«EL MAL DE DON QUIJOTE»

22 abr 2016

cr

«EL MAL DE DON QUIJOTE»

por Carlos Rey

(Día Internacional del Libro y del Autor y Aniversario de la Muerte de Miguel de Cervantes)

a1«Fue llevado un día ante el doctor X…, [psiquiatra] notable de Río de Janeiro, un curioso enfermo, víctima de una singular manía….

»—Es preciso extraerlo —raciocinaba el loco—. El corazón es una víscera absolutamente tonta… No pasa de ser un estúpido fuelle, que sopla sangre por las arterias, en lugar de aire… La ciencia puede cambiarlo por un aparato cualquiera, que lo sustituya en su función de centro circulatorio, evitando, con todo, las regalías morales de que disfruta la tal víscera que he mencionado.

»”… Si el corazón se contentara con su papel fisiológico de fuelle, de bomba de compresión, y se estuviese allá, modestamente, en el fondo de su cárcel de costillas, trabajando oscuro y honrado en sus diástoles y sístoles, no exigiría que se me extrajese, como un obstáculo que me corrompe el organismo y la vida; pero el intruso olvida que nació para fuelle; se mete en los dominios de la existencia moral, en plena competencia con el sensato cerebro, y comete, entonces, cuanta estupidez logre hacer….

»”En la familia, el corazón produce al enamorado: un tonto; en la sociedad, al héroe: otro tonto; en la literatura, al sentimental: otro tonto; en la filosofía, al melancólico: un tonto más…

»”Ridículo, miserable, profundo, es lo propio de las víctimas del corazón….

»”Poner término a este mal me parece un deber elemental de la ciencia. Se sabe que el origen del mal está ahí, palpitando, a la altura de la cuarta y la quinta costilla…

»”Sí, mi querido doctor. ¡Ya es hora de echar mano a los frenos de la fatigada cabalgadura de don Quijote, quien va paseando desastradamente la gesticulación huesuda de su entusiasmo caballeresco por entre el escarnio de las generaciones!

»”¡Ya es hora de que termine este espectáculo del caballero de la Mancha, eternamente bueno, pero eternamente estúpido!…

»El médico, que asistía extasiado a la extraña disertación del loco, reflexionó un momento y luego dijo:

»—Esté usted tranquilo, amigo mío; no piense más en eso; voy a extirparle el corazón… voy a curarlo.1

De ahí que a este insólito cuento, que escribió en 1883 cuando tenía veinte años, el autor brasileño Raúl Pompeia le pusiera por título «El mal de Don Quijote». Curiosamente Pompeia mismo habría de fallecer doce años después, a escasos treinta y dos años de edad, en Río de Janeiro, donde había ocupado los cargos de director del Diario Oficial de la República y director de la Biblioteca Nacional.

Si bien sobra decir que al necio de este cuento de Pompeia no le convenía que ningún psiquiatra le extirpara el corazón, no está por demás señalar que sí le hubiera convenido conocer la verdad de los siguientes proverbios, escritos por el sabio Salomón, que aclaran que el corazón humano no es necesariamente ni tonto ni malo: «En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona.» «El corazón entendido va tras el conocimiento; la boca de los necios se nutre de tonterías», ya que «en el corazón de los sabios mora la sabiduría, pero los necios ni siquiera la conocen.»2

1- Raúl Pompeia, «El mal de Don Quijote», reproducido en Cuentos brasileños del siglo xix, trad. Elkin Obregón (Bogotá: Editorial Norma, 1992), pp. 181‑87.

