Éxodo 20 | Lucas 23 | Job 38 | 2 Corintios 8

9 MARZO

Éxodo 20 | Lucas 23 | Job 38 | 2 Corintios 8

Nos acercamos al final de la historia y Dios se dirige directamente a Job por primera vez (Job 38); lo seguirá haciendo hasta el capítulo 41. En 1 Reyes 19, Dios habla a Elías con voz apacible y delicada; aquí, lo hace desde un torbellino (38:1), porque quiere que incluso su forma de comunicación y el escenario corroboren los profundos conceptos que quiere dejar claros.

Las primeras palabras de Dios son aterradoras: “¿Quién es este, que oscurece mi consejo con palabras carentes de sentido? Prepárate a hacerme frente; yo te preguntaré, y tú me responderás” (38:2–3). Esta salva inicial puede llevar a los incautos a pensar que Dios está principalmente disgustado con Job, y que los tres miserables amigos se han regodeado bastante. Sin embargo, como relato que va pasando de una perspectiva a otra, el libro no ha acabado aún. Después de todo, el primer capítulo recoge la gran estima que Dios tenía por Job, y no hay nada en estos últimos que modifique este hecho. Además, ya hemos llamado la atención sobre 42:7, donde el Señor dice estar enfadado con los tres amigos (algo que nunca dice de Job), porque estos no hablaron de él de la forma apropiada (algo que Job, el siervo de Dios, sí hizo). El terrible desafío del Todopoderoso a Job en estos cuatro capítulos debe colocarse en el marco más amplio del libro, si queremos captar su sentido en su totalidad.

Job ha dicho repetidas veces que desea cuestionar a Dios. Ahora es el Señor quien lo hará (38:3). No obstante, la naturaleza del bombardeo de preguntas retóricas que Dios lanza en estos capítulos no es precisamente la de las que Job quiere plantear. Él quiere hablar de sus propios sufrimientos, de la justicia de los mismos, del papel de Dios aprobándolos. Quiere hacerlo sobre todo porque desea mantener su reputación de integridad y justicia. Sin embargo, las preguntas del Señor se centran en una escena mayor. En otras palabras, le está diciendo: “Job, ¿estabas tú presente al principio de la creación? ¿Posees un conocimiento profundo del mundo entero, no digamos ya de los cielos? ¿Controlas el curso de las constelaciones, como las Pléyades u Orión? ¿Fuiste tú quien creó la mente humana, de forma que puedes explicar cómo funciona? ¿Ejerce tu palabra el tipo de influencia providencial que da de comer a los cuervos hambrientos o a la leona que sale a cazar?”.

Por una parte, por supuesto, esta contestación no responde a todas las preguntas que Job estaba haciendo. Por otra, sí lo hace. Advierte a Job de que su capacidad de entender es más limitada de lo que cree. Nos prepara para la conclusión de que Dios quiere algo más de nosotros que un simple entendimiento.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, pp. 68–69). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La cruz de Jesucristo, el Justo

Viernes 9 Marzo

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Cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron.

Juan 19:17-18

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

1 Corintios 1:18

La cruz de Jesucristo, el Justo

La cruz de Cristo fue levantada en el Calvario, en Jerusalén. Los romanos practicaban, al igual que los persas anteriormente, el suplicio de la crucifixión. Cicerón lo consideraba como «un castigo de los más crueles y viles en extremo», y Tácito lo veía como «el más vergonzoso».

Sin embargo, la cruz estaba en el centro de los planes de Dios para eliminar el pecado (Juan 1:29). Jesús “sufrió la cruz, menospreciando el oprobio” (Hebreos 12:2), “haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8).

