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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

En sintonía con Dios

DÍA 42

Salmo 25

Dosis: Gracia y Perdón

En sintonía con Dios

“SEÑOR, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día! Acuérdate, SEÑOR, de tu ternura y gran amor, que siempre me has mostrado; olvida los pecados y transgresiones que cometí en mi juventud. Acuérdate de mí según tu gran amor, porque tú, SEÑOR, eres bueno.” (Salmo 25:4–7) (NVI)

¡Qué oración más hermosa para hacerla nuestra! Pedirle a Dios que nos muestre sus caminos, que nos enseñe y nos guíe en su verdad. Que tenga presente su gran amor por nosotras y que olvide nuestros pecados.

Dios nos salva y nos instruye. Pero es necesario que como expresa el salmista nosotras lo anhelemos y también le digamos: “muéstrame, enséñame, guíame, encamíname” para estar en sintonía con él. Podemos haberle entregado nuestro corazón, pero el afán y la ansiedad, el trajín, las preocupaciones, los problemas pueden distanciarnos de él y hasta conducirnos a tomar decisiones erradas lejos y fuera de su voluntad.

Esta oración expresa el deseo de una vida justa, recta y honesta. Por eso el salmista pide además el perdón de los pecados de su juventud confiando siempre en su misericordia. Cuando ora así, lo hace confiado en los atributos de Dios: “Bueno y justo es el SEÑOR; por eso les muestra a los pecadores el camino. Él dirige en la justicia a los humildes y les enseña su camino. Todas las sendas del SEÑOR son amor y verdad para quienes cumplen los preceptos de su pacto.”

Y está seguro que le extenderá una vez más su misericordia: “Por amor a tu nombre, SEÑOR, perdona mi gran iniquidad.” “Por amor a su nombre quiere decir: por su fidelidad, por su pacto, por su naturaleza santa, por su compromiso con los que se arrepienten y humillan.

Todas, como la rebelde Israel, tenemos un corazón pecaminoso, que va a necesitar arrepentirse y humillarse delante de Dios. En más de una ocasión he tomado para mí estas palabras: “Desde ahora te haré conocer cosas nuevas; cosas que te son ocultas y desconocidas. Son cosas creadas ahora, y no hace tiempo; hasta hoy no habías oído hablar de ellas; para que no dijeras: “¡Sí, ya las sabía!” Nunca habías oído ni entendido; nunca antes se te había abierto el oído. Yo sé bien que eres muy traicionera, y que desde tu nacimiento te llaman rebelde. Por amor a mi nombre contengo mi ira; por causa de mi alabanza me refreno, para no aniquilarte. ¡Mira! Te he refinado pero no como a la plata; te he probado en el horno de la aflicción. Y lo he hecho por mí, por mí mismo. ¿Cómo puedo permitir que se me profane? ¡No cederé mi gloria a ningún otro!”

¡Dios nos perdona,¡ y nos da las evidencias de su gracia. Por lo cual puedo ahora escribir esto.

Oración: Señor ayúdame a buscar tu dirección, a confiar en tu misericordia y perdona mis pecados. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 57). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

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