Un diluvio de maldad

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Un diluvio de maldad

R.C.Sproul

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Creo que todos estamos familiarizados con los programas que forman parte de nuestro sistema penal de justicia. Hay personas que cometen crímenes y que son conocidas como “delincuentes primerizos” y algunas veces, en el caso de alguien que comete por primera un delito, los jueces son indulgentes con ellos y les otorgan la suspensión de la pena o los multan en vez de mandarlos a la cárcel.

Y hay una segunda categoría de personas, conocidas como “delincuentes reincidentes”, ellos están fichados y tienen un largo historial. Pero, más allá de esto, tenemos una categoría conocida como “delincuentes profesionales”. No hacen nada más que delinquir. Así es como se gana la vida y esas son las personas que la sociedad busca con ansias sacar de las calles.

Entonces, vemos estos distintos grados de maldad. Podríamos pensar que, en el caso de las personas que cometen una vez un delito y que son puestos aparte y juzgados y que se les da una segunda oportunidad con una suspensión de la sentencia, pensaríamos que la mayoría de ellos aprenderían la lección y tratarían de cambiar y dejar la actividad delictiva.

Tal vez esa es la expectativa que tendríamos después del terrible trauma de la caída en el Edén. Adán y Eva están totalmente desnudos. Están totalmente avergonzados. Se arrepienten cuando Dios los reprende. Han recibido la maldición de Dios sobre ellos y, lo que es peor, son expulsados del jardín del Edén, y un centinela está de guardia a la entrada del paraíso: un ángel con una espada encendida, que he mencionado antes.

Pero volveré a mencionar de pasada que este ángel con la espada encendida representa el primer ejemplo en las Escrituras de que Dios da armas como medio de fuerza coercitiva de gobierno. Este es el primer ejemplo de fuerza gubernamental. La espada se le da al ángel y la espada se da… ¿por qué razón? Para la aplicación de la ley. La espada está allí para detener a la humanidad de apoderarse una vez más del paraíso que habían perdido, de irrumpir y entrar en el Edén.

Entonces, se coloca al guardia en la puerta y se le da un arma para usar, un arma de fuerza, que será usada, de ser necesario, para hacer cumplir la ley. Recuerdo haber tenido una reunión inusual de almuerzos en el comedor del Senado en Washington hace unos años atrás con un Senador que es muy conocido, y si mencionara su nombre todos ustedes lo reconocerían.

Así que no lo mencionaré para proteger a los culpables en este caso. Estábamos teniendo una discusión sobre el gobierno, y fue una discusión general sobre la teoría del gobierno, y este Senador en particular me dijo durante el almuerzo –Nunca lo olvidaré—dijo: “R.C., no creo que cualquier gobierno tiene el derecho moral de coaccionar a su gente.” Casi me atraganté con la sopa que estaba tomando ese día. Y le dije: “Senador, la verdadera esencia del gobierno es el derecho a coaccionar”.

Si le quita al gobierno el derecho a coaccionar, le estaría quitando al gobierno el derecho a gobernar, porque el gobierno no solo se dedica a hacer sugerencias.” Pasan leyes, y cuando pasan esas leyes, tienen instituciones que han sido establecidas y diseñadas para… ¿hacer qué? Para hacer cumplir esas leyes.

Ahora, si todos los ciudadanos cumplieran voluntariamente con las leyes, no habría necesidad de hacer cumplir la ley, y no habría necesidad del uso de la fuerza para que las personas cumplan con la ley. Es por eso que Dios instituyó el gobierno civil, entre otras razones, y lo vemos aquí en el Génesis, donde este ángel con la espada encendida está a la puerta. Ahora, podríamos pensar con todo esto que los hijos de Adán y Eva recibirían el mensaje y que dirían: “Bueno, de seguro no queremos hacer el mismo tipo de cosas que hicieron nuestros padres. Mira la etiqueta del tremendo precio por el pecado de ellos.

Solo podemos oír acerca del paraíso. Solo podemos oír acerca del Edén. No podemos entrar al Edén. Tenemos que vivir en Nod. Tenemos que vivir al este del Edén,” y uno pensaría que esa restricción mantendría bajo control cualquier inclinación de los seres humanos hacia el pecado. Una vez más, esa es una de las propiedades y principios del gobierno en el mundo, ejercer moderación sobre la proclividad de la raza humana hacia el mal.

