Cultive una relación con Dios

22 Septiembre 2017

Cultive una relación con Dios

por Charles R. Swindoll

Salmos 100

El Salmo 100 es un precepto extendido para adorar al Señor con instrucciones específicas. Los primeros tres mandatos que aparecen en los versículos 1 y 2 están relacionados directamente con la idea de cultivar una actitud de gozo. Las siguientes cuatro instrucciones se enfocan en cómo vemos la identidad y el carácter del Señor. Examinemos dos de ellos.

4. Reconozcan que el Señor es Dios (v. 3). A primera vista, éste parece un precepto extraño. Un análisis más cercano de los términos en el idioma hebreo nos ayudará a aclarar la intención de salmista.

La palabra «conocer» viene del hebreo, «yada». Cuando se utiliza en referencia a una persona, denota un conocimiento personal por experiencia, no un conocimiento a la ligera. Es el mismo término que los escritores bíblicos utilizaron como un eufemismo de la relación sexual (Génesis 4: 1; 19: 8; Números 31:17, 35; Jueces, 11:39; 21:11; 1 Reyes 1:4; 1 Samuel 1:19). Nuestro conocimiento de Dios debe ser algo personal y basado en la experiencia, no en algo simplemente teológico.

La palabra, «Señor» es el nombre personal de Dios que se representa en hebreo por las cuatro consonantes «JHVH», y que era considerado muy sagrada para pronunciarlo de manera audible. Quizá recuerde que la palabra se basa en el verbo «ser» que le identifica como la deidad que verdaderamente existe. El finado filósofo cristiano, Francis Schaeffer lo decía de esta manera: «el Dios que existe» (al contrario de todos dioses que no existen).

La estructura de la oración también muestra un detalle importante enfatizando que ningún otro nombre puede tener esa distinción. La oración pudiera bien leerse: «conozcan que Jehová, solamente es Dios». Un compositor contemporáneo agregó una frase muy importante en una canción titulada, Él es Dios. Él escribió: «Él es Dios…y yo no».

La palabra, «Dios» al final de la oración es la palabra hebrea, «elohim», la cual enfatiza la grandeza de Dios, algo así como si utilizamos el título «Su realeza» cuando nos referimos a un rey.

El texto entonces podría parafrasearse de la siguiente forma: «conozcan por experiencia personal que JHVH es el único soberano Dios de todo».

Hay dos implicaciones muy importantes aquí. Primero, la soberanía de Dios está por encima de cada uno de nosotros. Dios no es sencillamente el gobernador del universo que domina las galaxias y las fuerzas de la naturaleza. Él es mi Dios soberano. Él es su rey. Él es el jefe; nosotros nos debemos a él. Cuando aceptamos ese hecho, la vida se vuelve más fácil de entender y el gozo hace un lado la frustración.

Segundo, nuestro conocimiento de Dios como el Señor soberano se debe aprender por experiencia personal. Eso implica una relación personal donde él nos dirige y nosotros le seguimos. Y a través de ese intercambio continuo, la decisión de confiar en él se vuelve un factor inmutable e inconmovible. Las personas seguras de sí mismas son personas gozosas.

5.  Entren por sus puertas con acción de gracias (v. 4). ¿Cuál era el concepto del salmista aquí? ‘¿A qué puertas y atrios se refiere? Existen dos posibilidades. Primero, puede referirse a la fortaleza de un gobernante, donde se decidían los juicios y se concedían los favores. Si es así, la invitación allí tiene que ver con entrar al lugar con alabanzas y agradecimiento en vez de buscar el favor de un gobernante.

La segunda posibilidad puede referirse al templo, el lugar donde el pueblo de Dios se acercaba al Señor. En el antiguo testamento, el resplandor de su gloria, que los hebreos llamaban, «Shekinah» llenaba el lugar santísimo del templo (2 Crónicas 5: 14 y 1 Reyes 8:10-11). El templo tenía puertas y atrios, los cuales daban acceso a la presencia de Dios.

