UN BUEN SOLDADO

Noviembre 5

UN BUEN SOLDADO

Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. (2 Timoteo 2:3)

Valor, convicción e integridad son virtudes respetables desde un punto de vista secular, pero es necesario que se manifiesten en la vida de todos los cristianos. Es que el nombre “cristiano” nos identifica con Cristo, que nunca transigió ni se apartó de la verdad. Él es el ejemplo perfecto de integridad valerosa.

Es lógico entonces que se nos llame a ser estables y estar firmes como Cristo y no dudar (Stg. 1:6). Exhortaciones a estar firmes (Ef. 6:11, 13-14) y ser fuertes (1 Co. 16:13; 2 Ti. 2:1) confirman que hemos de ser valerosos al vivir para Jesucristo.

Casi todos deseamos verdaderamente estar firmes y no tropezar en nuestro andar con Cristo. Ninguno de nosotros quiere ser aplastado bajo el peso de las pruebas de la vida ni ser derrotado por el ataque furioso del mundo, de la carne y de Satanás. Pero debemos comprender que permanecer firmes y ser fuertes no es fácil porque libramos una lucha espiritual (2 Ti. 2:3-4). Tenemos que estar preparados para sufrir penalidades a lo largo del camino como buenos soldados de la fe.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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De la Vergüenza a la Fe

Isha – Salmos

DÍA 70 – Salmo 44

Dosis: Gracia Y Fidelidad

De la Vergüenza a la Fe

“Has vendido a tu pueblo muy barato, y nada has ganado con su venta. Nos has puesto en ridículo ante nuestros vecinos; somos la burla y el escarnio de los que nos rodean. Nos has hecho el hazmerreír de las naciones; todos los pueblos se burlan de nosotros. La ignominia no me deja un solo instante; se me cae la cara de vergüenza por las burlas de los que me injurian y me ultrajan, por culpa del enemigo que está presto a la venganza.” (Salmo 44:12–16) (NVI)

Esta es la parte más intensa del Salmo, ya no se celebra el triunfo, ahora es un lamento profundo, por la situación de derrota que enfrentan. Habían sido humillados y avergonzados por sus enemigos y Dios lo había permitido. No sé si yo me atrevería a orar de una manera tan honesta e intensa, pero el salmista lo hace reafirmando su integridad: “Todo esto nos ha sucedido, a pesar de que nunca te olvidamos ni faltamos jamás a tu pacto. No te hemos sido infieles, ni nos hemos apartado de tu senda.”

¿Serías capaz de repetir para ti misma estas palabras? ¿Jamás te apartaste de sus caminos? ¿Siempre fuiste fiel? El salmista experimenta una crisis tan aguda por su pueblo, que no tiene temor de describir y lamentar las calamidades y la devastación en la que se encuentran, como un reproche: “Pero tú nos arrojaste a una cueva de chacales; ¡nos envolviste en la más densa oscuridad! Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios, o tendido nuestras manos a un dios extraño, ¿acaso Dios no lo habría descubierto, ya que él conoce los más íntimos secretos? Por tu causa, siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!

Pero el salmista sabe que Dios no puede permanecer dormido ni indiferente frente al dolor de su pueblo, así que clama para que manifieste su misericordia: “¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? ¡Levántate! No nos rechaces para siempre. ¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestro sufrimiento y opresión? Estamos abatidos hasta el polvo; nuestro cuerpo se arrastra por el suelo. Levántate, ven a ayudarnos, y por tu gran amor, ¡rescátanos!

A pesar que no hayamos sido fieles, que estemos viviendo alguna situación vergonzosa por causa de decisiones erradas o nuestro pecado, si experimentamos algún tipo de fracaso; aún podemos decirle como el salmista: “¡Despierta, levántate, ayúdame, perdóname, rescátame!

Oración: Señor enséñame a orar confiando en tu gracia y líbrame de la vergüenza. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 85). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Lázaro

Martes 5 Noviembre

Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte. Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

1 Corintios 1:27, 21

Lázaro

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Lázaro era un hombre poco conocido, quien solo aparece en los capítulos 11 y 12 del evangelio según Juan. Casi no se sabe nada de él, excepto que vivía en Betania con sus dos hermanas y que Jesús lo amaba (Juan 11:3, 5). La primera vez que el evangelista nos habla de Lázaro es para decirnos que estaba enfermo, a punto de morir; sus hermanas enviaron un mensaje a Jesús, no dudando de que él podía sanarlo. Al oír esta noticia, el Señor esperó dos días antes de ir a Betania; no porque fuera indiferente o insensible a la preocupación de esa familia amiga, sino porque en esa oportunidad quería manifestar su gloria. No sanaría a un enfermo, como lo había hecho con muchos otros, sino que resucitaría a un muerto, cuyo cuerpo ya estaba marcado por la corrupción.

