UN GOLPE MORTAL A LOS DESEOS PECAMINOSOS

Octubre 28

UN GOLPE MORTAL A LOS DESEOS PECAMINOSOS

Amados hermanos míos, no erréis.

SANTIAGO 1:16

¿En qué punto se enfrenta usted al pecado? No en el punto de la conducta, porque entonces es demasiado tarde, sino en el punto del deseo. La persona que puede dominar sus reacciones emocionales puede enfrentarse con el pecado. Cuando se le está bombardeando con reacciones emocionales negativas, una persona con una mente santificada puede desactivar los deseos antes que ellos sean activados por la voluntad. Pero una vez que dominan la voluntad, su nacimiento es inevitable.

Tiene que enfrentarse a las emociones lujuriosas si quiere enfrentarse con éxito al pecado en su vida. Si expone sus emociones al anzuelo, puede quedar atrapado a menos que tome medidas inmediatas.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Reaccionando al Dolor

Isha – Salmos

DÍA 63 – Salmo 39

Dosis: Esperanza

Reaccionando al Dolor

“Me dije a mí mismo: «Mientras esté ante gente malvada vigilaré mi conducta, me abstendré de pecar con la lengua, me pondré una mordaza en la boca.» Así que guardé silencio, me mantuve callado. ¡Ni aun lo bueno salía de mi boca! Pero mi angustia iba en aumento; ¡el corazón me ardía en el pecho! (Salmo 39:1–3) (NVI)

¿Cómo reaccionas frente al sufrimiento? ¿Qué haces cuando un fuerte dolor emocional oprime tu pecho? ¿Lloras, clamas, culpas a Dios, culpas a otros? ¿Pecas con tus labios? ¡Todas somos vulnerables frente al dolor y tenemos distintas reacciones! El salmista intenta ser cauto y lucha entre las pasiones que se encienden en su corazón y la fe y la paciencia.

Por eso, este salmo resulta una oración muy íntima. David sufre en silencio, frente a la maldad de otros. Decide “no pecar con su lengua”, no ser imprudente ni decir algo de lo cual más tarde deba arrepentirse. Aunque no puede evitar sentir dolor, calla frente a los demás, pero reflexiona con Dios sobre la fragilidad y la brevedad de la vida humana: “Al meditar en esto, el fuego se inflamó y tuve que decir: «Hazme saber, SEÑOR, el límite de mis días, y el tiempo que me queda por vivir; hazme saber lo efímero que soy. Muy breve es la vida que me has dado; ante ti, mis años no son nada. Un soplo nada más es el mortal, un suspiro que se pierde entre las sombras.”

¡Qué interesante que en vez de responder a quienes lo provocaban él decide nuevamente hablarle a Dios y abrirle su corazón! Esta es una gran enseñanza para nosotras. Nos alienta a ser cautas, prudentes y sabias. ¡Y qué aleccionador que en sus reflexiones medite sobre la brevedad de la vida! ¿Se sentía David al borde de la muerte? ¿Lo aturdían los placeres efímeros de este mundo? ¿Anhelaba ya estar en la presencia de Dios dónde sabía que no habría sufrimiento? ¿O es que le aquejaba alguna enfermedad? Lo interesante es que en medio de la debilidad física o emocional decide pedirle ayuda a Dios. Expresa una vez más su fe frente a la debilidad y la impotencia: “Ilusorias son las riquezas que amontona, pues no sabe quién se quedará con ellas». Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? ¡Mi esperanza he puesto en ti!

Lidiar con la vida no es fácil. El salmista nos recuerda que es corta y transitoria: “Un soplo nada más es el mortal” Por eso pide apoyo y fortaleza al Señor, porque está seguro que Dios lo escucha: «SEÑOR, escucha mi oración, atiende a mi clamor; no cierres tus oídos a mi llanto. Ante ti soy un extraño, un peregrino, como todos mis antepasados. No me mires con enojo, y volveré a alegrarme antes que me muera y deje de existir.»156 ¡Todos somos peregrinos en esta tierra! Pero qué alentador es recordar, sobre todo en medio de las crisis, que Dios tiene el poder de transformar nuestras circunstancias, hacernos experimentar su paz y confiar en la promesa de la vida eterna.

Oración: Señor enséñame a no desesperar en el dolor, a valorar la vida y a confiar en la promesa de la vida eterna. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 78). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

¿Perdido?

Lunes 28 Octubre

Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras.

Zacarías 1:4

Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas.

Salmo 25:4

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.

Salmo 32:8

¿Perdido?

http://labuenasemilla.net/20191028

«Usted no se puede perder; siga la vía principal que sube hasta el pueblo». Pero en realidad la famosa vía se alejaba de la dirección deseada. Después de algunos kilómetros de recorrido tuve la convicción de haberme extraviado. Entonces encontré a alguien que pudo indicarme el camino correcto… «Usted no está en el buen camino, pero puede llegar a su destino volteando a la derecha en la próxima finca».