2- Pr 27:19; 15:14; 14:33

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10. LOS CELOS

ESTUDIO BÍBLICO GIGANTES AL ACECHO

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10. LOS CELOS

David Logacho
2016-04-21

a1Saludos cordiales amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Gracias por dispensarnos su sintonía. Continuamos tratando el tema de los gigantes en nuestra vida. Me refiero a esas cosas que cómodamente se ha instalado en nuestra vida y nos han llegado a dominar de tal manera que echan a perder todo lo que podríamos ser o hacer para el Señor. Estos gigantes pueden ser el desánimo, la crítica, el temor, el chisme, la culpa, la dureza de corazón, el complejo de inferioridad y algunos otros que los conoceremos a medida que progresamos en esta serie. Todas estas cosas son como poderosos gigantes que si se lo permitimos nos causarán gran aflicción. Gracias a Dios que los que somos creyentes hemos recibido el poder para conquistar a cada uno de estos gigantes. Eso lo hemos visto en nuestros estudios bíblicos anteriores. En el estudio bíblico de hoy, vamos a hablar de otro gigante, tan poderoso como los otros, llamado celos.

Se dice con justa razón que los celos están en cada uno de nosotros desde que nacemos hasta que morimos. Mi esposa y yo, hemos traído al mundo tres preciosos hijos. Cuando el mayor tenía tan sólo dos años nació su hermanita. Usted a lo mejor dirá: Qué bueno, así el hermano mayor ya tuvo compañía. Pues… nosotros también pensamos así. Pero a decir verdad, no resultó del todo de esa manera. ¿Sabe por qué? Pues por ese poderoso gigante llamado celos. Lamentablemente el hermanito mayor se sintió celoso por la llegada de su hermanita. Claro, las atenciones de los padres y los halagos de la familia ya no eran sólo para él. Tenía que compartir no sólo la atención y los halagos, sino muchas cosas más con aquella intrusa que de pronto apareció dando alaridos en la casa. Y no estamos hablando de un viejo pecador empedernido. Estamos hablando de una criatura de tan sólo dos años. Pero he allí, los celos estaban ya causando problema en él. Con el correr del tiempo, este gigante de los celos ya no causará solamente un lloriqueo constante como en el caso de un niño celoso, sino un comportamiento totalmente extravagante, en el caso de un adulto. Por los celos, el ser humano es capaz de causar terribles desastres. Tanto usted como yo, podemos citar caso tras caso de personas destruidas por haberse entregado al implacable gigante de los celos, hogares destruidos por los celos, iglesias destruidas por los celos. Con sobrada razón, Santiago dice en su libro, en el capítulo 3 versículo 16: Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.

Este es un axioma inviolable. Donde usted vea a un hombre celoso o a una mujer celosa, allí habrá peleas, vocabulario soez, intrigas, malos pensamientos, calumnias, chismes y rumores. Cuánto problema puede causar los celos. Los celos, amable oyente, son esas emociones negativas que experimentamos cuando tememos que cualquier afecto o bien que disfrutamos o pretendemos disfrutar, llegue a ser logrado por otro. Dicho en otras palabras, los celos tienen que ven con la incomodidad que sentimos cuando vemos amenazados los afectos o bienes que consideramos como de nuestra exclusiva propiedad. Es por eso que si alguien recibe cierto reconocimiento que nosotros estábamos dándolo como nuestro, casi inmediatamente comenzamos a pensar: Vaya, por qué a él y no a mí. Yo merecía más que él. Lo que pasa es que a nadie le importo. Nadie se fija en mí. Es el gigante de los celos que ha atacado. Una esposa podría pensar: Mi esposo ya no me ama. Debe haber otra mujer en su vida. Presa de este pensamiento esta esposa celosa tejerá una serie de episodios fantásticos. Si su esposo no llega a casa a la hora que se supone, pensará: Seguramente debe estar con esa otra mujer, por eso no llega a tiempo. El gigante de los celos ha atacado a esta esposa. Los celos pueden provocar verdaderos desastres amable oyente. Proverbios 6:34 dice: Porque los celos son el furor del hombre,Y no perdonará en el día de la venganza.

