¿QUÉ HAY EN SU CORAZÓN?

Octubre 4

¿QUÉ HAY EN SU CORAZÓN?

Dios lo dejó [al rey Ezequías], para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.

2 Crónicas 32:31

Dios no necesitaba probar a Ezequías para saber lo que había en su corazón. Dios ya lo sabía por su omnisciencia. Pero Él nos prueba para que podamos averiguarlo. Nos ayuda a hacer un recuento espiritual acerca de nosotros mismos al traer pruebas a nuestra vida a fin de demostrar la fortaleza o la debilidad de nuestra fe. Si en la actualidad está pasando por una prueba y se enoja con Dios preguntándose por qué le sucede eso, esa es una buena señal de que tiene una fe débil. Si, por otra parte, está descansando y regocijándose en el Señor, habiendo puesto la prueba en sus manos, entonces tiene una fe fuerte.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Episodio 4 – Qué debe pensar un cristiano sobre el socialismo?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Qué debe pensar un cristiano sobre el socialismo?

Episodio 4

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

En la Intimidad

DÍA 43

Salmo 26

Dosis: Consagración

En la Intimidad

“Hazme justicia, SEÑOR, pues he llevado una vida intachable; ¡en el SEÑOR confío sin titubear! Examíname, SEÑOR; ¡ponme a prueba! purifica mis entrañas y mi corazón.” (Salmo 26:1–2) (NVI)

¿Cuántas de nosotras nos atreveríamos a decir estas palabras? El salmista declara su integridad e inocencia apelando a la justicia de Dios, tal vez como muy pocas de nosotras podríamos hacerlo. Aunque a simple vista las palabras del Salmo podrían sonar arrogantes, la verdadera actitud del poeta es la humildad y su meta es suplicar la misericordia divina.

Sólo Dios nos conoce íntimamente. Sólo él lee nuestros pensamientos y escudriña nuestros corazones.

El salmista no tiene temor de solicitarle a Dios el reconocimiento de su integridad, testimonio y buenas acciones. Se trata de un adorador que no teme porque ha vivido confiado en el Señor: “Tu gran amor lo tengo presente y siempre ando en tu verdad.” Parece ser que no tiene de qué avergonzarse y que su anhelo es la adoración: “Con manos limpias e inocentes camino, SEÑOR, en torno a tu altar, proclamando en voz alta tu alabanza y contando todas tus maravillas. SEÑOR, yo amo la casa donde vives, el lugar donde reside tu gloria.96 ¿Amas con la misma intensidad la casa de Dios? ¿Eres consciente de la santidad que se requiere para adorarle?

En este poema el salmista nos traza la ruta de la verdadera adoración. Nos dice que ésta debe hacerse con integridad y verdad, con un corazón limpio que se cultiva a lo largo de la vida. Recordemos las palabras que Jesús le dijo a una mujer samaritana: “Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.

Esta mañana estuve en el Templo, entoné las alabanzas, participé de la Santa Cena y fui ¡tan consciente de mi indignidad! Examiné mis pensamientos, revisé mis motivaciones, y sencillamente no podría repetir las palabras del salmista. Aunque mi estilo de vida intenta honrarlo, aunque mi corazón está en su casa, aunque lo amo con todo mi corazón, reconozco que debo limpiar aún más mi vida y que sólo por su misericordia aprenderé a caminar en integridad. Para finalmente confesar como el salmista: “Tengo los pies en terreno firme, y en la gran asamblea bendeciré al SEÑOR.

Oración: Señor confío en tu misericordia, en que harás de mí una mujer conforme a tu corazón. Amén

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 58). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El alfabeto de las promesas de Dios (2)

Viernes 4 Octubre

Fiel es el que prometió (Dios).

Hebreos 10:23

Nos ha dado preciosas y grandísimas promesas.