Debido a que Jesús satisfizo todos los  requisitos de los rituales del templo, nosotros no tenemos que buscar un lugar específico para encontrarnos con Dios. En la actualidad, nosotros le adoramos «en espíritu y en verdad» (Juan 4:23). Entonces, ¿cómo entramos a sus puertas y a sus atrios? ¿Cuál es nuestro acceso a su presencia en la actualidad? La respuesta es la oración. Hebreos 4:16 nos invita a «acercarnos» al trono de Dios. A través de la oración llegamos a la misma presencia de Dios. El Salmo nos dice que nos acerquemos al Señor con alabanza y agradecimientos. De vez en cuando es bueno ahorrarnos nuestras peticiones para otro momento e ir a Dios con el único propósito de alabarle.

Afirmando el alma
Uno puede cultivar una relación personal con Dios de la misma forma en que lo hacemos con otra persona: escuchándole, dedicándole tiempo y haciendo cosas que la otra persona considera importantes. ¿Qué está haciendo para escuchar al Señor? ¿Cuánto tiempo usted dedica a estar con personas que aman a Dios? ¿Se une usted a Dios para lograr su obra?

 

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La seguridad que da la Biblia  

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

1 Corintios 2:9-10

La seguridad que da la Biblia 

El conocimiento científico siempre trata de ir más allá de los límites de lo que puede explicar. Al mismo tiempo descubre la inmensidad y la complejidad del universo, trátese de lo infinitamente grande o de lo infinitamente pequeño, pero nunca ha podido resolver, entre otros temas, el del origen de la vida.

Los cristianos no fundan su fe en los resultados de los conocimientos humanos, sino en la Biblia, que está muy por encima de la sabiduría humana. La Biblia entreabre una puerta sobre la aparición de la vida. En varias ocasiones afirma que Dios es el Creador de los cielos y de la tierra. La Palabra de Dios nos invita a aceptar este hecho mediante la fe. Ella es muy sobria sobre el «cómo» de la creación. Solo nos da una síntesis de una simplicidad maravillosa: “Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos… Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió” (Salmo 33:6-9).

Nosotros formamos parte de este mundo, somos criaturas, fue Dios quien nos hizo; no podemos conocerlo sin que él se revele.

Dios pide que el hombre lo honre como Creador. Además se dio a conocer al hombre como “Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3-4). El camino de la fe y del verdadero conocimiento tiene este punto de partida: reconocer que necesito esa salvación. Y a los que creen en él, les revela lo “que Dios ha preparado para los que le aman”, es decir, la felicidad de estar para siempre con el Señor Jesús.

Oseas 1-2 – 2 Corintios 11:1-15 – Salmo 106:32-39 – Proverbios 23:26-28

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Municiones contra la ansiedad

SEPTIEMBRE, 21

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Municiones contra la ansiedad

Devocional por John Piper

Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. (Filipenses 4:6)

Cuando siento ansiedad respecto de que mi ministerio pueda resultar inútil o vacío, lucho contra la incredulidad con la promesa de Isaías 55:11: «Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié».

Cuando me ataca la ansiedad y me siento demasiado débil para hacer mi trabajo, batallo contra la incredulidad con una promesa de Cristo: «Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Corintios 12:9).

Cuando estoy ansioso por las decisiones que tengo que tomar acerca del futuro, batallo contra la incredulidad con la promesa: «Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti» (Salmos 32:8).

Cuando me siento ansioso por tener que enfrentar opositores, lucho contra la incredulidad con la promesa: «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» (Romanos 8:31).

Cuando estoy ansioso por el bienestar de las personas que amo, batallo contra la incredulidad con la promesa de que si yo, siendo malo, sé dar cosas buenas a mis hijos, mucho más el «Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden» (Mateo 7:11).

Y lucho para mantener el equilibrio espiritual recordando que todo el que ha dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o tierras, por causa de Cristo recibirá «cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna» (Marcos 10:29-30).

Cuando me ataca la ansiedad a causa de la enfermedad, batallo contra la incredulidad con la promesa: «Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor» (Salmos 34:19).