Muy bien, con todo lo que hemos dicho, estoy seguro que habrá reconocido cuan peligroso es este gigante llamado celos. Ahora viene lo bueno. ¿Qué hacer para conquistar a este poderoso gigante? Primero, es necesario reconocer que los celos son pecado. Como leímos ya en Santiago 3:16 los celos son la fuente de una serie de conductas pecaminosas en el ser humano, perturbación y toda obra perversa, dice el texto. Además note lo que dice Gálatas 5:19-21 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, Gal 5:20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Gal 5:21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

En este pasaje bíblico vemos que los celos están en el mismo plano que el adulterio, la fornicación, los homicidios, las borracheras y todo lo demás. Por tanto los celos son un pecado que ofende la santidad de Dios. Si usted es una persona celosa, no justifique sus celos diciendo: Es que me provocan, o es que tengo suficientes motivos para ser celoso o celosa. Lo aconsejable es ir al Señor en oración para decirle: Señor, soy un celoso o una celosa, me he dejado dominar del gigante de los celos, reconozco que es pecado y no quiero seguir viviendo de esta manera. Luego de confesar los celos como pecado, en segundo lugar, debe apartarse de los celos. No es algo sencillo se lo aseguro y por eso usted necesitará aferrarse con todas sus fuerzas al Señor. Pida al Señor en oración la ayuda necesaria para vencer a este poderoso gigante. Cada vez que surja ese sentimiento de celos, reconózcalo inmediatamente, y una vez detectado, no deje que su mente se ocupe más en eso. Destierre inmediatamente ese pensamiento. No piense que los celos le van a ayudar a resolver los problemas que tenga, cualquiera que estos sean. Si por ejemplo, se siente celoso de un compañero de trabajo, pensando que a lo mejor él va a recibir una promoción y no usted, piense y razone que esta actitud es fruto de sus celos e inmediatamente sáquela de su mente.

Tercero, jamás actúe motivado por los celos. El gigante de los celos insistirá que usted haga algo en contra de la persona contra quien se siente celoso o celosa. Si se trata de su esposo, el gigante de los celos insistirá que usted inicie una pelea, o lo que se llama una escena de celos, ante la más mínima provocación, no importa si se trata de una situación real o creada en su imaginación. Si es su compañero de trabajo, el gigante de los celos insistirá que usted busque maneras para hacer quedar mal a su compañero de trabajo ante sus superiores, de modo que su propia imagen se vea bien. Usted sabe, el viejo truco de hacer quedar mal a otros para quedar bien nosotros. No actúe motivado por los celos. Lo único que obtendrá es fortalecer a ese gigante que le tiene dominado y que se llama celos y ciertamente, en algún momento se arrepentirá de eso. Recuerde lo que pasó con el celoso rey Saúl cuando David apareció en la escena como el ungido futuro rey. Los celos de Saúl le llevaron a perseguir a David para matarlo, pero en el intento, Saúl mismo fue víctima de la violencia que causó. Por algo afirma el popular dicho: Quien siembra vientos cosechará tormentas.

Cuarto, procure compartir su problema de celos con alguna persona madura espiritualmente hablando. De esta forma, el peso de los celos se hará más ligero. No esconda ese pecado de celos que ya ha detectado en su vida. Confróntelo y pida consejo a hombres y mujeres de Dios para derrotarlo. Es interesante que según la ley Mosaica, si un marido se sentía celoso de su mujer, no debía quedarse en casa alimentando a ese gigante llamado celos, por medio de sospechas sobre su mujer y haciéndole la vida imposible. Según el libro de Números, capítulo 5, lo que debía hacer es ir al sacerdote y allí, ante él, tratar el asunto para terminar de una vez por todas con esos celos tan funestos. Definitivamente, amable oyente, Dios no quiere que vivamos saturado de celos. Los celos nos quitan el gozo de vivir para Dios, y lo que es peor nos conducen al pronunciado barranco de hacer o decir cosas totalmente fuera de lugar. Debemos confrontar este pecado y desterrarlo de nuestra vida. Por último, si usted es una persona celosa, debe como nunca confiar en la suficiencia de Dios para satisfacer cualquiera de nuestras necesidades. Dios sabe lo que es mejor para cada uno de nosotros. Puede ser que nosotros pensemos que tal o cual cosa nos hará felices y por eso lo buscamos con tanto ahínco y sentimos celos ante todo lo que amenace con privarnos de aquello que esperamos. Pero solamente Dios sabe lo que es mejor para nosotros. Busquemos lo que deseamos con dedicación, pero si no lo conseguimos, no pensemos que fue porque otros fueron mejores que nosotros, sino simplemente porque aquello que buscábamos no fue lo mejor y Dios no nos lo dio porque él busca lo mejor para nosotros.