Algunas personas ven en Jesús a un hombre solidario con todos los miserables, los ajusticiados, los que sufrieron una muerte atroz. Sin embargo, Jesús es mucho más que eso: es el Hijo de Dios, y su muerte no tiene nada en común con la de los demás hombres. Cristo no solo fue la víctima de la injusticia y de la crueldad de este mundo, sino que solo él, el justo, sufrió en la cruz la ira de Dios contra el pecado, el castigo que todos nosotros merecíamos. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, la oscuridad invadió el país. Jesús fue abandonado por Dios debido al pecado. Solo él, víctima irreprochable, podía llevar la condenación y morir en lugar de todos los que creerían en el amor de Dios, quien entregó a su Hijo.

Querido amigo, “la palabra de la cruz”, el mensaje de esta terrible crucifixión, ¿es para usted una “locura”, incomprensible, imposible de recibir? Acéptela y descubrirá el poder de Dios, que nos salva completa y eternamente.

Éxodo 21 – Hechos 15:36-16:10 – Salmo 31:14-20 – Proverbios 11:7-8
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El aborto y la campaña por la inmoralidad

El aborto y la campaña por la inmoralidad


martes, 16 de octubre de 2012

Estimado Amigo,

La elección presidencial estadounidense se avecina; y este año, temas bíblicos son un foco importante en el debate -más que en cualquier otra elección en la historia de nuestra nación.

Si usted ha visto las convenciones políticas cuando finalizaba el verano, sabe que el partido político más prevaleciente en Estados Unidos ha adoptado una plataforma que enfáticamente afirma los mismos pecados condenados en Romanos 1:18-32. De hecho, en la versión que fue ratificada inicialmente, ellos no consideran adecuado reconocer a Dios (cf. Romanos 1:28).

Estos políticos abogan explícitamente por el asesinato de bebés no nacidos y quieren legalizar diversos tipos de perversión sexual. Por otra parte, tienen la intención de aprovechar el proceso legislativo para obligar a todos a aceptar y respetar su moral alterada.

No son cuestiones «políticas». Se trata de un ataque a gran escala a la Escritura usando (y abusando) el proceso democrático. Es un intento de redefinir el pecado como justicia y viceversa. Esto trae a la mente las palabras de Isaías 5:20: «¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!»

En resumen, ellos «cambiaron la verdad de Dios por la mentira» (Romanos 1:25).

Nosotros, los que amamos a Cristo y queremos honrarlo, no podemos quedarnos pasivos, en silencio mientras que los políticos de nuestra nación prosiguen una agenda tan nefasta. La Escritura condena expresamente no sólo a «los que practican tales cosas», sino también a aquellos que «se complacen con los que las practican» (Romanos 1:32).

El mes pasado prediqué dos sermones sobre cuestiones morales y bíblicas que se debaten en la arena política. El primero de la serie es tan urgente que lo hemos producido en masa; y hemos tomado la decisión -sin precedentes- de enviar automáticamente una copia en CD a cada persona en nuestra lista de correo. (Eso es cerca de 100.000 copias.) Usted debería tener ahora una copia de ese mensaje, titulado «El aborto y la campaña por la inmoralidad.»

Quiero que también tenga la segunda parte de esta nueva serie. Se llama «La homosexualidad y la campaña por la inmoralidad»; y trata bíblicamente otro tema efervescente que está siendo ampliamente discutido en estos días. Para recibir su copia gratuita, sólo tiene que completar la tarjeta de respuesta adjunta y enviarla hoy mismo.

Usted podrá preguntarse por qué queremos hacer frente a estas cuestiones en vísperas de una elección. Después de todo, mi oposición a llevar la política partidista al púlpito es bien conocida. Escribí un libro entero sobre el tema. (Llamado Por qué el gobierno no lo puede salvar y, lamentablemente, ahora sólo está disponible en versión digital.) Pero muy rara vez menciono, mucho menos comento, acerca del proceso político.

Esto se debe a que la Verdad avanza en este mundo caído no por la fuerza o el poder político -no por la sabiduría humana o la influencia burocrática- sino por la proclamación del Evangelio y la predicación de la Palabra de Dios (1 Corintios 1:21). Debemos permanecer en esa tarea, y con la ayuda de Dios, lo haremos.

