La prueba está en la luz

Junio 28

La prueba está en la luz

Comprobando lo que es agradable al Señor. (Efesios 5:10)

El gozo de un cristiano es ser ejemplo vivo de la verdad de Dios; ser un ejemplo viviente de lo que es agradable a Él.

Cuando estuve en Damasco, descubrí que las tiendas no tienen ventanas. Si quiere comprar algo, tiene que sacarlo a la calle y levantarlo a la luz para detectar cualquier defecto. De igual manera, la única forma de evaluar nuestra vida es exponer toda conducta, toda decisión y todo motivo ante la luz de Cristo y de su Palabra.

Cuando voy al aeropuerto y paso mis maletas por las cámaras que ven lo que hay dentro, nunca me preocupa lo que vea el policía. No tengo nada que ocultar. No llevo armas ni bombas. Así debemos ser como cristianos. No debe importarnos que la luz revele lo que somos porque ella solo ha de comprobar la veracidad de nuestra identidad. Debemos estar dispuestos a exponer nuestra vida ante la luz para que pruebe que somos luz.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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El cristianismo, ¿promete prosperidad material?

Viernes 28 Junio

Enviamos a Timoteo nuestro hermano… para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.

1 Tesalonicenses 3:2-3

El cristianismo, ¿promete prosperidad material?

Desde hace algunos años se oye hablar del «evangelio de la prosperidad». Según esta enseñanza, un cristiano no debería ser pobre ni sufrir enfermedades o persecuciones.

Inversamente, ser rico y tener buena salud sería la prueba de la bendición divina y el testimonio de una fe sólida. Este argumento se apoya en textos deformados de la Biblia o sacados de su contexto.

Esta enseñanza es “un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo” (Gálatas 1:6-7). En efecto, el verdadero y único evangelio enseña la necesidad de salvación del hombre mediante el arrepentimiento, y el perdón de pecados logrado por la muerte de Jesucristo el Salvador. Ciertamente, como consecuencia de esta salvación, el hombre obtiene prosperidad, pero esta es ante todo espiritual y no material: el conocimiento de Dios como Padre, su comunión y su esperanza son una fuente de felicidad.

Adherirse a este «evangelio de la prosperidad», ¡sería admitir que el apóstol Pablo no era cristiano! Lea los versículos 24 a 27 de 2 Corintios 11 y verá que Pablo conoció absolutamente todo menos la prosperidad material. Fue golpeado, lapidado, naufragó tres veces, estuvo “en trabajo y fatiga… en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez”. Además, ¿tendrá el cristiano una porción diferente a la de su Señor, quien “se hizo pobre”? (2 Corintios 8:9).

Daniel 2:1-23 – 2 Timoteo 4 – Salmo 77:10-20 – Proverbios 18:8

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Huya de la cueva

Junio 27

Huya de la cueva

Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. (Juan 12:35)

Cuando un cristiano peca y participa en las obras de las tinieblas, es como si hubiera tenido una recaída.

Imagínese que está perdido en una cueva. Cuando trata de encontrar la salida, solo se adentra cada vez más en el laberinto de túneles. Pronto está en el vientre de la tierra. Está asustado. Le late con fuerza el corazón. Tiene los ojos bien abiertos, pero lo único que ve es una oscuridad agobiante. Anda a tiendas durante horas, y las horas se convierten en un día, y luego otro día. Toda esperanza parece perdida. De repente, a cierta distancia, se ve una lucecita. Usted se mueve hacia ella, tratando de no caer en un hoyo profundo. ¡Al fin la luz comienza a ampliarse y usted se encuentra en una abertura de la cueva! Con la fuerza que le queda reanuda su viaje hacia la luz del día. Descubre entonces una libertad como nunca la había concebido como posible. Sin embargo, poco después de escapar piensa que había varias cosas de las que disfrutaba en la cueva. De modo que regresa. ¡Cuán insensato! Pero eso es lo que hace un cristiano cuando va tras las obras de las tinieblas.

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Felicidad de confiar en Dios

Jueves 27 Junio

Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza.

Salmo 40:4

(Jesús dijo:) Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

Lucas 24:44

Felicidad de confiar en Dios

Cuando leemos en la Biblia un salmo descubrimos los sentimientos experimentados por el autor. Muchos salmos, como el Salmo 40 citado en el encabezamiento, son escritos proféticos que anuncian los padecimientos del Mesías, el Señor Jesús. Asimismo, al leerlos nos sentimos identificados en las diversas circunstancias de nuestra vida presente, ya sea en la tristeza o en el gozo.

En el Salmo 40 David evoca situaciones extremas de las que Dios lo sacó. A través de estas experiencias David nos habla anticipadamente de “los sufrimientos de Cristo” en la cruz (1 Pedro 1:11). Ese es el verdadero sentido de este salmo.