«TIENE MI APELLIDO»

21 abr 2016

«TIENE MI APELLIDO»

cr

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Soy un hombre de treinta y siete años. Tengo dos hijos de distintas relaciones. El mayor tiene dieciocho, y la menor trece. Actualmente vivo con la menor y la mamá de ella.

»Con el mayor no he tenido comunicación alguna. Él sabe que yo existo, y tiene mi apellido. Estoy arrepentido, pero no sé por dónde comenzar a pedirle perdón. Nos hemos visto frente a frente… y sólo nos saludamos con gestos. Quisiera [abrazarlo] y pedirle perdón, pero no sé cómo reaccionaría él.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»… Usted quisiera saber cómo reaccionaría su hijo si le pidiera perdón, pero usted debe comprender que no importa cómo él reaccione. Es usted a quien le corresponde hacer lo debido, ya sea que él responda de forma negativa o positiva. Sin embargo, el hecho de que él lo saluda con un gesto cuando se cruzan y no desvía la mirada pudiera ser señal de que quisiera relacionarse con usted. Aunque él lo rechazara al principio, de todos modos le corresponde a usted tomar la iniciativa.

»Para tener una idea de lo que siente su hijo por usted, ingrese en Internet a conciencia.net y lea los Casos 63 y 244. Si bien su hijo pudiera pasar por un tiempo de enojo a causa de los sentimientos de abandono, es casi seguro que superará ese enojo en uno o dos años, y tarde o temprano lo perdonará. A usted le corresponde ser paciente y comprensivo, aun cuando él arremeta con ira. Recuerde que él tiene una razón válida para estar enojado, y que usted hizo que él creciera huérfano de padre. Deje de preocuparse por su propio temor de ser rechazado. ¡Es usted quien lo rechazó a él, y no él a usted!

»Comience haciendo el arreglo de encontrarse con su hijo en un lugar público como un restaurante, una cafetería o una heladería. Hágale saber lo mucho que siente el no haberse comunicado antes, y que usted quiere cultivar una relación con él. Dígale que, aunque usted no merece su perdón, le pide que lo perdone. Si él se niega a perdonarlo o siquiera a responder, manténgase calmado y en silencio. Recuerde que él ha sentido el rechazo de usted por dieciocho años, así que usted debe estar dispuesto a esperar todo ese tiempo también.

»Pídale a Dios que lo perdone por los errores que usted ha cometido. Pídale que haga de usted la clase de hombre que pueda ser motivo de orgullo para sus hijos. Resuelva que va a leer la Biblia todos los días a fin de aprender a tomar buenas decisiones a favor de su familia. Si usted sigue el ejemplo de Dios como nuestro Padre celestial, puede llegar a ser un gran padre para sus dos hijos.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 385.

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«SÍMBOLO DE PAZ Y ALEGRÍA»

20 abr 2016

«SÍMBOLO DE PAZ Y ALEGRÍA»

cr

por Carlos Rey

(Aniversario de la Muerte de Mario Moreno «Cantinflas»)

a1Todo el Barrio Latino de Nueva York estuvo alborotado ese día. Hubo desfiles populares, marchas militares tocadas por magníficas bandas, banderas, confeti, cohetes y pancartas. Era el 4 de mayo de 1983.

Ese día, por iniciativa de las Naciones Unidas, Cantinflas, el popular comediante mexicano, fue declarado «Símbolo de paz y alegría de las Américas». Entre los maestros de ceremonias que animaron la celebración estuvieron otros dos grandes actores hispanos: Ricardo Montalbán y José Ferrer. Si hubieran decidido postergar la celebración diez años, habrían tenido que referirse a Cantinflas en el pretérito, ya que falleció el 20 de abril de 1993. Menos mal que aprovecharon la vida del genio artístico para celebrarla.