Y recibo con temblor la promesa de Romanos 5:3-5: «la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado».


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), páginas 60-61

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“Armas del mundo”

21 SEPTIEMBRE

2 Samuel 17 | 2 Corintios 10 | Ezequiel 24 | Salmo 72

Dentro del mundo evangélico occidental, hay una gran cantidad de jactancia. A veces es tan flagrante, que resulta repulsivo para las personas serias. Muchas veces, sin embargo, es muy sutil y potencialmente subversivo. Probablemente, todos somos culpables de ello en algunas ocasiones.

Tras una primera lectura, da la sensación de que Pablo, en 2 Corintios 10, también está jactándose, una palabra que se repite en los últimos cuatro capítulos de este libro. De hecho, los temas que trata este capítulo son extraordinariamente complejos. Aquí sólo puedo mencionar unos cuantos.

(1) El tono de 2 Corintios 10–13 hace que esta sección destaque del resto del libro. Puede que a Pablo le haya llegado más información sobre la situación en Corinto. Sea cual sea el caso, los críticos en Corinto están menospreciando al apóstol por varios motivos. Dicen que es débil y tímido en persona, mientras que en sus cartas asume aires de poder y autoridad cuando está ausente (10:1, 10). En una época en la que la imagen y la retórica eran muy importantes, decían: “Sus cartas son duras y fuertes, pero él en persona no impresiona a nadie, y como orador es un fracaso” (10:10). Se pasaban el tiempo felicitándose unos a otros en un sistema de mutua aprobación y cartas de referencia (10:12). El próximo capítulo refleja aún más elementos de este aluvión de críticas que a Pablo le tocó soportar.

(2) Lo que hay detrás de esto es una postura hacia la jactancia que es la antítesis de todo lo que Pablo valora. Un cierto estilo de autopromoción, de confianza en el conocimiento y la retórica de uno, de pertenecer al grupito exclusivo, conspira para construir una camarilla de egos. Sin duda, algunos de ellos se sentían amenazados por Pablo, pero independientemente de sus motivaciones, tenían la costumbre de desprestigiarlo. Esto lo colocaba en una posición muy complicada. Si no decía nada, se arriesgaba a perder la confianza de toda la iglesia; pero si desplegaba sus credenciales para responder a estos ataques, caería en la misma falta moral que aquejaba a sus enemigos.

(3) En la respuesta inicial a este dilema, Pablo hace tres cosas. (a) Efectúa una distinción cuidadosa entre sus valores y los valores del mundo, entre sus armas y las “armas del mundo” (10:2, 4), y les advierte de que en su próximo viaje a Corinto, a pesar de la caricatura que ellos presentan de su presencia, él está dispuesto a administrar un castigo (10:6). (b) Insiste en que el ejercicio de su autoridad ha sido por el bien de ellos y no para su propia ganancia o promoción (10:7–11). (c) Sutilmente, les recuerda a los corintios que ellos son creyentes debido a su ministerio (10:12–16), a la vez que insiste en que la jactancia correcta para los cristianos es gloriarse en el Señor (10:17–18).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 264). Barcelona: Publicaciones Andamio.

«No juntes mi alma con pecadores».

21 de septiembre

No juntes mi alma con pecadores.

Salmo 26:9 (LBLA)

