Alza tus manos

DÍA 46

Salmo 28

Dosis: Alabanza y Consolación

Alza tus manos

“A ti clamo, SEÑOR, roca mía; no te desentiendas de mí; porque si guardas silencio, ya puedo contarme entre los muertos. Oye mi voz suplicante cuando a ti acudo en busca de ayuda, cuando tiendo los brazos hacia tu lugar santísimo.” (Salmo 28:1–2) (NVI)

Nuevamente la amenaza, el peligro y la adversidad es el origen del clamor del salmista. El cual eleva una oración de ayuda reclamando el juicio divino frente a las personas malvadas, para finalmente concluir alabando intensamente al Señor.

Es una súplica intensa y humilde. Al leer estos versos me pregunto: ¿Qué circunstancia tan difícil podía estar atravesando el salmista que suplica no ser abandonado, pues eso sería como morir? Aunque todas atravesamos circunstancias difíciles he conocido a algunas mujeres que han sufrido más que otras. ¡Y qué gran lección me han dado algunas de ellas! Cuando frente a dolores tan intensos como la pérdida de un hijo o un esposo, o frente a una enfermedad terminal, no han sucumbido en la desesperación ni en la incredulidad. ¡Se han aferrado a su Dios! ¡Han clamado con lágrimas, abriendo sus corazones con sinceridad para ser divinamente consoladas!

El salmista dice que “alza sus manos hacia el templo”, en humildad y respeto, según la costumbre judía. Aunque alzar las manos para muchos pudiera haber sido una conducta aprendida, hay quienes alzamos las manos en adoración porque hay una fuerza superior a nosotras mismas que nos las levanta. Es la fuerza del amor, cuando estamos adorándole y somos tan conscientes de su santa presencia, no hacemos sino levantar nuestras manos. Amada, alza tus manos a Él cuando sientas que tu corazón se desgarra porque sólo de su trono puede provenir el consuelo. El salmista las alzaba esperando también recibir la respuesta de su Dios.

Luego de elevar su súplica para que lo defienda de los malvados, el poeta declara: “Bendito sea el SEÑOR, que ha oído mi voz suplicante. El SEÑOR es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias.”103

¡Qué interesante que un Salmo que inicia como una súplica, en una situación de angustia, pueda terminar en adoración y alabanza. Aunque no se hubieran solucionado todos los problemas, aunque las amenazas pudieran estar aún presentes, el salmista se aferra a la oración y en fe declara: “El SEÑOR es la fortaleza de su pueblo, y un baluarte de salvación para su ungido. Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad, y cual pastor guíalos por siempre.”

Oración: Señor enséñame a confiar en ti en tiempos de oscuridad y alzar mis manos en fe, con amor, reverencia y gratitud.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 61). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

La espada del Espíritu

Martes 8 Octubre

Tomad… la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

Efesios 6:17

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos… discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12

La espada del Espíritu

¡Qué imagen sorprendente! Una espada es un objeto material, metálico, duro, mientras el Espíritu es invisible, inmaterial, insuperable… En los combates de la fe, el cristiano debe tomar “la espada del Espíritu”, un arma espiritual, penetrante, incluso viva. ¿Cuál es esta espada? Es la Palabra de Dios, el mensaje de la Biblia. A través de ella podemos luchar contra los ataques espirituales, los razonamientos mentirosos y los dardos de la incredulidad.

Para manejar bien esta arma, es necesario haber experimentado su poder personalmente. Ella debe haber penetrado nuestro corazón, nuestro espíritu, habernos convencido de que el mal está en nosotros y, a la vez, que el amor de Dios es por nosotros.

La Palabra de Dios revela la perfección moral de la vida de Jesús. Pero también pone a la luz “los pensamientos y las intenciones” de nuestros corazones: no solo los pecados evidentes, sino más bien los deseos, las motivaciones opuestas a la vida de Jesús. Él “anduvo haciendo bienes” (Hechos 10:38), sin ningún rastro de egoísmo, ¡mientras muy a menudo nosotros vivimos para nosotros mismos!