«No deja de tener su nota inspiradora este homenaje a Mario Moreno “Cantinflas” —comenta el Hermano Pablo algún tiempo después en un mensaje a la conciencia—…. Porque es aleccionador celebrar a un hombre que sabe hacer reír y que encarna la sencillez, la bondad, la resignación del pobre, el desinterés y el altruismo.

»Indica que todavía se aprecian en el mundo las virtudes de Cantinflas. Y como Mario Moreno también en la vida real es un hombre generoso, altruista, filántropo, humilde y desinteresado —señala el Hermano Pablo—, el homenaje tiene doble significado.

»Ya he mencionado más de una vez a este famoso actor hispano —sigue disertando acerca de Cantinflas aquel admirador suyo, conocido también por su nombre artístico y no por su apellido—. Me gusta destacar que él siempre ha encarnado al hombre del pueblo, al hombre sufrido, resignado, paciente, no exento de alguna picardía pero siempre de un gran corazón con un gran desinterés.»

Y de ahí el Hermano Pablo pasa a definirlo de un modo escueto, totalmente opuesto al estilo que hizo famoso al actor:

«En una sola palabra, Cantinflas es el hombre manso. Y la Biblia dice en uno de sus pasajes más notables: «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.»1Palabras del Señor Jesucristo mismo en el Sermón del Monte.

»No son los generales prepotentes, ni los políticos astutos, ni los financistas sin más alma que el dólar, ni los eclesiásticos altaneros, quienes encarnan la paz y la alegría, sino los mansos….

»Jesús alabó a los mansos, a los humildes, a los pacificadores, a los resignados y a los que sienten hambre y sed de justicia, y los llamó bienaventurados», concluye el Hermano Pablo. Si queremos contar con la aprobación de Dios, más vale que nos esforcemos por imitar, al igual que Cantinflas, estas virtudes de los bienaventurados.2

Mt 5:5 (RVR-1960)

Mt 5:3-10

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CUANDO EL RÍO SE DESBORDA

19 abr 2016

CUANDO EL RÍO SE DESBORDA

hp

por el Hermano Pablo

a1El cielo se encapotó sobre Tijuana, México. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer. Era una tormenta que venía desde el sur, originada en el Pacífico. En pocas horas cayeron 120 milímetros de agua.

El río Tijuana, por lo general tranquilo y de poca agua, se convirtió en un torrente arrollador. Doce personas murieron en el torrente. Un vecino dijo, llorando ante las cámaras de televisión: «Lo he perdido todo: mi casa, mis muebles, mi camión. El río se lo llevó todo.»

¡Qué terrible es la fuerza de un río que se desborda! Esto ocurre en ríos de valles estrechos, cuyas aguas nacen entre montañas. La lluvia que se descarga torrencialmente en el embudo de las montañas corre por el estrecho canal con fuerza arrolladora. Sobrepasando la capacidad del río, el agua se desborda e invade campos y terrenos, casas y pueblos, causando grandes desastres.

Los habitantes de Tijuana se valieron de un recurso. Amarraron una cuerda larga a un lugar en tierra firme, se agarraron de la otra punta, y uno a uno se fueron salvando. Tijuana nunca olvidará esa amarga tragedia.

Si bien la cuerda fue la salvación para muchos en Tijuana, ¿qué cuerda hay para las tormentas de la vida? El padre de familia, cuando todo va bien, es como un río manso que corre lentamente, al lado del cual da gusto vivir. Pero si toma un par de tragos de más, ese alcohol se mete en su cerebro y comienza a correr con la violencia de un río desbordado, causando estragos, destrucción y aun muerte. ¿Y de qué cuerda se agarra la esposa que sufre a causa de él?

El hijo, orgullo y esperanza de sus padres, comienza a faltar a la escuela. Llega muy tarde a la casa. Por momentos, sin motivo alguno, se enloquece y golpea a cuantos están a su lado. Cuando por fin todo sale a la luz, se descubre que es drogadicto, y cuando se quiere detener el mal, es ya un río violento que arrasa con todo lo que tiene por delante. ¿Y de qué cuerda se agarran los confundidos padres?

¿Habrá algún remedio contra el dominio del alcohol o de las drogas? ¿Habrá alguna cuerda que salve al que se hunde en el río de la desesperación?

