La Gracia de sus Labios

Isha – Salmos

DÍA 73 – Salmo 45

Dosis: Palabras de Bendición

La Gracia de sus Labios

“La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre”. (Salmo 45:2b)

Inmediatamente después de describir su belleza, el salmista alude a la gracia de este rey: “la gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre”. Se alaban los labios, no sólo por su belleza, sino porque están ungidos con gracia. Son labios que hablan a sus súbditos de paz y misericordia. Son labios que bendicen y no maldicen, que proclaman perdón y no venganza; son labios que proclaman la verdad y la justicia, no profieren ni mentiras, ni calumnias, ni falso testimonio. El evangelio de gracia está en sus labios, él anunció la salvación y él tiene palabras de vida eterna.

¿Cómo son tus labios? ¿Están llenos de gracia y sabiduría? A lo largo de los años se nos ha atribuido a las mujeres muchos pecados de la lengua. El libro de Proverbios está lleno de amonestaciones contra la lengua mentirosa, la calumnia, el chisme, el engaño, contrastando con la boca del justo: “El que habla verdad declara justicia; mas el testigo mentiroso, engaño. Hay hombres cuyas palabras son como golpe de espada; mas la lengua de los sabios es medicina. El labio veraz permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa solo por un momento.”

Una mujer es conocida también por su gracia al hablar, su amabilidad, su trato. ¿Qué tipo de palabras salen de tu boca? Hay mujeres cuya sabiduría, destila como miel de sus labios. Y cumplen así lo que dice el proverbio: “El corazón del sabio hace prudente su boca, Y añade gracia a sus labios. Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos. Me alienta pensar que los dichos de nuestra boca pueden bendecir, restaurar, consolar. Pueden ser medicina para el que sufre o necesita ser consolado.

Aprendamos de Jesús quien bendice y restaura con sus labios. A su sola palabra los enfermos sanaban y los endemoniados eran liberados. ¿Cómo te han bendecido hasta aquí sus palabras de gracia? Jesús tiene las palabras adecuadas para ti, para tus circunstancias, él tiene sus palabras de gracia y sabiduría. Escudriña las Escrituras, lee sus dichos y atesóralos en tu corazón.

Oración: Señor enséñame a deleitarme en tus palabras y a considerarlas mi especial tesoro. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 88). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Sabiduría o locura

Viernes 8 Noviembre

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios… Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

1 Corintios 1:18, 21

La sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios.

1 Corintios 3:19

Sabiduría o locura</p

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¿Noé estaba loco o era sensato cuando, durante años, construyó el arca, previendo el diluvio anunciado? Dios le había dicho: los hombres llenaron la tierra de violencia e inmoralidad, voy a destruirlos. Hazte un arca… Entrarás en ella con tu familia (Génesis 6).

¿Moisés estaba loco o era sensato cuando obedeció la palabra de Dios? Hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta para que todos los que fueran mordidos por las serpientes del desierto miraran la serpiente de bronce y fueran sanados (Números 21:8).

¿Elías estaba loco cuando creyó que los cuervos lo alimentarían cada día durante la hambruna? (1 Reyes 17).

¿Están locos o son sensatos los millones de seres humanos que confían en Dios y en su Palabra? Ellos le creen a Dios y confían en él para su vida presente y su futuro eterno.

El apóstol Pablo interpela a los sabios de este mundo, o mejor dicho, a los que se creen sabios: “¿Dónde está el sabio?… ya que… el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría” (1 Corintios 1:20-21). El Evangelio, la palabra de la cruz, la de un Cristo crucificado y menospreciado, es una locura a los ojos de los hombres.

Aún hoy, ¿cuál es la verdadera sabiduría? Es creer y obedecer la Palabra de Dios. El Evangelio siempre es el mismo: Dios proclama que toda persona que se reconoce culpable delante de él será salva por la fe, creyendo que Cristo murió para expiar sus pecados. La sabiduría consiste en escuchar lo que Dios dice.