Mi vida tampoco está en línea recta. Contiene errores de orientación. Pero, ¿estoy en la dirección correcta para llegar al buen lugar? ¿Cuál es mi objetivo? ¿Cómo orientarme? ¿Seguiré los consejos de filósofos, de maestros humanos?

Jesús me encontró en el camino, porque me buscaba. Él no estaba allí por casualidad, sino porque me esperaba. No me dijo: «Todos los caminos conducen al cielo, ni: pruébelos, un día encontrarás el buen camino…». ¡No! Él me dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). “Sígueme tú” (Juan 21:22). Él me invita a seguirle, porque él es el camino. No me obliga, soy yo quien debe elegir. Si me niego a escucharlo, él es paciente… y renueva su invitación. ¡Si persisto en mi error, corro el riesgo de estar definitivamente perdido!

Yo lo escuché y comprendí que solo él, quien conoce toda mi vida, puede conducirme con seguridad y darme la vida eterna. “Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

Ester 1 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12

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EL NACIMIENTO DEL PECADO

Octubre 27

EL NACIMIENTO DEL PECADO

Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

(Santiago 1:15)

La mayoría de las personas piensan que el pecado es un acto o comportamiento individual. Pero el versículo de hoy dice que el pecado no es un acto; es el resultado de un proceso.

El pecado comienza con deseo, que está relacionado con la emoción. Comienza cuando usted desea sentirse satisfecho al adquirir algo, cuando tiene un anhelo emotivo de poseer algo que ve. Entonces la tentación afecta su mente mediante el engaño. Usted comienza a justificar su derecho a tener lo que desea. Su mente es engañada al creer que la satisfacción de sus deseos satisfará sus necesidades.

Acto seguido, su voluntad comienza a planificar cómo va a obtener lo que quiere, y cuando la lujuria es seducida (como quien dice) por la carnada, queda preñada en el vientre de la voluntad de una persona. Por último, ocurre el acto del pecado.

El saber cómo nace el pecado debiera ayudarlo a huir de la tentación.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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El Espíritu Santo en el creyente

Domingo 27 Octubre

http://labuenasemilla.net/20191027

Habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Romanos 8:15-16

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Romanos 5:5

El Espíritu Santo en el creyente

– ¿Por qué los cristianos pueden orar a Dios con confianza y gozo? Porque al creer recibieron “el Espíritu de adopción” en su corazón. Este los conduce a orar a Dios como al Padre que los ama y que los ha adoptado. El Espíritu les da la convicción interior de que son hijos de Dios. ¡Qué felicidad saberlo!

– ¿Por qué el creyente se entristece al ver sufrir la naturaleza? Es el Espíritu que obra en él y le muestra que este mundo está dominado por el mal… pero no para siempre. En el momento determinado por Dios, el Señor reinará sobre la tierra y liberará del pecado a los hombres y a la naturaleza. Mientras tanto, el Espíritu ayuda a los creyentes e intercede por ellos según el pensamiento de Dios (Romanos 8:27).

– ¿Por qué dirigimos nuestros pensamientos hacia el cielo? El Espíritu nos revela las glorias del Señor que está en el cielo. Jesús dijo respecto al Espíritu Santo: “Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:14). Qué gozo cuando el Espíritu nos hace comprender la Biblia y nos presenta a Jesús quien, después de su muerte en la cruz, vive y está glorificado en el cielo. Ya, desde la tierra, celebramos su victoria sobre el pecado y la muerte.

– ¿Por qué somos ricos en esperanza? Pertenecemos al Señor y, como prueba, hemos sido “sellados con el Espíritu Santo” (Efesios 1:13-14). Ese sello del Espíritu atestigua que somos del Señor, nada podrá separarnos de su amor, y pronto nos llevará junto a él.

Nehemías 13 – Juan 12:27-50 – Salmo 119:57-64 – Proverbios 26:9-10

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HAY QUE RECONOCER LA TRAMPA

Octubre 26

HAY QUE RECONOCER LA TRAMPA

Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

(Santiago 1:14)

La tentación no viene de Dios, sino de adentro. El vocablo tentado se empleaba en contextos de cacería para describir animales que se atraen a las trampas, y se emplea seducido para describir pescar con una carnada. Toda persona es tentada cuando la trampa del pecado tiene una carnada que apela a su lujuria. La lujuria de una persona que responde a la seducción de la trampa la atrae engañosamente hasta el punto que es atrapada.