2 Pedro 1:4

El alfabeto de las promesas de Dios (2)

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Ayer vimos cuán importante es para un creyente contar con las promesas de Dios para superar la duda, el miedo, el desánimo. ¡Ahora es necesario conocer esas promesas y memorizarlas! Para ello debemos familiarizarnos con la Biblia. Podemos reunir esas promesas bajo la forma de uno o varios alfabetos. Les proponemos uno que, por supuesto, puede ser completado o modificado, ¡porque las promesas de Dios se cuentan por centenas! El lector de la Biblia siempre descubrirá en ella nuevas promesas. A:“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” (Santiago 4:8).

B: “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas” (Salmo 84:5).

C: “¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen!” (Salmo 31:19).

D: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1).

E: “Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios… para que os vaya bien” (Jeremías 7:23).

F: “Fuerza y honor son su vestidura (de la mujer virtuosa); y se ríe de lo por venir” (Proverbios 31:25).

G: “Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57).

H: “Hasta las canas os soportaré yo” (Isaías 46:4).

I: “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmo 50:15).

(mañana continuará)

Sofonías 3 – Judas – Salmo 110 – Proverbios 24:19-20

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NADA DE FELICIDAD ENGAÑOSA

Octubre 3

NADA DE FELICIDAD ENGAÑOSA

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.

Salmo 23:4

Tenemos que comprender que Dios va a permitirnos que pasemos por las pruebas y que Él está obrando para que todo resulte en su propósito santo (Ro. 8:28). Sé que todos soñamos con un ambiente perfecto de comodidad y tranquilidad. Aunque cualquier reposo temporal de las pruebas nos lleve a creer que podamos hallar una permanente liberación de ellas, nuestra vida en la tierra nunca estará libre de las pruebas. Podemos vivir en una felicidad engañosa, nunca presagiando ningún problema y prediciendo un futuro desahogado, pero eso es una fantasía. Cristo advirtió a sus discípulos y a todos los que sigan sus pasos que esperaran pruebas en esta vida (Jn. 15:18-16:6).

El puritano Thomas Manton observó una vez que Dios tuvo un Hijo sin pecado, pero ningún hijo sin una cruz. Como cristianos, podemos estar seguros de que tendremos pruebas. Pero nuestra confianza es que tendremos victoria sobre ellas por la presencia de Dios. Vendrán las pruebas, pero la gracia de Dios estará con nosotros en nuestro tiempo de necesidad.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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En sintonía con Dios

DÍA 42

Salmo 25

Dosis: Gracia y Perdón

En sintonía con Dios

“SEÑOR, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día! Acuérdate, SEÑOR, de tu ternura y gran amor, que siempre me has mostrado; olvida los pecados y transgresiones que cometí en mi juventud. Acuérdate de mí según tu gran amor, porque tú, SEÑOR, eres bueno.” (Salmo 25:4–7) (NVI)

¡Qué oración más hermosa para hacerla nuestra! Pedirle a Dios que nos muestre sus caminos, que nos enseñe y nos guíe en su verdad. Que tenga presente su gran amor por nosotras y que olvide nuestros pecados.

Dios nos salva y nos instruye. Pero es necesario que como expresa el salmista nosotras lo anhelemos y también le digamos: “muéstrame, enséñame, guíame, encamíname” para estar en sintonía con él. Podemos haberle entregado nuestro corazón, pero el afán y la ansiedad, el trajín, las preocupaciones, los problemas pueden distanciarnos de él y hasta conducirnos a tomar decisiones erradas lejos y fuera de su voluntad.

Esta oración expresa el deseo de una vida justa, recta y honesta. Por eso el salmista pide además el perdón de los pecados de su juventud confiando siempre en su misericordia. Cuando ora así, lo hace confiado en los atributos de Dios: “Bueno y justo es el SEÑOR; por eso les muestra a los pecadores el camino. Él dirige en la justicia a los humildes y les enseña su camino. Todas las sendas del SEÑOR son amor y verdad para quienes cumplen los preceptos de su pacto.”

Y está seguro que le extenderá una vez más su misericordia: “Por amor a tu nombre, SEÑOR, perdona mi gran iniquidad.” “Por amor a su nombre quiere decir: por su fidelidad, por su pacto, por su naturaleza santa, por su compromiso con los que se arrepienten y humillan.