Pero el proceso político a veces se convierte en un medio para acelerar la propagación de la iniquidad y la injusticia. En este caso, los temas son claramente bíblicos, no meramente «políticos». Las perversiones sexuales y la matanza de los niños no nacidos son pecados atroces -en absoluto «derechos civiles»- de acuerdo a la Escritura. Cuando los políticos tratan de legalizar y regularizar estos males, son ellos quienes han propasado los límites de su función.

Durante este ciclo electoral, la inmoralidad flagrante ha sido decidida, enérgica y abiertamente integrada en la plataforma de un partido político nacional. No seríamos fieles a la Palabra de Dios             -seríamos culpables de no proclamar todo el consejo de Dios- si pretendiéramos que no está sucediendo. Usted recordará que Juan el Bautista confrontó la maldad en los más altos niveles del gobierno (Marcos 6:18). El suyo no fue un esfuerzo político, estaba tomando una posición de justicia, porque respondía a una autoridad superior a Herodes.

Permítanme ser claro: no estoy pidiendo su voto a favor de algún partido o candidato en particular; yo simplemente deseo exponer los temas bíblicos vitales que sustentan las agendas morales corruptas y están pasando como derechos civiles. Mientras hacemos esto, nuestro objetivo final es exaltar al Señor Jesucristo y llevar Su evangelio a los incrédulos. Después de todo, esto éramos algunos de nosotros (1 Corintios 6:11). Los incrédulos no son nuestros enemigos, sino nuestro campo de misión en necesidad de la verdad bíblica.

Siempre hemos creído y enseñado que la Palabra de Dios es siempre pertinente y totalmente suficiente para cada necesidad espiritual. En temporada y fuera de ella, en año de elecciones o no, nuestra misión es proclamar el Evangelio de la Biblia, enseñar a la gente lo que la Biblia quiere decir por lo que dice, ayudar a la gente a pensar bíblicamente acerca de los tiempos en que viven y equiparlos en sus ministerios a los demás.

Nos damos cuenta de que no estamos solos en nuestras convicciones o nuestra misión. El Señor nos ha rodeado de amigos como usted, celosos de la verdad bíblica, que ven que hay grandes necesidades espirituales a su alrededor, que reconocen la oportunidad que tienen de hacer un impacto y que están con nosotros, proveyendo para sustentar este trabajo.

El resultado es que muchos hombres y mujeres -algunos que anteriormente tenían poco acceso o interés en recursos bíblicos sólidos- nos están encontrando, están aprendiendo, creciendo e invirtiendo en los demás lo que hemos invertido en ellos. A través de su apoyo, usted forma parte de esa cadena de eventos que está haciendo eco en el cielo mismo. Gracias por sus oraciones y, a medida que nos acercamos al final del año, por su ayuda financiera. Que el Señor, quien ve, se lo devuelva, tanto en esta vida como en la vida por venir.

Con Amor en la Verdad,

John MacArthur

Pastor-Maestro

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Abre las ventanas de tu corazón

MARZO, 08

Abre las ventanas de tu corazón

Devocional por John Piper

He puesto sobre él mi Espíritu… No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare. (Isaías 42:1-3)

Probablemente, las palabras más alentadoras que haya oído en semanas vengan de una profecía en Isaías 42:1-3 sobre cómo usará Jesús su poder espiritual.

¿Nos sentimos como una «caña cascada», o como uno de esos enormes y pesados lirios de Pascua, cuyo tallo ha sido aplastado de manera que la flor cae al suelo y no recibe vida? ¿Alguna vez sintieron que su fe es solo una pequeña chispa en lugar de una llama, como ese puntito rojo que queda en la mecha después de que se soplan las velas de cumpleaños?

¡Ánimo! El Espíritu de Cristo es el Espíritu de aliento: él no cortará nuestra flor, él no apagará nuestra chispa.

«El Espíritu del Señor esta sobre mí… para anunciar el evangelio a los pobres» (Lucas 4:18). «Se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas» (Malaquías 4:2). Él es «manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas» (Mateo 11:29). «Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor» (Salmos 27:14).

