Un Pastor para ti hoy

DÍA 37

Salmo 23

Dosis: Cuidado Y Protección

Un Pastor para ti hoy

“El SEÑOR es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre”. (Salmo 23:1–3) (NVI)

Este salmo es una joya literaria, uno de los favoritos en la liturgia y en la vida devocional privada. Transmite un mensaje de esperanza y fortaleza, alabanza y fe. Por eso muchas de nosotras tal vez lo hemos memorizado y repetido como una oración en los momentos más difíciles de nuestra vida, hasta sentirnos confortadas.

El salmo está lleno de imágenes muy `populares en la sociedad del Oriente Medio antiguo y describe a Dios como el pastor de su pueblo: ¡nuestro pastor! En aquel tiempo la vida del pastor era bastante conocida. Como protector y guía, él iba delante de sus ovejas y ellas confiaban y les seguían. ¿Quién te guía, en quién descansas? La metáfora del pastor indica el cuidado que Dios da a su pueblo. El pueblo de Israel había experimentado en su historia el cuidado y la protección de Dios como pastor, basta recordar su peregrinaje en el desierto en el libro del Éxodo, siendo guiados por Dios al salir de Egipto, y más adelante su experiencia de regreso del exilio de Babilonia. Por eso es que podían entender y aplicar a su vida individualmente y como nación esta figura.

La metáfora evoca además la imagen popular del pastor cuya primera responsabilidad era el bienestar y la seguridad de sus ovejas. Los aspectos de la vida al aire libre, la paz, el peligro, las amenazas, el alimento para el alma, la constante vigilancia que necesitaban las ovejas, la protección frente a las fieras y de todo peligro, la ayuda a las descarriadas, su cuidado amoroso dirigiendo a cada una de ellas. Por eso el salmo tiene ese tono personal que nos involucra a todos los que lo reconocemos como tal: “El Señor es mi pastor”. El salmista declara así la seguridad que tiene en el amor y la fidelidad de Dios para su propia vida. ¿La tienes tú?

La imagen de este Dios- pastor que nos cuida tiene un profundo significado. Como hemos reseñado, la imagen del pastor en las sociedades del oriente medio era conocida y muy popular, como el protector y guía. Pero además la palabra pastor también se utilizaba para identificar a los líderes nacionales, en especial a los reyes que cumplían responsabilidades de protección y a las divinidades. Aquí David confiesa que el único pastor de su pueblo y el único pastor de su vida es Dios. En un salmo de acción de gracias revela la confianza que tiene en el Señor. Vuelve a leer el salmo como esa misma confianza para tu vida hoy.

Oración: Señor enséñame a verte como ese pastor divino que guía, protege y cuida mi vida cada día. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 52). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El Creador de todo lo que existe

Sábado 28 Septiembre

El Dios eterno es el Señor, el cual creó los confines de la tierra. No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

Isaías 40:28

Hace salir su sol sobre malos y buenos, y… hace llover sobre justos e injustos.

Mateo 5:45

El Creador de todo lo que existe

Dios no es la naturaleza. Dios no es el destino. Dios no es la providencia. Él es el Creador de todas las cosas, y todas le obedecen, le sirven (Salmo 119:91). Él decide todo. Nosotros debemos aceptar que no comprendemos todo, porque somos criaturas limitadas, mientras Dios es infinito y eterno. Él reina sobre todo el universo y dirige todo según su voluntad perfecta. Debido a esto, ¿será Dios responsable de toda injusticia en el mundo, de todas las catástrofes? No, las injusticias son el resultado de nuestra desobediencia a los sabios mandamientos que Dios nos ha dado en la Biblia. Por ejemplo, él dice: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). “Amad a vuestros enemigos… y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44). El mundo no sería injusto si el hombre obedeciera las instrucciones divinas, ¡pero no lo hace!

En cuanto a las catástrofes naturales, sentimos tristeza por el dolor que causan, y podemos percibirlas como advertencias. Jesús dijo: “O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:4-5).

Dios es todopoderoso, soberano, pero también es amor. No acusemos a Dios, más bien inclinémonos ante él. Acerquémonos a Jesús, quien se compadeció y alivió tantos sufrimientos. Él dijo: “Venid a mí” (Mateo 11:28).