Todas, como la rebelde Israel, tenemos un corazón pecaminoso, que va a necesitar arrepentirse y humillarse delante de Dios. En más de una ocasión he tomado para mí estas palabras: “Desde ahora te haré conocer cosas nuevas; cosas que te son ocultas y desconocidas. Son cosas creadas ahora, y no hace tiempo; hasta hoy no habías oído hablar de ellas; para que no dijeras: “¡Sí, ya las sabía!” Nunca habías oído ni entendido; nunca antes se te había abierto el oído. Yo sé bien que eres muy traicionera, y que desde tu nacimiento te llaman rebelde. Por amor a mi nombre contengo mi ira; por causa de mi alabanza me refreno, para no aniquilarte. ¡Mira! Te he refinado pero no como a la plata; te he probado en el horno de la aflicción. Y lo he hecho por mí, por mí mismo. ¿Cómo puedo permitir que se me profane? ¡No cederé mi gloria a ningún otro!”

¡Dios nos perdona,¡ y nos da las evidencias de su gracia. Por lo cual puedo ahora escribir esto.

Oración: Señor ayúdame a buscar tu dirección, a confiar en tu misericordia y perdona mis pecados. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 57). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El alfabeto de las promesas de Dios (1)

Jueves 3 Octubre

(Abraham) tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.

Romanos 4:20-22

El alfabeto de las promesas de Dios (1)

Una anciana creyente decía: «Las preocupaciones no me impiden dormir. Yo le digo al Señor: «Ocúpate de mis asuntos y concédeme el descanso para que mañana pueda retomar mi trabajo». Y si las preocupaciones vuelven a mi mente, me pongo a recitar el alfabeto de las promesas de Dios».

En efecto, las promesas contenidas en la Biblia son numerosas y se dirigen a todos los que han puesto su confianza en Dios, los que han aceptado el don de la salvación por la fe en Jesucristo. Así se han convertido en hijos de un Padre celestial que los ama, los conoce, quien sabe que la duda, el desánimo y el peso de sus preocupaciones podrán surgir en cualquier momento. Por eso Dios consignó en su Palabra promesas que llenan todos los campos de interrogación: los caracteres de Dios, la salvación del alma, el más allá, las diversas necesidades de la naturaleza humana, la respuesta de Dios a la fe, la prueba, la bendición en respuesta a la fidelidad…

El cristiano debe apropiarse de estas promesas divinas, es decir, aceptar que son para él. Creer lo que Dios prometió lo honra, y Dios honra la fe. Cristianos, aferrémonos con determinación a las promesas divinas, y extraigamos de ellas las fuerzas necesarias en la adversidad.

No nos privemos de nuestro más grande consuelo, olvidando o poniendo en duda las promesas de Dios. Porque hay una promesa para cada situación, por trágica que sea.

(mañana continuará)

Sofonías 2 – Filemón – Salmo 109:20-31 – Proverbios 24:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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LA FE DE ABRAHAM

Octubre 2

LA FE DE ABRAHAM

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos. Hebreos 11:17-19

La obediencia de Abraham requirió una gran fe. Estuvo dispuesto a obedecer a Dios porque creía que Dios podía resucitar a los muertos, aunque nunca había visto que los muertos resucitaran. Creía que Dios era tan fiel a su Palabra y a su carácter que, si hacía una promesa, resucitaría aun a los muertos para cumplirla. ¿Es acaso asombroso que sea el ejemplo humano más grande de fe?

El apóstol Pablo también comentó sobre la fe de Abraham: “Los que son de fe, éstos son hijos de Abraham… Los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (Gál. 3:7, 9). Cualquiera que vive por la fe en Dios es en un sentido espiritual hijo de Abraham. Él es el padre de los fieles. La historia de Abraham nos dice que un hombre puede pasar por la más severa prueba de la vida imaginable si confía en Dios, creyendo que cumplirá su promesa y logrará sus propósitos sin cometer un error.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Libres de la Vergüenza

DÍA 41

Salmo 25

Dosis: Libertad

Libres de la Vergüenza

“A ti, SEÑOR, elevo mi alma, mi Dios, en ti confío; no permitas que sea yo humillado, no dejes que mis enemigos se burlen de mí. Quien en ti pone su esperanza jamás será avergonzado; pero quedarán en vergüenza los que traicionan sin razón.” (Salmo 25:1–3) (NVI)

Este salmo se inicia con una hermosa frase: “A ti, Señor elevo mi alma”, y significa levantar el corazón a Dios, dirigirse a él en oración (literalmente en el hebreo: “arriba los corazones”). El salmista tiene un corazón humilde, y con esta actitud es que ora y pide siempre la intervención divina para toda circunstancia ya sea de su vida o de su pueblo reiterándole su confianza: “Dios mío en ti confío”.

