«Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.» Filipenses 3 :8

Manantiales en el Desierto | Lettie B. Cowman

Abril 26
«Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.» Filipenses 3 :8

La luz es siempre costosa. la luz se produce solamente al costo de lo que la produce. Una vela sin quemar, no produce luz. El fuego viene ante que la luz. Sin que nos cueste algo no podemos ser útiles a otros. El quemar sugiere sufrimiento. Nosotros huimos del dolor. Somos formados en tal manera que sentimos que hacemos el mayor bien por el mundo cuando somos fuertes y aptos para el deber activo, y cuando nuestros corazones y nuestras manos están ocupadas con un buen servicio.

Cuando por el contrario se nos llama aparte y lo único que podemos hacer es sufrir; cuando estamos enfermos o consumidos por el dolor; cuando nos hemos visto obligados a abandonar todas nuestras actividades, sentimos que ya no servimos para nada, y que no hacemos nada.
Pero si tenemos paciencia y somos sumisos, podemos estar casi seguros que somos una bendición mucho mayor para el mundo en nuestros tiempos de sufrimiento y de dolor que lo fuimos en aquellos días en que creíamos que estábamos haciendo el mejor uso de nuestro trabajo. Ahora estamos ardiendo, y brillamos porque ardemos.-Evening Thoughts.

«La gloria de mañana está arraigada en los sufrimientos de hoy.»
Hay muchos que desean la gloria sin la cruz, el brillar sin el fuego, pero la crucifixión precede a la coronación.

«Eleva el pensamiento, Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue,
Ven, no desmayes;
y venga lo que venga, Nada te espante.»

La travesía del lago

Miércoles 26 Abril
Habló, e hizo levantar un viento tempestuoso… Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.
Salmo 107:25, 29

La travesía del lago

Leer Marcos 4:35-41
Dejando a la multitud que lo rodeaba, Jesús dijo a sus discípulos: “Pasemos al otro lado”. Como era él quien daba la orden, y además quien los acompañaba, ¿podrían no llegar a buen puerto? Pero Dios había permitido la tempestad, incluso había ordenado que se levantase. ¡Era la puesta a prueba de la fe de los discípulos!

Como los discípulos, el pánico nos invade cuando la prueba llega repentinamente. Nos parece que Dios no ve ni oye lo que está sucediendo, que es indiferente. ¡Pensamos que toda esperanza está perdida! ¡Solo nos queda la fuerza para pedirle ayuda! Y precisamente en ese momento Dios interviene, cuando renunciamos a arreglárnoslas solos. A Dios no se le escapa nada, y él sabe cuándo es el momento propicio para actuar. Así, cuando llega su liberación, quedamos asombrados por su maravillosa respuesta y rebosamos de agradecimiento hacia Aquel que hace que todas las cosas ayuden a bien a los que aman a Dios (Romanos 8:28).

¡Tenemos un maravilloso Salvador! Fue un hombre como nosotros, se cansó hasta el punto de dormirse en la barca. Por ello puede comprender nuestro cansancio, nuestras preocupaciones (Hebreos 4:15). Pero al mismo tiempo sigue siendo el Dios que creó todo y que mantiene el control de todo (Colosenses 1:16-17). ¡Para él no hay nada imposible!

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).

Ezequiel 48 – Marcos 2 – Salmo 49:1-9 – Proverbios 14:15-16

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«Y estaban allí María Magdalena, y la otra María.sentadas delante del sepulcro.» Mateo 27:61

Manantiales en el Desierto | Lettie B. Cowman

Abril 25
«Y estaban allí María Magdalena, y la otra María.
sentadas delante del sepulcro.» Mateo 27:61

Qué cosa tan extraña es el desaliento. Ni aprende, ni conoce, y ni quiere aprender o saber. Cuando las afligidas hermanas se sentaron junto a la puerta del sepulcro de Dios, ¿vieron ellas los dos mil años de triunfo que han transcurrido? Ellas no vieron otra cosa » sino esto: «Nuestro Cristo no está aquí.»

