LA CONFESIÓN DE JOB

Octubre 1

LA CONFESIÓN DE JOB

Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

Job 42:3

En los momentos difíciles de nuestra vida, Dios puede parecer esquivo o desinteresado en nuestra difícil situación. Se debe a que nuestras emociones humanas pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y podemos llegar a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.

Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimiento: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6).

Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Recibiendo al Rey de Gloria

DÍA 40

Salmo 24

Dosis: Adoración

Recibiendo al Rey de Gloria

“Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? El SEÑOR, el fuerte y valiente, el SEÑOR, el valiente guerrero. Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? Es el SEÑOR Todopoderoso; ¡él es el Rey de la gloria!” (Salmo 24:7–10) (NVI)

¡Qué hermoso contraste hace este Salmo con las puertas de la ciudad de Jerusalén, el monte de Sión que tipifica el cielo y las puertas eternas que se abrieron de par en par cuando Jesús resucitó y ascendió a los cielos!

El salmista ya había preguntado: “¿Quién puede subir al monte del SEÑOR? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos.”

Preguntas que debían hacerse los verdaderos adoradores antes de subir al monte de Dios. Posiblemente este salmo se usaba como parte de las ceremonias de entrada al templo de Jerusalén. ¿Quiénes podían entrar? Los que eran conscientes de las demandas éticas y morales de este Rey. ¿Nos hacemos las mismas preguntas cuando nos disponemos a entrar al templo a adorarle?

Pero en la última sección, el Salmista insiste que las puertas sean abiertas para “el Rey de gloria” para “el Señor fuerte y valiente.” Esta espléndida entrada puede referirse en principio históricamente al traslado del Arca de Dios desde la casa de Obed-edom al tabernáculo en Jerusalén. Toda la grandeza, esplendor y majestad de esta ciudad no eran suficientes para dar paso al Arca de Dios. Por eso el salmista enfatiza: “Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria.”89

¡Pero qué son estas puertas terrenales, comparadas con las puertas eternas, que se abrieron de par en par para Cristo, para el Rey de gloria! Cuando luego de haber ofrendado su vida en expiación por los pecados de la humanidad entró en el santuario celestial.

Lastimosamente hay un tipo de puerta que no es muy fácil de abrir. Las puertas de los corazones incrédulos que no le permiten la entrada al Rey de Gloria.

Oración: Señor, enséñame a examinar mi corazón y a mantener abierta la puerta de mi vida para ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 55). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

La familia del creyente

Martes 1 Octubre

Dijo luego el Señor a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.

Génesis 7:1

Se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.

Hechos 16:34

La familia del creyente

Es la voluntad de Dios que toda la familia del creyente sea igualmente salva. Así toda la familia de Noé tenía su lugar en el arca, porque su padre era “justo” y obedecía a Dios. Sin embargo, cada uno de los hijos debía aceptar entrar en el arca. A la orden de Dios, estas personas buscaron refugio en el arca, y “fueron salvadas por agua” (1 Pedro 3:20), mientras los habitantes de todo el mundo de la época sufrieron el juicio debido a su mala conducta.

¿Qué hubiera sucedido a los hijos de Noé si, por desobediencia o indiferencia, hubieran permanecido fuera del arca que debía salvarlos del castigo de Dios? Habrían perecido como los demás.

Aún hoy, Dios quiere que en la familia cristiana todos compartan la bendición de los padres.

Siglos después de Noé, el apóstol Pablo dijo al carcelero de la prisión de Filipos: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31). La Palabra del Señor fue predicada a todos. Todos estaban felices de haber creído en Dios. En aquella familia cada uno comprendió y aceptó la gracia de Dios que perdona y salva.

Queridos jóvenes que viven en un ambiente cristiano, dudar en recibir el mensaje de la gracia que cada día les llama lleva a una situación peligrosa que puede conducir a rechazar la fe. Tener padres cristianos es una gracia inmensa, pero esto no salva. No olviden que un día la puerta del cielo, como la del arca de Noé, se cerrará. Den el paso hoy. Es su propia responsabilidad creer. El Señor los llama.

