El Evangelio: una buena nueva

Viernes 25 Octubre

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Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

2 Corintios 5:19

Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.

Job 22:21

El Evangelio: una buena nueva

Cada día los medios de comunicación anuncian malas noticias. Pero nosotros queremos hablarle de una buena noticia, siempre actual, proclamada desde hace veinte siglos. Es la de la paz entre Dios y los hombres.

Ahora existe un camino para acercarnos a Dios y tener una relación feliz con él. Este camino fue abierto por su Hijo Jesucristo. Él aceptó hacerse hombre para morir en una cruz llevando el castigo por nuestros pecados. Esa salvación divina que habla de paz y felicidad ya había sido anunciada por los profetas del Antiguo Testamento (Isaías 52:7). No fue el hombre quien buscó a Dios, sino Dios quien vino a buscar a los que estaban perdidos para ofrecerles la salvación. Dios nos amó primero (1 Juan 4:19).

Jesús, la luz del mundo, no fue recibido en la tierra: los hombres amaron más las tinieblas, porque sus obras eran malas (Juan 3:19). Desde esa elección tan llena de consecuencias, el mundo que ha rechazado el Evangelio no tiene esperanza y va hacia su perdición.

Sin embargo, Dios es paciente y no quiere que ningún ser humano perezca, sino que todos se arrepientan (2 Pedro 3:9). Como lo anunció Jesús el Salvador, el Evangelio es predicado en toda la tierra para la felicidad de todos los que sienten el peso de sus pecados. “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7-8).

Nehemías 11 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6

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¿PRUEBA O TENTACIÓN?

Octubre 24

¿PRUEBA O TENTACIÓN?

No nos metas en tentación.

Mateo 6:13

La tentación es una experiencia común de todos los seres humanos, sean cristianos o no. Pablo dice en 1 Corintios 10:13 que toda tentación es “humana”. Cómo enfrentarse a la lucha de la tentación es una característica de la autenticidad de nuestra fe o nuestra falta de ella.

Las pruebas que el Señor permite en nuestra vida para fortalecernos también pueden convertirse en tentaciones. Pudieran ser incitaciones al pecado y no un medio para el crecimiento espiritual. Cada dificultad que se me presenta me fortalece porque obedezco a Dios y me mantengo confiado en su cuidado y poder, o me lleva a dudar de Dios y a desobedecer su Palabra.

Cada prueba tiene muchas características para convertirse en tentación. La diferencia está en cómo reaccionar ante ella.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Deleitándonos en Él

Isha – Salmos

DÍA 60 – Salmo 37

Dosis: Llenura Espiritual

Deleitándonos en Él

“Confía en el SEÑOR y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel. Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al SEÑOR tu camino; confía en él, y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía.” (Salmo 37:3–6) (NVI)

Este es uno de mis salmos preferidos. Un poema sapiencial. Y la verdad no hallo la forma de resumir tanta riqueza. Este hermoso poema trata un tema controversial, el sufrimiento de la gente justa e inocente frente a la prosperidad de los que no temen a Dios. Nos enseña a no envidiar la prosperidad de otros.

Lo primero que nos dice el salmista es: no te impacientes, no te irrites. Apunta a nuestro carácter que debe contrastar con el carácter de quien se conduce injustamente: “No te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias; porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto.” Estas palabras apelan a un examen personal. ¿Envidias la prosperidad de otros? ¿Tienes contentamiento? Y a la vez nos recuerda que la prosperidad material es efímera y nos insta a mirar con los ojos de la fe confiando, esperando y deleitándonos en el Señor. Él sabe lo que queremos y necesitamos y Él nos concederá las peticiones de nuestro corazón.141

David había aprendido a vivir alimentándose de las promesas de Dios, por eso nos anima a vivir una vida de plena confianza en Él: “Guarda silencio ante el SEÑOR, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados. Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal. Porque los impíos serán exterminados, pero los que esperan en el SEÑOR heredarán la tierra.”

Frente a los placeres humanos, el salmista describe un deleite diferente. Nos insta a “deleitarnos en el Señor” a saborear nuestra comunión con Él, a vivir agradándole y agradándonos en Él, quien finalmente es el único capaz de conceder los deseos más íntimos de nuestro corazón. Amada yo he experimentado esta verdad de una manera maravillosa, a veces no he llegado a pronunciar mi oración, sólo he deseado algo en mi corazón y Dios me lo ha concedido como una evidencia de su amor. Pero antes aprendí que solamente Él puede llenar mi alma, Él satisfizo mi corazón, lo llenó por completo. Experimenté el placer y la satisfacción más grande deleitándome en su presencia, amándolo y aprendiendo a vivir agradándole. ¡Cristo llena!

