Desde el balcón del Cielo

DÍA 16

Salmo 14

Dosis: Pruebas y Conducta

Desde el balcón del Cielo

“Dice el necio en su corazón: «No hay Dios.» Están corrompidos, sus obras son detestables; ¡no hay uno solo que haga lo bueno! Desde el cielo el SEÑOR contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios. Pero todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!”. (Salmo 14:1–3) (NVI)

Necia es la persona que se opone a lo sensato; y el salmista considera que así es, la persona que niega a Dios. Y quien niega a Dios vive como si Dios no existiese. Como consecuencia de no dar un lugar a Dios en la vida, las personas y las sociedades se corrompen. Por eso el salmista escribe: “Todos se desviaron, a una se han corrompido, hacen obras abominables, no hay quien haga el bien”.

Curiosamente escribo en una terraza de la universidad mientras espero a mis hijas. Un grupo de jóvenes estudia para su examen de Teología. Los escucho hablar de un Dios al que no conocen. Se preguntan ¿Crees en Dios? La mayoría dice que no. Citan palabras vanas. Filosofan acerca de su existencia. No sé quien les enseñó el curso de teología, pero es obvio que su objetivo fue que aprendiera a debatir, filosofar, y cuestionar la existencia de Dios. Nada de su persona, nada de sus atributos, nada de sus valores y principios. De pronto escucho risotadas al leer algún texto bíblico fuera de contexto: “No puede ser verdad, muy radical, no podemos dar por sentado, ¿cómo lo explicó el profesor?” ¡Mi corazón se estruja!

Dios se interesa en cada ser humano. Sé que ama a estos jóvenes. Y así como desde esta terraza veo a muchos deambulando por las instalaciones de la universidad, sin conocer sus nombres ni nada de sus vidas. Sé que Dios nos mira desde los cielos, pero la diferencia es que Él sí nos conoce a cada uno de nosotros. Y busca adoradores sinceros, espera que nos detengamos un instante de nuestra vida, miremos el cielo y preguntemos por la eternidad: “Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres. Para ver si había algún entendido que buscara a Dios”.

¿Imaginas la mirada de Dios buscándote? Su corazón estrujado cuando ve que te equivocas, resbalas y caes. Su mirada tierna cuando sufres, cuando las consecuencias de tus malas decisiones te atrapan. La esperanza que nos da el Salmo es que “Dios está con la generación de los justos”

Los jóvenes terminan de estudiar. Nadie les ha enseñado que su postura teológica determina su conducta y la manera de conducirse en este mundo. Que sin Dios, no tienen bases sólidas ni fundamento para construir sus vidas. Que cometerán errores, que sufrirán. Que Dios desde el balcón de los cielos evalúa sus vidas, sus actitudes, que no quiere su mal sino su bien. Los veo partir y hago una oración secreta: Señor aunque reprueben este examen sin sentido, ayúdalos a aprobar el examen de la vida.

Oración: Señor ten compasión de las personas que te niegan en este mundo, muéstrate a ellas como el Dios de amor y de infinitas misericordias. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 31). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Sí; no

Miércoles 4 Septiembre

Que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

Santiago 5:12; 4:7

Sí; no

Sí. No. Dos monosílabos, pero tanto el uno como el otro pueden tener un poder extraordinario.

Un “no” pronunciado resueltamente es un arma eficaz. Se ha comparado a una roca en el mar, que desafía y rechaza las olas de la intimidación o de la seducción, todas las formas que toma la tentación. Ese “no” de la fe, en la obediencia a la Palabra de Dios y en la oración que pide la fuerza de lo alto, es irresistible. Sepamos decir no a todo lo que es malo. Abraham rechazó los regalos envenenados del rey de Sodoma. José rechazó las propuestas censurables de la mujer de su amo (Génesis 14:22-23; 39:7-9).

Pero también es importante decir “sí” al bien, a “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable…” (Filipenses 4:8). Cuando el Señor nos invita a seguirlo, es necesario responderle con el “sí” de la obediencia feliz.

Sí. No. La vida siempre tiene un lado negativo y uno positivo, resistencia y prohibición por un lado, valentía y progreso por el otro. La táctica de Satanás siempre ha sido mezclar el bien y el mal para arrastrarnos lejos de Dios. El mundo ha venido a ser el mundo del ni sí ni no, el mundo de las mentiras, de los compromisos y de los términos medios.

Amigos cristianos, que nuestra palabra sea clara, sin ambigüedades, para hacer entender los “sí” o los “no” que honran a nuestro Dios y manifiestan nuestro deseo de agradarle.