Tenemos señales de límites de velocidad en las carreteras, por ejemplo, un límite de velocidad es de 90 kms por hora. ¿Por qué el gobierno pone un límite a la velocidad y por qué sanciona si se viola este límite? Porque no están dispuestos a confiar la seguridad de sus ciudadanos a la discreción individual de las preferencias de estilo de conducir de cada persona.

Ellos saben que sin esos límites las personas conducirán de una manera salvaje, ofensiva y hasta destructiva. De hecho, conducen así aún con los límites. ¿Puedes imaginar cómo sería si los límites fueran diferentes? Recuerdo cuando la mayoría de ciudades tenían el límite de 100 kms por hora, y luego, durante la crisis energética, los límites nacionales de velocidad fueron reducidos a 90.

Pero la gente seguía recibiendo multas por exceso de velocidad; y la velocidad a la que iban en promedio cuando eran multados, era más baja que el límite anterior de 100 kms por hora. Si las personas tienen el límite de 90, ellos conducen a 100. Si el límite es 110, ellos van a 120. Si lo ponen en 120, ellos van a 130. No tienes límites allí y ya se pueden imaginar cómo serían las carreteras y la carnicería que las pistas serían.

Pero la idea aquí es que estas restricciones están diseñadas para restringir nuestros impulsos pecaminosos. Pero ¿Qué vemos en Génesis? En los capítulos que siguen el registro de la caída de Adán y Eva, lo que vemos es la proliferación del pecado.

No vemos la disminución del pecado.  En cambio, vemos una expansión radical del mal. Casi de inmediato leemos sobre el primer asesinato, no un homicidio normal, pero es un tipo especial de homicidio llamado “fraticidio”, donde Caín se levanta y mata a su hermano.

Ahora, si pasamos al capítulo seis de Génesis, al principio, nos topamos con un pasaje difícil, uno que suena extraño a nuestros oídos y otro que ha provocado todo tipo de desacuerdo y controversia entre los intérpretes y comentaristas del Génesis. Leemos en el capítulo seis esto –al comienzo del capítulo seis: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.”

Ahora, veremos esta terrible descripción del clima moral que ha sucedido en el versículo cinco. “Y el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal. Y le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón. Y el Señor dijo: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho. Mas Noé halló gracia ante los ojos del Señor.” ¿Qué es esto que vemos aquí? ¿Quiénes son estas personas a las que se hace referencia en este texto como: “los hijos de Dios” y “las hijas de los hombres”?

Es un pasaje extraño ya que hace referencia a este brote y expansión radical del mal, y habla de esta raza de gigantes que surge como resultado de la unión entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres. Ahora, uno de los enfoques más comunes de este texto es interpretarlo para sugerir que lo que sucedió después de la caída fue que había una mezcla de seres angelicales con seres humanos, casi como algunos de los mitos griegos, de la violación de mujeres por parte de los dioses que viven en el Olimpo, que bajan a la tierra y arrastran a los seres humanos –como la violación de Perséfone, etc.—leemos sobre esas historias en la mitología griega; y esta es una de las razones por las cuales algunas personas piensan que hay mitología en el Antiguo Testamento. Y van al Nuevo Testamento, donde Pablo les dice a las mujeres, por ejemplo, en Corinto, que se cubran la cabeza cuando están orando en la iglesia y cosas así, y todo ese asunto de cubrirse la cabeza.

Y menciona de paso esta declaración un tanto enigmática de que debemos hacer esto, las mujeres deben hacer esto, por el bien de los ángeles. Entonces, ¿qué significa eso? He visto un sinfín de tipos de especulaciones acerca de esto, el más usual es que las mujeres deben cubrirse la cabeza en la iglesia porque los ángeles siempre están observando la comunión de los santos en la iglesia, y los ángeles tienen esa extraña atracción por las mujeres hermosas.

