La bondad de la sabiduría de Dios

7 de septiembre

La bondad de la sabiduría de Dios

También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría.

Isaías 28:29

La manera más directa en la que vemos la bondad de la sabiduría de Dios es cuando Él la comparte con nosotros. El apóstol Pablo pedía que Dios les concediera a los creyentes de Éfeso y de todas partes el «espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él» (Ef. 1:17). Expresó conceptos similares en su carta a los colosenses: «Nosotros… no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual» (1:9). «La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales» (3:16).

¿Cómo está aprovechando la bondad de la sabiduría de Dios?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

 

Gratitud Y Alabanza

DÍA 19

Salmo 16

Dosis: Felicidad y Seguridad

Gratitud Y Alabanza

“Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio. Yo le he dicho al SEÑOR: «Mi SEÑOR eres tú. Fuera de ti, no poseo bien alguno.” (Salmo 16:1) (NVI)

¿Cuán profunda es tu confianza en el Señor? ¿Qué sentimientos te inspira saber que Dios te guarda y te protege? ¿Te refugias en Dios en tiempo de crisis? Este salmo es a la vez un clamor y una declaración de confianza. Conscientemente el salmista ha decidido confiar en el Señor, aceptar su señorío en su vida, convirtiéndose en un verdadero adorador y lo expresa así: “Tú eres mi Señor, no hay para mí, bien fuera de ti.”

Esta relación de comunión tan profunda es la que le permite reconocer y experimentar las más ricas bendiciones: “Tú, SEÑOR, eres mi porción y mi copa; eres tú quien ha afirmado mi suerte. Bellos lugares me han tocado en suerte; ¡preciosa herencia me ha correspondido!”. ¿Tienes alguna herencia en esta tierra? La porción que le ha tocado al salmista es Dios mismo, quien lo atrajo con cuerdas de amor y le dio una preciosa heredad. ¿Has aprendido a deleitarte en su presencia? ¿Cuál es tu heredad? ¡Me encanta la idea de sentirme atrapada por Él y cercada por sus cuerdas!

La bendición de Dios incluye su corrección, su dirección y su fortaleza. El salmista reconoce que es Dios quien le aconseja y enseña: “Bendeciré al SEÑOR, que me aconseja; aun de noche me reprende mi conciencia. Siempre tengo presente al SEÑOR; con él a mi derecha, nada me hará caer.” ¿Has vivido esta experiencia? ¿Despertaste con algún versículo de la Biblia grabado en tu mente? Yo suelo despertar muchas veces así, y estoy segura que es su voz guiándome. ¿Eres consciente de su dirección cada día?

El salmista reconoce todo esto, por eso puede decir: “Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”. Subraya así su seguridad y su felicidad, porque Dios lo seguirá guiando por la senda de vida hasta que llegue a su presencia.

Oración: Señor enséñame a agradecer tu protección, fidelidad y guía, y a expresar con mis labios mi gratitud. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 34). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Culpable pero perdonado

Sábado 7 Septiembre

La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 6:23

Por gracia sois salvos por medio de la fe… pues es don de Dios.

Efesios 2:8

Culpable pero perdonado

Se cuenta que un soldado del ejército imperial fue condenado a muerte por haber cometido una falta muy grave. Su madre fue a implorar la gracia de Napoleón. Él le respondió que la justicia exigía la condena a muerte de su hijo.

–Yo no pido justicia, dijo la madre, ¡solo imploro su gracia!

–Su hijo no merece ninguna gracia, replicó Napoleón.

–Sir, dijo la madre, ¡no sería gracia si él la mereciera!

–Conmovido por este argumento, el emperador pronunció las palabras tan esperadas: «Entonces quiero hacerle gracia». Y la vida del soldado fue perdonada.

Esta anécdota pone en evidencia lo que es la gracia: un favor inmerecido respecto a los culpables. Sin embargo, la gracia de Dios no descansa sobre una decisión arbitraria. Ella se basa en el sacrificio de Cristo, quien llevó sobre sí mismo el castigo que nosotros merecíamos. ¿A quién se dirige? ¡A todos! Porque todo hombre comete faltas que merecen la condenación de Dios. Todos estamos condenados porque todos somos pecadores, tal es la ley de un Dios justo y santo.

Entonces, ¿cómo beneficiarnos de la gracia de Dios? Esta gracia no se puede obtener mediante nuestros esfuerzos ni méritos personales. Es el regalo de Dios para todos los que reconocen que son culpables ante él y merecen ser castigados. Esta gracia se obtiene por la fe en la obra de Jesucristo. Dios “cargó en él el pecado de todos nosotros… Por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:6, 5).

2 Crónicas 23 – 1 Corintios 14:1-19 – Salmo 104:5-13 – Proverbios 22:26-27

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La bondad del poder de Dios

6 de septiembre

La bondad del poder de Dios

Jehová es tardo para la ira y grande en poder.

Nahum 1:3

El poder de Dios, uno de sus atributos principales, se muestra a menudo para nuestro bien. Nos apoya en nuestros problemas y fortalece nuestra vida espiritual. Casi al fin de su vida, Moisés le dijo al pueblo de Dios: «El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos» (Dt. 33:27).

En sus palabras de despedida a los discípulos, antes de su ascensión, Jesús prometió: «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch. 1:8).

Sean favorables o desfavorables nuestras circunstancias externas, estas y otras promesas divinas acerca del poder de Dios están allí para que las reclamemos.

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

El cetro de Su Gracia

DÍA 18

Salmo 15

Dosis: Santidad

El cetro de Su Gracia

¿Quién es Jesucristo para usted?