Uno de sus deseos es no ser avergonzado. La vergüenza es un sentimiento penoso que puede arraigarse en el corazón de hombres y mujeres. Y nos sucede a muchas, un acto que rebaja ante la vista propia o ajena que nos hace sentir muy mal con nosotras mismas. De pronto creemos que no somos lo suficientemente buenas, que nos falta algo, que no somos como las otras, o nos sentimos incompletas, inadecuadas e incapaces y nos aislamos o escondemos. Cualquier mujer puede ser presa de la vergüenza. Y cualquier persona podría avergonzarnos. Lo malo es que la vergüenza puede llegar a impregnar nuestra identidad aunque viva escondida dentro de nosotras.

En el antiguo testamento Dios se dirige a la nación del pueblo de Israel como si fuera una mujer, le dice que él es su Hacedor, Su Salvador y su esposo. Esta nación Israel había sido afrentada y avergonzada por su rebelión y desobediencia, sin embargo, Dios no quiere que siga viviendo en esta condición y le dice: “No temas, porque no serás avergonzada. No te turbes, porque no serás humillada. Olvidarás la vergüenza de tu juventud, y no recordarás más el oprobio de tu viudez. Porque el que te hizo es tu esposo; su nombre es el SEÑOR Todopoderoso. Tu Redentor es el Santo de Israel; ¡Dios de toda la tierra es su nombre!

Amada ¿hay algo que te avergüenza de tu pasado? ¿Te avergonzaron tus padres, tu esposo o tus hijos? Eleva tu alma al Señor y pídele que te libere de la vergüenza. Él no quiere que camines por la vida con la cabeza gacha. Él dice que es “tu esposo y tu Hacedor”. Créele. Permite que te libere de la vergüenza y como el salmista confía en su bondad divina.

Oración: Señor enséñame a elevar mi corazón a ti y a liberarme de la vergüenza. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 56). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un legado eterno

Miércoles 2 Octubre

Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie… tu potencia a todos los que han de venir.

Salmo 71:17-18

Ochenta años

2 Samuel 19:31-40

Un golpe de Estado estalló en Jerusalén. El rey David se vio obligado a huir y exiliarse con los que permanecían fieles a él. Barzilai, un hombre anciano, rico y generoso, ayudó al fugitivo dándole provisiones en abundancia (2 Samuel 17:27-29). Algún tiempo después del fracaso del golpe de Estado, el rey volvió para retomar su trono. Y para mostrar su agradecimiento a su amigo Barzilai, lo invitó a vivir en la corte.

Pero este rechazó tal honor: “¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén? De edad de ochenta años soy este día. ¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba?” (2 Samuel 19:34-35). Sabía que el final de su vida se acercaba, y que la compañía de David sería mucho más útil e instructiva para alguien más joven. Desinteresado, obraba con amor y generosidad. Le era suficiente haber servido al rey en tiempo oportuno, no necesitaba nada más. Cedió su lugar a alguien más joven, para que acompañara a David. Barzilai regresó solo a su casa, prefiriendo permanecer fiel a su rey en la sombra, lejos de los honores de la corte.

Muchos cristianos ancianos, que han consagrado su vida al servicio del Maestro, conservan esta prioridad: trasmitir la llama de la fe a los que les siguen, sus hijos, sus nietos, y más ampliamente a todos los jóvenes cristianos. Son felices de pedir al Señor que los guarde junto a él.

Sofonías 1 – Tito 3 – Salmo 109:6-19 – Proverbios 24:15-16

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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