Job 6 – Juan 21 – Salmo 119:153-160 – Proverbios 27:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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SÚPLICA POR LA CONCORDIA

 Noviembre 7

SÚPLICA POR LA CONCORDIA

Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. (Filipenses 2:2)

El apóstol Pablo era un gran teólogo, y a menudo trató importantes temas doctrinales. Se opuso al legalismo de los judaizantes (Fil. 3:2) y a los criterios disolutos de otros falsos maestros (vv. 18-19). Sabía que tales enseñanzas pervertían la doctrina de la salvación y amenazaban la vida de la iglesia. Pero también comprendía que la discordia en la iglesia era igualmente una amenaza para su vida. Es que el conflicto le quita a la iglesia su poder y destruye su testimonio. Los enemigos de Cristo se afanan por buscar formas de desacreditar a la iglesia.

Por lo visto, la discordia en la iglesia de Filipos estaba a punto de destruir la integridad de su testimonio. Así que Pablo les dijo: “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (1:27). Tenemos un Espíritu entre nosotros, de modo que no hay razón alguna para la discordia.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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La bendición patriarcal

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La bendición patriarcal

R.C.Sproul

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La historia que está registrada en el libro del Génesis, a veces es llamada la historia de los patriarcas o la historia del período patriarcal debido a que los personajes que aparecen en esta narrativa incluyen a personas como Noé, Abraham, Isaac, Jacob y los demás. Estos son los personajes principales a lo largo de la historia de Génesis.

Ahora, un patriarca en los días del Antiguo Testamento, como lo sugiere su nombre, tiene que ver con un padre que es gobernante, es decir que la autoridad en este ambiente y sistema descansa en el padre.

También conocemos culturas a las que llamamos matriarcales, donde la autoridad dominante recae en la madre. Cuando una reina está en el trono de una monarquía, Durante ese tiempo la monarquía es matriarcal, por así decirlo, en lugar de patriarcal.

Pero el término ‘patriarca’ indica más que solo que la cabeza de un hogar particular. En escritos antiguos, el patriarca, por ejemplo Abraham, no solo estaba en una posición de liderazgo y autoridad sobre su propia casa inmediata, sino también sobre su familia extendida

Y mientras él estuviese vivo, incluso después de que sus hijos naciesen, él seguía siendo el patriarca de la familia extendida. De hecho, esto va más allá, hasta incluir la jefatura sobre los clanes y las tribus. Recuerda que los antiguos hebreos, antes de organizarse en ciudades, eran semi-nómadas.

Eran pueblos tribales, que se movían por el Medio Oriente, y al jefe de su tribu se le llamaba el patriarca. Ahora, cuando nos fijamos en el carácter de Dios en el Antiguo Testamento, antes que Dios revelara su nombre a Moisés; que su nombre es “Yo soy Yaweh”, la manera normal con la que Dios se identificaba era con la frase: “El Dios de Abraham, Isaac y Jacob”, porque esos tres hombres: Abraham, Isaac y Jacob son los tres personajes principales a través de quienes la bendición patriarcal se transmite.

Vimos en la sesión anterior que Dios hizo esta promesa inicialmente a Abraham, la promesa de una tierra, una nación, de muchos descendientes y de bendición; y esa promesa del pacto era una promesa que luego sería llevada posteriormente de generación en generación.

Según la costumbre de ese tiempo, la herencia de una familia la recibía normalmente el hijo primogénito o el hijo mayor y esa persona obtendría la mayor parte de la herencia. Ahora, cuando Abraham estaba repartiendo su herencia a sus descendientes, tenía que preocuparse por la cantidad de tiendas que tendrían y la cantidad de ganado que recibirían, y todo lo demás; (tos) pero lo más importante de la herencia de Abraham en el libro de Génesis es la pregunta: “¿Quién heredará la bendición?”

Es decir, quién hereda la promesa del pacto que Dios le juró originalmente a Abraham. Una vez más, recuerda que en el Nuevo Testamento Abraham es visto como el patriarca supremo porque se lo describe como el padre de los fieles.

En un sentido muy real, cualquier persona que es incorporada a la familia de Dios es, en un sentido específico, descendiente de Abraham, y heredero de esta bendición patriarcal. Ahora, el libro de Génesis está lleno de intriga, suspenso y conflicto con relación a quienes buscaban poseer la riqueza de esta herencia.

Y ya hemos visto cómo cuando Abraham engendró un hijo, su hijo primogénito fue Ismael, pero no era el plan de Dios que Ismael heredara la bendición patriarcal, y Dios insistió en que esa bendición fuera dada a Isaac en lugar de a Ismael. Tal como el apóstol Pablo lo expresa en el Nuevo Testamento, es a través de la simiente de Isaac que el pueblo de Dios sería llamado, de modo que no todos los que eran descendientes directos de Abraham fueron incluidos en la bendición.

