EL ATAQUE A LA IGLESIA

Noviembre 1

EL ATAQUE A LA IGLESIA

En el mundo tendréis aflicción.

Juan 16:33

No debiéramos sorprendernos cuando se ataca a la iglesia porque Cristo dijo que así sucedería. Como el mundo, la carne y Satanás están detrás de tal hostilidad, Cristo nos ordenó que veláramos y oráramos “para que no [entremos] en tentación” (Mt. 26:41). Pedro advirtió: “Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8). Para estar preparados, Pablo dijo: “Nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo” (1 Ts. 5:8).

Puede ser difícil mantener su testimonio cristiano cuando la persecución es sutil y no manifiesta. Recuerdo haberle preguntado a un pastor ruso: “¿Es difícil pastorear una iglesia en su país?” El pastor respondió: “No, es fácil porque sé cuál es la posición de todo el mundo. Pero ¿cómo puede alguien pastorear una iglesia en los Estados Unidos, donde la avenencia es tan común y sutil?” Muchos que se dicen cristianos quieren la aceptación del mundo y por lo tanto, no están dispuestos a defender la causa de Cristo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Hágase tu voluntad

Viernes 1 Noviembre

Puesto de rodillas (Jesús) oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Lucas 22:41-42

Hágase tu voluntad

http://labuenasemilla.net/20191101

Cuando te hablo en oración,
Cuando mi corazón se eleva hacia ti,
Yo quisiera, mi Dios, mi Padre,
Aceptar todo con fe;
Como Cristo doblar la cabeza
Y decirte que es mejor
Que tu voluntad sea hecha
Y no lo que yo quiero.
Yo sé bien que tu sabiduría
Ha velado sobre mi pasado;
Pero ese mañana que me oprime
Y por el cual estoy angustiado;
Que mi fe siempre esté dispuesta
A decirte que es mejor
Que tu voluntad sea hecha
Y no lo que yo quiero.
Sí, mi Dios, en mi oración
Yo busco tu voluntad
La acepto toda entera
Confiando en tu bondad.
Como Cristo, doblando la cabeza
Reconozco que es mejor
Que tu voluntad sea hecha
Y no lo que yo quiero.

(Traducción literal del francés)

Lo importante no es que Dios haga nuestra voluntad, sino que hagamos la suya; –no es vivir mucho tiempo, sino vivir en sumisión a Dios; –no es lo que hacemos, sino cómo y por qué lo hacemos; –no es lo que piensan y dicen de nosotros los demás, sino lo que somos a los ojos de Dios; –no es tener muchos conocimientos bíblicos, sino poner en práctica los que poseemos; –no es que uno mismo sea feliz, sino hacer feliz a los que nos rodean.

Ester 5-6 – Juan 16 – Salmo 119:97-104 – Proverbios 26:19-20

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

LA ESTABILIDAD DE DIOS

Octubre 31

LA ESTABILIDAD DE DIOS

El Padre de las luces, en el cual no hay mudanza,
ni sombra de variación. (Santiago 1:17)

Santiago llama a Dios “el Padre de las luces”, que era una antigua alusión judía a Dios como el Creador. Santiago escogió ese título porque se adapta a su ilustración de Dios.

Las luces son el sol, la luna y las estrellas; cuerpos celestes creados por Dios. Desde nuestra perspectiva, el sol, la luna y las estrellas se mueven, desaparecen, cambian de forma o varían en intensidad; va y viene su beneficio para nosotros. Pero con Dios no hay variación ni cambio. Dios no cambia de una condición a otra ni varía como las sombras mientras el sol se mueve. Su brillante luz de gloria y misericordiosa bondad no palidece. Su gracia nunca se opaca. Primera Juan 1:5 dice: “Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él”. Malaquías 3:6 dice: “Yo Jehová no cambio”.