Tu Cristo y mi Cristo vino de aquella pérdida, y de Su resurrección. Millares de corazones angustiados han obtenido su resurrección en medio de su tribulación; y no obstante los observadores entristecidos que miraban y esperaban este resultado, no vieron nada. Lo que ellos consideraron como el fin de la vida, fué la preparación para la coronación, porque Cristo permanecía en silencio, para que El pudiese vivir otra vez con un poder más grande.

Ellas no vieron eso. Se afligieron, lloraron, se marcharon y sus corazones las condujo nuevamente al sepulcro, el cual continuaba silencioso y obscuro.
Así acontece también con nosotros. Cada hombre se sienta en su jardín contra el sepulcro y dice: «Este dolor es irremediable. En ello no veo beneficio alguno. Con ello he de consolarme.» Y no obstante, en lo más profundo y peor de nuestras desventuras, a menudo yace nuestro Cristo esperando resucitar.

Donde parece que está nuestra muerte, allí está nuestro Salvador. Donde se halla el fin de las esperanzas, allí está el principio más resplandeciente del placer. Donde la obscuridad es más espesa, el rayo de luz resplandeciente que nunca se apaga está a punto de salir. Cuando nuestra experiencia se ha perfeccionado, entonces nos damos cuenta de que un jardín no se desfigura con un sepulcro. Nuestras alegrías se forman mucho mejor si hay tribulación en medio de las mismas. Y nuestras aflicciones son más resplandecientes a causa de los goces que Dios ha plantado a su alrededor. Las flores quizás na nos agraden pero son flores del corazón, de amor, esperanza, fé, gozo y paz. Estas son flores que se hallan plantadas alrededor de cada tumba sumergida en el corazón del Cristiano.

Como el grano de semilla
En la tierra debe entrar,
Vuestros cuerpos igualmente
En la tumba habrán de estar,
Esperando del gran día
En las nubes la señal,
Y que la final trompeta
Llame a todos por igual.

Creer y ver (3)

Martes 25 Abril
Dice el necio en su corazón: No hay Dios.
Salmo 14:1
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
Juan 1:18
Bienaventurados los que no vieron, y creyeron.
Juan 20:29
Creer y ver (3)

Oímos decir a veces: «¡Yo soy como Santo Tomás, solo creo lo que veo!». Aunque se dice con cierto humor, dicha frase es incluso peligrosa. ¿Negamos la existencia de los virus o de los átomos porque nunca los hemos visto? De hecho, Tomás se equivocó cuando no quiso creer que los apóstoles habían visto a Jesús resucitado. Si somos como Tomás, también estamos equivocados. Pero él reconoció su error y exclamó en presencia de Jesús: “¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:28).

Abramos los ojos y contemplemos a Dios en la creación. “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo” (Romanos 1:20). Por ejemplo, una puesta del sol, un cielo estrellado, una flor, el extraordinario mecanismo del cuerpo humano, la armonía de las leyes físicas…

Dios también se revela a nuestra conciencia; cada uno de nosotros oye su voz, un día u otro, sobre todo cuando actuamos mal. Por supuesto, es posible ignorar esta voz interior y endurecernos, es decir, hacernos cada vez más insensibles al mal, y eso es peligroso…

Dios nos habla de muchas maneras, sobre todo mediante su Palabra. Leamos la Biblia, especialmente los evangelios, que son el testimonio de los que vieron a Jesús y vivieron con él. Dios se reveló en la persona de Jesucristo, quien dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9).