Oseas 13-14 – Filipenses 3 – Salmo 107:33-43 – Proverbios 24:8-9

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EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY

Septiembre 27

EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY

El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Romanos 13:10

La clave para obedecer la ley de Dios es el amor. Cuando amamos a los demás, automáticamente obedecemos la ley. Usted no cometerá adulterio si ama a alguien. Es porque el amor no corrompe a otros ni roba su pureza. Solamente la lujuria y el egoísmo hacen eso. Si usted ama a alguien, su amor hace inservible el mandamiento de no matar. No necesito que se me recuerde que no mate a las personas si las amo. Cuando usted ama a alguien, tampoco le robará. Por lo tanto, no necesita que se le diga que no robe. Ni codiciará lo que es de otro cuando lo ama.

El amor no substituye la ley; cumple la ley. Mediante el amor, usted puede cumplir el amor de Dios.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Menosprecio y Fe

DÍA 36

Salmo 22

Dosis: Fortaleza y Socorro

Menosprecio y Fe

“Pero yo, gusano soy y no hombre; la gente se burla de mí, el pueblo me desprecia. Cuantos me ven, se ríen de mí; lanzan insultos, meneando la cabeza: «Éste confía en el SEÑOR, ¡pues que el SEÑOR lo ponga a salvo! Ya que en él se deleita, ¡que sea él quien lo libre!»” (Salmo 22:6–8) (NVI)

El poeta sigue suplicando la intervención y la misericordia de Dios en medio del dolor. Describe situaciones de escarnio y de máxima aflicción, se siente humillado, avergonzado, profundamente herido. Al silencio de Dios añade una nueva crisis, la crueldad de los demás. Como hemos leído, el salmista se siente un “gusano” tanto en su condición física como anímica, ya que soporta la burla y el escarnio. Los demás menean la cabeza y cuestionan su fe. ¿Te ha sucedido que en los peores momentos han cuestionado tu integridad cristiana? El salmista experimentó todo esto, pero en medio del dolor y la agonía se solidifica su confianza en que su fortaleza y socorro provienen de Dios.

El salmista continúa su lamento con imágenes de violencia y crueldad que se cumplieron proféticamente en el momento de la pasión y crucifixión de Jesús: “Como agua he sido derramado; dislocados están todos mis huesos. Mi corazón se ha vuelto como cera, y se derrite en mis entrañas. Se ha secado mi vigor como una teja; la lengua se me pega al paladar. ¡Me has hundido en el polvo de la muerte!. Como perros de presa, me han rodeado; me ha cercado una banda de malvados; me han traspasado las manos y los pies. Puedo contar todos mis huesos; con satisfacción perversa la gente se detiene a mirarme. Se reparten entre ellos mis vestidos y sobre mi ropa echan suertes.

El salmista siente que su vida se extingue entre la crueldad de los demás y la lejanía de Dios. ¿No fue acaso lo que vivió nuestro Señor en la cruz del calvario? Estas palabras no son sólo una metáfora, sino la descripción de un gran sufrimiento. Expresiones que se cumplieron en Cristo cuando “traspasaron los clavos sus manos y sus pies” cuando su corazón por el dolor “se derritió como cera” y sus verdugos se jugaron su túnica y “se repartieron su ropa”.

Pero increíblemente, el salmista no se queda en el dolor, se mueve en fe hacia la petición y reconoce que la soberanía de Dios aún puede socorrerle: “Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay nadie que me ayude.

Oraciones y peticiones que revelan una gran fe en medio del dolor intenso y la crisis. ¡Jesús mismo nos enseñó a confiar y a ser agradecidas por la liberación que Dios está dispuesto a darnos siempre! “Pero tú eres santo, tú eres rey, ¡tú eres la alabanza de Israel! En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste; a ti clamaron, y tú los salvaste; se apoyaron en ti, y no los defraudaste.

Oración: Señor enséñame a confiar y a ser agradecida cuando me libras de las crisis. Que no tambalee mi fe. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 51). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

La crisis más grave

Viernes 27 Septiembre

Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida.