El temor hizo que David orase de esta manera, pues algo le decía: «Quizá, después de todo, tú seas juntado con los malvados». Ese temor, aunque desfigurado por la incredulidad, brota principalmente de una ansiedad santa y se origina en el recuerdo de los pecados pasados. Posiblemente aun el hombre perdonado se pregunte: «¿Qué pasará si, al final, vienen a la memoria mis pecados y se me elimina de la lista de los redimidos?». El tal recuerda su presente infertilidad: ¡tan poca virtud, tan poco amor, tan poca santidad! Y, al mirar hacia el futuro, piensa en su debilidad y en las muchas tentaciones que lo asedian y teme que pueda caer y se convierta en presa de sus enemigos. Un sentimiento de su pecado y de su persistente maldad lo lleva a orar con temor y temblor: «No juntes mi alma con pecadores». Lector, si has elevado esta oración y tu carácter está correctamente descrito en el Salmo donde se halla la misma, no debes temer que seas juntado con los pecadores. ¿Tienes las virtudes que tenía David: el andar en integridad y el confiar en el Señor? ¿Estás descansando en el sacrificio de Cristo y puedes rodear el altar de Dios con humilde esperanza? Si es así, vive tranquilo, pues nunca serás juntado con los malvados, ya que tal calamidad resulta imposible. En la siega que se haga el Día del Juicio, a cada uno se le pondrá con sus iguales. Dice la Palabra: «Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero» (Mt. 13:30). Si, pues, tú eres semejante al pueblo de Dios, estarás con el pueblo de Dios. No puedes estar junto al malvado, porque se te ha comprado por un alto precio. Redimido por la sangre de Cristo, eres suyo para siempre; y donde él esté, ha de estar también su pueblo. Eres demasiado amado para que se te deseche con los réprobos. ¿Puede acaso perecer alguno a quien Cristo ame? ¡Imposible! El Infierno no te puede retener, el Cielo te reclama. ¡Confía en tu Fiador y no temas!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 275). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

ESPERANZA EN LA LUCHA

ESPERANZA EN LA LUCHA

9/20/2017

Con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

Romanos 7:25

Como a los cristianos se les llama a la obediencia y la nueva naturaleza desea obedecer, ¿qué hace usted cuando se siente tentado a desobedecer? En primer lugar, tiene el poder del Espíritu Santo en usted (Ro. 8:2), que lo capacita para hacer la voluntad de Dios. Pero Pablo también describe la realidad de nuestra lucha constante con la carne en Romanos 7. Él dice: “Veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente” (v. 23). 

El pecado en nuestra naturaleza humana lucha contra nuestro deseo de obedecer. Todo cristiano libra esa lucha. Su aspecto humano lucha contra la nueva criatura que se deleita en la ley de Dios. Lo que nos da esperanza es que, cuanto más luchemos, tanto más victoriosos seremos. Así que dé gracias al Señor por continuar su obra para librarlo y darle cada día la victoria sobre el pecado.

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
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Ni siquiera cerca del verdadero hedonismo

SEPTIEMBRE, 20

Ni siquiera cerca del verdadero hedonismo

Devocional por John Piper

No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban. (Mateo 6:19-20)

El mensaje que hace falta gritar desde las casas de altas finanzas es: «Hombres seculares, ¡no están siquiera cerca de ser verdaderos hedonistas!».

Dejemos a un lado la satisfacción que nos brinda el escasa ganancia del cinco por ciento de los placeres, que son devorados por las polillas de la inflación y con la herrumbre de la muerte. Invirtamos en el seguro de primera clase, de alta rentabilidad y con aseguración divina, que es el cielo.

Dedicar toda la vida a las comodidades e ilusiones materiales es como tirar el dinero a una ratonera. Por el contrario, invertir toda la vida en la labor del amor produce dividendos de gozo insuperables y sin fin:

«Vended vuestras posesiones y dad limosnas; [y de ese modo] haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón ni la polilla destruye» (Lucas 12:33).

Ese mensaje es una muy buena noticia: vengan a Cristo, en cuya presencia hay plenitud de gozo y deleites para siempre. Únanse a nosotros en la labor del hedonismo cristiano. Porque el Señor lo dijo: ¡es más bienaventurado amar que vivir en el lujo!


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, página 129

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

A la tarde no dejes reposar tu mano

20 de septiembre

«A la tarde no dejes reposar tu mano».