(fin)
Ezequiel 47 – Marcos 1:21-45 – Salmo 48:9-14 – Proverbios 14:13-14

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Fé es…la evidencia de las cosas que no se ven. Hebreos 11:1

Manantiales en el Desierto

Abril 24

Lettie B. Cowman
«Fé es…la evidencia de las cosas que no se ven.»
(Hebreos 11:1, Versión Inglesa.)
La fé verdadera coloca su carta en el buzón del correo y la deja que marche. La desconfianza se detiene y duda si ha de recibir respuesta alguna. Tengo en mi mesa varias cartas que escribí hace algunas semanas; pero a causa de cierta duda sobre la dirección o el contenido, aún no las he echado al correo. Ni a mí ni a nadie aún han hecho bien alguno. Nunca harán nada hasta que me desprenda de ellas y las confíe al cartero y al correo.
Esta es la forma como actúa la fé verdadera. Envía su caso a Dios, y entonces El obra. En el Salmo treinta y siete hay un magnífico versículo que dice: «Encomienda a Jehová tu camino, y espera en Él; y Él hará.» Pero Él nunca obra hasta que nosotros encomendamos. La fé es un recibir, o mejor dicho, un tomar de los dones ofrecidos por Dios. Podemos creer, venir y encomendar, pero no nos daremos cuenta por completo de toda nuestra bendición hasta que empecemos a recibir y alcancemos la actitud de morar y tomar.-Days of Heaven upon Earth.

El Dr. Payson cuando joven, escribió de la forma siguiente a una madre anciana que estaba muy apesadumbrada a causa del estado de su hijo: «Usted se impacienta y sufre demasiado acerca de él. Una vez que usted ha orado por él, como ya lo ha hecho, y lo ha encomendado a Dios, ¿no debiera de cesar su inquietud acerca de él? El mandamiento, ‘No estéis afanosos por nada,’ no tiene límites; y lo mismo puede decirse de la expresión, ‘Echando toda vuestra solicitud en ÉL’ ¿Si arrojamos nuestras cargas sobre otro, pueden continuar oprimiéndonos? Con respecto a mí mismo, yo he hecho esta prueba en mis oraciones; Si después de haber encomendado alguna cosa a Dios, puedo permanecer lo mismo que Hannah sin dolores de cabeza y sin inquietarme, sin sufrir dolores de corazón, entonces considero esto como una prueba de que he orado con fé; pero si continúo con la misma carga y pesar, entonces pienso que no he ejercitado mi fé.»

«Si anduviere YO en medio de la angustia, tú me vivificarás.» (Salmo 138:7.)

Manantiales en el Desierto

Lettie B. Cowman

Abril 23
«Si anduviere YO en medio de la angustia, tú me vivificarás.» (Salmo 138:7.)

El significado en hebreo de este versículo es, «marcha al centro de la tribulación.» iQué palabras tan significativas! Hemos acudido a Dios en el día de la tribulación; hemos rogado por Su promesa de rescate y no hemos recibido libramiento alguno; el enemigo ha continuado oprimiéndonos hasta que estábamos en lo peor de la lucha, en el centro de la tribulación. Entonces, ¿Por qué importunar al Maestro más?
Cuando Marta dijo, «Señor, si Tú hubieses estado aquí mi hermano no hubiese muerto,» nuestro Señor llenó su falta de fé con esta otra promesa, «Tu hermano resucitará otra vez.» Y, cuando andamos «en el centro de la tribulación» y somos tentados a pensar como Marta que ya ha pasado el tiempo de poder ser libertados, El también nos alienta con una promesa de Su palabra. «Aunque anduviere en medio de la tribulación, Tú me vivificarás.»
Aunque haya tardado tanto Su respuesta, aunque aún podamos «continuar» en medio de la tribulación, «el centro de la aflicción» es el lugar donde Él vivifica, y no el sitio donde Él nos falta.
En el mismo lugar y momento de la desesperación es cuando Él extenderá Su mano contra la ira de nuestros enemigos y perfeccionará lo que se refiere a nosotros, en ese mismo momento es cuando Él hará que el ataque cese, fracase y termine.
¿Para qué desfallecer entonces?-Aphra White.

Alma mía, no delires,
Ni suspires de dolor,
Que posées en el cielo,
Tu consuelo, Tu Señor.
Jesucristo, del pecado
Te ha librado en la cruz;
y derrama sobre el alma
Gozo, calma, Paz y luz.