Filipenses 2:15-16

La crisis más grave

Nuestro mundo va de crisis en crisis. Apenas se empieza a vislumbrar el final de un túnel cuando ya se anuncia otro: epidemias, desplazamientos masivos de poblaciones, crecimiento de los océanos, calentamiento climático…

La Biblia nos enseña que el príncipe de este mundo se llama “Satanás” (Juan 12:31). No es sorprendente si ese “príncipe”, invisible pero muy real, influencia hábilmente a los gobernantes y medios de comunicación para hacerles pensar que todos los problemas son de orden material. Así la atención general se centra sobre esos objetos y se desvía de lo que es más importante y grave, la crisis moral de la humanidad.

El cristiano no se informa solo por los medios de comunicación, él escudriña la Biblia. Ella le informa sobre el origen, la causa y las consecuencias de esta crisis moral. El corazón del hombre que ha abandonado a Dios y menospreciado las instituciones divinas ha originado esta crisis. Para muchas personas no existe más el bien ni el mal, y cada uno es libre de hacerse su propia escala de valores. Esta actitud muestra el orgullo y la presunción del corazón humano, que datan de la entrada del pecado en el mundo (Romanos 5:12). Si las tinieblas morales se desarrollan en nuestra sociedad, el rol del cristiano siempre es brillar como una lámpara, viviendo en este mundo lo que la Palabra de Dios le enseña (ver el versículo de hoy). Y aunque Satanás, el dios de este mundo, trata de cegar nuestros pensamientos, el Evangelio de la gracia de Dios aún invita a cada uno a ir a Jesús el Salvador.

Oseas 11-12 – Filipenses 2 – Salmo 107:23-32 – Proverbios 24:7

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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UNA TAREA DE AMOR

Septiembre 26

UNA TAREA DE AMOR

Conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.

Efesios 3:19

Para pagar la deuda del amor, todos podemos hacer varias cosas. He aquí algunas sugerencias:

Termine una querella.

Llame a un amigo a quien no ha visto durante mucho tiempo.

Sustituya la sospecha con la confianza.

Quite cualquier amargura de su vida.

Escriba una carta sorpresiva a alguien que lo quiera a usted.

Dígale a alguien que usted sabe bien cuánto significa para usted.

Cumpla una promesa.

Pida a Dios que perdone a alguien que le hizo algo malo a usted, y olvide eso que hizo.

No sea demasiado exigente con otros familiares.

Muestre gratitud a los demás durante todo el día.

Dígale a alguien a quien quiere que usted se interesa por él o por ella.

Ore por uno de sus enemigos.

Envíele un cheque a algún necesitado.

Pida a Dios que lo ayude a amar de la manera que Jesús amó.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Depravación total: La voluntad humana

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Depravación total: La voluntad humana

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/27604209

Cuando llegamos al tema de la doctrina de la depravación total, o la T en TULIP, sin lugar a duda, somos lanzados a la arena del debate sobre el libre albedrío. En realidad, la histórica controversia sobre el grado en que el pecado original nos corrompe realmente se centra en el tema del libre albedrío. No puede haber una conversación de cinco minutos sobre las doctrinas de la gracia o la doctrina de la elección sin que alguien pregunte ¿Qué pasa con el libre albedrío?

Y muy a menudo el debate sobre el libre albedrío se centra en dos marcos distintos. Por un lado, el tema de la libertad humana es el conflicto de la lucha frontal entre la relación de la soberanía de Dios y nuestra responsabilidad y nuestro poder para actuar como criaturas libres.

Pero el otro lugar donde la discusión del libre albedrío queda enmarcada es en el tema de la relación entre la caída, el pecado original y el poder de la libertad humana. Permítanme unos minutos para leer un resumen confesional de esta disputa tal como aparece en la «Confesión de Fe de Westminster», que es la declaración británica de Teología Reformada del siglo XVII en la que leemos lo siguiente: (cita) «El hombre, por su caída en un estado de pecado, caído absolutamente» – eso es totalmente – «ha perdido absolutamente toda capacidad. para querer algún bien espiritual que acompañe la salvación.

Así que, como un hombre natural, siendo enteramente opuesto a ese bien y muerto en pecado, no es capaz por su propia fuerza de convertirse a sí mismo o prepararse por sí mismo para ello».

