Poseído por el pecado

jueves 7 diciembre

Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre.

Salmo 79:9

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.

Romanos 8:1

Poseído por el pecado

Martín Lutero (siglo 16) estaba convencido de que su vida, y todo su ser, estaban marcados totalmente por el pecado. Sabía que era prisionero del diablo, condenado a la muerte eterna. El pecado, que había heredado al nacer, lo atormentaba continuamente. Sabía que su vida no podía producir nada bueno, pues estaba poseído por el pecado.

Había tomado conciencia de lo que declara la Palabra de Dios: “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Todos necesitamos ser liberados de este estado de pecador para poder ser salvos. Dios quiere que exploremos las profundidades íntimas de nuestro corazón, quiere que su luz nos ilumine. Así me hace ver lo que soy por naturaleza, es decir, pecador, incapaz de hacer el bien.

Entonces, tal como un hijo reconoce sus faltas ante un padre lleno de amor, todo ser humano puede reconocer sus pecados ante Dios y arrepentirse, como lo hizo Lutero. Nadie merece el perdón de Dios. Sin embargo, “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

¿Por qué Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, para purificarnos de nuestras iniquidades? Porque su Hijo llevó el castigo que nosotros merecíamos, y así quedamos libres. Lutero comprendió esto leyendo la Biblia.

Jesucristo “herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).

Eclesiastés 4-5 – Apocalipsis 1 – Salmo 139:1-6 – Proverbios 29:11-12

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Paz para aquellos en quienes Él se complace

DICIEMBRE, 06

Paz para aquellos en quienes Él se complace

Devocional por John Piper

Y esto os servirá de señal: hallaréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace. (Lucas 2:12-14)

¿Paz para quiénes? En medio de la alabanza de los ángeles, suena una nota sombría. Paz para aquellos en quienes reposa su favor. Paz entre los hombres en quienes Él se complace. Sin fe es imposible agradar a Dios. Por lo tanto, la Navidad no trae paz para todos.

Jesús dijo: «Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas». O como dijo el anciano Simeón cuando vio al niño Jesús: «He aquí, este Niño ha sido puesto para la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción… a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones». Oh, cuántas personas esperan una Navidad desolada y fría, y no logran ver más que eso.

«A los suyos vino, y los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre». Jesús se dirigía solo a sus discípulos cuando dijo: «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo».

Las personas que disfrutan de la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento son las mismas que dan a conocer sus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego.

La llave que abre el cofre del tesoro de la paz de Dios es la fe en las promesas de Dios. Por eso es que Pablo ora así: «el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer». Cuando de verdad creemos en las promesas de Dios y tenemos gozo, paz y amor, Dios es glorificado.

Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres en quienes Él se complace —hombres que crean—.


Devocional tomado del sermón “A Big God for Little People”

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El llamado de Dios en la Salvación

Grace en español

El llamado de Dios en la Salvación

Henry Tolopilo

Henry se desempeña como pastor asociado en Grace Church, supervisando el Ministerio español. Anteriormente sirvió como misionero en Costa Rica y México, y también trabajó como director de desarrollo curricular para LOGOI International en Miami, Florida. Henry tiene títulos de Biola University (BA), Talbot Theological Seminary (M.Div.) Y Dallas Theological Seminary (STM). Él y su esposa Barbara tienen dos hijos.

Dios escucha (2)

miércoles 6 diciembre

Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne.

Salmo 65:2

Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias.

Salmo 34:6

Dios escucha (2)

La Biblia nos dice reiteradamente que Dios escucha. Escucha el clamor de los que sufren, así como sus suspiros. Él es el que escucha la oración.

Entre los hombres, a menudo el menor escucha al mayor: el alumno escucha al profesor, el obrero a su patrón, y es difícil ser escuchado por un hombre que tiene un alto cargo. ¡Pero Dios es totalmente diferente! Es un Dios de bondad que da el primer paso para acercarse a su criatura. Nos escucha, pero no de manera distante, sino cercana y activa: “Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano” (2 Reyes 20:5).

Entonces podemos preguntarnos: Dios escucha, pero yo, por mi parte, ¿le hablo? ¿Lo hago en verdad? Dios no tiene en cuenta la cantidad de nuestras palabras, pero responde a quien se dirige a él con confianza y verdad. Aprendamos a orar con todo nuestro corazón, a expresar nuestras necesidades reales y lo que sentimos (lea Lucas 11:5-8). No se ora con ideas o textos ya preparados, sino con todo nuestro ser.

Oremos con sinceridad, incluso si nos parece que Dios no nos responde. Pensemos en la experiencia de Job y en la respuesta que Dios le dio al final, una respuesta más grande y hermosa de lo que hubiese podido pensar. Como Job, podemos contar todo a Dios, nuestras tristezas, incluso nuestras quejas… y esperar con confianza su respuesta.

“Respondió Job al Señor, y dijo: Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” (Job 42:1-2).