Y por eso se supone que las mujeres deben ser modestas cuando van a la iglesia, no sea que causen algo de tentación a los ángeles, tal como sucedió en Génesis seis. Ahí es donde vemos el enlace. Ellos dicen: Bueno, ¿ven lo que pasó? La razón por la cual Dios trajo un diluvio sobre la tierra, el diluvio del que solo Noé y su familia se salvaron fue porque estos ángeles, los hijos de Dios, porque la Biblia se refiere, a veces, particularmente en poesía hebrea a seres angelicales, llamándolos “los hijos de Dios”—aquellos que cantaron al principio de la creación y así sucesivamente—los hijos de Dios cantaron juntos, es decir, las huestes angélicas.

Y entonces, ¿qué más podría significar este texto? Que los hijos de Dios son ángeles que descienden y tienen relaciones sexuales con mujeres mortales, y eso es lo que produce esta raza de personas extremadamente malvadas que son gigantes en términos de una grotesca distorsión de su humanidad normal. Esa es una teoría muy popular. Creo que tiene muy poca base y apoyo en los datos bíblicos en sí, pero, aun así, el texto es problemático.

Lo que vemos en la estructura del Génesis, desde Génesis tres en Adelante, es que vemos una breve recapitulación de la genealogía de los descendientes de Adán y Eva. Recuerda que después de que Caín se levanta y mata a Abel, Adán y Eva tienen otro hijo, y su nombre es Set.

Y Set tiene muchos descendientes, pero también Caín. Y obtenemos una breve muestra de los descendientes de estos dos hijos de Adán: Caín, el hijo malo y Set, el hijo posterior que viene después de la promesa del Evangelio. Y si miras en los capítulos cuatro y cinco del Génesis, y escuchas a los descendientes de Caín, suena como la galería de los más buscados.

Parece que todos están aquí menos Jack el destripador, tienes a Lamec, quien es el primer polígamo, y lees sobre su “canción de espada” donde celebra la violencia; y ves la depravación creciente de los descendientes de Caín. Pero luego también tenemos un breve resumen de los descendientes de Set, ¿quién proviene de esa línea de Set? Personas como Enoc, quien caminó con Dios y no pasó o sufrió por la muerte; él fue llevado directamente al cielo.

Luego tenemos a Matusalén, quien tenía 969 años, y quien era del linaje de dónde venía Noé. Y tenemos esa referencia críptica “en los días de Matusalén”, y su solo nombre sugiere que algo va a suceder al final de sus días. Hace poco escuché hablar de esto a un predicador, diciendo que el chisme más obvio en la tierra en ese momento era que todos querían saber el día a día –querían reportes diarios—en cuanto a cómo iba el viejo Matusalén ya que tenían el terrible temor de que cuando él muriera, literalmente todo el infierno se iba a desatar.

Y, de hecho, esto sucedió. Inmediatamente después de la muerte de Matusalén, vino el diluvio por el cual Dios destruyó la tierra. Ahora, volvamos al tema de este matrimonio entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres. Recuerda que, con frecuencia, en la Escritura, la filiación se explica no tanto en términos de generación biológica, sino en términos de obediencia.

Jesús habló a los fariseos, cuando afirmaron ser hijos de Abraham. Él dijo algo como esto: “No son hijos de Abraham. Son hijos de vuestro padre el diablo. Son hijos de ira. Son hijos de aquel a quien obedecen”, por lo que, era familiar para el pueblo judío definir, con frecuencia, la filiación en términos de obediencia.

Incluso el título “Hijo de Dios” para Jesús, no se refiere solo a su deidad, sino también a su perfecta obediencia en su humanidad. Él es aquel en quien Dios está complacido. Está muy contento porque obedece al Padre en todo sentido.

Ahora, no hay razón alguna para suponer en este texto que los “hijos de Dios” se refiere a los ángeles. De hecho, los mejores estudiosos del Antiguo Testamento, los que yo confío, están de acuerdo en que se trata de una referencia a los hijos obedientes de la línea de Adán, que implica la línea de Set. Tienes dos líneas una al lado de la otra: Set y Caín.

La familia de Caín aumenta radicalmente en el mal, en la violencia y en el pecado.  Como dije, es como una galería de prontuariados. Ésta es la expansión del mal en la familia de Caín. Pero en la línea de Set, tenemos a aquellos que han encontrado una gracia especial delante de Dios y que, por así decirlo, son justos delante de él.