Habacuc 3 – Tito 2 – Salmo 109:1-5 – Proverbios 24:13-14

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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¿QUIÉN ES SU PRÓJIMO?

Septiembre 30

¿QUIÉN ES SU PRÓJIMO?

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Romanos 13:9

Cuando Pablo dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, quiere decir que debemos tener el mismo cuidado e interés por los demás que el que tenemos por nosotros mismos. Pablo dijo lo mismo de esta manera: “No mi­rando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual ­también por lo de los otros” (Fil. 2:4). Usted debe interesarse en la comodidad, la felicidad, la paz y la alegría de los demás tanto como se interesa en la de usted.

¿De quién es la cara que usted lava por la mañana? ¿De quién es el cabello que usted peina? ¿De quién es la ropa que compra? ¿De las comodidades de quién se preocupa usted? Usted está interesado en su con­ser­vación y en su comodidad, y debe interesarse en los demás de la misma manera. Présteles tanta atención como se presta a sí mismo. Eso es amar a su prójimo como a usted mismo.

¿Quién es su prójimo? Cualquiera que se cruce en su camino. Aunque sea difícil amar a todo el mundo, usted tiene una nueva capacidad en usted para hacer eso (Ro. 5:5).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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El Dios de la creación

DÍA 39

Salmo 24

Dosis: Señorío y Autoridad

El Dios de la creación

“Del SEÑOR es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan; porque él la afirmó sobre los mares, la estableció sobre los ríos.” (Salmo 24:1–2) (NVI)

No sé si alguna vez te avergonzaste al confesar que eres una mujer de fe y la gente te miró como a una extraterrestre. Mencionaste la palabra “Dios” y añadiste algo acerca de tu relación personal con Él y fuiste catalogada como dogmática. A mí me ha sucedido. En un tiempo de pluralismo, con un mercado religioso variado y atractivo, no siempre será bien comprendida una confesión de fe radical en un único Dios Creador y personal que tiene injerencia en nuestra vida.

Sin embargo, este salmo en un tono triunfal, nos anima a reconocer y seguir confesando a un Dios Creador, que tiene dominio sobre la naturaleza y la humanidad: “Del SEÑOR es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan” dice el salmista reconociendo a Dios como el dueño y Señor del mundo y sus habitantes. Me bendice pensar que creo en un Dios que tiene: dominio, señorío, autoridad y poder. Que es mi Creador y Señor.

Pero teológicamente, el salmista da un paso más, e indirectamente va a contrastar la grandeza de nuestro Dios con la finitud e ineficacia de los dioses paganos. En el tiempo en que se escribió este salmo, en la antigua mitología cananea, el mar y los ríos eran considerados dioses: Yam (mar), y Nahar (ríos). Ambos representaban una amenaza en el cosmos, y estaban en constante lucha con el dios Baal. La cosmología suponía también inestabilidad ya que se creía que la tierra estaba sobre las aguas, sostenida por pilares que eran las montañas. Sólo Baal al vencer a los dioses de las aguas y establecer su reino les daba cierta seguridad.

El salmista nos asegura: que nuestro Dios Creador fue quien “afirmó la tierra sobre los mares, la estableció sobre los ríos”. Así el poeta rebaja el carácter mítico de las divinidades cananeas y las pone en el plano de la naturaleza que ha sido creada por Dios. Y nos recuerda que tenemos un mundo seguro que Dios creó para nosotros con sabiduría e inteligencia.

¿Es lógico avergonzarnos de un Dios con tremenda capacidad creadora? Al examinarnos reconocemos nuestra finitud y pequeñez y al mismo tiempo nuestro asombro y perplejidad frente a un Dios todopoderoso que sigue teniendo el dominio sobre el mundo y la humanidad que él creó.