¿Qué nos impulsa tanto hacia la carnada? No es Dios. Y tampoco lo son Satanás, ni sus demonios, ni el sistema malvado del mundo el que nos seduce para que mordamos el anzuelo. Es nuestra naturaleza lujuriosa la que nos impulsa a morderlo. Nuestra carne, nuestra naturaleza caída, tiene un deseo de lo malo.

Desde una perspectiva espiritual, el problema es que, aunque hemos sido redimidos y hemos recibido una nueva naturaleza, tenemos todavía un enemigo dentro. La pasión interior de la carne, no Dios, es la culpable de que seamos tentados a pecar.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Clamor y Arrepentimiento

Isha – Salmos

DÍA 62 – Salmo 38

Dosis: Fe y Esperanza

Clamor y Arrepentimiento

“SEÑOR, no me reprendas en tu enojo ni me castigues en tu ira. Porque tus flechas me han atravesado, y sobre mí ha caído tu mano. Por causa de tu indignación no hay nada sano en mi cuerpo; por causa de mi pecado mis huesos no hallan descanso. Mis maldades me abruman, son una carga demasiado pesada. Por causa de mi insensatez mis llagas hieden y supuran.” (Salmo 38:1–4) (NVI)

¿Alguna vez te sentiste tan mal que pensaste que las flechas de Dios te atravesaban? ¿Concebiste tu situación como un castigo divino? Quien escribe este Salmo estaba en una situación agobiante. Sufría físicamente una enfermedad muy dolorosa, lo habían abandonado familiares y amigos, y sus enemigos maquinaban contra él. Por eso siente que la mano de Dios ha caído sobre él, y decide presentar su causa en oración como un lamento:

“Estoy agobiado, del todo abatido; todo el día ando acongojado. Estoy ardiendo de fiebre; no hay nada sano en mi cuerpo. Me siento débil, completamente deshecho; mi corazón gime angustiado.” Enfermedad, dolor, soledad, abandono y temor ¡Qué situación más desesperante! ¿Te identificas con él? Si es posible que lo hagas en el dolor, sería hermoso que también lo hicieras en su oración.

Muchas veces el dolor y la enfermedad nos llevan a una evaluación personal. Teológicamente este Salmo plantea la posibilidad que algunas enfermedades además de ser un problema físico y clínico, pueden tener un componente espiritual. En la sociedad israelita las personas hacían este tipo de plegarias para pedir la misericordia divina. Parece ser que el salmista asocia el origen de su enfermedad a su condición espiritual, a un pecado del cual debe arrepentirse y confesar.

Hace poco conversé con una mujer que estaba sufriendo una enfermedad crónica. Un cuadro de hipertensión aparentemente inexplicable la oprimía y estaba cayendo en depresión. Cuando evaluamos su vida, tenía motivos poderosos que causaban grandes preocupaciones, como consecuencias de decisiones erradas. ¡Por eso estaba enferma! Mientras no resolviera sus problemas o aprendiera a confiar en Dios, posiblemente la presión arterial seguiría alterada. Sin embargo, debemos aclarar que no todas las enfermedades son una respuesta divina, ni un juicio por el pecado. La totalidad de la Biblia no enseña esto.

Frente a las crisis de la vida el salmista nos enseña a apelar a la misericordia divina. Está enfermo, solo y angustiado pero clama, espera y confía en que Dios tiene la capacidad de responderle y lo que empieza como un llanto y un clamor termina siendo una afirmación de fe y esperanza: “Ante ti, Señor, están todos mis deseos; no te son un secreto mis anhelos.” “Yo, SEÑOR, espero en ti; tú, Señor y Dios mío, serás quien responda.”151 “SEÑOR, no me abandones; Dios mío, no te alejes de mí. Señor de mi salvación, ¡ven pronto en mi ayuda!”

Oración: Señor gracias porque en medio de cualquier circunstancia oscura puedo apelar a tu misericordia y tú nunca me abandonas. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 77). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El arco iris

Sábado 26 Octubre

http://labuenasemilla.net/20191026

(Dios dijo:) Estará el arco en las nubes, y lo veré.

Génesis 9:16

Dios… es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

2 Corintios 4:6

El arco iris

Cuando un arco iris aparece entre la llovizna y el sol, nos maravillamos por su belleza fugitiva. ¿Sabe usted que el arco iris es una señal del pacto que Dios estableció después del diluvio para garantizar a los hombres y a todos los seres vivos que no los exterminaría nunca más por medio del agua? Aunque a menudo no seamos conscientes de ello, ahí tenemos, cada vez que se produce ese fenómeno, un recuerdo de la gracia de Dios.

Nadie puede mirar el sol de frente sin que sus ojos sufran daño. Pero podemos admirar la luz del sol cuando es reflejada por minúsculas gotas de agua y dividida, en el arco iris, en un maravilloso espectro de colores.