El conoce tu conciencia,
Tu dolencia y frenesí,
y con ansia te bendice
y te dice: «Ven a Mí,»
No más llanto, no más penas,
Tus cadenas romperás,
y en el seno de tu Dueño
Dulce sueño dormirás.

Llevar su cruz

Domingo 23 Abril

Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Mateo 16:24

Llevar su cruz

En el lenguaje corriente la expresión «llevar su cruz» hace referencia a que cada uno tiene su parte de preocupaciones y sufrimientos en la tierra.

Pero cuando Jesús habla de seguirlo «llevando su cruz», se refiere a la costumbre romana de la época: los condenados a ser crucificados debían llevar su cruz hasta el lugar del suplicio. “Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera… y allí le crucificaron” (Juan 19:17-18). Cuando uno veía pasar a alguien llevando una cruz, dos cosas estaban claras:

– Para esa persona los placeres de este mundo ya no existían. Se dirigía a la muerte, por lo tanto, estas cosas ya no le concernían.

– Por muy competente que fuera, esa persona ya no le interesaba a la sociedad, pues estaba condenada. ¡Nadie esperaba nada de él; nadie lo quería!

El apóstol Pablo hace alusión a ello cuando afirma que, identificado con Jesucristo crucificado, había terminado con el mundo, y el mundo con él (Gálatas 6:14). Pablo y la sociedad sin Dios no tenían nada que ver el uno con la otra.

Cristianos, pongamos la cruz de Jesucristo entre nosotros y el mundo organizado bajo la autoridad de Satanás. Nosotros debemos tomar la decisión de vivirlo de forma concreta, es decir, de «tomar nuestra cruz» y seguir a Jesús. No seremos perdedores, pues si morimos en cuanto al mundo, nuestra vida “está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:3). En esta condición seremos testigos vivos de Jesús en el mundo y ante los que nos rodean.

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20).

Ezequiel 45 – 2 Pedro 3 – Salmo 47 – Proverbios 14:9-10

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«El conoce el camino por donde voy: cuando me haya probado saldré como el oro.» Job 23:10

Manantiales en el Desierto

Lettie B. Cowman

Abril 22

«El conoce el camino por donde voy: cuando me haya probado saldré como el oro.» (Job 23:10, Versión Moderna.)

Creyente, ¡Qué seguridad tan gloriosa! Tu camino, aunque sea un camino torcido, misterioso, embrollado, de pruebas y lágrimas,-«El lo conoce.» El horno que fué calentado por siete veces, El lo encendió. Hay un guía Omnipotente que conoce y guía nuestros pasos, bien hacia el estanque de Marah, o al gozo y refrigerio de Elim.

Aquel camino oscuro para los Egipcios, posee su columna de nube y fuego para Su propio Israel. El horno está ardiendo, pero no solamente podemos confiar en la mano del que lo enciende, sino que tenemos la seguridad de que el fuego no está encendido para consumir, sino para refinar; y una vez que se ha terminado el proceso de refinamiento, El saca a los Suyos puros y limpios como el oro.

Cuando ellos piensan que Se encuentra más retirado, a menudo El está más cerca. «Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, Tú conociste mi senda.» (Salmo 142: 3.)

¿Conocemos a Uno que brilla más que la luz del sol y visita nuestra cámara cuando aparecen los primeros rayos vespertinos? ¿Hemos apreciado esta mirada de ternura y compasión infinita que nos sigue durante el día y sabe el camino que tomamos?

El mundo, en la hora de la adversidad habla de la «Providencia» ,»La voluntad de la Providencia,» «Los golpes de la Providencia.» ¿Qué es eso?

¿Por qué destronar a un Dios vivo que dirige, de la soberanía de Su propia tierra? ¿Por qué substituir una abstracción inanimada y como muerta, por un Jehová personal que actúa controla?