Oración: Señor enséñame a darte siempre la alabanza y la gloria que mereces y que jamás me avergüence de ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 54). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Mi Dios, mi Salvador, mi Pastor

Lunes 30 Septiembre

El Señor es mi pastor; nada me faltará.

Salmo 23:1-3

¡Señor mío, y Dios mío!

Juan 20:28

Mi Dios, mi Salvador, mi Pastor

Palabras de Jean de Damas (siglo 7)

«Eres tú, Señor, quien me formó en el vientre de mi madre. Eres tú quien me trajo a la luz como un niño, porque las leyes de nuestra naturaleza obedecen perpetuamente a tus órdenes. Tú nos has amado, Señor, y diste a tu Hijo en nuestro lugar para rescatarnos. Él emprendió voluntariamente ese rescate. Siendo Dios, se hizo hombre… se sometió, haciéndose obediente a ti, Dios su Padre, hasta morir, y morir en una cruz.

Así, oh Cristo, mi Dios, tú te humillaste para llevarme sobre tus hombros, a mí, oveja perdida, y me pusiste en pastos verdes; me refrescaste en las fuentes de la verdadera enseñanza por medio de tus siervos, de los cuales tú mismo eras el Pastor. Concédeme hablar valientemente de tu Palabra, que tu Espíritu me dé una lengua perfectamente libre, y me haga siempre atento a tu presencia.

Sé mi pastor, Señor, y sea conmigo el pastor de tus ovejas, para que mi corazón no me haga desviar ni a derecha ni a izquierda; que tu Espíritu me dirija por el camino recto para que mis acciones se cumplan según tu voluntad, y esto hasta el fin.

Tratemos de agradar a Dios. Hermanos amados de Dios, ustedes son sus elegidos: en ustedes el Evangelio se ha acompañado de obras de poder. Ustedes esperan a Su Hijo Jesús, quien vendrá de los cielos, quien nos libra de la ira venidera (1 Tesalonicenses 1:10)».

Habacuc 2 – Tito 1 – Salmo 108:7-13 – Proverbios 24:11-12

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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ÁMENME A MÍ Y AMEN A LOS DEMÁS

Septiembre 29

ÁMENME A MÍ Y AMEN A LOS DEMÁS

De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Mateo 22:40

Jesús dijo que los Diez Mandamientos pudie-ran resumirse en dos mandatos: ámenme a mí y amen a los demás. Tal vez usted se pregunte cómo puede poner en práctica todos los mandamientos de la Biblia. La respuesta es muy sencilla: “Ame a Dios, ame a las personas y haga lo que quiera”.

Cuando usted ama a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente y con todas sus fuerzas, y ama a su prójimo como a usted mismo, puede hacer lo que usted quiera porque será la persona que Dios quiere que sea. Gracias a su amor, usted no matará a nadie, no corromperá a nadie, no robará nada ni codiciará lo que tenga otra persona. El Espíritu cultivará en su corazón un amor que impide cualquier deseo de hacer lo malo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Conocer a Jesús

Domingo 29 Septiembre

Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Juan 6:68-69

Conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos…

Filipenses 3:10

Conocer a Jesús

Cuando era adolescente encontré a un líder religioso que conocía bien la Biblia. Pero ella solo era para él un documento cultural. Cuando se le interrogaba sobre Jesús, podía explicar que Jesús había nacido en Belén, que había crecido en Nazaret, que había muerto en Jerusalén, pero no conocía verdaderamente a Jesús, y mucho menos discernía lo que implica una vida consagrada a Cristo. Su caso está lejos de ser el único. Hay muchos hombres y mujeres religiosos que no cesan de profundizar sus conocimientos sobre la Biblia, pero cada vez se alejan más de la fe.

Conocer a Jesús supera ampliamente el hecho de conocer la Biblia. Conocer a Jesús es primeramente creer en él, reconocer que él es Dios, el Hijo de Dios hecho hombre. También es creer que él murió en nuestro lugar, pero que ahora está vivo junto al Padre. Esta fe inicial nos permite estar en relación con él.

