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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Nada nos faltará

DÍA 38

Salmo 23

Dosis: Provisión

Nada nos faltará

“El SEÑOR es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas.” (Salmo 23:1–2) (NVI)

En estos tiempos de escasez, de desempleo, de temores, dudas y desconciertos; en que las grandes potencias mundiales enfrentan crisis económicas, ¡qué consolador resulta pensar que tenemos un Dios proveedor! El único pastor que puede proveer lo inmaterial y lo material. El que sacia el alma, el espíritu y el cuerpo. El que suple todo tipo de necesidad. David nos asegura que tenemos un Dios proveedor y protector en quien podemos tener toda confianza y seguridad. En él podemos apoyarnos en cualquier circunstancia porque su fidelidad es grande.

David dice que al lado de este pastor “nada le falta” y “nada le faltará” pues Dios todo lo suple. No le faltará el descanso y el reposo, “en verdes pastos me hace descansar”. No le faltará el alimento, no le faltará el agua, y la misma metáfora comunica la idea que no le faltará la seguridad.

Dios quiere también para nosotras esa relación íntima y particular que tiene el salmista. Ya que él no solamente ha cuidado a su pueblo como nación, ni tampoco tiene este cuidado especial solamente con David. Dios nos mira como personas individualmente, con nuestras necesidades particulares. ¡Este buen pastor conoce nuestros nombres! Sabe nuestras necesidades, conoce nuestros temores y quiere que aprendamos a confiar y descansar en su presencia.

Él es el único que puede “confortar nuestra alma”, revitalizarnos, fortalecernos, acrecentar el vigor espiritual cuando nuestro espíritu decae. Cuando nos cercan las sombras, el desaliento o la tristeza, “su vara y su cayado” nos defienden y nos infunde aliento, su mano amorosa nos rescata, sana nuestras heridas y nos acaricia.

Hace más de treinta años que saboreo el amor y la bondad de este pastor. Él ha estado conmigo en las dificultades, me ha ayudado a superar mis crisis, preparó un gran banquete para mí y yo no hago más que disfrutar de su gracia y su misericordia cuando cada día me siento con Él a la mesa que me ha preparado.

Oración: Señor enséñame a reconocer cada evidencia de tu amor y de tu gracia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 53). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

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