Ahora lo que está diciendo esta confesión es apuntar al carácter radical de esta doctrina que afirma que la libertad del hombre en un área determinada se ha perdido por completo o totalmente por la caída; por la caída no es que el hombre ha perdido por completo su poder de elegir o de tomar decisiones, pero su poder moral para hacer ciertas cosas se ha perdido por completo.

Y esa cierta cosa que se resalta aquí es que el hombre ha perdido la capacidad de convertirse a sí mismo o de desear por sí mismo algún bien espiritual. Ahora aquí está el punto crucial en el tema de la doctrina de la depravación total. Se traduce en la doctrina de lo que se llama incapacidad moral.

Quiero tomar unos minutos para explicar este concepto. Y de nuevo podemos regresar al punto de vista de Agustín de la corrupción heredada. Pelagio no estuvo de acuerdo con esto y dijo que la caída de Adán afectó solo a Adán, que no hay consecuencias para las generaciones futuras, y la semilla del pecado de Adán es solo por imitación y no a causa de alguna transferencia o transmisión de la condición humana caída. Ahora, después que Pelagio fue condenado por la iglesia, surgió una posición moderada que se llamó semi-pelagianismo, que enseñaba que sí hubo una caída, que el hombre, toda la raza humana, había sido afectada por el pecado de Adán, y que todos nacemos con una naturaleza corrupta. Pero esa naturaleza corrupta deja lo que voy a llamar una especie de isla de justicia por la cual aún queda un vestigio restante de la justicia original que a pesar de que esta persona necesita ayuda de la gracia divina para ser salvo y poder ser hecho santo, pero aún sigue habiendo un poder dentro de la voluntad de la criatura que puede cooperar con la gracia de Dios o rechazar la gracia de Dios.

Así que, en el análisis final, la razón por la cual algunas personas vienen a Cristo y otras no, por la que algunos serán redimidos y otros se perderán, está basada en última instancia, en la decisión humana y en ese poder que permanece en la voluntad después de la caída.

Ahora, Pelagio dijo que una persona puede vivir una vida perfecta sin la gracia. Y dijo que la gracia facilita la redención, pero no es necesaria. Las personas pueden ser perfectas, y de hecho Pelagio argumentó que algunos ya habían alcanzado la perfección sin la ayuda de Dios.

Los semi-pelagianos difieren de Pelagio en este punto diciendo, no, la gracia es absolutamente necesaria. Es una condición previa para que alguien sea redimido. Usted no puede salvarse sin la gracia. Sin embargo, la gracia no está sola. Es la gracia y algo más: la gracia más los esfuerzos de la voluntad humana en la fuerza que permanece intacta después de la caída.

Agustín fue uno de los principales artífices de la idea, que se recuperó en el siglo XVI en la Reforma, en una de los Solas de ese momento, la famosa idea de Sola Gratia, solo por gracia. Agustín decía que la caída es tan profunda y que el poder del pecado es tan fuerte en el corazón humano que solo Dios, por su gracia y solo por su gracia, puede cambiar la disposición del alma humana para llevar a esa persona a la fe.

Así que el tema aquí es si el hombre caído tiene la capacidad intacta, el poder moral intacto para inclinarse a sí mismo o abrazar en su propia fuerza las ofertas de ayuda y asistencia que nos llegan de Dios. ¿O es necesario que Dios haga el trabajo inicial de la recreación en el alma antes que la persona caída tenga el poder moral de decir sí al Evangelio?

Así que de lo que estamos hablando acá, es lo que se llama la iniciativa divina. Agustín diría esto: que antes de que una persona venga a Cristo, Dios obra de manera unilateral, monergísta, independiente, y soberana cambiando el alma del pecador rescatando al pecador de la prisión de la esclavitud moral por la cual, por naturaleza, él está muerto en sus delitos y pecados, y en ese estado de muerte espiritual es moralmente incapaz de levantarse a sí mismo por lo que Dios tiene que venir y respirar nueva vida espiritual y poder en el alma de esa persona, y, usando el lenguaje de Pablo, para sacarlo de un estado de muerte espiritual y producir fe en el corazón de la persona antes que esa persona tenga el poder de venir a Cristo. Ahora bien, esas personas vienen a Cristo, y eligen a Cristo. Vienen voluntariamente y con alegría y todo lo demás, pero no antes o hasta que Dios haga su obra por gracia soberana, en llevar a esa persona de la muerte espiritual a la vida espiritual. A eso llamamos renacer monergista o regeneración monergista, que significa que es obra de Dios únicamente, y nada hay que pueda hacer para ganarlo, para merecerlo, para lograrlo o provocarlo, tengo que dejar este caso, en última instancia, en la gracia de Dios y en la gracia de Dios solamente.