La Biblia muestra todo lo que, en nuestros corazones, viene de la naturaleza pecadora, es decir, la carne. Y cada vez que la voluntad de la carne y sus codicias están en acción, la Palabra de Dios obra como un bisturí para quitar el mal. Y al mismo tiempo nos da confianza y esperanza en el Señor. La Palabra desenmascara el mal y trae la gracia de Dios. Es la única arma ofensiva del cristiano.

Esdras 4 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29

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EL GOZO QUE NOS AGUARDA

Octubre 7

EL GOZO QUE NOS AGUARDA

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Santiago 1:2

El gozo que sentimos en nuestras pruebas puede ser uno de los mayores gozos que experimentemos. Como una de las principales razones de que Dios envíe pruebas a nuestra vida es para probar la autenticidad de nuestra fe, ¿qué mejor ocasión para tener gozo que en una experiencia de sufrimiento que ha probado la realidad de nuestra salvación? Una seguridad fortalecida de nuestra salvación y de la confianza de que Dios cuida de nosotros, como se manifiesta en la realidad de que nuestro sufrimiento no pudo quebrantar nuestra fe ni separarnos de su amor, es causa de la mayor felicidad.

El verdadero gozo no es una emoción efímera y superficial. El gozo genuino resulta de factores mucho más profundos que de las circunstancias que brindan felicidad superficial. Si está atravesando las circunstancias negativas de la vida, andando a duras penas en la duda y el desaliento, ha olvidado que el verdadero gozo radica en la confianza de que su vida está escondida con Cristo en Dios. En la providencia de Dios, ese gozo y esa seguridad pueden ser más fuertes durante una prueba.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Una Verdadera Adoradora

DÍA 45

Salmo 27

Dosis: Confianza

Una Verdadera Adoradora

“Una sola cosa le pido al SEÑOR, y es lo único que persigo: habitar en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida; para contemplar la hermosura del SEÑOR y recrearme en su templo.” (Salmo 27:4) (NVI)

¡Qué ternura encierran estas palabras! Brotan de un alma que reconoce que su protección y fortaleza provienen de su Salvador! Entonces sólo espera llegar al templo para adorarle, presentarle sus ofrendas y expresarle su gratitud. ¡Y quiere hacerlo todos los días de su vida! Porque ama estar en su presencia. ¿Amas de esta forma a Dios? ¿Anhelas estar en su presencia?

El salmista busca a Dios con todo su corazón y en él encuentra la seguridad: “Porque en el día de la aflicción él me resguardará en su morada; al amparo de su tabernáculo me protegerá, y me pondrá en alto, sobre una roca.” Expresiones de confianza y seguridad en medio de la crisis. Él está seguro que Dios lo hará prevalecer frente a sus enemigos, que escuchará su voz y le responderá y no lo desamparará.100

Hace una declaración que nos deja atónitas: “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el SEÑOR me recibirá en sus brazos.” Porque está seguro que no hay amor más grande que el de su Dios. Los seres humanos pueden fallarnos, pero jamás nuestro Padre celestial.

Él nos deja una guía clara de cómo orar cuando estamos en dificultades, si lees todo el salmo encontrarás los siguientes verbos: “oye, ten misericordia, respóndeme, no escondas, no apartes, no me dejes, no me desampares, enséñame, guíame, y no me entregues.” Luego vuelve a reiterar su seguridad en la bondad de su Señor y nos anima a poner nuestra confianza nuevamente en él: “Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del SEÑOR en esta tierra de los vivientes. Pon tu esperanza en el SEÑOR; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el SEÑOR!

Sea lo que sea que estemos viviendo, ¿cómo no superar el temor si confiamos en un Dios así? Pero esa seguridad debe llevarnos a la adoración y la alabanza. En una época que el temor, el afán y la ansiedad nos domina, que corremos de un lado a otro, ¡qué paz nos infunden estas palabras! Él quiere ponernos en alto, sobre una roca, Él es nuestro refugio, seamos agradecidas y aprendamos a adorarle.

Oración: Señor enséñame a confiar plenamente en tu amor y a contemplar tu hermosura adorándote. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 60). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un extranjero

Lunes 7 Octubre

El Señor guarda a los extranjeros.

Salmo 146:9

En aquel tiempo estabais sin Cristo… sin esperanza y sin Dios en el mundo… Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.