Éstas son las personas que agradan a Dios, está Enoc y otros. Así que ellos son llamados los hijos de Dios. Y lo que sucede es que los descendientes de Set, los descendientes varones empiezan ja casarse con las descendientes de Caín, las hijas de los hombres, así, ahora los justos se unen con los injustos. Y lo que resulta no es solo la destrucción de la línea de rectitud, sino una mezcla grotesca que produce gigantes, o monstruos por así decirlo, que ahora tienen una mayor capacidad para el mal.

Y la contaminación se vuelve mundial, y Dios ve la violencia en toda la tierra y que el corazón de todos está lleno de maldad, y todos están haciendo lo correcto ante sus propios ojos. Entonces ya no existe este sentido de obediencia o compromiso con el Dios del pacto de la creación, y entonces Dios dijo algo como esto: “No más. No voy a luchar más contigo. No voy a tratar de enviar a mi Espíritu para que obre en tu santificación; voy a retirar mi Espíritu y el martillo del juicio caerá sobre ustedes.”

Y así, de nuevo, esto prefigura todo el resto del Antiguo Testamento, donde uno de los mayores problemas en la historia de Israel es el problema del sincretismo, donde Dios separa a su pueblo y lo llama a ser una nación santa, un real sacerdocio y para mantenerse sin mancha del paganismo; e incluso, cuando les da la tierra prometida, les dice que expulsen a todos los paganos que están allí.

Pero, en cambio, Israel hace tratos con ellos.  Ellos entran en convenios con ellos y permiten que los paganos permanezcan allí. Y lo siguiente que sabes es que se están casando con los paganos. Lo siguiente que sabes es que mezclan la religión pagana con la religión de Dios y ese es quizá el desastre más grande que alguna vez haya golpeado a Israel.

Pero está prefigurado aquí en este matrimonio mixto entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres, de modo que ahora la maldad se vuelve universal. Esta no es la evolución de la raza humana, amados. Esta es la devolución de la raza humana, de la cual todos somos herederos y socios.

Si usáramos los conceptos de hijos de Dios e hijas de hombres tal como lo acabo de hacer, donde nos referimos a “los hijos de Dios” como personas que son piadosas en su orientación, que tenían un corazón para la obediencia a las cosas de Dios y cuyas vidas reflejaban algo de la belleza de Dios; Y que “las hijas de los hombres” se refiere a personas que no tienen a Dios en su pensamiento.

Si esas categorías se usaran hoy, ¿dónde encajarían ustedes? ¿Te miraría Dios y diría: “tú eres mi hijo, hijo mío, hija mía”? o Dios te miraría y diría: “eres un hijo de hombre, una hija de hombre o un hijo de hombre en el sentido de que estás viviendo una disposición humana que está en conflicto con Dios.

Dicho de otra manera, si Dios decidiera destruir el mundo de nuevo por inundación, lo cual no sucederá, pero si lo hiciera, ¿tú serías rescatado? ¿Te invitarían a entrar en el arca o te dejarían perecer afuera? Solo quedaba una familia en el momento de la inundación; e incluso más tarde en la vida de Noé, vemos la caída de Noé en el pecado.

Pero tenemos que entender que el pecado no es solo algo que está en los aspectos periféricos de nuestras vidas, sino que es algo que se planta profundo, profundo, profundo en el corazón de toda la humanidad. Recuerdo la gran novela de Joseph Conrad titulada “El corazón de las tinieblas”, donde las intenciones de nuestro corazón en la carne solo son perversas de continuo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

Boca y Refugio

DÍA 49

Salmo 31

Dosis: Seguridad

Boca y Refugio

“En ti, SEÑOR, busco refugio; jamás permitas que me avergüencen; en tu justicia, líbrame. Inclina a mí tu oído, y acude pronto a socorrerme. Sé tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación. Guíame, pues eres mi roca y mi fortaleza, dirígeme por amor a tu nombre.” (Salmo 31:1–3) (NVI)

Este Salmo es una conmovedora declaración de confianza, en el cual el poeta declara la seguridad que tiene en Dios como su roca y su refugio. En tiempos de persecución y angustia, su estabilidad y confianza está en Dios. Una vez más la fe y la oración van de la mano en tiempos de crisis.