2 Crónicas 20 – 1 Corintios 11:23-34 – Salmo 103:13-18 – Proverbios 22:20-21

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LA SEGURIDAD NO TIENE LÍMITES

Septiembre 3

LA SEGURIDAD NO TIENE LÍMITES

Puede también salvar perpetuamente a los que
por él se acercan a Dios.
HEBREOS 7:25

El alcance de su seguridad como creyente es tan ilimitado como su certeza es absoluta. En rea-lidad, la expresión “perpetuamente” en el versículo de hoy literalmente significa “por completo” o “para siempre”. La seguridad de la salvación es absolutamente amplia, sin salvedades ni límites.
El infalible decreto del Padre de seguridad para los cristianos se cumplió misericordiosa y completamente mediante la obra de su Hijo en el Calvario (vea 1 Jn. 2:1). Y esa seguridad es lo bastante firme como para que dure toda su vida en la tierra, hasta que usted llegue a la presencia del Señor. El apóstol Judas presenta esta alentadora bendición, en la que siempre usted puede confiar: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” (Jud. 24).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Luz en medio del Dolor

DÍA 15

Salmo 13

Dosis: Pruebas y Fe

Luz en medio del Dolor

¿Hasta cuándo, SEÑOR, me seguirás olvidando? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? ¿Hasta cuándo he de estar angustiado y he de sufrir cada día en mi corazón? ¿Hasta cuándo el enemigo me seguirá dominando? SEÑOR y Dios mío, mírame y respóndeme; ilumina mis ojos. (Salmo 13:1–3) (NVI)

¿Qué sentimientos producen en ti estas palabras? ¿Imaginas al salmista pronunciando y escribiendo estos versos? ¿Qué crisis atravesaba? ¿Qué rompía su corazón? ¿Qué lo atormentaba? Enfermedad, persecución, ausencia, pérdida, muerte. Lo cierto es que sufre profundamente y clama: “¿Hasta cuándo?”

Hubo una época en la vida en que le hice a Dios la misma pregunta. Él permitió la crisis y el dolor por un largo periodo. Llegó el momento en que pensé que ya era suficiente, que no resistiría más, y gemí: “¿hasta cuándo?” La desesperación y la aflicción pueden llevarnos a un clamor intenso. Pero lo positivo es que ese clamor nos acerca a Él y nos hace entender, que Dios permite el dolor y a veces no interviene en el momento que lo esperamos para calmarlo, pero siempre su presencia está con nosotros y finalmente nos liberará: “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.

El salmista insiste y le dice: mira, respóndeme, alumbra: “SEÑOR y Dios mío, mírame y respóndeme; ilumina mis ojos. Así no caeré en el sueño de la muerte; así no dirá mi enemigo: «Lo he vencido»; así mi adversario no se alegrará de mi caída.”

Dios responde, nos mira, nos escucha, alumbra nuestros ojos para que veamos las cosas desde su perspectiva. Nos da una nueva luz. Cuando salí de la crisis entendí que Dios había trabajado con mi carácter, había cimentado mi fe, me había enseñado la dependencia y el valor de la oración. Y en su soberanía, Él utilizó mi aprendizaje espiritual de aquella etapa de la vida para consolar a muchas personas.

Me encuentro escribiendo en un tercer piso, abajo hay un bello parque, yo estoy a la altura de las copas de los árboles. Tengo una perspectiva diferente de la vida desde aquí, de quienes transitan abajo. El salmista culmina el salmo con una nueva perspectiva, ha reemplazado la preocupación por la alabanza y la gratitud: “Pero yo confío en tu gran amor; mi corazón se alegra en tu salvación. Canto salmos al SEÑOR. ¡El SEÑOR ha sido bueno conmigo!”.

Oración: Señor enséñame a confiar, a esperar tu liberación con fe, a mirar con tus ojos las dificultades de mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 30). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Cuestionado

Martes 3 Septiembre

(Jesús dijo:) De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Mateo 18:3

Cuestionado

Desde el principio el hombre recibió del Creador todo lo necesario para ser feliz en la tierra. Ahora bien, muy a menudo no lo es, ¡es lo menos que podemos decir! Culpa fácilmente a su entorno, a los problemas cotidianos, a la sociedad o a Dios mismo. Pero, ¿acaso no tiene su propia responsabilidad en sus desdichas? Su propia visión, ¿no es distorsionada? ¡Podría preguntárselo!