Sí la hay. Es Jesucristo. Él tiene poder para dominar las fuerzas primitivas que bullen en el corazón humano. Y tiene poder para salvar a todo el que en Él cree. Cristo es la cuerda salvadora. Busquémoslo. Entreguémosle nuestra vida. Él quiere y puede ser nuestro Salvador.

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«¿Porqué permite Dios los desastres naturales como lo terremotos, huracanes y tsunamis?»

¿Porqué permite Dios los desastres naturales como lo terremotos, huracanes y tsunamis?»

GQlogo

a1¿Porqué permite Dios los terremotos, tornados, huracanes, tsunamis, tifones, avalanchas de lodo, y otros desastres naturales? La tragedia del tsunami en Asia a finales del 2004, El huracán Katrina en 2005, en el sureste de los Estados Unidos, y las avalanchas de lodo en el 2006 en Filipinas tienen a mucha gente cuestionando la bondad de Dios. Es triste que con frecuencia los desastres naturales sean nombrados como “actos de Dios” mientras que no se le da “crédito” a Dios por años, décadas, o aún siglos de un clima benéfico. Dios creó todo el universo y las leyes de la naturaleza (Génesis 1:1) La mayoría de los desastres naturales son el resultado de estas leyes en acción. Los huracanes, tifones y tornados son el resultado de la colisión de diferentes patrones climáticos. Los terremotos son el resultado de desplazamientos de las placas en la estructura de la corteza terrestre. Un tsunami es causado por un terremoto submarino.

La Biblia proclama que en Jesucristo subsiste el control de la naturaleza (Colosenses 1:16-17). ¿Podría Dios prevenir los desastres naturales? ¡Absolutamente! ¿Algunas veces influencia Dios el clima? Si, ver Deuteronomio 11:17 y Santiago 5:17. ¿Algunas veces causa Dios los desastres naturales como juicio contra el pecado? Si, ver Números 16:30-34. El libro de Apocalipsis describe muchos eventos que definitivamente pueden ser descritos como desastres naturales (Apocalipsis capítulos 6, 8 y 16). Entonces, ¿Es cada desastre natural un castigo de Dios? Absolutamente no.

De forma muy parecida a la que Dios permite que la gente mala cometa actos malvados, Dios permite que la tierra demuestre las consecuencias que tiene el pecado sobre la creación. Romanos 8:19-21 nos dice que, “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” La caída de la humanidad en el pecado tuvo efectos en todo, incluyendo el universo que habitamos. Todas las cosas en la creación fueron sujetadas a la “vanidad” y a la “corrupción”. El pecado es la causa final de los desastres naturales, así como lo es la causa de la muerte, la enfermedad y el sufrimiento.

Así que, regresamos donde empezamos. Podemos entender por qué ocurren los desastres naturales. Lo que no comprendemos es por qué Dios permite que ocurran. ¿Por qué permitiría Dios que el tsunami matara a más de 225,000 personas en Asia? ¿Por qué permitió Dios que el huracán Katrina destruyera las casas de cientos de miles de gente? Lo que podemos saber es esto… ¡Dios es bueno! Hay muchos milagros asombrosos, que ocurren durante el proceso de desastres naturales –evitando una mayor pérdida de vidas. Los desastres naturales causan que millones de personas reevalúen sus prioridades en la vida. Cientos de millones de dólares en ayuda son enviados para auxiliar a la gente que está sufriendo. Los ministerios cristianos tienen la oportunidad de ayudar, ministrar, aconsejar, orar – y guiar a la gente a la fe salvadora en Cristo. Dios puede, y lo hace, traer grandes bienes de terribles tragedias (Romanos 8:28).

http://www.gotquestions.org/Espanol/Dios-desastres-naturales.html

¿LIBERTAD O LIBERTINAJE?

18 abr 2016

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¿LIBERTAD O LIBERTINAJE?

por Carlos Rey

a1Era una fiesta animada, como muchas de las fiestas juveniles de fines del siglo veinte: una fiesta con amigos, con música rock, con abundancia de cerveza y con el espeso humo de cigarrillos. En la sala había una mujer acostada, con una lata de cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra.