Se cree que David escribió este Salmo cuando era perseguido por Saúl por eso dice: “Líbrame de la trampa que me han tendido, porque tú eres mi refugio. En tus manos encomiendo mi espíritu; líbrame, SEÑOR, Dios de la verdad.”

Con total sinceridad David describe sus apuros y la condición en que se encuentra: “Tenme compasión, SEÑOR, que estoy angustiado; el dolor está acabando con mis ojos, con mi alma, ¡con mi cuerpo! La vida se me va en angustias, y los años en lamentos; la tristeza está acabando con mis fuerzas, y mis huesos se van debilitando. Por causa de todos mis enemigos, soy el hazmerreír de mis vecinos; soy un espanto para mis amigos; de mí huyen los que me encuentran en la calle. Me han olvidado, como si hubiera muerto; soy como una vasija hecha pedazos. Son muchos a los que oigo cuchichear: «Hay terror por todas partes.» Se han confabulado contra mí, y traman quitarme la vida.”

¡Terrible descripción! ¿Alguna vez te sentiste como una vasija hecha pedazos? Sin embargo, David declara que Dios es su única esperanza y está seguro que Dios conoce las angustias de su alma. Por eso compone un salmo que es a la vez oración y clamor, acción de gracias y alabanza: “Me alegro y me regocijo en tu amor, porque tú has visto mi aflicción y conoces las angustias de mi alma. No me entregaste al enemigo, sino que me pusiste en lugar espacioso.”

¿Cuántas de nosotras podríamos decir palabras semejantes en tiempos de crisis? En medio de la aflicción, cuando todo parece oscuro y deprimente. Aunque como ser humano David tenía los mismos temores que nosotras en tiempos de debilidad, él se aferra a la fidelidad y a la misericordia de un Dios que conoce y lo tiene por hijo; por eso puede decirle: líbrame, sálvame, en ti espero y confío: “Pero yo, SEÑOR, en ti confío, y digo: «Tú eres mi Dios.» Mi vida entera está en tus manos; líbrame de mis enemigos y perseguidores.

Que irradie tu faz sobre tu siervo; por tu gran amor, sálvame.”

Oración: Señor enséñame a confiar en ti como mi roca y mi justicia cuando la angustia y el dolor me atormenten. Amén

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 64). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Todos iguales

Viernes 11 Octubre

No hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Romanos 3:22-23; 10:13

Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados.

Isaías 44:22

Todos iguales

En muchos países todos los hombres son iguales ante la ley. Sin embargo, en el seno de la sociedad hay diferencias flagrantes entre ellos. Unos viven en el lujo, otros en la escasez, y algunos incluso en la pobreza extrema; unos acumulan varios trabajos, otros están desempleados; unos tienen una excelente salud, otros están enfermos… ¡La lista de todas estas diferencias es bastante larga!

Y a los ojos de Dios, ¿qué sucede? Todos somos pecadores, porque todos le hemos desobedecido. Por supuesto, no todos somos criminales, ladrones o blasfemos, pero todos somos pecadores. Ningún hombre ni mujer, a pesar de todos sus esfuerzos, puede cambiar nada a su condición de pecador: “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo el Señor” (Jeremías 2:22).

¿Todo está, pues, perdido para nosotros? No, como todos somos iguales ante él, ¡todos podemos ser perdonados gratuitamente! Dios ama a todos los seres humanos con un mismo amor, y dio para todos un Salvador, Jesucristo: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). La oferta del amor divino es tan amplia como la humanidad entera. Para tener la vida eterna es necesario aceptar este don: ¡creer en el Hijo de Dios! Dicho criterio hará la diferencia entre los hombres.

Todos iguales: todos han pecado, pero la misma gracia está a disposición de cada uno.

Esdras 7 – Juan 4:31-54 – Salmo 115:9-18 – Proverbios 25:4-5

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

TENGAMOS ESPERANZA

Octubre 10

TENGAMOS ESPERANZA

Esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.