Eclesiastés 11:6

Cada día, al llegar la tarde, las oportunidades son abundantes. Los hombres regresan de sus labores y el celoso ganador de almas halla tiempo para hablar a todos del amor de Jesús. ¿No tengo yo alguna obra que hacer por Jesús en esta tarde? Si no la tengo, no debo dejar que mi mano repose ante un servicio que requiere mucho trabajo. Los pecadores perecen por falta de conocimiento. El que malgasta el tiempo hallará sus ropas enrojecidas por la sangre de las almas. Jesús entregó sus dos manos para que las clavasen, ¿cómo puedo retirar yo de su bendita obra una sola de las mías? Noche y día Jesús trabajó y oró por mí, ¿cómo podría yo dedicar siquiera una hora para regalar mi carne con el lujo de la comodidad? ¡Levántate, ocioso corazón! Extiende tu mano para trabajar o levántala para orar. El Cielo y el Infierno se muestran activos; haga yo también lo mismo y siembre esta tarde la buena semilla para el Señor mi Dios.

La tarde de la vida también tiene sus obligaciones. La vida es tan corta que una mañana de juventud y una tarde de vejez es todo lo que posee. A algunos la vida les parece larga; sin embargo, lo que sucede es que para un pobre unas pocas monedas constituyen una fortuna. La vida es tan breve que ningún hombre puede malgastar un solo día. Bien se ha dicho que si un gran rey pusiese delante de nosotros un montón de oro y nos invitase a tomar tanto cuanto pudiésemos contar en un día, trabajaríamos todo ese día. Empezaríamos por la mañana temprano y a la tarde no dejaríamos reposar nuestra mano. No obstante, el ganar almas es una labor mucho más noble. ¿Cómo, pues, la abandonamos tan pronto? A algunos se les concede una larga tarde de lozana vejez. Si soy uno de ellos, procuraré utilizar los talentos que me queden y serviré a mi bendito y fiel Señor hasta los últimos instantes de mi vida. Por su gracia, seguiré luchando y solo dejaré mi cargo cuando mi cuerpo se derrumbe. La vejez puede instruir a la juventud, alentar al abatido y confortar al desalentado. Si la caída de la tarde no tiene tanto calor, sí tiene, en cambio, una sabiduría más serena. Por tanto, a la tarde, no dejaré reposar mi mano.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 274). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Abundancia sin gratitud

20 Septiembre 2017

Abundancia sin gratitud
por Charles R. Swindoll

Salmos 100

Ciertamente, hemos experimentado altibajos financieros en el último siglo, algunos de ellos muy significativos. No obstante, tenemos que admitir que los que vivimos en los Estados Unidos hemos sido beneficiados con un nivel de abundancia sin precedentes. Nunca en la historia de la humanidad, las personas han vivido con la clase de comodidad y seguridad que disfrutamos en la actualidad. La cultura estadounidense marca el paso en el mundo del lujo. Muchas familias tienen sus cocheras llenas de automóviles, sus casas llenas de enseres modernos, roperos llenos de ropa y un refrigerador lleno de alimentos. Desafortunadamente, en estos días de abundancia y riqueza, tendemos a ser personas que no agradecen lo que tienen y algunas hasta son presuntuosas. En vez de agradecerle a Dios, desarrollan una actitud arrogante como si todo les perteneciera.

No me malentienda. La abundancia no es un pecado. La Escritura describe a varias personas piadosas que tenían riquezas: Abraham, Job, José, David, Salomón, Josías, Bernabé, Lidia, etc. Pero también encontramos algunos que se enamoraron de su riqueza e hicieron a un lado a Dios y no le permitieron que dirigiera sus vidas.

No hay nada de malo con poseer cosas bonitas, el problema comienza cuando esas cosas nos poseen a nosotros. Una actitud arrogante y egoísta puede acabar rápidamente con una actitud de generosidad y humildad. El Salmo 100 es una canción de celebración que nos ayudará a restaurar esa actitud de agradecimiento y gozo.

Cuando leemos esta canción, tres preguntas surgen.

1. ¿A quién se dirige esta canción? Los versículos 1 al 5 mencionan que esta canción fue hecha para que la cantara «toda la tierra». El Salmo 100 es para todos. Para todas las naciones, todas las culturas, todas las épocas y todos los estados de ánimo. Su mensaje es universal y es para que todos lo oigan y lo pongan en práctica.