Nuestras vidas también encuentran su sentido a la luz de la vida de Cristo. Cuando atravesamos situaciones de angustia, podemos decirnos: «Jesús me precedió y estuvo allí conmigo». Por supuesto, Jesús nunca pecó, pero sufrió el peso y el castigo por nuestras faltas: “Me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis maldades” (Salmo 40:12). Por eso él puede comprendernos y consolarnos, incluso cuando lloramos debido a nuestras faltas.

“Dios se inclinó a mí, y oyó mi clamor”, atestigua David (v. 1). No dudemos en invocar a Dios, en expresar ese clamor de la fe cuando estemos en “el pozo de la desesperación” (v. 2). Dios responde a quien le ora. Entonces brotará en nosotros esa dulce exclamación: “Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza”.

Daniel 1 – 2 Timoteo 3 – Salmo 77:1-9 – Proverbios 18:6-7

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Perversiones de Satanás

Junio 26

Perversiones de Satanás

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. (Efesios 5:3-4)

Tanto el amor de Dios como el amor de sus hijos es clemente, incondicional y altruista, pero por seguro Satanás pervertirá eso. El amor terrenal es superficial, egoísta, sensual y sexual, y Satanás le ha hecho creer al mundo esa definición del amor.

A diferencia del amor del mundo, el versículo de hoy termina indicando que debemos dar gracias. Pablo dijo que “Dad gracias a Dios en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:18). Cuando somos agradecidos por todo, nos salimos de nosotros mismos, porque la acción de gracias se dirige a Dios.

En vez de hablar de las personas, ámelas de una manera que transmita gratitud. Recuerde que el amor de Dios es desinteresado y agradecido, pero el amor del mundo es egoísta e ingrato.

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¿Dónde está mi trapito?

Miércoles 26 Junio

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

1 Corintios 13:11

Así dice el Señor:… Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros.

Isaías 66:12-13

¿Dónde está mi trapito?

Como la mayoría de los niños, mi pequeño Arturo tiene un «trapito» que atesora. Ese pedazo de tela, raído y sucio, tiene un valor inmenso para él. Lo usa para dormirse y tranquilizarse. ¡Pero esta noche nadie encuentra el trapito! Arturo llora desconsolado.

¿Qué hacer? ¿Reprocharle su tristeza? ¿Tratar de explicarle que ese ordinario pedazo de tela no tiene ningún valor? ¿Pedirle que deje de llorar y sea razonable como un adulto? ¡En absoluto! Yo, su mamá, buscaré por todos lados su valioso trapo, porque mi deseo ante todo es consolarlo. Cuando él sea más grande, aprenderá a despegarse de su tesoro. Pero ahora es muy pequeño para comprender. A su edad, la pérdida de su trapo le causa gran dolor.

Amigos cristianos, nos dirigimos a Dios para hablarle de cosas importantes. Pero muy a menudo tememos hablarle de nuestras pequeñas angustias. No nos atrevemos a hacerlo porque pensamos que son insignificantes y que Dios nos reprochará la importancia que les damos. Es cierto que debemos crecer en la fe para estimar las cosas como él lo hace. Pero estamos ante un “Padre de misericordias” y un “Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3). Él no subestima nuestras penas cotidianas. En nuestra pequeña medida, ellas son importantes, y Dios lo sabe.

Él valora nuestras confidencias, aun cuando lo sabe todo. Hablemos con él de todo lo que nos turba, con la confianza de un niño.

2 Reyes 25 – 2 Timoteo 2 – Salmo 76 – Proverbios 18:4-5

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La Búsqueda de amor del mundo

Junio 25

La Búsqueda de amor del mundo

Sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. (Colosenses 3:14)

Las personas del mundo buscan mucho el amor. Se considera como la meta suprema el amar y ser amado. Se ve al amor como la forma de experimentar las emociones extremas: nunca será tan feliz ni estará tan triste como cuando está enamorado.

La música actual estimula esa búsqueda del amor. Casi toda ella tiene el mismo mensaje implícito: sea la fantasía de un amor que se busca o la desesperanza de un amor perdido. Las personas siguen persiguiendo ese sueño esquivo. Fundamentan su concepto del amor en lo que hace para ellos. Las canciones, los dramas, las películas, los libros y los programas de televisión perpetúan continuamente la fantasía; el sueño de un amor perfecto satisfecho a la perfección.

El amor del mundo es implacable, condicional y ególatra. Se centra en el deseo, el placer egoísta y la lujuria; todo lo opuesto del perfecto amor de Dios. Las personas buscan amor, pero no es el amor verdadero; es la perversión de Satanás.