Días después de su resurrección, Lázaro estaba a la mesa con Jesús (Juan 12:2), prueba viva del amor y del poder del Señor. Entonces los jefes religiosos decidieron matar a ese molesto testigo del poder divino, cuyo ejemplo atraía otras personas a Jesús.

Ser amado por Jesús, quitado a la muerte, estar a la mesa con él y compartir con él el odio de sus adversarios, esa fue la historia de ese hombre. También es lo que Dios ofrece a cada creyente: sentir el gozo de ser amado por el Señor, de ser librado de la muerte eterna, gustar de su comunión y compartir su oprobio, si él nos juzga dignos de sufrir por él. ¡Qué programa, humilde para la tierra pero glorioso para el cielo!

Job 1 – Juan 19:1-30 – Salmo 119:129-136 – Proverbios 26:27-28

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Derrotas y Victorias

Isha – Salmos

DÍA 69 – Salmo 44

Dosis: Poder

Derrotas y Victorias

“Oh Dios, nuestros oídos han oído y nuestros padres nos han contado las proezas que realizaste en sus días, en aquellos tiempos pasados: Con tu mano echaste fuera a las naciones y en su lugar estableciste a nuestros padres; aplastaste a aquellos pueblos, y a nuestros padres los hiciste prosperar. Porque no fue su espada la que conquistó la tierra, ni fue su brazo el que les dio la victoria: fue tu brazo, tu mano derecha; fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas.” (Salmo 44:1–3) (NVI)

Este Salmo describe una de las derrotas del pueblo de Israel. Alguna calamidad había acontecido, se cree que fue escrito en el tiempo de la invasión Asiria cuando reinaba Ezequías. Frente a esto el salmista primero exhorta a Israel a reconocer con gratitud las buenas obras de Dios a favor de su pueblo, luego expone la situación de crisis que atraviesa y termina pidiendo la gracia y el socorro de Dios afirmando su integridad.

¿Eres capaz de reconocer todo lo bueno que hizo Dios cuando estás en crisis? ¿Cómo reaccionas frente a la frustración y la derrota? ¿Reconoces la gracia de Dios en tu vida? ¿Tu familia la reconoce? ¿Has enseñado a tus hijos a tener un corazón agradecido? Cuéntales a tus hijos las evidencias de su gracia y su misericordia en tu vida personal y en tu familia. Cosas que puedes registrar con gratitud en sus memorias.

Aquí se recuerda la victoria de Israel sobre sus enemigos, las grandes proezas que Dios hizo a su favor: “Sólo tú eres mi rey y mi Dios. ¡Decreta las victorias de Jacob! Por ti derrotamos a nuestros enemigos; en tu nombre aplastamos a nuestros agresores. Yo no confío en mi arco, ni puede mi espada darme la victoria; tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos, y dejas en vergüenza a nuestros adversarios.” El sentido de gratitud es tan grande que el salmista añade: “¡Por siempre nos gloriaremos en Dios! ¡Por siempre alabaremos tu nombre!”171

Pero el tono del salmo cambia inmediatamente y el pueblo se queja ante Dios de la condición en que viven oprimidos por sus enemigos; de las declaraciones de fe se pasan a declaraciones de vergüenza: “Pero ahora nos has rechazado y humillado; ya no sales con nuestros ejércitos. Nos hiciste retroceder ante el enemigo; nos han saqueado nuestros adversarios. Cual si fuéramos ovejas, nos has entregado para que nos devoren, nos has dispersado entre las naciones.”

El salmista prepara el corazón del pueblo y su propio corazón para seguir apelando a la misericordia de Dios que se manifestó tan efectivamente en el pasado, para presentarle su lamento. ¡Qué interesante que en medio de la derrota se recuerden las victorias pasadas! Esto debería animarnos a seguir confiando en un Dios Todopoderoso en nuestras pruebas presentes. Esperando en fe que Él vuelva a darnos la victoria.

Oración: Señor enséñame a tener presente las evidencias de tu gracia y tu poder en mi vida y en la de mi familia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 84). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Jesús es mi Salvador

Lunes 4 Noviembre

Vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas 2:20

Jesús es mi Salvador

Testimonio

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«A la edad de 17 años asistí por primera vez a una reunión cristiana. Allí oí hablar de Dios, de su amor, de su poder, de su misericordia. Nunca me había interesado en Dios, pero las palabras que escuché resonaban fuertemente en mi corazón. Se aplicaban exactamente a mi caso, aunque el que hablaba no me conocía, y yo tampoco lo conocía a él. Ese día me convencí de la existencia de Dios. Desde ese momento decidí obedecerle. Confesé a Dios mi vida pasada, y supe que a pesar de todos mis pecados y debilidades, Dios acababa de perdonarme por medio de Jesucristo. Sabía que me ayudaría a hacer su voluntad. Enseguida experimenté el amor, la bondad, el poder y la paciencia de Dios para conmigo.