Reflexionemos: el hombre se cree libre, pero es esclavo de sus pasiones. Prepararse para la eternidad, cosa absolutamente prioritaria, le parece inútil. Busca su bien en el placer, en lugar de buscar su placer en el bien. Considera a Dios como su enemigo, en vez de aceptar la maravillosa gracia que él le ofrece. Y todo esto es la consecuencia de un mal interior del cual el ser humano no puede salir por sí mismo, mal que lo ciega, distorsiona su juicio, destruye su voluntad y lo arrastra a su perdición: ese mal es el pecado.

Para que una persona sea feliz es necesario que pase por un cambio interior. Ese cambio se llama la conversión. Es el acto por medio del cual uno acepta, sin condiciones ni falsas excusas, su fracaso moral, entregándose a Dios para ser salvo; acto por medio del cual uno se declara incapaz de cambiar su naturaleza y confía en Jesús para recibir una vida nueva; es el acto por el cual la criatura extraviada, sin esperanza en sí misma, se vuelve a su Creador, el culpable a su Salvador, el hijo perdido a la casa paterna.

La conversión rompe el orgullo del hombre, y le abre un camino de felicidad con Dios.

2 Crónicas 19 – 1 Corintios 11:1-22 – Salmo 103:6-12 – Proverbios 22:17-19

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DIOS ES QUIEN LO GARANTIZA

Septiembre 2

DIOS ES QUIEN LO GARANTIZA

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
JUAN 10:29

Lamentablemente, muchos creyentes a lo largo de la historia de la iglesia, incluso muchos en la actualidad, se han negado a creer que Dios garantiza la seguridad eterna de ellos. Tal negación se deriva de la errónea convicción de que esa salvación es un esfuerzo cooperativo entre las personas y Dios. Tal razonamiento dice que un Dios Todopoderoso no dejará de hacer su parte, pero que un cristiano falible pudiera dejar de hacer la suya.
Pero el creer en lo que dice la Biblia acerca de la salvación, que viene solo de un Dios soberano, lo llevará a la confianza de que su salvación es segura. Si la salvación es toda de Dios, entonces puede saber con certeza que Él no dejará de asegurarla. Cualquiera que sea verdaderamente hijo de Dios no tiene nunca que temer perder su ciudadanía en el cielo. Y si usted lo es, puede confiar en las palabras de Cristo del versículo de hoy de que “nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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El exterminio de la verdad

DÍA 14

Salmo 12

Dosis: Honestidad

El exterminio de la verdad

“Sálvanos, SEÑOR, que ya no hay gente fiel; ya no queda gente sincera en este mundo. No hacen sino mentirse unos a otros; sus labios lisonjeros hablan con doblez.” (Salmo 12:1–2) (NVI)

Esta es una oración sentida de una persona preocupada por la maldad. El salmista es sensible frente a la deshonestidad y las injusticias de la sociedad. Llega a decir “se acabaron los piadosos y desaparecieron los fieles.” Como si hubieran sido exterminados. ¿Crees que es posible que se acabe la piedad y la bondad? ¿Podemos ser influenciados hasta tal punto? El salmista está diciendo que la crisis social puede afectar significativamente la virtud y la piedad de la humanidad.

El origen de esta crisis es la mentira. Un pecado tan común y generalizado que se tilda de “normal”. El salmista avanza en su crítica y desconcierto, condenando la hipocresía, la adulación y la jactancia de los labios mentirosos. Hoy en día la mentira ha tomado formas asombrosas. Hace poco una mujer me contó que intencionalmente ella ponía mensajes de doble sentido en el muro de su face book, con el fin de confundir a las personas y divertirse un poco con los comentarios que generaba. ¡Y le creían sus mentiras! La mentira es usada para fines egoístas, está en labios de nuestros gobernantes. La semana pasada la Comisión de ética de nuestro país informó de una gran cantidad de expedientes de nuestros congresistas con documentación falsa. La mentira está en el seno de nuestro hogar, cuando pasamos por alto lo que calificamos de insignificante en la conducta deshonesta de nuestros hijos.

Frente a este funesto cuadro, el salmista implora la ayuda divina y clama por la intervención del Señor y éste le responde: “Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré dice Jehová; pondré a salvo al que por ello suspira.” Dios dice que se manifestará de forma extraordinaria, que no pasará por alto la maldad y que los que gimen serán escuchados. Esto nos da la confianza que Dios quiere y puede salvar a gente que ha sufrido a causa de pecados de la lengua: vejaciones, acusaciones falsas, heridas, y han sido víctimas de injusticias. ¿Conoces a alguien en esta situación? ¡Léele este salmo!

En contraste con la lengua mentirosa, el salmista describe la pureza de la Palabra divina: “Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.”