Permitamos que sea nuestro guía, encomendándole nuestros caminos, sometiendo a su dirección todos nuestros asuntos y deseos. Confiando en la promesa que Él actuará, hará que resplandezca nuestra justicia como el alba y nuestra causa justa como el sol del mediodía. ¡Qué más podemos desear!

Oración: Señor enséñame a deleitarme en tu presencia y a llenarme de ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 75). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

¿De qué sirve la vida?

Jueves 24 Octubre

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Mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar.

Salmo 31:10

(Jesús dijo:) He venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

Juan 10:10-11

¿De qué sirve la vida?

Si el dinero no da la felicidad, si uno siempre está tan «mal consigo mismo», a pesar de la liberación de la moralidad, y si el corazón permanece vacío… ¿para qué vivir? ¿Tiene sentido la vida? ¿Vale la pena vivirla?

Pues bien, ¡sí! Vale la pena vivir, si conocemos “la vida que lo es en verdad” (1 Timoteo 6:19, V. M.). No una vida sin Dios, sino la vida con Dios cada día. Quizás usted diga: «Dios creó el cielo y la tierra. Sé que él existe, pero no se ocupa de mí».

¿Cómo puede uno hablar así? Si Dios creó el cielo, la tierra y a todos los que la habitan, ¿podría olvidarse de sus criaturas? La Biblia nos dice que es el hombre quien se ha alejado de Dios. “Cada cual se apartó por su camino” (Isaías 53:6). Hoy cada uno debe decidir si quiere continuar ese camino que lleva a la muerte, o si quiere volverse a Dios. Escuche también: “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Dios trae la solución a las preguntas fundamentales de la vida. Con él no tengo que errar sin rumbo fijo, sino que mi vida tiene un sentido. Dios se interesa en todo lo que me concierne, porque me ama.

Si usted está preocupado y busca un sentido para su vida, Jesús le dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él” (Apocalipsis 3:20). Ábrale su corazón, él quiere darle “el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).

Nehemías 10 – Juan 11:17-37 – Salmo 119:33-40 – Proverbios 26:3-4

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CONSUMIDAS POR LAS LLAMAS

Octubre 23

CONSUMIDAS POR LAS LLAMAS

Él pasará como la flor de la hierba. Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.

Santiago 1:10-11

Los ricos por lo general no se dan cuenta de que no pueden llevarse consigo sus riquezas. Solo los que han sido humillados delante de Dios saben que la vida es “neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Stg. 4:14).

En el versículo de hoy, Santiago escribe acerca de la hierba y las flores de Palestina que florecen con hermosos colores en febrero y se marchitan antes de mayo. Santiago también toma prestada parte de su ilustración de Isaías 40:6-8. El calor abrasador, que pudiera referirse al viento abrasador conocido como un siroco, destruye a su paso la vegetación. Es ilustrativo del furor de la muerte y del juicio divino que pone fin a la vida terrenal del rico y sus bienes materiales.

Cuando se consuman por las llamas las posesiones del rico, él tendrá las verdaderas riquezas, al igual que las del pobre. Si usted es rico, asegúrese de que tenga un verdadero espíritu de humildad y no confíe en las posesiones de la vida.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Un río de deleites

Isha – Salmos

DÍA 59– Salmo 36

Dosis: Amor y Fidelidad

Un río de deleites

“Dice el pecador: «Ser impío lo llevo en el corazón.» No hay temor de Dios delante de sus ojos. Cree que merece alabanzas y no halla aborrecible su pecado. Sus palabras son inicuas y engañosas; ha perdido el buen juicio y la capacidad de hacer el bien. Aun en su lecho trama hacer el mal; se aferra a su mal camino y persiste en la maldad.” (Salmo 36:1–4) (NVI)

Este Salmo describe las características del pecador, cómo son sus palabras, pensamientos y motivaciones. Cómo maquina maldad aún estando en su cama y en su arrogancia piensa que actúa sabiamente y no recibirá castigo. ¿Conoces a personas que se jactan de su habilidad para el mal?