Podrá ser triste para nosotros tener solo una chispa en lugar de una llama de fuego. Pero ¡prestemos atención! y alentémonos: sí, hay una gran diferencia entre una chispa y un fuego, ¡pero hay una diferencia infinita entre una chispa y ninguna chispa! Una semilla de mostaza (de fe) está infinitamente más cerca de ser una montaña que lo está de no ser una semilla.

Abramos la ventana de las promesas de Dios y dejemos que el Espíritu sople en cada una de las habitaciones de nuestro corazón. El viento santo de Dios no romperá o extinguirá. Él levantará nuestra cabeza y soplará la chispa para que se convierta en llama. Él es el Espíritu de aliento.


Devocional tomado del articulo “The Spirit of Encouragement”

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Éxodo 19 | Lucas 22 | Job 37 | 2 Corintios 7

8 MARZO

Éxodo 19 | Lucas 22 | Job 37 | 2 Corintios 7

Algunas personas presentan a Pablo como un frío intelectual. ¿Por qué se relacionan estas dos palabras? No estoy seguro, pero ciertamente no encajan con el apóstol. Es obvio que Dios dotó a Pablo de una mente privilegiada, pero también era un hombre que hacía gala de una intensidad apasionada.

En 2 Corintios 7, Pablo declara que su gozo se desborda (7:4) a consecuencia de algunas noticias relativas a los corintios recibidas cuando fue a Macedonia. En su primera visita allí, no había tenido descanso, sino que fue “acosado por todas partes; conflictos por fuera, temores por dentro” (7:5). Sin embargo, sus miedos y dificultades se convirtieron en gozo cuando recibió las buenas noticias acerca de los corintios.

¿Qué provocó esta drástica transformación en la perspectiva del apóstol?

(1) Fuese cual fuese su mecanismo, Pablo reconoce que el motor de la transformación fue Dios, “que consuela a los abatidos” (7:6). En este caso, el Señor consoló al apóstol llevando a Tito a su lado, con algunas noticias de los corintios.

(2) Tito informó a Pablo de que los corintios habían recuperado su equilibrio, después de la reprensión del apóstol en su anterior visita y la dolorosa carta que este envió después. Ahora, anhelaban verle y expresaban “honda preocupación” por él (7:7). Tito trajo las noticias de que el dolor provocado por la misiva de Pablo se había vuelto “tristeza que proviene de Dios” porque había llevado al arrepentimiento (7:8–10); este dolor que genera arrepentimiento “que lleva a la salvación, de la cual no hay que arrepentirse, mientras que la tristeza del mundo produce la muerte” (7:10). Esta reacción de los corintios llenó a Pablo de gozo y aliento.

Todo esto indica, por supuesto, que Pablo está involucrado íntimamente en la vida de las personas a las que ministra. Sus propias emociones oscilan en función de sus relaciones con ellas. No obstante, tenemos que destacar que el apóstol no cae en dos trampas muy comunes. (a) Evita el tipo de distancia profesional que proyectan algunos ministros como escudo protector. (b) Aunque sus propios gozos y penas están claramente vinculados a lo que los cristianos corintios piensan de él, este vínculo no es principalmente personal. Cuando se da este caso, el ministro pierde su voz profética, diciendo y haciendo sólo lo que cree que mantendrá el afecto de su rebaño. Pablo se siente obligado a reprender a los corintios, en persona y por carta; no elude esa responsabilidad. Así pues, está gozoso por haberlos recuperado para sí y porque vuelven a ser fieles al Evangelio, la raíz de su deleite ilimitado.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 67). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Un cambio radical

Jueves 8 Marzo

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12

Un cambio radical

«¡Lo voy a matar!», repetía aquel hombre que, al volante de su viejo camión, buscaba a su peor enemigo para vengarse. Solo pensaba en eso, ni siquiera podía dormir debido a su sed de venganza.