Pero algo extraño estaba pasando, y tuvo que intervenir la policía de Arkansas, Estados Unidos. La mujer acostada en plena sala era la madre de Johnny Harrison, el organizador de la fiesta. Y lo más chocante y hasta macabro es que estaba muerta, dentro de un ataúd. Al hijo de la mujer lo acusaron de profanación de cadáver y lo multaron con cinco mil dólares.

En su defensa, Johnny Harrison alegó que su madre le había pedido que, cuando ella muriera, la despidieran con una fiesta. Pero difícilmente se habría imaginado ella que su despedida llegara al colmo de convertirse en orgía.

Lamentablemente siguen ocurriendo actualmente casos tan extraños como el de Johnny Harrison. Es que obedecen a ese fenómeno que, aunque no se ve todos los días, manifiesta de un modo patente el menosprecio y el desdén hacia los valores morales y espirituales. Ese desprecio, tarde o temprano, ha de llevarnos a la ruina. Pues así como la civilización comenzó cuando el hombre cavó la primera sepultura, en señal de respeto por sus muertos, terminará cuando deje de honrar a sus difuntos, en señal de haber cavado su última sepultura: la de su conciencia.

¿A qué se debe esa falta de respeto y aprecio por los valores morales que alguna vez tuvimos por sagrados? En definitiva, no se debe a que hayamos llegado a un punto superior de evolución, sino precisamente a lo contrario. Hemos perdido el pudor, la vergüenza, la dignidad y el respeto a todo lo que antes venerábamos porque hemos confundido la libertad con el libertinaje a tal grado que algún día las generaciones futuras dirán de nosotros lo que se decía de quienes vivían en la época de los jueces bíblicos: que cada uno hacía lo que le daba la gana.1 Pues hemos tomado nuestras libertades fundamentales —la libertad de pensamiento, la libertad de conciencia y la libertad de expresión— y las hemos llevado al extremo de convertirlas en licencia para practicar la inmoralidad, la deshonestidad, la lujuria, la lascivia, la perversidad, la bestialidad, la obscenidad y la profanidad. Si no es así, ¿cómo se explica que la pornografía se haya convertido en la actividad más lucrativa del mundo actual?

Con todo, no es demasiado tarde para recuperar esos valores perdidos. Sólo tenemos que volver sobre nuestros primeros pasos y acudir a Dios, en reconocimiento del valor de sus leyes morales y espirituales, y que pedirle, como el salmista, que nos dé entendimiento para seguir esas leyes y cumplirlas de todo corazón.2


1 Jue 17:6; 21:25
2 Sal 119:34

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9. COMPLEJO DE INFERIORIDAD

«CREO QUE ESTÁ ABUSANDO DE [LA NIÑA]»

16 abr 2016

«CREO QUE ESTÁ ABUSANDO DE [LA NIÑA]»

cr

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«[Sufrí abuso] a los cinco años. Viví un infierno con mis padres alcohólicos.

»Actualmente…. siguen en el alcohol. Ahora crían a las hijas de mi hermana menor porque es drogadicta…. Hoy fui a visitarlos. ¡Mi madre estaba ebria con la niña de dos años, y mi padre con la niña de seis encerrado en el dormitorio! Creo que está abusando de ella. ¿Qué hago? No sé sí son ideas por el trauma, o estoy siendo cómplice de un crimen como ese. He llorado todo el día pensando que esta criatura pase por lo que yo pasé.

»¡Ayúdeme, por favor! Regresaron a mí la angustia y la tristeza sólo de pensarlo.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»Lamento mucho que haya tenido una niñez tan difícil…. [Pero] nos quedó la duda en su caso si quien abusó de usted fue su padre o si fue otra persona. Si fue su padre, entonces usted tiene la prueba de que él es un pedófilo, y es urgente que asuma la responsabilidad de hacer lo necesario para impedir que su sobrina corra ese peligro. Si el país en que usted vive aplica todo el peso de la ley en los casos de pedófilos, entonces usted debe de inmediato dar parte a la policía de lo sucedido, contándoles también sus temores acerca de lo que pudiera estar ocurriéndole a su sobrina….