Nunca decae la misericordia de Dios. Nada puede empañar su bondad ni detener su benevolencia. Sabiendo eso, no se trague el anzuelo de Satanás ni dé a luz el pecado mortal. Más bien reciba lo bueno que Dios quiere darle.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Como ciervas sedientas

Isha – Salmos

DÍA 66 – Salmo 42

Dosis: Comunión

Como ciervas sedientas

“Cual ciervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios? Mis lágrimas son mi pan de día y de noche, mientras me echan en cara a todas horas: «¿Dónde está tu Dios?»” (Salmo 42:1–3) (NVI)

¡Qué hermosa metáfora! El salmista compara en este Salmo su necesidad de comunión con Dios con una sed insaciable. Y lo expresa como un deseo vehemente de la presencia de Dios en su vida. Se cree que se encontraba en la zona montañosa al sur del Monte Hermón, donde en los últimos meses de verano había sequías, quizá vio a un venado jadear muerto de sed buscando alguna corriente de agua. Entonces descubrió que él moría de sed también por su Dios. Se dice que el ciervo tiene más sed cuando huye presuroso de sus cazadores y la cierva tiene aún más sed que el ciervo cuando cría. Ambos braman por el agua. En aquel tiempo, la sed se saciaba con el agua de los pozos y los manantiales, pero hay un tipo de sed espiritual que sólo puede ser saciada en un íntimo diálogo con su Dios. O mejor dicho por Dios mismo ¿Sientes esa sed? ¿Cómo la sacias?

Si leemos todo el Salmo vamos a encontrar un reflejo del corazón del salmista lleno de temores y a la vez de esperanzas, alegrías y tristezas en conflicto, y hasta un profundo dolor; pero que finalmente se resuelven poniendo su confianza en Dios: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Ese reflejo puede ser también el espejo de nuestro propio corazón que necesita fortalecer cada día la fe y la esperanza.

¿Estás sufriendo? ¿Se ha nublado tu presente? El salmista sufre y evoca mejores tiempos con Dios: “Recuerdo esto y me deshago en llanto: yo solía ir con la multitud, y la conducía a la casa de Dios.

Entre voces de alegría y acciones de gracias hacíamos gran celebración. ¿Por qué voy a inquietarme?

¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios! Me siento sumamente angustiado; por eso, mi Dios, pienso en ti desde la tierra del Jordán, desde las alturas del Hermón, desde el monte Mizar.

¡Tremenda enseñanza! Cuando nos debatimos entre el temor y la esperanza, el pesar y el gozo, cuando nuestros sentimientos entran en conflicto, debemos aprender a mirar nuestras circunstancias “desde las alturas de la fe”, solidificándola recordando todas las bendiciones recibidas. Para lograrlo, necesitamos cultivar una vida devocional que nos ayude a fortalecer nuestra fe y mantener su frescura. Necesitamos oír la voz de Dios cada día guiándonos, y correr a Él como ciervas sedientas.

Oración: Señor enséñame a saciar mi sed espiritual en tu santa presencia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 81). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Desde el fondo del dolor

Jueves 31 Octubre

Hoy también hablaré con amargura; porque es más grave mi llaga que mi gemido.

Job 23:2

Acerquémonos… confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Hebreos 4:16

Desde el fondo del dolor

Indiscutiblemente la muerte es el hecho que provoca más lágrimas y dolor. La pérdida de un ser querido siempre causa un inmenso dolor.

http://labuenasemilla.net/20191031

Una madre, después del suicidio de su hijo, se expresaba así: «Al dolor de la muerte se añade el sufrimiento debido a la incomprensión y la distancia de aquellos a quienes uno considera sus allegados». Hundida en su desesperación, tocaba el fondo del dolor: «Lloro y no escucho ni una voz que me consuele».

Sin embargo, Dios vive y desea consolar a los que pasan por el duelo. Pero para ser consolado por alguien, hay que conocerlo; la simpatía de un desconocido es un débil consuelo. Los que tienen una relación viva y personal con Dios mediante la fe en Jesucristo pueden dar testimonio de que él es un “pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1).

Veamos cómo se comportó Jesús cuando vivía en la tierra. Cuando supo que su amigo Lázaro estaba enfermo, Jesús fue hacia la familia angustiada, y lloró ante la tumba (Juan 11:35). Jesús, el Hijo de Dios que vino a la tierra, también conoció la soledad y el sufrimiento, y dijo: “Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé” (Salmo 69:20). De manera que ahora puede compartir la pena de los que lloran, y consolarlos.

Nuestro Dios no es un Dios lejano, indiferente a nuestras desgracias. “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” (Santiago 4:8).

Ester 4 – Juan 15 – Salmo 119:89-96 – Proverbios 26:17-18

Contenido publicado por Alimentemos El Alma con autorización y permiso de:

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

LA BONDAD DE DIOS

Octubre 30

LA BONDAD DE DIOS

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.

Santiago 1:17

Lo que viene de Dios es bueno y perfecto. Dios nunca pudiera producir lo malo porque su ­natu­raleza es buena. Más bien produce muchísimas buenas cosas. Mientras que nosotros tenemos una ­naturaleza que da origen al pecado, Dios no es así.