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Mejor es sufrir haciendo el bien (4)

Martes 25 Junio

Mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.

1 Pedro 3:17

A vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él.

Filipenses 1:29

Mejor es sufrir haciendo el bien (4)

En sus obras teatrales, Pedro Corneille (1606-1684) pone a sus personajes frente a decisiones imposibles y dolorosas de tomar. Elecciones entre dos valores igualmente estimables, como el deber y el amor.

En nuestra vida debemos tomar múltiples decisiones. ¿Cuáles son nuestras prioridades? Para uno será la familia, para otro los estudios o el éxito, el placer o la aventura… A menudo elegimos por comodidad o para no diferenciarnos del pensamiento de la mayoría. Tememos sufrir si no actuamos como todo el mundo, si no aceptamos la injusticia. Pero la Biblia nos dice: “Mejor es que padezcáis haciendo el bien… que haciendo el mal”.

¿He elegido el bien, a pesar del sufrimiento que me acarrea?

En mi trabajo quizá me enfrente a una situación delicada en la cual se me pida, por ejemplo, dar una respuesta equívoca o decir una mentira para obtener un buen negocio. Si no lo hago, corro el riesgo de que mi jefe se enoje, pero habré hecho lo correcto. ¡En primer lugar soy responsable delante de Dios!

Interiormente, la elección principal es la de la verdad. Quien no cree en el Señor Jesús está equivocado. No se trata solamente de decir o de conocer la verdad, sino de creer en ella: creer que Jesús murió para librarme de mis pecados.

Soy cristiano porque Dios me ha permitido encontrar la verdad. Esto me traerá oposición y sufrimientos… ¡Pero Dios me dice que esto es mejor!

(continuará el próximo martes)

2 Reyes 24 – 2 Timoteo 1 – Salmo 75 – Proverbios 18:2-3

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El amor incondicional

Junio 24

El amor incondicional

También Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. (Efesios 5:2)

La Biblia no se refiere al amor cristiano como una emoción, sino como un acto de abnegación. Una persona que verdaderamente ama a alguien no trata de quitarle nada a esa persona. Es porque el amor cristiano nunca está condicionado a recibir algo; es incondicional.

A menudo el mundo define el amor desde el punto de vista de lo que puede obtener. Pero Dios nos ama aun cuando nunca recibe nada a cambio. Si ese tipo de amor caracterizara el matrimonio, el índice de divorcios no sería lo que es hoy. Si quienes dicen que ya no aman a su cónyuge pudieran comprometerse a amarlo de manera incondicional, pudieran descubrir que pueden recrear ese amor. Nuestro Señor Jesucristo no nos ama por lo que pueda sacar de nosotros; nos ama a pesar de la aflicción que le causamos. Haga del amor incondicional su meta, y sea humilde, obediente y abnegado.

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Un tesoro descubierto

Lunes 24 Junio

Me regocijo en tu palabra (la Palabra de Dios) como el que halla muchos despojos.

Salmo 119:162

(Jesús dijo:) Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.

Juan 5:39

Un tesoro descubierto

En noviembre de 2011 se iniciaron trabajos de remodelación en un edificio destinado a convertirse en un museo: la «Casa de las Luces» en Langres (Francia). En una viga carcomida, un obrero descubrió un hueco, y en su interior una bolsa de tela que contenía alrededor de dos mil piezas de oro y plata. ¡Un verdadero tesoro!

Cristianos, ¿dónde se encuentra la Biblia en nuestras casas? ¿Al alcance de la mano o polvorienta y olvidada en un estante? Este libro nos ofrece un tesoro: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Este Hijo unigénito es Jesucristo, quien aceptó hacerse hombre para dar su vida en rescate por todos los que se arrepienten de sus pecados. Comprendemos, pues, que él es precioso para quienes perdonó y a quienes salvó de una catástrofe eterna.

Toda la Biblia nos revela ese tesoro: la persona del Señor Jesús. Al leerla aprendemos a conocer el corazón de Dios, lleno de amor y compasión, al Dios de luz que ilumina nuestras vidas, lejos del pecado. Fortalece nuestra fe y nos sostiene en las situaciones más difíciles. Las múltiples promesas que el creyente encuentra en la Palabra de Dios son “millares de oro y plata” (Salmo 119:72) para la vida de la fe.

Las riquezas de este mundo, como esas monedas de oro y plata halladas en la viga, pueden desaparecer en cualquier momento. ¡Que nuestro Señor sea la luz de nuestra vida y el tesoro de nuestro corazón!

2 Reyes 23:21-37 – 1 Timoteo 6 – Salmo 74:12-23 – Proverbios 18:1

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