Aquel día se detuvo en un hotel para pasar la noche. En su habitación encontró un libro que no conocía, y pasó gran parte de la noche leyéndolo. Al día siguiente dejó el hotel. Cuando la persona encargada del aseo entró en la habitación, descubrió con espanto una pistola, una Biblia abierta y a su lado una hoja con las siguientes palabras: «Este libro salvó dos vidas: la mía y la de mi peor enemigo».

¿Por qué este cambio tan radical? El mensaje de la Biblia, como si fuese un potente proyector, iluminó la conciencia de ese hombre y le mostró su estado ante Dios, el horror del acto que iba a cometer. Lo hizo consciente de que Dios es luz y amor, y esto tocó su corazón lleno de odio, a tal punto que cambió de dirección.

Ante Dios no solo los delincuentes son culpables. “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Dios dirige este mensaje a todos. Declara que el corazón del hombre está lleno de tinieblas, pero que Dios es luz y amor. Jesucristo, “aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (Juan 1:9). Pero es necesario creer, tener el ojo sencillo de la fe, para ser lleno de Su luz y amor, y poder experimentar el mismo cambio radical en nuestra vida.

“Erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora (Dios) os ha reconciliado” (Colosenses 1:21).

Éxodo 20 – Hechos 15:1-35 – Salmo 31:9-13 – Proverbios 11:5-6
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¿Qué ama usted en realidad?

¿Qué ama usted en realidad?

3/7/2018

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14:26-27)

Aparte de Dios, nadie pudo haber sido más amado para Abraham que su hijo Isaac. Pero esa era la prueba: “Averiguar si amaba a Isaac más que a Dios”. Si amamos a Dios sobre todas las cosas, le daremos gracias por lo que está logrando a través de nuestras pruebas y de nuestros sufrimientos. Pero si nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a Dios, pondremos en tela de juicio la sabiduría de Dios y nos enojaremos y amargaremos. Si hay algo para nosotros más amado que Dios, entonces Él tiene que quitar eso para que crezcamos espiritualmente.

En el versículo de hoy, Jesús no dijo que debemos odiar a todo el mundo. Más bien quiso decir que si no se ama a Dios hasta el punto de que se esté dispuesto, si fuera necesario, a separarse del padre, de la madre, del cónyuge, de los hijos, del hermano, de la hermana, o incluso de la propia vida, entonces no se le ama sobre todas las cosas. Usted debe decidir hacer la voluntad de Dios ante todo, sin que importe cuánto pueda amar a los demás.

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De Cristo el Mediador

LOS ESTÁNDARES DE WESTMINSTER

y

La forma de gobierno de Westminster

La confesión de fe, catecismos menor y mayor y la forma de gobierno con citas bíblicas completas

Capítulo Ocho

De Cristo el Mediador

VIII.1 Agradó a Dios en su eterno propósito escoger y ordenar al Señor Jesús, su unigénito Hijo, para ser el Mediador entre Dios y el hombre, el Profeta,164 Sacerdote y Rey,166 la Cabeza y Salvador de su Iglesia, el Heredero de todas las cosas168 y Juez del mundo:a Quien, desde toda la eternidad, Dios le dio un pueblo para ser su simiente;170 y para que en el tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santifcara y glorificara.

VIII.2 El Hijo de Dios, la segunda Persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, de la misma sustancia e igual con el Padre, cuando llegó la plenitud del tiempo, asumió la naturaleza humana, con todas sus propiedades esenciales y con sus flaquezas comunes, pero sin pecado.173 Fue concebido por medio del poder del Espíritu Santo, en el vientre de la virgen María, de la misma sustancia de ella. De tal manera que dos enteras, perfectas y distintas naturalezas, la divina y la humana, fueron unidas inseparablemente en una sola Persona, sin conversión, composición o confusión.175 Dicha Persona es verdadero Dios y verdadero hombre, pero con todo, un solo Cristo, el único Mediador entre Dios y el hombre.