(continuará el 8 de diciembre)

Eclesiastés 2:12-3:22 – Santiago 5 – Salmo 138:6-8 – Proverbios 29:9-10

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No hay desvío hacia el Calvario

DICIEMBRE, 05

No hay desvío hacia el Calvario

Devocional por John Piper

Y sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. (Lucas 2:6-7)

Podríamos pensar que si Dios gobierna el mundo hasta el punto de usar el censo de todo un imperio para llevar a María y a José a Belén, entonces sin duda podría haberlos provisto de una habitación en el mesón.

Sí, podría haberlo hecho. También Jesús podría haber nacido en una familia rica. Podría haber convertido la piedra en pan en el desierto. Podría haber llamado a una legión de diez mil ángeles para que lo ayudaran en Getsemaní. Podría haber bajado de la cruz para salvarse a sí mismo. La cuestión no es qué podría haber hecho Dios, sino qué quiso hacer.

La voluntad de Dios era que, aunque Jesús era rico, por nosotros se volviera pobre. Los carteles de «sin habitación disponible» de las posadas de Belén fueron por nosotros. «Por amor a vosotros se hizo pobre» (2 Corintios 8:9).

Dios gobierna todas las cosas, incluso la capacidad de los hoteles, por amor a sus hijos. El camino al Calvario empezó con un cartel de «sin habitación disponible» en Belén y terminó con las escupidas y burlas de la cruz en Jerusalén.

Y no debemos olvidar sus palabras: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz».

Vamos junto a él por el camino del Calvario y lo oímos decir: «Acordaos de la palabra que yo os dije: “Un siervo no es mayor que su señor”. Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros» (Juan 15:20).

Al que clama con entusiasmo: «¡Te seguiré adondequiera que vayas!», Jesús le responde: «Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza».

Sí, Dios podría haber provisto a Jesús de una habitación en el momento de su nacimiento. Pero eso hubiera sido un desvío del camino hacia el Calvario.


Devocional tomado del sermón “A Big God for Little People”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

La humillación de Cristo

Grace en Español

La Cruz de Cristo y su Significado

Henry Tolopilo

Henry se desempeña como pastor asociado en Grace Church, supervisando el Ministerio español. Anteriormente sirvió como misionero en Costa Rica y México, y también trabajó como director de desarrollo curricular para LOGOI International en Miami, Florida. Henry tiene títulos de Biola University (BA), Talbot Theological Seminary (M.Div.) Y Dallas Theological Seminary (STM). Él y su esposa Barbara tienen dos hijos.

Por los pequeños hijos de Dios

DICIEMBRE, 04

Por los pequeños hijos de Dios

Devocional por John Piper

Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado. Este fue el primer censo que se levantó cuando Cirenio era gobernador de Siria. Y todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. Y también José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para inscribirse junto con María, desposada con él, la cual estaba encinta.(Lucas 2:1-5)

¿Alguna vez pensó cuán increíble es que Dios haya predestinado que el Mesías naciera en Belén (como anticipa la profecía de Miqueas 5); y que también haya decretado que, cuando llegara el tiempo, tanto la madre del Mesías como su padre legal estuvieran viviendo en Nazaret; y que, para cumplir con su palabra y hacer que aquellas dos pequeñas personas llegasen a Belén para esa primera Navidad, Dios pusiese en el corazón de César Augusto el deseo de hacer un censo de todo el imperio romano para que cada persona se registrase en su propio pueblo de origen?

¿Alguna vez se sintió, al igual que yo, pequeño e insignificante en un mundo poblado de siete mil millones de personas, donde todas las noticias tratan de grandes movimientos políticos, económicos y sociales, o de personas destacables llenas de poder y prestigio?

Si la respuesta a esa pregunta es sí, no se sienta triste ni desanimado. Las Escrituras dejan entrever que todas las gigantescas fuerzas políticas y todos los enormes complejos industriales, sin siquiera saberlo, están siendo guiados por Dios, no para obtener sus propios fines, sino por causa de los pequeños hijos de Dios: personas pequeñas como María y José, que tienen que ser llevados de Nazaret a Belén. Dios dirige imperios para bendecir a sus hijos.

No piense que, porque está atravesando adversidades, la mano de Dios se ha acortado. No es nuestra prosperidad, sino nuestra santidad lo que él busca de todo corazón. Con ese fin, él gobierna el mundo entero. Así lo expresa Proverbios 21:1: «Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor; Él lo dirige donde le place».

Él es un Dios grande para gente pequeña. Tenemos grandes motivos para regocijarnos: sin saberlo, todos los reyes, presidentes, primeros ministros y cancilleres del mundo cumplen los decretos soberanos de nuestro Padre que está en los cielos para que sus hijos seamos conformados a la imagen de su Hijo, Cristo Jesús.


Devocional tomado del sermón “A Big God for Little People

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Dios nos ve (1)

¿Se ocultará alguno, dice el Señor, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice el Señor, el cielo y la tierra?

Jeremías 23:24

Dios conoce vuestros corazones.