1 Pedro 1:13

Usted ha oído muchos sermones y ha visto muchos libros acerca del amor y de la fe, pero ¿ha oído alguna vez un mensaje o ha leído un libro acerca de la esperanza? Por alguna razón, a veces pasamos por alto la esperanza. La esperanza es algo que falta en la experiencia cristiana de nuestra cultura. No vivimos con esperanza sobre todo porque nos concentramos demasiado en nuestras circunstancias actuales.

¿Qué es la esperanza? Es la actitud del cristiano en cuanto al futuro. La esperanza en su naturaleza intrínseca es como la fe. Ambas tienen la confianza, o una creencia en Dios, como su punto central, pero hay una diferencia entre ellas. Fe es creer en Dios en el presente, y esperanza es creer en Dios para el futuro. La fe cree en Dios por lo que ha hecho, y la esperanza cree en Dios por lo que hará.

Ponga su esperanza en Él y viva esperando el glorioso cumplimiento de su promesa futura.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Libradas por ÉL

DÍA 48

Salmo 30

Dosis: Gozo

Libradas por ÉL

“Te exaltaré, SEÑOR, porque me levantaste, porque no dejaste que mis enemigos se burlaran de mí. SEÑOR mi Dios, te pedí ayuda y me sanaste. Tú, SEÑOR, me sacaste del sepulcro; me hiciste revivir de entre los muertos.” (Salmo 30:1–3) (NVI)

¿Cuál fue la peor experiencia de la que Dios te libró? ¿Una penosa enfermedad, depresión, amenaza de muerte? Recuerdo una tarde en que iba a ser atacada por dos delincuentes que inexplicablemente huyeron en el momento de acercarse a mí. Volteé para mirar y agradecer a quien creía me había defendido y la calle seguía desierta. Ese día tuve la certeza que Dios había enviado a un ángel para protegerme.

En este Salmo, David da gracias a Dios por haber recobrado la salud o haber sido librado de algún peligro de muerte. El exalta a Dios porque clamó y Dios no solamente lo escuchó, sino lo sanó y lo libró de la muerte. En base a esta experiencia de vida, David anima y convoca a otros para que juntamente con él, alaben su nombre: “Canten al SEÑOR, ustedes sus fieles; alaben su santo nombre. Porque sólo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría.”

¡Qué hermosas figuras para describir la gracia y la misericordia de un Dios cuyo enojo dura un instante pero su bondad toda la vida! Este Salmo me anima particularmente a contar las maravillas que Dios ha hecho en mi vida, a consolar a otros, a sembrar fe y esperanza en el que sufre, a confesar y esperar la liberación de un Dios bueno que quiere rescatarnos, aún de experiencias tan dolorosas como la muerte.

Hay mucha instrucción en este Salmo, pues David reconoce que cuando todo le iba bien, vivía confiado en que jamás sería conmovido, cuando repentinamente le vino la aflicción: “Cuando me sentí seguro, exclamé: «Jamás seré conmovido.» Tú, SEÑOR, en tu buena voluntad, me afirmaste en elevado baluarte pero escondiste tu rostro, y yo quedé confundido.” ¡Cuántas personas confían en su prosperidad y bienestar! Permitiendo que el orgullo y la arrogancia aniden en sus corazones. Pero de pronto las situaciones cambian, entonces David hace lo correcto, clama a Dios desde lo profundo de su dolor y la respuesta que obtiene es maravillosa: “Convertiste mi lamento en danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de fiesta, para que te cante y te glorifique, y no me quede callado. ¡SEÑOR mi Dios, siempre te daré gracias!”

Sólo Dios tiene la capacidad de transformar nuestras circunstancias a este nivel, de cambiar nuestro llanto en alegría, y nuestro luto en fiesta. ¡Sólo Él puede transformar nuestras quejas y lamentos en alabanza!

Oración: Señor gracias porque tú nos libras de temores, dolores y conviertes nuestros lamentos en alabanzas. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 63). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Buscaba la verdad sin hallarla

Jueves 10 Octubre

(Jesús) vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca.