Viernes 6 Septiembre

La verdad… está en Jesús.

Efesios 4:21

Todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.

Lucas 19:48

¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!

Juan 7:46

¿Quién es Jesucristo para usted?

¿Quién es Jesucristo? ¿Un judío, un simple carpintero, quien solo hizo el bien y sin embargo fue condenado a muerte y crucificado? Es innegable que este Hombre dejó una huella única en la historia del mundo. Para algunos él es un Sabio, para otros es un Maestro, para otros un Profeta. Jesús, viniendo de un pueblo sin importancia en Israel, vivió en la pobreza. Jamás escribió un libro ni trató de imponerse ante los demás. Sin embargo se convirtió en la persona más conocida de la historia. Mucha gente, hoy como entonces, está dispuesta a seguirle, incluso al precio de su vida.

En el curso de los siglos, innumerables hombres, mujeres y niños han reconocido que Jesús es mucho más que un simple maestro o profeta. Han escuchado su mensaje y han respondido a su llamado. Lo han reconocido como verdadero Dios y verdadero Hombre, perfecto en amor y en verdad. Han aceptado que solo él puede librarlos de su miseria moral. La vida y la muerte de Jesús, su resurrección y su mensaje, han abierto una nueva perspectiva en su vida.

Todos podemos conocer a Jesucristo. Él nos ama. Por eso no nos dice simplemente lo que deseamos oír, sino más bien lo que debemos oír. Él quiere salvarnos, no condenarnos. ¡Lea el Evangelio, la buena nueva que él nos dirige! Crea en Jesucristo.

Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Juan 10:14-15).

2 Crónicas 22 – 1 Corintios 13 – Salmo 104:1-4 – Proverbios 22:24-25

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Cuándo llega el bien?

Septiembre 5

¿Cuándo llega el bien?

Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.

Salmo 25:10

Después de liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto, Dios los guió continuamente a través de los ásperos obstáculos del desierto de Sinaí. Moisés les recordó: «[Dios] te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua… afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien» (Dt. 8:15-16).

Esa ilustración, junto con muchas otras de la Biblia, con toda claridad demuestra que el Señor a veces demora el bien que ha prometido a los suyos. Sin duda Dios no guió a los israelitas durante cuarenta años de pruebas difíciles solo para llevarlos a un mal final, sino que los llevó bien, aunque usó mucha disciplina y purificación para lograrlo.

Como cristianos, también podemos esperar dificultades temporales antes de ver la gloria que Dios tiene aguardando por nosotros. Pablo nos recuerda que «esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria» (2 Co. 4:17).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

 

Prepárate para presentarte ante el Rey

DÍA 17

Salmo 15

Dosis: Integridad

Prepárate para presentarte ante el Rey

Alguien está detrás del muro

Jueves 5 Septiembre

Señor, tú me has examinado y conocido… Has entendido desde lejos mis pensamientos… Aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Señor, tú la sabes toda… Me escuchó Dios; atendió a la voz de mi súplica.

Salmos 139:1-4; 66:19

Alguien está detrás del muro

Desde hace algún tiempo Jonatán tiene dificultades para orar. En lugar de sentir que Dios lo escucha, tiene la impresión de hablar a un muro. Su padre lo animó diciéndole: «Puedes estar seguro de que detrás del muro hay Alguien que te escucha».

Cristianos, tal vez esta también sea nuestra experiencia. Cuando oramos, a veces sentimos la presencia de Dios. Pero también hay momentos en los cuales tenemos la impresión de que no hay nadie… No nos dejemos turbar. “Por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7). La fe no es del dominio de los cinco sentidos…

El rey David se dirigió a Dios con estas palabras: “Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne” (todo hombre) (Salmo 65:2). Por la fe creamos que Dios nos escucha, porque lo prometió. Nuestras impresiones son fluctuantes, pero Dios siempre es el Mismo. En el Salmo 139 David tiene conciencia de que Dios lo ve, a donde quiera que vaya, y que sabe lo que él piensa o lo que va a decir, incluso antes de que abra la boca. Dios está en todas partes, nuestra oración no puede pasar desapercibida para él.

Ciertamente, el gozo y la paz que experimentamos en la oración están unidos a nuestro estado interior, y a veces es necesario confesar a Dios nuestro mal estado, para volver a hallar una relación feliz con él. Pero es imposible que nuestra oración escape a Dios, quien conoce hasta el fondo nuestros pensamientos más secretos… Pensemos en la respuesta dada a Jonatán: ¡Hay Alguien detrás del muro!

2 Crónicas 21 – 1 Corintios 12 – Salmo 103:19-22 – Proverbios 22:22-23

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La providencia de Dios

Septiembre 4

La providencia de Dios

A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.

Romanos 8:28

Muchas veces Dios toma todo lo que Él permite que les ocurra a los cristianos, aun lo que les parece lo peor, y convierte esos acontecimientos finalmente en bendiciones. Esa es la divina providencia obrando.

Sin que importe cuál sea su situación, de felicidad, prosperidad y comodidad; o de tristeza, dolor y dificultades, a través de ella Dios obra para hacer lo que finalmente es mejor y de más bendición para usted.

En su providencia, el Señor usa «todas las cosas», circunstancias desagradables y perjudiciales así como las que son buenas y agradables, para ir haciendo de usted la persona que Él quiere que sea. Cuando se enfrente a las luchas de la vida, recuerde lo que Dios le prometió al apóstol Pablo «Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Co. 12:9). Esa promesa es también para usted.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org