Efesios 2:12,19

Un extranjero

Seguramente usted ya ha experimentado esa incomodidad que se siente al estar en un lugar desconocido: una nueva escuela, otra ciudad, un nuevo lugar de trabajo. Uno se siente diferente, desubicado, extraño, ¡un extranjero!

Piense en Aquel que fue despreciado en la tierra. “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11). Desde su nacimiento no hubo lugar para él, solo un establo; luego tuvo que refugiarse en Egipto; fue extraño en medio de su pueblo y aun en su propia familia, como leemos en el Salmo 69:8: “Extraño he sido para mis hermanos, y desconocido para los hijos de mi madre”. No tuvo domicilio fijo: Jesús dijo a un hombre que quería seguirle: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” (Mateo 8:20). Ese extranjero es Jesús.

Quizás usted también es un extranjero, se siente solo, menospreciado y sin esperanza. Escuche lo que Jesús dice: “Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Si usted le abre la puerta de su corazón, nunca más se sentirá solo. ¿Quiere recibirle?

De hecho, ¿quién es verdaderamente extranjero? ¡Nadie! Porque todos los hombres son iguales ante Dios, todos son pecadores (Romanos 3:23).

Si usted deja entrar a Jesús en su vida, será un hijo de la familia de Dios y, mejor aún, ¡sabrá que él ya le preparó un lugar en su casa!

Esdras 3 – Juan 2 – Salmo 112 – Proverbios 24:27

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LA PRUEBA DEL AGUA

Octubre 6

LA PRUEBA DEL AGUA

También nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.

Romanos 5:3-4

Los joyeros usan “la prueba del agua” como una de las maneras más seguras de identificar un verdadero diamante. Una piedra de imitación nunca es tan brillante como una piedra genuina, pero a veces no puede determinarse la diferencia a simple vista. Los joyeros saben que un diamante genuino puesto en el agua centellea refulgente, mientras que el brillo de la imitación es prácticamente opaco. Esa prueba hace relativamente fácil seleccionar el verdadero ­diamante.

A modo de analogía, encuentro que la fe de muchas personas bajo las aguas de la tristeza o la aflicción no es más que una imitación. Sin embargo, cuando un verdadero hijo de Dios está hundido en una prueba, brillará más refulgente que nunca.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Angustia y oración

Domingo 6 Octubre

Llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní… comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte…

Mateo 26:36-38

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Salmo 46:1

Angustia y oración

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Los evangelios relatan la vida de Jesús, sus enseñanzas y los milagros que hizo. Pero también nos hablan de sus emociones y sus sentimientos. Vemos que Jesús se sorprendió, se compadeció, lloró, conoció el cansancio, el gozo…

En una circunstancia única, Jesús experimentó la angustia. Sucedió en el huerto de Getsemaní, a donde fue con sus discípulos a orar. Allí sintió una profunda angustia debido a lo que iba a padecer en la cruz para expiar nuestros pecados, sufrimientos simbolizados por la copa que debía beber. En esos momentos extremos, Jesús suplicó a Dios, su Padre: “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú” (Marcos 14:36). Y, al final de su oración, avanzó resueltamente para dar su vida.

Jesús murió porque nos amaba, a usted y a mí. “Padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18).

Cristianos, ¡hablemos siempre con gran respeto del Señor Jesús! No alcanzamos a conocer la angustia que él soportó. Ella es única.

A veces nosotros también debemos sufrir, experimentar el miedo. Entonces volvámonos a Jesús. Orémosle con sencillez y sinceridad: “Clamaron al Señor en su angustia, y los libró de sus aflicciones” (Salmo 107:19). Jesús, el unigénito Hijo de Dios, quiere acompañarnos en ese camino de la oración.

Esdras 2 – Juan 1:29-51 – Salmo 111:6-10 – Proverbios 24:23-26

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SEPARADOS DEL MUNDO

Octubre 5

SEPARADOS DEL MUNDO

[Moisés tuvo] por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

Hebreos 11:26

Cuanto más vivimos, tanto más acumulamos. Pero esas cosas tienden a tener menos importancia para los cristianos. Cuando llegan las pruebas a la vida y usted se esfuerza por alcanzar esas cosas terrenales, ve lo efímera que son. Las pruebas pueden separarlo a usted de las cosas terrenales cuando demuestran lo inútil que son para resolver algún problema o para dar algún alivio en tiempo de tensiones.