¿Por qué trataríamos de satisfacernos con malos deseos que dan por resultado la muerte cuando Dios está derramando todo lo que pudiéramos desear para nuestra satisfacción? Solo un necio sería atraído con semejante trampa cuando tiene a su disposición toda la bondad de Dios por su misericordia. De igual modo puede compararse nuestra carne con un pozo de aguas estancadas. Es absurdo creer que pudiéramos satisfacernos bebiendo de él cuando podemos acudir a la fuente de agua viva misma que nos da toda buena dádiva y todo don perfecto.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Llamada de Auxilio

Isha – Salmos

DÍA 65 – Salmo 41

Dosis: Solidaridad

Llamada de Auxilio

“Dichoso el que piensa en el débil; el SEÑOR lo librará en el día de la desgracia. El SEÑOR lo protegerá y lo mantendrá con vida; lo hará dichoso en la tierra y no lo entregará al capricho de sus adversarios. El SEÑOR lo confortará cuando esté enfermo; lo alentará en el lecho del dolor. (Salmo 41:1–3) (NVI)

Este salmo se inicia con una hermosa expresión de solidaridad humana, recordándonos, que si tenemos un estilo de vida generoso, vamos a ser personas bienaventuradas y dichosas, receptoras de la misericordia divina. Pero también es una súplica o lamento por una enfermedad en medio de una situación de abandono. La persona enferma describe su dolor y dice que no solamente sus amigos lo han abandonado sino que sus enemigos lo persiguen. Se siente débil y necesitado, por eso clama e implora la misericordia de Dios.

El día de ayer mientras meditaba en los Salmos recibí un mail cuyo asunto decía: “Preciso de ti”. Era como una llamada de auxilio, un clamor en medio del sufrimiento, de una persona que quiero mucho. Ella me escribía tras el impacto de conocer la noticia de un cáncer terminal, en un familiar muy cercano. Se sentía frágil, y sin esperanzas. Se preguntaba ¿por qué? Si la persona enferma era tan generosa e íntegra. Sentí mucha tristeza y me pregunté una vez más ¿cómo consolar? ¿Cómo dar esperanza? La única forma que encontré de hacerlo fue repitiendo las promesas de Dios para el que sufre.

El salmista se debate otra vez entre el dolor y la fe y en su evaluación personal, una vez más vemos la asociación de la enfermedad con el pecado: “Yo he dicho: «SEÑOR, compadécete de mí; sáname, pues contra ti he pecado.» ¡Cuánta sinceridad puede surgir de nuestro corazón cuando es afectada nuestra salud y valoramos cuán generoso ha sido Dios con nosotros y cuántas veces le hemos fallado!

Parece ser que a su condición física se agrega una carga emocional por la traición de sus amigos y la persecución de sus enemigos: “Con saña dicen de mí mis enemigos: «¿Cuándo se morirá? ¿Cuándo pasará al olvido?» Si vienen a verme, no son sinceros; recogen calumnias y salen a contarlas. Mis enemigos se juntan y cuchichean contra mí; me hacen responsable de mi mal. Dicen: «Lo que le ha sobrevenido es cosa del demonio; de esa cama no volverá a levantarse.» Hasta mi mejor amigo, en quien yo confiaba y que compartía el pan conmigo, me ha puesto la zancadilla.”

Expresiones que revelan la fragilidad y la vulnerabilidad de quien experimenta el dolor y necesita de nuestro consuelo. Aunque la gracia y la compasión provienen de Dios y su misericordia y su paz siempre serán el consuelo más efectivo, Dios nos ha puesto en esta vida para ser solidarias en el dolor, para ser una extensión de su amor y su misericordia. Este Salmo me recuerda que debo visitar al enfermo, orar por los que sufren y pedirle a Dios que me use como un instrumento de fe y esperanza. Que debo estar pendiente de quien “precisa de mí”.

Oración: Señor enséñame a ser solidaria con el que sufre, a no esperar una llamada de auxilio sino a estar cerca y presente. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 80). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

¿Por qué la muerte?

Miércoles 30 Octubre

No hay hombre que tenga potestad… sobre el día de la muerte.

Eclesiastés 8:8

Buscad al que… vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; el Señor es su nombre.