Oración: Señor líbrame de la mentira, limpia mi corazón y mis labios. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 29). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Aves migratorias

Lunes 2 Septiembre

La cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida.

Jeremías 8:7

¿Quién enseñó al Espíritu del Señor… o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?

Isaías 40:13-14

Aves migratorias

¡Qué agitación en el mundo de las golondrinas este fin del verano en Europa! Reunidas en las redes eléctricas, se preparan para un gran viaje: su destino es África, donde encontrarán insectos voladores en abundancia, para alimentarse. Pero, ¡qué reto para esas aves tan livianas recorrer a veces hasta 10.000 kilómetros! ¿Y quién les dará la señal de partida? «El desencadenamiento de la migración responde a mecanismos complejos que todavía no han sido aclarados». Tal es la constatación de los observadores, a pesar de que sus técnicas están en continuo progreso. La pregunta sigue, pues, sin respuesta.

En la Biblia Dios interpeló a Job mediante una pregunta similar (Job 39:26): “¿Vuela el gavilán (otra ave migratoria) por tu sabiduría, y extiende hacia el sur sus alas?” (cuando llega el momento de migrar).

En ese momento Job estaba sumergido en una gran angustia y había hecho multitud de preguntas a Dios. Sin responderle directamente, Dios llamó su atención sobre algunas particularidades admirables del reino animal (Job 39). Le hizo «sentir» Su poder, Su soberanía; le mostró los cuidados del Dios Creador hacia sus criaturas. Job se inclinó y humildemente reconoció sus propios límites: “Yo soy vil” (Job 40:4).

Aún hoy, hombres y mujeres buscan pruebas de la existencia de Dios. La naturaleza, con todos los misterios y las maravillas que contiene, es una respuesta contundente para el que quiere entender.

2 Crónicas 18 – 1 Corintios 10 – Salmo 103:1-5 – Proverbios 22:16

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Es el Señor

Domingo 1 Septiembre

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor… Nosotros le amamos a él, porque él (Dios) nos amó primero.

1 Juan 4:18-19

Contentamiento es a los hombres hacer misericordia

Proverbios 19:22

Es el Señor

Lucas 5:1-11; Juan 21:3-4

Simón (a quien más tarde Jesús llamaría Pedro) había trabajado toda la noche con sus compañeros, pero no habían pescado nada. Jesús los invitó a echar las redes en pleno día. Ellos obedecieron… ¡y las redes se llenaron al punto de romperse! Asustado por este Hombre a quien los peces obedecen, Simón se echó a sus pies y le dijo: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. En lugar de retirarse, Jesús lo tranquilizó, y Simón dejó todo para seguirle…

Pasaron algunos años, Jesús fue crucificado y luego resucitó. Otra vez, los discípulos habían pescado toda la noche sin éxito. En la mañana, un desconocido se presentó en la playa. Ellos admitieron que sus esfuerzos habían sido infructuosos, y él los invitó a echar nuevamente sus redes en el lugar donde estaban, cerca de la playa. Enseguida la red se llenó a tal punto que solo pudieron arrastrarla hasta la orilla. ¡Entonces Juan comprendió que ese desconocido era el Señor! Y Pedro se lanzó al agua para reunirse rápidamente con él.

La actitud de Pedro en estas dos ocasiones ofrece un contraste llamativo. Esto se debe a que, entre tanto, Pedro había aprendido a conocer la gracia de su Maestro. Y helo aquí precipitándose a su encuentro, vivo ejemplo de esta palabra: “el perfecto amor echa fuera el temor”.

No temamos acercarnos a Jesús tal como somos. Él no rechaza a nadie, al contrario, por su bondad atrae a los que lo conocen.

2 Crónicas 17 – 1 Corintios 9 – Salmo 102:23-28 – Proverbios 22:15

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La reacción fundamental

Agosto 31

La reacción fundamental

El Señor no… [quiere] que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

(2 Pedro 3:9)

El asombro es una reacción apropiada y, en realidad, inevitable ante las palabras y las enseñanzas de Jesús. Pero nuestra reacción ante ellas no debe terminar con el asombro o ni siquiera con la seria consideración. La reacción fundamental a la enseñanza de Jesús es creer y obedecer. Él no presentó las verdades simplemente para nuestro asombro e información. Enseñó lo que enseñó para nuestra salvación.

Muchos reaccionaron ante la enseñanza de Jesús sencillamente considerando sus palabras y sus obras, pero no aceptándolas. ¿Cuál es la reacción fundamental de usted?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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