Luego de describir la raíz y los frutos de la impiedad, David se anima a orar enfatizando varios de los atributos de Dios, como su amor, misericordia, bondad y justicia: “Tu amor, SEÑOR, llega hasta los cielos; tu fidelidad alcanza las nubes. Tu justicia es como las altas montañas; tus juicios, como el gran océano. Tú, SEÑOR, cuidas de hombres y animales; ¡cuán precioso, oh Dios, es tu gran amor! Todo ser humano halla refugio a la sombra de tus alas.

No sé si has experimentado este mismo fervor que describe el salmista alguna vez contemplando la naturaleza. Yo suelo caminar por la orilla del mar cada año entonado ese cántico que dice: “Dios grande es tu amor, tu gran amor por mí, admirable amor, que durará sin fin, es sublime y santo, ancho cual es el mar, alto más que los cielos es tu amor por mí…” Me uno al cántico del mar para alabarle. Y aunque siempre es la misma canción, cada año llevo hasta la orilla de su gracia nuevos motivos de alabanza y gratitud. Cada año reconozco su misericordia y fidelidad y me amparo a la sombra de sus alas sintiéndome amada y protegida.

David destilaba gozo y alabanza, se deleitaba en Dios y reconocía todas las evidencias de su amor. Por eso cantaba y dejó escrito: “Se sacian de la abundancia de tu casa; les das a beber de tu río de deleites. Porque en ti está la fuente de la vida, y en tu luz podemos ver la luz. Extiende tu amor a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón.”

Oración: Señor enséñame a reconocer el río de deleites que tienes para mí y a saciarme de la fuente de tu luz. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 74). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Dos obstáculos perturban nuestras oraciones

Miércoles 23 Octubre

Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Filipenses 4:6

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Juan 15:7

Hable, Dios le escucha

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La oración está fundada en el inmenso privilegio de tener intereses comunes con Dios.

Ella cultiva y desarrolla en nosotros todas las gracias de Dios:

– La humildad, al reconocer sinceramente nuestras miserias.

– La fe, que se adueña de todas las promesas de Dios.

– La esperanza, que se regocija de antemano por el cumplimiento de estas promesas.

– El amor al Padre amante que tenemos en el cielo, y a todos aquellos por quienes le pedimos.

– La paciencia, porque renunciamos a intervenir y a agitarnos, para dejar obrar a Dios.

Dos obstáculos perturban nuestras oraciones:

– Si tenemos sentimientos de animosidad y rencor contra alguien, no los toleremos más tiempo. Tales sentimientos nos perjudican primeramente a nosotros mismos. Oremos a Dios por esa persona y él nos dará la capacidad de amarla. “Padre, perdónalos…”, pidió Jesús a favor de aquellos que acababan de clavar sus manos en el madero de la cruz (Lucas 23:34).

– Si no renunciamos a nuestra propia voluntad, si ya tenemos un proyecto definido que presentamos a Dios en nuestra oración, corremos el riesgo de que Él nos diga: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal” (Santiago 4:3).

Conocer bien la Escritura es el medio de conocer la voluntad de Dios, de orar en armonía con ella y, por consiguiente, de ser escuchados.

Nehemías 9 – Juan 11:1-16 – Salmo 119:25-32 – Proverbios 26:1-2

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HUMILLACIÓN DE LOS RICOS

Octubre 22

HUMILLACIÓN DE LOS RICOS

El que es rico, en su humillación.

Santiago 1:10

Los cristianos que no tienen que pasar por las pruebas de la vida relacionadas con la pobreza pueden regocijarse en su “humillación”, como señala el versículo de hoy. Cuando las pruebas que sufren los ayudan a comprender que sus posesiones no pueden dar la verdadera felicidad ni el contentamiento, entenderán que dependen de las verdaderas riquezas de la gracia de Dios. El cristiano rico puede regocijarse cuando sabe que las bendiciones materiales son solo temporales y que las riquezas espirituales son eternas.

Las pruebas humillan a todos los creyentes al mismo nivel de dependencia de Dios. El dinero no saca a las personas de sus problemas, aunque pudiera resolver algunos problemitas económicos. Cuando se pierde a una hija, a un hijo, a una esposa o a un esposo, no importa cuánto dinero se tenga. Ninguna cantidad va a sacarlo a uno de semejante prueba.