VIII.3 El Señor Jesús, en su naturaleza humana así unida a la divina, fue sobremanera santificado y ungido con el Espíritu Santo, teniendo en sí todos los tesoros de la sabiduría y conocimiento;178 pues agradó al Padre que en él morase toda plenitud, a fin de que, siendo santo, inocente y sin mancha, lleno de gracia y de verdad,180 Él estuviese completamente apto para ejercer el oficio de Mediador y Fiador. Él no tomó este oficio por sí mismo, sino que fue llamado por su Padre para ello,182 quien puso todo poder y juicio en sus manos, y le dio el mandamiento de ejecutar los mismos.

VIII.4 El Señor Jesús emprendió este oficio de muy buena voluntad, y a fin de que lo desempeñase nació bajo la ley,185 y la cumplió perfectamente; padeció inmediatamente los más crueles tormentos en su alma y los más dolorosos sufrimientos en su cuerpo;188 fue crucificado y murió, fue sepultado y permaneció bajo el poder de la muerte pero no vio corrupción.190 Al tercer día resucitó de entre los muertos con el mismo cuerpo en el que sufrió,192 con el cual también ascendió al cielo y allí está sentado a la diestra de su Padre, intercediendo;194 y al fin del mundo retornará para juzgar a los hombres y a los ángeles.

VIII.5 El Señor Jesús, por su perfecta obediencia y sacrificio de sí mismo, el cual ofreció a Dios una sola vez por el eterno Espíritu, ha satisfecho completamente la justicia de su Padre; y ha comprado para todos aquellos que el Padre le había dado, no sólo la reconciliación, sino también una herencia eterna en el reino de los cielos.197

VIII.6 Aunque la obra de redención no fue realmente efectuada por Cristo sino hasta después de su encarnación, sin embargo, la virtud, la eficacia y los beneficios de ella fueron comunicados a los elegidos en todas las épocas sucesivamente desde el comienzo del mundo, en y por aquellas promesas, tipos y sacrificios en los cuales Cristo fue revelado y dado a entender como la simiente de la mujer que había de aplastar la cabeza de la serpiente; y como el Cordero inmolado desde el principio del mundo, siendo el mismo ayer, hoy y por siempre.

VIII.7 En la obra de mediación, Cristo actúa según ambas naturalezas, haciendo por medio de cada naturaleza lo que es propio de cada una. Sin embargo, en razón de la unidad de la persona, aquello que es propio de una naturaleza, algunas veces, en la Escritura se le atribuye a la Persona denominada por la otra naturaleza.200

VIII.8 Cristo aplica y comunica la redención, cierta y eficazmente, a todos aquellos para quienes la ha comprado, intercediendo por ellos,202 y revelándoles los misterios de la salvación en y por la Palabra, persuadiéndolos eficazmente por medio de su Espíritu para creer y obedecer y gobernando sus corazones por medio de su Palabra y de su Espíritu;204 venciendo a todos sus enemigos por medio de su gran poder y sabiduría, de tal manera y forma que concuerdan con su maravillosa e inescrutable dispensación.

Alvarado, A. R. (Trad.). (2010). Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster (pp. 31–37). Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura.

¿Cómo podemos ser llenos del Espíritu Santo?

MARZO, 07

¿Cómo podemos ser llenos del Espíritu Santo?

Devocional por John Piper

Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.(Romanos 15:4)

¿Cómo podemos ser llenos del Espíritu Santo? ¿Cómo podemos experimentar un derramamiento del Espíritu Santo en nuestra iglesia que nos llene de gozo indomable y nos libere y nos dé poder para amar a aquellos que están alrededor nuestro de manera tan auténtica que ellos sean ganados para Cristo?

Respuesta: Meditar día y noche sobre las incomparables promesas de Dios, que nos dan esperanza. Como lo dice el versículo más arriba, es de esa manera como Pablo mantenía su corazón lleno de esperanza y gozo y amor.