Ahora uno de los textos bíblicos importantes que habla de esto se encuentra en el Evangelio de Juan en el que Jesús hace una asombrosa declaración. Él dice en el versículo 63: «El Espíritu es el que da la vida; la carne nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere. Dado por el Padre». Ahora recordamos la conversación anterior de Jesús con Nicodemo, el que vino de noche, Jesús habló de la necesidad que tiene una persona de nacer de nuevo antes que pudiera siquiera ver el reino de Dios, sin mencionar el entrar en el reino de Dios.

Y en esa discusión con Nicodemo, Jesús le dijo: «Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es». Y así como Jesús hace este fuerte contraste entre la carne y el espíritu, así mismo el apóstol Pablo hace lo mismo cuando habla de la metáfora de la batalla que se lleva a cabo entre la carne y el Espíritu en la persona que ha sido convertida.

Incluso cuando uno ha nacido del Espíritu, la carne no está completamente aniquilada, y esta lucha está en curso. Pero hasta que el Espíritu Santo cambie tu vida, todo lo que eres es carne. Esto es lo que Jesús le dice a Nicodemo. En el nacimiento natural, en el estado natural, uno nace en el estado «sarx», el concepto bíblico de la carne, en esta condición caída, donde los deseos de tu corazón solo son malos continuamente y de los cuales el apóstol dice que uno camina según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, y que estamos muertos en nuestro pecado. Esa es la condición de la carne.

Ahora aquí en Juan 6 Jesús dice: «La carne aprovecha» ¿para qué? «para nada». En su discusión con Erasmo de Rotterdam, Lutero, quizás en su obra más famosa, la «Esclavitud de la Voluntad,» elaboró su exposición de este texto bíblico y se mantuvo opuesto a Erasmo por hacer que la carne hiciera algo en el proceso de salvación, no solo eso es importante, sino que es fundamental, y no solo se beneficia de algo, sino que se beneficia de todo, ya que si en el análisis final nos basamos en este poder moral innato dentro de nosotros que no es tocado o encarcelado por la caída, y que el poder de la carne aquí es inclinarnos al bien espiritual, y uno ejerce la inclinación adecuada lo que nos daría la vida eterna. Y Lutero nunca se cansó de discutir con Erasmo diciendo que nada no es un poco de algo.

Y dijo que Jesús fue serio cuando dijo: «La carne para nada, nada, aprovecha». Luego él va a hacer esta declaración: «Ninguno puede venir a mí si no le fuere dado del Padre». Ahora, este texto es muy importante, ya que inicia con la declaración, «Ninguno», y si ustedes son estudiantes de la gramática de la lógica reconocerán esa declaración o ese concepto, «ninguno», es lo que se llama una proposición negativa universal.

Describe algo negativo de todo lo que se conoce como «hombre». Ahora me gustaría decir que esto se utiliza de una forma específica de género y sólo se refiere a la incapacidad moral inherente a los varones.

Desafortunadamente, el uso aquí en el griego (ja) es la abreviatura para humanidad. Lo que Jesús está diciendo es que ningún ser humano, Él está diciendo algo acerca de todo el mundo, algo negativo sobre todo el mundo. Ahora la próxima palabra es crucial. «Ninguno puede”. No ninguno debiera. Sabemos la diferencia entre. puede y debiera, hemos hablado de eso muchas veces. Recuerdo que cuando estaba en el colegio, le pregunté a la profesora: ¿Puedo ir afilar mi lápiz? Y ella dijo: Yo estoy segura de que puede, pero usted quiere decir si debes ir a afilar el lápiz.