Moisés aprendió el valor de las pruebas aunque se había criado en la casa del Faraón como príncipe de Egipto. Como parte de la familia real, tenía la mejor educación y alcanzó la cima de la sociedad egipcia desde el punto de vista de la riqueza, la honra y la comodidad. Pero consideró los sacrificios hechos al identificarse con los propósitos de Dios “mayores riquezas… que los tesoros de los egipcios”. Quitó la mirada de todas las cosas terrenales que tenía a su disposición y comenzó a preocuparse por las pruebas de su pueblo, lo que el Señor usó para separarlo de los placeres materiales.

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Seguridad en Dios

DÍA 44

Salmo 27

Dosis: Confianza

Seguridad en Dios

“El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El SEÑOR es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme? Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen. Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza.” (Salmo 27:1–3) (NVI)

¿Te es difícil superar el temor y la ansiedad en estos tiempos? ¿Cuál es la mayor amenaza que has enfrentado en tu vida? ¿Qué palabras brotaron entonces de tus labios? Este Salmo es un mensaje de aliento y esperanza para enfrentar las crisis de la vida confiando en Dios. El salmista dice: “El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?”

Confieso que para mí ha sido muchas veces difícil superar el temor y la ansiedad. Depositar la confianza en un Dios que sabemos nos ama, pero no vemos, es un reto de fe. En momentos de adversidad debemos recordar sus atributos para animarnos a confiar y a asirnos de Él con esperanza. Las bases de nuestra confianza deben ser: su amor, omnipotencia, soberanía, sabiduría, misericordia, gracia, bondad, justicia.

Mientras algunas personas caen en la desesperación y le increpan a Dios su supuesto olvido o indiferencia, el salmista dice: “Él es mi luz, mi salvación, y fortaleza”. Examinemos estas hermosas figuras: la luz disipa las tinieblas y es especialmente importante cuando la adversidad o el sufrimiento es nuestra oscuridad. Sólo Dios tiene poder para eliminar cualquier tipo de tinieblas de nuestra vida.

La palabra “salvación” habla de liberación, rescate y victoria. Dios es quien nos da los triunfos en nuestras batallas personales. Sólo Él es nuestra salvación. Resulta interesante el lenguaje militar del salmista, él enfrentaba verdaderas batallas bélicas y sabía reconocer que el triunfo en la guerra provenía de Dios.

Y la palabra “baluarte” también traducida como “fortaleza” transmite la idea de refugio, seguridad, confianza. Los enemigos del salmista, sus adversarios eran grandes ejércitos, que querían destruirlo “devorar sus carnes” sin embargo él enfatiza “no temerá mi corazón”. El cree, y confiesa la seguridad que tiene en Dios frente a las crisis que puedan presentarse, él afirma su fe con convicción y por eso puede alabarle y adorarle.

Oración: Señor enséñame a confiar plenamente en tus atributos y a expresarte mi confianza con convicción. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 59). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

El alfabeto de las promesas de Dios (3)

Sábado 5 Octubre

Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor… Será como el árbol plantado junto a las aguas… su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Jeremías 17:7-8 

http://labuenasemilla.net/20191005

El alfabeto de las promesas de Dios (3)

J: “Justo eres tú, oh Señor, y rectos tus juicios” (Salmo 119:137).

L: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).

M: “Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal” (Proverbios 1:33).

N: “No temas, porque yo estoy contigo… te esfuerzo; siempre te ayudaré” (Isaías 41:10).

O: “Ora a tu Padre… y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará” (Mateo 6:6).

P: “Porque yo sé que el Señor es grande… mayor que todos los dioses” (Salmo 135:5).

Q: “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Juan 5:5).

R: “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

S: “Si confesamos nuestros pecados, él (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados” (1 Juan 1:9).

T: “Ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu nombre” (Salmo 119:132).

U: “Una cosa he demandado al Señor… que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida” (Salmo 27:4).

V: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Y: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11).

Cristianos, apoderémonos de estas promesas. Ellas serán de una gran ayuda en los momentos difíciles de nuestra vida.

Esdras 1 – Juan 1:1-28 – Salmo 111:1-5 – Proverbios 24:21-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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