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Poderoso defensor

Isha – Salmos

DÍA 58 – Salmo 35

Dosis: Justicia

Poderoso defensor

”Defiéndeme, SEÑOR, de los que me atacan; combate a los que me combaten. Toma tu adarga, tu escudo, y acude en mi ayuda. Empuña la lanza y el hacha, y haz frente a los que me persiguen. Quiero oírte decir: «Yo soy tu salvación.» (Salmo 35:1–3) (NVI)

¿Alguna vez te sentiste tan vulnerable al punto de necesitar que alguien te defienda? Parece ser que David era víctima de persecución, ataques e injusticias por parte de enemigos que él no había buscado. Entonces apela al Juez justo de los cielos con una súplica conmovedora, que vindique su inocencia. En su oración le pide a Dios que sea Él quien pelee a su favor y que frustre los planes malvados que quieren terminar con su vida:

“Queden confundidos y avergonzados los que procuran matarme; retrocedan humillados los que traman mi ruina. Sean como la paja en el viento, acosados por el ángel del SEÑOR; sea su senda oscura y resbalosa, perseguidos por el ángel del SEÑOR. Ya que sin motivo me tendieron una trampa, y sin motivo cavaron una fosa para mí, que la ruina los tome por sorpresa; que caigan en su propia trampa, en la fosa que ellos mismos cavaron.”

Este es una oración imprecatoria y extraña, en boca de alguien que intenta cumplir el principio de paz y “amor a los enemigos”. Pero nos confirma que no debemos tomar la venganza o la revancha en nuestras manos sino “estad quietos” y esperar en fe que sea Dios quien obre la liberación que necesitamos. Una vez que David encomienda su causa a Dios no duda que éste lo ayudará: “Así mi alma se alegrará en el SEÑOR y se deleitará en su salvación; así todo mi ser exclamará: «¿Quién como tú, SEÑOR? Tú libras de los poderosos a los pobres; a los pobres y necesitados libras de aquellos que los explotan.»

Pero tal vez lo que más conmueve es el lamento de David, por sus adversarios, ya que éstos antes fueron sus amigos, o personas a las que él les había dado pruebas de amistad y solidaridad: “Se presentan testigos despiadados y me preguntan cosas que yo ignoro. Me devuelven mal por bien, y eso me hiere en el alma; pues cuando ellos enfermaban yo me vestía de luto, me afligía y ayunaba. ¡Ay, si pudiera retractarme de mis oraciones! Me vestía yo de luto, como por un amigo o un hermano. Afligido, inclinaba la cabeza, como si llorara por mi madre.”

Si te has sentido traicionada a este extremo, si personas que cobijaste o ayudaste te dieron la espalda, aprende a confiar como David en la acción de Dios, Él puede desbaratar cualquier complot contra tu vida. Si lees el salmo completo, comprobarás que David describe todas las maldades que le hacen pero finalmente alaba a Dios anticipándose a la victoria que Él le dará: “Pero lancen voces de alegría y regocijo los que apoyan mi causa, y digan siempre: «Exaltado sea el SEÑOR, quien se deleita en el bienestar de su siervo.»

Con mi lengua proclamaré tu justicia, y todo el día te alabaré.”

Oración: Señor enséñame a confiar en ti en mis batallas personales y líbrame de injusticias. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 73). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

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