Encuentro interesante cuando, es interesante para mí que cuando Herman Melville escribió su famosa novela, que mucho consideran “la gran novela estadounidense”, Moby Dick, él empieza con estas inquietantes palabras del personaje principal. La primera línea de Moby Dick dice lo siguiente: “Llámame Ismael”. ¿Por qué el personaje principal se llama Ismael? Porque Ismael es el forastero, el marginado, el hijo olvidado, y eso es parte del simbolismo del drama de ese libro que Melville toma prestado del destino de Ismael.

Hoy en día, si tomas un periódico y lees acerca de los conflictos que están pasando ahora mismo en Palestina, entre palestinos e israelitas, vas a leer acerca de una hostilidad y conflicto constante entre los descendientes de Ismael y los descendientes de Isaac. Pero Dios declaró: “que por Isaac será llamada tu descendencia”; y es así que la bendición fue dada primero a Abraham y luego de Abraham a Isaac. Ahora, la esposa de Isaac tiene dos hijos.. que son gemelos y esos dos hijos son.. Jacob y Esaú.

Y el primero de esos dos hijos que nacen es Esaú; así que en términos de todo este esquema de transferencia de la bendición patriarcal, la persona que está en línea con el trono, por así decirlo, la persona que está en línea para heredar la bendición es Esaú, no Jacob.

Hace poco tuve la oportunidad de oír un sermón que predicó Raví Zacarías y, solo de paso, hizo un breve comentario en que se refería a un incidente que tuvo lugar en la vida de Jacob. Se trata de la historia que registra el Génesis del momento cuando Jacob, huyendo de la ira de sus enemigos, participa en un combate de lucha con el ángel de Dios en Peniel.

Demos un vistazo rápido por unos segundos para observar la dinámica de lo que ocurrió allí. Leemos en Génesis el capítulo 32, empezando el verso 23: “Los tomó y los hizo pasar el arroyo, e hizo pasar también todo lo que tenía. Jacob se quedó solo, y un hombre (este hombre se refiere una teofanía, una manifestación de Dios) y ese hombre luchó con él hasta rayar el alba.

Cuando vio que no había prevalecido contra Jacob, lo tocó en la coyuntura del muslo, y se dislocó la coyuntura del muslo de Jacob mientras luchaba con él. Entonces el hombre dijo: “Suéltame porque raya el alba”. Ese es el Ángel del Señor que ha estado luchando con Jacob toda la noche y llama a Jacob y le dice: “Suéltame”.

Y ¿qué le responde Jacob? “No te soltaré si no me bendices”. Esta noche de pelea, es lucha agónica y feroz entre el representante de Dios y Jacob, tiene que ver con una lucha por la bendición de Dios, y Jacob está peleando con todo lo que tiene, hasta el punto de quedar lisiado cuando dice: “No te soltaré si no me bendices”.

Y ahora, ¿qué dice el Ángel del Señor? Jacob dijo: “No te soltaré”, le dijo al Ángel, Jacob le dijo: “No te soltaré si no me bendices.” Y el Ángel le dijo a él: “¿Cómo te llamas? Y él respondió: Jacob”. No sé cuántas veces en mi vida me he referido a este texto para ilustrar algo que era significativo en la cultura hebrea con respecto a la revelación del nombre de una persona, y siempre he pensado que el significado completo de este pasaje se da cuando el Ángel le pregunta a Jacob su nombre; le estaba pidiendo a Jacob que se rindiera; porque al exponer su identidad y exponer su nombre, es como cuando hoy en día los niños pelean y uno le dice al otro: ‘Di me rindo y te suelto’.

Fue una declaración en la que cede a la autoridad y la fuerza superior del Ángel. Pero había olvidado por completo otra conexión con este texto hasta que Ravi Zacarías me lo recordó. Él dijo: “Esta no es la primera vez en su vida que Jacob busca una bendición”.

Y esto nos remonta, tiempo atrás, a un episodio de traición, de engaño, deshonestidad y de corrupción que fue tan característico de la vida del patriarca Jacob. En el capítulo 27 del libro de Génesis, Jacob se confabula con su madre Rebeca para engañar al anciano padre Isaac y que le pase la bendición patriarcal, no a Esaú, el hijo mayor, sino para que se la dé a Jacob.