2. ¿De quién habla? Los versículos 1 al 3 junto con el versículo 5, nos dan la respuesta. El Salmo 100 habla del «Señor». Su nombre aparece más de cuatro veces en los primeros cinco versículos. En uno de ellos se dice que el Señor es Dios. Este Salmo dirige nuestra atención a «JHVH», el nombre personal de Dios en el Antiguo Testamento. Uno no puede apreciar el Salmo 100 o aplicar su mensaje si no conoce a aquél de quien habla el Salmo. Pero entre más se conoce al Creador infinito y todopoderoso, más resuena esta canción en el alma agradecida. Ser una persona agradecida, realmente agradecida, comienza con una relación adecuada con el Dador de todo lo que hay.

3. ¿De qué forma está hecho? Los salmos fueron escritos originalmente como himnos; su estructura es poética. La letra hebrea no rima como la poesía hispana; más bien los salmos y en un estilo específico, una especie de métrica o ritmo singular. Cada Salmo es independiente de los demás. Al igual que nuestros himnos actuales, cada uno de estos salmos tiene un mensaje y un arreglo distinto. Esta canción en particular incluye siete preceptos. El himno concluye con el versículo final que resume el carácter de Dios y nos da una razón convincente para obedecer sus mandatos.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

¡Ofrendas!

20 SEPTIEMBRE

2 Samuel 16 | 2 Corintios 9 | Ezequiel 23 | Salmos 70–71

2 Corintios 9 es el segundo de dos capítulos consecutivos que Pablo dedica al tema de las ofrendas.

(1) Continúa con una hermosa delicadeza (9:1–5). Por un lado, asegura a los corintios que, en realidad, no necesitan un recordatorio; por otro, gentilmente se lo recuerda, para que ni él ni ellos queden avergonzados. Después de todo, igual que él usó la generosidad de los macedonios aun en medio de pruebas severas como ejemplo para los corintios (8:1–3), ¡también ha utilizado la generosidad y entusiasmo de los corintios como ejemplo para los macedonios! No quiere que los pillen desprevenidos.

(2) Un principio que todo agricultor conoce tiene peso en el tema de dar: “El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará” (9:6). Algunos enseñan que esto promete una reciprocidad quid pro quo entre la ofrenda económica y la prosperidad material. Si das trescientos euros al ministerio, Dios te dará por lo menos quinientos (o mil, o algo por el estilo). Ahora bien, los predicadores que dicen estas cosas o no lo creen o no les parece que sea aplicable a ellos, porque de otra manera estarían dando rápidamente todo su dinero. Pero el enfoque en la presentación de Pablo gira sobre otros dos puntos:

(a) La cantidad que damos no se mide tanto en términos absolutos de dinero, sino en la alegría y generosidad del corazón con que lo entregamos (9:7).

(b) La recompensa abarca más que la mera prosperidad material y es muchísimo más beneficiosa: Dios es capaz de hacer que abundemos para toda buena obra (9:8) y va a suplir y multiplicar nuestra sementera (para continuar con la metáfora agrícola) y aumentar nuestra “cosecha de justicia” (9:10). Dios nos hará “enriquecidos en todo” para que podamos ser aún más generosos en toda ocasión (9:11). Uno debe reflexionar sobre el hecho de que estas promesas fueron dadas al colectivo del pueblo de Dios. No se promete necesariamente a cada individuo de la iglesia que será “enriquecido en todo” y que no sufrirá, por ejemplo, una muerte temprana por cáncer o algo similar.

(3) Al fin y al cabo, el enfoque de Pablo no está sobre los dadores. Pablo ve en las ofrendas no sólo un servicio que suple las necesidades del pueblo de Dios, sino uno que sobreabunda en “abundantes acciones de gracias a Dios” (9:12), a medida que los creyentes le alaban por la obediencia de los corintios e interceden por ellos porque reconocen “la sobreabundante gracia de Dios” en ellos (9:13–14). En último análisis, todos somos deudores de Dios “por su don inefable” (9:15).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 263). Barcelona: Publicaciones Andamio.