Efesios 2:17

Buscaba la verdad sin hallarla

Testimonio

«Cuando era adolescente mi madre me llevaba todos los sábados a donde un curandero. Así comencé a impregnarme de ese ambiente. Practicando las artes marciales también me sumergí en la cultura oriental, pero descubrí la angustia, la soledad y el dolor. Entonces busqué la verdad a través de todo lo que se me presentaba: filosofía, esoterismo, espiritualidad. Pero ninguno de los caminos que tomaba tenía salida.

Después entablé amistad con un cristiano. Fue el primero en hablarme de Jesucristo, pero de un Jesucristo muy diferente al que yo creía conocer. Intrigado, me uní a un grupo de estudiantes cristianos. Al principio me burlaba de ellos. ¿Tenían estos algo que enseñarme con un solo libro, a mí, que había leído centenas? Sin embargo, yo todavía estaba dispuesto a probar con ese nuevo libro. ¿Qué podía perder? Cuando comencé a leer la Biblia, no entendía nada; lo que ella decía era muy diferente de todo lo que yo había leído antes.

Un amigo cristiano me explicó que Dios quería perdonarme por el mal que yo hacía, y que Jesucristo me ofrecía una vida nueva. Poco a poco tomé conciencia de que efectivamente yo era un pecador, es decir, que el mal moraba en mí. Esto era lo que me impedía acceder a la verdad.

Creí en Jesucristo, quien vino al mundo para salvarme, para morir en mi lugar y reconciliarme con Dios. La paz que anhelaba encontrar estaba en él. Desde entonces aprendo a descubrir la gracia de Dios, a conocer a Jesús y a amarlo».

Guillaume

Esdras 6 – Juan 4:1-30 – Salmo 115:1-8 – Proverbios 25:1-3

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas].

Octubre 9

RESISTIR HASTA EL FIN

Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas].

Santiago 1:12

El verbo soportar en el versículo de hoy se refiere a resistir con paciencia y de forma victoriosa. Implica pasiva o incluso penosa supervivencia y se concentra en el resultado de ser victorioso. La persona que pasa por las pruebas y sale victoriosa nunca abandona su fe ni a su Dios. Demuestra que es un cristiano genuino.

Algunas personas van a la iglesia, dicen creer en Cristo y hasta se bautizan. Pero cuando se enfrentan a los problemas, ellas desaparecen. Y tal vez nunca vuelvan. Quizás afrontaron una relación quebrantada, la muerte de un ser querido, o alguna otra lucha, y las circunstancias fueron tan insoportables que culparon a Dios y se fueron, convencidas de que el cristianismo no es la solución.

Como creyentes, podemos pasar por tiempos de luchas y de dudas, pero nunca será destruida nuestra fe. Nos aferramos al Señor a pesar de nuestras pruebas porque lo amamos. Esa perseverancia amorosa resulta en verdadera bendición.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

La voz potente de Dios

DÍA 47

Salmo 29

Dosis: Omnipotencia y Soberanía

La voz potente de Dios

“Tributen al SEÑOR, seres celestiales, tributen al SEÑOR la gloria y el poder. Tributen al SEÑOR la gloria que merece su nombre; póstrense ante el SEÑOR en su santuario majestuoso. La voz del SEÑOR está sobre las aguas; resuena el trueno del Dios de la gloria; el SEÑOR está sobre las aguas impetuosas.” (Salmo 29:1–3) (NVI)

Recuerdo la primera vez que presencié una tempestad. Sentí temor a pesar que sabía que tormentas tropicales eran habituales en el país que visitaba. La lluvia no cesaba, los relámpagos encendían el cielo y los truenos ensordecían. Parece ser que David compuso este salmo en medio de truenos, relámpagos y lluvia. Así hace notar de forma poética, el poder que Dios tiene sobre la naturaleza y cualquier tempestad de nuestra vida, su Señorío sobre el universo: “El SEÑOR tiene su trono sobre las lluvias; el SEÑOR reina por siempre.”

Lo primero que hace David es enfatizar que la gloria y el poder le pertenecen a este Dios majestuoso y poderoso. Y así como los seres celestiales le tributan la gloria y la honra que merece su nombre, nosotras también debemos aprender a adorarle “en la hermosura de su santidad” ¿Cómo adoras a ese Dios majestuoso que tiene poder sobre el universo y tu vida?