Amós 5:8

¿Por qué la muerte?

http://labuenasemilla.net/20191030

«La muerte de la muerte». Este extraño título corresponde a un libro que apareció recientemente, el cual anuncia que los descubrimientos científicos pronto podrían doblar la esperanza de vida. La bondad y la paciencia de Dios ya han permitido, a través de los progresos de la medicina, sanar enfermedades que en otro tiempo eran mortales. Pero anular la muerte no está en poder del hombre. La vida degradada por la vejez se convierte incluso en una carga para muchos. Y Dios dijo: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

Desde las primeras páginas de la Biblia, Dios anunció a Adán: desobedecer su mandamiento acarrearía la muerte (Génesis 2:17). Cuando el hombre pecó, la sentencia se confirmó: “Al polvo volverás” (Génesis 3:19). “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres” (Romanos 5:12). ¡Terrible realidad!

Pero la Biblia no nos deja sin respuesta frente a este hecho inevitable y universal. Ella nos revela el amor de Dios que quiere la felicidad eterna del hombre. Él dio a su Hijo para que nosotros tengamos la vida eterna. La resurrección de Cristo es la prueba de ello.

Jesús dijo: “Esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:40).

Ester 3 – Juan 14 – Salmo 119:81-88 – Proverbios 26:15-16

Contenido publicado por Alimentemos El Alma con autorización y permiso de:

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

LA PREVENCIÓN DEL DESEO

Octubre 29

LA PREVENCIÓN DEL DESEO

Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
2 CORINTIOS 10:4-5

Hay muchas cosas en nuestra corrompida sociedad que tratan de captar nuestra atención: el cine, la televisión, los libros, la música, la ropa, los anuncios, y ahora el Internet; todo está diseñado para captar las emociones. Por ejemplo, los expertos en publicidad saben que comprar es en definitiva una decisión emocional. Pocas personas conocen el funcionamiento mecánico del automóvil que se anuncia y ni se interesan en eso; pero les impresiona si se parece a un auto de carrera, si hay una linda muchacha detrás del volante, o si hay otras carnadas emotivas incluidas en el anuncio.
Tenemos que cuidar nuestra mente, nuestras emociones y nuestra voluntad. Tenemos que buscar la voluntad de Dios meditando en su Palabra y permitiendo que su voluntad sea la nuestra. Una mente indefensa, no controlada y obstinada va a llenarse de malos deseos que resultarán en malas acciones. Debemos controlar cómo reaccionan nuestras emociones y nuestra mente ante el anzuelo tentador con el que se encuentran.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Felicidad cerca de Dios

Martes 29 Octubre

Bienaventurado el varón… que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo.

Salmo 1:1-3

Felicidad cerca de Dios

http://labuenasemilla.net/20191029

El libro de los Salmos es una recopilación de oraciones y alabanzas. Ha sido llamado «el corazón de la Biblia» porque contiene la expresión de muchos sentimientos y recuerda las felices experiencias de los creyentes que compusieron esos poemas.

La primera palabra de este libro es: “Bienaventurado”. Es como si Dios quisiera decirnos que existe un gozo posible, simple, profundo, duradero, que puede ser gustado incluso en la adversidad y las pruebas.

A continuación, este gozo, esta alegría, son descritos en relación con nuestros actos cotidianos: caminar, sentarse, hallar su agrado en lo que Dios ha dicho… Este primer Salmo nos invita a preguntarnos: ¿Qué pensamientos ocupan nuestra mente, qué actos caracterizan nuestra conducta? ¿Dónde hallamos nuestro gozo?

El énfasis está puesto en el amor a la Palabra de Dios y su meditación (v. 2). La felicidad pasa por una relación con Dios, y esta se vive cuando lo escuchamos y hablamos con él mediante la oración; él nos habla cuando leemos y meditamos la Biblia. Meditar es tomarnos el tiempo para leer y releer un texto, dejarnos penetrar por su sentido profundo, reflexionar en sus implicaciones prácticas… Amigos cristianos, preguntémonos qué efecto ha tenido en nosotros y en nuestra vida cotidiana la Palabra que hemos escuchado. Un gesto de perdón, de generosidad, el diálogo reanudado, una decisión tomada, son algunas de las actitudes que la Palabra de Dios nos enseña: “Tu dicho me ha vivificado” (Salmo 119:50).

Ester 2 – Juan 13:21-38 – Salmo 119:73-80 – Proverbios 26:13-14

Contenido publicado por Alimentemos El Alma con autorización y permiso de:

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch