangelio del Nuevo Testamento.

Y puesto que el corazón de la controversia del siglo XVI se centró en la doctrina de la justificación, todo el debate se centró en la pregunta: ¿qué es el Evangelio? Así que los protestantes se llamaron a sí mismos evangélicos, entendiendo por esa etiqueta que estaban adoptando la definición de Lutero de la doctrina de la justificación: justificación por fe.

De esa tradición, como sabemos, había muchos en el siglo XVI que abrazaron la posición de Lutero sobre la justificación como la posición bíblica. Y ciertas tradiciones diferentes provienen de allí, todas manteniendo la convicción básica central de que la justificación es solo por fe y que este es el corazón mismo del Evangelio en sí, pero fueron en otras cosas donde diferían, por ejemplo, sobre el asunto de los sacramentos, sobre el gobierno de la iglesia, y sobre otras doctrinas, pero mantuvieron este compromiso común a eso.

La otra doctrina que era común al evangelicalismo histórico fue la doctrina de la autoridad de las Escrituras, o lo que se llama la Sola Scriptura, que vamos a ver más adelante. Y así, los historiadores han dicho que el asunto material o la causa de la Reforma fue la doctrina de la justificación, la causa formal fue la doctrina de la autoridad de la Escritura.

Y una vez más, la Reforma vio una fragmentación de numerosos grupos de protestantes, había una unidad básica de acuerdo entre ellos sobre dos tesis centrales: Primero, la doctrina de la justificación por la fe sola, y segundo, la doctrina de la autoridad de la Escritura. Así que, ahora vamos a la tercera etiqueta, que es: «Reformado». Cuando usamos esta etiqueta estamos haciendo otras distinciones en la taxonomía de la teología.

La taxonomía es la ciencia de la clasificación. Hacemos eso en el mundo biológico. Dividimos en reinos: el reino vegetal y el reino animal. Todas las plantas están en el reino vegetal, y por otro lado, todos los animales forman parte del reino animal. Una vez que tienes los distintos reinos, luego los subdivides, en clase, orden, familia, género, y las especies y todos esos diferentes tipos de clasificaciones. en la medida que refinas más y más las divisiones entre los mamíferos y reptiles y vertebrados e invertebrados y todo ese tipo de cosas, vas haciendo distinciones cada vez más y más finas para tratar de comprender el mundo que nos rodea. Nosotros hacemos lo mismo en teología y en las tradiciones teológicas.

Ahora, hay muchos grupos evangélicos, como ya he dicho: luterano, episcopal, metodista, bautista, y así sucesivamente. Y ellos difieren entre sí en ciertos puntos. Y cuando hablamos de un luterano diremos que un luterano es una persona que se aferra a las doctrinas históricas que son particularmente características del luteranismo.

Ellos también son evangélicos, y también son católicos. Ahora, definiendo la Tradición Reformada, encontramos doctrinas que son exclusivas a la Fe Reformada, que no siempre son compartidas por otros entes cristianos.

Por eso, cuando decimos que alguien es reformado, estamos diciendo, todo al mismo tiempo que esa persona abraza distintivamente los credos reformados de la historia, como el Catecismo de Heidelberg, la Confesión de Bélgica, la Confesión de Westminster, y así sucesivamente.

Además, comparten una herencia evangélica común con otros creyentes, y todo el tema se basa en el fundamento católico. Y a modo de preparación. Tenemos que tener cuidado de no pensar que lo reformado, y solo esto, es la Fe Reformada, porque la Fe Reformada, a pesar de que tiene sus propias características distintivas, contiene en sí doctrinas unificadoras con otros cristianos: con todos los evangélicos y con los que retienen las verdades católicas del cristianismo histórico.

Lo que vamos a hacer en el resto de esta serie es prestar atención a los distintivos que diferencian a la Teología Reformada de otra teología evangélica, y del amplio título de la teología católica. Así que de ahora en adelante vamos a estar examinando los distintivos, pero solo con esta salvedad, ahora, y esta advertencia; voy a recalcar esto para que recuerden que cuando nos fijamos en los distintivos, los distintivos no son todo lo que está ahí. Los distintivos establecidos en la tribuna están establecidos ahí sobre la base del cristianismo católico y evangélico.

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Un corazón genuinamente arrepentido

Mujer Para la Gloria de Dios

Un corazón genuinamente arrepentido

 

Radio Eternidad es una Emisora de Sana Doctrina, que Busca impactar el mundo a través del Evangelio.

Catherine Scheraldi de Núñez

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Consecuencias de la resurrección

Iglesia Evangélica Unida

Consecuencias de la resurrección

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

2/4 – El capitán y sus hijos

El Amor que Vale

Serie: Un futuro para la familia

2/4 – El capitán y sus hijos

Adrian Rogers

Acompañe al pastor Rogers en este estudio titulado: El capitán y sus hijos. El siguiente capitulo forma parte de la serie de estudios titulado, un futuro para la familia.

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

https://www.youtube.com/channel/UCXwKuk0THDCSB2XMWYmMeeQ

Nueva Era 2/3 – La Batalla por la Verdad

Sabiduría para el Corazón

Stephen Davey

Dioses de la Nueva Era

Nueva Era 2/3 – La Batalla por la Verdad

Los conceptos de la Nueva Era se han infiltrado de tal manera en el pensamiento popular que aveces ni siquiera los podemos distinguir. En este programa estudiaremos cómo la Nueva Era se ha infiltrado en cuatro áreas de nuestra sociedad: La medicina, la educación, los negocios, y aún la iglesia.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

www.sabiduriaespanol.org

 

1/4 – La familia eterna de Dios

El Amor que Vale

Serie: Un futuro para la familia

1/4 – La familia eterna de Dios

Adrian Rogers

 

Jesucristo es el experto edificador de hogares, pero tenemos a un enemigo que destruye todo lo que Cristo hace, el diablo; no permita que el padre de este este mundo destruya lo Cristo ha edificado

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

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