David escuchaba la voz de Dios en el trueno, por eso utiliza hermosas metáforas para describir el poder y la eficacia de esa voz que debemos aprender a escuchar, honrar y temer:

“La voz del SEÑOR resuena potente; la voz del SEÑOR resuena majestuosa. La voz del SEÑOR desgaja los cedros, desgaja el SEÑOR los cedros del Líbano; hace que el Líbano salte como becerro, y que el Hermón salte cual toro salvaje. La voz del SEÑOR lanza ráfagas de fuego; la voz del SEÑOR sacude al desierto; el SEÑOR sacude al desierto de Cades. La voz del SEÑOR retuerce los robles y deja desnudos los bosques; en su templo todos gritan: «¡Gloria!»

¡Hermosas figuras que ilustran la actuación extraordinaria del poder de Dios! La voz de Dios en el trueno es tan potente que desgaja los bosques de cedros del Líbano, que eran considerados ejemplos de robustez y alturas entre todos los otros. David reconocía la voz de Dios en los relámpagos y rayos, pues la describe “como llamas o ráfagas de fuego”. ¡Qué belleza al describir a un Dios soberano y majestuoso!

Confirma así, que nada de lo que suceda en este mundo escapa a la soberanía de este Señor que es Rey del universo. Pero este Dios todopoderoso, que “sacude y hace saltar a la naturaleza” es a la vez un Dios personal, por eso concluye describiendo las bendiciones especiales que Él otorga a su pueblo: “El SEÑOR fortalece a su pueblo; el SEÑOR bendice a su pueblo con la paz.”

Oración: Señor que jamás olvide que eres soberano sobre toda tormenta de mi vida y que puedo experimentar siempre tu paz. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 62). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Pequeñas faltas, grandes perjuicios

Miércoles 9 Octubre

Que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo.

Filipenses 1:27

(Jesús dijo:) Mirad, velad y orad.

Marcos 13:33

Pequeñas faltas, grandes perjuicios

En el año 1978, el pueblo de Winterthur (Suiza) fue el escenario de una forma de vandalismo inexplicable: bajo el capó de los autos estacionados, alguien cortaba los cables eléctricos. Equipos de vigilancia fueron instalados y los culpables fueron descubiertos: ¡eran comadrejas que entraban en los motores y mordían todos los elementos de caucho!

Estos hechos nos hacen pensar en un versículo de la Biblia: “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne” (Cantares 2:15). Las zorras pequeñas son criaturas aparentemente inofensivas. Pero, al juguetear en las viñas, con sus largas colas pueden causar daños irreparables a los tiernos pámpanos y, por consiguiente, a la floración y la cosecha. El pámpano, nutrido por la vid (Cristo), representa la vida del creyente que debe producir fruto para la gloria de Dios. Este versículo de Cantares es, pues, una exhortación a vigilar: muchas palabras o actitudes aparentemente inofensivas pueden poner en peligro el desarrollo de nuestra vida espiritual, interrumpir nuestra comunión con Dios. Por tanto, cualquier actividad que realicemos sin tener en cuenta a Dios será sin fruto para él.

No nos dejemos engañar: esos resbalones apenas perceptibles que a veces se producen en nuestras vidas, esos pequeños arreglos o adaptaciones, no tienen otro resultado que alterar nuestra comunión con Dios. Recordemos que incluso un mal pensamiento enturbia la comunión con el Señor y produce sequía en el corazón. Vigilemos y oremos para ahuyentar “las zorras pequeñas”.

Esdras 5 – Juan 3:22-36 – Salmo 114 – Proverbios 24:30-34

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PRUEBAS BIENAVENTURADAS

Octubre 8

PRUEBAS BIENAVENTURADAS

Tenemos por bienaventurados a los que sufren.

Santiago 5:11

Santiago terminó su disertación acerca de las pruebas diciendo: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas]” (1:12). Las personas que soportan con éxito las pruebas y vencen la tentación son realmente felices. Santiago no dice que la felicidad es la libertad de las pruebas, sino la victoria sobre ellas. Hay una gran diferencia. No es el gozo superficial del espectador que nunca estuvo en el conflicto; es la alegría del participante que luchó y ganó. ¿Es su experiencia como la del primero o la del
segundo?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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