Lo que está sucediendo aquí, es una conspiración, un complot entre madre e hijo para engañar al padre y esposo. En una palabra, lo que Jacob y Rebeca planean es el intento de robar la bendición patriarcal para dársela Jacob en lugar de que sea para Esaú. Lo vemos en el texto, en el capítulo 27, el verso uno: “Y aconteció que siendo ya viejo Isaac, y sus ojos demasiado débiles para ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él le respondió: Heme aquí. Y dijo Isaac: Mira, yo soy Viejo y no sé el día de mi muerte.

Ahora pues, te ruego, toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y tráeme caza; y prepárame un buen guisado como a mí me gusta, y tráemelo para que yo coma, y que mi alma te bendiga antes que yo muera”. ¿Ves la situación? Isaac ya no es el joven atado con cuerdas y colocado sobre un altar mirando el cuchillo que levantaba su padre en el Monte Moriah.

Ahora, Isaac mismo es de edad avanzada y sabe que el momento de su muerte está cerca. Por eso le dice a su hijo Esaú, quien es famoso por su habilidad como cazador. Le dice: ‘Hijo, ve al campo, caza algo y prepárame esta comida – mi última comida, por así decirlo—esa comida que saboreo de tus manos en lo que me preparo para darte la bendición’.

Y, en obediencia, Esaú sale de la tienda de su padre y se va al campo a cumplir sus órdenes. Pero escucha lo que sucede: “Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú. Y cuando Esaú fue al campo a cazar una pieza para traer a casa, Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo: He aquí, oí a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú, diciéndole: ‘Tráeme caza y prepárame un buen guisado para que coma y te bendiga en presencia del Señor antes de mi muerte.

Ahora pues, hijo mío, obedéceme en lo que te mando. Ve ahora al rebaño y tráeme de allí dos de los mejores cabritos de las cabras, y yo prepararé con ellos un buen guisado para tu padre como a él le gusta. Entonces se lo llevarás a tu padre, que comerá, para que te bendiga antes de su muerte’.

Y Jacob dijo a su madre Rebeca: ‘He aquí, Esaú mi hermano es hombre velludo y yo soy lampiño. Quizá mi padre me palpe, y entonces seré para él un engañador y traeré sobre mí una maldición y no una bendición’”. ¿Ves lo que está pasando? Jacob dijo: ‘Esto no va a funcionar y cuando mi padre lo descubra y vea el engaño, no me va a bendecir, sino que me va a maldecir y allí sí que todos vamos a estar en serios problemas.’

“Pero su madre le respondió: Caiga sobre mí tu maldición, hijo mío; solamente obedéceme, y ve y tráemelos. Y él fue, los tomó y los trajo a su madre; y su madre hizo un buen guisado, como a su padre le gustaba. Entonces Rebeca tomó las mejores vestiduras de Esaú, su hijo mayor, que tenía ella en la casa, vistió a Jacob, su hijo menor, le puso las pieles de los cabritos sobre las manos y sobre la parte lampiña del cuello, y puso el guisado y el pan que había hecho en manos de su hijo Jacob.

Entonces él fue a su padre, y dijo: Padre mío. Y éste respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío? Y Jacob dijo a su padre: Soy Esaú tu primogénito. He hecho lo que me dijiste. Levántate, te ruego. Siéntate y come de mi caza para que me bendigas. E Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la has encontrado tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque el Señor tu Dios hizo que así me acaeciera”.

¿Puedes notar la corrupción en todo esto? No solo le está mintiendo a su padre y robándole a su hermano, sino que está respondiendo a sus preguntas y trata de confirmar su mentira diciendo que Dios lo ayudó. Él dijo que: ‘la razón por la que había conseguido esta comida tan rápido era porque el Señor Dios le ayudó a hacerlo. “Isaac entonces dijo a Jacob: Te ruego que te acerques para palparte, hijo mío, a ver si en verdad eres o no mi hijo Esaú.”

Se pueden imaginar el terror que corría por las venas de Jacob en ese instante. “Jacob se acercó a Isaac su padre, y él lo palpó y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú. Y no lo reconoció porque sus manos eran velludas como las de su hermano Esaú, y lo bendijo. Y le preguntó: ¿Eres en verdad mi hijo Esaú? Y él respondió: Yo soy. Entonces dijo: Sírveme, y comeré de la caza de mi hijo para que yo te bendiga. Y le sirvió, y comió; le trajo también vino, y bebió. Y su padre Isaac le dijo: Te ruego que te acerques y me beses, hijo mío. Y él se acercó y lo besó; y al notar el olor de sus vestidos, lo bendijo.”