Atravesé múltiples pruebas y muchos problemas de salud, sin embargo mi fe creció. Las dificultades no faltaron durante todos esos años, pero las pruebas que Dios permite nos forman, cuando las atravesamos con Jesucristo.

Ahora tengo casi 60 años y estoy tranquilo, porque Jesús es mi Salvador, mi amigo de cada día, y diariamente le confío mi vida.

Usted que lee estas líneas, sepa que Dios es un Dios de amor que lo ama. Él dio a Jesucristo, su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16)».

A. P.

Para esa persona se verifica el texto de Salmo 37:25: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”.

Ester 9-10 – Juan 18:19-40 – Salmo 119:121-128 – Proverbios 26:25-26

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EL AMOR DE PABLO A LA IGLESIA

Noviembre 3

EL AMOR DE PABLO A LA IGLESIA

Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo. (Filipenses 1:8)

El apóstol Pablo trataba a los creyentes con un espíritu amable y afectuoso. A menudo daba órdenes con genuinas expresiones de amor a las personas. Tenía un lugar especial en su corazón para la iglesia de Filipos. Se dirigía a esos creyentes como “hermanos míos amados y deseados” (Fil. 4:1).

Manifestaba su amor en su deseo de permanecer con ellos para su “provecho y gozo de la fe” (1:25). Pablo estaba dispuesto a ser ofrecido “sobre el sacrificio y servicio de [su] fe” (2:17). Y solamente los creyentes de Filipos habían “[participado con él] en razón de dar y recibir” (4:15), que también revela su vínculo especial con ellos.

Pablo era un dialéctico y un teólogo sin igual, su capacidad intelectual era asombrosa, pero también estaba dotado de una gran capacidad para amar a las personas. Su ministerio puede ser eficaz solo cuando ame a las personas.

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Tomar a Jesús como capitán

Domingo 3 Noviembre

Él (Jesús) estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

Marcos 4:38-39

Tomar a Jesús como capitán

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Acostumbrados a practicar la pesca en el mar de Galilea, los discípulos de Jesús eran verdaderos profesionales que superaban bien los peligros de ese lago rodeado de montañas y azotado a veces por los fuertes vientos del desierto. Por eso, cuando el Señor les dijo: “Pasemos al otro lado” (v. 35), aceptaron sin ningún problema: pensaban que el Señor contaba con ellos, con su experiencia, ¡y que él podía descansar tranquilamente de los ajetreos del día!

Fue, pues, como su pasajero que Jesús se instaló en la popa, y no como su capitán, hasta el momento en que los elementos desencadenados los obligaron a despertar al Maestro.

A nosotros también nos sucede lo mismo, a veces queremos contar con nuestra experiencia para conducir nuestra vida. Pero el Señor permite que algunas cosas no salgan como estaba previsto, entonces clamamos a él para ser librados…

Respecto a la educación de los hijos, por ejemplo: cuando todavía son pequeños, nos creemos buenos educadores. Pero cuando llegan a la adolescencia, a menudo se presenta la tempestad, ¡entonces nos vemos obligados a clamar a Jesús pidiéndole ayuda!

Esto también sucede en la vida profesional: después de los estudios o de algunos años de éxito, a veces es necesario que la tempestad llegue para que recurramos al Señor.

Si Jesús está en nuestra barca, que sea siempre el capitán, tanto en el buen tiempo como en la tormenta.

Ester 8 – Juan 18:1-18 – Salmo 119:113-120 – Proverbios 26:23-24

 

ESTEMOS FIRMES

Noviembre 2

ESTEMOS FIRMES

Estad así firmes en el Señor. (Filipenses 4:1)

El versículo de hoy trae a la mente la imagen de un soldado que se mantiene firme en medio de la batalla. Pablo empleó la misma metáfora en Efesios 6:11: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. Estar firmes espiritualmente quiere decir no comprometer su testimonio cristiano al dejarse abatir por las pruebas o las tentaciones.