De que manera tan prodigiosa se nos sacaría el aguijón aún la mayor prueba, si solamente viésemos como vio Job, ninguna otra mano, sino la mano Divina. El vio aquella mano detrás de las espadas relucientes de los Sabéos; la vio detrás de la luz del rayo; la vio dando vuelos a la tempestad; la vio en el terrible silencio de su casa saqueada.

«Jehová dió, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.» (Job 1:21.)

Viendo de esta manera a Dios en todas partes, su fé alcanzó su clímax cuando sentado sobre su lecho de cenizas podía decir, Aunque me matare, no obstante confiaré en El.» (Job 13 :15, Versión Inglesa.)-Macduff.

¿Qué significa la palabra de la cruz para usted?

Sábado 22 Abril
Jesús… sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Hebreos 12:2

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.
1 Corintios 1:18

¿Qué significa la palabra de la cruz para usted?
Testimonio
En la facultad donde enseñaba, un compañero, profesor de economía, me dijo simplemente estas palabras: «Dios existe, y Jesucristo está vivo». Yo estaba tan sorprendido que ni siquiera respondí, pero pensé: «Este sí que sabe». Se trataba de un cristiano nacido de nuevo, que tenía la vida de Jesús en su corazón. Que «Dios existe», yo lo creía sin problema, pero mi compañero también había dicho: «¡Jesús está vivo!». Esta simple frase quedó grabada en mi mente hasta el momento en que, durante una reunión cristiana, escuché la predicación de la palabra de la cruz. Nunca había oído decir tan claramente: Todos son pecadores, todos están bajo la condenación, salvo si aceptas a Aquel que murió por ti en esta cruz. ¡Él quiere ser tu Salvador!

Al final el predicador dijo: «Los que fueron tocados por este mensaje de la cruz, los que comprendieron que Jesús murió por ellos (fue mi caso), levanten la mano, quiero orar por ustedes». En medio de 400 personas, yo sabía que era uno de ellos, pero no levanté la mano. Sin embargo, en ese momento acepté a Jesús en mi corazón y nací de nuevo. Dios me perdonó, tuvo compasión de mí. Hoy sé que Jesús no se quedó en la tumba, que la muerte no pudo retenerlo. Resucitó al tercer día, y ahora está vivo, sentado a la diestra de Dios.

Henri
¿Qué significa para usted la cruz de Cristo? ¿Es locura o salvación?
Ezequiel 44 – 2 Pedro 2 – Salmo 46:8-11 – Proverbios 14:7-8

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¿Sabe qué es un heliostato?

Viernes 21 Abril

En otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.

Efesios 5:8

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

Isaías 9:2

¿Sabe qué es un heliostato?

Un heliostato es un dispositivo que permite seguir la trayectoria del sol, normalmente es utilizado para dirigir, durante todo el día, los rayos solares a un punto fijo o a una pequeña superficie por medio de unos espejos…

Algunos pueblos apartados como Viganella (Italia) o Rjukan (Noruega) han colocado heliostatos en las alturas para llevar la luz solar a una plaza pública en pleno invierno. Así estos pueblos, que de otra manera estarían a la sombra, reciben luz varias horas al día gracias a los espejos que siguen el movimiento del sol.

Cristianos, ¡de igual modo debería suceder en nuestras vidas! Jesús nos invita: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). Él nos anima a responder con amor ante el odio, con bondad ante la burla, a ser pacientes en la prueba y serenos en momentos de conflicto.

Jesús también dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). Nuestra luz debe ser el reflejo de lo que Jesús, el Hijo de Dios, es. Y así como los espejos de Rjukan o Viganella no servirían de nada sin el sol, nosotros tampoco podemos hacer nada si no vamos a Jesús mediante la fe. De los primeros discípulos se decía: “Les reconocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13). ¡Si por la fe vivimos en contacto con Jesús, los demás lo verán! ¡La luz de la vida los iluminará!

Ezequiel 43 – 2 Pedro 1 – Salmo 46:4-7 – Proverbios 14:5-6

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