Lo que sigue en el texto es ver a un Isaac ciego, decaído y viejo que transfiere la promesa que Dios le había dado a Abraham a este hijo traicionero, mentiroso, ladrón e indigno. ¿Cómo pudo pasar esto como parte de la historia redentora?

El apóstol Pablo responde a esto en el capítulo 9 de Romanos: “A Jacob amé”. Antes de que cualquiera de ellos naciera, antes de que hubieran hecho algo bueno o malo, Dios había determinado, desde la fundación del mundo, que la promesa a Abraham no seguiría a través del hijo mayor, Esaú, sino a través de las manos de este hijo traicionero, Jacob, para que la gracia de la promesa redentora de Dios se pueda manifestar.

Ahora, el punto que hizo Raví Zacarías sobre este texto, que tanto emocionó mi alma fue que más adelante en la vida de Jacob, cuando se encuentra con Dios en Peniel y pelea toda la noche y le suplica al Ángel del Señor que lo bendiga; antes de que el Ángel acceda a esa solicitud, antes de que Dios bendiga a Jacob en su lucha, Dios le dice: “¿Quién eres? ¿Cómo te llamas?”

Ahora, el que está luchando con Jacob en esta ocasión no está ciego. Él sabe perfectamente quién es Jacob. Jacob no puede, de repente, ponerse el olor de su hermano y la ropa de su hermano y engañar a su padre celestial.

Ahora no está pidiendo la bendición a su padre terrenal; le está pidiendo a su Padre celestial la bendición; y Dios le dice: “¿cómo te llamas?” Y esta vez él no dice “Esaú”. Esta vez él dice: ‘mi nombre es Jacob’. Esta puede ser la primera vez en toda su vida que dijo la verdad: toda la verdad y nada más que la verdad.

El nombre Jacob significa suplantador, ladrón.“Mi nombre es Jacob”. Y Dios lo bendijo y le dio la bendición patriarcal que luego entonces transmitiría a sus propios hijos y a sus propios descendientes. Hay un patrón en el Antiguo Testamento.

En esta transferencia y en todo el movimiento de la historia redentora hay un patrón de caída. Y hay un patrón de salvación. Recordamos que la creación comenzó con la creación de un solo individuo, Adán; y luego la creación de una compañera, Eva.

Y esta primera familia se convirtió en la cabeza de la raza humana, y cayeron, y su pecado fue terrible; e inmediatamente después de su pecado, el pecado se ensancha y extiende mientras se expande: primero fratricidio cuando Caín se levanta y mata a su hermano Abel, y luego vemos la maldad expandirse a través de todos los descendientes de Adán y Eva, de manera que todo el mundo se corrompe y hacen lo que es correcto a sus propios ojos. Y sólo un hombre queda obediente. Su nombre es Noé.

Y sabemos que Dios luego destruye todo el género humano con excepción, de nuevo, de un hombre y su familia. Y luego de este pequeño comienzo con Noé viene Abraham. Y luego de Abraham se pasa a Isaac y luego a Jacob. Ahora tenemos doce tribus. Y luego tenemos la nación de Israel; pero la nación se vuelve cada vez más corrupta y ahora la bendición y la promesa de redención empieza, no tanto para ampliarse sino para estrecharse nuevamente, ya que ahora la promesa no está restringida a todo el que es de la simiente de la nación judía, sino al remanente.

Y de nuevo, ésta reducción al remanente queda reducido hasta un solo hombre, el nuevo Adán que encarna a Israel, el descendiente supremo de Abraham, quien es Jesús. Y entonces, ¿cuál es la historia del Nuevo Testamento? Es ese proceso en reversa.

Desde Jesús en adelante, el evangelio va al remanente de los judíos, luego a los samaritanos, luego a los gentiles, y después a todo el mundo. Así que primero se estrecha, luego se amplía. De modo que incluso, hasta el día de hoy, lo que comenzó con Abraham, esa bendición viene a través de la historia y ahora está dispersa por todo el mundo.