»Ahora bien, si su país no se preocupa por llevar a juicio a los pedófilos, o si lo que le sucedió a usted fue hace tanto tiempo que ya no puede procesarse judicialmente, entonces usted debe confrontar a su padre y también revelarles la verdad a sus demás familiares. Es necesario que ponga al descubierto ese secreto para que otros puedan comprender por qué su sobrina necesita que se le proteja.

»Sin embargo, si quien abusó de usted no fue su padre, entonces es posible que su propia experiencia haya afectado la manera como usted interpretó la situación que se está dando en el hogar de sus padres. En definitiva, debe seguir observando y constatando si hay o no alguna evidencia de abuso; pero si no tiene pruebas, no hay por qué formular ninguna acusación….

»Esas niñas, al crecer con una madre drogadicta y con abuelos alcohólicos, van a tener serios problemas emocionales que afrontar…. Usted y su esposa pueden servirles de ejemplo, y a medida que crezcan ustedes pueden enseñarles acerca de un Padre celestial que las ama y quiere darles una vida mejor. Busquen una iglesia en la que ofrezcan clases para niños y asegúrense de llevarlas con regularidad. Dios ha preparado a maestros amorosos que pueden influir positivamente en la vida de esas niñas si se les da la oportunidad.

»Nada de esto será fácil, pero con la ayuda de Dios y el respaldo de su esposa, usted puede hacer lo debido. Las fuerzas para lograrlo vienen del Señor,1 así que pídale que lo ayude.

»¡Anímese!»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio http://www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 247.


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DOBLE ABANDONO

15 abr 2016

DOBLE ABANDONO

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por el Hermano Pablo

a1«Quédate aquí —dijo la mujer aparentando afecto—. Aquí vas a estar bien. Verás correr a los perritos y te vas a entretener.» Luego puso una bolsa con pañales a su lado y una nota escrita que decía: «Me llamo John King; padezco la enfermedad de Alzheimer», y desapareció, abandonando al anciano en una pista de carreras de perros.

La que abandonó al anciano era Sue Gifford, mujer de cuarenta y un años de edad. El anciano abandonado era su propio padre, de ochenta y dos años, víctima de Alzheimer. Para librarse de la carga que significa esa enfermedad, la hija lo llevó a una pista de carreras de perros y lo abandonó en su silla de ruedas. El juez la condenó a seis años de prisión.

Este caso, que apareció en uno de los periódicos de Estados Unidos, conmovió a toda la comunidad. Se sabe que la enfermedad de Alzheimer es dolorosa. Deja a la persona totalmente inhabilitada. Ya no puede valerse por sí misma. Es un caso patético del ser humano que ha perdido lo mejor que tiene: la chispa de la inteligencia. Esa es la condición de la víctima de Alzheimer. Es una muerte en vida.

No obstante, hay una ley universal que descansa sobre el ser humano: «Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios» (Éxodo 20:12). Es el quinto mandamiento del decálogo de Moisés. Abandonar a los padres ancianos por cualquier causa que sea, y especialmente si es sólo por quitarnos de encima el estorbo que ellos nos resultan, es el colmo de la ingratitud y el desprecio.

En muchos lugares hay establecimientos excelentes que se especializan en prestar la atención debida a los ancianos. Y muchos hijos, con sabiduría y cariño, internan allí a sus progenitores inhabilitados. Pero no los abandonan. Los visitan. Y los hijos se toman el tiempo de estar con ellos, mostrando preocupación y ternura.

Sin embargo, cuando los hijos no tienen la facilidad de internar a sus padres en lugares como esos, tienen que ponerse en juego otros recursos. En tales casos hace falta un amor muy especial y un cariño único.

El mandamiento de honrar a nuestros padres viene de Dios. También vienen de Dios, para quien los desee, la inspiración, la paciencia y la determinación de proceder conforme a los eternos y justos mandamientos divinos. Honremos a nuestro padre y a nuestra madre. Algún día seremos nosotros los que recibamos esa honra.

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