Y descubrí lo que esa maestra quería decir. De hecho, ella tenía ubicuidad. Y todo el mundo que he conocido ha tenido el mismo tipo de maestro en algún (ja) momento de sus vidas. ¿No es así? Ese maestro que dice estoy seguro usted puede; la pregunta es ¿debe? No estamos hablando aquí de permiso, pero la palabra «puede» describe capacidad o poder, ¡potestad!

Y lo que Jesús está diciendo aquí es que ningún ser humano tiene el poder o la capacidad de hacer algo. Ahora, estas son palabras fuertes viniendo de los labios de nuestro Señor. No se trata de Agustín o Calvino o Lutero. Este es el mismo Cristo que dice algo acerca de la capacidad del hombre. Y Él dice que ninguno es capaz; ninguno tiene el poder para ¿Hacer qué? Para venir a mí.

Así que hay una falta de capacidad inherente de algún tipo en los seres humanos para venir a Jesús de algún modo. Ahora, obviamente, cuando Él dice ven a mí, no está hablando espacial o geográficamente. Obviamente ninguno de nosotros tiene la capacidad de ir a Él en su presencia terrenal en Palestina, porque Él ya no está allí, y Él no estaba diciendo que ningún hombre podía venir y averiguar dónde Él vivía. El «venir a Mí» es la forma en la que Él llama a la gente a que se acerquen en fe para su salvación. No creo que hay algún erudito bíblico que ponga en duda que eso es lo que Jesús está diciendo aquí con respecto a venir a Él. Nadie puede venir a Él a menos que – a menos que. Ahora «a menos que» indica una condición necesaria a cumplirse antes que una consecuencia deseada pueda ocurrir. Así que «a menos que» apunta a un sine-qua-non, algo absolutamente esencial que tiene que ocurrir antes que una persona puede venir a Jesús.

¿Y qué es esto? Ahora aquí Él simplemente dice: «Ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado por el Padre». Más atrás, en el texto dice Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trae, o lo atrae, aunque la palabra que se usa allí es la palabra que la mayoría de los diccionarios traducen como la palabra obligar, no es simplemente un incentivo externo como tratar de atraer a la gente a ir a Él.

La idea aquí es que Dios. Que Dios tiene que hacer algo en este punto. Dios tiene que habilitar a la persona para venir Esa es la clave: que nosotros, de acuerdo a la doctrina de la depravación total hemos perdido nuestra capacidad humana natural para venir a Jesús.

Todavía hacemos elecciones, pero tomamos nuestras decisiones según nuestros deseos. Esa es la esencia de la libertad: el poder elegir según nuestros propios deseos o inclinación, pero es un arma de doble filo. No solo somos libres en el sentido de elegir de acuerdo a nuestros deseos, sino que no podemos no ser libres en ese punto. No solo podemos elegir lo que queremos, sino que la única clase de elección que es una elección real es la elección que se hace según lo que uno desea.

Y así, todos aún somos personas libres en el sentido de que podemos hacer lo que queramos, pero esa no es la libertad real a la que el Nuevo Testamento se refiere. No trata el problema de la servidumbre moral. Ni lo que el pecado original enseña en la doctrina de incapacidad moral bajo el tema de la depravación total. Esto significa que somos esclavos de nuestros propios deseos, y por naturaleza no tenemos deseo por Cristo o por las cosas de Dios.

Así que libremente lo rechazamos en la medida en que elegimos lo que queremos, y lo que no queremos es a Él; a menos que Dios cambie el deseo del corazón. Ven, por eso es que no se llama incapacidad natural. Se llama incapacidad moral. No tenemos el poder o la capacidad de amar el bien. Para que eso suceda, tenemos que ser transformados.

Dios tiene que intervenir, y en Su gracia Él nos tiene que rescatar de la muerte espiritual y, la otra metáfora, de la esclavitud espiritual. Él nos tiene que dar el don de la fe mediante la creación de una resurrección espiritual en el corazón y en el alma. Y ese es el primer punto del acróstico de la depravación total. Se refiere al grado de corrupción que es tan grave que no hay una isla libre de la esclavitud de la corrupción, ubicada en las profundidades del alma humana. Pero hasta que nazcamos del Espíritu somos carne, y la única manera de que podemos llegar a la fe es si Dios, en su gracia y solo en su gracia, nos libra. haciendo que nazcamos por segunda vez por el poder creador del Espíritu Santo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Abandono y Confianza

DÍA 35

Salmo 22

Dosis: Fe y Gracia

Abandono y Confianza

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Lejos estás para salvarme, lejos de mis palabras de lamento. Dios mío, clamo de día y no me respondes; clamo de noche y no hallo reposo.” (Salmo 22:1–2) (NVI)

Angustia y fe. Dolor y alabanza. Abandono y confianza. Palabras aparentemente contradictorias pero que surgen de un corazón que se aferra a la fe en medio de la adversidad.