De la misma manera, para el hombre es imposible ver el rostro de Dios y no morir (Éxodo 33:20). Pero podemos ver su gloria a través de la persona de Jesucristo. Cuando él vivía en la tierra, sus discípulos contemplaron su gloria, “gloria como del unigénito del Padre” (Juan 1:14). Él es el “resplandor” de la gloria de Dios (Hebreos 1:3). Y hoy, iluminados por el Espíritu Santo, los creyentes disciernen la gloria de Dios en la faz de Cristo glorificado en el cielo.

Solo después del diluvio, ese juicio que cayó sobre el hombre debido a su maldad, apareció el arco iris en la naturaleza. De igual manera, primero fue necesario que las “ondas” del juicio de Dios pasaran sobre Jesucristo en la cruz (Salmo 42:7), para que ahora podamos ver brillar a la vez la gloria de Dios que condena el pecado, y su gracia hacia el hombre pecador.

Nehemías 12 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8

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NO HA DE CULPARSE A DIOS

Octubre 25

NO HA DE CULPARSE A DIOS

Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.
(SANTIAGO 1:13)

Aunque algunos creen en el antiguo concepto de que Dios es responsable de nuestra tentación y de nuestro pecado, Santiago prohíbe tal concepto en el versículo de hoy.
Santiago advierte contra el justificar nuestro pecado y culpar a Dios en medio de nuestra lucha contra la tentación. Cuando esté luchando con la tentación y casi a punto de rendirse, no se justifique diciendo que Dios lo está tentando.
Suponiendo que nadie acuse a Dios de hacer que él peque, Santiago quiere decir que no debemos ni siquiera pensar en Dios como la causa de nuestros pecados. La mayoría de las personas no llegan tan lejos como para ver a Dios como el tentador directo, pero sí creen que Dios es indirectamente el culpable por haber permitido la situación y la posibilidad del fracaso. Pero Dios no es el causante directo de la tentación, ni es siquiera su causa remota. Nunca se considere una víctima de la providencia de Dios.

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Confiar y Esperar

Isha – Salmos

DÍA 61 – Salmo 37

Dosis: Promesas Divinas

Confiar y Esperar

“Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados; porque el brazo de los impíos será quebrado, pero el SEÑOR sostendrá a los justos. El SEÑOR protege la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre. En tiempos difíciles serán prosperados; en épocas de hambre tendrán abundancia” (Salmo 37:16–19) (NVI)

Hemos leído que no tendríamos motivos para envidiar la prosperidad de quienes no temen a Dios. Sin embargo “engañoso es el corazón más que todas las cosas”. Cada una de nosotras debemos aprender a cuidar nuestros corazones, a confiar y esperar.

David enfatiza que no tendríamos motivo de envidiar riquezas mal habidas, ya que los que confiamos en Dios “heredaremos la tierra” es decir todas las bendiciones y sus promesas. Pero debemos mantenernos fieles y tener paciencia: “Dentro de poco los malvados dejarán de existir; por más que los busques, no los encontrarás. Pero los desposeídos heredarán la tierra y disfrutarán de gran bienestar.” Esto nos alienta a tener presente que el bien que Dios quiere darnos, trasciende lo material, pues hay riquezas en los cielos, y la mejor herencia es experimentar la paz interior y una buena consciencia.

El Salmo nos asegura que aunque la gente malvada quiera dañar u oprimir a la gente justa con violencia, no solamente no lo logrará sino el mal que planearon para gente inocente se volverá contra ellas mismas: “Los malvados sacan la espada y tensan el arco para abatir al pobre y al necesitado, para matar a los que viven con rectitud. Pero su propia espada les atravesará el corazón, y su arco quedará hecho pedazos.” ¡Justicia divina! En un contexto donde hay tanta justicia humana, Dios nos asegura que la maldad regresa y destruye a quien la maquina.

¿Has sido víctima de alguna injusticia? ¿Estás sufriendo por la maldad de otros? Recuerda que tus acciones bondadosas, tu justicia está delante de sus ojos. Él te toma de la mano y no permitirá que caigas, confía en esta promesa: El SEÑOR afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el SEÑOR lo sostiene de la mano.

Pero aún hay una bendición adicional en este salmo. Dios promete no solamente bendecirte a ti sino a tus generaciones: “He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justos en la miseria, ni que sus hijos mendiguen pan. Prestan siempre con generosidad; sus hijos son una bendición.” Te animo a que leas el Salmo completo, y puedas saborear las promesas que se cumplirán en tu vida y en la de tu familia, si aprendes a esperar y a confiar en Él.

Oración: Señor trabaja en mi corazón la paciencia y la confianza en ti y ayúdame a serte fiel. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 76). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.