La plena certeza de la esperanza viene al meditar en las promesas de la Palabra de Dios. Esto no contradice a la oración de ocho versículos después, que dice que el Espíritu Santo nos da esperanza (Romanos 15:13), porque el Espíritu Santo es el autor divino de las Escrituras. No es contradictorio que la manera en que nos llene de esperanza sea llenarnos con su propia palabra de promesa.

La esperanza no es una vaga emoción que viene de cualquier lado (como un dolor de estómago). La esperanza es la confianza en que el estupendo futuro que se nos promete en la Palabra del Espíritu verdaderamente se va a cumplir. Por lo tanto, la manera de ser llenos del Espíritu Santo es ser llenos de su Palabra. La forma de tener el poder del Espíritu es creer las promesas de su Palabra.

Porque es la palabra de la promesa la que nos llena de esperanza, y la esperanza nos llena de gozo, y el gozo rebalsa en el poder y libertad para amar a nuestro prójimo. Y esa es la plenitud del Espíritu Santo.


Devocional tomado del sermón “A Precious Promise: The Outpouring of God’s Spirit”

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Éxodo 18 | Lucas 21 | Job 36 | 2 Corintios 6

7 MARZO

Éxodo 18 | Lucas 21 | Job 36 | 2 Corintios 6

Una de las visiones más conmovedoras del ministerio apostólico se encuentra en 2 Corintios 6:3–10. No es necesario conocer demasiado sus epístolas para percibir que Pablo no está dispuesto a comprometer el Evangelio. Está más que preparado para soportar las ofensas de la cruz y sobrellevar cualquier inconveniencia o sufrimiento personal con tal de transmitir el mensaje. Escribe: “Por nuestra parte, a nadie damos motivo alguno de tropiezo, para que no se desacredite nuestro servicio” (6:3). Preocupándose por mantener lo que él llama “nuestro servicio”, Pablo no sólo sostiene su reputación personal, sino su credibilidad como embajador de Jesucristo, como siervo de Dios: “Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios” (6:4).

Esta última frase podría dar lugar a malinterpretaciones, tanto en la época de Pablo como en la actualidad. Actualmente, que un ministro del Evangelio “se acredite en todo” puede parecer un feo ejercicio de autobombo. Podemos dar rienda suelta a la imaginación y ver cómo el puesto de libros de la iglesia vende camisetas que dicen “me gusta mi pastor Juan”, o escuchar una gran fanfarria cada vez que sube al púlpito. El mundo de Corinto también podía malinterpretar las palabras de Pablo. Había maestros itinerantes que se elogiaban a sí mismos, de forma explícita e implícita, a fin de conseguir estudiantes, lo que mejor sabían hacer.

Sin embargo, los elogios de sí mismo por parte de Pablo dan repentinamente un giro que ni los múltiples maestros de Corinto ni sus equivalentes en la iglesia moderna occidental querrían seguir. El marco en que el apóstol lo hace no tiene nada que ver con el de los personajes mencionados, antiguos o modernos. Pablo y otros siervos de Dios se recomiendan “en sufrimientos, privaciones y angustias; en azotes, cárceles y tumultos; en trabajos pesados, desvelos y hambre” (6:4b–5). ¿Trabajos? Los antiguos maestros pensaban y enseñaban, no trabajaban duro con sus manos. ¿Tumultos? ¡Los apóstoles cristianos deben demostrar que son siervos de Dios con su comportamiento en los tumultos!

Pablo continúa: también deben recomendarse en “pureza, conocimiento, constancia y bondad; en el Espíritu Santo y en amor sincero; con palabras de verdad y con el poder de Dios; con armas de justicia, tanto ofensivas como defensivas” (6:6–7).

Después, se nos habla de la imagen que las personas deben tener de nosotros: los siervos de Dios deben recomendarse “por honra y por deshonra, por mala y por buena fama” (6:8). Sin duda, son auténticos, pero muchos los considerarán impostores. De hecho, Pablo termina su lista con una letanía de sorprendentes paradojas (6:9–10).

Liderazgo cristiano, ¿alguien se atreve?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 66). Barcelona: Publicaciones Andamio.