Este Salmo es una súplica individual. Parece ser que también surgió de una experiencia de sufrimiento muy intensa, al punto que la persona se siente sola y abandonada. Tal vez fue una experiencia de David, pero tiene una aplicación en el Mesías, ya que los sufrimientos que se describen aquí prefiguraban los que pasaría Cristo y muchos de estos versículos se cumplieron en el momento de la crucifixión.

En principio, humanamente hablando, este Salmo nos confronta con un problema teológico: el supuesto olvido de Dios y su silencio divino cuando sufrimos. El Salmo describe dolor intenso, crisis profunda, agonía y angustia; ¿recuerdas situaciones donde alguna vez pensante que Dios te había abandonado? A la experiencia del dolor sumamos la agonía de sentirnos desprendidas de su gracia y misericordia, de su amor divino, olvidadas por Él.

Por eso cuando leemos que en medio de su dolor Jesús pronunció palabras similares, nos quedamos perplejas. ¡Cómo olvidar esas palabras que calaron en nuestro corazón, en el momento de la agonía de Cristo!: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Abandonó Dios a su Hijo? Es la segunda interrogante teológica de este profundo salmo. Ahora sabemos que jamás lo abandonó, que por un instante su santidad no pudo soportar cuando él cargó con el pecado de toda la humanidad como había profetizado Isaías: “mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

El misterio de la cruz. Un hombre justo entregando voluntariamente su vida por los injustos. Un hombre cargando con todo el pecado de la humanidad para cumplir con la justicia de Dios. Y en su clamor cuando fue herido de muerte, se identificó plenamente no sólo con nuestras debilidades sino con todos aquellos que sufren los dolores más desesperantes de la vida. ¡Podemos seguir confiando en quien nos amó hasta ese extremo! ¡Podemos estar seguras que jamás nos abandonará ni desamparará!

Oración: Señor enséñame a aferrarme a ti en medio del dolor y a confiar en que Cristo experimentó mi sufrimiento. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 50). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Gracia y responsabilidad

Jueves 26 Septiembre

Si confesamos nuestros pecados, él (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

1 Juan 1:9

Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Gálatas 6:7

Gracia y responsabilidad

Roberto vivía en una finca. Su padre, cristiano convencido, amaba mucho a su hijo, quien no era creyente. Deseaba profundamente que Roberto se convirtiera al Señor. Había tomado la costumbre de fijar un clavo en la puerta de la granja cada vez que su hijo, a menudo insumiso, le desobedecía.

–¿Qué haces?, le preguntó un día Roberto, intrigado por los golpes del martillo.

–Pongo un clavo cada vez que tú me desobedeces, le contestó.

Trabajado en su conciencia, el adolescente confesó sus faltas al Señor y lo aceptó como su Salvador. Feliz de haber obtenido así el perdón de Dios, contó su conversión a su padre, quien se puso a quitar uno a uno los clavos de la puerta de la granja. Pero los huecos se seguían viendo y molestaban a Roberto recordándole sus faltas pasadas.

–¿Cómo vamos a hacer para tapar todos esos huecos?, preguntó a su padre.

–Esos huecos, como ves, son las consecuencias de tus desobediencias. Cuando el rey David confesó sus faltas a Dios, él lo perdonó completamente, y algunas veces borró todas sus consecuencias (1 Samuel 30:19), pero otras veces no las quitó (Salmo 51).

Con nosotros sucede lo mismo, pero el Señor nos ha perdonado y es fiel. Él puede quitarlas, o ayudarnos a soportarlas, y también puede servirse de ellas para nuestro bien.

Oseas 9-10 – Filipenses 1 – Salmo 107:17-22 – Proverbios 24:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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