Seamos pobres o ricos, sufrimos pruebas para que nos ayuden a reconocer humildemente que nuestros recursos están en Dios.

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Poderoso defensor

Isha – Salmos

DÍA 58 – Salmo 35

Dosis: Justicia

Poderoso defensor

”Defiéndeme, SEÑOR, de los que me atacan; combate a los que me combaten. Toma tu adarga, tu escudo, y acude en mi ayuda. Empuña la lanza y el hacha, y haz frente a los que me persiguen. Quiero oírte decir: «Yo soy tu salvación.» (Salmo 35:1–3) (NVI)

¿Alguna vez te sentiste tan vulnerable al punto de necesitar que alguien te defienda? Parece ser que David era víctima de persecución, ataques e injusticias por parte de enemigos que él no había buscado. Entonces apela al Juez justo de los cielos con una súplica conmovedora, que vindique su inocencia. En su oración le pide a Dios que sea Él quien pelee a su favor y que frustre los planes malvados que quieren terminar con su vida:

“Queden confundidos y avergonzados los que procuran matarme; retrocedan humillados los que traman mi ruina. Sean como la paja en el viento, acosados por el ángel del SEÑOR; sea su senda oscura y resbalosa, perseguidos por el ángel del SEÑOR. Ya que sin motivo me tendieron una trampa, y sin motivo cavaron una fosa para mí, que la ruina los tome por sorpresa; que caigan en su propia trampa, en la fosa que ellos mismos cavaron.”

Este es una oración imprecatoria y extraña, en boca de alguien que intenta cumplir el principio de paz y “amor a los enemigos”. Pero nos confirma que no debemos tomar la venganza o la revancha en nuestras manos sino “estad quietos” y esperar en fe que sea Dios quien obre la liberación que necesitamos. Una vez que David encomienda su causa a Dios no duda que éste lo ayudará: “Así mi alma se alegrará en el SEÑOR y se deleitará en su salvación; así todo mi ser exclamará: «¿Quién como tú, SEÑOR? Tú libras de los poderosos a los pobres; a los pobres y necesitados libras de aquellos que los explotan.»

Pero tal vez lo que más conmueve es el lamento de David, por sus adversarios, ya que éstos antes fueron sus amigos, o personas a las que él les había dado pruebas de amistad y solidaridad: “Se presentan testigos despiadados y me preguntan cosas que yo ignoro. Me devuelven mal por bien, y eso me hiere en el alma; pues cuando ellos enfermaban yo me vestía de luto, me afligía y ayunaba. ¡Ay, si pudiera retractarme de mis oraciones! Me vestía yo de luto, como por un amigo o un hermano. Afligido, inclinaba la cabeza, como si llorara por mi madre.”

Si te has sentido traicionada a este extremo, si personas que cobijaste o ayudaste te dieron la espalda, aprende a confiar como David en la acción de Dios, Él puede desbaratar cualquier complot contra tu vida. Si lees el salmo completo, comprobarás que David describe todas las maldades que le hacen pero finalmente alaba a Dios anticipándose a la victoria que Él le dará: “Pero lancen voces de alegría y regocijo los que apoyan mi causa, y digan siempre: «Exaltado sea el SEÑOR, quien se deleita en el bienestar de su siervo.»

Con mi lengua proclamaré tu justicia, y todo el día te alabaré.”

Oración: Señor enséñame a confiar en ti en mis batallas personales y líbrame de injusticias. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 73). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Perfección divina

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Mateo 5:48

Perfección divina

Tomémonos el tiempo para reflexionar sobre la perfección de nuestro Dios. Esto nos animará a confiar plenamente en él.

Dios es perfecto en:

– Sus actos: “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto” (Deuteronomio 32:4).

– Su manera de actuar: “En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra del Señor. Escudo es a todos los que en él esperan” (2 Samuel 22:31).

– Su conocimiento: “¿Has conocido tú las diferencias de las nubes, las maravillas del Perfecto en sabiduría?” (Job 37:16).

– Su palabra: “La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma” (Salmo 19:7).

– Su voluntad: “Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

– Su bondad: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

– Su amor: “Dios es amor… En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:16, 18).

– Su paz: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).

– Su paciencia: “¿Menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Romanos 2:4).

Nehemías 8 – Juan 10 – Salmo 119:17-24 – Proverbios 25:27-28

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