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Un río de deleites

Isha – Salmos

DÍA 59– Salmo 36

Dosis: Amor y Fidelidad

Un río de deleites

“Dice el pecador: «Ser impío lo llevo en el corazón.» No hay temor de Dios delante de sus ojos. Cree que merece alabanzas y no halla aborrecible su pecado. Sus palabras son inicuas y engañosas; ha perdido el buen juicio y la capacidad de hacer el bien. Aun en su lecho trama hacer el mal; se aferra a su mal camino y persiste en la maldad.” (Salmo 36:1–4) (NVI)

Este Salmo describe las características del pecador, cómo son sus palabras, pensamientos y motivaciones. Cómo maquina maldad aún estando en su cama y en su arrogancia piensa que actúa sabiamente y no recibirá castigo. ¿Conoces a personas que se jactan de su habilidad para el mal?

Luego de describir la raíz y los frutos de la impiedad, David se anima a orar enfatizando varios de los atributos de Dios, como su amor, misericordia, bondad y justicia: “Tu amor, SEÑOR, llega hasta los cielos; tu fidelidad alcanza las nubes. Tu justicia es como las altas montañas; tus juicios, como el gran océano. Tú, SEÑOR, cuidas de hombres y animales; ¡cuán precioso, oh Dios, es tu gran amor! Todo ser humano halla refugio a la sombra de tus alas.

No sé si has experimentado este mismo fervor que describe el salmista alguna vez contemplando la naturaleza. Yo suelo caminar por la orilla del mar cada año entonado ese cántico que dice: “Dios grande es tu amor, tu gran amor por mí, admirable amor, que durará sin fin, es sublime y santo, ancho cual es el mar, alto más que los cielos es tu amor por mí…” Me uno al cántico del mar para alabarle. Y aunque siempre es la misma canción, cada año llevo hasta la orilla de su gracia nuevos motivos de alabanza y gratitud. Cada año reconozco su misericordia y fidelidad y me amparo a la sombra de sus alas sintiéndome amada y protegida.

David destilaba gozo y alabanza, se deleitaba en Dios y reconocía todas las evidencias de su amor. Por eso cantaba y dejó escrito: “Se sacian de la abundancia de tu casa; les das a beber de tu río de deleites. Porque en ti está la fuente de la vida, y en tu luz podemos ver la luz. Extiende tu amor a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón.”

Oración: Señor enséñame a reconocer el río de deleites que tienes para mí y a saciarme de la fuente de tu luz. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 74). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

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