Y así, la historia de la transferencia de las bendiciones prefigura y nos prepara para comprender el plan redentor de Dios para todo su pueblo y para su Iglesia.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Un Novio Hermoso

Isha – Salmos

DÍA 72 – Salmo 45

Dosis: Gracia y Hermosura

Un Novio Hermoso

“Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre”. (Salmo 45:2)

En este precioso salmo las excelencias de Cristo están representadas mediante las características de este regio novio. Los primeros nueve versículos están dedicados a Él. Lo primero que resalta es su hermosura. Se celebra su belleza, el porte físico del rey y su integridad. Un rey debe poseer valores físicos y morales. El rey Saúl fue distinguido también por su apariencia física, se dice que “era el más alto en todo el pueblo, no había semejante a él…” A David se le describe así: “era rubio, hermoso de ojos y de buen parecer” Y en cuanto a Absalón: “No había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura.”

Pero aunque muchos textos describan la hermosura de los hombres nada iguala a la belleza de Jesús, quien fue perfecto y sin pecado. Solo a Él podemos contemplarlo en la hermosura de su santidad. Pues, Saúl fue un hombre vengativo, rencoroso y envidioso, David fue un hombre sanguinario, y Absalón fue ambicioso y traidor.

En cambio Jesús dejó su gloria por nosotras, y permitió que su bello rostro fuera desfigurado cuando caminó voluntariamente al calvario. Esto había sido profetizado. En la descripción de los sufrimientos del siervo de Jehová que hace el profeta Isaías: “Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que de los hijos de los hombres.” “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos”…180

El cuerpo de Jesús fue lacerado, su rostro desfigurado por amor. Pocos hombres pudieron contemplar su gloria, en la tierra: “Y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz”. Pero, Juan el discípulo amado, testigo también de la transfiguración, fue quien tuvo el privilegio de verlo tal cual es ahora: “Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.” “Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda”…182

¿Has aprendido a contemplar su hermosura? Deléitate en su presencia y contempla su gloriosa belleza.

Oración: Señor enséñame a apreciar la hermosura de tu santidad y a considerarla cada día. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 87). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

¡Ve y lávate!

Jueves 7 Noviembre

Cristo murió por nuestros pecados.

1 Corintios 15:3

Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

Romanos 4:24-25

¡Ve y lávate!

http://labuenasemilla.net/20191107

La Biblia cuenta un hecho sorprendente (2 Reyes 5:1-14). Naamán, un general del ejército sirio apreciado y cercano al poder real, era un hombre aparentemente colmado. Pero tenía lepra, y esta terrible enfermedad, incurable en esa época, anunciaba una separación definitiva, ¡y luego la muerte! Pero la joven judía cautiva que servía a su mujer habló de un profeta en Israel que podía sanarlo de la lepra. Naamán viajó a Israel y se presentó delante de la casa del profeta, quien simplemente le mandó decir: “Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio”. ¡Naamán obedeció y fue sanado!

Una persona puede ser importante, poseer inteligencia, riqueza, prestigio. Sin embargo, lo que representa la lepra, es decir, el pecado, toca y mata a todos los seres humanos, ricos o pobres, religiosos o incrédulos, personas honestas o malhechores. Nadie escapa a esta declaración bíblica: “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

Dios propone una solución, no para los que se creen limpios, sino para el que se reconoce pecador y perdido. Esta solución es muy simple. Como fue propuesta a Naamán: “Ve y lávate”, Dios ofrece a cada uno su perdón definitivo y perfecto, por medio de Jesucristo, quien “nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5). La Biblia afirma: “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). Es necesario aceptar este ofrecimiento antes de que sea demasiado tarde.

Job 4-5 – Juan 20 – Salmo 119:145-152 – Proverbios 27:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

RESOLVER LA DISCORDIA

Noviembre 6

RESOLVER LA DISCORDIA

Estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio. (Filipenses 1:27)

La estabilidad espiritual depende del amor mutuo, la armonía y la paz entre los creyentes. Nuestra vida debe estar entretejida para que podamos soportarnos y sustentarnos los unos a los otros.

En el versículo de hoy, leemos que Pablo quería que hubiera esa clase de armonía en la iglesia de Filipos, pero en su lugar había una gran desavenencia entre dos mujeres que amenazaban la vida de la iglesia. Pablo procuraba que no se extendieran por toda la iglesia pecados como la parcialidad, la crítica, la amargura, la falta de perdón y el orgullo.