Como toda relación, la que tenemos con Jesús debe ser cultivada, lo cual exige pasar tiempo con él, orando y leyendo la Biblia, no como un objeto de estudio intelectual, sino como una palabra viva dada por Dios. La Biblia nos ayuda a conocer mejor a nuestro Salvador, a amarlo más.

Dios nos ha llamado a vivir en comunión con su Hijo, nuestro Señor Jesucristo (1 Corintios 1:9). Vivir en su comunión es creer en su amor y desear agradarle “en todo” (Colosenses 1:10). Es tratar de conocerlo cada vez mejor como un Salvador vivo.

Habacuc 1 – Filipenses 4 – Salmo 108:1-6 – Proverbios 24:10

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Nada nos faltará

DÍA 38

Salmo 23

Dosis: Provisión

Nada nos faltará

“El SEÑOR es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas.” (Salmo 23:1–2) (NVI)

En estos tiempos de escasez, de desempleo, de temores, dudas y desconciertos; en que las grandes potencias mundiales enfrentan crisis económicas, ¡qué consolador resulta pensar que tenemos un Dios proveedor! El único pastor que puede proveer lo inmaterial y lo material. El que sacia el alma, el espíritu y el cuerpo. El que suple todo tipo de necesidad. David nos asegura que tenemos un Dios proveedor y protector en quien podemos tener toda confianza y seguridad. En él podemos apoyarnos en cualquier circunstancia porque su fidelidad es grande.

David dice que al lado de este pastor “nada le falta” y “nada le faltará” pues Dios todo lo suple. No le faltará el descanso y el reposo, “en verdes pastos me hace descansar”. No le faltará el alimento, no le faltará el agua, y la misma metáfora comunica la idea que no le faltará la seguridad.

Dios quiere también para nosotras esa relación íntima y particular que tiene el salmista. Ya que él no solamente ha cuidado a su pueblo como nación, ni tampoco tiene este cuidado especial solamente con David. Dios nos mira como personas individualmente, con nuestras necesidades particulares. ¡Este buen pastor conoce nuestros nombres! Sabe nuestras necesidades, conoce nuestros temores y quiere que aprendamos a confiar y descansar en su presencia.

Él es el único que puede “confortar nuestra alma”, revitalizarnos, fortalecernos, acrecentar el vigor espiritual cuando nuestro espíritu decae. Cuando nos cercan las sombras, el desaliento o la tristeza, “su vara y su cayado” nos defienden y nos infunde aliento, su mano amorosa nos rescata, sana nuestras heridas y nos acaricia.

Hace más de treinta años que saboreo el amor y la bondad de este pastor. Él ha estado conmigo en las dificultades, me ha ayudado a superar mis crisis, preparó un gran banquete para mí y yo no hago más que disfrutar de su gracia y su misericordia cuando cada día me siento con Él a la mesa que me ha preparado.

Oración: Señor enséñame a reconocer cada evidencia de tu amor y de tu gracia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 53). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

OBEDECER POR AMOR

Septiembre 28

OBEDECER POR AMOR

El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio.

1 Timoteo 1:5

El guardar un mandamiento debe surgir de un corazón amoroso. Es posible obedecer la ley por temor y tener miedo del castigo de Dios. Pero cuando se hace eso, en realidad no se obedece la ley de manera absoluta porque el temor no es el motivo bíblico de la obediencia. El temor puede hacer que usted se abstenga de hacer algo malo y su efecto puede ser bueno, pero su resultado es incompleto.

Algunos guardan la ley por interés egoísta. Creen que si llevan una vida moral, Dios los recompensará. Pero ese no es un motivo puro para la obediencia; es egoísta. Aunque pudiera abstenerse de hacer lo malo y hacer exteriormente cosas buenas, no tendrá usted una obediencia que resulta de una actitud de amor. El verdadero propósito de la ley es cultivar el amor de corazón. Así es que se cumple la ley.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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