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Deleitándonos en Él

Isha – Salmos

DÍA 60 – Salmo 37

Dosis: Llenura Espiritual

Deleitándonos en Él

“Confía en el SEÑOR y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel. Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al SEÑOR tu camino; confía en él, y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía.” (Salmo 37:3–6) (NVI)

Este es uno de mis salmos preferidos. Un poema sapiencial. Y la verdad no hallo la forma de resumir tanta riqueza. Este hermoso poema trata un tema controversial, el sufrimiento de la gente justa e inocente frente a la prosperidad de los que no temen a Dios. Nos enseña a no envidiar la prosperidad de otros.

Lo primero que nos dice el salmista es: no te impacientes, no te irrites. Apunta a nuestro carácter que debe contrastar con el carácter de quien se conduce injustamente: “No te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias; porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto.” Estas palabras apelan a un examen personal. ¿Envidias la prosperidad de otros? ¿Tienes contentamiento? Y a la vez nos recuerda que la prosperidad material es efímera y nos insta a mirar con los ojos de la fe confiando, esperando y deleitándonos en el Señor. Él sabe lo que queremos y necesitamos y Él nos concederá las peticiones de nuestro corazón.141

David había aprendido a vivir alimentándose de las promesas de Dios, por eso nos anima a vivir una vida de plena confianza en Él: “Guarda silencio ante el SEÑOR, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados. Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal. Porque los impíos serán exterminados, pero los que esperan en el SEÑOR heredarán la tierra.”

Frente a los placeres humanos, el salmista describe un deleite diferente. Nos insta a “deleitarnos en el Señor” a saborear nuestra comunión con Él, a vivir agradándole y agradándonos en Él, quien finalmente es el único capaz de conceder los deseos más íntimos de nuestro corazón. Amada yo he experimentado esta verdad de una manera maravillosa, a veces no he llegado a pronunciar mi oración, sólo he deseado algo en mi corazón y Dios me lo ha concedido como una evidencia de su amor. Pero antes aprendí que solamente Él puede llenar mi alma, Él satisfizo mi corazón, lo llenó por completo. Experimenté el placer y la satisfacción más grande deleitándome en su presencia, amándolo y aprendiendo a vivir agradándole. ¡Cristo llena!

Permitamos que sea nuestro guía, encomendándole nuestros caminos, sometiendo a su dirección todos nuestros asuntos y deseos. Confiando en la promesa que Él actuará, hará que resplandezca nuestra justicia como el alba y nuestra causa justa como el sol del mediodía. ¡Qué más podemos desear!

Oración: Señor enséñame a deleitarme en tu presencia y a llenarme de ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 75). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

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