Me entristece que muchos creyentes no toman en serio a Dios y sus mandamientos. En vez de conocer a Dios, muchos prefieren que los entretengan. Esa indiferencia considera sus mandamientos como simples sugerencias. Pero nuestro soberano Señor nos manda que estemos firmes. Inmanente en ese mandato está la capacidad de obedecer.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Anhelando Su Presencia

Isha – Salmos

DÍA 68 – Salmo 43

Dosis: Comunión

Anhelando Su Presencia

¡Hazme justicia, oh Dios! Defiende mi causa frente a esta nación impía; líbrame de gente mentirosa y perversa. Tú eres mi Dios y mi fortaleza: ¿Por qué me has rechazado. ¿Por qué debo andar de luto y oprimido por el enemigo? Envía tu luz y tu verdad; que ellas me guíen a tu monte santo, que me lleven al lugar donde tú habitas. (Salmo 43:1–3) (NVI)

Se cree que este Salmo es la continuación del anterior. El poeta ha sido confrontado con el supuesto silencio y la ausencia de Dios frente a su sufrimiento. Sabemos que eligió confiar en el Señor. En este Salmo va a reafirmar su convicción teológica de que Dios es como una roca firme, a pesar que sus enemigos siguen turbándolo. En estas líneas leemos que vence la tentación de sentirse derrotado, que invoca a Dios como su juez frente a sus enemigos e implora la luz del Señor y su verdad. Esa luz tiene el poder de vencer su oscuridad y a la vez guiarlo en la vida y hacia su santa morada.

Estas palabras confirman que el salmista era un adorador y que anhela llegar al altar de Dios para alabarlo con gozo: “Llegaré entonces al altar de Dios, del Dios de mi alegría y mi deleite, y allí, oh Dios, mi Dios, te alabaré al son del arpa.” ¿Cuánto gozo le expresas en tu alabanza? La mejor forma de superar el luto, la depresión y la melancolía es afianzar nuestra fe en medio de la alabanza. No estamos negando la realidad del dolor, pero sí demostramos que en medio del sufrimiento es posible cimentar nuestra fe y seguir adorando a un Dios soberano y Todopoderoso.

En tiempos de crisis, la alabanza y la oración sincera nos libran de caer en la depresión y alimentan nuestra fe. Si dialogamos con Dios no vamos a sentirlo lejano ni ausente. Debemos aprender a contarle lo que nos está pasando, nuestras luchas, dudas, desconciertos y emociones. El salmista tuvo victoria sobre su sufrimiento y demuestra que jamás pierde su sentido de alabanza y gratitud: Hagamos nuestras sus reflexiones profundas y digamos como él: “¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!”

Amada, sea cual sean las circunstancias por las que estés atravesando, anhela también postrarte en su altar, corre a su santa presencia, pídele que llene tu corazón de gozo y alegría, para que puedas tener una actitud diferente frente a las pruebas. Recuerda que Él defiende tu causa, que es tu Fortaleza y que jamás alejará de ti su luz y su verdad aunque te sientas en tinieblas.

Oración: Señor, enséñame a alabarte con gozo en tiempos de oscuridad confiando en tu verdad y tu fidelidad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 83). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

A cualquier edad

Sábado 2 Noviembre

(Jesús dijo:) El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Juan 5:24

A cualquier edad

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En la entrada de un pequeño cementerio me crucé con una señora que cuida las tumbas que han sido olvidadas poco a poco. Intercambiamos algunas palabras, y luego me invitó a mirar las edades en las inscripciones. Aquí reposa un hombre de 95 años; allá, uno de 46, murió de un problema cardiaco; aquí, un joven de 18 años, murió en un accidente en moto; luego vimos la inscripción de una niña de 10 años, de un bebé de 1 mes y otro que solo tenía 10 días…

Nadie sabe el día de su muerte, y no todos vamos a vivir más de 70 u 80 años (Salmo 90:10). Hoy podría ser el último día de mi vida. La Biblia dice: “No sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14).

Continuamos nuestro camino sumergidos en nuestros pensamientos. De repente esa señora, levantando la voz, dijo: «Todos estos cementerios se llenan… Pero, ¿a dónde vamos? No lo sé…».

Esta pregunta también es para usted: ¿Sabe a dónde va? A todos los que quieren escucharlo, Dios les dice que la muerte solo tiene dos destinos posibles: los que durante su vida creyeron que Jesús murió por ellos en la cruz, ya están con él en el cielo. Los otros, los que no quisieron creer en él, esperan el juicio, una condenación eterna.

¿Por qué Dios nos ofrece la vida eterna? Porque nos ama, por ello dio a su Hijo Jesucristo, quien llevó en la cruz el castigo por los pecados de todos los que ponen su confianza en él.

Ester 7 – Juan 17 – Salmo 119:105-112 – Proverbios 26:21-22

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