Lucas 16:15

Dios nos ve (1)

¡Qué misterio es la mirada del Dios vivo! Ella lo cubre, lo penetra todo, desde la inmensidad del universo hasta los lugares más secretos de nuestra mente. Él ve lo que motiva nuestras expresiones, nuestras actitudes, lee en nuestros corazones. Distingue la expresión de la intención, la máscara de lo real. Discierne nuestras motivaciones más escondidas, nuestros pensamientos más íntimos. ¿Cuál es nuestra reacción a esa mirada de Dios? Podemos tratar de huir de él, de no pensar en él, o vivir como si no existiese, negar incluso su existencia.

Al contrario, si conocemos su amor redentor, podemos buscar la mirada de Dios, es decir, tratar de vivir de una forma que le agrade, estando atentos a lo que él nos dice en la Biblia. Pues sabemos que Dios nos mira con bondad. Podemos dejar todo en sus manos: nuestras alegrías, tristezas e inquietudes. Pero escuchemos también a nuestra conciencia. Si nos reprocha tal palabra o acción, digámoselo a Dios y pidámosle su ayuda para corregirnos.

Dios ve el mal y lo juzga, pero “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados” (1 Juan 1:9). La mirada de Dios no me descubre ante los demás. Es una mirada protectora que previene del peligro. Ser visto por él no significa ser juzgado, al contrario, significa ser amado y protegido. Cuanto más conozcamos a Dios, tanto más desearemos vivir bajo su mirada, por la fe.

Dios “ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados” (Salmo 37:28).

(continuará el 6 de diciembre)

Job 42 – Santiago 3 – Salmo 137 – Proverbios 29:5-6

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La visitación más esperada

DICIEMBRE, 03

La visitación más esperada

Devocional por John Piper

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque nos ha visitado y ha efectuado redención para su pueblo, y nos ha levantado un cuerno de salvación en la casa de David su siervo, tal como lo anunció por boca de sus santos profetas desde los tiempos antiguos, salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecen… (Lucas 1:68-71)

Observemos dos puntos dignos de destacar en las palabras de Zacarías de Lucas 1.

En primer lugar, nueve meses atrás Zacarías no pudo creer que su esposa daría a luz un hijo. Ahora, lleno del Espíritu Santo, está tan convencido de la obra redentora de Dios en el futuro Mesías, que lo expresa en tiempo pasado. Para la mente que tiene fe, una promesa hecha por Dios equivale a estar ya cumplida. Zacarías había aprendido a confiar en la palabra de Dios y por eso hizo una afirmación notable: «¡Dios nos ha visitado y nos ha redimido!».

En segundo lugar, la venida de Jesús el Mesías es una visitación de Dios al mundo: «el Señor, Dios de Israel… nos ha visitado y ha efectuado redención». Durante siglos, el pueblo judío había languidecido bajo la convicción de que Dios se había apartado de ellos: el espíritu de profecía había cesado e Israel había caído bajo el Imperio Romano. Todas las personas piadosas de Israel esperaban la visitación de Dios. Lucas 2:25 dice que el devoto Simeón «esperaba la consolación de Israel». Y en Lucas 2:38, Ana oraba sin cesar porque «esperaba la redención de Jerusalén».

Eran días de gran expectativa. La tan esperada visitación de Dios estaba a punto de acontecer. De hecho, llegaría de la forma menos esperada.


Devocional tomado del sermón “Jesus Is the Horn of Salvation

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Su nombre es Admirable

Un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Isaías 9:6

Su nombre es Admirable

“Un niño nos es nacido, hijo nos es dado”, escuchamos en varios villancicos de Navidad. Estas palabras son una profecía de la Biblia anunciada unos 700 años antes de que se cumpliese el nacimiento de Jesús.

“Un niño nos es nacido, hijo nos es dado”. Ese niño es el “Hijo del Padre”, quien estaba junto a Dios y ahora nos es dado.

“El principado sobre su hombro”. Un día gobernará al mundo con justicia; pero antes, renunció a todos sus derechos para morir en una cruz.

“Se llamará su nombre”. Recibe varios títulos concentrados en una misma persona:

“Admirable”. Toda su persona hace que sea admirable. Su nombre es Jesús, Dios salva, y también es “Emanuel”, Dios con nosotros.

“Consejero”. Creó todo con el Padre; formó el proyecto eterno de Dios; es la sabiduría de Dios.

“Dios Fuerte”. Es el poder de Dios y cumplirá su proyecto. Hizo la purificación de los pecados y es la “resurrección y la vida” (Juan 11:25).

“Padre Eterno”. No tiene principio ni fin, dio origen al tiempo y es el Maestro de la historia.

“Príncipe de Paz”. Este último título evoca su bondad y abnegación por la humanidad, “haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20)

“Dijo Manoa al ángel del Señor: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? Y el ángel del Señor respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?” (Jueces 13:17-18).

Job 41 – Santiago 2 – Salmo 136:23-26 – Proverbios 29:3-4

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