A fin de evitar tales problemas, es necesario que los creyentes velen y oren los unos por los otros. El amor mutuo produce la armonía que lleva a la estabilidad espiritual y que muestra lo que ha de hacer la iglesia: ayudar a los débiles, levantar a los caídos y restaurar a los quebrantados.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Cántico de Boda

Isha – Salmos

DÍA 71 – Salmo 45

Dosis: Discernimiento

Cántico de Boda

“Rebosa mi corazón palabra buena: Dirijo al Rey mi canto; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.” (Salmo 45:1) (RVR).

¿Te emocionan las bodas? ¿Recuerdas siempre el día que te casaste? Tal vez eres soltera y no tuviste una boda. Sea cual sea tu condición civil, déjame decirte que la Biblia asegura que hay una boda esperando por todas nosotras y un novio que nos anhela. Esta será más majestuosa que cualquier boda humana.

El Salmo 45 es un epitalamio, un poema compuesto en celebración de una boda. Un himno especial para ser entonado en la celebración de un matrimonio. Este Salmo es especial por eso y porque el autor declara que las palabras de su canto no son suyas, sino provienen de un escritor divino. El Salmista es solamente un lápiz o una pluma en la mano del Espíritu de Dios. El Salmista es entonces más que un músico o un poeta, es también un profeta: “En mi corazón se agita un bello tema mientras recito mis versos ante el rey; mi lengua es como pluma de hábil escritor”. Como portador de la palabra de Dios, es capaz de impactar y transformar nuestras vidas.

Estas palabras también son especiales porque son parte de la celebración de un matrimonio real entre un rey judío y una reina aparentemente pagana. Las palabras inspiradas del Salmo procuran su cumplimiento en la vida del rey y de la reina. Lo que éstos llegarían a ser si obedecen la palabra del Señor. Recordemos que antiguamente las bodas de los monarcas tenían una importancia nacional y a veces internacionalmente tenían implicancias políticas para garantizar la paz y convenios entre naciones.

¿Pero qué tiene que ver este Salmo con nosotras? En la dignidad de este tema, como un bello canto de amores, referidos a un rey espléndido, encontramos en la descripción de este rey, una descripción de la persona y obra de Jesucristo, su reino y su gobierno y su bella unión con su iglesia. Se ha concluido que este es un canto profético que describe al rey mesiánico que vendrá en el futuro a desposar a su novia la iglesia.

Y en la descripción de la novia encontraremos las demandas que Dios quiere de nosotras en nuestra preparación personal en esta vida para nuestra futura boda con el Rey de reyes y Señor de señores. Te animo a leer este salmo y a analizarlo desde esta perspectiva.

Oración: Señor, enséñame a escudriñar las profundidades de tu Palabra y a entender lo que demandas de mí. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 86). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El camino hacia la libertad

Miércoles 6 Noviembre

Jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado… Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Juan 8:33-36

El camino hacia la libertad

http://labuenasemilla.net/20191106

No todos hemos estado en la cárcel. Pero, ¿sabe usted que por naturaleza todos somos moralmente prisioneros? En efecto, no podemos escapar al pecado. Es lo que Jesús explicaba a los judíos, quienes creían no tener ninguna necesidad de liberación (Juan 8:33-36). Pensamos ser libres, pero en realidad servimos al pecado, somos sus esclavos.

Pero felizmente esta triste constatación no es definitiva. Si bien la Biblia nos enseña que somos esclavos de nuestras codicias y pasiones, también nos presenta al Libertador, Jesús. Dios lo envió “a pregonar libertad a los cautivos… a poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18). Son muchos los que, en todo el mundo, pueden dar testimonio de tal liberación. Esclavos de la droga, del alcohol, de prácticas ocultas, de pasiones malsanas… leyendo la Biblia han hallado el camino de la verdadera libertad.

Primero debo reconocer que necesito ser liberado, e ir a Jesús, el Hijo de Dios. Él sufrió en la cruz el justo juicio de Dios contra el pecado, por eso Dios puede ofrecer un pleno perdón a todo el que cree que Jesús murió por él. Jesús le comunica una vida nueva, de origen divino, animada por el Espíritu de Dios. Entonces, liberado de su condición de esclavo del pecado, el creyente puede exclamar: “La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2).

“Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57).

Job 2-3 – Juan 19:31-42 – Salmo 119:137-144 – Proverbios 27:1-2

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